2.7.15

Ficción envilecida

 La fuerza inusitada de Rita Indiana, una santera y su mucama
La mucama de Omincunlé de Rita Indiana./Periférica

Rita Indiana, autora dominicana de La mucama de Omincunlé./elperiodico.com

Nacida en Santo Domingo en 1977, Rita Indiana se ha convertido en una figura importante de la literatura caribeña. Su obra es una suerte de totum revolutum en el que caben la música, la letra y la voz. En sus ficciones las letras cantan y la voz musicaliza una obra que guarda una estrecha relación con la tradición: «Tengo una fascinación especial por la música y la literatura del sur de Estados Unidos. El blues, el jazz, las canciones de trabajo. Richard Wright, Faulkner, Mark Twain, Carson McCullers. Este arte es producto, como el mío, de la cultura de plantación, de la trata negrera, y me resulta fácil identificarme».
Indiana ha dicho que sus historias «ocurren en una accidentada ruta entre islas diabólicas y ruidosas, ciudades saturadas de tecnología y demagogia. Lo fantástico en ellas no es bucólico, ni mágico, lo fantástico es una herramienta para definir el alcance del poder político y la corrupción». Pues aquí más de lo mismo, gracias a Dios. Porque si cabe un argumento en esta novela es el de una santera que asesora al presidente de la República Dominicana: Esther Escudero, a quien también llaman Omicunlé que significa el manto que cubre el mar. Pero la verdadera protagonista de este libro es Alcide Figueroa, su joven mucama, a quien Esther ha sacado de la prostitución con la ayuda de Eric Vitier.
Lo decisivo aquí es una suerte de ficción envilecida en la que caben tradiciones religiosas, ritmos musicales endiablados, los caprichos de Goya, los bucaneros del siglo XVII, los relatos orales de los esclavos africanos, las luchas intestinas de la política actual a la que tantos esfuerzos dedica Indiana en sus artículos periodísticos, la proliferación de lecturas políticas sobre el desastroso y calamitoso mundo del poder cuya mano mece la cuna de la corrupción. Todo ello, claro, aderezado con un lenguaje ciertamente subversivo, políticamente incorrecto y en muchas ocasiones violento, sexualmente violento.
Entienda como quiera el lector esta novela grotesca y efervescente. Si quiere puede leerla como una crítica desaforada contra los molinos de viento del capitalismo tercermundista bajo el manto genérico de la ciencia ficción. Pero sepa que la fuerza inusitada de esta escritora, provocadora y libérrima, le dejará intranquilo, apaciguadamente intranquilo: leer a Indiana es lo más parecido a ese grabado de Goya que llevaba por título El sueño de la razón produce monstruos.
LA MUCAMA DE OMICUNLÉ. Rita Indiana.Periférica.184 págs.