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6.7.10

Instrumentos por fusiles

Medellín intenta dejar atrás su pasado como una de las ciudades más peligrosas del mundo gracias a centros culturales en los barrios pobres


Biblioteca España, del arquitecto Giancarlo Mazzanti, en la ciudad de Medellín.foto: CONSUELO BAUTISTA.fuente:elpais.com

Si uno toma en estación Acevedo el teleférico para cubrir los dos kilómetros que hay hasta San Antonio, allá arriba en las montañas donde Medellín pierde el nombre, será obsequiado con un ejemplar del clásico Cartas a una princesa de Alemania, del matemático del siglo XVIII Leonhard Euler. En él, entre otras lecciones "sobre diversos temas de física y filosofía", se explica porqué el cielo es azul.

Raramente luce completamente azul el cielo en el nuboso y turbulento valle de Aburrá. Y menos, si este se escruta desde las angostas callejuelas adonde conducen las modernas cabinas del metro-cable. Al final aguarda la Comuna 1, tristemente célebre como uno de los virreinatos donde imperó la ley del narco Pablo Escobar. Las casas alfombran las laderas con la uniformidad del ladrillo que domina el paisaje de la ciudad colombiana, que ayer clausuró la tercera edición del Congreso Iberoamericano de Cultura. Solo un edificio negro, una biblioteca del arquitecto Giancarlo Mazzanti, altera el paisaje de decadencia urbana.

Nada de todo esto (el teleférico, la arquitectura de vanguardia o Euler) solía estar reservado a los vecinos de los barrios pobres de Medellín (cuatro millones de habitantes). Es la historia de la transformación de una de las ciudades más peligrosas del mundo gracias, en gran parte, a la cultura. Y puede sonar a cuento no apto para cínicos, pero es que los vecinos de la Comuna 1 prefieren creer, como esos chavales que, bajo la atenta mirada policial, relatan la metamorfosis a cambio de unos pesos.

El Parque-Biblioteca España, de Mazzanti, fue inaugurado en 2007 y forma parte de una red de cinco centros diseminados por los barrios deprimidos de la ciudad (hay en proyecto la construcción de otros cinco). Además de ofrecer servicio de préstamo de libros o de acceso a Internet, actúan como punto de encuentro y espacio público de las comunidades a las que embellecen con sus formas vanguardistas, ideadas en estudios de arquitectos de prestigio e inspiradas en la idea de que la estética puede ser motor de cambio social.

El binomio Parque-Biblioteca y metro (hay toda una orgullosa cultura ciudadana alrededor de las dos líneas que atraviesan la urbe) se sitúa en el centro de la transformación al aplicar un concepto decimonónico: la comunicación es civilizatoria. Con la instalación del teleférico, muchos habitantes de Comuna 1 bajaron al centro por primera vez en décadas. "Una de las principales causas de violencia urbana es hallarse en un limbo, en un no-lugar", explica el alcalde Alonso Salazar.

Los presupuestos municipales que maneja destinan 45 millones de dólares anuales (35,8 millones de euros) al fomento de la cultura. Un dinero que, combinado con aportaciones privadas a través de Cajas de Compensación Familiar, se destina a centros como el de Moravia, en la Comuna 4. Una de las últimas obras de Rogelio Salmona, el edificio está abierto (metafórica y literalmente) a los 38.000 vecinos de un barrio que solía albergar el vertedero de la ciudad.

Enfocado a la enseñanza de la música, el Moravia ofrece clases de dirección de orquesta o escenarios para bandas como los Peligrosos, cuadrilla de hip-hop dirigida por Henry, el Jeque. De 29 años, combina rap clásico con cumbia colombiana y un afán de liderazgo comunitario. Consigue dinero para montar festivales en Aranjuez, barrio pobre del que proviene, o media en peleas entre bandas. Su labor no difiere mucho de la de Son Batá, colectivo que por medio de la música, trata de que los chicos de la Comuna 13 trasciendan a los dilemas retratados por Víctor Gaviria en la película Rodrigo D. No Futuro, que narra la vida de un chico sin alternativas que acaba de sicario.

El presidente Álvaro Uribe recordó en su discurso inaugural del Congreso Iberoamericano de la Cultura un adagio recurrente en Medellín: "Cada chico que abraza un instrumento, no empuñará un fusil". No en vano, otro de los orgullos de la ciudad es el sistema educativo de orquestas, que desde hace veinte años permite el acceso a pianos, violines u oboes a niños con talento.

