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10.5.10

El encanto de la novela en América latina

El jueves se entregó el Primer Premio de Novela Alba Narrativa, para autores menores de 40 años, una iniciativa del Fondo Cultural Alba, a través del Centro Cultural Dulce María Loynaz de La Habana, Cuba. Al mismo tiempo se abrió la convocatoria para el concurso de 2011

fOTO;aRCHIVO:fUENTE: Revista Ñ

En la mesa "Encanto y representación: narrar desde la novela de América", realizada junto con la entrega de premios, se habló de la nueva generación de escritores latinoamericanos.

En torno a ella se reunieron la venezolana Sol Linares, ganadora del premio por su novela Percusión y tomate y el argentino Juan Pablo Fiorenzza, ganador del Accésit por Verde Alicia. Los acompañaban el escritor e investigador Reynaldo González, que presentó sus libros Al cielo sometidos y Siempre la muerte, su paso breve, y Alberto Edel Morales, que presentó Que te vuelva a encontrar.

Los más jóvenes hablaron sobre sus obras y sobre su concepción de la literatura. González, un veterano intelectual cubano, cerró la charla hablando, no sin cierta nostalgia, de la envidia que despertaban en él estos jóvenes, y alabó la nueva literatura que está surgiendo en estas latitudes, "creada por gente muy joven, y con mucho que decir". "Mi primera novela no fue más que un ejercicio de mecanografía ­rió­ y la quemé".

4.5.10

Los bestsellers en la Roma antigua

Autores famosos, derechos de autor y piratería son los elementos que habitaban el mundo editorial romano. Aquí, un retrato de ese paisaje y un análisis de los comienzos de la industria en el país

VIRGILIO Y LAS MUSAS. El poeta escribe la "Eneida" en este mosaico del Museo del Bardo (Túnez).fOTO;fUENTE:Revista Ñ

A mi libro lo hojean los soldados en sus destinos de ultramar, e incluso en Gran Bretaña la gente cita mis palabras. ¿De qué me sirve? Con ello no gano ni un centavo."

Esta no es la queja de un joven autor estadounidense que de pronto descubre que el contrato que firmó no incluye las ventas en el extranjero. Son las palabras del poeta romano Marcial, escritor satírico del siglo I y defensor de los derechos de los autores.

Habitualmente suponemos que no hay mucho en común entre la actividad editorial de la antigua Roma y la nuestra. Después de todo, los libros romanos se producían en un mundo que no sólo era anterior a Internet sino también anterior a Johannes Gutenberg. Todo el material de lectura se copiaba trabajosamente a mano. El equivalente antiguo de la imprenta era un batallón de esclavos, cuyo trabajo consistía en transcribir uno a uno tantos ejemplares de Virgilio, Horacio u Ovidio como el mercado romano pudiera comprar.

Y ese mercado era grande. La Roma imperial tenía una población de un millón de habitantes como mínimo. Según un cálculo conservador de los niveles de alfabetización, debe haber habido más de 100.000 lectores en la ciudad.

El pasado del libro

Los libros que leían no eran "libros" en el sentido que hoy le damos a la palabra sino, al menos hasta el segundo siglo, "rollos", largas tiras de papiro enrolladas alrededor de dos varillas de madera, una en cada extremo. Para leer la obra en cuestión, se desenrollaba el papiro de la varilla izquierda hacia la derecha, dejando una "página" extendida entre las dos. Se consideraba el colmo de la mala educación dejar el texto enrollado en la varilla derecha una vez leído, ya que el siguiente lector debía rebobinarlo hasta el comienzo para encontrar la página que llevaba el título. Mala educación, pero un error común, sin duda. Algunos escribas servicialmente repetían el título al final del libro, previendo este problema. Estos pesados rollos hacían de la lectura una experiencia muy diferente de la que nos ofrece un libro moderno. Hojearlos, por ejemplo, era mucho más difícil, como también volver atrás algunas páginas para buscar ese nombre que no recordamos (como ocurre hoy con Kindle). Esto, para no hablar del hecho de que, en algunos períodos de la historia romana, era costumbre copiar el texto sin separación entre las palabras, como un río de letras. En comparación, descifrar el texto posmoderno más difícil (o Finnegans Wake, de James Joyce, si vamos al caso) parece fácil.

