30.6.10

"Escribir es algo horrendo pero hermoso"

La germano-rumana Herta Müller, premio Nobel de Literatura 2009, habla sobre su obra en la Biblioteca Nacional de Madrid

La premio Nobel de Literatura Herta Müller conversa con Juan Cruz en la Biblioteca Nacional.foto:BERNARDO PÉREZ.fuente:elpais.com

"Herta, le contaré una cosa de mi madre. Ella pensaba que los extranjeros la entendía leyéndole los labios". "La comprendo. Por eso yo llevo siempre los labios tan rojos". Así, con una broma sobre la necesidad de la traducción simultánea, empezó esta tarde en la Biblioteca Nacional el coloquio entre el periodista y escritor Juan Cruz y la ganadora del último premio Nobel de Literatura, la rumana de lengua alemana Herta Müller.

La escritora acaba de publicar en España la novela Todo lo que tengo lo llevo conmigo (editada por Siruela en castellano y por Bromera en catalán en las versiones de Rosa Pilar Blanco y Joan Fontcuberta i Gel respectivamente) y a las siete de la tarde había llenado ya el salón de actos, desafiando al calor, a la huelga de metro y, sobre todo, al fútbol, un deporte del que Müller dice no entender nada.

Todo lo que tengo lo llevo conmigo recupera la memoria de los 100.000 rumanos de origen alemán deportados en 1945 a los campos de trabajo de la Unión Soviética. Murieron 10.000, pero entre los supervivientes estaba la propia madre de Herta Müller (Nitzkydorf, 1953) y el poeta Oskar Pastior, con el que la novelista comenzó a escribir esa misma novela hasta que la muerte de Pastior detuvo el proyecto en 30 páginas de las que ella tuvo que seguir tirando en solitario.

Soledad fue, de hecho, la primera palabra invocada por Juan Cruz para hablar de la obra narrativa de Müller (editada en español por la citada Siruela y Punto de Lectura en bolsillo). "Cuando uno no se adapta a un régimen dictatorial termina abocado a la soledad porque se convierte en un problema para los que sí se adaptan. Hay preguntas como "¿de dónde venidos?" que resultan triviales en una situación normal pero que en una dictadura son terribles", respondió la autora de La bestia del corazón, que recordó que, más allá de la política, ella conocía el sentimiento de soledad -"aunque no conociera la palabra"- desde que le tocó cuidar sola de las vacas de su familia. Fue en una comunidad germanófona muy endogámica pero cuya cerrazón terminó siendo un anticipo de la dictadura de Ceaucescu: "También la ciudad era pueblerina: todo el mundo observaba, espiaba, prohibía".

Müller, que se negó a hablar de la dictadura como de una metáfora, aunque fuera de una metáfora del mal, recordó que la Securitate era una organización criminal que llegó a reclutar a sus miembros entre los niños de los orfanatos, llenos durante años en virtud de la política de natalidad del régimen comunista (cinco hijos por mujer) y de la estricta prohibición del aborto: "Los niños eran sometidos a una educación monstruosa para sacar de ellos el personal adecuado, funcionarios capaces de actuar sin mala conciencia".

Miedo fue otra de las palabras que Juan Cruz puso sobre la mesa. Y ésta fue la respuesta de su interlocutora: "No vivo con miedo, convivo con las huellas del miedo".

¿Escribir sirve para conjurarlo? Para Herta Müller, lectora ferviente de Klemperer, Semprún y Thomas Bernhard, la escritura no garantiza nada pero siempre hay cosas que ella "no sabía que el lenguaje sabía". Sólo las descubrió cuando se puso a escribir, algo que está lejos de ser una actividad placentera: "A mí no me gusta escribir", dijo rotunda. "Es un trabajo mísero que te hace enfermar de los nervios. Escribo para terminar de escribir. Cuando tengo un libro entre manos escribo día y noche para llegar al final. Escribir es algo horrendo pero hermoso. Siempre que termino una novela digo que no voy a escribir más. Llevó 30 años así".

El fútbol y la guerra

¡Calcio! es la nueva novela del escritor payanés Juan Esteban Constaín

Juan Esteban Constaín (Popayán, 1979) es profesor e investigador de la facultad de Relaciones Internacionales en la Universidad del Rosario.foto.fuente:elespectador.com

Es 20 de febrero. El año: 1530. Los florentinos llevan meses resistiendo el embate de las tropas españolas. Meses de frío y hambre, de peste. Los soldados de Carlos V no han podido con la insolencia ni con las murallas de Florencia y, combinando todas las formas de lucha, han decidido resolver el asunto jugando al fútbol. Bueno, es un decir. En realidad juegan al calcio, juego de pelota de los florentinos, a través del cual los italianos y españoles se jugarían, durante esa mañana medieval, la libertad y la honra.

Es una ficción. Una ficción dispuesta a desafiar a aquellos que piensan que "el juego es sólo juego, y que el hombre lo asume sólo para divertirse". Así lo asegura uno de los personajes de ¡Calcio!, la nueva novela del joven escritor colombiano Juan Esteban Constaín, un homenaje al fútbol y a la historia, y una divertida reflexión sobre las guerras que se libran a pie de página. Porque "el deporte es la guerra de nuestra época, y el honor que sus proezas regalan vale tanto como antes valían las conquistas y los asedios y los mares".
Tan sólo unos días después de haber lanzado al mercado su tercer libro de ficción (en 2004 publicó Los mártires, un compendio de relatos; y en 2007, su primera novela, El naufragio del Imperio), Juan Esteban Constaín se tomó su tiempo para hablar con El Espectador del calcio, de Maradona y de su participación en el Festival Malpensante.
El protagonista de ¡Calcio! es Arnaldo Momigliano, un brillante y joven profesor de Oxford que pone patas arriba a Gran Bretaña al sugerir que los ingleses no inventaron el fútbol. ¿Cómo llegó Momigliano a su vida?
En mi disciplina académica, Arnaldo Momigliano es mi mayor ídolo. Lo empecé a leer hace mucho tiempo. Y desde el primer día me deslumbró. Fue quizás el mayor erudito contemporáneo sobre el mundo griego y romano. Y escribía con una gracia, un encanto, una fluidez y un humor descomunales. Ahí encontré un modelo y una inspiración muy grandes. Sobre todo en la actitud: Momigliano me enseñó que la erudición y el conocimiento podían ser un instrumento para la felicidad y la dicha. Con él descubrí que se puede hacer una cosa muy exhaustiva y minuciosa y a la vez estarle mamando gallo a todo el mundo.
Y un día, usted resuelve escribir una novela en la que su ídolo descubre que en Italia se inventaron el fútbol…
Yo sabía de la historia del calcio desde que estudié historia medieval e historia del Renacimiento. Era un juego más parecido al rugby de nuestros días que al fútbol. Un deporte violento, más áspero. Nunca me había llamado particularmente la atención, hasta el 2008, en un verano en Florencia. Se jugaba la semifinal de la Uefa entre los Rangers de Glasgow y la Fiorentina. Yo tenía que escribir una columna para El Espectador —no sabía qué escribir—, y me acordé del juego del calcio, me fui a una librería, me compré un librito y me puse a leer anécdotas deliciosas. Entre ellas encontré la historia de cuando los Florentinos estaban cercados por Carlos V, el Emperador del mundo, y desde afuera el emperador les prohibió hacer carnavales y juegos. Los florentinos, para desafiar al emperador, hicieron un partido de calcio memorable, el 17 de febrero de 1530, y lo lograron. Carlos V les echó bala y no lo lograron. Entonces supuse que los españoles, siendo como eran, con ese sentido del honor y de hidalguía tan arraigados, debieron haber jugado también contra los florentinos. Y ahí se me reveló la novela.
Usted escribe que "los deportes son reveladores a la hora de comprender el carácter de un pueblo", ¿cómo se le revela Colombia a través de su fútbol?
Los colombianos somos tremendamente insolentes. Somos capaces de lo más grande y de lo más bajo, y no podemos encontrar un justo medio. A la hora de la ejecución de las empresas, podemos empatar con Nicaragua y ganarle 5-0 a Argentina. El objetivo en realidad del colombiano es demostrarse que es capaz de las cosas, aunque sepa que las cosas nunca le van a pertenecer. Y eso hace parte del destino nacional. Aquí somos conscientes de que somos dueños de una cantidad de posibilidades maravillosas para ser, pero también tenemos la conciencia permanente de que no somos capaces. Y en el fútbol eso se ve clarísimo: los jugadores no son disciplinados; son espontáneos y desordenados; tienen talento, pero no tienen juicio; tienen ideas, pero no tienen método. En el plano estético, tienen todo ese folclorismo desenfrenado del alma nacional que nos lleva a unos uniformes bochornosos; las mallas están rotas y los estadios están destartalados...
Y no es que los recursos escaseen…
Claro que no. Como en el país. Mire la clase dirigente del fútbol, es el correlato en el deporte de la clase dirigente colombiana.
"¡Calcio!" Está dedicada a Maradona, ¿por qué?
A mí me encanta Maradona. Y mi admiración es una admiración como debe ser: no oculta sus defectos, sino surge a partir de ellos mismos. Me encantaba cuando jugaba, pues él era la encarnación perfecta de la argentinidad: un tipo gordo, bajito, vicioso, con una cantidad de defectos, y sin embargo tenía un talento descomunal y a golpe de talento omitió todos sus defectos para construir un proyecto futbolístico que en realidad era un proyecto estético y artístico. Además, a mí me parece terrible que estemos acostumbrados a buscar héroes que nos rediman de nuestras miserias con sus proezas. Siempre queremos que la gente que hace las cosas bien, sean también sujetos moralmente impecables. Y a Maradona se le pedía que fuera un hombre pulcro, lo que no podía ser. Porque es que ser argentino y ser Dios, y ser de Boca, es muy difícil.
Algunos personajes en "¡Calcio!" le regalan un buen repertorio de insultos al papa Clemente VII. No es común este tipo de irreverencia viniendo de un hombre "conservador y reaccionario", como usted se describe. ¿Su sátira tiene límites? ¿Existe algo de lo que no se atrevería a burlarse?
El humor es una de las mejores herencias del buen conservatismo —Chesterton, por caso— y lo digo con toda tranquilidad: siempre y cuando me esté moviendo en los dominios de la literatura, mi sátira no tiene límites. Creo que a veces la burla puede ser también el mejor de los homenajes. No me burlaría jamás de la desdicha ajena, ni de la bondad ni de la ingenuidad.
Este sábado está invitado al Festival Malpensante para hablar nada más ni nada menos que de la crisis de la Iglesia católica... ¿La va a defender o la va atacar?
Diré lo que pienso: que el catolicismo verdadero es una especie de herejía mediterránea que profesaron por igual Dante y Chesterton, y que en su historia y su doctrina, como en la gramática, lo que importa no son las reglas, sino las excepciones; no hay nada más conmovedor que un católico de veras, aunque no hay tampoco nada más escaso. Pero los milagros ocurren. Quizás le haga un homenaje a Saramago, que era un hombre bueno: no se me ocurre qué puede ser más cristiano que la bondad.

