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16.8.10

Pensamiento crítico en la 'caja tonta'

Los libros que indagan o explican filosofías vitales que laten en las series de televisión se han convertido en complemento para los seguidores

Los principales actores de la serie Mad Men, del guionista y director Matthew Weiner. Elegida por tres años consecutivos mejor serie dramática en EE UU.foto.fuente:elpais.com

En un corcho de la oficina de los productores de Mad Men han colgado una felicitación. No es la enésima carta anónima, sino una manuscrita del propio presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Cualquier asesor de imagen -quién sabe si ha sido ocurrencia de uno- apoyaría esta expresión de entusiasmo, porque hoy la pasión por cierta televisión es cool. Algunas series, calificadas por algunos como "la mejor narrativa americana actual", no son un fenómeno nuevo, hay que remontarse al 2002 con el estreno de The Wire. Aunque sí lo es el comportamiento de la audiencia. Han descubierto que hay vida más allá del visionado de un capítulo de cualquiera de estas series. Ellas te ponen a prueba. Hace tiempo que el espectador no aguarda la entrega semanal y se indigesta con un atracón de episodios. Ahora, además, gracias a Facebook y Twitter, disfruta de un contacto directo con los actores, productores y guionistas; intercambia impresiones en los foros cibernéticos y tiene acceso a los detalles más inauditos en unas webs oficiales cada vez más completas. Un caldo de cultivo que ha propiciado una avalancha de libros sobre unas series que invitan a la reflexión.

"Twitter o Facebook son un mundo. Yo me twitteo con los actores o con los guionistas. Hay una revolución desde hace un año en la que tienen cabida los libros y cualquier medio de comunicación. Es muy divertido, pero también un poco loco porque hay mucho y hay que ir descartando", cuenta entusiasmada Mariló García, coordinadora de series Cinemanía y bloguera (yonomeaburro.blogspot.com). "Por ejemplo, después de las nominaciones de los Emmys en Twitter había actores que se quejaban. El periodista está dejando de ser el intermediario". Su blog, centrado en las series, recibe 4.000 visitas diarias con picos de 15.000.

La periodista propuso, sin fortuna, a un sello editorial escribir un libro sobre la moda en las series. "Las editoriales tienen miedo a lo nuevo", dice convencida. "Los productores ahora son también los guionistas y eso es muy importante. Cuando tú haces un producto y pones la pasta, intentas que sea un fenómeno". El resultado es que se adelantan informaciones para caldear el ambiente y se editan, al igual que en las superproducciones juveniles, guías oficiales de las series.

¿Y por qué no antes la reflexión en las series? Las reglas publicitarias generaban espectadores perezosos, vendidos a un entretenimiento tan puro como hueco. Hasta que llegó el canal de pago HBO con su eslogan "esto no es televisión" y rompió los cánones. No estaba obligado a rendir pleitesía a los anunciantes, sino a presentar sus respetos a una audiencia dispuesta a costear un producto vanguardista. "No hay nada que te sirva de paño caliente respecto a una historia triste, una historia airada, una historia subversiva, una historia perturbadora", observa David Simon, productor de The Wire, una serie "sobre la porción de Estados Unidos que hemos desechado".

"La literatura de series no es solo un fenómeno fan que vive del fetichismo, sino que quien se enfrente a estas obras verá que aquí se están dilucidando formas distintas de la narrativa audiovisual contemporánea", sostiene Xavier Pérez, profesor de narrativa audiovisual en la Universidad Pompeu Fabra. "HBO fue una gran apuesta experimental. Habíamos pasado una época en la que parecía invariable que la serialidad televisiva se basaba en un esquema de un mundo estable que se desequilibra y que al final vuelve a la estabilidad original", agrega Pérez. "Sus guionistas empezaron a declarar que se habían inspirado en series como Berlin Alexanderplatz (basada en la novela de Alfred Döblin), de Rainer Werner Fassbinder, que presentaban un mundo en permanente descomposición", subraya Pérez, coautor con Jordi Balló de Yo ya he estado aquí. Ficciones de la repetición (Anagrama, 2005). Durante muchos años, Pérez pensó que Twin Peaks, de David Lynch, y The Kingdom, de Lars von Trier, serían siempre una excepción en esa concepción desintegradora.

¿Hablamos de las series como si fueran Arte, con mayúsculas? "Es muy complicado, porque el arte es lo que los hombres dicen que lo es y, sobre todo, las instituciones legitimadas para decirlo. Es un producto comercial, pero de calidad máxima intelectual, política y estética", opina Iván de los Ríos, profesor de filosofía contemporánea en la Universidad Autónoma de Madrid. "Apuestan por una nueva forma de narrar, no tan simplista y sensacionalista. Una expresión muy crítica sobre la sociedad que las engendra".

La caja tonta (o lista) y los filósofos de nueva hornada han creado un tándem muy rentable en Estados Unidos, un país de gran tradición en ensayos de cultura popular. Las series son la excusa para explicar conceptos filosóficos -un vade retro para el lector medio- y que, sin embargo, pica el anzuelo por su afinidad televisiva. "Este tipo de libros continuará. Titular con el nombre de la serie y luego añadir "... y la filosofía", es una idea que nació en 1999 con Seinfeld. Ahora hay más de cincuenta libros. Son inteligentes, para fans inteligentes de una cultura popular inteligente. La televisión no es para peleles", sostiene William Irwin, profesor de Filosofía en el King's Collage de Pensilvania, autor de esa primera obra (Seinfeld and Phisosophy: a Book about Everything and Nothing) y coeditor de Los Simpson y la filosofía. La máxima de Homer: "Si lo intentas y fracasas la lección es: nunca lo intentes".

"No se requiere tener un background filosófico. Intentamos que el público sea capaz de pensar de una forma más crítica, y que vea que muchas de las preguntas que se plantea en sus series se han debatido décadas", explica Henry Jacoby, autor de La filosofía de House. Todos mienten. "Sería estupendo si después de leernos alguien se interesa por la filosofía". "Hay muchas cuestiones filosóficas planteadas en House. Como es obvio, algunas relacionadas con la ética médica. House usa la lógica para resolver puzles. Pero no son las únicas", prosigue Jacoby. Al estadounidense le ha salido un competidor en España: el manual de autoayuda Dr. House. Guía para la vida, de Toni de la Torre.

