28.4.12

Soto Aparicio: "Siempre he estado de pelea con Dios"

especial filbo 2012

El autor de La rebelión de las ratas y Mientras llueve sigue escribiendo y opina sobre el propio oficio de escribir y la literatura colombiana

Fernando Soto Aparicio tiene 58 títulos  y treinta y cinco están en la  FILbo 2012. foto.fuente:elespectador.com

 Maestro, ¿está trabajando actualmente en algún proyecto?

Uno no para de trabajar.
¿Una novela pendiente?
Uno siempre tiene pendiente una novela. No se sabe si en la cabeza, en el computador, en el cajón de la mesa: por todos lados. Yo empiezo un libro y no puedo parar hasta acabarlo. Soy compulsivo para trabajar.
‘Bendita sea tu pureza’ es, a mi parecer, el mejor libro de cuentos colombianos, pero no se reeditó.
No, no se reeditó. Y es una lástima, porque yo pienso que es, de alguna manera, una radiografía del país, de los desplazados. Todos somos desplazados de alguna parte. Nos desplazamos del amor hacia el olvido, del campo a la ciudad, de la riqueza a la pobreza o de la posición de victimario a la posición de víctima.
¿Hay posibilidades de reeditarlo?
Con Caza de Libros, que ha sacado esta colección de 12 libros, hay un proyecto para revisar otros 10 en el año entrante, y ese sería uno de los revisables, porque yo también quiero mucho ese libro. Hay unos cuentos crueles, por ejemplo, ‘El primer gol’, pero son cuentos absolutamente nuestros.
Recuerdo ‘Una sóla sombra’. Es una fuerte denuncia contra Dios.
Yo siempre he estado de pelea con Dios. Una de las obras que más quiero es ‘Y el hombre creó a Dios’, que fue publicado por Panamericana, pero como con miedo, como para el olvido, pero ahí anda.
Hablemos de su labor como periodista.
Yo hice mucho periodismo. En El Espectador trabajé con don Guillermo Cano 10 años en el Magazín. Escribía una columna que se llamaba Libros contemporáneos. Yo comentaba 3 ó 4 libros. Todas las semanas, durante 10 años, don Guillermo Cano no me dejó desmayar. En esa época me publicaron cantidad de cuentos, poemas. Fue una época para mí muy importante.
¿Sabe que revivió el ‘Magazín’ en formato digital?
¿Ah, sí? ¡Qué maravilla! En este momento los grandes periódicos no tienen suplementos literarios, los dejaron morir. Pero son grandes empresas que valen la pena. El magazín literario de un periódico es el alimento espiritual de un país. Los periódicos narran una cantidad de cosas aterradoras, pero el magazín es para respirar. A mí me parece muy importante que eso regrese y nos dé una pausa de esperanza cada semana.
¿Qué recuerdo tiene de don Guillermo Cano?
Un afecto inmenso. Pasaron 10 años en que nos veíamos todas las semanas, en que nos consultábamos las cosas de el Magazín, en que él me recibió todo lo que yo quise enviarle: no pasaban dos entregas sin que se publicara un cuento mío, una selección de poemas. Para mí fue la época dorada, y eso se lo debo en una infinita medida a don Guillermo, una persona extraordinaria, de un valor inmenso. Su muerte me sigue doliendo en el alma como una de las grandes pérdidas de este país.
¿Cómo ve esta versión de la Filbo?
Bueno, esto es una pausa, una recesión, una cita con la inteligencia. A mí la Feria me encanta. Tengo un capital humano maravilloso, el afecto de la gente. Me buscan para una o dos fotos, esta con el niño menor, que la abuelita, que mi mujer. En estas ferias me toman mil fotos, y bueno, yo escribo para los lectores, y los lectores son ellos. Tengo libros en ocho stands distintos, son 35 libros, y me alegra ver que no he perdido el afecto de la gente. Esa es mi mayor riqueza. Puede que los libros no den dinero, pero la fidelidad de los lectores después de 60 años para mí es lo más importante.
Cuando Gonzalo Arango le preguntó por qué no hacía parte del nadaísmo, usted respondió: “Porque si todos gritan, ¿quién escucha?” ¿La literatura colombiana sigue gritando?
No. Yo pienso que la literatura colombiana ha entrado en un ascenso muy importante. Hay escritores que entendieron que escribir no es ‘llegó la inspiración y hay que escribir’. No: la literatura es una disciplina draconiana, terrible, pero maravillosa. Hay gente muy valiosa, no diré nombres porque se me escaparía alguno, pero hay gente que ha recogido las banderas que tal vez nosotros vamos a dejar. Hay gente que nos reemplazará con lujo, que nos está ganando, que ha aceptado el reto internacional de la literatura. Yo estoy muy complacido por eso, cada nuevo autor es como si yo lo hubiera descubierto, es una gran alegría.
¿Juan Gabriel Vásquez?
No te quise dar nombres, pero hay mucha gente como él que ya tiene una profesión, un sitio definido en la literatura mundial y eso para mí es una satisfacción y felicidad, porque veo que Colombia después de una época de silencio, de una época de aislamiento, de una época de imitación de la literatura europea. Ahora, está construyendo su propia literatura, su propia voz y con autores muy valiosos y para rato.

 

No hay comentarios: