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21.9.10

Una sociedad lectora no se suicida

Invitado de honor a la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, que finalizó esta semana, el argentino habla de la literatura de un continente sacudido por los asuntos políticos. Mempo Giardinelli y su santo oficio de la memoria

Mempo Giardinelli, escritor argentino invitado a la Feria del Libro de Frankfurt. Estuvo en Bogotá como tallerista de la Maestría de Escrituras Creativas de la Universidad Nacional.Foto: David Campuzano.fuente:elespectador.com

Cuando se leen viejas entrevistas, artículos que lo nombran, sorprende ver qué poco énfasis se hace en su cara, en sus gestos, en ese físico bonachón y esa especie de luz que se insinúa en su cara cuando habla. Quizás entre debates y sentencias no es tan fácil percatarse de que el rostro de Mempo Giardinelli revela que es un hombre al que le gusta conversar. Cuando está en silencio parece un poco sombrío, pero en cuanto empieza a recordar su historia es como si la boca le arrebatara algo del espíritu que rellena sus carnes para ofrecérselo a los otros que lo escuchan. Giardinelli tiene 63 años, y tiene una voz grave que sumada a ese cierto poder del dejo argentino lo convierte en candidato soñado para arrullar con cuentos infantiles en la noche, o para susurrar quizás otras cosas al oído.

Tal vez la única razón para pasar por alto sus pelos, que empiezan ya a desteñirse, y ese librito, que le da aire de cura, que lleva siempre en la mano para anotar ocurrencias, es que sus ideas, sus libros, sus recorridos por la memoria latinoamericana y las dictaduras logran aún más luz, más matices, más redondeces que las que logra su cara en una sencilla sonrisa.

Mempo Giardinelli, ganador del Premio Rómulo Gallegos en 1991 por su novela El santo oficio de la memoria, pertenece a una generación que se vinculó a la literatura desde la perspectiva del compromiso político y social. Sus papás literarios son los autores del boom: de Gabriel García Márquez a Cortázar, de Carpentier a Vargas Llosa y Donoso. "Era casi inevitable cuando era muchachito leerlos y no sentirse de alguna manera impulsado a asumir posiciones que tenían que ver con el devenir latinoamericano y toda la ilusión que había en los años 70", recuerda Giardinelli desde un tibio hotelcito que lo acoge por estos días en los cerros de Bogotá, en donde decanta su exquisita y colorida experiencia en la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín y en donde prepara su espíritu de escritor para ir a la conquista de la Feria del Libro de Frankfurt en Alemania, la más grande del mundo. Antes de viajar dedicó tres días a la tertulia con alumnos de la Maestría en Escrituras creativas de la Universidad Nacional.

En sus primeras novelas, Giardinelli suscribió esa opción literaria en la que él y muchos otros jóvenes autores tenían una posición reconocible frente al devenir de la tragedia americana. Como es de esperarse, sus letras lo condenaron al exilio y fue siendo hijo adoptivo de México cuando escribió La revolución en bicicleta, Vidas ejemplares, su primer libro de cuentos; su segunda novela, El cielo con las manos y la tercera, Luna caliente. Con los años de fortalecimiento de las democracias, el escritor argentino ya no cree necesario dicho compromiso político por parte de las letras. Las democracias también le dieron permiso a los libros de ser más diversos. "Hoy la vieja idea del compromiso militante es una antigüedad, que está superada y que las nuevas generaciones no tienen por qué llevar como lastre, ¡por suerte!", asegura irónico para añadir: "El único compromiso que tenemos hoy los escritores es con la buena literatura y con escribir obras que tengan significación para los lectores".

En 1982, durante la Guerra de las Malvinas, Mempo Giardinelli se embarcó en un proyecto de ocho años que lo llevaría a ganar uno de los premios más respetables de las letras hispanas. "El impacto de esa guerra incomprensible fue muy fuerte. Supongo que a muchos colegas como a mí nos inspiró. ¡Bueno! los grandes acontecimientos siempre hacen que uno se sienta llamado a escribir y aunque cuando se escribe una novela o un cuento uno siempre está comprometido con algo, hay textos con los que el compromiso es más profundo, porque es más profunda la conmoción".

La guerra sería finalmente un detonante para la escritura de la novela El santo oficio de la memoria, que terminó más que por ocuparse del enfrentamiento con Inglaterra, por inaugurar uno de los grandes temas que atraviesan hoy a la literatura argentina: la inmigración.

"Si la guerra desencadenó la pregunta ¿adónde va este país?, la pregunta correcta literariamente hablando fue ¿de dónde viene este país? Ahí me fui metiendo lentamente en la forma como se constituye una nación y, sobre todo, una nación tan particular como la argentina, siempre vista tan europea, con una gran colectividad judía, árabe, italiana", comenta el escritor, quien aún, después de tantos años pasados, se sorprende de que su libro, de un carácter tan eminentemente argentino, haya sido tan bien leído en todo el mundo. Es como si el tema de la inmigración en realidad desentrañara asuntos pendientes de muchas otras sociedades.

Pero si la dictadura y la guerra habían marcado sus destinos literarios, Giardinelli no tardó en reconocer que los eventos políticos también habían afectado las opciones y los niveles de lectura del pueblo latinoamericano. "Las dictaduras, los autoritarismos combaten explícita o implícitamente la lectura, porque pretenden pueblos que no tengan conocimiento, y la lectura es conocimiento". Esta fue la consigna que lo alentó a crear y dirigir de forma paralela a su trabajo como cuentista y novelista una fundación para promoción de la lectura en su país.

La convicción de que por muchos años América Latina padeció un proceso de embrutecimiento sistemático, en gran medida por que no existían políticas de lectura, lo llevaron a trabajar para articular lo que él considera es una verdad: "Somos lo que leemos. La lectura es una fuente inagotable para la formación del carácter. Una sociedad lectora difícilmente se suicida e inexorablemente se pacifica", dejo escrito Giardinelli es su libro Volver a leer.

De vuelta a su oficio con la ficción han aparecido nuevas novelas y cuentos. Su obra cuentística, lamenta Giardinelli, no se conoce en Colombia, aunque "el cuento ha sido mi trabajo fundamental en la literatura", asegura; sin embargo, su novela Soñario pronto llegará al país. Fruto de la manía añeja de anotar los chispazos de los sueños y esas pequeñas escenas con las que se levantaba todas las mañanas resultó esta novela, que dice es la más literaria de todas.

Mempo Giardinelli partirá pronto para Alemania. Su país es el invitado de honor a la Feria del Libro de Frankfurt y él debe llevar algo de su historia y de los rasgos de su país a esa tierra lejana donde se compran y se venden derechos literarios. Se toma un tiempo mientras piensa, pero al final se atreve a decirlo: "Preferiría quedarme en la Fiesta de Medellín". Cree más en el efecto de esas fiestas populares que acercan a todos al libro y en donde el libro no se compra y se vende con saco y corbata, sino "como si uno llevara una papaya o un guayabo".

16.9.10

'Ingrid de la jungla', el cómic satírico inspirado en Betancourt

Francia lanza un comic en el que la ex rehén colombiana aparece como un personaje egoista y despreciable llamado Pétancourt

Portada del tebeo galo.FLUIDE GLACIAL.fuente:adn.es

Un cómic satírico inspirado en la ex rehén colombiana Ingrid Betancourt apareció hoy a la venta en Francia con el título Ingrid de la jungla, en alusión, en tono humorístico, a su secuestro durante seis años por la guerrilla de las FARC.

Creado por Serge Scotto, Eric Stoffel y Richard Di Martino, el cómic, de 46 páginas aparece una semana antes de que la propia Betancourt lance en Francia su libro titulado Même le silence a une fin (Incluso el silencio tiene un final).

Betancourt (Pétancourt en el cómic) aparece en colores representada como una rehén casi voluntaria, odiosa para sus compañeros de cautiverio e ingrata al ser puesta en libertad, que se relaciona con un tal Nicolas Sarko, presidente de la República, casado a su vez con otro personaje al que se denomina Carla Bruti.

La protagonista del cómic intenta hacer amigos entre sus captores y aparece como un personaje egoísta y despreciable, lo que ha llevado a algunos medios franceses a afirmar que resulta "detestable".

Llegada la hora de su rescate por parte de los servicios secretos franceses, éstos fracasan -en el cómic-, puesto que la confunden con una tal Liliane B., en una más que probable alusión a la multimillonaria Liliane Bettencourt, de apellido muy similar y que protagoniza un escándalo mayúsculo en Francia la heredera del grupo de productos cosméticos L'Oréal.

Las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) son rebautizadas en el cómic como la FARCE (por farsa, en francés) y en sus manos cae la protagonista, después de intentar simular un secuestro para incrementar sus posibilidades de alcanzar la presidencia de un país al que se identifica como "Colombin".

Secuestrada en febrero de 2002 durante la campaña a las Presidenciales a las que era candidata por el partido ecologista, Ingrid Betancourt fue retenida por las FARC hasta que una operación militar del Ejército colombiano permitió su liberación en julio de 2008.

El libro de la propia Betancourt llegará por su parte a las librerías francesas el próximo día 21, editado por Gallimard.