"Pero conviene no engañarse", aconseja el alcalde Salazar. "La violencia organizada no se combate con hip-hop". Carlos Uribe, director del centro Moravia, también se apresura a diluir la impresión de que el trabajo ya está hecho. Esta semana, sin ir más lejos, ocho personas murieron a manos de unos sicarios en una discoteca, la tasa de asesinatos por cada 100.000 habitantes ronda los 70 (cierto que alcanzó los 380) y en la Comuna 1, cuando cae el sol y el cielo se vuelve negro cuentan que le pueden matar a uno por 5.000 pesos. Al cambio, apenas dos euros.

La brutal certeza de que el final del camino aún queda lejos llegó en la madrugada del domingo. Andrés Medina, líder de Son Batá, participante en el Congreso, murió acribillado a balazos en las calles de la Comuna 13, cuando se dirigía a una reunión con Paula Marcela Moreno, ministra de Cultura de Colombia. Los pistoleros, aseguró la policìa, se equivocaron de tipo.

25.6.10

Medellín rinde gran homenaje a Gardel 75 años después de su muerte

El 24 de junio 1935 el genio se convirtió en mito cuando un accidente de avión segó la vida de Gardel y las de otras 14 personas en la pista del aeropuerto Olaya Herrera de la capital antioqueña, una de las ciudades que formaban parte de la gira del cantante, en ese momento en el apogeo de su carrera

EL FESTIVAL presenta al público conciertos, conferencias, seminarios, talleres, proyecciones de filmes, obras de teatro, exposiciones y concursos de baile y canto.foto.fuente:Revista Ñ
Setenta y cinco años después de que Medellín viera morir a Carlos Gardel, la pasión por el tango renace hoy en las calles de esta ciudad colombiana con un festival que reúne a más de 400 artistas.

Gardel "nunca se ha ido" reza el lema del IV Festival Internacional de Tango Ciudad de Medellín, que desde hoy y hasta el domingo homenajea la figura de la voz principal de ese género musical, con canciones que soin ya clásicos, como "Volver".

Precisamente es en el aeródromo Olaya Herrera, que cuenta con un monumento dedicado al artista y cuya plaza de acceso a los viajeros lleva el nombre de Carlos Gardel, donde comenzará el festival con la inauguración de unas placas en honor al artista que dejó un legado de casi un millar de canciones y once películas.

"La música de Gardel es nostalgia. Uno la escucha con cuidado y es una voz que viene desde otro mundo, como un cuento. Es una voz con un timbre y un color únicos", reconoció el gerente del Salón Málaga, César Arteaga.

Este local del centro de Medellín es un reducto que mantiene vivo el espíritu de aquellos años de frenesí tanguista y al que aún acuden los amantes del melancólico bandoneón, presente en las notas añejas de una colección de más de 7.000 discos en formato original.

"Gardel está todos los días en las melodías del Salón. Con su muerte, Medellín convirtió a Gardel en un icono", dijo Arteaga.

El homenaje a Gardel se repite cada 24 de junio, pero en esta ocasión, con el 75 aniversario de su muerte, el Salón Málaga exhibirá una programación especial con espectáculos en vivo y una exposición fotográfica.

Y es que "su muerte nos dejó curiosamente un legado bien bonito, esa memoria de tener siempre vivo el tango", insistió el gerente del Salón Málaga.

La Casa-museo Gardeliana, en el barrio de Manrique, es otro punto de reencuentro con el cantante en Medellín, donde se ofrece el recorrido "Tras las huellas de Gardel", que parte del aeropuerto y visita diversas áreas de la ciudad impregnadas por la herencia del tango.

Su fundador, Leonardo Nieto, un argentino de 83 años y colombiano de adopción, es el propietario del Café Versalles, que desde 1961 es otro de los santuarios del tango.

"La idea es solidificar la memoria de Gardel, no solo porque fue en Medellín donde murió, sino porque durante estos años ha representado un género y porque así como aquellos amigos que lo conocieron ya no están, nosotros, sus admiradores, pronto partiremos también. Queremos que la memoria y el amor por esta música nunca se pierda", dijo Nieto en una entrevista publicada hoy por el diario El Tiempo.

Nieto recordó cómo influyó Gardel en su infancia, cuando "la fuerza de su voz, mezclada con el baile y la pasión que ponían mi madre y mis hermanas, era algo hermoso", y que ahora se repetirá durante tres días en múltiples actos, como la ofrenda floral que sus seguidores realizarán en el monumento de la Avenida Gardel.

