12.5.17

Buenos Aires festeja 50 años de ‘Cien años de soledad’

Cientos de personas acuden a la Maratón de lectura de distintas obras de Gabriel García Márquez
Músicos se presentan en un maratón con motivo de los 50 años de la primera edición del clásico 'Cien años de soledad', en Buenos Aires (Argentina)./eltiempo.com

Acompañados de la música popular latinoamericana interpretada por una banda compuesta por siete músicos que tocaron en vivo, las personas que llenaron las 685 localidades de las que disponía la sala ubicada en el porteño predio de La Rural -que se encuentra en el ecuador de su calendario en la capital-, disfrutaron de las aventuras de la familia Buendía en el pueblo de Macondo y del realismo del relato del director de cine Miguel Littín. 

El amor en los tiempos del cólera’ (1985), ‘Relato de un náufrago’ (1970), ‘El coronel no tiene quién le escriba’ (1961) y ‘Crónica de una muerte anunciada’ (1981) fueron algunos de los títulos con los que amenizaron la tarde las cerca de 13 figuras de la cultura argentina que participaron en el evento, como el actor Gonzalo Heredia y la periodista M

La de Miguel Littín fue una de las intervenciones más aclamadas por el plural público asistente, que escuchó en un silencio la entretenida e intensa historia leída por el periodista argentino Luis Novaresio, que puso voz al reportaje de ‘Gabo’ referente al exilio del chileno durante 12 años en la dictadura de su país y titulado ‘Miguel Littín clandestino en Chile’ (1986).

"Me gustó la propuesta de que se haya música y también actores o escritores leyendo las obras de un gran autor como fue García Márquez, han leído fragmentos muy buenos", explicó Margarita Guzmán, una de las asistentes al acto, que aseguró que su obra preferida del colombiano es el cuento ‘Algo muy grave va a suceder en este pueblo’.

Este cuento, relatado por García Márquez en un congreso de escritores, narra la historia de una madre que habla con sus hijos y les dice que tiene un presentimiento de que algo malo sucederá en su pueblo, que se convierte en un rumor que corre rápidamente por el pueblo cuando uno de los hijos comienza a creerlo también. 

Sin embargo, para Florencia Barbagelatta, otra de las asistentes, este evento fomenta la lectura de las obras del escritor de ‘La hojarasca’ (1955), y subrayó que esta tarde vino a la Feria únicamente para asistir a este acto, ya que es una ferviente seguidora desde que leyó hace algo más de seis años ‘Cien años de soledad’.

El escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1982, se describió a sí mismo como un "colombiano errante" delante del público que presenció su discurso de aceptación, discurso que también tuvo lugar entre los relatos, reportajes, cuentos y fragmentos de obras que entonaron las celebridades que participaron en el maratón.

María ‘and her love’ conquistan en otros idiomas

La obra se ha traducido a más de 30 lenguas en 150 años. El Paraíso, ahora, aula del bilingüismo
La secretaría de Cultura de Cali, Luz Adriana Betancourt, (a la derecha)con estudiantes alrededor de ‘María’/eltiempo.com

“I was a boy even when I was removed from the paternal house to begin my studies in the school...”
(Era yo niño aún cuando me alejaron de la casa paterna para que diera principio a mis estudios en el colegio del doctor Lorenzo María Lleras, establecido en Bogotá).
Así se lee en inglés el primer capítulo de una de las obras más aclamadas de la literatura hispanoamericana y traducida a más de 30 idiomas en casi 200 ediciones por todo el mundo, cerca del mismo número de traducciones que ha tenido Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez.

Es María, del vallecaucano Jorge Isaacs, que sirve de motivo en un modelo para enseñar biligüismo, de la Gobernación, la Fundación Universidad del Valle y la Escuela de Lenguas de es institución. Va dirigido a unos 180 mil estudiantes de 164 colegios en 35 municipios. 

En inglés, por ejemplo, estudiantes de la institución Miguel de Cervantes Saavedra, de Guacarí, en el centro del Valle, explicaron en el amor trágico entre Efraín y María, los personajes de la icónica novela que transcurre en el siglo XIX, en la hacienda El Paraíso, de El Cerrito. 

