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7.9.10

El Proyecto Nocilla

Invitado de la Feria del Libro de Bucaramanga, el español habla de su literatura fragmentada y de la trilogía que lo convirtieron en fundador de una generación en las letras

El escritor español Agustín Fernández Mallo, de visita en Bogotá.foto:Gabriel Aponte.fuente:elespectador.com

Su Proyecto ha culminado. Ha sido un camino largo, desde 2006 el físico, el escritor, el poeta español Agustín Fernández Mallo ha escrito tres libros que caminan por esos límites en donde la novela y la poesía, señoras a veces tan bien vestidas, empiezan a perder el nombre. Para Mallo, la posibilidad de descubrir cosas nuevas en materia estética, literaria, sólo se da cuando estamos de frente a algo que nos desenfoca la mirada, que nos desacomoda el punto de vista. "Cuando un género se establece totalmente, aparecen los tics, los amaneramientos, se agarrota, se esclerotiza por un exceso de colesterol en sus venas. El deslumbramiento estético sólo se da ante situaciones y objetos que nos desenfocan la mirada establecida", confesó alguna vez el escritor en una entrevista.

Así, con Nocilla Dream, el primer libro de los tres, el español tomó la novela de sus vestidos más finos, le abrió la blusa de un solo tajo y llenó el suelo de botones rotos. ¿Era otra forma de escribir, era otro género, otro vestido para el género fundado hace tanto años? No lo sabe ni Mallo mismo, simplemente era su forma de contar una historia. "No hay una pulsión por romper un género de manera premeditada, la gente a veces me acusa de querer romper con la literatura, pero acá no hay militancia, simplemente soy una persona que no viene del ámbito literario y aterrizó en él por casualidad", asegura Fernández Mallo, de visita por estos días en Bogotá e invitado especial a la Feria del Libro de Bucaramanga.

Fragmentos, referencias multiplicadas de la cultura pop, idas y vueltas por la física y la literatura conformaron una historia que nació el día que, estando en Tailandia, una moto lo atropelló. Pasó días enteros en una cama canaliando programas que no lograba entender y entonces recordó esa imagen vista en una página de un periódico, años atrás cuando estaba en España, en donde aparecía un árbol en medio del desierto de Nevada, que estaba relleno de zapatos.

Así consignó el escritor las primeras páginas que luego, sin ser escritas para nadie y sin nunca soñar que alguien las leería, fueron alabadas por la crítica, y señaladas como las fundadoras de una nueva generación. Generación Nocilla (nombre que le dan a la Nutella los españoles).

"En efecto, técnicamente su nombre es US50. Está en el Estado de Nevada, y es la carretera más solitaria de Norteamérica. Une las localidades de Carson City y Ely atravesando un desierto semimontañoso. Una carretera en la que, hay que insistir, no hay nada. Exactamente nada. 418 km con dos burdeles en cada extremo. Conceptualmente hablando, en todo el trayecto sólo una cosa recuerda vagamente a la presencia humana: los cientos de pares de zapatos que cuelgan de las ramas del único álamo que allí crece, el único que encontró agua. Falconetti, un ex boxeador que venía de San Francisco, se propuso hacerla a pie".

Vino después, casi como una contracción estomacal, sobre la que nadie tiene ni poder ni voluntad, un segundo libro, Nocilla Experience, en el que Mallo necesitaba seguir experimentando esa forma impulsiva de escribir, en donde el cómic, el videoclip, el arte, se apoderaban también de las hojas y a veces lo hacían pasar de la escritura frenética a empoderar una cámara y poner en su blog imágenes de eso que estaba pasando por su cabeza. Creó así un reparto de protagonistas con rarezas que se veían en primer plano: un tal Harold acababa su última caja de cereales, mientras dejaba conectada su primitiva videoconsola y partía para recorrer Norteamérica durante un lustro. Además, un tipo que manejaba las grúas del puerto de Nueva York diseñaba una casa para suicidas. En Basora, un marine se enamoraba de una irakí en el instante en que la encañonaba. Otro tal Julio (es un homenaje a Cortázar) daba forma a una Rayuela alternativa. Y una gente utilizaba los oleoductos vacíos subterráneos de la antigua Unión Soviética para cruzar las fronteras.

Las historias inconexas estaban plagadas de un humor y toques de absurdo que evidenciaban un mundo en el cual aparentemente todos se habían acostumbrado a ver sin asombro. "Para mí la mirada que ha de tener cualquier creador es como la mirada que tendría un extraterrestre que llega a la Tierra y le mandan a hacer un trabajo sobre algo que no entiende. Nada que no lleve una parodia de sí mismo dentro es creíble, si alguien nos dice: 'Esta es la gran novela', nadie se lo va a creer. La solemnidad ya no es creíble, la sociedad ya sabe demasiado como para comer cuento. Elvis Presley fue creíble, pero hoy sería ridículo", sentencia Fernández Mallo.

Finalmente, el escritor que acuñó el término pospoesía para hablar de otras referencias y otras maneras de la metáfora y quien se ha arriesgado a proponer la posibilidad de escribir un remake de una novela, como en el cine, escribió su último eslabón, el paso final para concluir su Proyecto, Nocilla Lab.

Esta vez la escritura no era tan fragmentaria, el físico se inspiraba en la manera de escritura de Thomas Bernhard, una experimentación de grandes parrafadas en primera persona en donde, una vez más sin proponérselo, dio cuenta de cómo se habían construido las dos primeras novelas. En Nocilla Lab, dos jóvenes intentarán poner en marcha el Proyecto viajando a lo largo de los Estados Unidos develando el entramado que le ha dado forma a Nocilla. Todo acabará en un cómic en el cual el escritor español Enrique Vila-Matas conversa con el protagonista del libro y es el encargado de revelar una sorpresa, un final nunca sospechado.