En la Casa Museo Pedro Nel Gómez se ofrece otro recorrido por los lugares donde a diario se oye la voz del "Zorzal Criollo", bajo el título "Gardel: imaginarios de ciudad"; mientras que la Alianza Francesa ha organizado charlas con especialistas.

Con más de 400 participantes, el Festival presenta al público conciertos, conferencias, seminarios, talleres, proyecciones de filmes, obras de teatro, exposiciones y concursos de baile y canto, para rememorar por todo lo alto una figura que se quedó por siempre clavada en el alma y el imaginario de Medellín.

18.3.10

“Vallejo está en la cumbre literaria”

LIBRO
Investigador belga Jacques Joset explica la dimensión que está tomando la obra del polémico escritor antioqueño

El crítico belga Jacques Joset en medio de Fernando Vallejo (derecha) y su compañero, el coreógrafo David Antón, en la casa de estos últimos en Ciudad de México.
fOTO:fUENTE:elespectador.com

"Como a la mayoría de lectores europeos, Fernando Vallejo agarró por el cuello al catedrático emérito de la Universidad de Lieja y reconocido crítico literario, Jacques Joset, con su novela prima La Virgen de los sicarios (1994). Hasta ese momento el belga era un filólogo hispanista experto en el Nobel colombiano, editor de Cien años de soledad (1987) y autor de Gabriel García Márquez, coetáneo de la eternidad. Sin embargo, el descubrimiento de la blasfemia dialéctica de boca y puño de una especie de Cioran tropical en Medellín lo obligó a cambiar el rumbo de sus investigaciones, a pasar del realismo mágico del costeño al realismo violento del paisa.

El resultado de su vertiginoso viaje a través de las diez novelas que ha escrito Vallejo, la más reciente El don de la vida, es un ensayo de 211 páginas titulado La muerte y la gramática. Las dos obras salen desde mañana al mercado, la primera bajo el sello editorial Alfaguara y la segunda con el de Taurus.

Joset logra identificar los principales derroteros creativos de Vallejo. Explora a fondo la influencia del poeta Louis-Ferdinand Céline desde la adolescencia, en especial de la obra Viaje al fin de la noche, así como las coincidencias de pensamiento del colombiano y el francés incluso hasta la creación final de este último, Rigodon, dedicada a los animales. Los dos rechazan los dogmas ideológicos contemporáneos y asumen una postura antihumanista que los hace capaces de despreciar hasta a su propia madre. Los dos también confluyen en el tema de la muerte, columna vertebral de sus libros.

Es un ejercicio riguroso de literatura comparada que lleva a Joset a confrontar a Vallejo en su casa en México y a través del correo electrónico para sentar las bases de una crítica profunda que ubica al polémico escritor en la cima de la literatura, por la fuerza de sus diatribas, por el impacto que han tenido en América y Europa. Esto a pesar de que en su caso es inútil aspirar a verdades absolutas porque en él todo es contradictorio.

Joset también evidencia que llegó el momento de dejar de entrevistar a Vallejo en busca de titulares de periódico, lo que ha llevado a la opinión pública a valorarlo más por su cantaleta que por su prosa, para meterse de lleno en la trascendencia de su literatura.

"¿Ese pederasta amargado un clásico?", me dijo enervada esta semana una crítica suya que no lo soporta pero tampoco lo ha leído con juicio. Pues según le dijo Joset a El Espectador, sí. El efecto Vallejo crece a nivel internacional como una bola de nieve. Lo confirma desde Nueva York su agente Tom Colchie, cabeza de la prestigiosa agencia que ha autorizado traducciones a 15 lenguas en los últimos dos años. Sus novelas más traducidas son La virgen de los sicarios, también llevada al cine por el franco-iraní Barbet Schroeder (2000) y El desbarrancadero, cuyas ediciones en polaco y checo acaban de llegar a la casa de Vallejo en Medellín.

El belga se identifica con las palabras de Alberto Quiroga, autor de reseñas de la narrativa de Vallejo: "La frase corta, impulsiva, llena de interjecciones, de gritos, de exclamaciones, de cambios intempestivos de humor… el vértigo en unos claroscuros tenebrosos, densos, turbulentos, despiadados, crueles, criminales". Otra parte del ensayo de Joset está dedicada a las "autoficciones" de Vallejo a través de "un yo narrador que se autoriza todas las libertades, hasta las de 'mentir' sobre sí mismo", a ojos de Quiroga "un yo pendenciero, absoluto, castigador, que no da tregua y fustiga a diestra y siniestra como un dios rabioso y vengativo".