29.6.10

Cuando la historia es una gran novela épica

El autor italiano de la famosa serie Aléxandros habla del fenómeno editorial del género, de sus investigaciones y del lugar que ocupa la imaginación en sus documentados y trepidantes libros

Valerio Massimo Manfredi.foto.fuente:adnCULTURA

Entrevista en Módena con uno de los reyes de la narración histórica.

El taxi llega a su villa , rodeada por un cuidadísimo parque, luego de media hora de viaje desde la estación de Bolonia, a través de una encantadora campiña llena de duraznos en flor. Valerio Massimo Manfredi, barba y melena blanca, 67 años muy bien llevados, nos espera en la entrada.

Apenas lo reconoce, el taxista, un muchacho joven, sale como una saeta del auto y corre a saludarlo. "Me leí todos sus libros y quería felicitarlo", le dice. Manfredi, escritor italiano que saltó a la fama internacional con la serie Aléxandros , no oculta su satisfacción. Está acostumbrado a este tipo de escenas. Según cuenta a adncultura durante una larga entrevista en su enorme y ecléctica casa de Piumazzo -"hecha a mi imagen y semejanza", según dice-, que se hizo construir hace cinco años en un terreno cercano al de su familia, para él es normal que la gente lo pare por la calle para decirle que ha leído todas sus novelas. En la charla, almuerzo y café de por medio, Manfredi reveló cómo llegó a ser tan conocido en Italia -donde condujo varios programas televisivos de historia- y a ser considerado en el mundo (mal que le pese) una suerte de "rey" de la novela histórica.

La serie Aléxandros , que escribió en 1998, vendió seis millones de ejemplares y fue traducida a treinta y seis lenguas en cincuenta y cinco países. "Escribí la trilogía como en apnea, sin parar nunca para mantener la tensión y la excitación. Escribí mil ciento setenta y cinco páginas en once meses: es una exageración y también una blasfemia, porque una opinión difundida entre los escritores es que debe haber una suerte de maceración... Pero el mío es otro modo de escribir, que hace que uno arrastre al lector en un vórtice", explica.

Manfredi, casado con una estadounidense y padre de dos hijos (Giulia, de 25 años y Fabio, de 22), escribió muchos otros libros exitosos. Y acaba de publicar un thriller político, Los idus de marzo , sobre el asesinato de Julio César. Nacido en Piumazzo, pueblito de la provincia de Módena, en la región de Emilia Romaña, en los años 70 se dio cuenta de que tenía talento para escribir. En ese momento, enseñaba en la universidad Arqueología y topografía del mundo antiguo, tras haber estudiado Letras Clásicas en la Universidad de Bolonia y haberse especializado en topografía del mundo antiguo en la Universidad Católica de Milán. Fueron sus estudios, junto a sus apasionantes viajes y aventuras por el mundo (en Oriente, Pakistán, Afganistán, Irán, Irak, Marruecos, Jordania, etcétera), lo que permitió que fuera madurando en su interior el mundo que luego saldría a flote en sus libros.

-¿Escribía de niño?

-No, de chico leía muchísimo, porque al estar cinco años pupilo en un colegio, tampoco había muchas otras distracciones...

-¿Y leía de todo?

-De todo. Pero me gustaban mucho la aventura, los viajes. Julio Verne, Emilio Salgari, pero también otras cosas. A los 16 años había leído todo Edgar Allan Poe, Dickens. Me gustaba escribir, por ejemplo, las redacciones para la escuela. A los 20 años, como todo el mundo, yo también probé escribir. Justo el otro día encontré en el archivo, poniendo un poco de orden, una carpeta que decía "Intentos literarios". Y hay poesías de cuando estaba en la secundaria. Creo que todos hemos escrito poesías en la secundaria...

-¿Cómo fue el paso hacia la novela histórica?

-A la novela en general, porque yo he escrito de todo. La mitad de mis libros está ambientada en el presente: El oráculo (años 70), La torre de la soledad (años 30), Quimaira (ahora), El faraón del desierto (tercer milenio). Es decir, no tengo límites. Por otra parte, creo que todas las novelas son históricas. ¿Quién puede escribir una novela fuera de la historia? ¡Dios! Empecé a escribir por pura casualidad. Yo hacía unas pequeñas colaboraciones para una editorial de Bolonia. Ellos publicaban sólo clásicos, porque no pagaban derechos de autor... Un día la editora me dijo que iban a sacar una serie de narrativa, pero esta vez original y me preguntó: "¿Por qué no probás vos también? Sé que estás en el Instituto de Historia Antigua". Le contesté que nunca lo había hecho, pero que podía probar. Fue así como escribí una novela (en verdad, la mitad de una novela, porque ellos no querían que superara las 150 páginas) que se vendió bastante bien.

-¿Cuál?

-El título era otro, pero esa novela se convirtió luego en la primera parte de uno de mis libros más exitosos, Talos de Esparta .

-¿En qué año lo escribió?

-Años 70... Entonces me di cuenta de que era capaz de escribir. Y unos años más tarde se me ocurrió otra idea. Estaba excavando cerca de Roma con mis estudiantes de la Universidad Católica de Milán, huésped de mis colegas de la Universidad de Roma. Pensé que quería un editor más grande y sin ningún tipo de límites. La idea de escribir un libro, enviarlo y que después me mandaran la tarjeta amarilla "No entra en los programas editoriales" no me cerraba. Gracias a un amigo que trabajaba en Mondadori, logré obtener una cita con el editor y le planteé que quería exponerle un proyecto editorial. "Sabe, si todos vinieran a exponernos proyectos editoriales, nosotros no haríamos nada", me contestó. "Tiene razón, ya no lo molesto más", le respondí. Mientras me estaba yendo, agregué: "Pero si usted me da cinco minutos, se dará cuenta de que si no me los hubiera dado, no se lo habría perdonado jamás". Él se quedó descolocado. "A ver, escuchemos", me dijo. Y yo empecé a contarle la trama, como si fuera una película, todo pá, pá, pá...

-¿Era Aléxandros?

-No, Aléxandros llegó varios años después. Era Paladión , una historia moderna, con un ritmo infernal, un thriller arqueológico impresionante. Terminados los cinco minutos que habíamos convenido, le dije: "No quisiera aprovecharme de usted". Y el editor me detuvo: "No, no, tómese todo el tiempo que quiera, siéntese por favor". Entonces me di cuenta de que la cosa estaba cerrada... Me hizo hablar durante una hora, y yo también inventaba mientras hablaba, porque ni siquiera había hecho un esqueleto de la novela. Al final me dijo: "Es una historia fantástica, pero quién sabe cuándo usted la va a escribir". Le contesté: "Este verano, y si mientras tanto usted también me hace un contrato, voy a estar aún más contento". Fue así como salió esa novela, que fue un éxito.

-La primera novela con Mondadori.

-Sí, y después siempre me quedé en Mondadori.

-¿Por qué se leen las novelas históricas?

-Creo que la gente lee lo que le gusta, lo que considera lindo y apasionante. De qué tema se trate es un problema secundario. Como dije antes, no existe una novela que no sea histórica porque ¿cómo se hace, si no, para ambientarla? Para mí, más que la novela histórica, lo que fascina es la Antigüedad. La Antigüedad fascina porque vivimos en una dimensión cada vez más aleatoria, en una situación en la que prácticamente el ser humano, el individuo, es como una hoja al viento. Ya no hay más ideologías, no hay más creencias. La religión sufre por varios motivos. No hay más un punto de referencia: la globalización ha roto todos los obstáculos, todas las separaciones, pero también todas las formas de contención. Si uno va al pueblo a comprar algo, hay cosas chinas. Ya no existe el mundo al que estábamos acostumbrados y las personas tienen la impresión de no ser importantes. Las sociedades son cada vez más grandes y el individuo está cada vez menos presente o es cada vez menos tenido en consideración. Por ejemplo, Internet y el hecho de que todos quieran ser visibles en la Red, que todos quieran comunicarse, es una señal. No quieren estar en la oscuridad. La Antigüedad aparece como una dimensión en la que todavía había espacio para el individuo, el misterio, la aventura, para expandir la propia personalidad. Hoy la gran mayoría de las personas lleva una vida que no tiene ningún sentido: se levantan a la mañana, van a trabajar, hacen lo mismo todos los días, vuelven a la noche a su casa, encienden el televisor y se van a dormir. Esto, trescientos días al año. Y cuando se toman las vacaciones, van a los mismos lugares a hacer lo mismo que hacen todos. Por eso la Antigüedad es another time , another place , un lugar donde de algún modo todo era posible y todo era imposible. De hecho, podía suceder que un muchacho de 21 años como Alejandro tuviera el mundo de rodillas, frente a él, a la edad de mi hijo, a quien mi mujer todavía persigue diciéndole: "Comé la banana". Y también está la cuestión del exotismo y la curiosidad por dialogar de alguna manera con los propios antepasados. Hay muchos aspectos que ayudan.

-¿Quizás también ayude el hecho de que ya no existe una épica moderna?

-La épica no existe más. La épica fue el cine por un cierto período de tiempo. Pero también ahí estamos en las últimas fronteras. Sí, está Avatar pero después de Avatar, ¿qué se puede hacer?