"La tradición de apelar a la cultura popular para explicar y discutir la filosofía nos hace volver a Sócrates. Él hablaba en términos de la mitología popular y analogías agrícolas", compara Irwin. "La mayoría de los filósofos comprenden que con estos libros tratamos de difundir la filosofía como él. A veces me topo con algunos prejuicios, pero no permito que me fastidien".

"La divulgación científica vende. Uno no compra un libro de Aristóteles porque nos resulta un peñazo, pero si ves en la librería Aristóteles en 20 minutos, te engancha", argumenta De los Ríos. "Aunque sí hay filosofía en Los Simpson. Por ejemplo, las paradojas de la omnipotencia de Bart. Nadie me escucha si yo afirmo: 'En la teología medieval se decía: si Dios existe y es omnipotente crearía una piedra que sería incapaz de mover... '. Pero te llega si lo pones en boca de Bart: '¿Podría Jesucristo calentar en el microondas un burrito tanto que fuera incapaz de comérselo?". De los Ríos ha participado en dos libros de factura nacional: The Wire. 10 dosis de la mejor serie de televisión y Los Soprano forever. Antimanual de una serie de culto, ambos en Errata Naturae.

"Estos libros tienen una mezcla de rigor intelectual y humor, a veces con mala leche. Se ha intentado, y creo que conseguido, que los ensayos tuviesen la altura intelectual de los guiones", explica De los Ríos. El editor de Errata Naturae, Rubén Hernández, no tiene intención de publicar muchos más: "No queremos especializarnos en series. Tiene que surgir un libro muy en nuestra línea editorial". The Wire arranca con un prólogo de David Simón. El productor y periodista de sucesos no se anda con chiquitas: "La pauta que sigo para intentar ser verosímil es muy sencilla (la vengo siguiendo desde que empecé a escribir ficción): que se joda el lector medio". Prosigue con una conversión entre Simon y el Nick Horby (Alta fidelidad), que pasaron una tarde en Londres hablando del proceso de escritura, de Baltimore, de la música y del deporte. Le dan el relevo siete ensayos de Rodrigo Fresán, Iván de los Ríos y Margaret Talbot, entre otros. Y el volumen se cierra con El confidente, un inédito de Georges Pelecanos, uno de sus guionistas.

Mientras tanto, Los Soprano forever propone diferentes ángulos de la vida de esta familia mafiosa de Nueva Jersey: su relación con Dios, el sexo, el mal o la obesidad. Ideas que se desgranan de la mano de De los Ríos, Fresán, Fernando Delafuente. Ignacio de Castro Rey y Fernando Castro Flórez. "Los Soprano es un buen producto que está sobredimensionado porque sufrimos aburrimiento doméstico", plantea este último, quien se niega a un "arresto domiciliario" para ver series.

Los Soprano. Temporada dos. Un tipo feliz. Tony (el protagonista): "Tengo el mundo cogido por las pelotas y no dejo de sentirme como si fuera un puto pringado". "¿Qué opinarían Platón, Aristóteles, los estoicos o los epicúreos de la felicidad de este gordo criminal?", se preguntan en Los Soprano y la filosofía (Richard Greene y Peter Vernezze). "No creo que la gente necesite saber más de Los Soprano, pero hay un montón de cuestiones que explorar. Nuestros ensayos versan sobre qué nos puede decir Los Soprano acerca de la filosofía y de nosotros mismos. La gente está interesada en la cultura popular porque no vivieron el pasado. Es algo que hay que estudiar ahora", explica Richard V. Greene, de la Weber State University, coeditor de la obra.

"Está haciendo televisión una generación que ya nació con ella, y eso influye y beneficia", se felicita Rodrigo Fresán, quien participa también en Los Soprano forever. "No escribiría guiones, son un planeta diferente. Bueno sí, si me lo pidiese alguien de quien soy fan, pero seguro que luego me arrepentiría", asegura este forofo de Bob Esponja.

Los enigmas de Perdidos (Lost), la paranoia en la isla del Pacífico, con osos polares y un humo negro asesino, genera mucha literatura. "Es normal porque la serie plantea lo siguiente al espectador: 'Tienes que saber más si quieres entrar en mi mundo'. Es una máquina de producir otras interpretaciones y un complemento son los libros. No podemos ver Perdidos como vemos una película o un sit com", razona Simone Regazzoni, autor de Perdidos. La filosofía. "Tenemos que participar en la creación de ese mundo. Y para hacerlo necesitamos leer y escribir, conocer a otras personas que viven en ese mundo. Mi libro es una forma de participar en el juego narrativo de este mundo. Tiene, como en un videojuego, distintos niveles de dificultad".

"Perdidos no es filosofía popular, pero un filósofo puede hacer filosofía popular con la serie. Hay todavía demasiados prejuicios. El filósofo clásico intelectual (que no sabe qué está ocurriendo en la cultura popular) se resiste a la televisión. Se entiende que no pueda cambiar su paradigma intelectual, pero la nueva generación de filósofos (bad guys para los académicos) está preparada para trabajar con las series, los cómics o la pornografía", prosigue Regazzoni. El profesor de la Universidad Católica de Milán es coautor también de un ensayo sobre House y otro de Harry Potter que Duomo publicará este septiembre.

Se esperaba para estas fechas la edición inglesa, pero la Enciclopedia Lost, tan ansiada por los fans, verá la luz en otoño. Ha trascendido que intentará explicar todos los enigmas y misterios en sus 400 páginas, con más de 1.500 fotos. El final tan abierto de la emisión defraudó a muchos que confían en cerrar muchas incógnitas con su lectura, como han prometido los productores. Grijalbo sacará a la venta la versión en español. Lluís Alba y Miguel Pérez, del blog Zumbarte, sabían que su baza frente a la Enciclopedia Lost era el tiempo. Así que el mismo día de la despedida, tras seis temporadas, entregaron su volumen Perdidos. La guía definitiva a Dolmen, editor desde 2006 de otros cuatro libros sobre la serie. "Tiene 400 páginas, con análisis de cada capítulo. No hacemos elucubraciones personales, ni nos hacemos eco de las teorías de otros", cuenta Alba.