La salida del libro es muy esperada en Francia, donde el secuestro de Betancourt fue muy seguido, ya que la política colombiana tenía la nacionalidad gala a raíz de su matrimonio con el diplomático galo Fabrice Delloye.

Además, los dos hijos que tuvo con el diplomático, Melanie y Lorenzo, vivían en París con su padre y, durante el secuestro de su madre, multiplicaron los actos y las apariciones mediáticas pidiendo su liberación.

14.9.10

Gabriel encuentra a su mayordomo

Constanza Martínez, docente y cantante lírica, ganó el premio de literatura infantil con James no está en casa
El libro de Constanza Martínez, James no está en casa, será publicado el 12 de octubre.foto.David Campuzano.fuente:elespectador.com

Gabriel es un niño bogotano de siete años, de pocos amigos y que pasa la mayor parte del tiempo con su madre, confinado en un estrecho apartamento en donde debe inventarse sus juegos, pues el parque es un lugar vetado y peligroso. Un día de cansancio el niño invoca a alguien que pueda ayudarlo con sus quehaceres y de repente aparece James, un refinado mayordomo que, como aterrizado de un palacio aristócrata, va a llevar al niño a sortear un sinnúmero de aventuras.

Esta historia, consignada en la novela James no está en casa, escrita por la docente y cantante lírica Constanza Martínez, fue la ganadora del III Premio de Literatura Infantil Barco de Vapor, que además de asegurar la publicación del libro, premia al galardonado con una suma de 10 mil dólares.

"Quería romper con la cotidianidad de un típico niño de clase media que vive en una gran urbe. Por otra parte, meter a un mayordomo, que es el que les sirve a los nobles, en un espacio de cuatro por cuatro como es el apartamento de Gabriel, me resultaba muy divertido. James es hijo de un panadero italiano y de una mujer inglesa y eso me permitió crear diálogos en los que los niños se sintieran identificados con el espacio y conectados con una tradición europea muy interesante", explica Constanza Martínez, quien reconoce entre sus mayores influencias literarias las letras del italiano Gianni Rodari, quien intentó regalarles fantasía a los más pequeños después de la Segunda Guerra Mundial, al igual que el alemán Michael Ende y por supuesto el colombiano Jairo Aníbal Niño.

El jurado, integrado en esta ocasión por la escritora Pilar Lozano; la editora Margarita Valencia; la bibliotecóloga y promotora de lectura Carmen Alvarado de Escorcia, el filólogo e historiador de la literatura infantil Manuel Peña (Chile) y Carlos Sánchez Lozano, editor y promotor de lectura, eligió este texto entre los tres finalistas por su tono divertido, por el humor usado en todas sus páginas y por ser "una novela rica en fantasía, en detalles y ternura".

Este es un libro que habla sobre la cotidianidad, sobre la soledad y la amistad pero que no pretende dejar una moraleja. "Como profesora me he dado cuenta de que intentar que todo libro infantil deje una enseñanza buena es tratar a los niños como estúpidos. Los niños son personas que entienden las ideas, que asumen la realidad como nosotros, y somos nosotros los adultos los que le ponemos el prejuicio a su mirada".

7.9.10

La escritora María Dueñas se lanza a conquista de América de la mano de "una simple modistilla"

La escritora española María Dueñas expresó hoy su confianza en que la joven Sira Quiroga, "una simple modistilla", protagonista de su última novela, le permita conquistar los corazones de miles de lectores latinoamericanos, a los que se acercará estos días de gira por cuatro países

La española María Dueñas se lanza a conquista de América Latina.foto.fuente:lainformacion.com

En México, primera escala de un viaje promocional que también la llevará a Colombia, Brasil y Argentina, Dueñas (Puertollano, 1964) se siente bien acompañada por la heroína de su novela "El tiempo entre costuras", una mujer hecha a sí misma cuyas aventuras han encantando ya a más de medio millón de lectores españoles.

En la capital mexicana, la autora afirmó que siente "mucha alegría y satisfacción" y algo de inquietud por presentar por vez primera su novela fuera de España.

El libro discurre fundamentalmente en ese país, contiene "referencias meramente españolas" en el relato pero también un "componente universal" en la vida de una joven que forjará una nueva identidad en Tetuán, la capital del Protectorado español en Marruecos, entre espías y otros personajes, algunos de ellos históricos.

"Me preguntan muchas veces 'por qué la hiciste modista', y la respuesta es 'porque no tenía otra manera de ganarse la vida'. Vivía en un mundo donde para la mujer todo estaba en contra si no tienes un marido, un patrimonio familiar o algo así", recordó Dueñas.

Sostuvo que "encontrar mujeres independientes en el siglo XXI es muy fácil", pero hallarlas en los años treinta del siglo pasado era "mucho más complicado".

Aún sorprendida del arrasador éxito del libro, el primero que ha escrito esta doctora en Filología Inglesa y profesora de la Universidad de Murcia, consideró que quizás una de las claves de la excelente acogida ha sido contar la vida de una mujer "en un mundo donde todo estaba en su contra".

"Cuando hago la labor de documentación y empiezo a rescatar personajes casi caídos en el olvido (...), el Marruecos español, todo eso me parece apasionante, pero luego me sorprende que no es así", agregó para matizar que la que ha encendido más pasiones y afectos es la protagonista.

"Para ella luchar era mucho más difícil (...) Quizás por eso se haga más querida que si fuese una mujer contemporánea", agregó.

Alejada del feminismo radical, Dueñas consideró "admirable la manera en que la mujer ha evolucionado a lo largo del siglo XX sobre todo".

"Ahora mismo tenemos mucho más potencial para todo. Aunque luchemos, peleemos y resistamos, digamos que vivimos en un mundo más favorable", añade.

Según la escritora, su novela encierra a fin de cuentas una historia "de superación personal, de afectos, de crecimiento personal de la protagonista, una persona joven, con muchas carencias, de origen humilde, con cargas enormes de inocencia y de ingenuidad".

Quiroga "poco a poco va creciendo, se va endureciendo, superando los tropiezos que la vida le pone por delante, y al final acabará siendo una mujer, una persona mucho más madura, comprometida y dueña de su propio destino", señaló Dueñas.

A la escritora, que cuenta poco de su nuevo proyecto, no le asusta la lejanía geográfica que algunos de sus nuevos lectores latinoamericanos puedan sentir con el ambiente que recreó porque "no es una novela sobre la Guerra Civil (1936-1939)".

Más bien es una especie de epopeya personal en la que el atractivo procede "casi más de la cuestión humana, las aventuras y desventuras de una simple modistilla" a quien "la vida la va curtiendo (...) y cómo consigue ella superarse a sí misma", agregó.

"(Disfrutan) el componente más humano por encima de lo histórico", indicó la autora.

Cree también que puede gustar a los lectores en América Latina conocer cómo se vivió la Segunda Guerra Mundial en España, algo que se transmite en buena parte de su novela.

En aquella conflagración, que sucedió cuando España salía de su propia guerra civil, "las dos potencias, los alemanes y los británicos, se pelean entre ellos porque España se mantenga fuera de la guerra", un suceso poco conocido, concluyó Dueñas.

4.9.10

Los perros callejeros son los únicos que guardan genes de los perros precolombinos

Un investigador de la Universidad de los Andes recopiló pruebas genéticas que demuestran el hecho

Santiago Castroviejo, profesor de biología en Universidad de los Andes, con su "gosque".foto,fuente:elespectador.com

Santiago Castroviejo, profesor de biología en Universidad de los Andes, descubrió que a diferencia de que se creía que los perros precolombinos estaban totalmente extintos, todavía sobreviven sus características genéticas en los perros "criollos" o callejeros.

La investigación de Castroviejo duró tres años y lo llevó a emprender una travesía por varios continentes en busca del ADN de 500 perros en países como Bolivia, Perú, México, España, India, Tanzania y Colombia. El plan era hacer un mapeo genético para descubrir el origen de los perros que llaman "criollos", perros que no tienen ninguna raza específica. Encontraron que existían algunos canes con características genéticas totalmente distintas que no provenían de ancestros europeos.

Lamentablemente los descendientes del perro precolombino han desaparecido casi por completo. De una muestra de 500 especímenes, sólo dos de origen mexicano fueron identificados con el ADN del perro americano. "Fue algo totalmente inesperado. Pensábamos encontrar un cuarto o un tercio de perros precolombinos entre las muestras pero con estos resultados se ve que desaparecieron casi por completo", explica Castroviejo.

Todo inició en el año de 1997 cuando los científicos Jennifer Leonard y Carles Vilá, profesores de Castroviejo en Suecia, descubrieron restos fósiles en Alaska de perros que eran genéticamente distintos a los de origen Indoeuropeo. Estos canes americanos llegaron con grupos de humanos que cruzaron el estrecho de Bering hace 15 mil a 25mil años. El ahora profesor de la Universidad de los Andes, de nacionalidad española, estaba haciendo su tesis en Suecia sobre la evolución de las ranas latinoamericanas pero por influencia de su profesor Charles Vilá, decidió concentrarse en la investigación sobre los perros del continente.