“La clase en la hacienda El Paraíso les quedó grabada a los alumnos. Pocos han tenido el privilegio de conocer el conmovedor idilio en el escenario de los hechos y en su lengua materna para transmitirlo en inglés”, explica Adriana Rojas, docente formadora del programa de bilingüismo. 

Ella dice que se lleva a la realidad a los estudiantes para que aprendan un segundo idioma y, a la vez, conozcan un sitio como El Paraíso, con su paisaje vallecaucano, así como escribir ensayos en inglés sobre una novela enraizada en la cultura colombiana.

“Es un modelo pedagógico que se diferencia de otros porque toma el inglés como una herramienta para rescatar memoria, promover nuestros valores sociales y culturales, construir identidad y enfrentar los retos del mundo globalizado”, anotó la lingüista María Isabel Gómez, coordinadora del proyecto y de la Escuela de Lenguas de la Universidad del Valle.

“Así conocimos a fondo nuestra historia y cultura para construir identidad”, dijo la estudiante Carolina Álvarez, mientras a unos metros, Wílmar Rivera, también alumno, leía en inglés y traducía más líneas porque cree que este ejercicio ayuda a un aprendizaje de calidad.

Son las clases al aire libre en escenarios icónicos de la cultura, geografía, historia, idiosincrasia y valores, como sucedió en la Hacienda El Paraíso, escenario de la idílica María.

Los estudiantes también se acercan a Jorge Isaacs, cuya vida ha estado casi anónima frente a una obra que se ganó los corazones en distintas latitudes.

Aprenden que Isaacs llega a la hacienda El Paraíso desde Chocó, donde su padre alcanzó fortuna pero con el tiempo afrontó sus deudas hasta morir.

María fue más allá del continente americano en sus traducciones. Por eso, en tagalo, en Filipinas, se lee el segundo párrafo así: Sa gabi gabi ng aking biyahe, pagkatapos ng gabi...(En la noche víspera de mi viaje, después de la velada, entró a mi cuarto una de mis hermanas, y sin decirme una sola palabra cariñosa, porque los sollozos le embargaban la voz, cortó de mi cabeza unos cabellos: cuando salió, habían rodado por mi cuello algunas lágrimas suyas).

A los japoneses les llegó también el libro y su lectura causó hondo impacto desde su publicación hace 150 años. El tercer párrafo, en japonés sería así: Watashi wa naite nemuri ni ochi, kare wa ato ni, oku no kokai o ukerubekida to bakuzento kanji to shite keiken shimashita... (Me dormí llorando y experimenté como un vago presentimiento de muchos pesares que debía sufrir después. Esos cabellos quitados a una cabeza infantil; aquella precaución del amor contra la muerte delante de tanta vida, hicieron que durante el sueño vagase mi alma por todos los sitios donde había pasado, sin comprenderlo, las horas más felices de mi existencia). 

Una de las traducciones la hizo Yuso Takeshima, el oriental que motivó a otros cuatro compatriotas suyos para que en los años 20 fueran los primeros japoneses en llegar al Valle y crear colonia de este país, atraídos por María, la obra cumbre de Isaacs, por la cual, el Ministerio de Cultura declaró este año como el del escritor vallecaucano. 

Esta semana, en el Centro Cultural de Cali, estudiantes de colegios públicos han estado en una actividad alrededor de María, promovida por la Secretaría de Cultura municipal. En estaciones del MÍO se hizo una actividad similar con estudiantes y adultos.

María ha sido leída en francés, italiano, portugués, alemán, holandés y hasta en chino
Según el escritor e investigador Fabio Martínez, de la Universidad del Valle y autor de La búsqueda del paraíso, biografía novelada de Jorge Isaacs, “entre los 1867 y 1889 se publicaron en el exterior 25 ediciones de María, 14 de ellas en México”. 

El inglés es el que más alcance ha tenido para leer: I turned my gaze to her looking for one of many loved ones: María was under the creepers that adorned the windows of my mother's room. (... volví la vista hacia ella buscando uno de tantos seres queridos: María estaba bajo las enredaderas que adornaban las ventanas del aposento de mi madre).