Don Draper, el publicista neoyorquino protagonista de Mad Men, tiene siempre en su escritorio media docena de camisas almidonadas. Todo lo que ve o toca es elegante y, pese a lo que podría parecer, nada es insustancial en la serie favorita de Barack Obama. Se retrata las costumbres sociales y políticas de cambio de los años sesenta en Estados Unidos (la identidad y la autenticidad del feminismo, la libertad o la felicidad) con tal profundidad que Irwin es también editor de otro libro Mad Men and Philosophy: nothing is as it seems (Paperback, 2010). Los niñatos malhablados y corrosivos de South Park han sido también merecedores de tres libros que, como el primero, no han llegado a España. Y de otros irreverentes, la familia animada más conocida del mundo, se acaba de editar El Evangelio según los Simpson. El libro, escrito por Mark A. Pinsky, un periodista judío que sirvió al Ejército israelí, muestra como Bart y compañía se mofan de la religión organizada pero, al mismo tiempo, abrazan la fe para hacer frente a su frustración social.

El tiempo demostrará si la literatura de series ha llegado para quedarse. Por lo pronto, pocos niegan que las series son una compañía un poco adictiva. De los Ríos lo resume: "No sabemos qué hacer con nosotros mismos y necesitamos consumir productos que nos den la ilusión de que queda algo para mañana".

Yo ya he estado aquí. Ficciones de la repetición. Jordi Balló y Xavier Pérez. Anagrama. Barcelona, 2005. 198 páginas. 19 euros. The Wire. 10 dosis de la mejor serie de televisión. VV. AA. Introducción de David Simon. Ilustraciones de David Sánchez. Errata Naturae. Madrid, 2009. 238 páginas. 16,90 euros. Perdidos. La filosofía. Simona Regazzoni. Traducción de María Ángeles Cabré. Duomo Ediciones. 133 páginas. 19,90 euros. Perdidos. La guía definitiva. Dolmen. Lluís Alba y Miguel Pérez. Dolmen. Barcelona, 2010. 460 páginas. 20 euros. El Evangelio según los Simpson. Mark A. Pinsky. Selector. México, 2010. 330 páginas. 19,50 euros. Los Soprano y la filosofía. Richard Greene y Peter Vernezze. Traducción de María Ruiz de Apodaca. Barcelona, 2010. 266 páginas. 19,50 euros. Los Soprano forever. Antimanual de una serie de culto. VV AA. Traducción de Inés Antón. Errata Naturae. Madrid, 2009. 169 páginas, 16,90 euros. Dr. House. Guía para la vida. Toni de la Torre. Now Books. Barcelona, 2010. 7,50 euros. La filosofía de House. Todos mienten. William Irving y Henry Jacoby. Selector. México, 2009. 248 páginas. 15 euros. Los Simpson y la filosofía. William Irwin, Mark T. Conard y Aeon J. Skoble. Traducción de Diana Hernández. Blakie Books. Barcelona, 2009. 415 páginas. 22 euros.

29.7.10

Las librerías se ponen al día

Los últimos estrenos cinematográficos o la muerte de grandes figuras como Delibes o Saramago alimentan la producción editorial.Nuevos lanzamientos y reediciones aprovechan el tirón de la actualidad

6.7.10

Especial libros de verano

De Sófocles y san Pablo a John Grisham, las leyes siempre han formado parte del argumento literario | El thriller judicial ha llegado también a las letras españolas, con tramas más o menos cercanas a la realidad | En un reciente ensayo, Claudio Magris evidencia encuentros y desencuentros entre literatura y derecho

foto.fuente:lavanguardia.es
La práctica del derecho es una vieja integrante de la literatura, tanto porque plantea cuestiones clave de la moralidad y la existencia humanas, como por el colorismo, la intriga y las anécdotas que genera. Pero, además, la ley ha producido por sí misma unos peculiares códigos literarios, a través de su gramática, su ideología o su sentido del humor

"Ama y haz lo que quieras", decía san Agustín en el siglo V. "Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley", afirmaba san Pablo en el siglo I, anticipando una tesis parecida. Los dos dicta se encuentran en la Carta de san Juan y la Epístola a los gálatas, respectivamente. Se diría que desde muy antiguo la literatura –incluso la más ortodoxamente cristiana– ha recusado las reglas del derecho, apostando por una moral flexible y desprejuiciada. Pero abundan también los exempla donde los escritores invocan la necesidad de estructuras legislativas que regulen el siempre vidrioso campo de las relaciones sociales. Platón, en el Protágoras, cuenta como Zeus, inquieto por la humanidad siempre enzarzada en guerras, le envió a Hermes con una constitución que le permitiera vivir en sana convivencia. En el siglo XX, William Golding ha expresado con una alegoría muy cruda qué ocurre cuando los seres humanos se sustraen a la tutela de unos mínimos principios: en El señor de las moscas los niños que sobreviven en una isla a un accidente de avión pasan de colectivo ordenado a horda primitiva.

Valga esta introducción para situar un diálogo interdisciplinar, el de la literatura y el derecho, que en países como Estados Unidos, Francia o Bélgica se halla en plena expansión (con su acompañamiento de coloquios, seminarios y tesis doctorales), y que en España está empezando a cobrar cuerpo, con estudios específicos como El derecho en la obra de Kafka, del novelista Lorenzo Silva (trabajo de fin de carrera originalmente escrito en 1989), o colecciones de cuentos como No hay derecho, de Francisco Pérez de los Cobos, donde una docena de relatos (por cierto, muy divertidos) plantean situaciones de incierta elucidación jurídica, lo que los convierte por añadidura en ejercicios prácticos para estudiantes de la carrera. Hay que sumar a estas contribuciones un pequeño y enjundioso ensayo del narrador triestino Claudio Magris (titulado precisamente Literatura y derecho. Ante la ley), leído por él en enero del 2006 con ocasión de su nombramiento como doctor honoris causa por la Universidad Complutense de Madrid. En fin, el lector que se sienta incitado a rastrear la presente problemática en la ficción moderna tiene a mano dos novedades de más o menos reciente publicación: Casa desolada (El casalot en catalán) de Charles Dickens, novelón en el que la judicatura es fustigada con impagable saña caricaturesca, y La trampa, donde John Grisham regresa a su género más afín, el legal thriller.