-¿La vio?

-Sí, el distribuidor para Italia, que es muy amigo mío, quiso que yo estuviera en el estreno.

-¿Le gustó?

-Bueno... Es un film extraordinario desde muchos puntos de vista. Pero su importancia es que uno se da cuenta de que hemos llegado a un punto en que ya no hay nada imposible. La verdad es que ahora ni siquiera recuerdo la trama de Avatar , me acuerdo más de los pitufos. Las películas que me sé de memoria son Blade Runner , de Ridley Scott, 0 The Blues Brothers , o Matrix , el primero, o El Padrino . Es decir, ese tipo de películas que te quedan impresas porque están construidas de manera potente, con densidad sentimental, emotiva, con potencia expresiva. Es ése el tipo de películas que recuerdo. Avatar es una orgía óptica pero no me convence.

-¿Y cuánto de aventura y cine hay en sus novelas?

-En una novela hay de todo. El objetivo principal de la literatura es transmitir emociones y, a través de las emociones, también mensajes. Deriva justamente del hecho de que tenemos una mente que es mucho más grande que nuestra vida. Una mente que tiene capacidades infinitamente superiores a nuestro destino personal. Salgari, por ejemplo, que es uno de los más grandes escritores de aventura italianos, no se movió nunca de Turín. Sin embargo, ambientó sus novelas en todo el mundo porque era capaz de soñar, de inventar, de imaginar. Para que la emoción se transmita, todo debe parecer auténtico, aun si no lo es, aun donde no lo es. Por eso la perfección de los detalles, de los ambientes, de las situaciones es fundamental, si no, se rompe la magia.

-¿Hay reglas en cuanto a la imaginación histórica? ¿Cuál es el equilibrio entre la imaginación histórica y la ficción o la invención?

-La imaginación es ficción. Si nosotros hablamos de una novela, prescindiendo del período en que está ambientada, porque no cambia nada, siempre es imaginación. El otro día presentaba Los idus de marzo en Estados Unidos y en un momento me preguntaron cuánto hay de auténtico y cuánto de imaginación. Y es todo imaginación, si bien todo lo que cuento ha ocurrido en la realidad. Porque cuando habla César y hay un diálogo entre él, y por ejemplo, su mujer, o entre él y Cleopatra, soy yo el que habla. ¡No es él, no es Cleopatra, soy yo el que habla! De lo que realmente dijo César en su vida tendremos poquísimas frases que nos han llegado. Por lo tanto, es todo imaginación. Al mismo tiempo, digamos que mucho de lo que sucede en las páginas de la novela realmente ha sucedido. ¡Es otra dimensión! La historia con H mayúscula es el intento colectivo de la humanidad de construir una memoria común. La memoria después se transforma en identidad, algo de lo que tenemos una necesidad absoluta. Nadie puede vivir sin memoria, nadie puede vivir sin identidad. Pero sustancialmente hay dos dimensiones: la cronológica (esto pasó antes, esto pasó después) y la "política" (esto pasó debido a esto y tuvo estas consecuencias). La literatura tiene una tercera dimensión que es la de la vida, de los sentimientos, de las emociones, del terror, de la ansiedad, del amor. Tiene la capacidad de recrear ambientes. Ninguna página histórica mueve sus personajes en una situación ambiental de la misma forma, de modo unitario. Tenemos, por ejemplo, textos especializados que hablan de la vida cotidiana de Roma en el siglo I. Pero si hablamos de César, es todo un discurso, a nivel histórico, político, ideológico y cronológico. Son dos formas expresivas totalmente distintas.

-¿Como investiga los temas?

-Bueno, en literatura la investigación es bastante esencial pero no es tan radical, profunda y abarcadora como en el campo científico y es muy distinta de la que se hace en el ámbito histórico y científico. Por ejemplo, nada de lo que se cuenta en mi novela La torre de la soledad es verdadero, pero es una de las novelas que más me gustan. Tomemos la Odisea , que es para mí la novela más grande de todos los tiempos: nosotros sabemos bien que los cíclopes no existen, que las sirenas no existen, que los monstruos no existen, pero sin la Odisea seríamos mucho, mucho más pobres. Porque ahí el tema es otro: es contar la historia de un hombre en el que todos nos reconocemos. Cada uno de nosotros se reconoce en el protagonista de la Odisea , en esa ansiedad de ir siempre más allá, de perseguir un horizonte que se aleja cada vez que tratamos de acercarnos. El hecho de querer ir lejos pero también querer volver, las contradicciones del hombre, sus sentimientos, que son contradictorios pero que son el sentido de la vida, la sal de la vida. En suma, la investigación tiene como fin sobre todo dar un ambiente que sea auténtico. Si yo planto una banana en el jardín de Julio César, ya está, no es más algo creíble, no tiene más sentido, se descubre enseguida lo falso.

-Y para Los idus de marzo, ¿cuánto tiempo de investigación necesitó?, ¿qué documentación?

-Son cosas que conozco, por lo que se trata sobre todo de fórmulas de control. Es decir, yo voy a controlar si efectivamente tal día Cicerón estaba presente en Roma, o si Cleopatra estaba tal noche en la villa de César del otro lado del Tíber... Porque todo lo que es posible restituir a su autenticidad tiene que estar. Después, está la libertad del escritor de representar a los personajes de modo creíble, pero desde el punto de vista de la vida. O sea, el lector en ese momento puede asistir a un encuentro de los conjurados en una casa de Roma, de noche, a las dos de la mañana; puede asistir a las discusiones, observar las rivalidades, los distintos puntos de vista, los miedos de los unos, las decisiones de los otros... Y todo esto es imaginación, aun si es plausible. Por otra parte, tampoco en la historia existe un confín neto entre imaginación, literatura y expresión histórica. El discurso de Pericles sobre los caídos, llamado Epitafion , del primer año de la Guerra del Peloponeso, es considerado una de las piezas más altas tanto de la historia como de la literatura porque, por un lado, es el manifiesto de la democracia ateniense, y por otro, su fuerza y su potencia expresiva son extraordinarias. Si leo una obra literaria ambientada en un determinado período histórico, absorbo también una cantidad de elementos que son parte del ambiente de esa época, pero que nunca veo juntos en una página de historia. Por ejemplo, en este momento está ocurriendo una cosa: hay una entrevista, yo estoy vestido de un cierto modo, ésta es una alfombra hecha de tal otro modo, hay un cuadro en la pared, hay un fotógrafo que está sacando fotos, estamos tomando un café, que fue hecho de tal modo, etcétera. Son los elementos que forman la realidad. Nunca están todos juntos en una página de historia, sino que sólo están en una página de literatura, y es ésa la magia, la fascinación... ¡Es la vida! ¿Nosotros qué queremos de la literatura? Queremos esa vida que nuestro destino personal no nos ha concedido. Por eso soñamos de noche y soñamos también de día. La investigación, si uno quiere, se la puede mandar a hacer a un muchacho del tercer año de la universidad. Le da tres mil euros y le dice: "Controlame estas cosas". Si es diligente y no es un estúpido, lo hace. Pero ser un escritor exige una cosa que se llama talento, que no se puede aprender. O se lo tiene o no se lo tiene. En eso reside la capacidad de cautivar a las personas, de transmitir emociones.

-¿Con cuál de todas las novelas que escribió se divirtió más?

-Más que diversión escribir es siempre una fatiga... Una de las novelas que más amo es El oráculo , que está ambientada en la Grecia de los años 70, durante la dictadura de los coroneles. Yo estaba en Atenas durante la noche del asalto al Politécnico... La historia está infiltrada por una profecía del undécimo libro de la Odisea , es decir, una profecía de dos mil setecientos años, que en un momento es lo que da el sentido del misterio y de la imaginación, lo que da el sentido de todos los hechos. Esto sólo puede suceder en una historia imaginada, inventada, construida, donde existe la posibilidad de combinar de todo, de crear todos los elementos posibles, que pueden recrear completamente el mundo. Eso es lo que hace que el lector se encuentre dentro de la novela y no afuera. Como en una página histórica, en la que el lector también está fuera de los sentimientos y de las emociones, porque debe él mismo, como el historiador, intentar acercarse lo más posible a una posible verdad. ¿Qué pasó realmente? Sabemos que la verdad es un concepto abstracto. Cada uno de nosotros tiene su punto de vista sobre la verdad. La historia tiene la carga de la prueba, mientras que la literatura, no. En literatura uno habla como si fuera el único testigo existente de lo que está contando. Después, está en su honestidad intelectual crear un mundo donde existen las emociones, que son protagonistas, y al mismo tiempo, un mundo que él, en su alma, siente que es el más cercano posible, de todos modos, a una verdad. Pero es otro registro, es otra forma expresiva.

-¿En qué sentido?

-Cuando Tucídides escribe la Guerra del Peloponeso , que marca el inicio de la historiografía moderna, dice: "Olvídense de los poetas, ellos escriben por el placer del auditorio, de la gente que los escucha, ellos escriben para entretener; lo que escribo yo es un patrimonio para siempre, porque yo soy testigo de las cosas, yo les digo lo que realmente sucedió". Aunque después esto no sea cierto, porque existe lo que llamamos "crítica de las fuentes", que es un sistema muy sofisticado para analizar cualquier tipo de testimonio y tratar de extraer todo lo que es atendible y lo que, en cambio, es un punto de vista, también quizá muy personal, de la fuente que estamos leyendo. Por eso, al final, se trata de mundos que no se pueden separar con una línea neta. Reitero, no importa el tipo de ambientación. Cualquier ambientación es posible en literatura. También en el futuro. Las cosas no cambian por eso. ¿Por qué nacieron la épica, el teatro, la poesía, la ópera, el cine? Porque nos ofrecen vidas que nosotros nunca hubiéramos podido vivir, pero que queremos vivir. Cuando íbamos al cine de chicos, salíamos y enseguida cada uno quería ser en el juego el héroe que había visto en la pantalla. Imitábamos su modo de comportarse, de hablar, de empuñar la pistola. ¿Por qué? Porque en esas dos horas cada uno de nosotros se había convertido en el héroe que veía en la pantalla, así como cuando uno lee la Odisea , se convierte en Ulises. Ésa es la fuerza de este modo de narrar. Nosotros necesitamos de la memoria y de la identidad, pero también necesitamos de la emoción. Porque una vida sin emociones es una vida sin sentido.