18.5.10

Stephen King, rey de la web

Pocos escritores pueden jactarse de haber escrito más de 50 libros y haber vendido más de 350 millones de ejemplares. Stephen King es uno de ellos, y posiblemente uno de los que mejor utiliza las herramientas digitales para multiplicar la circulación de sus libros


foto:wikipedia.fuente:adnCultura

La noticia para sus lectores en castellano es la publicación en España de su último libro, La cúpula (prevista en la Argentina para el 1° de julio) y la creación de TodoStephenKing.com, su primera página oficial en castellano, que agrupa todos los espacios del autor en la Red

King fue uno de los primeros autores que incursionó con éxito en el mundo de los audiolibros, y su casa editorial promueve un alto intercambio con sus lectores mediante las diversas redes sociales. En la versión en español de su Facebook, por ejemplo, se los invita a participar de un concurso de microrrelatos de terror: las historias se escriben y están disponibles online para que otros puedan leerlas y comentarlas. Finalmente, las más votadas serán premiadas con libros del autor. En el sitio StephenKing.com se pueden comprar sus libros y audiolibros, hay una larga lista de contenido multimedia y se incluye además una pieza interactiva en 3D llamada The Office, que permite "navegar" las oficinas del autor en busca de pequeños secretos relativos a sus libros.
La semana pasada, la campaña interactiva de lanzamiento de Under The Dome (tal el título original de su última novela) en Inglaterra recibió un primer premio en la Bookseller Industry Award 2010. Se trató de un llamado alternate reality game y consistió en lo siguiente: los editores dividieron las 336.114 palabras del libro en 5197 "piezas" o párrafos. Al inscribirse, los participantes recibían por e-mail una de las piezas, que debían "esconder" online o en el mundo real, dejando pistas en un mapa interactivo accesible desde la web. Otros debieron buscar y reunir las piezas sueltas en unidades de sentido, que permitieron "reconstruir" parte de la novela. Por último, los lectores de la edición de bolsillo de Under The Dome, que aparecerá a principios de julio en el mercado anglosajón, podrán elegir entre cuatro portadas, cada una con uno de los cuatro protagonistas.
Con una estética similar a la de la serie Lost, la campaña (con fuerte presencia en el mundo online y las redes sociales) intentará perpetuar la vieja costumbre de King: vender muchos libros.

14.5.10

Di Nucci: "No hay una sola oración que no aluda a otro texto"

Cuatro años después del escándalo en torno a Bolivia Construcciones, Di Nucci publica su segunda novela, Grandeza Boliviana. Apelando al mismo seudónimo (Bruno Morales) retrata el mismo universo: el de los migrantes bolivianos que viven en la Argentina

fuente: Revista Ñ

Es un sábado de fines de abril. Sergio Di Nucci camina rápido por la avenida Bonorino en el Bajo Flores. Lleva en la mano una botella de agua mineral acaba de comprar en un almacén. Todavía está en el sector coreano. Para la Boronino boliviana, esa que mezcla puestos de comida humeante, feria de verduras, autos destartalados y en la que él se mueve como un local, todavía faltan un par de cuadras más.

Di Nucci conoció el lugar por casualidad en 1996 y desde entonces siente una ligazón con su gente ("Me gusta la disciplina de los bolivianos, su ética de trabajo. Y la forma en que festejan, con la misma energía con la que trabajan", dice). Tan fuerte es este vínculo que se inventó un nombre boliviano (Bruno Morales) con el que ya escribió dos novelas sobre las aventuras de un chico que viaja de Potosí a Buenos Aires para trabajar en el rubro de la construcción y prepara una tercera, en la que vuelve atrás y retrata cómo era la vida de este chico en Bolivia antes de subirse al micro junto a su tío Quispe.

Apasionado de la cultura y de la culinaria boliviana, Di Nucci también viaja. Dos o tres veces por año se va a Bolivia a visitar amigos y otras tantas recorre en bicicleta el trayecto que une su casa en Barracas con la villa 1-11-14 sólo para tomar una sopa de maní, uno de los platos más baratos que existen, a 3 pesos. Este sábado, sin embargo, ya no queda más de su sopa favorita y Di Nucci elige en reemplazo una sopa de fideos, condimentada con cilantro y carne de cerdo mezclada entre el caldo.

La entrevista está pautada para hablar sobre su último libro Grandeza Boliviana (Eterna Cadencia, 2010), pero las referencias a lo que pasó con el anterior, Bolivia Construcciones (Sudamericana, 2007), y el supuesto plagio a la novela Nada, de la catalana Carmen Laforet, surgirán inevitablemente.

-¿Cuánto tiempo te llevó escribir Grandeza Boliviana?
Dos años, uno y medio

-¿Cómo fue el proceso de escritura? ¿Cuándo escribís, en qué momentos?
-No tengo mucha disciplina. No soy un escritor profesional que se sienta a escribir a determinadas horas. Escribo cuando tengo ganas y tiempo. Cuando estoy entusiasmado por contar experiencias que acabo de vivir. Trabajo de traductor, de periodista, pero no diría que soy escritor. Tampoco aspiro a serlo.

- Elegiste el seudónimo Bruno Morales para que te lean los bolivianos: ¿Lo lograste?
-Uno de los elogios más lindos que recibí es de una boliviana que dijo que encontraba verosímil las cosas que yo escribía.

Di Nucci habla como escribe: breve, sintético, buscando rápido el punto final, el cierre de un capítulo. Al menos cuando hay una cámara filmándolo. En un momento, la charla deriva hacia los escritores franceses que le gustan (es docente de la Literatura Francesa en la Universidad de Buenos Aires). Se declara admirador de Balzac y Stendhal, en cambio, dice que no le gusta Flaubert. De los contemporáneos, prefiere a Michel Houellebecq. "Una de las cosas que admiro de los escritores clásicos franceses es su desprecio por la originalidad. En algún punto somos herederos de los románticos: la exaltación de la figura del escritor tortuoso, la insistencia con la originalidad son todos valores románticos".

Justamente, el tema de la originalidad y la intertextualidad estuvo en la base de la discusión en torno a su primer libro, Bolivia Construcciones. Algunos, entre ellos el escritor Gustavo Nielsen, dijeron que transcribir 30 páginas de forma literal y sin aclarar la fuente era "un robo"; los de la vereda de enfrente, en cambio, contestaron que lo que había hecho equivalía a lo que en música se llama sampleo. Como en declaraciones anteriores, Di Nucci insiste en que no tenía sentido poner notas a pie diciendo "esto está tomado de Nada" porque hubiera entorpecido la lectura de aquellos que no habían leído esa novela. Pero no está conforme con la respuesta. Y pide ampliarla por escrito.

Entonces, por mail, unos días después de ese sábado de abril, van a algunas preguntas más:

-A tres años de la discusión que se armó en torno a Bolivia Construcciones, ¿que tenés para agregar sobre el tema?
- Tal como decís, el debate se generó en torno a la novela, y no sobre la novela. Si el Premio de novela La Nación-Sudamericana 2006 lo hubiera ganado otro, tal vez yo habría seguido los debates con interés, y aun participado en ellos. Que una parte de la crítica académica se interesara en la novela, la defendiera o, menos taxativamente, reconociera la legitimidad literaria de los usos y costumbres seguidos para escribirla, fue sin duda tranquilizador, pero eso no implica, necesariamente, un juicio de valor sobre Bolivia Construcciones . Lo mismo vale para quienes impugnaron esos mismos hábitos literarios.