Andaríamos equivocados si creyéramos que secularmente los escritores de creación se han mostrado refractarios a las superestructuras del derecho. Montaigne en los Ensayos rompe una lanza por la auctoritas, lo mismo en monarquía que en democracia, y asegura que "las leyes mantienen su influjo, no por ser justas, sino por ser leyes; ese y no otro es el fundamento de su valor". También Goethe, que era abogado, se manifestó a menudo partidario de reglamentar al máximo el tablero social, y llegó a decir famosamente que prefería el desorden a la injusticia. Dostoyevski, a quien por reflejo asociamos a radicales del individualismo como Stavrogin o "el hombre del subsuelo", creó asimismo simpáticas contrafiguras del orden y la legalidad, como Porfiri Petrovitch, el jurisconsulto que en Crimen y castigo tiene largos coloquios sobre libertad y delito con Raskolnikov, al que acaba poniendo contra las cuerdas y mandándole a expiar su culpa a Siberia.

En la literatura española espigaríamos docenas de ejemplos en los que la labor legislativa recibe loas y acicates. Don Quijote, cuando se entera de que Sancho va a gobernar la ínsula Barataria, le encarece: "Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia". Curiosamente, el padre Feijóo, siglo y medio después, en su Teatro crítico, abunda en parecidos argumentos al disertar sobre la administración de justicia: "Por todas partes debe tener bien fortalecida el alma el que se viste la toga. No quiere decir que el juez sea feroz, despiadadoyduro, sino constante, animoso, íntegro".

Junto a esta copiosa bibliografía ennoblecedora del quehacer jurídico, ha coexistido desde luego una tradición de títulos –algunos de ellos, señeros– que se colocan en el polo contrario e ilustran las perversiones que pueden derivarse de una aplicación desatinada de las ordenanzas. Antígona de Sófocles (está en quioscos la edición ribiana de la Bernat Metge) sería una obra paradigmática al respecto: la heroína de la tragedia quiere enterrar a su hermano a contrapelo de un decreto promulgado por Creonte, e invoca para ello las "leyes no escritas de los dioses". Cuando finalmente lleva a cabo su desafiante acción, la ley de Estado cae también sobre ella sin remisión. Veintitantos siglos después, Herman Melville, en la póstuma narración Billy Budd, planteará un conflicto no menos quemante. El atractivo marinero es calumniado por un envidioso contramaestre del barco, y en un rapto instintivo (y como quien dice, por accidente) el joven mata a su infamador. Todo el mundo a bordo sabe que Billy es moralmente inocente, pero con el código militar en mano, el capitán no tiene más remedio que ahorcarle.

Al lado de Melville, otros dos autores decimonónicos, Balzac y Dickens, han sido especialmente pugnaces en su denuncia de las aberraciones en que puede caer la maquinaria judicial. En la Comedia humana hay páginas inolvidables sobre las triquiñuelas de los picapleitos y sobre la abrumadora maraña burocrática que puede envolver a quien incurre en una quiebra. Dickens, por su parte, en Casa desolada (reeditada no hace mucho por Valdemar y Destino), llega a convertir el tribunal de justicia londinense en una especie de infierno, donde penan sufridos demandantes que llevan años esperando la resolución de su caso. La pobre señorita Hite, por ejemplo, ha enloquecido de tanto aguardar, y a quienes acuden al edificio para resolver sus pleitos se les acerca con discreción y les larga: "Tengo el honor de acudir al tribunal regularmente. Con mis documentos. Espero sentencia. En breve. El Día del Juicio".

En la obra de Franz Kafka culmina probablemente esta veta desenmascaradora y finalmente trágica, que interpreta la ley y sus ejecutores en términos pesadillescos. Con sagacidad y agudeza, Lorenzo Silva analiza el papel de la culpa y la condena en las alegorías kafkianas, y argumenta muy bien cómo al fin y al cabo los estudios jurídicos de los que tanto abominó ayudaron después al praguense a forjar su inconfundible estilo, de una frialdad acerada incluso en la descripción de escenas crueles.

En España –apuntábamos más arriba– se palpa cada vez más un interés en hacer entendibles los intríngulis del derecho en términos de literatura de entretenimiento. El decano del Col·legi d'Advocats de Barcelona, por ejemplo, Pedro L. Yúfera, acaba de publicar una extensa ficción, El milagro de las abejas, en la que vemos a un letrado, Carlos Jorquera, en el día a día de su trabajo, compareciendo a vistas, o dando clases de derecho civil en la facultad. Y de paso Yúfera contrasta los bufetes a la antigua, donde el abogado era una especie de consultor personal, con muchos actuales, en los que se trabaja en despachos impersonales, separados por pantallas de cristal.

Otro libro aún más reciente para internarse en los laberintos procesales es Riofrío. La justicia del señor juez, de Santiago Muñoz Machado. Este catedrático de Derecho Administrativo en la Complutense de Madrid narra aquí la causa seguida contra Miguel Durán y otros por presunto fraude fiscal en la compraventa de acciones de Telecinco, y lanza un tremendo alegato contra "el juez justiciero" que lo incoó, y que deviene fácilmente reconocible. Al margen de que se comparta o no la acritud de los puntos de vista de Muñoz, su crónica en todo caso resulta una excelente introducción al mundillo judicial (procuradores, peritos, demandantes, demandados...) que hormiguea en torno a Riofrío, la conocida cafetería cerca de la Audiencia, el Supremo y el Consejo del Poder Judicial.

En fin, también en el 2010, y al hilo del premio Abogados de Novela promovido por Ediciones Martínez Roca, ha aparecido la obra ganadora La prueba, de la periodista Carmen Gurruchaga, una trama de jueces corruptos y reporteros venales, protagonizada por cuatro jóvenes abogados que tienen la generosidad de defender en un turno de oficio a gente sin recursos. La prueba es un buen thriller judicial a la española, que curiosamente guarda concomitancias con la última producción del rey del género, John Grisham. En La trampa, el joven letrado Kyle McAvoy está decidido a pleitear a favor de los más pobres del estado de Virginia, pero las presiones de un bufete neoyorquino muy poderoso yugularán sus buenas intenciones.

Las relaciones entre letras y leyes van en definitiva viento en popa y con tendencia al alza. Y quienes deseen seguir profundizando en ellas pueden atenerse al librito de Claudio Magris Literatura y derecho. Ante la ley, un ensayo muy esclarecedor. Su discurso se escora a menudo al ámbito italo-germano, y trae a colación a autores como Manzoni, Foscolo, Novalis, Schiller, los Grimm, Wasserman o Croce, tanto cuando quiere correlacionar los campos de interés de las dos disciplinas como cuando pone en evidencia sus desencuentros y hasta aversiones.