De todos modos, hay muchas cosas en el mundo literario romano que nos resultan bastante conocidas dos milenios más tarde: libreros que ganan mucho dinero, autores explotados y pobres, lanzamiento de libros escritos por famosos y premios que ponen en marcha una carrera.

Como Marcial, casi todos los escritores romanos sabían que las ganancias que producían sus escritos terminaban en los bolsillos de los libreros, quienes a menudo sumaban a la actividad de ventas una de copiado, y de este modo, en la práctica, eran tanto editores como distribuidores. En el mejor de los casos, el autor sólo recibía del vendedor una suma global por los derechos de copiado de su obra (aunque, una vez que el texto "salía", no había forma de detener las copias piratas). Horacio, el sumiso poeta del emperador Augusto, trazó una comparación obvia: los libreros eran los acaudalados proxenetas de la industria editorial romana, y los autores, o incluso los libros mismos, eran las laboriosas pero humilladas prostitutas. Dice de su librito de poesía que está "expuesto en venta, acicalado con los cosméticos de los Sosios", sus editores. No es que a Horacio le fuera mal con su trabajo literario. A falta de derechos de autor, como la mayoría de los escritores más famosos de Roma, recibió la protección de un benefactor. De hecho, Mecenas, el ministro de cultura no oficial de Augusto, le regaló una casa.

Las librerías romanas

En Roma, las librerías se agrupaban en determinadas calles. Una era el Vicus Sandalarius, o Calle de los Zapateros, no lejos del Coliseo (bien ubicado para un paseo tras ver a los gladiadores). Allí se podía ver el frente de los comercios empapelado de avisos y exagerados elogios de los títulos en stock, a menudo adornados con citas selectas de los libros del momento. De hecho, Marcial una vez le dijo a un amigo que no se molestara en entrar ya que podía "leer a todos los poetas" en las jambas de sus puertas.

Para quienes sí entraban, en general había una sala donde sentarse a leer. Habiendo siempre a mano esclavos que trajeran refrigerios, el lugar no era muy distinto de una cafetería-librería de hoy. Para los coleccionistas, en ocasiones había tesoros de segunda mano, que tenían su precio. Un académico romano informaba haber hallado una vieja copia del segundo libro de la Eneida de Virgilio –y no cualquier copia sino, aseguraba el librero, la escrita por el mismo Virgilio–. La historia no parecía muy verosímil pero lo convenció de desprenderse de una pequeña fortuna (más que los salarios anuales sumados de dos soldados profesionales) para adquirirla. Con las compras más modestas, los riesgos que se corrían eran otros. Un rollo de papiro de oferta seguramente se hacía pedazos tan rápido como un libro de bolsillo moderno. Pero, lo que es peor aún, la presión para conseguir ejemplares copiados rápidamente hacía que estuvieran plagados de errores y que a veces fueran insólitamente diferentes de las verdaderas palabras del autor. Una lista de precios del siglo III dC. revela que el dinero necesario para comprar una copia de primera calidad de quinientos renglones alcanzaba para alimentar a una familia de cuatro personas (aunque con raciones muy básicas) durante todo un año. Si uno estaba dispuesto a aceptar un trabajo de inferior calidad, podía obtener un descuento del veinte por ciento.

Pese a que los escritores antiguos no ganaban dinero con las ventas, muchos de todos modos deseaban anunciar al mundo que sus nuevos volúmenes estaban ya en los anaqueles. La fiesta de lanzamiento romana consistía en la lectura de fragmentos de la obra presentada en eventos semipúblicos o por estricta invitación, quizá en casa de un rico protector. Estas lecturas podían ser tan frustrantes para el autor como los actuales lanzamientos de libros a los que sólo concurre la mitad de los invitados, que beben una copa de vino por compromiso y se baten en veloz retirada sin haber comprado un ejemplar. A comienzos del siglo II dC., Plinio se quejaba de que en Roma "casi no había un día de abril en que alguien no ofreciera una lectura" y de que los pobres autores tenían que soportar que su público fuera exiguo y en su mayor parte se escapara antes del final.