-¿Volverías a presentar una novela en un concurso grande?
-¿Por qué no? Si lo hiciera, sería nuevamente con el propósito de donar el monto del premio.

-¿Sabías que tarde o temprano saltaría alguien a gritar ¡plagio!?, ¿lo estabas esperando?
- Jamás pensé en eso, lo cual acaso revela los severos límites de mi imaginación.

-Dijiste que no hay un sólo párrafo de Grandeza Boliviana que no haga alusión a otros textos, ¿podría pasar con Grandeza Boliviana lo mismo que pasó con Bolivia Construcciones?
-Si te referís a si la novela alude a otros textos, podría decirte que no hay pasaje alguno -–en el extremo, oración alguna- sin alusiones. La naturaleza de cada alusión es diversa –-las hay literarias, políticas, teológicas--, pero prefiero abstenerme de señalarlas. No creo que el autor deba ser su propio crítico, ni ofrecer visitas guiadas por la obra. Como sea, en todos los casos procuré que no entorpecieran la fluidez de la trama ni tiñeran de erudición libresca escenarios, situaciones y personajes del presente inmediato. Me gustaría pensar que Grandeza Boliviana puede ser leída y disfrutada por lectores de distinta índole. Por decirlo de algún modo, su lector ideal es para mí el lector común, esa entelequia que, según el Dr Johnson en su elogio (llamémoslo así) de Gray, se abstiene de "las corrupciones de los prejuicios literarios, los refinamientos de la sutileza, y los dogmatismos de la erudición". Aunque el otro lector, corrupto, dogmático, hipócrita, sea mi semejante, mi hermano.

Di Nucci Básico
Nació en la Argentina en 1974. Trabaja como periodista y traductor. En 2006 ganó el premio La Nación-Sudamericana con Bolivia Construcciones, pero pocos meses después el jurado compuesto por Tomás Eloy Martínez, Luis Chitarroni, Carlos Fuentes, Griselda Gambaro y Hugo Beccacece revocó el fallo del certamen alegando que existían una serie de similitudes entre el texto presentado por Di Nucci y la novela Nada, de la escritora catalana Carmen Laforet, publicada en 1944. En especial entre las páginas 167 y 200. "En el caso de Bolivia Construcciones, los fragmentos de Nada, incluidos con mínimos retoques, no significan una reescritura. La novela avanza, las situaciones siguen porque Carmen Laforet las aporta", dijeron en ese momento.

4.5.10

La transgresión de la verdad

ENTREVISTA
E. L. Doctorow sigue aplicando en sus novelas lo que él llama un simulacro de crónica histórica de Estados Unidos. El autor de títulos como Ragtime recurre ahora al caso de dos personajes populares, Homer y Langley, como metáfora de un país que pierde el rumbo

Un policía de Nueva York en la casa de los hermanos Collyer.fOTO;fUENTE:elpais.com

A Edgar Lawrence Doctorow (Nueva York, 1931) le gusta repetir el mismo comentario sarcástico: "La gente dice que escribo novelas políticas, que escribo novelas sobre el pasado, que uso técnicas posmodernas, que juego con los géneros literarios, que mis libros ocurren en Nueva York y que tienen personajes judíos...

Por Juan Gabriel Vásquez
Así que soy un novelista político-histórico-posmoderno-de género-neoyorquino-judío. No sé, yo rechazo toda etiqueta que se le ponga al sustantivo novelista. Creo que usted estará de acuerdo conmigo: el novelista es alguien que acoge el mundo entero".

Bueno, sí: pero es que hay pocos mundos en la ficción de lengua inglesa tan amplios, tan ricos y diversos como el de Doctorow. Este año su primera novela, Welcome to Hard Times, cumple medio siglo; en este tiempo Doctorow ha publicado trece libros de ficción, una obra de teatro y dos compilaciones de ensayos, y el resultado puede muy bien verse como una reescritura radical de la historia norteamericana, de la Guerra de Secesión en La gran marcha al Nueva York de finales del siglo XX en La ciudad de Dios. La nueva novela, Homer y Langley, parte de la historia de los hermanos Collyer, cuya vida ha sido objeto de fascinación en Nueva York desde 1947, cuando la policía echó abajo la puerta de su casa y los encontró muertos y rodeados de más de cien toneladas de materiales diversos: torres de diarios, varios pianos, kilómetros de libros y hasta un Ford T en medio del salón. La policía encontró a Homer fácilmente, pero el abarrotamiento era tanto que tardaron algunas semanas en encontrar a Langley, cuyo cuerpo yacía a unos tres metros del de su hermano.

Esta conversación ocurrió en dos sesiones: la primera tuvo lugar en el despacho de Doctorow, una primera planta del West Village que pertenece a la Universidad de Nueva York; la segunda, en su apartamento de la zona media de Manhattan, donde Doctorow me recibió por la mañana y, antes de cualquier otra cosa, me enseñó su edición de las memorias del general Ulysses Grant, varios tomos que serían verdaderas joyas bibliográficas aunque no hubieran estado autografiadas. "Un regalo, por supuesto", me dijo Doctorow. "Yo no me puedo permitir algo así".

PREGUNTA. En Homer y Langley

hay un cierto grado de distorsión histórica. Los verdaderos hermanos Collyer murieron en 1947, pero usted les deja vivir hasta la década de los setenta. Y hay otras modificaciones de la realidad conocida. Usted escribió un ensayo en 1977,

False Documents,

en el cual alegaba que una narración histórica hecha de mentiras es más perspicaz, más aguda y más útil que una respetuosa de los hechos. Es algo que siempre ha hecho en sus novelas: contar la historia de una manera distinta. ¿Cómo se aplica esto a la nueva novela?