-Usted dirigió una colección en la que eligió a escritores para que novelaran todo Roma...

-Sí, el editor eligió buenos escritores y cada uno tomó un argumento principal de la historia de Roma. Yo participé en el proyecto general y es algo que está funcionando bien. Son cosas que, si están bien hechas, ejercen siempre mucha fascinación.

-¿Ahora en qué está trabajando?

-El año pasado trabajé mucho para el cine, un gran proyecto internacional, una trilogía épica que está en fase de guión... Pero veremos, son proyectos enormes.

-¿De qué se trata?

-Lamentablemente no puedo decir más que eso. La producción en su momento anunciará la cosa, porque son proyectos tan complejos, difíciles y costosos que es mejor no hablar. Para mí fue una experiencia extraordinaria. Lo más extraordinario fue indagar sobre un período, una época y una situación que conocía en la medida en que cualquier persona de cierta cultura conoce esas cosas, pero en las que nunca había ido a fondo. Ahí sí que tuve que estudiar a fondo, porque si uno quiere tener una competencia aceptable en cualquier campo, debe especializarse, si no, es imposible saber todo.

-¿Entonces no está escribiendo ninguna novela ahora?

-No. Mi última novela fue Los idus de marzo, que presenté en Estados Unidos hace unas semanas.

-Una novela que es muy actual...

-Sí, es un thriller político. Yo me quedé fascinado por el componente caótico de la historia. Es una ilusión creer que el ser humano puede forjar su propio destino. Puede hacer mucho, pero al final se le escapa. Puede pasar cualquier cosa. Basta un terremoto, o pensemos en el avión que se cayó con el presidente y medio gobierno de Polonia... Ése es un aspecto caótico de la historia. Nadie podía esperarse algo parecido. En Los idus de marzo yo me di cuenta de que en los últimos veinte minutos, pasó de todo. Yo hice mis cálculos y diez minutos antes de que se diera el primer golpe de puñal, los conjurados estaban listos para matarse. Pero después pasó otra cosa, una estupidez, y eso es muy fascinante. El hecho de que llega cierta noticia, o de que uno interpreta de una cierta manera una mirada, hubiera podido cambiar el curso de los hechos, también de los nuestros, y hubiera podido cambiar nuestra vida de hombres de hoy. Eso es fascinante. Además, hay algo siempre actual, que es cuánto el hombre está dispuesto a pagar en términos de libertad para tener paz, prosperidad, tranquilidad; para olvidar el horror, las venganzas, los asesinatos, las ejecuciones sumarias. ¿Cuánto pesa el miedo en el plato de la balanza? Y el rol de hombres especiales como lo fue César. Un hombre que dice: "Aquí alguien tiene que poner fin a las guerras civiles porque si no, todo este mundo terminará", y tenía razón. Muchos años después Tácito, hablando de la "pax Augustea", dirá tranquillitas non libertas (tranquilidad, no libertad). Pero también es cierto que seguimos viendo cosas tan tremendas como esos padres a quienes les devuelven el cadáver de un hijo de 20 años, uno de esos chicos que caen en Bagdad o en Afganistán... ¿Cuánto estamos dispuestos a pagar para que esto no sea más necesario? Son problemas eternos. César estaba convencido de que era el hombre justo para poner fin a todo eso. Pero para lograrlo era necesario un poder casi absoluto, nadie sabe por cuánto tiempo. Él se metió en un camino sin retorno, dijo "Ahora o nunca más. O lo hago yo o será el fin".

-¿Qué diferencia hay entre su Idus de marzo y lo que hizo Shakeaspeaere?

-Que Shakespeare es un genio y yo no [risas]. Yo soy una persona dotada de alguna capacidad de imaginación, de intensidad de sentimientos y de capacidad emotiva, pero Shakespeare era un gigante, como Dante Alighieri. Dante siempre me impresionó porque escribió una carta a su protector Cangrande della Scala que dice :"Yo vi en serio las cosas que escribí". Lo cual obviamente no es cierto porque Dante no fue al infierno ni al purgatorio ni al paraíso... Esperemos de todos modos que exista el paraíso, porque se lo ha merecido. Su mente, su potencia imaginativa lo hicieron real. Nunca me olvido de una frase del film Matrix , el primero: "Your mind makes it real" (Tu mente lo hace real), no hay nada más cierto... ¿Cuántas veces a la una o la dos de la mañana, mientras escribo en la oscuridad, con la música, se me llenan los ojos de lágrimas, o siento terror y tengo que parar, mirar un poco de televisión e irme a la cama? ¿Por qué? Porque uno se autosugestiona y es el modo con que uno puede comunicar emociones a la gente. Esto queda confirmado por el hecho de que la gente me para en la calle y me dice: "Leí todo lo que usted escribió", y las ediciones económicas de mis novelas son reimpresas cada cuatro o cinco meses en Italia y también en el exterior.

-¿Cómo es su rutina?

-Lo ideal sería sentarse a escribir cuando uno tiene ganas. Pero en la realidad la vida es distinta. Existen empresas con miles de empleados que ponen en pie toda una maquinaria y uno no puede hacerse la estrella de Hollywood. Existe también un aspecto profesional por el cual, si uno se compromete a entregar el libro tal día, hay que tratar de cumplir. Dicho esto, uno logra desarrollar la capacidad de sumergirse repentinamente adentro de una gran aventura como si no hubiera pasado nada. Yo prefiero trabajar de noche.

-Es un pájaro nocturno...

-Sí, todas las mañanas hago una hora de gimnasia, después leo los diarios, los mails, respondo mensajes, llamados. De tarde estudio, me preparo, pero para la narrativa trabajo de noche. Para los ensayos no, escribo de mañana o en la tarde. Como estoy firmemente convencido de que mis lectores esperan de mí una gran historia y emociones fortísimas, no estoy dispuesto a escribir una página que no merezca ser escrita. Por eso, tengo que trabajar en condiciones ideales. Yo no podría nunca trabajar en un hotel o en una estación. Puedo hacer trabajos de corrección o revisión de cosas ya escritas. Pero nunca lograré componer en un avión, en un tren o en un no lugar.

-¿Y escucha música clásica o de qué tipo mientras escribe?

-No, no. La música clásica es tan importante que termina por distraerte. Uno piensa en Beethoven y no piensa en la historia...

-¿Radio?

-No, son músicas ambientales. Tengo una persona que me hace especialmente unas compilaciones de diversas músicas. Me di cuenta de que para mí la música era vital, fundamental y conocí casualmente a una persona que se ocupa de eso y que elige las músicas. Yo ni siquiera sé lo que estoy escuchando, ella me prepara cosas extraordinarias, la alfombra narrativa: música de suspenso, de terror, patética, etcétera. Es la banda musical de mis sueños o de mis pesadillas.

-Si usted llega a un capítulo dramático, ¿ella ya sabe?

-Cuando yo empiezo a escribir, mi historia ya existe. Entonces le digo: "Mirá, voy a necesitar sustancialmente estas atmósferas", y ella me crea eso y me manda los CD.

-¿Fuma?

-Fumo dos cigarrillos por día.

-¿Cuáles son sus escritores preferidos contemporáneos? ¿Autores de novelas históricas?

-No leo novelas históricas, sino que leo de todo. Hace poco leí La elegancia del erizo . Pero también leo a Saviano, a Valerio Evangelisti, a McEwan... Leí mucha literatura del siglo XIX. A menudo releo los clásicos: Tolstoi, Dostoievski, Manzoni, Verga. Lamentablemente, en los últimos tiempos escribo más de lo que leo.

-Para terminar, usted dice que todas las novelas en verdad son históricas, pero ¿es menos artista un escritor de novelas históricas?

-Depende. Hay escritores que tienen un buen conocimiento de una determinada época y piensan que eso es suficiente para ser escritores. Y hacen ese híbrido que yo no amo mucho y que llaman historia novelada. En realidad, son personas que no tienen la capacidad de inventar una historia, por lo cual, como la historia ya está hecha, la cuentan como una ficción. Eso es un tipo de literatura menor, sin duda, porque no hay creatividad. Pero, por ejemplo, la literatura italiana moderna comienza con Los novios , de Alessandro Manzoni, que es una novela histórica y una obra maestra. ¿Por qué? Porque existe una historia que imaginó él, pero también existe la descripción de hechos reales, por ejemplo la peste de Milán, que es algo como para quedarse sin aliento. Ahí está la potencia creativa de un gran genio, que toma un hecho histórico y lo transforma en una visión onírica, de pesadilla, de una potencia devastadora. El dónde y el cuándo son relativos, lo importante es que salga una gran historia, que apasione, que cautive, que encante.

© LA NACION

Leyendo a Monsiváis

Con motivo de la muerte del periodista y escritor publicamos un fragmento de Apocalipstick, su último ensayo, publicado en México por Mondadori

foto.fuente:Elcultural.es

Carlos Monsivais, una de las voces imprescindibles de la literatura mexicana, falleció este sábado a los 72 años debido a una fibrosis pulmonar que le mantuvo en cuidados intensivos desde el pasado 2 de abril

El chateo

En Internet lo que se da es maravilloso, el esplendor de la mitomanía colectiva. El ligue en el chat, lo que tal vez sea el chateo lúbrico, es formidable porque los chateadores se enfundan personalidades descomunales, cualidades físicas, dimensiones inacabables. Como nunca, la gente deposita en el Internet la personalidad, el cuerpo, el atractivo, la cantidad de orgasmos por noche que quisiera tener. Y el anonimato facilita las invenciones.

Antes todos firmaban: Pedro Infante, ahora firman: Hugh Jackman, o Matt Damon, y quieren ser aceptados por lo que obviamente no son, y al no tener ya el contexto del físico verdadero, el chateo alcanza extremos gloriosos. Es otro modo de reducir la idea del amor a la declaración de bienes que cada uno hace de sí mismo en función de su fantasía. Si algo logra Internet es dejar al lado la función del amor, porque además, el amor exige las imágenes.