En la conferencia de Magris se anudan dos tesis: en la poesía siempre palpita una nostalgia de una edad de oro, y por tanto un deseo de emanciparse de cualquier constricción regulativa; pero por otro lado, la defensa de lo humano (en la que está comprometida la literatura, engagé o no) exige la tutela del derecho y sus leyes, tras de las cuales los hombres de carne y hueso pueden cultivar sus propios valores. Magris termina su reflexión advirtiendo que, hoy por hoy, la jurisprudencia (con su defensa de nuevos sujetos: las mujeres, los menores, los discapacitados, los nuevos inmigrantes…) ofrece más que nunca a la literatura nuevos espacios de exploración y pesquisa, de los que cabe esperar una rica cosecha.

16.6.10

Feria del Libro de Madrid

El tiempo ha influido negativamente en las ventas de la Feria del Libro, bajaron un 9,5 por ciento

Bajaron las ventas en la Fería, ¿reflejo de la crisis?.foto.fuente:vivein.

La cifra final de negocios de esta 69 edición, que se celebra al aire libre en el madrileño parque del Retiro, alcanzó los 8,2 millones de euros (9,9 millones de dólares), un volumen similar al de 2008.

"El tiempo, y no la crisis, nos ha marcado la Feria del Libro, dijo hoy a EFE el director de este gran encuentro cultural, Teodoro Sacristán, pocas horas antes de que se difundieran los resultados oficiales, que reflejan las ventas desde la inauguración, el pasado 28 de mayo, hasta el 11 de junio, dos días antes del cierre. Los datos se han obtenido gracias a la colaboración de los 408 expositores que han facilitado sus datos la organización.

Los dos primeros fines de semana, contó Sacristán, "fueron muy buenos, e incluso editores y libreros hablaban de que se podría superar la edición de 2009", que fue "extraordinaria", pero el 7 de junio empezó a llover y no ha dejado de hacerlo ni un solo día de esta semana, "lo que ha dificultado las ventas". Hoy, domingo, volvió a lucir el sol y los madrileños se volcaron de nuevo en la Feria.

Compraron libros y consiguieron las firmas de escritores como Almudena Grandes, Manuel Rivas, Javier Reverte, Luis García Montero, Clara Sánchez, Darío Jaramillo o José Luis Garci. El director sabe que algunos libreros también le "echan la culpa" de las menores ventas a la falta de reclamos tan claros como lo fue el año pasado la trilogía "Millennium", del sueco Stieg Larsson, pero él cree que la Feria del Libro de Madrid "no funciona sólo a base de "best sellers", sino que "es de fondo, y el público viene con listas de libros" hechas de antemano.

En la 69 edición no habrá habido "un Larsson", pero, según libreros consultados por Efe, han triunfado novelas como "El asedio", de Arturo Pérez-Reverte; "El tiempo entre costuras", de María Dueñas, "Venganza en Sevilla", de Matilde Asensi, y "Dime quién soy" de Julia Navarro.

De todos modos, Sacristán cree que las ventas de estos días ayudarán a libreros y editores a superar en parte la crisis, o por lo menos "a aplazar la deuda", y está "casi seguro de que la gran mayoría de expositores no ha perdido dinero este año", aunque habrá algún caso que no haya sido así. Lo que este año funcionó "de forma excepcional" fue la participación de los escritores nórdicos, que eran los invitados de honor de la Feria.

Desde Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca e Islandia vinieron a Madrid 25 escritores de primera fila y numerosos especialistas en áreas relacionadas con la educación y la cultura han acercado a los madrileños la realidad de aquellos países. "Los países nórdicos son potencia en educación" y está bien aprender de ellos. La narrativa sigue siendo el género preferido por los lectores a la hora de comprar libros en la Feria, seguido de la literatura infantil y juvenil.

La Feria del Libro depara también agradables sorpresas y entre las mejores de esta edición, la actuación musical hoy de cuatro escritores metidos a "beatles" El argentino Andrés Neuman, el peruano Fernando Iwasaki y los españoles Care Santos y Mario Cuenca Sandoval se subieron a un escenario para interpretar canciones de los Beatles, con motivo de la publicación de la antología "22 escarabajos. Antología hispánica del cuento Beatle".

Los cuatro cantaron con entusiasmo y buena voz -también es cierto que unos mejor que otros- temas como "Norwegian wood", "Nowhere man" "Michelle", "Revolution" y hasta una divertida y españolizada versión de "Yesterday".

2.6.10

Dos libros intentan explicar la filosofía y el éxito de "Lost"

Los ensayos Lost y La filosofía de Lost, analizan una de las series más seguidas de los últimos años

EN LA PLAYA DE WAIKIKI. Miles de fanáticos se reunieron en enero de este año, en la isla de Honolulu, para ver el primer episodio de la última temporada.foto.fuente: Revista Ñ

¿Por qué estamos aquí? y ¿cuál es la verdad? son tal vez algunas de las preguntas básicas y sin respuestas que la filosofía y la religión intentan contestar desde el principio de la humanidad.

Ahí se fueron seis años de mi vida", una sentencia repetida aunque exagerada entre fanáticos todavía incrédulos por el desenlace. Y todavía dura el duelo. Porque es el final. Y por la forma. Lost, una de las series más exitosas de la historia de la televisión, llegó a su fin después de seis temporadas. Millones de teleadictos en todo el mundo no quedaron conformes, porque ya no habrá más incertidumbre (porque todo termina) o, sin tanta exigencia metafísica, porque la desilusión por el capítulo final fue terminal. Parte del éxito sin precedentes de Lost se cimienta en su plataforma multimedia. Es que a pesar de ser una serie de TV, aprovechó como ninguna otra la distribución dvd´s y el universo de la Red. Las descargas fueron la manera obligada de seguir la serie, sin advertencias de spoiler, sin retorcerse cada vez que alguien mencionaba los nuevos capítulos del calvario de Jack Shepard, Hugo Reyes, Sawyer o Kate Austen. Siguiendo esa lógica multimedia, faltaba el estado previo, vale decir, la plataforma lineal ­los libros­ acerca de la serie, que asomaron primero en los cientos de miles de foros que se reproducen en Internet.

Pues bien, ya era tiempo, y a falta de uno, llegaron dos nuevos libros sobre la filosofía de la serie, como una forma de agrandar el combo, o para saciar la sed filosófica de los televidentes­lectores.