RESPUESTA. En su vida real, los hermanos Collyer fueron una especie de folclore instantáneo. Fueron famosos en la ciudad, la gente venía a ver su casa como si se tratara de un fenómeno de circo. Hay fotos del momento de su muerte, con las multitudes agolpándose frente a la casa y la policía sacando las cosas. Y hace unos siete años hubo un artículo en The New York Times donde se contaba que los Collyer no tuvieron herederos, así que la ciudad se apoderó de la casa. Estaba tan mal que tuvieron que echarla abajo, y en su lugar hicieron un parque. Esto queda en la Calle 128 con Quinta Avenida, en Harlem. Y hay allí una placa: "Parque de los Hermanos Collyer". Pues bien, el artículo hablaba de cómo los vecinos se opusieron a que su parque fuera bautizado en honor de estos ermitaños acumuladores y maniáticos. Y pensé: "Llevan cincuenta años muertos y todavía molestan a la gente".

P. Y entonces supo que tenía una historia.

R. Claro. El folclore es el paso previo al mito, igual que en la Iglesia la beatificación es el paso previo a la santificación. Homer y Langley tenían estatus mitológico en mi imaginación, y por eso decidí que no tenía que investigar demasiado: bastaba con interpretar el mito. Me sentí libre de cambiar cosas: como criaturas mitológicas, los hermanos son inmortales, así que puedo extender sus vidas. También mudé su casa de lugar. Yo necesitaba que vivieran frente a Central Park, y el parque termina en la Calle 110. Así que los puse a vivir alrededor de la Calle 92.

P. También invirtió el orden de sus nacimientos.

R. Sí. En la vida real, Homer era el mayor. Todo salió de la primera línea, claro. Un día me senté y escribí: "Soy Homer, el hermano ciego". Y era una línea tan evocativa... En ese momento supe que mi narrador sería el hermano menor, el protegido, que de alguna manera admira a Langley por haber estado en la guerra. Supe que la música sería importante en su vida de ciego, y que Langley iría por ahí coleccionando pianos para regalarle. En la vida real, los hermanos llegaron a acumular toneladas de periódicos. Eso es cierto, pero yo encontré una razón basada en su carácter: Langley está investigando el mundo entero -y esto antes de Google-, tratando de identificar los actos seminales del comportamiento humano para organizarlos en una especie de diario platónico, un diario que nunca pierda actualidad.

P. ¿Recuerda haber hablado de algo similar en una entrevista en los años setenta?

R. No, ¿qué dije?

P. Contó que tenía una fantasía recurrente: que un día The

New York Times

le dejaría escribir el diario entero. Y que se pasaría muchos años investigando y preparando esa edición.

R. Sí, es cierto. Qué interesante, ¿no es verdad? Y se lo di a Langley.

P. Lo que me interesaba al hablar de la distorsión histórica era esa relación que tienen sus ficciones con los hechos reales (o comprobados, o aceptados). En El libro de Daniel

se basó en un hecho histórico, la condena a muerte por espionaje del matrimonio Rosenberg; en

Ragtime

incluye personajes reales y distorsiona sus vidas conocidas con una desfachatez que en su momento le causó más de un problema.

R. El libro de Daniel describe con exactitud el juicio y la ejecución, aunque yo no conocí a ninguno de los implicados. La revelación con ese libro fue que no lo podía escribir en tercera persona, con un narrador que lo supiera todo. Tuve que dejar que Daniel lo escribiera, porque él, de niño, habría podido estar en contacto con todo lo sucedido y al mismo tiempo no habría podido comprenderlo del todo. Es decir, estaba en la misma situación que yo: en el momento de la ejecución yo estaba sirviendo en Alemania, y no me enteré muy bien de los hechos. Lo que me interesaba no era la inocencia o la culpabilidad de los acusados, sino la mentalidad del país que produce esta horrible situación. Claro, la novela anticipa lo que después se ha descubierto: que el marido, Julius Rosenberg, sí que estuvo involucrado en actividades de espionaje. Pero no la mujer. En fin, por supuesto que cambié cosas. No quería que se viera como una novela documental.

P. Pero el tono de Ragtime

es muy distinto. Tiene algo satírico de lo que

Daniel

carece por completo.

R. Bueno, sí. La novela se divierte con impertinencias, atribuyendo falsedades a los personajes, a Houdini o a Freud. Para escribir sobre JP Morgan, lo único que hice fue mirar una foto. Cuando publiqué ese libro se dijo que había roto una regla del oficio, que había transgredido algo. Pero yo crecí leyendo novelas donde pasaban estas cosas. En Guerra y paz, Napoleón no sale muy bien parado. Ni el cardenal Richelieu en las novelas de Dumas. Yo no pensé que estuviera haciendo nada distinto, pero en los años setenta nuestra ficción era muy tímida. Lo que molestó a los críticos fue el tono del libro: irreverente, capaz de tomarse libertades para escribir un simulacro de crónica histórica. De todas formas, creo que la primera ficción es la versión que dan los personajes históricos de sí mismos. Si de verdad quieres leer ficción, lee las memorias de JP Morgan.

P. Pero sigue habiendo una resistencia del público, una desconfianza ante quien se toma esas libertades.

R. En World's Fair usé a toda mi familia de una manera bastante implacable, incluso conservando sus verdaderos nombres. ¿Y cuál es la diferencia ontológica entre interpretar a alguien que conociste y alguien que no conociste? Yo siempre he sentido que lo mejor que he escrito lo he escrito con un sentido de transgresión. Y lo he hecho desde siempre. En un curso de periodismo que tomé en la escuela, entregué una entrevista con el portero del Carnegie Hall: lo describí como un refugiado judío alemán que acababa de salir de su país. Conocía el repertorio clásico. Venía a trabajar con un termo y un sándwich en una bolsa de papel, bebía su té a la manera antigua, poniéndose un terrón de azúcar entre los dientes, etcétera. Al profesor le pareció que era la mejor entrevista que había leído en aquel curso, y quiso mandar a un estudiante de fotografía para retratar al portero. Yo le dije que eso era imposible: el hombre era muy tímido, no le gustaba el contacto con la gente... Al final tuve que confesar que todo era inventado. No se lo tomaron demasiado bien.

P. Usted ha dicho que cree en la ficción como "sistema de conocimiento". ¿Qué conocimiento produce la ficción? ¿Cómo cree que ha cambiado la manera de leer ficción en el curso de tu vida?