* * *

Lo digital es la consigna del ahora, y el chat o el chateo reinstala el arte de la conversación: Hola. Tengo 22 años de edad, ojos azul cielo no contaminado, cuerpo de parar el tráfico de aviones, y lo demás lo descubrirás a solas. También, de acuerdo con el rumor, la obsolescencia planeada ya incluye a los seres humanos.
-Hola, ¿cuál es tu nombre?
-Arturo, ¿y tú?
-Agustín
-Qué curioso: los dos empezamos con A.
-Y terminamos en la cama.
-Bájale, bájale, ni sabemos cómo somos.
-Te adivino cómo eres: alto, de ojos verdes, cuerpo que nunca pasa vergüenzas, de buenos ingresos y con fama de no decepcionar a nadie.
-Pinche brujo, ¿qué, me estás viendo ahorita?
-No, pero eso dicen todos y a la mera hora pido que me devuelvan las entradas... La próxima voy a chatear con alguien que tenga webcam.
-Y yo le voy a pedir a un amigo que está guapo que sea él el que aparezca.
-Pues entonces no nos vamos a reconocer ninguno de los dos.

* * *

Otro ejemplo:
-¿Cómo te llamas?
-Gustavo, ¿y tú?
-Alma Delia, pero todos me dicen María del Carmen.
-¿Y por qué?
-Porque a mi mamá le gustaba el nombre de María del Carmen y estaba muy borracha cuando me llevó al Registro Civil y el juez era muy sordo y me puso Alma Delia, y luego a mi mamá le dio flojera regresar.
-No, yo también me llamo Heriberto, pero mi papá tenía un compadre con ese nombre y mi mamá huyó con él.
-¡Qué mala onda! Te apuesto a que extrañaste vivir sin tu mamá.
-¿Quién no? Pero como dice un profesor que tuve, ya sólo hay familias disfuncionales. ¿Pero no vamos a hablar de lo nuestro?
-Pinche avorazado, nomás entras al chateo y ya te pones el condón.
-No hay de mi tamaño.
-Creo que sí, en las tiendas de juguetes..


Carlos Monsiváis (Ciudad de México, 1938-2010) ha sido uno de los intelectuales latinoamericanos de mayor prestigio, uno de los investigadores que conocía más a fondo las manifestaciones de la cutura popular y un punto de referencia ineludible en su país. Doctor honoris causa en varias universidades, incluida la Universidad Nacional Autónoma de México que lo distinguió este mismo año, ha obtenido numerosos galardones, desde el Premio Nacional de Periodismo 1978 hasta los Premios Mazatlán y Xavier Villaurrutia. Entre sus obras figuran sus magistrales crónicas Días de guardar, Amor perdido, Escenas de pudor y liviandad, Los rituales del caos, las fábulas de Nuevo catecismo para indios remisos y dos antologías imprescindibles, La poesía mexicana del siglo XX y A ustedes les consta. Antología de la crónica en México. En el año 2000 recibió el Premio Anagrama de Ensayo por Aires de familia: Cultura y sociedad en América Latina y en 2006 el prestigioso Premio FIL de Literatura de Guadalajara (antes Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo). En 2009 fue reconocido con el Premio Nacional de Periodismo de México a toda su trayectoria.




28.6.10

Lucidez vs. ceguera

Algunos escriben obras literarias; otros, filosóficas o políticas, pero sólo unos pocos han sido capaces de armonizar todos estos aspectos en cada una de ellas para, a través de la ficción, ahondar en la oscura alma del ser humano y en su conducta como individuo social,
desde una postura crítica y reivindicativa

Foto: Fundação José Saramago

José Saramago, escritor vital y comprometido hasta sus últimas consecuencias, uno de los más insignes y lúcidos escritores, y uno de los grandes pensadores de nuestra época, ha muerto en su refugio de Lanzarote, y con su desaparición el mundo de las letras, de la literatura y del pensamiento ha perdido una de las figuras más destacadas de las últimas décadas.

Desde una ideología declarada y marcadamente comunista y agnóstica, defendida hasta el final de sus días, el escritor lleva a cabo un profundo análisis del mundo actual y de la condición humana, a la vez que realiza una aguda y dura crítica de la sociedad occidental y de su comportamiento como grupo desde la ficción que supone el hecho literario; pero al mismo tiempo, en cada una de sus obras, se vislumbra una fe sólida en el ser humano y en su capacidad para salir de ese estado de ceguera intelectual, ideológica y social en el que se halla sumido. El hombre, como individuo, como ente pensante y ser inteligente, debe redimir y salvar al grupo.

Cada una de sus obras es un intento de despertar las conciencias, ya sea desde la provocación, ya desde la simulación o desde la denuncia, y de abrir los ojos a una sociedad, la nuestra, indiferente, poco crítica y dócil ante las manipulaciones y el abuso del poder en cualquiera de sus manifestaciones.

La civilización occidental debe salir del letargo en el que se encuentra, acomodada en un sistema de vida capitalista, en el que la escala de valores sitúa en primer término lo superfluo, dejando a un lado los valores éticos de solidaridad, compromiso y sensibilidad, y en el que el hombre, ignorante de su alienación, es manipulado por los poderes fácticos y esclavo de unas ideologías impuestas, en algunos casos, por la tradición de la que difícilmente puede liberarse.

Desde una postura ética, abierta y radical al mismo tiempo, critica la resignación para asumir doctrinas, especialmente religiosas, que comprometen la libertad del hombre y nublan su razón. Esta ceguera es la causa de su esclavitud; se hace necesario recobrar la visión, la lucidez, cuando el resto el mundo permanece ciego, vagando sin rumbo en una espesa nube blanca, y la supervivencia, única razón para actuar, marca las pautas de conducta.

Foto: Fundação José Saramago

Usando su palabra como revulsivo para incitar a nuevos planteamientos, ésta será la luz que ilumine el camino hacia una nueva sociedad fruto de una visión renovada que empujará al hombre a la rebelión transformándolo en un ser libre para actuar, para cambiar el status quo y construir un mundo mejor, más justo y más habitable, más social, en el sentido marxista del término; se trata de la defensa de un socialismo revolucionario que el escritor reivindica desde la literatura y que defiende utilizando como arma la palabra.

Pero para que estos planteamientos se hagan realidad es necesario ver la luz, salir de la oscuridad, abrir los ojos, cuestionarse lo establecido y replantearse las normas que rigen las relaciones sociales y la propia vida. Hay que destruir para crear. Hay que cambiar para progresar.

Esta es la proclama que, de un modo u otro, trasmite con cada una de sus obras desde las que se reivindican valores éticos de compromiso personal, social y político.

Así, inquieto y preocupado, pero en armonía con su entorno, se nos presenta la figura de este escritor que manejó como ningún otro la alegoría en sus novelas para trasmitir una visión personal y apasionada del mundo en el que le hubiera gustado vivir.

Foto: Fundação José Saramago

"Soy un hombre que mantiene intacta la capacidad de indignación. Tengo un cabreo profundo, permanente… En América, hace poco, me hablaban de los epitafios. Mire, si yo pudiera redactar mi propio epitafio diría "aquí yace, indignado, fulanito de tal". La indignación es, digamos, mi estado habitual. […] Por decirlo de una forma que puede parecer chocante, estoy en armonía con un mundo que no me gusta".

Alejandra Crespo Martínez

Tomado de Revista de Letras

Aca se habla español

"El español es un idioma de diálogo, un idioma mestizo desde que hace cinco siglos se extendió al continente americano"
Símbolo del español. fuente:pagina12.com.ar
Según un informe divulgado recientemente por el Instituto Cervantes, el español es ya la segunda lengua más usada en el mundo por cantidad de habitantes nativos (450 millones de personas) además de segundo idioma de comunicación internacional, y tercero más empleado en Internet. "El español es un idioma de diálogo, un idioma mestizo desde que hace cinco siglos se extendió al continente americano. Si no cambian las tendencias, dentro de tres o cuatro generaciones, el 10 por ciento de la población mundial se entenderá en español", aseguró Carmen Caffarel, directora del Instituto Cervantes.

Pulso por el libro en la Red

Editores, agentes y autores internacionales se posicionan ante los nuevos soportes electrónicos - Los escritores de éxito no se conforman ya con el 25% de las ventas

Libro en la red.ilustración: EULOGIA MERLÉ.fuente:elpais.com
La mítica distancia entre autor y lector se acorta cada vez más. En el terreno simbólico, porque las nuevas tecnologías hacen posible que un novelista conozca la opinión de sus seguidores a los pocos días de publicar una novela. En el terreno económico, porque el libro electrónico es una máquina de eliminar intermediarios.

Bien lo saben los impresores y los distribuidores, pero también los libreros y los editores. Entre la pantalla del autor y la del lector hay cada vez menos peaje. Los escritores y sus agentes son conscientes de ello y muchos empiezan a pedir ya que el peso de cada cual se traduzca en dinero.

En la tarta de un libro, el 10% del bocado, o el 12% si son grandes firmas, se lo lleva el autor. El resto va para libreros -el 30%-, distribuidores y editores. Con las descargas en Internet todo va a cambiar. De hecho, ya está cambiando. Los autores no están dispuestos a conformarse con el 25% que actualmente negocian como cifra estándar en todo el mundo. Hay agentes y grandes firmas que empiezan a jugar fuerte en los nuevos tiempos. En algunos casos quieren la mitad. Muchos editores temen que la tendencia vaya a más. Que los autores más poderosos cuelguen sus obras en una página propia, se lo lleven todo a casa y les dejen a ellos una propina del 10% por las traducciones. Es decir, den la vuelta total a la tortilla.

Todo han sido interrogantes hasta hace muy poco. Se está en un mundo cambiante. Por eso, en los últimos tiempos, los contratos digitales que se han negociado se han hecho por cláusulas y por corto espacio de tiempo. Dos años, como máximo. "Dos años y hablamos", era la consigna de los agentes. Eso en cuanto a los negocios en España. Se trabaja con muchos nervios y demasiada incertidumbre por parte de los agentes. Así lo apuntan editores de grandes grupos e independientes, consultados para esta información.

