28.6.12

De la bibliofilia contemporánea

En tiempos de internet, y aunque parezca paradójico, existe un interés creciente por el libro de artista, el fanzine especializado o las obras que cuidan la calidad del papel

Librería MUTT, en Barcelona, España, especiliazada en fanzines y libros de arte. fotos.fuente:lavanguardia.com
La entrada de la librería MUTT.

Vivimos entre mensajes apocalípticos. Entre las primas de riesgo, los rescates, y las noticias de caníbales y vampiros, parece que el mundo se acaba. En este sentido, presentaban la digitalización, desde el auge imparable de revistas online o de libros electrónicos, como si fuese a fulminar en dos días una tecnología que ha sobrevivido a siglos: el papel. Pero, paradójicamente, observamos cómo crecen - o fidelizan a sus clientes - las librerías que tienen el valor añadido como arma. El papel, como la energía, no muere. Se transforma.
Hablamos con Juanjo Fernández, de MUTT, una librería y galería donde encontramos títulos de arte contemporáneo, diseño, ilustración, moda, arquitectura, y fotografía. Entrar a su local es darse cuenta de que los límites entre el librero especializado y el galerista no son tan claros como podría parecer. La prescripción, sea de un joven pintor o de un editor independiente, es la base del trabajo.
Preguntamos a Ángeles Loring, de la librería independiente Loring art, por el resurgimiento del fanzine. “Hay mucho interés, y cada vez notamos más autoediciones”, nos responde. No es tan extraño, de hecho, “la gente tiene ganas de expresarse y éste es un formato económico que puede resultar muy atrayente”. Hay más blogs que nunca, pero la red aún no ofrece la posibilidad de realizar auténticas proezas con la papiroflexia, los troquelados o  los de juegos de gramaje.
De hecho, el ejemplo de que internet no es una competencia, sino un complemento, es el funcionamiento de La Rara, una librería exclusivamente online con un fondo constituido por libros de artista, ediciones limitadas, y catálogos especializados. Mar Batalla, responsable del proyecto que comenzó su aventura en 2006, nos cuenta que “además del trabajo de difusión y venta, asesoramos en peritaje, tasación y búsquedas bibliográficas, tanto a particulares como a bibliotecas, museos y otras instituciones”.
Sea a través de un clic, o paseando por largos pasillos llenos de volúmenes, el interesado por el libro como objeto siempre va en busca del tesoro perdido. Desde Librería el Astillero, orientada al arte y literatura del siglo XX, reconocen que su intención “es trabajar exclusivamente online” (el 80% de sus ventas ya son por internet), aunque también ofrecen un lugar físico en Barcelona. Reducir los gastos gracias a la red puede ser una solución para muchos negocios de este tipo, que suelen pagar un alto alquiler. Ellos, sin ir más lejos, disponen de un fondo de 12.000 títulos accesibles desde su página web. Se muestran optimistas ya que suelen dedicarse, entre otras cosas, a revistas de los años setenta y ochenta. “Estamos teniendo perspectiva sobre todo lo que se hizo”, nos relatan, y por lo tanto existe una posibilidad de mercado real.
Pero, con el libro digital, ¿el libro en papel está en riesgo? Fernández cree que “no tendría por qué pasar, siempre y cuando los editores cuiden más que nunca el diseño”. Añade que hay que “tener muy en cuenta lo que pasa en la calle”. Loring, por su parte, defiende que “dependerá del tipo de libro” ya que hay un incremento de la edición independiente y de lo que genéricamente se ha denominado “libro de artista”.
Los asiduos a estas librerías quieren encontrar ejemplares, sean novedades o auténticas reliquias, que no suelan hallar en otros sitios. Pero, si se es hábil con las redes sociales, el abanico de expande. Plataformas como facebook y twitter han ayudado a que muchos curiosos, que antes no hubieran entrado a sus locales, ahora descubran universos de formas y colores que niegan la idea de revista o libro como algo rígido. La experimentación también está en cómo presentamos el contenido. El mensaje y el formato, a veces, se confunden para compartir protagonismo.
Especialización y exclusividad. Ahí, en estos dos ingredientes, radica la apuesta de la mayoría de estos libreros independientes que ven internet como una puerta abierta para atrapar a nuevos adeptos de la bibliofilia. Les pedimos que nos recomienden otras librerías que no hayamos mencionado aquí. Juanjo Fernández, de MUTT, cita Fatbottom, un lugar para buscar cómics sorprendentes. Loring cita a Kowasa, especializada en fotografía, Pati de llibres o Abracadabra, dedicadas al infantil, o Pròleg, que se ocupa de “feminismos”.
Todos han encontrado, de este modo, su rol en la cadena editorial. Y crean redes - de papel - más potentes de lo que parecía con la aparición de la World Wide Web.

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