R. Mire, es sencillo: los relatos nos enseñan las leyes de la comunidad y distribuyen el sufrimiento. A través de las historias, el individuo siente que su sufrimiento puede ser compartido por los demás. El relato trae consigo lo que la comunidad debe saber para sobrevivir: éste es el sistema de conocimiento al que me refiero. La facultad imaginativa, la facultad de ver cosas y hacer conexiones que no serían posibles dentro de parámetros fácticos, son dones del escritor de ficción. "Ver lo que está oculto", decía Henry James. Bellow se sentía "como un médium". El escritor de ficción siente que no tiene obligación moral ninguna hacia las instituciones que rigen nuestra vida, trátese del Gobierno, la Iglesia o la familia, y este tipo de testigo es muy valioso para la sociedad. Cuando Joe Heller publicó Trampa 22, una novela muy escéptica sobre los nobles esfuerzos norteamericanos en la Segunda Guerra, la gente se molestó mucho. "Esto no ocurrió así", dijeron. Puede que no, pero sí ocurrió así en Vietnam. El libro fue profético.

P. Una vez dijo de Ragtime

que era "la venganza de un novelista contra una época que idolatra la no ficción". ¿Es

Homer y Langley

la última entrega de esta venganza?

R. Eso lo dije en una época en que las ciencias sociales estaban adoptando estrategias novelísticas. Antropólogos, sociólogos, psicólogos... Y eso me enfadó un poco: sentí que se metían en mi territorio. Ya no lo siento así, aunque todavía, después de una lectura, hay alguien que me pregunta: ¿es esto cierto? Todavía hay un dominio de lo empírico por las razones equivocadas. De otra parte, las más grandes ficciones que tenemos hoy en día están fuera de los libros, y son producto del extremismo político. La cantidad de mentiras que hay en política, y esta nueva ola de comportamiento irracional... Esta manera de odiar la reforma sanitaria, llamarla socialismo, decir que el presidente está aliado con Al Qaeda... El nivel de irracionalidad en este país siempre ha sido alto, pero hoy me parece más alto que nunca. Al mismo tiempo, parece que los sectores más racionales han logrado atrincherarse: de otra forma, el Congreso no se habría atrevido a aprobar la ley. Tengo la percepción de que esta derecha ha comenzado a marginarse, y a marginar el partido para el que trabajan, el Republicano. Por lo menos, eso es lo que espero.

P. El otro día estaba escuchando un discurso de Sinclair Lewis en 1940, cuando Roosevelt estaba haciendo campaña para un tercer mandato y los republicanos lo llamaban "dictador", "socialista". ¿Cree que este extremismo irracional contra ciertos presidentes liberales ha existido siempre, y no hay de qué preocuparse, o que la situación de hoy en día es realmente nueva, y deberíamos preocuparnos más que nunca?

R. La derecha hoy es muy distinta: tienen un gran acceso a los medios. En la radio se despotrica contra Obama, en la televisión también. Pero no sé si ha habido un cambio. Cuando yo era niño hubo una marcha de apoyo al nazismo en Madison Square Garden, y la gente iba caminando por ahí con esvásticas en las camisas. Había un conocido sacerdote de derechas, el padre Cogwin, que tenía una inmensa cantidad de seguidores. Estaba Charles Lindbergh, cabeza de un grupo llamado America Firsters (Roth escribió todo un libro sobre eso). Luego vino el fervor anticomunista de los cincuenta, una era gris en la vida de Estados Unidos. Siempre ha sido más fácil para la derecha llegar a la gente. El psicólogo Wilhelm Reich dijo que la mente del hombre promedio está construida para el fascismo: es mucho más fácil para la derecha llegar a ese lado antediluviano de la gente, sus miedos, sus ansiedades, que para la izquierda tratar de apelar a la razón. No estoy diciendo que no haya irracionalidad en la izquierda, por supuesto. Pero en la dinámica interna de este país, la derecha siempre ha apelado a los miedos de la gente. Cuando se ha acabado una guerra, esa sensación de combate sigue existiendo, y la dirigimos contra nosotros mismos. Esto es lo que ocurrió después de la Segunda Guerra.

P. ¿Y ahora?

R. Bueno, el momento más terrible fue cuando la Corte Suprema eligió a George Bush. Luego vino lo que ya sabemos: el uso de matones para intimidar a quienes contaron los votos, la llamada Patriot Act, el espionaje contra los ciudadanos... Todo aquello fue un peligroso desmonte de nuestro sistema de vida, y no hay manera de calcular el daño causado al país. Las dificultades que ahora tiene Obama para llevar a cabo las más elementales correcciones de las inequidades sociales se deben a eso. Está por verse si el daño es irreparable. Mira, mis convicciones políticas son muy elementales, casi bíblicas: no matarás, no robarás... No sé qué implicaciones tendrá este libro (desde luego, no he buscado ninguna), pero veo, eso sí, una civilización entrópica: algo está muriendo, algo se está deshaciendo. Algunos han visto en el libro una parábola de este país y la forma en que está perdiendo el rumbo.

P. Esto me interesa, porque todas sus novelas parecen hablar de lo mismo: la ruina de los ideales americanos. Homer recuerda incluso la doctrina emersoniana de la "confianza en sí mismo", una de las bases de la filosofía americana, que aparece también en Welcome to Hard Times.

El libro de Daniel

habla de Estados Unidos como enemigo del individuo.

R. En este país nunca hemos llegado a estar a la altura de la Constitución. La historia de Estados Unidos describe los intentos, y enseguida los fracasos, de quienes se han acercado a una cierta idea de justicia, de una sociedad serena como la que permite imaginar ese documento. Así que decir la verdad sobre lo que ocurre en un momento y lugar determinados no es caer en el desespero, sino simplemente decir la verdad. El grado de autosatisfacción que hay en este país puede resultar dañino y detener cualquier tipo de progreso. Yo comencé este libro bajo la última Administración Bush; ahora algo ha sucedido y, después de unos años muy oscuros, tenemos una cierta esperanza

Homer y Langley. Edgar Lawrence Doctorow. Traducción de Isabel Ferrer y Carlos Milla. Miscelánea. Barcelona, 2010. 208 páginas. 18 euros. Homer i Langley. Traducción de Maria Iniesta i Agulló. Edicions 1984. Barcelona, 2010. 204 páginas. 18 euros. Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973) es escritor. Su último libro es El arte de la distorsión (Alfaguara).

Piglia:"Un escritor escribe por y para los lectores y por y para los analfabetos"

En la conferencia de ayer, en la Feria del Libro, el intelectual marcó la importancia de la lengua popular. Y se quejó de las traducciones españolas


CERTERO Y CATEGORICO. Durante la conferencia sobre la tradición literaria argentina, el escritor deslumbró.fOTO;fUENTE:Revista Ñ

C ada vez que Ricardo Piglia acude a la Feria, logra imprimir su sello, eleva el nivel de la discusión y abre un debate y una vía de escape a tanta parafernalia publicitaria.