Reflejo de editores o apuesta genuina, Lost. La filosofía y La filosofía de Lost toman diferentes caminos para analizar desde una perspectiva filosófica la serie. Los nombres nada casuales de algunos protagonistas como John Locke, Hume o Rousseau, entre otros, son nada más que un disparador de esas lecturas.

¿Por qué estamos aquí? y ¿cuál es la verdad? son tal vez algunas de las preguntas básicas y sin respuestas que la filosofía y la religión intentan contestar desde el principio de la humanidad.

Son, además, los mismos interrogantes que atormentan a los sobrevivientes del Oceanic 815 respecto de la isla.

Sharon M. Kaye, profesora de la Universidad de Cleveland compiló para el segundo de los títulos 20 escritos de académicos de Francia, Estados Unidos, Gran Bretaña e Irlanda. Los textos analizan la ética, la metafísica, la filosofía política y social que adoptan los personajes para sobrevivir en la isla y las implicancias religiosas de sus acciones. En ese abanico de opiniones diversas se salva especialmente el capítulo "Todo sucede por una razón", de David Werther de la Universidad Winsconsin, sobre el determinismo o la causalidad y allí asoma Liebniz y su principio de razón suficiente.

Tom Greenwood, de la Universidad de Lancaster, ofrece, en cambio, una visión de la serie enmarcada en la posmodernidad y la deconstrucción de los relatos.

Foucault, Sartre y Derrida se mezclan con los nombres de los protagonistas y los capítulos más memorables de la historia.

Justamente el autor de La Différance, que alguna vez escribiera "no hay mundo, tan sólo islas", es el motor del libro de Simone Regazzoni, quien propone incluso ­no sin antes publicar en coautoría La filosofía de Dr. House­ el reconocimiento de las "obras de arte televisivas". "Lost escenifica la verdad", apunta este flamante especialista. ¿Pero qué tipo de verdad encarna? Una relativa, subjetiva y posmoderna, que propone "una polifonía de visiones del mundo que giran en torno a ese enigma.

Regazzoni llama a la suya "filosofía pop". Y entonces no es curioso que la colección de Del Zorzal se llame Filo&Pop. A fin de cuentas parecen una ilusión más e ineficaz para prolongar lo único real: el final.

5.4.10

En España, la crisis económica también afectó la producción de libros

La producción editorial disminuyó un 13,7 por ciento en 2009 respecto al año anterior y registró la cifra más baja de ejemplares publicados de los últimos 10 años. Los libros de Literatura fueron los más publicados

EN CRISIS. Si se diferencia entre libros y folletos, el número de libros editados descendió un 14,1 por ciento, hasta 65.213 títulos, y los folletos registraron un descenso del 10,5 por ciento, situándose en 9.308 títulos.fOTO;fUENTE: Revista Ñ

"Estos datos se desprenden de la Estadística de la Producción Editorial, reseñados por la agencia Europa-Press que corresponden al año 2009 y que fue dada a conocer hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este estudio revela que la producción editorial disminuyó un 13,7 por ciento en 2009 pero que, pese a esta bajada, el número total de títulos editados (74.521) es el segundo más elevado de la última década (2008 alcanzó la cifra récord con 86.330 libros editados).

La cifra total (74.521) engloba las primeras ediciones: 68.870 títulos (un 14,2 por ciento menos que en 2008); y las reediciones: 5.651 títulos (un 7,4 por ciento menos).

Si se diferencia entre libros y folletos, el número de libros editados descendió un 14,1 por ciento, hasta 65.213 títulos, y los folletos registraron un descenso del 10,5 por ciento, situándose en 9.308 títulos.

La tirada media fue de 2.467 ejemplares por título, lo que confirma la tendencia decreciente de los últimos años, con una reducción del 16,7 por ciento respecto a 2008. El número de ejemplares editados se sitúa en el nivel más bajo de los 10 últimos años, con 183,87 millones.


Reimpresiones

En 2009 se reimprimieron 12.697 títulos, cifra que representa el 14,6 por ciento de las publicaciones editadas en España. Por categorías de temas, más de la cuarta parte de los títulos editados (el 28 por ciento) y casi la mitad de ejemplares impresos (el 48,7 por ciento), correspondieron a la categoría Literatura.

Los títulos dedicados a Derecho, Administración Pública, Previsión y Asistencia Social y Seguros representaron el 7,1 por ciento del total; los de Historia y Biografía, el 5,9 por ciento; los de Ciencias Médicas y Sanidad, el 5,5 por ciento; y los de Ciencias Políticas y Económicas y Artes Plásticas y Gráficas y Fotografía, un 5,3 por ciento cada uno.


Libros para niños

Cabe destacar dos temas de especial interés, pese a representar una parte menor de la producción. Se trata de las publicaciones para niños y los libros de texto, que constituyeron el 3,2 por ciento y el 5,8 por ciento de los títulos publicados, respectivamente. En cuanto al volumen de ejemplares, estas categorías representaron el 5 por ciento y el 12,5 por ciento.

Entre los libros de texto, el 19 por ciento fueron de Ciencias Naturales; el 17,7 por ciento, de Filología, Idiomas y Lingüística; y el 12,1 por ciento, de Matemáticas. Las publicaciones para niños se concentraron en temas de Literatura (85,5 por ciento).

En cuanto al número de publicaciones oficiales, descendió un 19 por ciento respecto al año anterior. El mayor porcentaje de títulos (11,8 por ciento) tuvo como temática las Artes Plásticas y Gráficas, Fotografía.

Por su parte, el castellano representó el 77,4 por ciento del total de títulos y el 80,5 por ciento de los ejemplares editados en el año 2009. Estos porcentajes son similares a los registrados en 2008 (del 77 y el 80,1 por ciento, respectivamente). En 2009 se editaron un total de 57.664 títulos en castellano.

El 11,2 por ciento de títulos se editaron en catalán, valenciano y/o balear (8.379 títulos); el 2,5 por ciento, en gallego (1.823); y el 1,4 por ciento, en euskera (1.027 títulos).


También en inglés

En cuanto a idiomas extranjeros, los títulos representaron el 3,5 por ciento del total de títulos editados en 2009, con un descenso del 17,8 por ciento respecto al año anterior. Destacaron los libros en inglés (con el 48,9 por ciento del total) y en portugués (20,9 por ciento). Los títulos traducidos alcanzaron el 14,7 por ciento de la producción editorial destacando, de nuevo, los traducidos del idioma inglés (que representaron el 60,1% del total).