Castroviejo y los demás investigadores involucrados tienen tres hipótesis del por qué de la extinción de estos canes. En primer lugar, es posible que los nativos hayan empezado a preferir los perros de caza europeos que además les daban más estatus. Además, muchos de estos animales americanos eran sagrados para indígenas como los Aztecas o Mayas y fueron eliminados por causa de la cristianización. Por último, se cree que los caninos también sufrieron de enfermedades que sus sistemas inmunológicos no conocían y por lo tanto, al igual que muchos nativos humanos, desaparecieron.

Otro de los descubrimientos que arrojó la investigación tiene que ver con los perros que actualmente existen y se suponía eran originarios del continente, como el perro Xoloitzcuintle mexicano y el perro peruano. Al parecer, estas dos razas no son americanas sino, por el contrario, originarias de cruces que se dieron después de la conquista entre perros de origen indoeuropeo.

El perro como ahora lo conocemos es una subespecie del lobo que hace más de 30.000 años empezó a ser domesticado por el hombre. Las evidencias más antiguas que tienen de canes son de 31.700 años atrás. Para lograr conseguir las 338 razas que ahora existen, el hombre tuvo que hacer muchos cruces entre diferentes perros buscando exaltar características específicas de cada uno.

30.8.10

Murió Jairo Aníbal Niño

El escritor colombiano falleció a los 69 años después de una penosa enfermedad

Escritor colombiano Jairo Aníbal Niño.foto.fuente:vive.in

Jairo Aníbal Niño falleció en la madrugada de este lunes a causa de una penosa enfermedad a sus 69 años después de ingresar el viernes al Hospital San Ignacio en Bogotá, informaron su allegados. En la red social Twitter las personas se despiden con palabras de cariño y amor del escritor que alegró su infancia.

Flórez Arcila, docente del Departamento de Lingüística y miembro del PEN Colombia (Poetas, Escritores y Narradores), dijo que Jairo Aníbal Niño ocupó un sitio en la literatura infantil y "logró inventar un sitio de imaginación para los niños colombianos".

"La literatura colombiana ha abandonado a los niños, ahora los escritores se dedican más a lo mediático, los secuestros y homicidios", dijo el profesor Rubén Darío Flórez Arcila de la Universidad Nacional.

El reconocido escritor nació en Moniquirá, Boyacá, en 1941. Escribió más de 40 obras entre las cuales se destacan, 'Poemario de Amor para Niños', 'La Alegría de Querer', 'De las alas caracolí', 'Libro de Poemas' y 'Zoro', este último lo hizo merecedor del Premio Nacional de Literatura infantil Enka en 1977.

Fue uno de los escritores más reconocidos y respetados en el ámbito latinoamericano. Era muy niño cuando se encontró con los libros, los aviadores y los gitanos. De ellos aprendió las artes del vuelo y de la imaginación, que es otra de las formas de volar. Muy joven recorrió el país y conoció las aldeas y las ciudades, las montañas, los ríos las selva y la mar. En su adolescencia ejerció diversos oficios.
Fue ayudante de camión, actor de teatro, aprendiz de mago y marinero. En su época de estudiante universitario integró el grupo de pintores La Mancha. Tras su paso por la pintura fundó y dirigió grupos de teatro.
Algunos de sus textos han sido traducidos al inglés, francés alemán, portugués, finlandés, eslovaco, y chino. Como conferencista y director de talleres desarrolló su trabajo a lo largo y ancho de Colombia y se presentó en diversos espacios de México, Venezuela, España, Costa Rica, Francia, Uruguay y Argentina. Fue catedrático de varias universidades y director de la Biblioteca Nacional de Colombia.

Más sobre el escritor colombiano:

El Sueño De Un Poeta - Jairo Aníbal Niño

Entrevista de 1998 en donde el escritor describe lo que es un niño. Un Hada Dijo: Este Niño Será Escritor

Un texto de su invencible pluma en Invencionaria

Jairo Anibal que estás en los cielos...

26.8.10

Un rollo con mucha historia

Cuando exhibir cine se volvió una verdadera industria

Teatro Bolívar de Medellín en 1935, cuando el cine gana fuerza y se convierte en un gran evento social. Foto: Cine Colombia.fuente:elespectador.com

La visión empresarial puesta en lo que a principios del siglo XX era una afición y un gusto, se convirtió en la primera compañía exhibidora de cine en Colombia hace 83 años.

La proyección en un espacio público de una filmación en la que se se veía a unos obreros saliendo de una fábrica en Lyon (Francia), marcó el inicio del cine. Finalizaba el año 1895, cuando los hermanos Lumière le dieron vida a un arte, forma de entretenimiento y a la vez negocio que a Colombia llegó a los pocos años por la ciudad de Colón (aún territorio nacional) y se fue extendiendo con la compra de proyectores por parte de personas que viajaban a Europa y Estados Unidos, quienes al descubrir el invento no dudaron en traerlo al país.

En los grandes salones de té, se esperaba la noche para ver en sus paredes imágenes de cine mudo y algunas producciones nacionales que ya se habían creado como la adaptación de "María', la obra de Jorge Isaacs, y "El drama del 15 de octubre", polémica historia de la época que narraba el asesinato del General Rafael Uribe Uribe.

Ya era la segunda década del siglo XX, cuando estos sucesos impulsaron a un grupo de empresarios antioqueños, liderados por Alejandro Ángel Londoño, a crear la primera empresa organizada como exhibidora y distribuidora de películas. Fue el 7 de junio de 1927 cuando se le da vida en Medellín a Cine Colombia, que arranca con un capital de $1.500.000, dividido en acciones de $10 cada una.

La búsqueda de escenarios que sacara el cine de los tradicionales salones de té, llevó a los emprendedores a comprar la vieja plaza de toros 'Circo España', donde todas las noches templaban un telar en la mitad del ruedo, sostenido con guaduas, en el que se proyectaban las cintas.

Eran épocas en las que Colombia buscaba la creación de un sistema financiero moderno (apareció el Banco de la República), pero sorteaba al mismo tiempo importantes huelgas, destacándose la de las bananeras. Las iniciativas en materia de infraestructura vial empezaban a tomar forma, pero reinaba el transporte a lomo de mula o por afluentes como el río Magdalena, que eran usados por agentes viajeros de Cine Colombia, quienes con un proyector cinematográfico y una película se iban a diferentes pueblos y ciudades a mostrar la magia de la imagen, que en el mismo año que los empresarios paisas deciden masificarla, crean en el mundo el sonido como complemento perfecto a lo que se convertiría más adelante en el séptimo arte.

Las películas empiezan a llegar con partituras musicales, que de la mano de un pianista o una orquesta en vivo, acompañaban las imágenes mudas, convirtiendo al cine en un verdadero show que maravillaba en los teatros que compraba y construía la empresa en ciudades como Medellín, Cali, Tulúa, Bogotá, Honda, Barranquilla, Santa Marta, Cartagena y Bucaramanga.

La recordada crisis de 1929 invade al mundo y la quiebra se convierte en el tema del diario vivir internacional, algo a lo que Colombia no fue ajeno. Comprar nueva tecnología (cine sonoro con parlantes) invadió la cabeza de Londoño y sus socios, quienes pensativos por los malos momentos económicos, buscan recapitalizar la compañía e invitan a otros empresarios para así crear una sociedad anónima e instituir un principio clave en los 83 años de Cine Colombia: estar a la vanguardia en tecnología, con el fin de ofrecer una verdadera experiencia cinematográfica.

Llegaron las épocas de la Segunda Guerra Mundial y el interés de la gente por informarse crece, para lo que los periódicos y las salas de cine se convirtieron en la mejor forma de ver (no en tiempo real) lo que pasaba en el planeta. Por esos años, Cine Colombia creó su propio informativo con noticias nacionales de tipo social, que llamó la atención de muchas personas, quienes no dejaban de ir a los teatros para saber qué pasaba fuera de sus ciudades.

El nacimiento del video, crecimiento de las ciudades, hombres y mujeres trabajando y poco tiempo para el entretenimiento, mueven a la industria mundial del cine hacia nuevas formas de proyectar sus películas. Munir Falah llega a dirigir Cine Colombia en los años 90 y descubre que en las grandes ciudades del mundo las salas se incertan en los centros comerciales, lo que le da la bienvenida en Colombia al concepto Multiplex en 1993, con la apertura en el Centro Andino de cuatro espacios, con una oferta variada para ver películas.

Mudo, luego sonoro, a color, estéreo, digital y hoy 3D, de la mano de importantes emprendedores y consorcios económicos que han liderado la empresa, empezando por Londoño y sus socios (hasta 1978), luego el Grupo Grancolombiano (1979 - 1988), Grupo Mayagüez (hasta 2008) y hoy Valórem (Grupo Santodomingo), esta compañía hace parte de 83 años de los dos siglos en los que el país ha construido una historia de dificultades y logros en los que Cine Colombia siempre ha mostrado 'su mejor película'.