El duelo por los premios

Un camino más seguro a la fama en el mundo antiguo era el premio literario. Los escritores son profundamente competitivos desde los albores de la literatura occidental. Dice la leyenda que, en tiempos remotos, hubo un duelo literario entre Homero y su contemporáneo menos famoso y ligeramente más joven, Hesíodo. (Ganó Hesíodo porque Los trabajos y los días, su largo poema sobre la agricultura, era más "útil" que la Ilíada). Todo el teatro griego, como se sabe, fue escrito para los concursos dramáticos. Más tarde, los emperadores romanos solventaron premios de alto perfil, más parecidos al Pulitzer o el Booker. Se sabe que una serie de autores con libros ya publicados tuvieron éxito en esos concursos, pero siempre corrían el riego de ser humillados por la inesperada victoria de un aficionado. Una lápida romana recuerda a un niño prodigio de 11 años llamado Sulpicio Máximo, sin duda cuidadosamente preparado por Mater y Pater, que murió poco después de competir "con honor" por un prestigioso premio de poesía en Nápoles. Había impresionado a los jueces con su composición sobre un conocido tema mitológico: un discurso de Júpiter en el que reprendía severamente al dios del sol por haberle prestado su carro al atolondrado Faetón.

Quizá nos asalte la tentación de sentir pena por estos atribulados autores antiguos. Pero antes de derramar demasiadas lágrimas, deberíamos reflexionar sobre el éxito que han tenido a lo largo de los siglos. Platón, como a los estudiosos de la antigüedad clásica les complace ufanarse, sigue siendo todavía hoy el filósofo que más ha vendido en el mundo, mientras que, como confirmará cualquier consulta a los rankings de Amazon, Livio, Horacio y Virgilio aún rivalizan en popularidad con la mayoría de los autores modernos de libros sobre el mundo clásico. Puede que no hayan ganado mucho dinero durante su vida, pero puedo imaginarlos sonriendo satisfechos en los Campos Elíseos mientras calculan a cuánto habrían ascendido sus 2.000 años de derechos de autor.

Mary Beard es profesora de estudios clasicos de la Universidad de Cambridge y editora de The New York Times.Traducción: Elisa Carnelli (c) The New York Times y Clarín

Piglia:"Un escritor escribe por y para los lectores y por y para los analfabetos"

En la conferencia de ayer, en la Feria del Libro, el intelectual marcó la importancia de la lengua popular. Y se quejó de las traducciones españolas


CERTERO Y CATEGORICO. Durante la conferencia sobre la tradición literaria argentina, el escritor deslumbró.fOTO;fUENTE:Revista Ñ

C ada vez que Ricardo Piglia acude a la Feria, logra imprimir su sello, eleva el nivel de la discusión y abre un debate y una vía de escape a tanta parafernalia publicitaria.

En 2008 inauguró la Feria con una reivindicación militante de la poesía. El año pasado evocó a Roberto Arlt durante la presentación de El paisaje en las nubes, una selección de artículos del autor de Los siete locos. Ayer, auspiciado por Ñ y Clarín, Piglia intentó explicar "o empezar a conversar", dijo, "La tradición de la literatura argentina". Durante la hora que duró su exposición, logró la atención total de sus 500 espectadores.

Para empezar a hablar de la tradición literaria argentina, Piglia eligió partir de las traducciones. "Se podría discutir a la traducción como un modo de democratizar el acceso a la literatura", afirmó. "Las traducciones fijan el estado de la lengua. Por eso los clásicos vuelven a traducirse", porque la lengua cambia, como todo cambia. Aclarado el punto, atacó: "Hoy sufrimos las traducciones españolas".

Para el autor de El último lector y Crítica y ficción, las traducciones fueron también una estrategia de divulgación de ideas políticas: "Todas las revoluciones las hicieron los hijos de los libros. Las hicieron lectores que intervinieron activamente en ciertas prácticas políticas".

En ese sentido, habló del anunciado apocalipsis de los libros: "No soy futurólogo, pero quizás el declive del libro podría estar ligado a los declives de ciertas prácticas políticas", señaló ­con más sutileza que precisión­ antes de recordar que "las revoluciones siempre fracasan" y que el resultado de la revolución francesa fue Napoleón, así como Rosas de la de Mayo y Stalin de la rusa.

Una de las muchas imágenes literarias que Piglia barajó en su disertación fue imaginar qué pasaría si se llevaran las discusiones actuales a la víspera de mayo de 1810. "Yo creo no hubieran hecho la revolución. Hubieran dicho que hay que consensuar. Los que piden conversar son los que tienen el poder, los que pueden manejar el diálogo", señaló, categórico.