En 2008 inauguró la Feria con una reivindicación militante de la poesía. El año pasado evocó a Roberto Arlt durante la presentación de El paisaje en las nubes, una selección de artículos del autor de Los siete locos. Ayer, auspiciado por Ñ y Clarín, Piglia intentó explicar "o empezar a conversar", dijo, "La tradición de la literatura argentina". Durante la hora que duró su exposición, logró la atención total de sus 500 espectadores.

Para empezar a hablar de la tradición literaria argentina, Piglia eligió partir de las traducciones. "Se podría discutir a la traducción como un modo de democratizar el acceso a la literatura", afirmó. "Las traducciones fijan el estado de la lengua. Por eso los clásicos vuelven a traducirse", porque la lengua cambia, como todo cambia. Aclarado el punto, atacó: "Hoy sufrimos las traducciones españolas".

Para el autor de El último lector y Crítica y ficción, las traducciones fueron también una estrategia de divulgación de ideas políticas: "Todas las revoluciones las hicieron los hijos de los libros. Las hicieron lectores que intervinieron activamente en ciertas prácticas políticas".

En ese sentido, habló del anunciado apocalipsis de los libros: "No soy futurólogo, pero quizás el declive del libro podría estar ligado a los declives de ciertas prácticas políticas", señaló ­con más sutileza que precisión­ antes de recordar que "las revoluciones siempre fracasan" y que el resultado de la revolución francesa fue Napoleón, así como Rosas de la de Mayo y Stalin de la rusa.

Una de las muchas imágenes literarias que Piglia barajó en su disertación fue imaginar qué pasaría si se llevaran las discusiones actuales a la víspera de mayo de 1810. "Yo creo no hubieran hecho la revolución. Hubieran dicho que hay que consensuar. Los que piden conversar son los que tienen el poder, los que pueden manejar el diálogo", señaló, categórico.

El público festejó cada ocurrencia de Piglia, que, verborrágico, intercalaba opiniones políticas con estéticas, si es que allí habita alguna fractura posible.

Luego de leer la proclama de San Martín al Ejército de los Andes ­donde el prócer dice cosas como que "andaremos en pelotas como nuestros hermanos los indios"­, recalcó la importancia del uso del lenguaje popular. El Libertador lo utilizó para construir "un nosotros", explicó.

"Un escritor escribe por y para los lectores y por y para los analfabetos, por los que no pueden leerlo", insistió a la hora de recordar la importancia de los libros que acompañan los cambios de las formas de hablar y de usar el lenguaje, como El Martín Fierro u Operación Masacre.

"Ese tipo de libros son acontecimientos más que documentos", destacó, "porque nos enseñan sobre todas las épocas. Son los que fundan tradiciones, más allá de las discusiones por el canon", sostuvo Piglia, quien a través de su obra crítica construyó gran parte del "canon" argentino. Así se llama a los textos y autores que son considerados parte de "el cuerpo" de la literatura nacional.

Ese gran "cuerpo" que nació con El matadero, de Esteban Echeverría, y en el que "los perdedores siempre tienen razón", fue, según Piglia, funcional a los intereses del Estado. Eso ya no sucede: "Nosotros, los escritores de mi generación ­Saer, Briante y Di Paola­ empezamos a correr a la literatura del discurso estatal. Hoy la literatura ha perdido su vigencia en la construcción de ciertos sentidos; ahora lo hacen los medios. Por eso los debates son muy agudos y muy intensos, más allá de los intereses", señaló.

Finalmente, para Piglia la tradición colabora en la discusión sobre la construcción de la memoria colectiva y en la casi siempre arbitraria política de archivo.

"Lo que tratado de empezar a discutir es la construcción de tradiciones. Y el modo en que se representa a literatura argentina: como si fuera una especie de río donde los escritores navegamos como podemos. Y lo cierto es que ni estamos navegando ni yo me paso leyendo a Cambaceres.

Leo a Joyce", terminó.

Y estalló el aplauso.

27.4.10

Muere a los 82 años el escritor británico Alan Sillitoe

OBITUARIO

El autor de Sábado noche, domingo mañana y La soledad del corredor de fondo fue uno de los exponentes de la literatura realista británica

El escritor británico Alan Sillitoe, en una fotografía de 1994.fOTO;fUENTE:elpais.com

"El escritor británico Alan Sillitoe, uno de los componentes del grupo de autores conocidos como Angry Young Men, cuyo realismo retrató la vida de la clase trabajadora tras la Segunda Guerra Mundial, murió el domingo 25 de abril a los 82 años. En 1958 escribió su famosa novela Sábado noche, domingo mañana , una historia sobre una familia trabajadora en Nottingham. Otros trabajos incluyen Gadfly in Russia, un relato publicado en 2007 sobre sus viajes por Rusia. En total, Sillitoe, que se consideraba poeta más que novelista, escribió más de 50 libros, entre ellos su autobiografía, publicada en 1995 con el nombre de Life Without Armour.

Sábado noche, domingo mañana fue llevada al cine con la actuación del actor Albert Finney, mientras que su novela La soledad del corredor de fondo también fue llevada a la pantalla grande, con Tom Courtney. Ambas obras son consideradas dramas clásicos de la realidad británica de mediados del siglo XX.

Nacido en la ciudad de Nottingham (norte de Inglaterra) el 4 de marzo de 1928, Sillitoe también publicó varias obras de poesía, libros infantiles y piezas de teatro, además de ser crítico sobre temas sociales. Sillitoe abandonó la escuela cuando tenía 14 años y trabajó en una fábrica de bicicletas antes de ingresar en la Real Fuerza Aérea (RAF) como operador de telefonía.

Hijo de un trabajador curtiembre analfabeto, el escritor relató en alguna ocasión las penurias de su infancia. "Vivíamos en una habitación en Talbot Street (Nottingham) cuyas cuatro paredes olían a fuga de gas, grasa y capas de papel enmohecido", dijo una vez el escritor. Su primer relato de ficción, sobre la vida de sus primos y escrito cuando era un niño, fue incendiado por su madre porque ésta creía que revelaba muchas cosas. Mientras servía para la RAF contrajo tuberculosis, lo que le obligó a pasar 16 meses en un hospital de la Fuerza Aérea antes de recibir una pensión, tras lo cual se decidió por la literatura.

Sillitoe estaba casado con la poeta estadounidense Ruth Fainlight, con la que contrajo matrimonio en 1959, y era padre de un hijo y una hija adoptada.