20.8.10

El mito fabulado

RESEÑA

A partir de la invención de un mito primigenio, se desarrolla la fabulación de una saga cosmológica, que nos lleva de la mano hasta la ciudad de Aydebarke: ciudad de ciudades, donde se condensan las formas de la arquitectura humana de las más diversas culturas. Recrea, en buena parte, el mundo de la selva, de los Iseike, la última tribu nómade primitiva cuyo descubrimiento causa sensación en un grupo de investigadores, desde periodistas hasta la propia iglesia. El relato se va contando, con una prosa clara, precisa, impregnada de un lirismo en clave cuyo narrador se desdobla en varias voces narrativas que cuentan la fusión desde los más remotos orígenes de la humanidad a los más intrincados mundos tecnológicos de la ciencia ficción, donde el mito primigenio y su naturaleza está latente como una fuerza metafísica y de conversión de los tiempos históricos de la realidad a un mundo fantástico.

Un ejemplar de esta fabulosa novela- porque realmente lo es- llegó a nuestras manos bajo una serie de episodios intrigantes para deleitarme con su lectura. El autor pareciera otro ser salido de la propia entraña del relato que ofrece al lector, "porque afirma haber nacido en la segunda mitad del siglo XX. Vivió entre las sombras, las luces, los sonidos y los olores de las selvas y las montañas donde no se conocen las fronteras trazadas por el hombre. Sin embargo, en la actualidad, es un peatón anónimo en las grandes urbes del mundo donde se solaza y sufre con la cultura global".

SACRILEGIO

Simón Jánicas

Diente de León Editor

276 páginas

49.999 pesos

www.simonjanicas-sacrilegio.blogspot.com

Puedes adquirir la novela en el Portal de la Librería de la U

18.8.10

Convocatoria al 2° Festival de Narrativa y Poesía Ojo en la tinta‏



2° Festival de Poesía y Narrativa:
Ojo en la tinta

"Música para camaleones"

"Cantamos para darnos valor en la oscuridad"
JEAN COCTEAU
Amigos y cómplices de la palabra:

Una vez más queremos invitarlos a participar del 2° festival de nueva narrativa y poesía Bogotana Ojo en la tinta.
Ojo en la tinta espera seguir tejiendo lazos literarios entre las nuevas voces de la literatura en la ciudad, mediante un ejercicio dinámico con escuchas en los diferentes escenarios de la ciudad, por eso llevará a cabo diversos recitales y conversatorios, en aras del fortalecimiento de la literatura. Este año nuestro eje de articulación será la música, que al igual que la palabra nos sirve, a decir de Cocteau, "a dar valor a la oscuridad"; universo lóbrego en el que debe muchas veces habitar el escritor y que gracias al arte literario puede ser liberado y amado.
Para ello querido joven escritor lo invitamos a participar con un cuento corto, máximo dos páginas, o cuatro poemas, (preferiblemente textos, tanto narrativos como poéticos, que tengan alguna influencia del tema eje del festival, el cual es "la música")
Los textos deben enviarse al correo: ojoenlatintaconvocatoria@gmail.com
En formato Times New Roman, tamaño 12, interlineado 1.5.

Por cuestiones logísticas solo se seleccionaran un pequeño grupo de no más de 20 personas, a partir del material enviado.
La convocatoria se cierra el día miércoles 25 de Agosto.
Las personas seleccionadas serán notificadas la segunda semana de septiembre.

Cualquier inquietud favor escribir al correo: ojoenlatinta@hotmail.com
Un cordial saludo,
Comité organizador
Ojo en la tinta
Festival de Poesía y Narrativa
ojoenlatinta@hotmail.com


16.8.10

La fuerza de las palabras

José Alberto Rodríguez vive en un lugar que está lleno de joyas. Su casa es una biblioteca, un tesoro. Tiene más de ocho mil libros. No están intactos. Estuvieron a punto de caer a un basurero, si no hubiera sido porque él los rescató

José Alberto Rodríguez hizo de los libros que estaban en la basura una biblioteca para los habitantes de San Cristobal.foto.fuente:semana.com

El primero que salvó fue 'Ana Karenina' de León Tolstoi. Lo encontró mientras trabajaba en una calle del barrio Bolivia, en el sur de Bogotá. José es conductor de un carro recolector de basura, y una noche descubrió ese libro que, aunque a primera vista le pareció enredado y muy gordo, decidió guardar. Pensó que podría ser útil para las tareas de sus hijos. Y así fue. Pero no sólo le sirvió a su familia, más adelante se convirtió en una de las joyas, en la primera de la que hoy es la colección de textos más grande de la localidad de San Cristóbal.

José desobedeció una de las reglas de su trabajo, la que prohíbe llevarse para su casa lo que encuentre en la basura. Pero de no haber sido por eso, no existiría hoy 'La Fuerza de las palabras', una red de bibliotecas cuya sede principal es su casa.

"Empecé a recoger lo que para algunos ya no sirve y deciden botar", dice José, quien tiene en su "tesoro literario", como él lo llama, una compilación sobre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, una edición de lujo de El Corán, una colección de cuentos de más de cien números y las obras completas de Julio Cortázar y Jorge Luis Borges.

Una biblioteca envidiable y que José ya logró llevar a la localidad de Sumapaz y el barrio Londres. "Mi sueño es que en cada barrio de Bogotá haya una biblioteca", dice. Y lo piensa lograr a través de 'Las fuerza de las palabras', como bautizó a su proyecto social, del que no gana ni un peso, pero sí mucha satisfacción.

La idea es posible por los textos que José sigue recogiendo mientras conduce el camión de basura y gracias a las donaciones, de tiempo y material. Las bibliotecas -todas funcionan en casas- están abiertas todo el día, todos los días.

La esposa de José, Luz Mary, hace de bibliotecóloga y restauradora. Ella es la encargada de limpiar, coser y arreglar los libros que llegan a 'La fuerza de las palabras'.

"Sólo doy por perdidos a los que les faltan hojas", dice. Confiesa que no lee mucho, pero que le gusta vivir entre libros. No es la única. Sus tres hijos también aprovechan la idea de su papá. Dos de ellos son los encargados de los talleres de lectura que se dan en su casa, la que se convirtió en la única biblioteca de su sector, "el rincón de los jóvenes que quieren aprender", asegura Luz Mary.

Pero no ha sido tan fácil crear este espacio. La historia empezó hace más de diez años y hasta ahora, todo se ha hecho "con las uñas. La bondad de la gente que sueña con un país donde los jóvenes, por más pobres que sean, vivan la cultura, es lo que nos ha permitido que 'La fuerza de las palabras' avance", dice José.

Y necesitan apoyo, no lo niegan. Pero no se quedan esperándolo. José y su familia continúan trabajando por 'La fuerza de las palabras'. "Al relleno de Doña Juana siguen llegando toneladas de cultura, ¿es justo que se pierdan?", se pregunta José.

14.8.10

De amores, robos y censuras

El 'Amadís de Gaula', la 'Biblia del oso', los libros botánicos de Mutis y otras rarezas son el tesoro que cuida Camilo Páez Jaramillo

Camilo Páez Jaramillo, en el archivo de libros antiguos de la Biblioteca Nacional. Un mundo valioso y misterioso al que pocos tienen acceso.Foto:Daniel Gómez.fuente:elespectador.com

La orden que prohibía el préstamo de la Biblia del oso les llegó con rótulo de urgente a todos los funcionarios que tuvieran que ver con la consulta de libros, aunque fue manejada con discreción. Días antes, la dirección de la Biblioteca Nacional se había enterado de que entre algunos bibliófilos habían circulado varios mensajes, e incluso derechos de petición, en los que el protagonista era un sujeto que pretendía sacar la Biblia del viejo edificio. Ya antes había enviado un mensaje abierto en el que ofrecía la cantidad de dinero que fuera por el ejemplar. Por su forma de escribir y su insistencia, los especialistas dedujeron que podía tratarse de un viejo coleccionista para quien no existía la ética con tal de conseguir lo que buscaba. Algunos coleccionistas lo acusaron de robo de libros, de haber arrancado páginas de los originales para guardar una firma importante, y hasta de falsificación.

Deseaba la Biblia del oso con obsesión, uno de los tesoros más preciados de la Biblioteca. En un tiempo, más de 100 años atrás, le perteneció a Rufino José Cuervo. Según Camilo Páez Jaramillo, historiador y guarda de la sala de incunables, una de las pruebas fue el letrero veritas veritatis , 'La verdad de la verdad', que Cuervo siempre escribía a modo de sello, ex libris. La Biblia data de 1522. Sin embargo, en la portada la fecha de impresión fue marcada como del año de 1622 (M.DC. XXII). Allí mismo, bajo una línea que decía "Trasladada en Efpañol", y sobre otra en la que se leía "En la librería de Daniel y David Aubrij, y de Clament Schleich", los impresores grabaron un pegaso que suplantó al oso original.

La Biblia había sido traducida por un sacerdote protestante, Casiodoro de Reina. Por ello, el Tribunal de la Santa Inquisición tomó la "santa" determinación de quemarla. Los impresores la salvaron con las alteraciones de la fecha y del pegaso. Presumiblemente, en un comienzo formó parte de las bibliotecas de la Compañía de Jesús. Luego, cuando los Jesuitas fueron expulsados por vez primera de América, fue debidamente ocultada, hasta que llegó a Cuervo. Cada una de sus historias, prohibiciones, viajes, sellos, dueños, cada una de las mil anotaciones que a lo largo de los siglos han hechos sus lectores a pie de página, arriba o abajo, han enriquecido el ejemplar. Para Páez Jaramillo, "así se fue haciendo el mundo de los raros y curiosos. A un Don Quijote le hace falta un párrafo, por ejemplo, y ese detalle lo hizo más valioso de lo que era. Un novenario pasó por las manos de José Celestino Mutis y se valorizó".