El público festejó cada ocurrencia de Piglia, que, verborrágico, intercalaba opiniones políticas con estéticas, si es que allí habita alguna fractura posible.

Luego de leer la proclama de San Martín al Ejército de los Andes ­donde el prócer dice cosas como que "andaremos en pelotas como nuestros hermanos los indios"­, recalcó la importancia del uso del lenguaje popular. El Libertador lo utilizó para construir "un nosotros", explicó.

"Un escritor escribe por y para los lectores y por y para los analfabetos, por los que no pueden leerlo", insistió a la hora de recordar la importancia de los libros que acompañan los cambios de las formas de hablar y de usar el lenguaje, como El Martín Fierro u Operación Masacre.

"Ese tipo de libros son acontecimientos más que documentos", destacó, "porque nos enseñan sobre todas las épocas. Son los que fundan tradiciones, más allá de las discusiones por el canon", sostuvo Piglia, quien a través de su obra crítica construyó gran parte del "canon" argentino. Así se llama a los textos y autores que son considerados parte de "el cuerpo" de la literatura nacional.

Ese gran "cuerpo" que nació con El matadero, de Esteban Echeverría, y en el que "los perdedores siempre tienen razón", fue, según Piglia, funcional a los intereses del Estado. Eso ya no sucede: "Nosotros, los escritores de mi generación ­Saer, Briante y Di Paola­ empezamos a correr a la literatura del discurso estatal. Hoy la literatura ha perdido su vigencia en la construcción de ciertos sentidos; ahora lo hacen los medios. Por eso los debates son muy agudos y muy intensos, más allá de los intereses", señaló.

Finalmente, para Piglia la tradición colabora en la discusión sobre la construcción de la memoria colectiva y en la casi siempre arbitraria política de archivo.

"Lo que tratado de empezar a discutir es la construcción de tradiciones. Y el modo en que se representa a literatura argentina: como si fuera una especie de río donde los escritores navegamos como podemos. Y lo cierto es que ni estamos navegando ni yo me paso leyendo a Cambaceres.

Leo a Joyce", terminó.

Y estalló el aplauso.

28.4.10

La editora De Moura apuesta por la salud del libro y la calidad de los contenidos

Sostiene que la polémica sobre el libro en formato digital o en papel no es, en realidad, más que un tema de continentes y que lo verdaderamente importante son los contenidos

Beatriz De Moura, editora. fOTO:EFE.fUENTE:que.es

"Considerada una de las más importantes editoras europeas, la española de origen brasileño Beatriz de Moura lleva prácticamente toda su vida rodeada de libros.

En 1968 fundó Tusquets Editores con un capital equivalente a 1.500 euros, una locura "romántica", recuerda, que se convirtió en un éxito cuando su "espíritu aventurero" y su pasión por la literatura se combinó con la experiencia en los negocios de quien fue su compañero en esta aventura, Antonio López.

La combinación resultó y "más de 40 años después seguimos aquí", apunta la editora, que saluda el fenómeno que se ha dado en España en los últimos años con la proliferación de pequeñas editoriales que tratan de abrirse un hueco en el mercado.

Pese a que reconoce que la crisis no fue tan dura para las editoriales españolas en 2009 como se temía, augura un año difícil en 2010 y teme que la situación económica termine por obligar a cerrar a muchas de las pequeñas empresas del sector.

Su recomendación para las nuevas editoriales es precisamente la clave de Tusquets: el equilibrio, porque "se puede fracasar bien por exceso de riesgo económico o bien por exceso de romanticismo", afirma Moura, que visita en estos días Buenos Aires para participar en la Feria Internacional del Libro.

Más preocupada por los efectos de la crisis en el sector que por el avance de las nuevas tecnologías, Beatriz de Moura sostiene que la polémica sobre el libro en formato digital o en papel no es, en realidad, más que un tema de "continentes" y que lo verdaderamente importante son los contenidos.

"No me asusta la tecnología", afirma, aunque admite que grandes grupos editoriales han tomado ya la delantera en la experimentación con soportes digitales y que, por cuestiones financieras, los pequeños y medianos se están quedando atrás.

"Creo que no debemos precipitarnos" porque "vivimos del libro en papel y seguiremos viviendo del libro en papel. En el futuro, pueden convivir los dos soportes, habrá gente que prefiera papel y habrá quien prefiera otro formato".