Un total de 201 títulos (incluidas reimpresiones) fueron editados en el extranjero e impresos en España en el año 2009, lo que supuso un descenso del 34,7 por ciento respecto al año anterior. Por idioma de publicación, el 42,8 por ciento de los títulos fueron publicaciones en castellano."

5.3.10

Feria del libro sigue seduciendo a cubanos

Bajo el rótulo Los libros andan, el evento se expandió hacia los barrios y especialmente las penitenciarías, en un empeño por elevar la espiritualidad

fOTO:aRCHIVO.fUENTE:Prensa Latina

"Las filas ante los puntos de venta y la presencia mayoritaria de niños y jóvenes confirman la relevancia popular de la XIX Feria del Libro, que cerrará sus páginas aquí el próximo domingo.

Tras su capítulo inicial en el Parque Morro-Cabaña, en la capital habanera, y el recorrido por ocho ciudades del occidente y centro, la fiesta literaria continúa despertando interés, ahora en las urbes orientales de Guantánamo, Holguín, Camagüey, Las Tunas y Bayamo.

El Centro de Convenciones Heredia y el Salón de los Vitrales de la Plaza de la Revolución Antonio Maceo son las sedes santiagueras principales, donde, junto a los espectáculos artísticos y las exposiciones plásticas, prevalecen las disertaciones teóricas y presentaciones de títulos.

Encuentros de bibliotecarios y de niños escritores, pasacalles del Teatro de Relaciones, actuaciones del Ballet Santiago, comentarios sobre los nexos entre las artes escénicas y los libros, así como reconocimientos a personalidades de la cultura matizan el programa ferial.

Una programación cinematográfica con filmes soviéticos y rusos se mantiene en las principales salas de la ciudad, en la que una representación de residentes de esa nacionalidad exhiben muestras artesanales y otras expresiones de su quehacer artístico.

Entre las novedades literarias ocuparon un espacio particular las de editoriales como Oriente y Santiago, con un peso determinante en la difusión del talento literario local y de otras partes del país.

Otros sellos nacionales y de provincias ofrecen aquí sus novedades y festejan la primera década de las ediciones territoriales, una iniciativa que permite paliar las carencias materiales en la impresión de libros y dar a la luz a piezas de notable valor.

Bajo el rótulo Los libros andan, el evento se expandió hacia los barrios y especialmente las penitenciarías, en un empeño por elevar la espiritualidad.

Para mañana se esperan los diccionarios Básico Escolar, del Centro de Lingüística Aplicada y Oriente, ambos con sede aquí, y el de Términos de Escritura Dudosa, de Fernando Carr y Moralinda del Valle, al igual que Reto a la soledad, de Orlando Villavicencio.

Por primera vez en la historia de las ferias, el monumento al primer Poeta Nacional, José María Heredia, recientemente remozado en un parque del reparto Vista Alegre, se apresta a acoger en la tarde dominical el cierre de esta 19 edición."

23.12.09

¡FELIZ NAVIDAD, PRÓSPERO AÑO 2010!

COMO LA LLAMA DE ESTA VELA, ESTÉ ENCENDIDA SIEMPRE LA ESPERANZA, QUE NO ES SINO EL MILAGRO DE LA VIDA, PARA CONTINUAR LA ESCRITURA ENTRE LA PIEL Y EL PAPEL...CON LA PERENNE BÚSQUEDA INCANSABLE DE LA FELICIDAD!


¡FELICES FIESTAS!



LES DESEA



MARCELO DEL CASTILLO

22.12.09

Publican en castellano dos libros de John Lennon

Por su propio cuento y Un españolito en obras son relatos surrealistas, escritas en los años 60. Lennon hacía juegos de palabras y asociación libre...

EL CELEBRE MUSICO relata una serie de historias cortas a través de la improvisación. fUENTE Revista Ñ
"Por su propio cuento (en inglés "In his own write" es una serie de historias cortas publicadas en marzo de 1964, donde Lennon hace gala de la asociación libre y la improvisación. Por sus propios medios, el lector tiene que encontrar el significado que Lennon propone o crear uno propio. "

18.12.09

Google es castigado en Francia por digitalizar libros sin permiso

DERECHOS DE AUTOR
Google ya ha escaneado y catalogado en Internet cerca de un millón de libros...

fUENTE: El espectador

"El Tribunal de Gran Instancia de París condenó hoy a Google por digitalizar extractos de libros sin el consentimiento de los editores y le impuso una multa de 300.000 euros en concepto de daños y perjuicios.

El fallo de este tribunal prohíbe al popular buscador estadounidense que siga escaneando textos sin autorización y le obliga a pagar esa cantidad a los editores afectados que le denunciaron, del grupo francés La Martinière."

16.9.09



Es el número de títulos de libros que hay en el mundo, al menos hasta el viernes pasado, según Google Books: 168.178.719 Si una persona viviese un promedio de 75 años con sus bisiestos, es decir unos 27.394 días, y suponiendo que comienza a leer desde su primer minuto de vida (cosa improbable, pero no hago la cuenta porque no quiero hacer más cálculos), debería leer 6.139 libros cada 24 horas para despacharlos a todos. O sea, 4,2 libros por minuto. Hace un par de meses, la BBC difundió una noticia sobre Louise Brown, una mujer de 91 años (nada que ver con la primera bebé de probeta homónima), que había retirado su libro número 25.000 de la biblioteca de su localidad, Castle Douglas (Escocia). Desde hace 63 años, la anciana venía leyendo un promedio de seis libros por semana, llegando a una docena en los últimos años. Una hazaña sólo comparable a la del ratoncito Firmin.
¿Cuál es el récord de ustedes? O para ser más modestos, ¿cuál es su promedio de lectura semanal, mensual, anual?

27.8.09

¿Cómo salvar la Feria del Libro?