¿Por qué Vallejo manda al diablo la omnisciencia de los autores de tercera persona, desde Dostoievsky hasta García Márquez? ¿Por qué ha desmitificado a Darwin con su Tautología (1998) y a Newton con el Manualito de imposturología física (2005)? ¿Por qué apenas reconoce influencias de Cervantes, "el más grande escritor", y Mujica Láinez, "el más grande prosista"? ¿Por qué le da estatus a la grosería, al "hideputa cervantino" y al "hijueputa colombiano"? Según Vallejo, en El Quijote descubrió la fuente de "una sarta de palabrotas" para echarle a alguien "un baldado de vulgaridad", aunque allí no encontró "el horror de la vida" que le dio esa mala madre llamada Colombia. Las respuestas están en el texto de Joset, que descalifica el facilismo de quienes ubican a Vallejo como "escritor maldito".

Respalda sus denuncias abiertas contra las perversiones de la democracia y la demografía desbocada pero enseguida lo critica porque "no me parecen aceptables su misoginia ni su desdén por la 'chusma'". Deja en claro, para quienes se atreven a dudarlo, que Vallejo no es un escritor del montón sino un insigne gramático normativo, graduado desde que publicó Logoi en 1983; un ideólogo marginal al que ubica, inspirado en el arte y el perfil del pintor inglés Bacon, en el "fascinante cruce de caminos entre la poesía y el horror, la violencia y el sexo". Se puede decir que Joset establece la "unidad subterránea" de la novela vallejiana y explora el ritmo de sus letanías, de su "burla suprema", hasta asimilarlas a la música, considerada por el autor colombiano como el arte supremo. Y deja entre líneas una advertencia: que a Colombia no le pase lo que a Francia con Céline, que lo marginó y satanizó, y después de muerto desenterró su obra tras reconocer que decía verdades que una nación debe oír.

El Espectador. ¿Fernando Vallejo ya ocupa un lugar en la literatura universal?

Jacques Joset. Si consideramos que desde el modernismo, las literaturas de Hispanoamérica desempeñan un papel cada vez más protagónico en el discutible concepto de literatura universal, parece obvio afirmar que Fernando Vallejo ocupa una de sus cumbres actuales.

Usted que ha estudiado a fondo a García Márquez y a Vallejo, ¿qué paralelo puede hacer entre mundos reales ficcionales como Macondo y 'El desbarrancadero'?

A García Márquez y menos a Vallejo le haría gracia la pregunta. Lo único sensato que se podría contestar es que cuando Gabo inventa Macondo, Vallejo recrea Medellín. El del antioqueño no es para nada un realismo mágico; es un realismo, si tiene la palabrota algún sentido en crítica literaria, que se precipita hacia la nada.

¿La obra de Vallejo tiene la suficiente fuerza y trascendencia para aspirar a un Nobel de Literatura?

No se trata ni de fuerza ni de eficiencia. Se trata de la aceptación posible del Nobel de Literatura por Vallejo. Sé que no rechaza por principio premios y honores —recogió el Rómulo Gallegos de 2003 y el Doctorado Honoris Causa que le otorgó la Universidad Nacional el año pasado—, pero no sé si soportaría inscribirse en una lista donde figura ya García Márquez. Por otra parte son muchos los escritores con o sin méritos que están en la carrera del Nobel y que aspiran a integrar la nómina. Pienso que Vallejo no participa en la competición. Y para terminar: ¿cree que los miembros del jurado están dispuestos a escuchar el discurso políticamente incorrecto que no dejaría de soltar Vallejo en la ceremonia de recepción?

¿Cuánto tiempo completa siguiéndo a Vallejo y cómo estudiarlo sin que la metodología de investigación se vuelva caótica como su obra?

Hice mis pinitos con un articulillo sobre La Rambla paralela en 2005 y desde hace cinco años le sigo la pista al escritor con los recursos de una formación de hispanista y de filólogo romanista. El rigor de un aprendizaje que no venía aún pervertido por los estudios culturales acota la pasión y el caos cronológico de mis lecturas.

¿El discurso blasfemo de Vallejo sorprende a autores o intelectuales europeos?