Ocho lecciones de escritura por Fernanda Trías

La autora de  La azotea fue una de las invitadas a la Feria Internacional del libro de Bogotá (FILBO) 2017. Habló de su vida como escritora, traductora y profesora. Aquí, sus lecciones sobre el ejercicio de escribir 
Fernanda Trías, escritora uruguaya, afincada en Colombia./cerosetenta.uniandes.edu.co

“Imaginar no es lo mismo que inventar”. Eso dice Mario Levrero, el difunto maestro que guió y sigue guiando gran parte del trabajo de Fernanda Trías. Ella nació en Montevideo, Uruguay, tiene cuarenta años y ha escrito dos novelas publicadas en Colombia por Laguna Libros: La azotea (2015) y No soñaras flores (2016). Es magíster en Escrituras Creativas de la Universidad de Nueva York -NYU- y profesora de la maestría que lleva el mismo nombre en la Universidad Nacional de Colombia. Conversar con Trías es hacerse su estudiante por un momento. No hay dudas, Fernanda, al hablar, enseña. Y lo hace tal como aprendió de Levrero, a partir de su experiencia. Ella no inventa, imagina.
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¿El último amor de Lorca?

Ian Gibson cree que Ramírez de Lucas pudo ser una entre tantas conquistas del poeta
Federico García Lorca, en Madrid./elperiodico.com

Allá por 1990, Ian Gibson trabajó la documentación lorquiana de Agustín Penón, en la que aparecía la primera referencia a la relación entre Juan Ramírez de Lucas y Federico García Lorca. Se trataba de una entrevista de Penón con Pura Ucelay, en 1956, en la que esta calificaba a Ramírez de Lucas como "la última obsesión" de García Lorca. Gibson habló con Ramírez de Lucas, entonces veterano crítico de arte de 'Abc', que se negó a soltar prenda. Y nadie volvió a hablar de ello hasta que en el 2012 se desveló la existencia de una carta y un poema dedicados a aquel joven de 18 años de Albacete y se iniciaron las gestiones para que saliesen de una caja fuerte las memorias escritas en 1996 en las que relataba su relación con el poeta en los meses anteriores a su asesinato. Memorias cuyos primeros fragmentos han sido hechos públicos en los últimos días, incluyendo un relato de la despedida de Lorca camino de la ciudad donde perdería la vida.
¿Pero fue Ramírez de Lucas el último gran amor del poeta granadino? Ian Gibson tiene sus dudas sobre el verdadero significado de esa relación durante los últimos meses de vida del poeta, y aún más de que el joven de Albacete fuese quien le debía acompañar a México, el viaje que habría salvado la vida de Lorca y nunca llegó a hacer. Aunque le prometiese llevarlo consigo y convertirlo en el más grande actor del momento. "Eso se lo decía a todos", dice Gibson desde un tren, regresando a Madrid desde la feria del libro de Valladolid. Gibson recuerda que en esos días Lorca era famoso, "rodeado de admiradores", "el poeta más deseado por todos los jóvenes en la escena gay de Madrid", entre quienes "puede elegir", en un momento de su vida en el que dista de ser monógamo.. 
Según Gibson, un texto escrito 60 años después de los hechos puede no ser fiable, ser víctima de las deformaciones de la memoria. "No me fío. Quizá con el tiempo su recuerdo hizo más grande de lo que era esa relación", apunta. "Todo el mundo despidió a Lorca ese día, o el anterior, o le advirtió de que era peligroso ir a Granada", ironiza.
"Todo es revisable, por supuesto. Por eso lo que quiero es que publiquen de una vez y se pueda consultar este escrito", reclama Gibson, quien entiende que la familia con el tiempo se ha llegado a sentir menos incómoda con su contenido. "Que por lo que tengo entendido no tiene nada sexualmente explícito ni escandaloso desde nuestro punto de vista actual; además, la voluntad de Ramírez de Lucas es que se publicase", añade.
Con todo, hay otra información sobre Lorca aún desconocida que el hispanista considera "mucho más importante", como la correspondencia de Lorca con Rafael Martínez Nadal, que Gibson no cree que llegase a ser destruida. "Es la clave, sobre todo por las cartas que le envió desde Nueva York, donde le explicaba sus fiestas y sus relaciones con hombre negros en Harlem... eso el lo que quiero ver". 