Por: César Rodríguez Garavito*
APENAS DOS DÍAS DESPUÉS DEL CIErre de la Feria del Libro de Bogotá, la polémica sobre sus resultados está al rojo vivo.
Organizadores y expositores debaten por qué no se logró la cifra esperada de 415.000 visitantes. Unos y otros comienzan a hacer cuentas temiendo que el público gastó más en las hamburguesas de la plazoleta de comidas que en los libros que se exhibían en los pabellones. Y todos se apresuran a buscar chivos expiatorios.
Unos le echan la culpa al cambio de fecha (de abril a agosto), que habría hecho que la Feria cogiera a la gente sin plata por las vacaciones de mitad de año. Otros dicen que todo se debe a la crisis económica, al precio de la entrada o a la “falta de una estrategia de publicidad agresiva”.
Lo que tienen en común todos los diagnósticos es que apuntan a los síntomas, y no a las causas de la enfermedad de la Feria, entre las que está la enfermedad de la mercancía que quiere vender: los libros impresos. Es como buscar la explicación de la crisis de las discotiendas en la situación económica o el cambio climático, en lugar de ver que la explosión del internet cambió para siempre la forma de circular canciones y escuchar música.
El problema es que la industria colombiana del libro sigue estando dominada por un modelo editorial que hace agua en todo el mundo. Es el modelo de los libros de papel, que reinó desde la invención de la imprenta hace 570 años, y en el que la única forma de descubrir libros era frecuentar las librerías para preguntar “qué ha llegado”, o pasar una tarde en la Feria haciendo lo mismo.
Lo que pasa es que las ideas y los textos ya no circulan sólo de esta forma. Basta ver la revolución que ha causado el Kindle y otros aparatos de lectura de libros digitales, que no pesan nada, cuestan la mitad y pueden ser bajados en un segundo por internet. O los hábitos de lectura de los jóvenes criados con Messenger y Twitter, que no se explican por qué no pueden leer un libro en línea, agregar sus comentarios, circular un pasaje a sus amigos por Facebook, o hacer un vínculo a un video de YouTube donde se entrevista al autor.
Así que, para salvar esa maravilla que ha sido la Feria del Libro, hay que comenzar por salvar el libro. Para eso, lo mejor es digerir la respuesta de los expertos a la pregunta sobre si los libros pueden sobrevivir en la era digital. “Claro que sí”, dice Clive Thompson en un artículo reciente de la revista Wired, que debería ser lectura obligatoria para los editores criollos. “Pero sólo si los editores… ofrecen nuevas formas para que la gente se tope con la palabra escrita. Tenemos que dejar de pensar en el futuro de la publicación y comenzar a pensar en el futuro de la lectura”.
Si se hace esto, las posibilidades que se abren son inmensas. Basta ver el éxito que han tenido los experimentos de editoriales como la de la Universidad de Harvard, que han colgado libros gratis en espacios como CommentPress. O la explosión de sitios virtuales (como Scribd) para difusión o venta de textos digitales. El resultado ha sido que los textos circulan mucho más porque los lectores los encuentran más fácil y porque los precios son mucho más bajos. Y que las ventas convencionales aumentan porque hay mucha gente que quiere seguir leyendo libros impresos.
El cambio es gradual y, claro, no depende sólo de los editores y los organizadores de la Feria. Pero ya es tiempo de empezar a dar el paso. Qué bueno que los editores ofrecieran el próximo año una demostración de nuevos libros que se pueden bajar por internet, incluso por capítulos. Y que los organizadores nos sorprendieran con un pabellón sobre el libro digital. Ahí les dejo la inquietud.
* Profesor Universidad de los Andes y miembro fundador de DeJuSticia

26.8.09

Yo me pasié...:Otra mirada sobre lo mismo ...o casi(2)

Lo mejor: el pabellón de México...
En el lanzamiento de varios libros, entre otros de " Crónicas de guerras y guerreros" de Óscar Bustos.

Una de tantas conferencias: esta llamada "Viaje" moderó Conrado Zuluaga. De izquierda a derecha:Julio Paredes, Juan Gabriel Vázquez y Gabriela Alemán
Un puesto de PPP(punto de puesto para parques) programa para fomentar la lectura en los barrios...

Yo me pasié(a propósito de A.C.) por dentro y por fuera de la FILB. Y sentía como estar en un libreto tantas veces repetido: los escritores mexicanos, menores y desconocidos, para la mayoría de la población que guarda cierta retentiva con los mayores,que igual se repetían. Con su mismo discurso, con su mismo libro. Consumismo. Sentía una especie de vértigo existencial. Y al menos, que todos, todos desecharon para siempre en las sendas mesas redondas, orondas(hacen juego de rima sonante) la jodísima palabreja "conversatorio" que, no en sí detesto ya no la dijeron. Creo que hubo acuerdo tácito de no decirla jámas... Cliqueaba siempre antes de salir, la página de la feria. Y ésta nunca decía nada de ella. Error. ¡Pusieron fotos de la feria pasada! Yo con yo me decía, si un potencial y deseoso lector quiere ir a la feria, lo mínimo es mirar la programación del día en su natural hábitat como lo es su página web, y no encuentra sino el menú institucional y de la programación diaria,Nada de nada.

Ahora los tres primeros días uno preguntaba al entrar de la separata que sacaba Arcadia, que no ha llegado. Y cuando llegó la compartimentaron en varios ejemplares distintos esta vez, dizque para hacerla más especializada. Uno iba a sus páginas, y si: muy bien diseñada con portadas elocuentes de lo que se trataba pero de aquello de lo que uno quería saber: Literatura, nada. Esta separata, muy insulsa y escualida llegó al quinto día por cajas, y ya después la gente la botaba por ahí, dándole más trabajo a las huestes privadas del aseo.

Ahora el locutor que anuncia siempre cometía todos los horrores con la programación, él era el primero en crear una especie de sabotaje desinformando, porque leía la programación que igualmente hizo México y la feria, y muchos, a última hora fueron cambiados y para el recien llegado, se sentaba tranquilo y confiado a la tal conferencia con los poetas y le decía alguien a última hora que se había cambiado al pabellón de México. Y ahí era el despelote. Se cruzaba el mismo moderador a la misma hora en distintas mesas redondas.Uno empezaba a envidiarlo de su ubicuidad omnisciente y presente como la de Dios a todas horas en todas partes...

Definitivamente México lindo y querido se llevó todos los aplausos y loas y felicitaciones, pues su pabellón fue lo mejor de la feria. El diseño, las exposicionesy sus cantantes ya la de la apertura como la de la clausura. Como buen mexicanofilo me les quito el sombrero. Ir a México es ir a México. El lunar, que dentro del espacio implementaron una cosa rara donde uno se esforzaba mucho para oir al poeta o al conferenciante de turno, pero de lo demás todo muy bien...