"Convivirán los dos formatos, siempre que encuentren cada uno su terreno y su público", aventura.

Además, advierte de que "sea cual sea el soporte, dentro tendrá que haber un contenido, y los contenidos se los daremos los editores. Van a necesitar de nosotros muchísimo, nos lo están pidiendo a gritos".

El auténtico problema, a su juicio, está en la piratería y en cómo combatirla para evitar que termine minando la creación literaria.

"Aún no se han encontrado medios tecnológicos para proteger la divulgación de estos contenidos. Llegará un día que no se pueda bajar ningún contenido sin una remuneración para el autor, de lo contrario se acabará con la creación tanto literaria, como musical o fotográfica".

El libro, insiste, "no tiene por qué asustarse demasiado, y en el futuro se encontrará una vía de recaudar dinero para que los creadores puedan seguir creando".

Para Beatriz de Moura esta revolución tecnológica es similar a la que se vivió en el pasado con la aparición de la televisión o el cine.

"Cuando apareció la televisión decían que el cine iba a desaparecer, pero se fue amoldando, cada periodo busca la manera de encontrar su territorio de actuación y no desaparece ningún modo de expresión porque aparezcan nuevas técnicas", afirma.

Prueba de la buena salud del libro, dice, son éxitos como el de la saga de Harry Potter que, en su opinión, "demuestran que el poder de la imaginación aún existe sobre un soporte que se llama papel y que miles de chicos de todo el mundo esperan para poder leerlo. Es un fenómeno inesperado en plena era de las tecnologías".

En medio de este complejo contexto, con la amenaza de la crisis y la experimentación de las nuevas tecnologías, Beatriz de Moura apuesta por los valores de una buena editorial: publicar un catálogo de calidad sin dejar de explorar escritores desconocidos.

"En la medida de lo posible intento hacer lo indecible para que un buen autor no se me escape. Eso sí es futuro", concluye.

27.4.10

Se busca corresponsal en Buenos Aires

"Corresponsales especiales que a través de piezas breves nos comentarían los hechos o situaciones más relevantes o que consideren que debemos conocer en Papeles Perdidos"

Por: Winston Manrique Sabogal

fOTO;fUENTE:papelesperdidos

"Festejar con libros 200 años de historias. Ese es el título y la temática elegida este año por la 36ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires con motivo del bicentenario de las independencias de los países latinoamericanos. Y que ustedes pueden contarnos en Papeles Perdidos. Así haríamos entre todos un post-crónica coral de creación continua.

Feriabuenosaires

Visitantes en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires

¿Qué les parece? Serían algo así corresponsales especiales que a través de piezas breves nos comentarían los hechos o situaciones más relevantes o que consideren que debemos conocer en Papeles Perdidos. Incluso con entrecomillados de escritores o editores que asistan a la Feria o recomendaciones de libros, anécdotas y demás. La Feria empezó el pasado jueves y se prolongará hasta el 10 de mayo con decenas de actividades literarias y culturales, lo cual la reafirma como una de las más importantes del mundo hispanohablante.

Por lo pronto va una pista: mañana miércoles y el jueves se van a realizar sendas jornadas magistrales que "buscan ayudar a comprender la Argentina de los pasados 200 años, vislumbrando horizontes posibles para los futuros tiempos", anuncia la organización de la feria. Ello dentro de la actividad Encuentro del Bicentenario. Otras jornadas son el Festival de Poesía, el Encuentro de Narración Oral y la Bienal Borges-Kafka. Toda la información en http://www.el-libro.org.ar/.

Uno de los programas más exitosos es Invitados del Exterior que este año cuenta con la presencia de medio centenar de autores de todo el mundo como el italiano Alessandro Baricco, el alemán Rüdiger Safranski, el francés Alban Cerisier, el checo Josef Cermak, los colombianos Fernando Vallejo y Darío Jaramillo y los españoles Almudena Grandes, Enrique Vila-matas, Luis García Montero, Antonio Gamoneda y Rosa Montero.

Damos así un paso más dentro del ciberespacio y el diálogo en torno al mundo del libro que tanto nos gusta e interesa. Algo parecido a lo que ya hicimos con el Congreso virtual de la lengua hace dos meses, sólo que esta vez son ustedes quienes proporcinan la información, la opinión y el debate

Las notas de estos corresponsales episódicos, que serán ustedes, las leeríamos en el espacio de Comentarios. Lo dicho, espero que se animen en caso de pasar por la feria bonaerense. Gracias por anticipado y espero sus noticias.

