24.3.15

Cortina: "¿Tenemos los humanos el deber moral de mejorarnos artificialmente?"

El libro ¿Humanos o posthumanos? Singularidad tecnológica y mejoramiento humano  plantea una profunda reflexión en torno al transhumanismo a partir de un debate en la web de  La Vanguardia
 
Portada del libro ¿Humanos o posthumanos? Singularidad tecnológica y mejoramiento humano. Fragmenta editorial.

Albert Cortina Ramos (Barcelona, 1961), coautor del libro  ¿Humanos o posthumanos? Singularidad tecnológica y mejoramiento humano ./lavanguardia.com

¿Humanos o posthumanos? Singularidad tecnológica y mejoramiento humano, es el título de dos artículos de opinión que conformaron el Tema de debate publicado en La Vanguardia con fecha 29/09/2013. ¿Cómo recibió el encargo de realizar esta colaboración?
Durante el mes de junio de 2013, en el Monasterio de Poblet (Catalunya), participé  junto con el científico Miquel-Àngel Serra - co-autor también del libro que ahora nos ha publicado Fragmenta Editorial - , en un  Workshop internacional sobre Human enhancement.  Con Miquel-Àngel nos planteamos durante el mes de septiembre de ese año abrir un debate divulgativo sobre esos temas en un  periódico de amplia difusión como esLa Vanguardia. Una de las preguntas principales que entonces lanzamos a la sociedad fue la siguiente: ¿Estamos dispuestos a aceptar una especie humana mejorada tecnológicamente a partir de la transformación radical de nuestras condiciones naturales? 
Dicho reportaje, publicado a doble página en el diario impreso y en la web, planteaba en su introducción la reflexión sobre si se está ya produciendo la singularidad tecnológica "que dará lugar a un salto evolutivo irreversible del género humano hacia el posthumano". ¿Qué debemos entender por singularidad tecnológica? 
En palabras del ingeniero de Google Ray Kurzweil,  miembro del movimiento  transhumanista, la Singularidad será un acontecimiento que sucederá dentro de unos pocos años, con el aumento espectacular del progreso tecnológico, debido al desarrollo exponencial de la inteligencia artificial. 
Este nuevo escenario que nos depara el futuro se pone de relieve en el libro que ahora se presenta y que se ha gestado a partir de los comentarios de los usuarios a los artículos publicados en la web de La Vanguardia, y que dio forma a un profundo e interesante debate de personas con un elevado perfil y un nivel altamente cualitativo en sus aportaciones. ¿Cómo se gestó el libro titulado ¿Humanos o posthumanos? del que es usted coautor? 
A partir de la publicación de los dos artículos en el diario La Vanguardia, se generaron  en la web unos comentarios en principio  breves, como corresponde a este  medio digital. Fue posteriormente, y a lo largo de los siguientes doce meses que dejamos abierto el debate, cuando alcanzamos los 223 textos escritos por 213 personas ampliamente reconocidas en su ámbito de especialización científico, tecnológico, sociológico, urbanístico, jurídico, filosófico, artístico, teológico y espiritual. Habíamos iniciado así un debate 3.0 entre una comunidad plural de personas, cada una de las cuales aportaba una visión muy interesante de este tema que resulta  poliédrico y complejo. Fue una interesante experiencia de gestión del conocimiento. Este caso muestra que  la Red puede ser también un Ágora,  y que la web como  punto de encuentro de distintas opiniones y de debate en el ciberespacio puede resultar muy estimulante. 
Dada la complejidad del tema central del debate, en el que han intervenido agentes especializados de perfiles tan diversos, cabe preguntarse: ¿Existe un movimiento transhumanista? ¿Se está produciendo ya ese "salto evolutivo irreversible" del género humano hacia el posthumano? 
El movimiento transhumanista internacional es un movimiento real, no lo dude. Expande la que podríamos llamar “cultura del mejoramiento",  sobre todo en los países occidentales más desarrollados. ¿No deseamos todos mejorar? Entonces, los transhumanistas nos interpelan preguntándonos:  ¿hasta qué punto está usted dispuesto a "mejorar" su cuerpo, su mente, su hábitat urbano, el entorno natural mediante la interacción e incluso la integración de las llamadas tecnologías emergentes, como la nanotecnología, la biotecnología, la tecnología del conocimiento y de la información, la inteligencia artificial, la robótica, la biomimética o la neurociencia espiritual? La respuesta de un transhumanista seria la siguiente: no solo debemos pensar en ello y actuar, sino que tenemos el deber moral de "mejorarnos" artificialmente, sintéticamente, nosotros, nuestros hijos y las generaciones futuras. Por ejemplo, para la visión transhumanista, los implantes cibernéticos "mejorarán" a los seres humanos al dotarlos de nuevas habilidades físicas y cognitivas que les permitirán actuar integradamente con  maquinas inteligentes que tendrán plena autonomía para decidir. 