Pero la baraja empieza a romperse. La tendencia, sobre todo en Estados Unidos, es negociar al alta los derechos de los autores. El mercado todavía es pequeño. Las descargas para libros electrónicos no superan el 4% allí y en España el 1%. Pero las cosas en ese campo vienen como un tsunami. En enero de 2010 habían aumentado las ventas un 258%. Amazon, de la última entrega del Millenium de Stieg Larsson vendió nada más salir 2.400 ejemplares y 6.000 descargas. Por no hablar de que los inventos de libro electrónico más recientes seducen a los más reacios. El 22% de las nuevas descargas electrónicas han sido para el Ipad.

Andrew Wylie, El Chacal, ha empezado a jugar fuerte con los autores que representa. Pide el 25% para las novedades y 50% para las ediciones posteriores. Así lo ha hecho con los derechos digitales de Philip K. Dick, autor de Blade runner y otros títulos legendarios de ciencia-ficción. Se los ha arrebatado a los editores actuales en Estados Unidos -Random-House- para pasárselos a Jane Friedman.

Los agentes en España, vistos los movimientos, avisan: "Los gastos que requiere un ejemplar de papel se reducen drásticamente. No hay almacenaje, ni distribución, no nos vamos a conformar en el futuro con un 25%", asegura Maru Montserrat, de Adal, la asociación que abarca a los representantes españoles.

Hasta ahora, las negociaciones entre editores, libreros y agentes han sido de guante blanco. Las expectativas y el miedo a que la piratería destrozara el mercado, como pasó con los discos y el cine, les ha llevado a acuerdos curiosos como la nueva Libranda, gran plataforma digital para ventas en español. "Ha reinado la buena voluntad por parte de todos", comenta Montserrat.

La iniciativa ha sido impulsada por tres grandes grupos editoriales -Planeta, Santillana y Random-House Mondadori-, en acuerdo con libreros y varios autores. Antes de finales de año habrá en el mercado 10.000 títulos. Muchos de ellos serán novedades. Según los vendedores de dispositivos de lectura, su escasez suponía un gran lastre para la anunciada revolución del libro electrónico en España, cuyo peso en el mercado no pasa todavía del 1%. El año pasado, no obstante, su implantación creció un 48% y se estima que en un lustro supondrá ya el 5%, cerca de las cifras que ha alcanzado EE UU. Por si acaso la carrera se vuelve de vértigo, todos quieren estar bien colocados en la parrilla de salida para evitar así estragos similares a los que sufrió la industria de la música.

Muchos autores hispánicos han depositado confianza en sus editores. Pero no más allá de año y medio. "Me sonrío cuando leo que un agente consiguió el 75% de regalías, y cosas así. No sabemos todavía,ni siquiera en Estados Unidos, país que nos lleva unos años de ventaja, qué márgenes dejará el libro electrónico. En mi caso participo de un amplio acuerdo entre el 90% de las agencias literarias de España con los integrantes de Libranda, pagar al autor el 25% del precio neto de venta. Esto durante un año y medio, luego todos sabremos más y nos sentaremos a negociar", asegura el representante Guillermo Schavelzon.

Los agentes internacionales van a emprender una guerra en ese sentido pero también habrá autores con marca internacional que lo harán por su cuenta. El temor de los editores a que todo se vuelva del revés a ese respecto es real. ¿Quién les asegura a los responsables de publicar a J. K. Rowling en todo el mundo que no gestionará ella por libre las descargas de Harry Potter en una web propia? Nadie. De hecho, el silencio de la autora británica y otros como Dan Brown les hace temer que tomen el camino de Stephen King y ellos se tengan que conformar con un 10% por las traducciones a sus respectivas lenguas.

Schavelzon es algo escéptico. "Seguro que es posible, pero ese autor necesitará quien haga la edición electrónica, quien maneje los aspectos técnicos, quien sepa promoverlo y manejar el negocio, quien negocie con la plataforma que lo distribuya, quien administre las ventas y las cobre, y eso... ¡suena muy parecido a lo que hoy le ofrece un buen editor!".

Pero en España hay autores que empiezan a acariciar la idea, con precaución. Lorenzo Silva es uno. Sobre todo para sus obras antiguas. "Mis libros de hace 15 años ya están más que amortizados en papel: ¿por qué no voy a llevarme yo, pongamos, el 70% del precio? ¿O qué me impide ofrecerle por 15 euros el resto de mi obra a alguien que ha comprado un título nuevo? ¿Que me llevo poco? Menos saco si se sigue dejando que nos pirateen".

Silva ha cedido a sus editores los derechos de autor de algunos de sus libros por un año. Tiene tanta confianza sobre el presente como dudas sobre el futuro: "Por ahora hay que cuidar la cadena tradicional, sobre todo a los libreros. Pero el modelo al que vamos será diferente, sin duda. Y la industria no va a la velocidad adecuada. Mientras no se controle la piratería no sabremos si hay mercado o no. Entretanto, en España los derechos de autor son papel mojado porque no se pone límites a la piratería", comenta el autor.

No es cuestión de perseguir a particulares, comenta Silva. "Sí que se bloqueen los servidores que se lucran con la publicidad a base de ofrecer descargas gratis de libros, cine y música. Técnicamente, eso puede hacerse".

Julia Navarro, cuyo último libro, Dime quién soy, estará disponible en Libranda, añade el IVA como otra "invitación a la piratería". Todos los miembros de las plataformas digitales insisten en que un IVA del 18% a partir de julio (frente a un 4% del papel) no ayuda a poner los precios a la altura de las expectativas de los internautas, cercanas siempre en España al gratis total.

Lorenzo Silva cree que en el mundo digital las librerías que hagan los deberes sobrevivirán, pero piensa también que el "tráfico masivo" se lo llevarán operadoras como Apple. "Yo creo que la solución futura será que un autor establezca un vínculo con un proveedor, sea Apple, una cadena de librerías o la librería de su pueblo si lo hace bien. Todos los canales son compatibles".

Para el escritor madrileño, además, el nuevo porcentaje para el autor es una "cifra arcana", ya que no se calcula sobre el precio de venta al público sin IVA como en el caso del papel sino respecto a los ingresos netos del editor. De ahí también el voto de confianza. Aunque sea temporal.

Exaltación del Borges poeta

En un encuentro académico, previo a la feria más importante del mundo editorial, se realiza en Leipzig, Alemania un coloquio internacional sobre la poesía del mayor escritor argentino

MARIA KODAMA. "Una de las cosas que más amo en Borges es que nunca se traicionó a sí mismo", dijo la viuda del escritor más importante de las letras argentinas.foto.fuente:Revista Ñ

"Era mundialmente conocido por su prosa, pero fundamentalmente era un poeta", dijo María Kodama

Tenía menos de 20 años, un diccionario y los poemas de Heynicke cuando decidió aprender alemán por su cuenta para poder animársele a Shopenhauer. Fue uno de los mejores traductores del expresionismo alemán, la única vanguardia que respetó durante toda su vida. No es extraño entonces que 90 años después, Jorge Luis Borges sea una vez más objeto de estudio en Alemania.

Desde ayer y hasta el sábado, especialistas de México, Italia, Alemania, Argentina, Israel, Italia, Chile y España debaten acerca de una de las facetas más olvidadas de Borges en el extranjero: su poesía.

El coloquio internacional "Borges poeta", organizado por el Centro de Investigación Iberoamericana de la Universidad de Leipzig (CIALL) -donde se desarrolla el congreso- en colaboración con el Comité Organizador Argentina-Frankfurt 2010 (COFRA), cuenta además con la presencia de María Kodama, viuda del más grande escritor argentino. "Es un gran honor para Borges que comiencen a prestar atención a su poesía. El es mundialmente conocido por su prosa, pero fundamentalmente era un poeta", señaló Kodama a Clarín, en un alto antes de su conferencia.

El encuentro académico es un paso más en el camino hacia la feria más importante del mundo editorial, donde Argentina será invitada de honor en octubre. La presidenta del Cofra, la embajadora Magdalena Faillace, celebró por su parte, la infinitud de temas que contiene la poesía de Borges.

Kodama comparó además la poesía borgeana con la profundidad de las tragedias griegas. "Borges, como los clásicos griegos no va a morir nunca, porque como los clásicos griegos trata las cosas esenciales al alma humana", profetizó la también presidenta de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges.

El director del CIALL, el profesor chileno Alfonso de Toro, se mostró entusiasmado por la realización del coloquio, el sexto organizado en honor a Borges en la ciudad de Goethe y Bäch. "La poesía le permitió a Borges crear Argentina como nación cultural y literaria", reflexionó el académico para quien la obra poética del autor de "Ficciones" todavía ocupa un rol marginal en las investigaciones académicas.

La cita más importante fue de un ausente, el mexicano Octavio Paz, que -tal como Kodama recordó en su ponencia- advirtió no sin poesía, que los ensayos de Borges se leen como cuentos, que sus cuentos son poemas y que, en fin, sus poemas nos hacen pensar como si fueran ensayos.

Homenajearon a Ernesto Sabato en su cumpleaños 99

En el día de su cumpleaños, le entregaron el Premio José Hernández por su trayectoria

EN EL NOMBRE DEL PADRE. Mario Sabato con el gobernador Scioli.foto.fuente Revista Ñ

Ernesto Sábato nació en Rojas y se convirtió en unos de los escritores más importantes de la Argentina. Su obra es tan reconocida en el país como en el resto del mundo. Se doctoró en Física pero cuando descubrió el poder de las palabras, se entregó por completo a la literatura. Fue amigo de escritores y pintores.

Ayer cumplió 99, y por su trayectoria y aporte a la cultura nacional, le entregaron el Premio José Hernández. Cuando le preguntaron a Mario Sabato, hijo del escritor, por su padre, él solo respondió: "Papá está yéndose".

De la ceremonia, en la Casa de la Provincia de Buenos Aires, participaron el gobernador Daniel Scioli, la periodista Julia Constenla, el presidente del Instituto Cultural, Carlos D'Amico, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, y Pacho O'Donnell. El premio fue recibido por su hijo, autor, además, del documental "Ernesto Sábato, mi padre".