23.4.10

Abre la Feria del Libro de Buenos Aires,que "entra por los ojos"

DÍA DEL IDIOMA
Pantallas, banderas y fotos enormes atraerán al público en el gran evento cultural del año

VER Y LEER. Todo listo para una edición en la que se destaca la utilización de recursos visuales.fOTO;fUENTE:Revista Ñ

"La 36ª Feria del Libro, que hoy abre sus puertas al público, es cada vez más parecida a un buen plato de comida: entra por los ojos. Basta con pasar la puerta que da a la avenida Sarmiento para que, entre las banderas de los países expositores y las columnas que dan ingreso al enorme Espacio del Bicentenario, se genere el primer impacto visual, que se desplegará a lo largo de todo el predio.

Es que el recurso de la imagen parece no agotarse. Los stands, que no pueden extenderse hacia los costados, lo hacen hacia arriba colgando letras, tapas de libros, esculturas de chicos leyendo o adornos típicos de las naciones que representan, como los Países Árabes o Japón. A la vez, las paredes ilustradas de cada espacio ­con una foto enorme de Eduardo Galeano, con algunos de los protagonistas de la Revolución de Mayo o con un retrato de Tomás Eloy Martínez, a quien el Grupo Santillana dedica un sector de su stand­ sirven para captar la atención del público y para organizar los temas ofrecidos.

Con recursos visuales se promociona la participación de las estrellas invitadas: Alessandro Baricco (el autor de Seda); los españoles Antonio Gamoneda y Enrique Vila-Matas; el estadounidense John Katzenbach y el provocador colombiano Fernando Vallejo.

Los recursos multimedia, más usados que en ediciones anteriores, son otra forma de acompañar la oferta bibliográfica: abundan las pantallas que muestran la programación de cada editorial o los paisajes de la provincia o país que representan. Una novedad de esta edición: habrá kioscos de música. Justo donde el pabellón verde se transforma en el azul, se han montado cuatro máquinas expendedoras de MP3, en las cuales se podrá comprar canciones sueltas, con tarjetas prepagas de entre 10 y 100 pesos. Claro que también habrá música gratis. Y qué música: Caetano Veloso se presentará el 1° de mayo para cerrar la Noche de la Ciudad en la Feria.

Una característica, previsible, de esta Feria: el Bicentenario es excusa de varios estantes en más de un stand. A-Z Editora, Grupo Santillana y el INDEC son sólo algunos de los que le dedicaron un sector a la efeméride más popular de 2010. También se destaca el espacio que montó la Presidencia de la Nación, que nuclea entre otros a Cancillería, la secretaría de Cultura y la Biblioteca Nacional.

Todos estos recursos son sólo un condimento extra para el plato principal: los libros, que entre pantallas, sillones de colores, charlas, debates y murales, no pierden su lugar sino que están mejor expuestos que nunca, listos para ser retirados de los anaqueles, clin, caja, y a la biblioteca de casa.

La Feria, que se extenderá hasta el 10 de mayo, empieza con una gran novedad: hoy abre sus puertas en forma gratuita para el público, desde las 18 y hasta las 22. El acto inaugural será a partir de las 18.30 en la sala Leopoldo Lugones.

Allí, los oradores anunciados son Mauricio Macri, Jefe de Gobierno porteño; Horacio García, presidente de la Fundación El Libro; Jorge Coscia, secretario de Cultura de la Nación y Alberto Sileoni, ministro de Educación nacional. Cecilia Milone cantará el Himno Nacional y los tangos Uno y El día que me quieras, y Víctor Heredia y Teresa Parodi leerán textos de Mariano Moreno (sobre la creación de la biblioteca pública), Joaquín V.

González, Manuel Ugarte y Ricardo Rojas (Blasón de plata). La presencia de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner aún no está confirmada.

Como un buen plato de comida, la Feria está servida y todos esperan que resulte un gran alimento...para el alma.