¿Hasta qué punto cree usted que llegará a estar presente en nuestras vidas la inteligencia artificial? 
De forma cotidiana. Es un fenómeno imparable y exponencial. Por ello, ahora que estamos a tiempo debemos hacer caso a las advertencias que, sobre los riesgos de la inteligencia artificial, nos están lanzando científicos de la talla de Stephen Hawking, tecno-empresarios como Billy Joy o Elin Musk. Esas advertencias se encuentran en manifiestos como la reciente carta abierta firmada en enero de 2015 por 5.000 expertos en inteligencia artificial, promovida por el Future of Life Institute de Boston. Resulta muy recomendable su lectura. 
¿La tecnología aplicada al género posthumano nos hará más felices? ¿Podrían las máquinas llegar a rebelarse algún día? 
¡Ah, la felicidad,  que tema más interesante!… ¿No es la felicidad un estado del alma que han perseguido generaciones y generaciones de seres humanos y soñado con alcanzarla?. Pero hagámonos también otras preguntas: ¿Tendrán los seres posthumanos sentido del humor? Esa es otra característica propiamente humana, ¿no cree?. ¿Llegaran a tener conciencia?, ¿Querrán controlarnos o dominarnos?... 
Y si las máquinas llegaran a tener conciencia, ¿supondrían una amenaza real para la humanidad? 
Las amenazas pueden llegar a ser algún día reales. Trabajemos pues desde ahora para evitarlas. Por ejemplo, ¿cómo organizaremos la convivencia entre humanos, transhumanos y posthumanos en las smart cities del futuro¿ ¿Qué sucederá en los territorios y espacios infrahumanos producto  "de la cultura del descarte" como la denomina el Papa Francisco? ¿Aumentaran las desigualdades y la injusticia en nuestro mundo?. No obstante, si queremos ser optimistas, ¿ porqué no pensar en que el amor seguirá siendo la fuerza universal, el motor que todo lo mueve en el cosmos, y que esa fuerza seguirá siendo esencial también en una futura era posthumana? 
¿Cuáles son los límites éticos y democráticos de las mejoras artificiales que están desarrollando  las tecnologías NBIC (nanotecnología, biotecnología, inteligencia artificial, ciencia cognitiva…)?  
Creo que ese es un gran debate que la sociedad debe abordar urgentemente. Si bien es cierto que algunos pensadores, la comunidad científica y ciertas instituciones  ya se lo están planteando, la ciudadanía debe estar preparada para grandes dilemas éticos y morales que afectaran a la propia concepción del ser humano, a nuestros valores, creencias religiosas o laicas, y a nuestra organización democrática que puede llegar a ser sustituida por una  noocracia. No es simplemente tratar escenarios de ciencia ficción. Es anticiparse a un futuro que ya es presente para actuar com prudencia y responsabilidad y evitar así los riesgos y los efectos no deseados de ese desarrollo tecnológico que  se nos avecina. 
¿Estamos preparados para afrontar esos cambios? 
Sí y no. Los riesgos ciertamente nos acechan. No obstante, a la vez, está emergiendo globalmente un nuevo paradigma que defiende que el ser humano ha de ser más humano,  que debe estar más integrado con y en la naturaleza, que ha de tener en cuenta la conciencia y la dimensión espiritual como forma de autentico  perfeccionamiento humano. ¿Por qué pues no confiar en nosotros mismos y trabajar para la construcción de un humanismo avanzado, justo, que respete la dignidad de todas las personas, tengan las capacidades o discapacidades que tengan,  y que esté abierto a la trascendencia?  Hemos de ser conscientes, prudentes y responsables ante los riesgos tecnológicos, pero no creo que debamos tener miedo al futuro.

Albert Cortina Ramos (Barcelona, 1961) es abogado y urbanista (UAB y UPC). Es Director del Estudio DTUM. Máster en Estudios Regionales, Urbanos y Metropolitanos, asesora a gobiernos y a agentes privados en la planificación y la gestión de la ciudad, del territorio y del paisaje. Consultor en inteligencia ambiental, sostenibilidad y en hábitat urbano inteligente (smartcities). Es coautor del libro ¿Humanos o posthumanos? Singularidad tecnológica y mejoramiento humano (Fragmenta Editorial) cuyos beneficios de autor han sido destinados a SOM Fundació Catalana Tutelar Aspanias que desarrolla su labor social en personas con discapacidad intelectual.

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