La última entrevista de Carlos Fuentes


En su última entrevista concedida a el Periódico El País, el escritor mexicano, Carlos Fuentes, aseguró no tener “ningún miedo literario”, afirmó que al término de su obra “Federico en su balcón”, ya tenía en mente “El baile del centenario”
Carlos Fuentes, escritor mexicano fallecido./elpais.com

"Mi sistema de juventud es trabajar mucho, tener siempre un proyecto pendiente. Ahora he terminado un libro, Federico en su balcón, pero ya tengo uno nuevo, El baile del centenario, que empiezo a escribirlo el lunes en México".

A continuación te presentamos la entrevista completa:

Pregunta. ¿Sin horror al vacío de la página en blanco?

Respuesta. Miedos literarios no tengo ninguno. Siempre he sabido muy bien lo que quiero hacer y me levanto y lo hago. Me levanto por la mañana y a las siete y ocho estoy escribiendo. Ya tengo mis notas y ya empiezo. Así que entre mis libros, mi mujer, mis amigos y mis amores, ya tengo bastantes razones para seguir viviendo.

P. ¿No cree que a veces al cumplir años uno no se hace más sabio sino más torpe a medida que se afianza en sus viejas convicciones?

R. Depende de quién. Yo soy muy amigo de Jean Daniel, el director del Nouvel Observateur. Es un hombre que acaba de cumplir 91 años y es más lúcido que usted y yo juntos. Nadine Gordimer tiene noventa y tantos. Luise Rainer, la actriz, a quien veo mucho en Londres, tiene 102 años. Y va conmigo a cenas, se pone un gorrito y va feliz de la vida. No hay reglas. El hecho es que cuando se llega a cierta edad, o se es joven o se lo lleva a uno la chingada.

Las calles de Buenos Aires le hacen recordar a Carlos Fuentes su adolescencia entre risas, como si acabara de sucederle ayer, inmune a las trampas de la nostalgia.

R. Viví mucho Buenos Aires porque mi padre llegó como consejero de la embajada de México en 1943. Como el ministro de educación era Hugo Wast, en la escuela se daba una educación fascista. Y le dije a mi padre: “Mira, yo vengo de la escuela pública de Washington, no soporto esto”. Y mi padre me dijo: “Tienes toda la razón, tienes 15 años, dedícate a pasear”. Y eso hice. Durante un año me convertí en hincha de la orquesta de Aníbal Troilo. Lo seguí por todos lados. La librería Ateneo me alimentó con literatura argentina, me enamoré de una vecina que me doblaba la edad. Yo tenía 15 años, ella 30. Y siempre que regreso tengo la sensación de que rejuvenezco, de que vuelvo a tener 15 años y dónde está la francesita de enfrente, ¿no?

P. ¿Fue correspondido?

R. Mmmuy correspondido porque el marido estaba dirigiendo películas el día entero.

P. ¿Cómo nota ahora la ciudad?

R. Ha cambiado muy poco, es una ciudad idéntica a sí misma. Era una ciudad que se hizo en el gran auge ganadero y agrícola, desde [Domingo F. ] Sarmiento (1811-1888) hasta 1940. Pero están las mismas grandes avenidas, los mismos grandes hoteles... México es una ciudad más antigua, una ciudad india primero y después una gran ciudad de la colonia. Pero esto era una aldea en 1820 y dio un gran salto y se convirtió en Buenos Aires, que era la ciudad más atractiva, más moderna de América Latina. En esos años los argentinos despreciaban mucho al resto de América Latina: los brasileños eran macacos, los mexicanos éramos pistoleros. Y ahora ya somos iguales todos.