Ese mundo de raros y curiosos que en Europa y Estados Unidos, Australia y Oriente ha tenido siempre librerías, mercados, revistas, y mercados negros, se conmocionó poco más de un año atrás cuando las directivas de la Biblioteca de Castilla-La Mancha con sede en Toledo anunció que habían desaparecido de sus fondos dos mapas plegables de la edición incunable Geografía y Atlas de Ptolomeo, fechada en 1531. El robo se asoció de inmediato con la desaparición en los primeros meses de 2009 de otros mapas de Ptolomeo de ediciones incunables guardadas en la Biblioteca de El Escorial, en la de Castilla y León, en la Biblioteca Universitaria de Salamanca y en la Colombina de Sevilla, y con el hallazgo en 2007 de un mapamundi de Claudio Ptolomeo. El ladrón, presuntamente de nombre de nacionalidad húngara, explicaron los agentes investigadores de la Guardia Civil española, utilizaba varias identidades pero se hacía pasar, indefectiblemente, como investigador histórico para poder acceder a las distintas salas de incunables. Los mapas de Toledo fueron recuperados en septiembre. En el mercado negro ofrecían sumas de hasta 10 millones de euros por ellos.

"Si yo pudiera llevarme uno de estos libros, sería el Amadís de Gaula que tuvo Cuervo". Páez Jaramillo habría podido ser aquel Fray Guillermo de Baskerville que, en 1327, en el Nombre de la Rosa, de Umberto Eco, investigó la muerte de varios monjes, relacionadas con unos antiguos tratados sobre la licitud de la risa que se encontraban en la biblioteca de una abadía en el norte de Italia. Nervioso, delgado, sin edad clara, se ha desvelado desde su llegada a la Biblioteca en 2006 por cuidar cada uno de los incunables a su cargo. "La voz viene del latín, incunabulae, 'en la cuna' ". Las veces que ha tenido que mostrar los libros, ha pasado cada una de sus página con guantes quirúrgicos. "Su" Amadís fue impreso "en la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla" en el año de 1538 por Juan Krompe. Fue la gran novela de caballería de la Edad Media.

A finales del siglo XV, Garci Rodríguez de Montalvo terminó la edición definitiva de la obra, cuya versión más antigua de las conocidas fue una de Zaragoza, 1508, con el nombre de Los cuatro libros del virtuoso caballero Amadís de Gaula. No obstante, la obra ya existía en sus tres primeros libros desde el siglo XIV, según registros de don Pedro López de Ayala y Pero Ferrús. Montalvo admitió haber enmendado los tres libros iniciales, y haber sido el autor del cuarto. De acuerdo con otros investigadores, el Amadís fue de un tal Vasco de Lobeira, portugués, y armado como caballero en la batalla de Aljubarrota, 1385.

"De cualquier forma, fue el libro insignia de la Conquista, pues quienes se embarcaron hacia América soñaban de una u otra forma con las aventuras del Amadís", ha sostenido año tras año Páez Jaramillo, las manos enguantadas, el pulso acelerado, la mirada brillante, consciente de que parte de la gran historia de América está ante sí, a su alcance, día a día.

13.8.10

El sueño de leer más rápido

FERIA DEL LIBRO
Beneficios de los métodos de lectura rápida, que se podrán encontrar en la Feria del Libro

Yadira Mendiwelson, vicepresidenta de la multinacional colombiana JOM.foto:Rodrigo Sepúlveda.fuente:vive.in

Para leer pronto los informes empresariales, las lecciones del colegio o simplemente para alcanzar el sueño de leer, algún día, todos esos libros que se agolpan en las estanterías de las bibliotecas, los métodos de lectura rápida se han convertido en una herramienta útil, en medio del afán de la vida moderna.

Según la economista bogotana Yadira Mendiwelson Jaime, vicepresidente de la multinacional colombiana JOM (dueña de empresas como Técnicas Americanas de Estudio y Avance) estos centros especializados están entregando, al año, más de 50.000 certificados, en cerca de diez países latinoamericanos donde tienen presencia (México, República Dominicana, Venezuela, Perú, Brasil, Ecuador, El Salvador).

La directiva explica que el objetivo principal de estos métodos es corregir los vicios de lectura que se traen desde la infancia como releer, deletrear, leer palabras o agacharse sobre el papel, lo que reduce el campo visual. "Al corregir estos problemas se logra una mayor concentración, rapidez y a su vez una mayor comprensión. Eso sí, como todo lo en la vida, lo más importante es ejercitar el ojo", agrega Mendiwelson.

En promedio una persona suele leer entre 100 y 150 palabras por minuto. "Con estos métodos se llegan a leer 2.000 y más palabras por minuto de acuerdo a la misma capacidad de la persona y el entrenamiento que tenga", anota esta líder empresarial lectora compulsiva de los libros de superación personal y amante de la capacitación del recurso humano.

Los diferentes módulos del programa están planeados para finalizarse en un periodo de cuatro a seis meses, teniendo en cuenta que se trata un programa individual, que el estudiante hace su ritmo.

Son muchas las anécdotas que han recopilado en los 26 años que llevan capacitando estudiantes de todas las edades y profesiones (abogados, médicos, administradores, estudiantes). "En una oportunidad, un padre de familia que había tomado el curso con su hijo nos contó que en el colegio llegaron a llamar al niño un superdotado porque leía y terminaba todas las tareas primero. Y lo único que había hecho era mejorar su comprensión de lectura con el método", recuerda Mendiwelson.

Técnicas Americanas de Estudio y Avance estarán en la próxima Feria Internacional del Libro de Bogotá, que se realizará en Corferias entre el 11 y el 23 de agosto, y ofrecerán de manera gratuita, a quienes estén interesados, la medición de cuántas palabras leen por minuto.

ALGUNOS CONSEJOS PARA LEER MEJOR

Entre los vicios que se intentan corregir para leer mejor se destacan:

- No leer palabras sino frases completas.
- No releer.
- Ampliar el campo visual, lo que permite una mayor rapidez y comprensión.
- Tener una disciplina de entrenamiento diaria, lo que desarrolla también la capacidad de concentración.
- Leer sobre temáticas preferidas.
- No leer de manera horizontal sino vertical (principio de la escaneabilidad de textos)
- Buena iluminación, ventilación y postura corporal.

¿Por qué se acaba una amistad?

FERIA DEL LIBRO
El argentino Marcelo Birmajer habla sobre su más reciente novela

El escritor argentino Marcelo Birmajer lanzará su novela 'La despedida' en la Feria del Libro.foto:EFE.fuente:elespectador.com

Dreidel es un judío, un guionista de juegos para Play Station, un soltero resuelto a seguir soltero, un hombre que ha hecho de su impotencia un superpoder para doblegar a las mujeres —ellas siempre convencidas de que pueden curarlo de su traba sexual, terminan frustradas, aun cuando él irónicamente les diga "no son ustedes, soy yo"—.

Dreidel es el personaje protagónico de la novela La despedida que el argentino Marcelo Birmajer lanzará en la Feria Internacional del Libro de Bogotá. "Sólo para la ficción, imaginé que la falta de deseo sexual y la incapacidad para concretar el sexo podían, por oposición, investir a un hombre de un poder singular. De todos modos, lo que hagamos por enamorar a una mujer es inútil, ella se va a enamorar de cosas nuestras que ignoramos", explica el autor, quien pone en aprietos a su personaje y lo lleva a encontrarse una y otra vez con Clarisa, Teresa, Rita... Sin embargo, Dreidel, acostumbrado a que los fracasos le deparen mayor libertad que los éxitos, va descubriendo cierto placer al confesar su tara. "Algo en su impotencia, lo notaba, volvía más temerarias a las mujeres".

Esta es, como acostumbra el escritor de 44 años que tiene en su haber más de una decena de novelas y cuentos publicados, una historia sobre un hombre cotidiano, un héroe que en medio de enfermedades, neurosis y conflictos psicológicos no puede entender por qué la última vez que vio a su mejor amigo, Krel, en una comida, recibió de él una horrenda mueca.

El recuerdo del gesto —que bien pudo ser provocado por un mal olor o un malestar estomacal— atormenta a Dreidel, quien por las intermitencias propias de la amistad masculina no vuelve a cruzar palabra con su amigo desde el incidente. Pero cuando intenta, un día cualquiera, contactar a Krel se entera de que ha muerto.

"Llegué, como escritor, a esta idea porque en la vida real me ha ocurrido infinidad de veces que no comprendo el gesto de un interlocutor: ya sea una mujer amada, un amigo, un familiar o un individuo cualquiera con el que me relaciono. Y ese gesto que me desconcierta, puede perseguirme días. Me imaginé cómo se transformaría ese desconcierto en desesperación si el gesto proviniera de un amigo íntimo y muriera antes de poder aclararnos su motivación", asegura este escritor que recibió reconocimientos con su guión de El abrazo partido.