Durante el homenaje se proyectaron fragmentos del documental.

Se ve un Sabato ya mayor que recorre los lugares en los que transcurrió parte de su vida. Desde que se llamó a silencio, hace 4 años, no hace apariciones públicas ni da entrevistas. Sabato no estuvo en el homenaje; tampoco fueron su compañera, Elvira González Fraga, ni su hijo Jorge.

Además de su aporte a la literatura, en los discursos se destacó el rol de la memoria y, en ese sentido, el trabajo de Sabato como presidente de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep). Uno de los últimos datos que se conocen sobre Sabato es que cuando por prescripción médica tuvo que dejar de leer y escribir, se dedicó con la misma pasión e intensidad a la pintura, que fue "el amor de su adolescencia".

Aquel hombre que hizo de la escritura y de la lectura, el leit motiv de su vida, está ahora recluído en su "lugar preferido en el mundo", Santos Lugares.

A la hora de recibir el premio, Mario Sabato agradeció en nombre de su padre y de su madre, Matilde Kuminsky, y destacó el rol que ella tuvo en las obras de Sabato: "Papá escribió empujado, apoyado y criticado por mi madre. Por eso, las obras deberían firmarse Ernesto y Matilde Sabato". En el homenaje también estuvieron algunos vecinos de Santos Lugares, y figuras como Eduardo Falú, Graciela Fernández Meijide, la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú, Virgina Lagos, Antonio Grimau, Stella Maris Closas, Silvestre, Victor Laplace y monseñor Justo Laguna.

El domingo a las 18, en el Club de Defensores de Santos Lugares seguirá el festejo de cumpleaños con la proyección completa de "Ernesto Sabato, mi padre".

25.6.10

Medellín rinde gran homenaje a Gardel 75 años después de su muerte

El 24 de junio 1935 el genio se convirtió en mito cuando un accidente de avión segó la vida de Gardel y las de otras 14 personas en la pista del aeropuerto Olaya Herrera de la capital antioqueña, una de las ciudades que formaban parte de la gira del cantante, en ese momento en el apogeo de su carrera

EL FESTIVAL presenta al público conciertos, conferencias, seminarios, talleres, proyecciones de filmes, obras de teatro, exposiciones y concursos de baile y canto.foto.fuente:Revista Ñ
Setenta y cinco años después de que Medellín viera morir a Carlos Gardel, la pasión por el tango renace hoy en las calles de esta ciudad colombiana con un festival que reúne a más de 400 artistas.

Gardel "nunca se ha ido" reza el lema del IV Festival Internacional de Tango Ciudad de Medellín, que desde hoy y hasta el domingo homenajea la figura de la voz principal de ese género musical, con canciones que soin ya clásicos, como "Volver".

Precisamente es en el aeródromo Olaya Herrera, que cuenta con un monumento dedicado al artista y cuya plaza de acceso a los viajeros lleva el nombre de Carlos Gardel, donde comenzará el festival con la inauguración de unas placas en honor al artista que dejó un legado de casi un millar de canciones y once películas.

"La música de Gardel es nostalgia. Uno la escucha con cuidado y es una voz que viene desde otro mundo, como un cuento. Es una voz con un timbre y un color únicos", reconoció el gerente del Salón Málaga, César Arteaga.

Este local del centro de Medellín es un reducto que mantiene vivo el espíritu de aquellos años de frenesí tanguista y al que aún acuden los amantes del melancólico bandoneón, presente en las notas añejas de una colección de más de 7.000 discos en formato original.

"Gardel está todos los días en las melodías del Salón. Con su muerte, Medellín convirtió a Gardel en un icono", dijo Arteaga.

El homenaje a Gardel se repite cada 24 de junio, pero en esta ocasión, con el 75 aniversario de su muerte, el Salón Málaga exhibirá una programación especial con espectáculos en vivo y una exposición fotográfica.

Y es que "su muerte nos dejó curiosamente un legado bien bonito, esa memoria de tener siempre vivo el tango", insistió el gerente del Salón Málaga.

La Casa-museo Gardeliana, en el barrio de Manrique, es otro punto de reencuentro con el cantante en Medellín, donde se ofrece el recorrido "Tras las huellas de Gardel", que parte del aeropuerto y visita diversas áreas de la ciudad impregnadas por la herencia del tango.

Su fundador, Leonardo Nieto, un argentino de 83 años y colombiano de adopción, es el propietario del Café Versalles, que desde 1961 es otro de los santuarios del tango.

"La idea es solidificar la memoria de Gardel, no solo porque fue en Medellín donde murió, sino porque durante estos años ha representado un género y porque así como aquellos amigos que lo conocieron ya no están, nosotros, sus admiradores, pronto partiremos también. Queremos que la memoria y el amor por esta música nunca se pierda", dijo Nieto en una entrevista publicada hoy por el diario El Tiempo.

Nieto recordó cómo influyó Gardel en su infancia, cuando "la fuerza de su voz, mezclada con el baile y la pasión que ponían mi madre y mis hermanas, era algo hermoso", y que ahora se repetirá durante tres días en múltiples actos, como la ofrenda floral que sus seguidores realizarán en el monumento de la Avenida Gardel.

En la Casa Museo Pedro Nel Gómez se ofrece otro recorrido por los lugares donde a diario se oye la voz del "Zorzal Criollo", bajo el título "Gardel: imaginarios de ciudad"; mientras que la Alianza Francesa ha organizado charlas con especialistas.

Con más de 400 participantes, el Festival presenta al público conciertos, conferencias, seminarios, talleres, proyecciones de filmes, obras de teatro, exposiciones y concursos de baile y canto, para rememorar por todo lo alto una figura que se quedó por siempre clavada en el alma y el imaginario de Medellín.

¿Usamos internet para matar el tiempo?

Cómo ha cambiado el consumo de información y ocio de los usuarios en los últimos diez años

foto.fuente:abc.es


El consumo de noticias, de información y de entretenimiento ha cambiado radicalmente desde el año 2000. Lee Rainie, el director del Pew Internet & American Life Project, ha presentado los últimos datos y tendencias que muestran cómo ha cambiado el consumo de información en internet y cómo la audiencia lo ha integrado dentro de su vida cotidiana.

Entre los datos que Rainie ha utilizado en su presentación destaca aquel que se refiere a la consolidación de una tendencia hacia el uso de internet como lugar de esparcimiento. Y esto lo demuestra que en diez años se ha pasado del 28% al 56% de los usuarios que usan la Red para divertirse o «matar el tiempo». Cabe tambie´ resaltar que en ese periodo de tiempo se ha incrementado muy notablemente el porcentaje de adultos que acceden a la Web al día, ya que si en 2000 se registraba un 25% de los internautas, ahora, en 2010, se ha llegado al 62%.
En su presentación el responsable del Pew Internet & American Life Project plantea también los cambios que han afectado al ecosistema de los medios en la última década y que se han sustentado, según explica, en cuatro pilares: ha crecido el volumen de información; también se ha incrementado la variedad de las fuentes informativas; la velocidad a la que se expande la información también ha aumentado, así como también lo han hecho los tiempos y lugares a través de los que se accede a los medios.
Asimismo, explica cómo la información cada vez es más portátil, personalizada, participativa y social, entre otras razones por el mayor uso de los dispositivos móviles para acceder a las noticias y la presencia de los usuarios en redes sociales.

Se consume más información pero se paga menos por ella

Devuelven una carta de Descartes robada por un famoso ladrón de libros

El texto hace referencia a un libro del filósofo que se propone demostrar la existencia de dios. Estaba en una biblioteca estadounidense y había sido robada por Guglielmo Libri, culpable de varias estafas a nivel internacional

EL DOCUMENTO La carta había pasado inadvertida desde 1902.foto.fuente:Revista Ñ

Una carta de Descartes, robada por el famoso ladrón de libros del siglo XIX Guglielmo Libri, y que estuvo juntando polvo en una biblioteca estadounidense desde 1902, fue devuelta a Francia.

El nombre Guglielmo Libri significa poco para quienes no forman parte de los círculos internos del mundo académico. Pero la simple mención del noble y erudito toscano del siglo XIX a intelectuales europeos sigue teniendo el poder de provocar nerviosismo.
El conde Guglielmo Libri Carucci dalla Sommaja fue más que un científico respetado y profesor de matemáticas condecorado. También fue un ladrón de libros, culpable de robo intelectual a escala internacional.
A mediados del siglo XIX, Libri se apropió de miles de valiosos manuscritos, volúmenes y documentos de bibliotecas italianas. Entre otros, 72 cartas del gran filósofo y matemático francés René Descartes.
La carta devuelta fue descrita como " un descubrimiento maravilloso para la ciencia ". Está fechada el 27 de mayo de 1641 y se refiere a la publicación, ese año, del tratado de Descartes, Meditaciones sobre la Filosofía Primera –en las que se propone demostrar la existencia de Dios y la Inmortalidad del alma–. Fue escrita al Padre Martin Mersenne, supervisor de la edición.
Los académicos estuvieron al tanto de la existencia de la carta durante más de 300 años, pero no de su contenido, ya que nadie, fuera de un estudiante en la biblioteca de Haverford College, la había examinado.
El descubrimiento de la carta puso nuevamente al infame Libri en el centro de la escena. Nacido el 1 de enero de 1803 en Florencia, fue un académico precoz que a la edad de 20 años fue designado profesor de física matemática en Pisa y que tenía fascinación por los libros y los manuscritos antiguos.
Ante la amenaza de ser arrestado por sus actividades políticas, huyó a Francia, donde lo eligieron en la Academia de Ciencias Francesa y recibió la Legión de Honor. Su amor y su conocimiento por los libros fueron reconocidos cuando lo nombraron Inspector de Bibliotecas, con la tarea de catalogar obras valiosas.
Pero en vez de documentarlas empezó a robarlas .
Cuando le soplaron que su arresto era inminente, Libri huyó a Inglaterra, y se llevó alrededor de 30.000 libros y manuscritos, como por ejemplo obras de Galileo y Copérnico, en 18 baúles enormes.
Un tribunal francés lo declaró culpable y lo sentenció en ausencia a 10 años de cárcel en 1850, pero Libri llevó una buena vida en Londres, vendiendo los volúmenes robados. Retornó a Italia para morir en 1868.
La carta de Descartes había sido donada a Haverford, cerca de Filadelfia, por la viuda de un ex alumno, y permaneció en su biblioteca sin que nadie la advirtiera, hasta que un estudioso de filosofía de la Universidad de Utrecht en Holanda tropezó con una referencia a ella en Internet. Se puso en contacto con la universidad, que de inmediato se ofreció a devolverla a Francia.