P. ¿Bailaba tangos?

R. Lo bailo muy bien. Tuvimos una cena en Montevideo que le dio el presidente [Julio María] Sanguinetti al presidente [Ernesto] Zedillo. Sanguinetti baila el tango estupendamente. Bailó con su mujer… ¡guau, aplausos!… Y le dijo a Zedillo: “Ahora, usted”. Y el presidente me dijo: “Carlos, tú represéntame”. Y yo bailé con mi mujer. Representé a México gracias al tango.

P. Un escritor que recibe trato casi de jefe de Estado, ¿cómo se las arregla para escuchar?

R. Un escritor tiene que escuchar porque si no, no se sabe cómo habla la gente. Anoche, por ejemplo, pasé dos horas o tres firmando libros en la feria. Pero, sobre todo, para oír a la gente, para ver qué piensa. Y, más que nada, yo les pregunto a ellos.



Fuentes está leyendo dos libros. Uno es Mañana o Pasado, de su compatriota Jorge Castañeda sobre la actualidad mexicana – “un libro muy inteligente, con el que estoy de acuerdo a veces sí y a veces no, pero es una mirada muy inteligente”-- y el otro es Los Living, de Martín Caparrós. “Muy buen libro de muy buen escritor”. También le encantó Libertad, de Jonathan Franzen: “Rompe con los moldes y restricciones de la novela americana. Él mete todo, periodismo, política, deportes… todo va entrando de una manera natural para dar un mundo completo de esta gente tan decente y simpática que son unos monstruos, pero que están rodeados de un mundo de cultura verdadero”.

Cuando publicó en España su ensayo La gran novela latinoamericana indicó que al chileno Roberto Bolaño no aparecía en el libro porque no lo había leído y no le gustaba opinar de lo que no conoce. Esperaba leerlo cuando encontrase más tranquilidad. Pero aún no debido encontrarla. Se declara desbordado por la cantidad de libros y escritores que salen cada año en Latinoamérica.



P. ¿De qué tratan su último libro y el que va a comenzar ahora?

R. En la que he terminado, Federico en su balcón, Nietzsche aparece resucitado en un balcón a las cinco de la mañana y yo inicio con él una conversación. Y la que voy a empezar, El Baile del Centenario, termina una trilogía de la Edad Romántica, que cubre desde la celebración del centenario de la independencia en septiembre de 1910, que lo organiza Porfirio Díaz, y la celebración del fin del centenario en 1920, que la organiza Álvaro Obregón con José Vasconcelos, de manera que cubre diez años de la vida de México. Tengo ya muchos capítulos, notas y personajes. Hay una mujer que me interesa mucho, que no quiere decir nada de su pasado y se va descubriendo poco a poco, hasta que llega al mar y se libera.

P. ¿Le atrae algo en particular de este principio de siglo?

R. Me fascinan los cambios que estamos viviendo. ¿Quién iba a decirle a usted que los cambios iban a empezar en el norte de África? Y de ahí se ha extendido a buena parte de Europa y a los Estados Unidos, donde muchos de mis estudiantes me dicen: “Yo soy doctor y no encuentro trabajo”. O… “Mi padre ascendió a la clase media y yo siento que estoy bajando a la clase trabajadora”. En América Latina también hay cambios muy grandes, aunque se ha mantenido cierta estabilidad. Antes los problemas empezaban en América Latina. Ahora parece que van a llegar a América Latina. Y es un mundo que no sabemos nombrar. Si uno le dice a Dante, ¿qué se siente estando en plena Edad Media?, él nos diría: “¿Y qué es la Edad Media?” No podemos nombrar esta época pero sentimos que todo está cambiando. El Renacimiento sabía que era el Renacimiento, la Edad Media no sabía que era la Edad Media.

P. ¿Qué tal se maneja con Internet y las redes sociales?

R. Yo me quedé en el fax; escribo a mano en una página en blanco con pluma, corrijo en la página de enfrente. Es mi esposa la que me informa de las novedades. Antes decía voy a la Enciclopedia Británica a busca y ahora mi esposa me dice, no, le da a una tecla y aquí está.