14.4.10

McEwan satiriza el calentamiento global en 'Solar'

El novelista británico emplea a un físico premio Nobel, mujeriego y bebedor como metáfora del egoísmo del ser humano ante el cambio climático


El escritor Ian McEwan.fOTO:aRCHIVO.fUENTE:Elpais.com

"Mejor tomárselo con humor. El cambio climático puede resultar un material bastante disuasorio para escribir una novela, así que el escritor Ian McEwan ha preferido llevar el asunto al terreno de la comedia. En Solar, su nueva novela , cuenta la peripecia de Michael Beard, un Nobel de física que descubre cómo producir energía sin coste medioambiental pero cuya vida personal es un desastre. Egoísta, bebedor y mujeriego compulsivo, su investigador se convierte en una metáfora de la ambigua actitud internacional ante el cambio climático. La editorial Anagrama publicará la novela en España a principios de 2011.

McEwan se ha inspirado en un viaje que realizó al Polo Norte en 2005 junto a un grupo de artistas e intelectuales para conocer de primera mano los efectos del calentamiento global. A partir de ahí extrajo la inspiración para su atribulado protagonista, a quien define como "egoísta, bebedor, mujeriego compulsivo, mentiroso, infiel, cobarde y canalla". Un ejemplar que, a pesar de todo, consigue conquistar a las mujeres, que lo ven como "un genio que necesita ayuda" y que puede ser reformado.

La acción arranca en 2000, cuando Beard dio lo mejor de sí mismo y recibió el Nobel. Años después, se limita a pagarse su elevado nivel de vida con conferencias y tareas de asesoría para empresas. Pero lo peor es su vida personal. Su quinto matrimonio se hunde. Las once relaciones extraconyugales quizá sean demasiadas.

Parece que todo se acaba, pero su mujer, Patrice, lo deja en jaque cuando inicia una relación con un constructor. Entonces Beard cae en un ataque de celos que lo conduce a la humillación y a inventarse un relación amorosa. "Ninguna mujer le había resultado tan deseable como la esposa que súbitamente no podía tener", escribe McEwan.

El autor regresa así al territorio de las relaciones obsesivas, como ya mostró en Amor perdurable. Finalmente, Patrice lo abandona. Y a Beard no se le ocurre otra cosa que embarcarse en un viaje al Polo Norte para comprobar en persona los efectos del cambio climático. Pero lo que comprueba de verdad es que ni en condiciones de temperaturas bajo cero es capaz de olvidarse del sexo. Incluso llega a barajar la idea de la castración.

Como una metáfora del calentamiento global, Solar muestra al propio Beard como un trasunto del ser humano, que inmerso en su egoísmo , ha llevado a su entorno a estar muy cerca de la desaparición si no cambia.

Destacado en una generación brillante

McEwan, nacido en 1948, forma parte de la generación de escritores británicos procedentes del boom literario de la década de 1980, junto a Martin Amis, Julian Barnes y Salman Rushdie. De todos ellos fue el que más tardó en hacerse un hueco entre los autores más leídos del país, pero hoy en día es sin duda el más popular, en buena parte gracias a Expiación, la novela de la que se vendieron más de dos millones de copias y de la que se realizó una no menos exitosa versión cinematográfica de Joe Wright en 2007.

7.4.10

Tree: "Los blancos siempre miran a los negros como seres inferiores"

AL GRANO
"Fueron los blancos los que inventaron el racismo y la mayoría de racistas son blancos"

Matthew Tree. fOTO: MARTA JORDI.fUENTE:elperiodico.com

"Matthew Tree nació en Londres y vive en Barcelona desde 1984, donde ha publicado una decena de libros como el que hoy presenta en el Ateneu Terrassenc, Negre de merda. El racisme explicat als blancs.

–¿De dónde viene su interés por este asunto?
–Del racismo cotidiano que conozco. En 1977, a un amigo inglés le gritaron «negro de mierda» y sentí vergüenza, porque el que se lo dijo era un blanco como yo. Los blancos siempre miran a los negros como si fueran seres inferiores.

–¿Y por qué ese título?
–Es una parodia, buscaba un título divertido. Fueron los blancos los que inventaron el racismo y la mayoría de racistas son blancos.

–Usted es inglés y blanco, ¿también ha padecido el racismo?
–De alguna manera, en Catalunya, aunque no todos somos inmigrantes, ni expatriados ni recién llegados, sí somos extranjeros.

–¿Qué les explica a sus congéneres europeos en este libro?
–Es un ensayo muy personal en el que intento aclarar qué es el racismo. Mucha gente lo confunde con la xenofobia y el racismo es el miedo al extranjero, aunque este sea francés.

–¿Quiénes pueden ser víctimas del racismo?
–Los diferentes, incluso los catalanes afrocaribeños y los judíos.

–¿Los judíos?
–Sí. Yo divido el racismo en dos: el que considera inferior a las personas negras y otro que incluye a personas consideradas inteligentes, pero peligrosas y maléficas, como judíos y marroquís.

–¿Une racismo y antisemitismo?
–Sí, una parte del racismo antimarroquí es similar al antisemitismo. Cito al político Josep Anglada que ha dicho: «La mayoría de los marroquís son chusma o están aquí para destruir la vida occidental».

–Ahora está mal visto ser racista.
–Sí, porque la gente disfraza su racismo utilizando excusas como las diferencias culturales o religiosas.

–¿De dónde viene el racismo?
–Todas las teorías racistas se basan en la idea de que existen diferentes razas. Y eso es falso. Solo hay una raza humana y desde los primeros europeos, incluyendo a los primeros catalanes, tenían la piel negra.

–¿Cómo se puede evitar?
–Reconocer el racismo y dejarlo fuera del discurso social. No hablar de los inmigrantes como personas negativas, sucias o incompatibles. A eso juegan los que propagan el racismo en Catalunya.

22.3.10

Saviano:"Sé que la lucha me permite existir"

ENTREVISTA
El escritor italiano, símbolo mundial del movimiento contra las redes mafiosas, publica su segundo libro, La bellezza e l'inferno

Saviano-piensa en instalarse fuera de Italia / Roser Vilallonga.fOTO;fUENTE:Lavanguardia.es

"Roberto Saviano, autor de Gomorra y símbolo mundial de la lucha contra las mafias, acaba de publicar en España su segundo libro, La bellezza e l'inferno –en castellano (Debate) y catalán (Empúries)– un compendio de sus artículos. Ayer conversó con este diario sobre su vida y su visión de Italia y del mundo.
Usted es muy joven, sólo tiene 30 años. ¿Cómo se ve dentro de diez, veinte años?
Pienso continuar escribiendo, obviamente no sólo de criminalidad, porque me siento un escritor, no un criminólogo. Sobre todo me imagino libre. La idea de estar siempre bajo protección me asusta bastante. Pero rara vez pienso en mi futuro. Cuando lo hago me imagino libre.

