6.7.15

Villanueva: "Son muy tacaños a la hora de reconocer a nuestros escritores"

Darío Villanueva, director de la RAE, homenajea a García Lorca con una ponencia en El Escorial
El escritor granadino Federico García Lorca./elmundo.es

"Lorca es un poeta muy variado. Cultivó formas tradicionales, como el Romancero Gitano, uno de los libros que más circuló en la poesía española de los años 20. Pero al mismo tiempo fue un escritor en la línea de la vanguardia más actual, por ello destaca Poeta en Nueva York, un libro póstumo que se sitúa en la mejor poesía expresionista que se estaba haciendo en Europa y en los Estados Unidos".
Darío Villanueva, director de la Real Academia Española, no lo duda. En su visita a los Cursos de Verano de El Escorial ha asegurado que Lorca es uno de los nombres españoles que está en todos los repertorios universales, especialmente "en el mundo anglosajón, donde son muy tacaños para de reconocer a nuestros escritores".
Pero gozar de tal consideración no ha sido fácil. En 1929, el autor andaluz atravesaba situaciones dolorosas. Por entonces ya gozaba de un gran reconocimiento, pero sus amigos Salvador Dalí y Luis Buñuel empiezaron a manifestar un enorme despego hacia él, catalogándole de "poeta de romancero", o lo que es lo mismo, un escritor de charanga o pandereta.
"Federico estaba convencido de que Un perro andaluz, de Buñuel, le aludía. Por ello se sentó menospreciado por sus ex colegas". Tras este conflicto viajó a Nueva York. En un principio, esta ciudad le impactó de una manera muy positiva. Pero esa perspectiva le duró muy poco, según Villanueva. "En seguida tuvo de esta ciudad una visión verdaderamente terrible, como una urbe que destruía la condición humana".
Para el ponente, esta manera de pensar refleja la sensibilidad del poeta. "Era una persona provinciana, con todo el respeto, y ese choque le deslumbró, llevándole al convencimiento de que la vida estaba aplastada".
En el encuentro también ha habido hueco para otros autores como Borges. "Lo sorprendente del argentino es que, empapado de la poesía de Walt Whitman y tras haber acabado su periplo europeo, cargado de expresionismo, hace una recreación nostálgica de Buenos Aires".
Por su parte, Whitman, al que Lorca admiraba, convirtió Nueva York en un emblema de todo lo que significa la modernidad, un país donde todas las oportunidades están abiertas, dice Villanueva. "El sabía que estaba haciendo nueva poesía, lleva a cabo una crítica implícita del viejo mundo y de la vieja poesía". Para el director, Whitman es una especie de nacionalista de modernidad humana. "Se identifica con la masa".