P. ¿Considera que en las últimas décadas se ha producido una especie de revolución silenciosa por parte de las mujeres?

R. Ha sido clamorosa, no silenciosa. Pero no es un problema que empezó hoy. La suya es una victoria de la humanidad, no solo de las mujeres.

P. ¿Qué opina de la expropiación del 51% de las acciones de Repsol en YPF?

R. En México nacionalizamos el petróleo en 1938. Hay actos que está dentro de las facultades de cada Gobierno y después están las consecuencias de esos actos. Y eso es lo que todavía no sabemos. Vamos a ver qué consecuencias tiene este acto. Los problemas internos de la Argentina, que son muchos, son resueltos a veces con un golpe de prestidigitación que acarrea el apoyo de toda la sociedad. Aquí hasta Menem se ha manifestado a favor de esta medida. Y se olvidan un poco de algunos errores, que ya vendrán otros.

28.4.17

Este año se pondrán en funcionamiento 30 bibliotecas en Bogotá

Con Francia como país invitado de honor, arrancó la Feria Internacional del Libro de Bogotá, Filbo, que concluirá el próximo 8 de mayo. Hay más de 150 actividades en todas las localidades
Leer tempranamente ayuda a ser crítico e imaginativo./elespectador.com

En el marco de la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo), la Administración Distrital anunció que en 2017 se pondrán en funcionamiento 30 bibliotecas para la ciudad, entre ellas La Marichuela, en Usme, y la de Sumapaz. A partir de mayo próximo, ambas operarán bajo una nueva modalidad denominada público-escolar, es decir, que servirán tanto al colegio como a la comunidad.
Según detalló el alcalde Enrique Peñalosa, la ciudad se mueve en torno a la lectura y por cuenta de la Filbo, en la que Francia es el país invitado de honor, se tienen previstas más de 150 actividades en todas las localidades, para que los bogotanos se acerquen a los libros.
"La lectura nos da libertad, nos permite viajar a otras culturas, otras épocas, conocer y disfrutar distintas experiencias, nos enseña a entender y respetar a los demás", declaró el mandatario, quien destacó la implementación del Plan Distrital 'Leer es Volar', que busca mejorar los hábitos de lectura de los capitalinos y que cuenta con recursos por el orden de los $150 mil millones.
Se estima que casi uno de cada dos estudiantes de ocho años y en tercer grado (el 45%), aún tienen resultados insuficientes en las pruebas Saber, por lo cual el Distrito le apuesta a reducir este índice hasta el 35%.
"Para lograrlo es necesario transformar las prácticas de aula de docentes y que colegios, rectores y padres de familia, incentiven la lectura", agregó el mandatario.
La Administración destacó que se han orientado esfuerzos para ampliar la cobertura con la entrega de 60.000 libros digitales y físicos a 22 bibliotecas escolares. Asimismo, el acceso a los libros en parques, hospitales, estaciones de Transmilenio y plazas de mercado, sumado al fortalecimiento de la red de bibliotecas públicas.
La Alcaldía Mayor contará con un stand en la Feria del Libro donde niñas, niños y jóvenes podrán disfrutar de juegos, historietas y comics sin ningún costo.

Escritores en la fábrica de sueños

Tanto en la ficción como en vida de muchos autores, Hollywood representa una esperanza convertida en pesadilla
Barton Fink (1991).  La película de los hermanos Coen trata de las desventuras de un autor en Hollywood./revista Ñ

