2.9.14

¿A qué le teme la industria del libro?

 Colombianos sólo leen dos textos al año, mientras en Chile el promedio es de cinco. Subir esa cifra es el reto del sector
Lectora de Rita Curtis./elespectador.com

“Hay que construir un país de lectores”, cree Enrique González, presidente de la Cámara Colombiana del Libro. Pero esta demanda responde a algo más que las razones indiscutibles para apostar por la lectura, entre ellas, que genera pensamiento crítico y, por ende, mejores ciudadanos.
Muchos podrían pensar que la industria nacional del libro, tanto el negocio editorial como el de distribución, se va a echar a perder por la escalada digital del e-book y de la librería virtual tipo Amazon. Pero no. La verdadera amenaza para el libro en el país es que el colombiano no lee y, según González, no lo hace porque no tiene textos. “En la mitad de los hogares colombianos no hay libros”.
Según los resultados que en 2013 arrojó la Encuesta de Consumo Cultural realizada por el DANE, los colombianos leen en promedio dos libros anuales. La cifra es preocupante, sobre todo al mirar el índice de otros países de la región, como Chile, Argentina y Uruguay, que tienen un promedio de cinco libros al año.
Para González, sin embargo, hay una juventud lectora y un impacto de programas gubernamentales que aún no se miden en esas encuestas, pero que se verán en los próximos años. “Es una generación que se ha acercado a la lectura por recursos digitales”.
Por esa razón, la era del e-book, el Kindle y la tablet no ha sido la “avalancha que se pensaba que iba a arrasar con las librerías”. Por el contario, es un recurso que está llamando más lectores y al que la industria se está acomodando.
Felipe Sánchez Pombo, gerente de Mercadeo de Panamericana, asegura que el 80% de la oferta de e-commerce de esta tienda es de libros, tanto en papel como digitales. La venta de estos últimos a nivel nacional durante el último año rozó apenas el 1% del total.
Asimismo, “las editoriales ya tienen sus contenidos, que los están pasando a digital”, agrega el presidente de la Cámara del Libro. Para atender la falta de lectores, asegura, hay que facilitar el acceso a los textos.
En ese sentido, Panamericana, en alianza con 211 proveedores, lanzó la campaña “Si una página enamora, imagínate todo lo que trae un libro”, en la que, por adquirir cualquier artículo de los patrocinadores, se expide un bono de $10.000 para redimir en textos. “Teniendo el libro se genera la tentación de leer así sea una página y mañana otra, y así hasta que se termine”, dice Sánchez.
Según él, la estrategia para generar más lectores en el país debería ser, por un lado, no imponer la lectura, y por otro, invertir en bibliotecas de entretenimiento, adonde la gente vaya a leer por gusto y no tanto para consultar. “Internet ha cambiado las dinámicas. Las búsquedas para las tareas se hacen a través de Google”.
 “La meta del siglo XX fue alfabetizar; la del siglo XXI es que la gente lea”, concluye González.

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