Desde un principio un intelectual que sea europeo, africano o latinoamericano no tiene que dejarse sorprender por un discurso literario. Es más, lo espera consciente o inconscientemente. Si un texto, siquiera de Vallejo, lo sorprende, no es un intelectual. Al lector del montón, el de Carlos Zafón o de Dan Brown, por ejemplo, claro que lo perturba el discurso de Vallejo.

¿Cómo compara el impacto de Vallejo en Europa y en América?

No puede ser el mismo. La recepción de un texto literario viene determinada por las condiciones concretas, espaciales y temporales, de lectura. Eso vale para Vallejo como para García Márquez y para todos los escritores habidos y por haber. Por otra parte es evidente que dicho impacto es mucho más fuerte en España que en Francia (donde no es nada inocuo) o en Alemania.

¿Y entre el público anglosajón?

No lo sé. Soy romanista y ni siquiera conozco las traducciones de Vallejo al inglés.

¿Al nivel de quiénes en la literatura universal pondría hoy a Fernando Vallejo?

El mismo concepto de literatura universal, un tanto esencialista, me parece discutible. Más vale hablar de literatura comparada que remite a redes textuales interactivas. Pero a uno por más "aficionado a leer aunque sean los papeles rotos de las calles" (Don Quijote, I, 9), se le escapará siempre un "papel" importante. Es muy posible por ejemplo que desconozca la existencia de un Fernando chino.

¿Cómo asimilar y catalogar en Vallejo ese juego entre el dominio pleno de la gramática española y, a la vez, validar a nivel literario lo vulgar?

En verdad no hay contradicción entre lo uno y lo otro como si no se pudiera increpar a Dios en una lengua correcta. En eso Vallejo no es nada original: el "Comte de Lautréamont" por ejemplo lo había hecho genialmente en 1868-1869 al publicar Les chants de Maldoror. Con un reparo: nunca Vallejo ni Lautréamont son vulgares.

¿La forma en que aborda en sus obras lo sexual, llegando según sus críticos, a promover la pederastia, afecta la universalización de su obra?

Todo lo contrario. Se sabe, por lo menos desde Freud, que lo sexual es un motor esencial de la vida, y no sólo de la humana. Los que le atribuyen una promoción de la pederastia son o bien lectores apresurados de su obra o bien inocentes que caen en la trampa de la provocación de unas entrevistas suyas.

'El don de la vida' es una perorata magistral de Vallejo con la muerte, pero ¿qué opina de la carga sexual desde la primera línea?

Quedarse en lo sexual para definir esa obra me parece a la vez una exageración y una reducción del alcance ideológico de la obra. Los que van más allá de la primera frase ("—¿Quién tiene la verga más grande en este bar de maricas?") descubrirán que el verdadero tema del libro es como en todos los demás la muerte.

¿Cree como crítico que a Vallejo, por la fuerza de su punto de vista narrativo y su gran yo, se le puede atribuir la invención de la "autohagiografía"?

Lo de "autohagiografía" es una tomadura de pelo más de Fernando Vallejo. El género al que se atiene es la autoficción en sus más variadas modalidades. Lo que ocurre es que Vallejo le da un sesgo original y propio al género, que tampoco inventó. Existe desde antes de que el crítico francés Serge Doubrowski le dio la fe de bautismo o sea la etiqueta en 1977.

¿Por qué se quedó con el título 'La muerte y la gramática'?

Era el que mejor correspondía al contenido: la muerte es la gran obsesión de Vallejo desde su primera autoficción.

¿Cree que Vallejo sí es un potencial suicida o es una pose que utiliza a conveniencia?

Se ha dicho lo mismo de muchos otros escritores cuya filosofía no respira el optimismo, que digamos. Estoy pensando en Cioran o en el Sartre de La náusea. Se murieron en su cama.

¿Qué aprendió que no sabía de literatura leyendo a Vallejo?

Ya que tengo un año menos que Vallejo y que, como Mallarmé, "j'ai lu tous les livres" ('he leído todos los libros'), tuve la gran alegría de descubrir que un texto literario aún podía conmoverme."