Los Angeles es una ciudad rara. En la primera mitad del siglo XX, Gertrurde Stein la definió para siempre con una frase: famosa “There is no there there”, algo así como “No hay ahí ahí”, en el sentido de que no tiene un único centro sino muchos, de que no hay un lugar que sea “Los Angeles” en realidad.
Uno de los muchos centros de la ciudad invitada de honor en esta 43a. Feria del Libro es Hollywood. Y no es solamente un centro cinematográfico porque el cine de Hollywood tiene influencia en la realidad estadounidense, incluida la literatura, y las relaciones literatura-cine son complejas, apasionantes y apasionadas. Las películas de Hollywood (no el cine off) son el producto cultural por el que más se conoce a los Estados Unidos y el país es consciente del poder de ese producto para transmitir ideas: el gobierno negocia para que su cine llegue con facilidad a todas partes, ponen dinero para que se muestre la bandera del país. Tienen razón: el resultado de esa política es que todo el mundo reconoce esa bandera y adopta o por lo menos entiende la forma en que leen la realidad los sectores poderosos, blancos, de los Estados Unidos.
No hay duda de que la literatura no puede competir con ese peso cultural pero las relaciones entre cine y libros siguen en la vidriera porque la escritura está íntimamente ligada con lo que pasa alrededor de quien la escribe. Tiene sentido que, en los siglos XX y XXI, las letras se hayan interesado por Hollywood y que las relaciones cine-literatura sean complejas y circulares: si muy al comienzo de su aparición, el cine de ficción se apoyó en la dramaturgia, actualmente los contactos van en las dos direcciones. El cine sigue leyendo la literatura a su manera y la literatura toma del cine muchísimos recursos, por ejemplo, el montaje.
Las relaciones entre Hollywood y los escritores estadounidenses van desde el amor y el deseo hasta el odio y el desprecio y aparecen tanto en los libros como en las películas. Los estudios contrataron escritores como guionistas y la experiencia no siempre fue buena para los que aceptaron. En los dos extremos están William Faulkner con su odio a Hollywood, por un lado, y por otro George Martin, guionista y escritor, famoso hoy por la saga A Song of Ice and Fire (Una canción de hielo y fuego), en la que se basa la serie Game of Thrones (Juego de tronos).
Hollywood es una industria. Lo reconocen hasta los estudios: en el siglo XXI, las series y películas ya no representan a los dueños de los estudios como artistas románticos sino como hombres de negocios. Por ejemplo, en Feud: Bette and Joan, una serie nueva de Fox sobre la rivalidad entre Bette Davies y Joan Crawford, Jack Warner (Warner Brothers) aparece como un hombre cruel cuyo único propósito es ganar dinero, capaz de maltratar y acosar a guionistas, directores y actores.
Los escritores que llegan a Hollywood como redactores de guiones están al servicio de personas como Warner: descubren fatalmente el carácter industrial de la “fábrica de sueños”. Ya no son artistas sino obreros. Cuando ya era conocido en su país, William Faulkner recibió una oferta de un contrato de quinientos dólares por semana para escribir guiones en la Metro Goldwin Mayer. Faulkner necesitaba el dinero y así empezó su relación con la industria. Odió Los Angeles desde el principio aunque tuvo experiencias positivas: su amor con Meta Carpenter y, desde lo artístico, su amistad con el director Howard Hawks.
“Ahí no adoran el dinero”, dicen que dijo una vez. “Adoran la muerte”. El dinero, parece decir el comentario, me lo esperaba. Este horror, no. En una entrevista para el diario Los Angeles Times, el futuro Premio Nóbel declara sobre su primera llegada a Los Ángeles: “La verdad es que me asusté. Y cuando me llevaron a una sala de proyección para ver una película y me decían una y otra vez que iba a ser muy fácil, me aturdí mucho. Nunca iba a poder hacerlo. No se me ocurría nada que no fuera salir corriendo”.
Al parecer, Hollywood no es fácil de tolerar. Años después, el cine retomó la historia: en 1991, los hermanos Joel y Ethan Coen filmaron Barton Fink, donde un dramaturgo famoso de Broadway, un artista, termina en Hollywood con un contrato semejante, le piden una película sobre luchadores (como tuvo que escribir Faulkner) y se relaciona con un hombre de bigotes y traje claro, amante de los caballos, un borracho que claramente remite al gran autor sureño.
