16.7.15

El Aleph, beta y omega...

Estas líneas no se refieren a El Aleph engordado sino a la masiva reunión de autores y lectores que el viernes pasado respaldó a su autor, Pablo Katchadjian, en su derecho a una experimentación propia con base en El Aleph de Jorge Luis Borges
 
Pablo Katchadjian en la explanada de la Biblioteca Nacional./revista Ñ.
La convocatoria originalmente se planeaba como un “sobreseimiento simbólico”, en la explanada de la Biblioteca Nacional, y luego se convirtió en debate en el vecino Museo del Libro y de la lengua. De haber ocurrido en otro ámbito, podría haberse convertido en un manifiesto a favor del copyleft. Pero frente a la lista actual de funcionarios oficiales procesados, y con el recuerdo fresco de una platea de intelectuales que festejó la mención del “manco Scioli”, ese “sobreseimiento” de Katchadjian, cuya obra vale la pena indagar, debió sonar razonable.
Una Justicia alternativa –en este caso, poética– en ese Museo podría interpretarse como el faro natural, en una semana que sumó “disloques” en otros ámbitos educativos.
A causa del lugar nada neutro, que todo lo capitaliza, la reunión fue vista como un repudio institucional a Kodama -viuda, albacea y “derechohabiente”- mientras los jueces deliberan. Aunque la directora del Museo, María Pía López, optó por una posición genérica en el debate –el desafío de una literatura nacional postborges–, el hecho quedó teñido de subrayados políticos e “ideológicos”, promoviendo esa suerte de alineación automática que fuerza dicotomías delirantes. Nada más fácil ni popular que atacar a “la Kodama”, inventando el link inexistente con el Grupo Sur, etcétera... Las instituciones no necesitan encarnar siempre –ni “para la foto”– las posiciones rupturistas, ni adelantarse en la consagración que desplaza la experimentación al centro.
Existen diversas posiciones para definir la manipulación (¿reversión, sampling?) de Katchadjian. Lo respaldan una vasta bibliografía, la filmografía completa de Jean-Luc Godard, la historia de la literatura. César Aira reivindicó su derecho a la relectura de los clásicos y la pasión identificatoria entre lectura y creación. Pola Oloixarac señaló que lo que más urge es abrir el debate sobre la ley vigente, basada en nociones de copyright propias del siglo XX, sacudidas por la difusión digital. Para abrirlas, no para cerrarlas en el “a favor o en contra”, o peor, en las etiquetas risibles de “literatura de izquierda o de derecha”, hemos subido al sitio digital un manifiesto clásico de la crítica Josefina Ludmer contra la propiedad intelectual (publicado antes en P/12 y en la web), una columna del escritor Christopher Domínguez Michaels, editada esta semana en El Universal de México, y el texto "Hijos terroristas de Borges", de Oloixarac.