Así, las cavilaciones y el desespero en torno al enigma del gesto se acrecientan porque el complejo Dreidel, incapaz de relacionarse con sanidad con el resto del mundo, ha perdido a su único amigo. La novela se convierte así y, quizás ese sea su mayor valor, en el escudriñamiento de los avatares de la amistad entre dos hombres.

"Algo se había roto entre ellos. Y Dreidel no sabía cómo preguntar cuál era el modo de repararlo. Eran los cónyuges, los novios quienes se preguntaban ¿qué te pasa? ¿por qué tienes esa cara? No era un diálogo muy apropiado entre dos hombres", dice Dreidel en una de las 350 páginas del libro.

Birmajer justamente asegura que al pensar en el tema de la amistad entre dos hombres le sorprendió no recordar historias que se centraran en ese punto, no recordaba siquiera historias que hablaran del final de una amistad. "Se me ocurrió que, como sucede en el amor, uno de los dos amigos no sabe por qué el otro ha dejado de hablarle. Pero hay algo muy importante: no es amor, es amistad entre dos hombres. Si fueran homosexuales, sería otra cosa", explica. "Esta es la historia de una amistad que se rompe. Y acá hay algo curioso: la despedida en el amor nos puede matar, pero forma parte de las reglas del juego: ella o él se enamoraron de otro. El final de una amistad, en cambio, es un misterio que nos obliga a buscar su solución".

12.8.10

La palabra de Dharmadeva

FERIA DEL LIBRO
Después de 12 años de vivir en India y regresar convertido en maestro de yoga, Ignacio Zuleta Lleras recobró la novela que escribió a finales de los años 80 y debuta en el mundo literario
Ignacio Zuleta Lleras o Dharmadeva, autor del libro 'Narciso en vilo'.foto.fuente:elespectador.com

La novela quedó lista en 1987, pero no era el momento de los lectores. Tampoco su autor volvió a pensar en ella porque entonces su búsqueda espiritual era prioritaria e incesante. La prueba es que cinco años después viajó a India y se quedó 12 años. Regresó en 2004 transformado en maestro de yoga con una definida vocación en dos facetas: la pedagogía desde su compromiso con la conciencia y la prosa para compartir su experiencia de vida más allá de las fronteras.

De nuevo en su ciudad natal y entre su gente, Ignacio Zuleta Lleras recibió una sorpresa: un amigo le devolvió el manuscrito de la novela que él le había pedido evaluar más de dos décadas atrás. La revisó en su estructura, volvió a sentir que su aliento y su métrica le daban la esencia para leerla en voz alta, y decidió que era el momento de que fuera de todos. Este domingo 14 de agosto, con el sello de Taller de Edición Rocca ve la luz con el sugestivo título de Narciso en vilo.

La historia de dos hombres cuyos destinos se cruzan en una Bogotá contemporánea que empieza a verse modificada por los vericuetos de la violencia política, y tejen una relación en la que la percepción sensorial, el amor o la simple cotidianidad trazan la ruta de sus almas. La cicatriz del Holocausto del Palacio de Justicia en la intimidad de su encuentro y el protagonismo de una urbe entre acechante y luminosa que despliega su atmósfera como un costumbrismo imaginado.

Una novela sin apologías de género ni predisposición sexual. Más bien fluida entre matices poéticos, desencantos generacionales o calambures bogotanos. El universo que palpó en sus entrañas Ignacio Zuleta a finales de los años 80 y ahora describe dándole vida a sus personajes por la calle 19, la Plaza de Lourdes, Chapinero o el Cementerio Central, en su capital de siempre, que hace 23 años dejó sin muchas esperanzas y hoy redescubre cambiada por el poder de la educación.

Una ciudad donde, a sus 55 años de edad, ha encontrado los escenarios ideales para seguir cultivando su vida espiritual. Su yoga "laico", como denomina a su condición de instructor de esta práctica, independiente de escuelas, proselitismos o líneas de sucesión, personal y auténtico desde su condición de Dharmadeva que considera más sobrenombre que sucedáneo de Ignacio Zuleta Lleras. Y desde su nueva condición de narrador, con una deuda pendiente: 12 años en India que merecen más de un relato.

Y como buen nieto del ex presidente Alberto Lleras, aunque sin ambiciones políticas, está interesado en desempolvar su tarjeta profesional de abogado para recobrar la profesión que nunca ejerció, y que ahora quiere poner al servicio del agua, la tierra o el aire, los invaluables recursos que hoy encuentra más deteriorados que cuando emprendió el camino a Oriente, entre otros aspectos, por la indolencia de "un país arribista ahogado por la mentalidad corrupta y narca".

La palabra de Ignacio Zuleta que regresa del pasado, plena de musicalidad "casi endecasílaba", para actualizarse en una sociedad que sabe llena de dificultades pero también repleta de bondad. Su Colombia de ayer y hoy con sus desigualdades intactas, pero donde el vocabulario fluye tanto como la vida misma. Un destino del que ya está convencido puede ayudar a crecer, no desde las reformas de siempre sino, al estilo de Mandela o Gandhi, desde la abundancia del corazón.

Lecturas con ojos pequeños

FERIA DE LIBRO
Dentro de la programación, está la escritura de historias en telas a través de la luz y las sombras, marionetas, radioteatro y la hora del cuento con escritores famosos

Leyendo con ojos pequeños, foto.fuente:vive.in

"Queremos que los niños viajen por el tiempo 200 años atrás, a través de juegos e historias. Por eso, el pabellón infantil se llama Viajes por la palabra", dice Henry Antonio Villalba, coordinador pedagógico de la Fundación Rafael Pombo, encargada del pabellón Infantil de la Feria del Libro.

Y aunque el tema es el Bicentenario, para salir del esquema de los próceres de la Independencia, los niños recrearán cinco plazas con las fachadas de la Bogotá de la época de Simón Bolívar.

También hay enredaderas de matas de curuba que tienen historias colgadas como si fueran sus frutos. "Uno de los elementos más importantes es un cóndor gigante, símbolo del país y animal descrito por los viajeros en sus textos", agrega Villalba.

El pabellón recibirá la visita de 32.000 niños de instituciones escolares públicas inscritas, quienes tomarán los talleres que dictará la Fundación de manera gratuita, desde las 9 a.m. hasta las 2 p.m. A su vez, más de 60.000 jóvenes participarán en los talleres sobre el conocimiento de la historia de Colombia que se dictarán en el pabellón Juvenil, coordinado por Colsubsidio.

Los niños han sido invitados en las versiones anteriores de la Feria del Libro. Esta vez, la Fundación quiere superar su participación. "Nuestro reto es llevar el hábito de la lectura a más niños y de una manera divertida", afirma Viviana Dávila, directora de la Fundación Rafael Pombo.

Y es que este año los menores, sin límite de edad, podrán hacer parte de los talleres del juego con 'los abuelos', mayores de 70 años, que les contarán cómo jugaban en su infancia. Además, se les permitirá escribir en telas sus propias historias a través de la luz y las sombras y, paralelamente, habrá un radioteatro en el que los niños podrán crear radionovelas con historias de aguateros y voceadores de prensa.

Todos los días se hará la hora de cuento en la que escritores invitados a la Feria les leerán cuentos a los niños. Diariamente, a diferentes horas del día, se realizará el montaje de los cuentos de Pombo a cargo de las marionetas de la compañía Fábulas y Verdades, de Néstor Mahecha.

Los espacios infantiles estarán abiertos para el público general que visita el evento durante los fines de semana. "Los talleres, cada uno de hora y media, serán dictados por un equipo de 35 especialistas en pedagogía, arte y literatura", dice Dávila.

Y mientras los niños juegan, los adultos pueden observar en las paredes del pabellón la exposición Sain Yosú (Corazón de Iguaraya) del fotógrafo Manuel Olarte, que muestras retratos en blanco y negro de indígenas wayú.

4.8.10

Los días de los libros

Con una apuesta más local, la XXIII edición de la fiesta de las letras de la capital contará con 500 expositores, 120 mil títulos y más de 700 actividades. Doce días de plumas y buenas letras

Del 11 al 23 de agosto, Corferias se convertirá en la plataforma de conversatorios y lanzamientos de novedades.foto.fuente.elespectador.com

Una gran librería de 18 mil metros cuadrados, con 120 mil títulos distintos, abrirá sus puertas el próximo miércoles 11 de agosto en Corferias. La XXIII edición de la Feria Internacional del Libro de Bogotá tiene todo listo para que autores, lectores, editores y el público en general celebren con un libro en sus manos la fiesta de las letras.

Este año no hay un país invitado, por eso el evento se ha tornado algo más local, pero, en su lugar, la Feria se ha convertido en la plataforma para la celebración del Bicentenario. "La Cámara Colombiana del Libro siempre había querido que Colombia fuera el país invitado de honor en la Feria, pero no habíamos tenido el pretexto para hacerlo, pero con el Bicentenario pensamos que era lo correcto y que era hora de resaltar en un solo sitio toda la celebración de los 200 años de Independencia", explica el presidente de la Cámara, Enrique González Villa.