18.2.10

La palabra como destino

POESÍA
Casa de Poesía Silva otorgó reconocimiento a obra de Inés Posada Agudelo

La poesía es diferente del periodismo, no narra el hecho sólo, sino que le da una trascendencia al hecho", explica Inés Posada al referirse a sus estudios de comunicación social – periodista y su oficio como poeta.
Foto: Daniela Arbelaez

fUENTE:El Mundo.com.co









"Cerrando el año anterior, la Casa de Poesía Silva entregó uno de los ocho premios del Concurso Nacional de Poemas, "Escrito a la manera de….", a la poeta antioqueña Inés Posada, por su poema "Del vibrante y fugaz mundo venidero", siguiendo los versos Walt Whitman. Un reconocimiento más a su trabajo juicioso y apasionado; constante, intenso.
Adriana Leonor López Vela
Walt Whitman y Jorge Luis Borges fueron las primeras fuentes de las que bebió Inés Posada Agudelo, una poeta que, pacientemente, lentamente, ha ido ganando un espacio propio en la literatura antioqueña. No se sale indemne de una composición de Whitman ["Esta es la hierba que crece/ dondequiera que haya tierra y agua/ este es el aire común que baña el globo"]; y mucho menos, de una de Borges, ["He atestiguado el mundo/ He confesado la rareza del mundo/ He dicho asombro donde otros dicen solamente costumbre"], sobre todo, cuando se leen en la febril adolescencia. Ello tiene necesariamente que provocar, o por lo menos, suscitar una especie de encanto o desencanto –dependiendo de la obra-, que remueve, toca o hiere, para bien o para mal. En el caso concreto del poema, "Del vibrante y fugaz mundo venidero", con el que Inés Posada ganó uno de los ocho premios que otorgó Casa de Poesía Silva en el Concurso Nacional de Poemas, "Escrito a la manera de….", el pasado mes de octubre, se cumple lo que alguna vez escribió Baudelaire, "El mejor comentario de una obra de arte debería ser otra obra de arte". Y así fue.


El poeta que celebra

Dos caminos tiene el poeta: celebrar el sentimiento de universalidad, el encuentro, la reconciliación de los contrarios, o exorcizar el sentimiento de ruptura, de abandono, de soledad. La poesía de Whitman transita por el primero. "Su canto es para la divina persona común. Los verdaderos heroísmos no son los que se predican desde el púlpito, ni las tribunas", dijo una vez Inés Posada en una de sus clases de poesía en la Facultad de Educación de la Universidad Pontificia Bolivariana. Otro día, volviendo sobre la obra de Whitman, insistió en que el poeta celebra la reconciliación, lo mismo que la poesía japonesa ["Permítasenos soñar con lo que se desvanece y demorarnos en la hermosa simplicidad de las cosas". Okakuro Kakusa], que le gusta tanto como el poeta norteamericano y como la obra de Borges.

Ya en la calma de la entrevista, lejos del aula, confesó su amor por Whitman ante la pregunta de por qué él y no otro, de los tantos que conoce, estudia y cuyos versos recita de memoria como si fueran un himno. Confesión porque siempre que habla de poesía, dentro o fuera de clase, se remite a Borges, Mutis, Salinas, Pessoa, Cortazar, Neruda, Miguel Hernández, Brines, Juarroz –y otros tantos-, sin hacer mayor acento en alguno de ellos. Todos y cada uno son buenos, son maestros en su oficio de nombrar lo innombrable, de jugar con las palabras, de recrear el mundo en versos que son a la vez notas musicales. "He amado a Whitman siempre. Él ha sido mi afirmador, quien me ha enseñado amar lo sencillo", dijo mientras bebía un sorbo de café negro en una tarde que se fue escondiendo por entre los árboles. Y luego, agregó que la propuesta del Concurso era poner a Whitman en el ahora, como si estuviera él mismo aquí, celebrando lo moderno pero recordando que pese a la época, se hace presente lo que el hombre siempre contaría: la cercanía con lo humano, el canto de la vida.

"Celebro el tiempo, el instante, el presente y lo que vendrá. /Madura y prolongada voz de las ciudades que rugen, rascacielos y puentes cubiertos/de la energía multicolor y aturdidora de los autos. (…)", rezan los primeros versos del poema "Del vibrante y fugaz mundo venidero", seleccionado entre 871 trabajos que llegaron de todos los rincones del país, y que merece aparecer en esta entrega de Palabra y Obra. Al cabo de un rato de feliz conversación, justo antes de la noche plena, recordó una frase de Bachelard: "El poeta no es el inspirado, sino el que inspira". Eso hacen un buen poeta y un buen poema.

