19.6.15

El largo invierno de Fuguet

El escritor y cineasta estrena la primera parte de la que dice será su última película: Invierno. Se trata de una producción de cinco horas de duración acerca de un autor en crisis y dispuesto a dar la gran sorpresa de su vida con su nueva novela
Alberto Fuguet estrena Invierno, un filme de cinco horas de duración./latercera.com

Que nadie se atreva a llamarlo Alejandro, pues se llama Alejo, Que el atrevido invitado a la casa de su mejor amigo no le diga otra vez “perrito”: Alejo detesta esos modismos de segunda clase. Que nadie jamás entre a su casa, porque este escritor apenas deja que lo visite la inspiración. Hipersensible y con tendencia a la melancolía, Alejo Cortés es también un hombre levemente intratable. Un amigo difícil que el buen Jose soporta sólo porque su lazo de unión es casi homoerótico.
En la nueva película de Alberto Fuguet, un filme coral de casi cinco horas de duración que llamó Invierno, Cortés es la piedra angular de la primera de sus tres partes. Pero también es una piedra en el zapato, un irritable y taciturno escritor que durante el día tipea y tipea sobre su teclado para dar con el tono, el drama y la comedia de Caída libre, su nueva novela. Seis meses más tarde, Alejo Cortés (Matías Oviedo) lanzará la obra a través de un golpe noticioso de proporciones. Nadie lo espera. Nadie ni siquiera lo sospecha.
Para Fuguet, que acaba de publicar Todo no es suficiente (una extensa crónica sobre el malogrado autor uruguayo Gustavo Escanlar), Invierno es por ahora el punto final de su carrera como cineasta, que se compone de cinco filmes. “Por ahora es así. Siento que ya estoy un poco viejo para estas cosas. He hecho cinco películas y  básicamente cumplí con mi cuota de cine en el mundo. Hacer Invierno me agotó y recorrer el resto de los circuitos, que implica festivales, tratar de mostrar en Estados Unidos y todo eso, es demasiado. Quizás con 20 años, pero no a mi edad. Por lo demás estoy orgulloso de haber hecho todas las películas solo, sin un peso del Estado. Nunca nos fue bien en las postulaciones, pero al final terminó siendo mejor”, comenta. Sin embargo, cuando Fuguet habla de nunca jamás sabe que pisa un terreno minado y se apresura a bromear: “Aunque por otro lado, Frank Sinatra se la pasaba anunciando su retiro”.
Las cinco horas de duración de Invierno son un riesgo que el director ve como absolutamente coherente con sus objetivos: “De eso se compone la creación, de riesgos. ¿Por qué no correrlos? Nunca me impuse hacer algo más corto que esto y es la única forma en que podía contar estas historias corales. No quería hacer un cuento, sino que una novela fílmica. El estándar de las dos horas es una norma de Hollywood de la que no estoy preso. El cine es un arte muy joven y nada está dicho para siempre, Sé que no es comercial hacer una película que dure tanto, pero tampoco soy un tipo que haga cine de ese tipo. Esto no es Jurassic Park. No, prefiero decir que Invierno es una jugada más punk, hecha entre amigos, con poco dinero. Si va mucha gente,  excelente, y si van 30 personas, bien también”, explica.
La primera parte de Invierno se exhibirá desde mañana en los Cineplanet Costanera Center y La Dehesa y el plan es que sucesivamente se estrenen la segunda y tercera. Antes ya se dio en Chile íntegra en el Festival del Bío Bío y se estrenó mundialmente a principios de abril en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (Bafici), donde las críticas fueron particularmente felices. “La dieron a las 12 del día en el Village Recoleta de Buenos Aires: calor, mala hora, no la mejor de las plazas para este tipo de cintas que deberían ir más en la noche. Pensé que nadie iría, pero al final se convirtió en un pequeño éxito entre el público”, dice Fuguet. 
Definida por él mismo como “película coral”, Invierno articula las vidas de varios personajes, todos más o menos conectados con Alejo Cortés, un tipo demasiado sensible para el mundo que a diario le toca habitar. Está su mejor amigo Jose (Pablo Cerda), un autor de jingles que se toma la vida con una ligereza que envidia Alejo; su hermana mayor Leo (Katherine Salosny), mujer que ya viene de vuelta de lo bueno y malo del amor y que se siente responsable por Alejo; Nazareno (Tomás Verdejo, de Los 80), publicista de mente rápida y gran olfato monetario; Tomás (Pedro Campos), estudiante de literatura soñador e ingenuo, admirador incondicional de la obra de  Alejo Cortés.
La película da a entender que el escritor no engancha con los tiempos y que despotrica de su propia obra, empezando por Fast forward, su primera novela, un título que evidentemente se conecta a Por favor, rebobinar del propio Fuguet. ¿Cuánto de él coexiste en el asocial Cortés? “Poco a estas alturas. Tengo formación de periodista y siempre tuve claro que hay publicidad, marketing y que el mundo no es blanco y negro, ni que se divide en buenos y malos. Alejo, por el contrario, es un tipo binario: todo es bueno o malo para él y no ve matices en la vida. Le teme a la prensa, a la exposición, a la farándula y, además, es muy testarudo. Y, claro, es alguien muy frágil”. 
La película también le sirvió a Fuguet para reencontrarse con Katherine Salosny, con quien compartió pantalla televisiva a fines de los 80 en Extra jóvenes y luego a inicios de los 90 en Ene TV: “Hay algo de mito urbano en la relación entre nosotros. La verdad de las cosas es que aparte de esos programas no la vi mucho más.  No sé nada de los matinales de TV, por ejemplo. Sólo me constaba que había actuado en teatro, que había hecho monólogos de obras inglesas y que es muy capaz. En el set me lo demostró. Yo creo que es nuestra Julianne Moore”.