Entre los invitados internacionales, menor en número a lo que estamos acostumbrados, se encuentran algunas apuestas de las editoriales, como el filósofo y sociólogo francés Gilles Lipovetsky, famoso por sus apuestas teóricas en torno a la moda y el consumo, la polémica escritora Catherine Millet y el escritor de novelas históricas Javier Moro. También están invitados a los foros sobre el Libro Digital, tema transversal de la Feria, el presidente del Instituto para el Futuro del libro en Estados Unidos, Bon Stein, y la directora de contenido de la importante librería Barnes & Noble, Patricia Arancibia.

Aunque el mercado está algo resentido por la crisis con Venezuela, el país que más libros nacionales consumía, y aunque la industria del libro escolar no despega —a penas se venden siete millones de libros para una población estudiantil de 11 millones—, la industria editorial espera que 12 días sean suficientes para que se registren ventas iguales a las que se harían en dos meses de buenos resultados. "La Feria es, además de una muy importante plataforma de lanzamiento de novedades, una rueda de negocios y sin duda la posibilidad más segura que tienen los lectores de conocer y compartir con sus autores favoritos", añade González Villa.

El segmento de los libros de literatura, que parece sobrevivir con el repunte de una nueva generación de escritores locales, contará en la Feria con el lanzamiento de libros de los escritores Tomás González, Germán Castro Caycedo, Daniel Samper y Jorge Franco.

En materia internacional se encontrarán nuevos títulos de Alfredo Bryce Echenique, Gioconda Belli, El mapa del subconsciente, de Murakami, la versión de bolsillo y más barata del Libro del desasosiego, de Fernando Pessoa, Cuadernos secretos y dos novelas inéditas de Agatha Christie, la nueva novela del argentino Marcelo Birmajer, entre otros cientos de novedades. No habrá, sin embargo, otra categoría que le compita en ventas al libro religioso —que incluye obras oracionales, de espiritualidad y de religión—, un fenómeno que desde la Cámara del Libro se viene registrando con asombro.

Así, la Feria Internacional del Libro de Bogotá, que planea regresar el próximo año a sus fechas habituales en el mes de abril, espera incidir con sus más de 700 actividades y su amplia apuesta editorial en el poco alentador índice de lectura en Colombia, que está calculado en dos libros por año.

2.8.10

“Era digital replantea el canon literario”

Leonardo Valencia, pionero en la utilización de internet como plataforma para crear ficción, analiza el panorama tecnológico al que se enfrentan hoy los escritores

Leonardo Valencia estuvo en Bogotá enseñando técnicas narrativas a los estudiantes de la Maestría de Escrituras Creativas de la Universidad Nacional.foto:Daniel Gómez.fuente:elespectador.com

Tiene sangre ecuatoriana por su padre e italiana por su madre, está radicado en España desde hace 12 años y Bogotá marcó su vida literaria. Se llama Leonardo Valencia y por su talento fue uno de los 39 escritores jóvenes escogidos en 2007 como parte de la nueva generación de narradores latinoamericanos. También fue en la capital colombiana donde a comienzos de los años 90 consolidó su amor por las letras, siguiéndoles el rastro a escritores colombianos como Germán Espinosa y Juan Manuel Roca y colaborando en el Magazín Dominical de El Espectador.

Sin embargo, es en Barcelona donde ha desplegado su potencial, primero como director del Programa de Escritura Creativa de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde se doctoró. Ahora lidera allí su propia escuela: el Laboratorio de Escritura, donde forma a novelistas, cuentistas y poetas conectándolos con la era digital. Este máster en edición de Oxford Brooke University estuvo en Bogotá dictando un taller a los estudiantes de la maestría de escrituras creativas de la Universidad Nacional.

Usted ha experimentado de manera exitosa con novela digital, puesta en internet e inacabada para que los lectores convivan con ella. ¿Qué significa esto para los escritores?

La literatura va abriendo nuevos espacios y voces para nuevas épocas, siempre está en movimiento. Veníamos utilizando un soporte como el libro, que tiende a conservar lo escrito y a cerrarse, una costumbre profundamente canónica. Pero la literatura es subversiva y el libro no puede ser estático sino dinámico.

¿La globalización de internet fue el punto de quiebre?

En mi caso surgió por una necesidad expresiva: cuando había empezado mi primer libro de cuentos en 1995 (La luna nómada) sentí que las historias tenían movimiento permanente. Pensé: ¿por qué clausurar el libro una vez editado? ¿Por qué no ampliarlo y reeditarlo? Como es algo con lo que sufren los editores, la literatura digital vino a replantear mis nociones en una época caracterizada por el cambio de formatos. ¿Por qué el libro debía quedar cerrado por necesidades mercantiles o interpretativas? Eso me llevó a la ruptura del formato de libro y los cuentos se volvieron nómadas. ("La luna nómada tiene el encanto de lo impredecible", dijo el reconocido escritor español Enrique Vila-Matas).

¿Cómo fue el tránsito del papel a la pantalla?

No fue fácil porque me formé con el libro impreso, pero la condición nómada de internet resultó muy afín a mi temática. Luego comprendí que la red no es sólo para colgar textos, para utilizar la herramienta como mera plataforma, eso no es literatura digital. Sin embargo, tuve que esperar para no forzar el vínculo y escribí El desterrado (2000), una novela que no tiene nada que ver con internet. Hasta que se me presentó la historia de El libro flotante.

¿Chocan lo digital y lo impreso?

La actual discusión entre el libro impreso y el libro digital o de pantalla es absurda porque puede haber un diálogo. Esa transición es necesaria y con oportunidades y exigencias interesantísimas. Uno de los problemas de la literatura es que se ha dormido en la formalidad, en la fácil legibilidad para ganar lectores. Y también hay que reconocer que la lectura digital está cometiendo graves errores porque descuida el trabajo estilístico. El diálogo entre ambas permitirá un punto ideal intermedio. Pienso que el fenómeno de la literatura digital está llevando a revisar el canon de lo literario. No hay que verlo con recelo, sino revisar la gran tradición de la novela frente a este reto de exploración. Utilizar la novela como un mero cajón de historias no me parece suficiente. Ya pasó la época de García Márquez y el boom, que hacía predecible la literatura latinoamericana. Ahora surgió una generación de escritores de periferia y eso nos da cierta libertad para movernos por flancos de exploración, desplazarnos por distintos ámbitos. Somos una amalgama de identidades.

¿Qué balance hace hoy de su comunión con los lectores del www.libroflotante.net?

Hay que dejar claro que el libro impreso no se modificó, sigue tal cual como se publicó en 2006. Lo que cambia son los fragmentos en la página web. Literatura colaborativa aunque con coordenadas mínimas que respeten el mundo ficcional que se está creando. El proyecto sigue abierto y ya lleva cuatro años. No lo he cerrado porque es interesante ver la dinámica que le dan cientos de visitantes de todas partes del mundo. La sintaxis genera mayor condensación de la escritura. Claro que hoy en día, ante la banalización del lenguaje, no cualquier cosa escrita es necesariamente literatura y tiene que haber una medida de rigor.

¿Este proceso influyó en que su nueva novela, 'Kazbek', sea un discurso condensado?

En parte, pero es la primera de un ciclo de novelas porque cuando la terminé me volvió la sensación de lo inacabado. Había más por contar y serán cinco novelas, cada una contando una historia complementaria de la otra, vinculadas a las artes: dibujo, pintura, música, arquitectura, escultura. Me metí en un problema muy complejo y ahora me estoy demorando porque mientras termino la segunda estoy escribiendo parte de la cuarta y la quinta. Pero no tengo ninguna prisa. Ya salió la primera como libro formal. En España por la Editorial Funambulista, en Argentina bajo el sello Eterna Cadencia y en Ecuador. En Colombia se consigue la edición argentina en el Fondo de Cultura Económica.

A los 41 años, ¿vive de su literatura experimental?

No dependo de esto. Más de mis clases, de mis artículos de prensa y edito la revista de lacomunidadinconfesable.com en internet.

(Si quiere contactarlo, escríbale a ficcionprogresiva@gmail.com.).

27.7.10

Los crímenes de la señorita Highsmith

Editorial Norma lanza seis novelas de la maestra del suspenso Patricia Highsmith. Una escritora descomunal que supo hacer literatura con las bajas pasiones, con una maestría que envidiarían los libretistas de CSI. Ahora bien, su personalidad era aún más perversa que sus argumentos...

Llega a las librerías las novelas de Patricia Highsmith, la creadora de Tom Ripley.foto.fuente:revista Arcadia.com

Patricia Highsmith no es Agatha Christie ni sir Arthur Conan Doyle, ni siquiera es Alfred Hitchcock. Ella revela al asesino en las primeras páginas de sus libros. Descubrir el misterio –quién mató a quién, qué arma utilizó, cuándo y dónde lo hizo– no significa nada, lo verdaderamente importante está en otra parte, tal vez, en esa brumosa voz que se esparce entre líneas y le susurra al lector: hey, el criminal podrías ser tú. Por eso, si a alguien se parece Patricia Highsmith, más que a los escritores de misterio, terror o detectivesca, es a Dostoievski. En últimas, ambos son maestros del suspenso. Pero de otra clase de suspenso. De ese que no se nutre de datos ni de cifras sino de motivos. En donde el detective nunca descubre nada porque el único que puede mirar en lo profundo de su ser es el protagonista. Un suspenso que, como toda la literatura que ha tocado el cielo, hace de su materia –en este caso el crimen– un arte. Y también entretiene.