Del oficio poético

Inés Posada es comunicadora social – periodista, y cuando lo dijo por vez primera sonrió y agregó, muy tímida, que del título sólo le queda el guión. Mucho tiempo después de aquella presentación reveló lo que puede sonar inverosímil: "Tenía una carrera pero no tenía trabajo y como no sabía escribir… no sabía qué iba a ser de mi vida". Pudo haber escogido Filosofía y Letras, pero ella se apresuró a explicar la razón del no: "no me gusta pensarla –la poesía- académicamente. Yo pienso por imágenes, no por conceptos; la filosofía piensa más ordenadamente y yo soy más intuitiva".

Un comienzo difícil, como suele ser el inicio en la literatura… sobra decir que una labor muy solitaria, "muy desconcertante –también-, porque me preguntaba, ¿lo estoy haciendo bien? ¿A quién le pregunto? ¿Estará bien?". Pero en ese ejercicio de escritura, que se torna oficio con el diario escribir, observar, leer, sentir, observar, leer y escribir, tuvo lista una colección de poemas que nadie quería publicar.

Inédito - Escribir un poema

Escribir un poema
que sea como una nube.
Escribir un poema
como una mano
que escribe un poema
que es como una nube.
Afianzarse en la altura
como una cuerda
que se afana en sostener
una cometa en el aire
entre las nubes
que son como un poema
que la mano
que la sostiene escribe
en el aire,
en la nube,
en la cuerda,
en la cometa.
Sostener el poema
con el aliento.
Empecinarse
como una piedra inútil
***
contra una nube.
Empecinarse
como una mano inútil
contra un poema.
Sostener –sin temblar- el hilo
del pensamiento.
Soltar el hilo del poema
contra una mano
que es como una nube.

***

Y que la poesía
nos de la libertad
que está
en la nube,
en el aire,
en el pensamiento,
en la cometa,
en la mano,
en el hilo,
en el cuerpo del mundo
que se empecina contra todos nosotros
como una piedra.

*Del libro inédito, "Lo lento, lo pequeño y lo cercano".

Así que decidió aventurarse en los concursos locales y nacionales, muchos, pero nada. Hasta que llegó el primero, en el año de 1983, en la Revista Plural, del periódico Excelsior, de México, que le reconoció con una mención de honor. Fue definitivo. Esta colección que tituló, "Metáforas del Miedo", la presentó en varias editoriales locales para que se la publicaran, pero de nuevo, nada. En realidad, contó Inés Posada con voz calma, como siempre habla en el aula o fuera de ella, hasta hace muy poco comenzaron a publicar sus obras, después de otros reconocimientos que obtuvo. En Costa Rica ganó de nuevo una mención de honor en el concurso "Educa", interuniversitario; tiempo después, con otra colección de poemas titulada "Sé que voy a morirme", participó en el Concurso de Poesía Gustavo Ibarra Merlano, convocado por la Universidad Tecnológica de Bolívar y Casa Poesía Silva, en el que recibió otro premio. El que le otorgó Casa de Poesía Silva en el pasado mes de octubre, es el último que ha recibido hasta el momento.

Respecto a sus libros, "Metáforas del Miedo", "Entre hojas" y "Me llamarás amor", corrieron por cuenta de la poeta y amigos cercanos; "Sólo la vida", fue publicado por la Editorial UPB; y "Sé que voy a morirme", por el Fondo Editorial de la Universidad de Eafit. El más reciente, "La poética de la noche: la divina noche" escrito con el semillero "La escritura y la experiencia poética" que coordina en la Universidad Pontificia Bolivariana, fue publicado por la editorial de la Universidad.

Actualmente tiene listo un nuevo libro, inédito aún, titulado "Lo lento, lo pequeño y lo cercano", que como ella misma dice, es un acto de rebeldía frente a los azarosos tiempos que corren veloz como si mañana la muerte fuera a visitarnos. "Intento volver a la simplicidad, es un intento de resistencia a los signos de la época que nos está imposibilitando vivir realmente la vida", dijo, ya con el vaso de café vacío, muy próxima a la hora de clase; era la última del año.

Pocos son los años que han pasado y a la vez,
mucho el tiempo invertido en el oficio poético. Muy lejos quedó la poeta que se formaba en las mesas de las cafeterías de la Universidad de Antioquia con la incertidumbre de la vida.

Aquella noche afirmó, feliz por lo hecho hasta ahora, "ya sé que mi destino es la poesía".