Su responsabilidad es muy grande como conciencia crítica de este país.
Sí, eso lo noto. Me doy cuenta de haberme convertido en un símbolo. Por eso tengo que sopesar bien cada palabra. Es como si me sintiera representante de una parte de la sociedad civil italiana, de una gran parte transversal, de derecha y de izquierda, de quienes quieren dar la batalla por la legalidad. Y eso es muy difícil. Siempre he intentado demostrar que la batalla contra las mafias no es ni de derechas ni de izquierdas. Mantener este papel unitario no es fácil.

"Ninguno escoge su destino", escribe en su libro.
Sí. Pero añadiría que se puede decidir cómo estar dentro (de ese destino). Y yo lo estoy decidiendo. No me he escapado. De vez en cuando voy al extranjero. A menudo pienso en organizarme una vida en el extranjero, simplemente para tener menos presión. La seguridad es muy dura aquí en Italia. Pero continúo escribiendo, continúo denunciando, contando. Hasta ahora creo no haber dado ningún paso atrás.

¿Así que piensa dejar Italia?
Tal vez sí, no excluyo hacerlo. Si eso significa libertad, lo haré.

¿No tiene miedo de la sobreexposición mediática?
Tengo miedo de cansar o de devenir demasiado mediático. Pero eso es también mi fuerza. Mi verdadera escolta es esta (y señala la grabadora del periodista). En este momento esta grabadora es comoun soldado más a mi lado, porque las organizaciones mafiosas no esperan otra cosa que el silencio, no esperan más que la sombra. E incluso me lo dicen. Un arrepentido de la Camorra me dijo esta frase: "La mayor fiesta y el mayor luto duran tres días. No te creas que en Italia algo pueda durar más". Así que, por un lado tengo miedo de que mi sobreexposición mediática me pueda hacer perder fuerza, pero estoy dispuesto a correr este riesgo. Porque sé que la lucha me permite existir.

En el último libro dice que el peor peligro que corre es la difamación, perder la credibilidad.
Es un peligro, porque las organizaciones (mafiosas) siempre lo han hecho. El periodista siciliano Pippo Fava fue asesinado y un día después le acusaron de paidófilo. Al cura Pepe Diana lo mataron. Un día después dijeron que escondía armas y que había tocado a una niña. Nada era verdad. Eso es la difamación, destruirte basándose en los lugares comunes, en el estómago de las personas. Quien denuncia a la mafia es muy odiado. A mí no me aman. Sólo pocos me aman. Soy muy odiado, envidiado y despreciado. La envidia nace no tanto de que yo sea un hombre de éxito, sino del hecho de que pueda haber roto la capa de indiferencia que había sobre este problema.

¿Cómo ve el mundo de hoy?
Pregunta complicada. Digamos que la crisis está modificando profundamente el desarrollo de los países. Yo el mundo lo estudio siempre bajo el prisma criminal. Y puedo decir que la crisis ha abierto las compuertas, literalmente, de los bancos y de los mercados a los capitales criminales. Por ejemplo, el mundo gira en torno a México, que se ha convertido en un país lleno de cocaína, lleno de violencia. Se ha convertido en el pulmón que bombea cocaína a Estados Unidos.

¿Qué piensa de Obama?
Que es una esperanza. Lo que me gusta es su capacidad de meter esperanza en su programa político aunque en la política cotidiana se vea obligado a veces a tomar decisiones que parecen contradictorias. El dolor de hoy será superado por el beneficio que este dolor dará. Como italiano me asombra que sus electores lo crean, porque le tienen confianza. Para los italianos, que desde hace cincuenta años han perdido totalmente la confianza en la política, resulta muy extraño el caso Obama.

¿Y Rusia?
Rusia es un infierno.

¿Putin?
Siempre he leído a través de los ojos de Anna Politkovskaya (la periodista asesinada). Así que lo he visto como un heredero de lo que fue el infierno comunista. Creo mucho en la frase que dicen los siberianos: "Si te comportas mal en la vida, renaces en Rusia".

¿La Unión Europea?
Débil, debilísima. Un país como Italia, que fue fundador de la UE, debería recibir de ella señales más fuertes. Porque Italia está poniendo en crisis los equilibrios de la UE.

¿Zapatero?
Su Gobierno ha tenido muchos méritos.Megusta mucho el ministro del Interior, Rubalcaba.Me ha gustado el coraje en la lucha de los derechos civiles, como el matrimonio gay. En mi opinión, con ETA tiene un planteamiento que debe ser revisado. Y sobre la criminalidad organizada están muy atrás. Lo que hacen no lo hacen mal. Y conocen bien el asunto. El problema es que los españoles no tienen la percepción de que son un país invadido. Si no, la política sería otra. Están todas las mafias: italianas, eslavas, chinas, sudamericanas. España es una especie de banquete enorme para todas las mafias del mundo.

Volvamos a Italia. Este sábado hay una gran manifestación del partido de Berlusconi.
El país está en una fase de enorme dificultad. Vive un momento de crisis profunda debido a la desconfianza hacia las instituciones, a los escándalos enormes, como el del senador Di Girolamo, elegido con los votos de la 'Ndrangheta (la mafia calabresa). Suficiente para provocar una crisis de gobierno. Pero no pasa nada.

¿Por qué no?
Porque aquí no hay confianza. Los electores de Berlusconi están convencidos de que la magistratura es un órgano político. En el otro lado (la izquierda) piensa que toda la mayoría de gobierno es mafiosa. No es así. Ni una cosa ni la otra. Hay muchos electores de centroderecha que son gente decente, pero no consideran votables al centro y la izquierda porque son frágiles y corruptos. Yo estoy convencido de que si el centroderecha y el centroizquierda no toman un nuevo camino, de alejarse del capital criminal, el país está acabado.

¿Las próximas elecciones regionales cambiarán algo?
Lo empeorarán todo. No quiero ser apocalíptico, pero ya veo lo que está sucediendo: candidatos manchados, las mafias que compran votos. En mi tierra se vende un voto por un teléfono móvil. Parece Sudamérica.