En las más de 30 novelas y cuentos de Highsmith eso es evidente. Tanto que su más reciente biógrafa, Joan Schenkar –que en diciembre pasado publicó The Talented Miss Highsmith: The Secret Life and Serious Art of Patricia Highsmith– está convencida de que si no se hubiera convertido en escritora, habría sido asesina. "Tenía la mente de un genio criminal", dice Schenkar. Y no solo la mente, sino también las manos –grandes como de carnicero y prontas a estrangular– los ojos acechantes y, sobre todo, determinación, ausencia de moral y una conciencia absoluta de que, cuando se ha decidido cometer un crimen, no hay vuelta atrás. Tom Ripley, su personaje más querido y protagonista en cinco de sus novelas, siguió ese camino.

Highsmith aprendió a convivir con sus demonios. Lesbiana, conocía a la perfección los bares gay de la Nueva York de los cuarenta y cincuenta –clandestinos y rechazados en ese entonces– y se paseaba por allí en busca de amantes. Prefería las parejas. Solía inmiscuirse en relaciones heterosexuales estables, aunque nunca se interesó por ninguna en especial. Su segunda novela, El precio de la sal –de temática abiertamente homosexual–, fue publicada en 1953 bajo el seudónimo de Claire Morgan. Al fin y al cabo, para la época, la homosexualidad era considerada una enfermedad. La misma Patricia se despreciaba por ello y por no ser parte de la clase social alta neoyorquina.

Llegó a salir con tres mujeres a la vez. Fue alcohólica. Fumadora. Racista. Solitaria. Secreta. Obsesionada con su madre, con la seguridad, con el paso del tiempo, con las listas, con los impuestos y con la comida.

De niña, Patsy Plangman (ese era su verdadero apellido) planeó asesinar a su padrastro de quien, no obstante, tomó el Highsmith. Lo odiaba por tener que vivir con él en un diminuto apartamento de ladrillos rojos de Greenwich Village en Nueva York. Patsy había nacido en Fort Worth, Texas, un 19 de enero –el mismo día que Edgar Allan Poe un siglo antes– y allí volvería, contra su voluntad a los 12 años, a la casa de su abuela materna, Willie Mae Stewart. "Aprendí a vivir con un odio cruel y asesino desde muy pronto. Y aprendí también a sofocar mis emociones más positivas", diría Highsmith.

Que nadie se alarme. Los niños también pueden matar. Así ocurre en 'La tortuga de agua dulce', un cuento suyo en el que un niño, atormentado por su madre, la asesina tras haberla visto hervir una tortuga para preparar estofado. Una década después, Highsmith, con 52 años, haría una lista que llamó 'Little Crimes for Little Tots: Things Around the House Which Small Children Can Do' que incluía perturbadoras escenas al estilo de: los niños pueden poner cuerdas en la parte alta de las escaleras para que algún adulto se caiga o llenar el frasco de la harina con veneno para ratas.

No fue la única lista que hizo. Al parecer, Highsmith sufrió de un desorden archivístico que la llevó a rotular, planear y clasificar todos los aspectos de su vida. Escribió más de 8.000 páginas de diarios y cuadernos, entre los que se encuentra una lista bastante peculiar, conformada por sus amantes a las que, tras un examen riguroso, aprobaba o desechaba según el deseo momentáneo. También hizo cálculos. ¿Cuántos golpes se necesitan para matar a un niño de ocho años?, y ¿cuántos para matar a uno mayor? Nunca soportó los gritos de los niños. "No entiendo a la gente que es aficionada a armar ruido; por consiguiente, me da miedo, y, como me da miedo, la odio", escribió. Aun así, jamás hirió a nadie: soltaba sus dardos escondida en un rincón.

En los años cuarenta, cuando la joven Pat volvió de Texas a Nueva York –una ciudad que conocía y que la sofocó al punto de instalarse para siempre en Europa– sus cuentos aparecieron en Harper's Bazar mientras ella trabajaba en una editorial de cómics donde el constante peligro de los superhéroes, las persecuciones y las identidades secretas de cualquier Linterna Verde nutrieron su imaginación.

Por esa época inició un amorío con su máquina de escribir Olympia de la que saldrían verdaderos golpes al lector como su primera novela, Extraños en un tren. Sobre el argumento dijo Highsmith: "(...) dos personas acuerdan asesinar a sus amigos mutuos, lo que les permitirá una coartada perfecta". Pero hay mucho más. Está, por ejemplo, Charles Anthony Bruno, un tipo macabro, obsesivo y sin rastro de moral cuya actitud recuerda a alguien que está en el trabajo y quiere llegar a su casa rápido para ver algo en la televisión o alimentar a los peces o hacer cualquier cosa urgente. Bruno quiere llegar rápido para matar.

"Los primeros seis años de mi carrera no fueron precisamente afortunados –anotó Highsmith–, luego ocurrieron unas cuantas cosas que hicieron que la suerte me sonriera". Una de ellas fue la llamada del aclamado Alfred Hitchcock para llevar al cine Extraños en un tren. Highsmith recibió 6.800 dólares. "Cambió mi novela –confesó a su asistente personal– pero siempre le estaré agradecida porque gracias a él pude seguir escribiendo y viviendo de escribir". Esa sería la primera de una larga lista de novelas y cuentos suyos que fueron convertidos en películas. La última: Mr. Ripley el regreso realizada en el 2005.

Con seguridad Highsmith se afectaba cuando veía a sus protagonistas salir mal librados en el cine. Y es que todos ellos –desquiciados y manipuladores como eran– siempre resultaban invictos en sus libros. En El talento de Mr. Ripley, Tom Ripley comete dos asesinatos, cambia de identidad, huye, roba y falsifica firmas. Al final se va a Grecia. Está exhausto y necesita unas buenas vacaciones en el Mediterráneo después de tanto ajetreo. Como Tom, Patricia viajó y tuvo obsesiones.

Caracoles y Gauloise

Patricia Highsmith tenía cientos de caracoles. Los coleccionaba y cuando estaba aburrida sacaba dos o tres de su cartera y los miraba perderse. No es difícil creer que le gustaran más que las personas, tanto, que llegó a escribir un cuento sobre ellos: 'El observador de caracoles', donde cita al naturalista Henry Fabré para anunciar que ninguna especie del reino animal manifiesta tal grado de sensualidad durante el apareamiento como los caracoles. La gente, en cambio, entorpecía su creatividad y por eso la rehuía.

O tal vez por miedo. De hecho, esta planificadora de crímenes perfectos y coartadas inimaginables, nunca dejó de pensar en su seguridad. Según Schenkar, su casa en la villa francesa de Moncourt estaba rodeada por un muro de concreto grueso. Adentro, un cuarto no muy grande, con una cama y una estantería con pañuelos y frascos de Vic Vaporub. En ángulo recto con la cama, un escritorio lleno de papeles y cartas. Cerveza y cigarrillos Gauloise humeando por el suelo. En medio de todo, la solitaria Patricia con sus caracoles.

¿Por qué Otto Penzel, uno de los editores de Highsmith, dijo que era un ser humano horrible? Probablemente porque así fue. Patricia nunca fue correcta ni mucho menos cortés. Tan solo inquietante y transgresora. Desde su juventud, se sintió incómoda con la población negra y ese racismo degeneró en un antisemitismo que la llevó, ya en sus últimos años, a inventar 40 identidades falsas con las que mandó cartas a políticos y periodistas estadounidenses para criticar el estado de Israel y la influencia judía en el mundo. Curioso. Muchas de sus amantes fueron judías.

En realidad, nunca estuvo demasiado feliz respecto a nada. Odiaba también la comida. Schenkar cuenta que su única dieta en décadas fueron el alcohol y los cigarrillos. "La diferencia entre la joven y seductora Pat de sus tempranas fotografías y la vieja escritora de 53 años sentada tecleando es chocante", dice en su biografía. Para Highsmith, el problema de Estados Unidos –por esos días pendiente del Watergate de Nixon– era gástrico. Un ataque de ácido estomacal que los hacía vomitar. Ella misma solía vomitar.

Al tiempo Patricia escribió. Continuó con la saga Ripley. Lanzó antologías desconcertantes como Pequeños cuentos misóginos y Once, novelas como El diario de Edith, La celda de cristal y A merced del viento y un ensayo sobre la escritura que llamó Suspense.

Murió en 1995 –hace justo 15 años– en Locarno Suiza. Estaba enferma. Su entierro fue solitario. Ningún amante. Pocas lágrimas. Sus últimos días los pasó en un hospital acompañada por su contador (Highsmith pagaba impuestos rigurosamente en Estados Unidos y en Suiza). Tuvo, en efecto, una mente criminal. No fue una buena chica, como las que abundaban en los años cincuenta. De esas que iban al salón de belleza y esperaban a que sus maridos regresaran de la guerra. Fue, más bien de otro tipo. De las que telefonea en medio de la noche, con un par de tragos en la cabeza, y pregunta: "¿Alguna vez has tenido ganas de matar a alguien?".