Fragmento - Del vibrante y fugaz mundo venidero

Celebro el tiempo, el instante, el presente y lo que vendrá.
Madura y prolongada voz de las ciudades que rugen, rascacielos

y puentes cubiertos
de la energía multicolor y aturdidora de los autos.
Las pulsaciones de las palabras que invisibles y urgentes recorren la tierra.
La voz de números que son imágenes, y vibrantes y virtuales, a toda hora se encienden
y se apagan como antes las antiguas estrellas.
Todo lo que la tierra ha producido: titanio, plástico

–extraño invento para las manos ya
dóciles del hombre–, arcilla, arenas, metales y silicios.
Partículas de la materia que todavía forman la otra piel

que nos cubre
y son puente entre los hombres cada vez más distantes.
Autopista dinámica de la información, instantáneos conductores

del cuerpo del mundo,
pantallas y voces que abren las puertas en todos los cuartos.
Todas estas imágenes y las que no podría nombrar se mezclan y se confunden entre
millones de cuerpos, gestos, presencias.
¿Queréis que ignore el advenimiento del nuevo mundo que

os anunciaba?
¿La silenciosa llegada de una invisible realidad?
No. He de decir esta nueva belleza, he de dolerme también de

ella y de todo cuanto aún
hoy penetra la suave caricia de las brisa, el aliento desnudo

del viento en las altas
montañas, el cálido contacto del roce de las manos, la humedad

tibia y pura de los
desnudos labios que el amor de este siglo no ha olvidado.
Entre mis hojas, entre las raíces y brotes de mis hojas,
yo también elevo mi canto como un satélite. Mi canto natural,mi canto eléctrico,
ordenado, que en cibernética presencia contagia de fuerza,

velocidad, estruendo,
toda la vida, toda, desde la tímida raíz de la enredadera que sube por mi balcón
hasta los bosques fornidos y atléticos de todas las aldeas infinitas que pueblan este siglo
y los siglos venideros…

Y ahora, escucha lo que mi voz susurra, lo que no hemos olvidado,
lo que se nutre del canto de los pájaros, del agua clara, de los arroyos interminables
que se vierten sobre el regazo de la noche en el presente de esta

tierra.[…

21.10.09

Una novela ambientada en Medellín gana el Premio Nacional de literatura infantil en España

El escritor madrileño Alfredo Gómez Cerdá fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil que concede el Ministerio de cultura de España por su obra "Barro de Medellín", una novela "que refleja la dura realidad que viven muchos de los habitantes de la ciudad colombiana".

Medellín Gómez Cerdá, último a la derecha, posa con amigos en el mirador de la biblioteca que se erige en uno de los barrios más pobres de la ciudad. (Foto del sitio personal de Cerdá)


Publicada por la editorial Luis Vives y galardonada ya con el Premio Ala Delta, "Barro de Medellín" es fruto del viaje que hizo el escritor en 2007 a Medellín, Colombia, y está llena de personajes "con sentimientos, que viven una existencia dura y, en apariencia, con pocas esperanzas, al límite de todo y de la nada", según manifestó el autor.

Cuenta la historia de Camilo y Andrés, para quienes los días transcurren vagabundeando por las calles de su barrio de Medellín, el mejor lugar del mundo, en el que el enorme edificio de la biblioteca destaca como un gigante de ladrillo. Camilo tiene claro que, cuando sean mayores, dirigirán una banda de ladrones. Pero Andrés no quiere ser ladrón, aunque tiene claro que nunca se separará de su amigo.

Gómez Cerdá lleva años dedicado a la literatura infantil y juvenil, y en el libro que le valió el Premio Nacional procuró no caer en sentimentalismos al desarrollar la trama, al tiempo que buscó un estilo marcado por la sencillez y la concisión, según el jurado.

Gómez Cerdá empezó a escribir a los 11 años y aunque inicialmente se dedicó al teatro, a partir de 1982, cuando ganó el segundo premio "El Barco de Vapor" por su libro "Las palabras mágicas", se inclinó ya por la literatura infantil y juvenil.

En 2001 obtuvo el Premio Assitej-España de Teatro por "La guerra de nunca acabar", en 2005 fue galardonado con el "Premio Gran Angular" por "Noche de alacranes", y un año más tarde con el "Premio Fray Luis de León" por "La montaña más bella". El año pasado mereció además el "Premio Cervantes Chico" por el conjunto de su obra.

El Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil está dotado con 20.000 euros (unos 30.000 dólares) y lo concede el Ministerio de Cultura para distinguir una obra de autor español, escrita en cualquiera de las lenguas oficiales del país y editada en España durante 2008.

fuente:Revista Ñ http://delcastilloencantado.blogspot.com