Las revoluciones de Independencia como revoluciones políticas

Los bicentenarios de las independencias han llevado a que estemos asistiendo a importantes debates historiográficos sobre el pasado nacional

Victoria de Bolívar en la batalla de Carabobo, obra de Arturo Michelena.foto.fuente.elcultural.es


Se cumplen doscientos años de la independencia de la América española, acontecimiento capital que abrió el acceso a la modernidad de una galaxia de nuevas naciones. Una brillante Junta Autónoma de historiadores y americanistas ilumina hoy en las páginas de El Cultural aquel proceso insurreccional cuajado de guerras y violencias, así como su resonante eco en el presente: Carlos Malamud apunta el carácter político de la revoluciones americanas; Ramón María Serrera analiza su configuración territorial; Luis Ribot da cuenta de su contexto temporal; Carlos Martínez Shaw destaca su perfile ilustrado, y Javier Fernández Sebastián revisita sus mitos y metáforas. Y tres momentos fugaces para la creación: los microrrelatos de Alberto Ruy Sánchez, Óscar Collazos y Alonso Cueto.

En la terminología utilizada por los contemporáneos era frecuente referirse a los procesos de independencia como "revoluciones". Fue tal el impacto del nombre que tanto los histo- riadores del siglo XIX, aquéllos que forjaron la identidad nacional de sus respectivos países, como los del XX siguieron hablando de revoluciones, como fue el caso de John Lynch o Alberto Flores Galindo, entre otros. Sin embargo, de tanto hablarse de revoluciones nadie se paraba a definir qué era lo que se quería decir. A la vista de lo ocurrido en los primeros años del siglo XIX en lo que habían sido las distintas colonias españolas de América está claro que no se produjeron ni revoluciones sociales ni económicas. Desde un punto de vista social no se encuentran rupturas importantes del orden establecido, por más que en las guerras de independencia y en las guerras civiles posteriores nos hubiéramos enfrentado con sucesos de inversión social. Es verdad que con el ánimo de reclutar soldados para los ejércitos los dirigentes de los bandos en lucha prometieron y otorgaron beneficios para los indígenas, esclavos negros y campesinos, pero nada de todo ello afectó los cimientos sociales.

Desde un punto de vista económico, las estructuras productivas se mantuvieron inalteradas, aunque en numerosos lugares del continente los enfrentamientos bélicos hubieran producido importantes destrozos en campos de labranza, yacimientos mineros o talleres artesanales. Sin embargo, en poco tiempo las cosas volvieron a la normalidad y la agricultura siguió siendo central en todas las economías regionales. Si a corto plazo la independencia supuso la interrupción de las rutas de comercio atlántico con España, aunque no con Europa, a medio plazo los circuitos interregionales se vieron más afectados, pero sin producir cambios radicales.

De modo que la única posibilidad que resta es definir a las revoluciones de independencia como revoluciones políticas. Se puede hablar de ese modo por cuanto la ruptura del orden colonial introdujo dos cambios fundamentales y profundos, con notables repercusiones para el futuro de los países que surgieron a partir de aquel entonces. Por un lado, el paso de súbditos a ciudadanos; por el otro, el de monarquía a repúblicas.

La monarquía absoluta imperante en España estaba también presente en América. La soberanía descansaba en el monarca y era él, o las autoridades que encarnaban su poder, quien tomaba las decisiones y disponía del destino de sus súbditos. La ruptura del orden colonial permitió el surgimiento de nuevas repúblicas. Fue en ellas precisamente donde los súbditos dejaron de ser tales para convertirse en ciudadanos. Y si en el Antiguo Régimen la sociedad se ordenaba a partir de las corporaciones, en las nuevas repúblicas llegó la hora de los individuos. Fueron ellos los titulares de la soberanía y fueron ellos los responsables de elegir a sus representantes y a sus autoridades por un período limitado de tiempo, no por toda la vida, como ocurría con los reyes.

Contradicciones, marchas y contramarchas
El proceso de construcción de la ciudadanía no se produjo de la noche a la mañana, ha estado lleno de contradicciones, de marchas y contramarchas y ha tomado demasiado tiempo. En algunos países de América Latina todavía se está completando, como se puede ver con la incorporación plena de los indígenas a la vida política. Sin embargo, ese proceso es el que lleva a hablar de elecciones, de parlamentos, de libertades y derechos, de democracia en definitiva. Téngase en cuenta que en América Latina se comenzó a votar cuando el derecho al voto era practicado en muy pocos países del planeta.

Los bicentenarios de las independencias han llevado a que estemos asistiendo a importantes debates historiográficos sobre el pasado nacional, aunque lo grave es que en algunos casos, y alentado por algunos gobiernos, se estén produciendo falsificaciones de peso, que llevan forzosamente a una reescritura de la historia con fines políticos. De ahí la importancia de insistir en los valores republicanos y en señalar la vieja filiación democrática de las repúblicas latinoamericanas. Por eso, resulta conveniente señalar frente a aquellas corrientes revisionistas que tienden a rechazar a la democracia como algo ajeno a las culturas y a las raíces históricas latinoamericanas, que su presencia en la región es tan antigua como las repúblicas. Y si el republicanismo es un valor que nadie se atreve a condenar es justo hacer lo mismo con la democracia representativa.

Carlos MALAMUD

24.6.10

El oficio de tirarse por la ventana

"No importa escribir bien, aun para pocos, porque los pocos cada vez se mueren más deprisa"

El escritor, en la cárcel de la creatividad, preso por el lenguaje.foto:archivo.fuente:elpais.com
Vicente Verdú
Hace ya años, años antes de la crisis, un joven y reconocido periodista ilicitano, Gerardo Irles, me confesó que había decidido dejar de escribir libros, fueran estos novelas o ensayos. Tenía la suficiente experiencia como para atreverse a diagnosticar que en este sector no quedaba ya lugar alguno para la clase media. De un lado se situaban la opulencia de unos cuantos autores y libros bestsellers y, de otro, solo la miseria.

Efectivamente, lo juzgué un derrotista, pero el tiempo, año tras año, ha venido a convertir su argumento en la carta magna de la edición. No hay lugar para la clase media. O vendes cientos de miles de ejemplares y, en consecuencia, existes para los suplementos, las entrevistas, los anuncios o se pertenece a una suerte de grey ingenua (grey gris) que escribe esforzadamente para obtener unas migajas de recompensa o, incluso, unos cuantos kilos de hambre.

¿Sucedió así en todos los tiempos? No podemos dar testimonio personal de la Generación de Plata, pero sí de muchos Años de Plomo en los que se escribía, si no persiguiendo la gloria, sí persiguiendo un ideal. Lo más importante es que se trabajaba, en cuanto escritor, con una meta que, al perseguirla con ahínco moral, nos hacía perseverar. La suma de escritores, novelistas, cuentistas, poetas, guionistas o ensayistas de ese tiempo recibían dos clases de ingresos capaces de sustituir la falta de estipendio. Un ingreso era el de ingresar en las filas de los combatientes por la democracia. El otro pago consistía en ser reconocido por un apreciado grupo de lectores que se comportaban como una tribu sagrada dentro de la cual nacía el "escritor de culto".

Ahora, por contraste, ese culto al escritor ha sido reemplazado por el culto el espectáculo de las superventas. El escritor será para algunos un fenómeno en sí pero, en conjunto, la gran atención que convoca procede del fenomenal éxito de ventas. La mágica dinámica interior entre vender mucho y ser famoso, ser famoso por vender mucho y vender mucho por ser famoso, dibuja un círculo que, como en otros productos, caracteriza el actual comportamiento del mercado se refiera a la marca que sea.

La altísima rentabilidad que desencadena la vorágine cuando el título explota resulta tan remunerativa para los editores que si editan 70.000 títulos al año en España es en busca de esa bomba atómica que arrasará con lo demás y salvará holgadamente el balance de la empresa.

De esas decenas de miles de títulos, un 95% o más no se come una rosca. Es decir, acaso ni prueben las migajas de su publicación. Son metralla de un sello editorial, a menudo sin criterio, que dispara en todas direcciones -o insiste en la dirección de moda- para alcanzar la mina del supersuceso mediático. El resto es miseria.

En casi todos los casos, los anticipos son ridículos y las tiradas exiguas. Los autores que se lanzan y no explotan pronto se convierten en nada. Sus obras compuestas mediante decenas de miles de horas de trabajo desaparecen de las librerías en unas semanas y son destruidas urgentemente como las vacas locas. Ciertamente, se trata de autores locos, cada vez más locos. Tipos que deliran soñando una comunicación masiva que es solo un privilegio de muy pocos. Cada vez menos y cada vez con menor duración.

¿Conclusión? La conclusión es la conclusión de esta labor. No importa escribir bien, aun para pocos, porque los pocos cada vez se mueren más y más deprisa. No vale la pena, como ocurrió con aquellos encajes de bolillos domésticos, calentarse la cabeza, verbo a verbo, adjetivo a adjetivo, para no llegar a casi nada o a casi nadie. ¿Escribir para sí mismo? "El autor que por fin decide escribir para sí mismo se suicida por falta de destino", decía Vicente Aleixandre.

Todo artista necesita tanto la comunicación como la respiración. Dentro pues de esta creciente asfixia de la escritura, de los editores, de las librerías, de los libros, de los lectores, ¿cómo no elegir entre tirarse hacia el oxígeno de la ventana o decir ya adiós a este hermoso y jadeante oficio?