Artista autodidacta, con un discurso barroco y un manejo del tiempo preciso e inolvidable, Faulkner no puede haber disfrutado mucho de un formato como el guión en el que todo tiene una dimensión práctica. Paradójicamente, era un buen guionista y escribió muchos guiones. Dos siguen estudiándose: el de Tener y no tener, la novela de su rival, Ernest Hemingway, y otro sobre El gran sueño, el policial de Raymond Chandler.
Aunque la mayoría de los escritores conocidos la pasó mal en Hollywood, hay ejemplos en contrario. En nuestros días, George Martin, autor de la saga base de Game of Thrones, se desarrolló como escritor y guionista, y siempre fue un pez en el agua en ambos mundos. Cuando se lo lee como escritor, es evidente la influencia en él de los recursos del cine. Al contrario, la razón por la cual su saga se convirtió en serie fue, seguramente, su conocimiento de la industria y quienes manejan sus hilos.
La promesa y la miseria de Hollywood y, sobre todo, el contraste entre ambas aparecen en novelas y cuentos de la literatura estadounidense. La historia del contacto de Francis Scott Fitzgerald con el cine se parece mucho a la de Faulkner. Necesitado de dinero, el escritor fue a parar a Hollywood en 1937, uno más entre otros guionistas de renombre –Dorothy Parker, los británicos Anthony Powell y Aldous Huxley–. En los dos años y medio que pasó en Los Ángeles redactando guiones de películas olvidables (Marie Curie, por ejemplo), Fitzgerald escribió también una serie de cuentos sobre un guionista, Pat Hobby, sometido a las humillaciones de la industria. Más adelante, volvió sobre el tema en El último magnate, publicada en 1941, después de su muerte.
En la primera mitad del siglo XX, quizá la novela que mejor retrata la doble faz del sueño hollywoodense sea obra de Nathanael West. Guionista de películas clase B, West escribió en 1939 El día de la langosta (The Day of the Locust), un retrato del horror, en el que cuenta la caída de una serie de personajes arrastrados por el deseo feroz de fama, éxito y dinero. El desastre con que termina El día de la langosta es grupal, en escenas que quedan para siempre en la memoria. Y West describe a Hollywood como ejemplo del estado de situación en todo el país, que acababa de salir de la Gran Depresión.
Lo que retratan todas esas obras es la versión hollywoodense de un “sueño americano” que no se cumple. Los Angeles, ciudad corrupta y terrible, promete a los ilusionados que llegan a ella cambiar en un instante sus vidas pequeñas y llevarlas a la fama, a la riqueza. Actualmente, esa misma historia se cuenta en la película La La Land. En los cuentos de Scott Fitzgerald, la novela de West, o años después, la de Alfred Hayes, Que el mundo me conozca (1958), reeditada por La Bestia Equilátera, los personajes recién llegados a Hollywood están al borde del abismo, solos, sin otra razón de ser que sus sueños de triunfar en las películas. El problema es que la industria, en lugar de levantarlos, los empuja hacia el desastre, y el sueño se convierte en pesadilla. Cada libro tiene su manera de contarlo. La novela de Hayes tiene un enfoque individual: cuenta un encuentro entre dos personajes, la chica aspirante a actriz y el narrador, otro escritor convertido en guionista. Como en La La Land, el planteo es casi minimalista. Y ahí es donde se puede contrastar a Hayes con West. El día de la langosta responde a la estética de 1930, cuando se preferían miradas más colectivas, tal vez por el horror de la Gran Depresión. Sin embargo, ambas novelas narran una sociedad, no una personalidad. West lo hace a través de personajes estereotipados y escenas de masas; Hayes, mediante las consideraciones del narrador sobre la chica, a la que ve como un cliché. Ambas miradas empiezan en la esperanza patética y terminan en la muerte. Por supuesto, La la Land cuenta la historia contraria: la del sueño cumplido. La literatura también. En el año 2000, la relata Joyce Carol Oates, en Blonde (2000), desde un punto de vista femenino y feminista. Toma el personaje de Norma Jean, que después se convierte en Marilyn Monroe. Norma/Marilyn consigue que Hollywood la toque con su varita mágica pero descubre que ese sueño maravilloso también es una pesadilla que termina en cosificación y muerte. La fábrica de sueños desdeña a unos y acepta a otros. A los primeros, los destruye. A los otros, los que acepta, se los devora. El sueño está corrupto incluso cuando se hace realidad.