Los editores debatieron sobre el futuro del libro

DÍA DEL IDIOMA
En la redacción de Ñ, se reunieron para mantener un diálogo con algunos de los responsables de la revista y discutir sobre el futuro de los libros

Ñ.Un estilizado diseño de la letra, realizado en los siglos XI y XII.Símbolo del Idioma Español.fOTO:.fUENTE: Revista Ñ

"Invitados de Fundación Typa (Teoría y Prácticas de las Artes), Caroline Chang, de Brasil; Carles Torner , de Cataluña; Ottavio di Brizzi, de Italia; Paca Flores, de España; Kexing Ma, de China y Jackeline Montalvo, de Estados Unidos; conversaron en intimidad con los editores de Ñ Jorge Aulicino, Julián Gorodischer, Raquel Garzón, Horacio Bilbao y Diego Erlan. Los primeros se interesaron en el prisma particular con el que Ñ intenta decodificar y reflejar el estado de situación de la actividad cultural en Argentina. Los anfitriones, en cambio, preguntaron sobre las experiencias particulares de cada uno de los invitados.

"Por desgracia el de la cultura es un mundo que les importa a muy pocos", rompió el hielo Flores, que obtuvo el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial en España en 2008, por su trabajo en la Editorial Periférica, que editó entre otros al argentino Fogwill y al mexicano Yuri Herrera. Di Brizzi , responsable editorial de B.U.R. (Biblioteca Universale Rizzoli), sello de libros de bolsillo de ese gigante editorial italiano, lamentó que esa esfera informativa fuera la más perjudicada –casi siempre- en los medios tradicionales y trasladó la discusión a Internet, una plataforma que también le interesa para llevar sus libros.

Di Brizzi se entusiasmó con el desarrollo del mercado de libros electrónicos, mientras que Flores señaló que hasta que no haya un consenso general en cuanto al hard y al software más conveniente, su editorial no apostará a ninguno de los modelos que ahora compiten sin sacarse demasiada ventaja. La representante norteamericana, aunque nacida en Puerto Rico, destacó -en tanto- el campo cada vez más importante que los e-books van ganando en la primera economía del mundo.

Más tarde y luego de pedirles a los periodistas recomendaciones sobre autores argentinos con un posible futuro venturoso en sus países de origen, Torner reflexionó acerca de su experiencia como coordinador de la participación de Cataluña en 2007 como invitado de honor en la Feria del Libro Frakfurt. Ese rol será ocupado este año por la Argentina. "Es importante decir -sobre todo por lo que parece ser la discusión aquí- que (Frankfurt) tiene un efecto de descubrimiento sobre la literatura, pero lo que el explica el éxito relativo que tuvimos, fue que empezamos a subvencionar la traducción de los libros catalanes 4 años de Frankfurt y luego hemos proseguido con esa tarea", subrayó.

La traductora independiente china Kexing Ma, que llevó al gigante asiático textos de autores como Guillermo Martínez y Luis Sepúlveda detalló las dificultades que debe sortear para superar los órganos censores de su país.

Jackeline Montalvo, en tanto, comentó cómo fue el trabajo bilingüe y de traducción con La maravillosa vida breve de Oscar Wao, del dominicano Junot Díaz, ganador del Pullitzer 2008 y uno de los más destacados invitados a la Feria porteña del año pasado.

El diálogo, que se extendió durante aproximadamente dos horas, sirvió para unos y otros para empezar a vivir la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en el año del bicentenario nacional.

19.4.10

Arranca la Feria del Libro de Buenos Aires

FILBN

Es una de las más prestigiosas de América Latina que comienza el jueves, bajo el signo del Bicentenario


COMO EN OTRAS EDICIONES, Este año también se celebra la noche de la ciudad, con entrada gratuita.fOTO;fUENTE:Revista Ñ

"Los miles y miles de estantes ya están instalados en La Rural, repletos de la inmensa variedad de ejemplares que se exhibirán y venderán durante la 36ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que mañana pondrá en marcha sus jornadas profesionales y que el jueves abrirá sus puertas al público general ­desde las 18 en forma gratuita­, hasta el 10 de mayo, en una nueva edición del evento editorial más importante de la Argentina. El Bicentenario, gran leitmotiv de actos y charlas de este año, inspiró el lema: Festejar con libros 200 años de historias. Sobre el tema se hablará en el acto de inauguración el jueves, que aún no tiene orador principal confirmado, y durante los 19 días que dura la convocatoria.


Como siempre, visitarán la Feria invitados del exterior, entre los que destacan el italiano Alessandro Baricco, los españoles Antonio Gamoneda, Enrique Vila-Matas y Rosa Montero, y el estadounidense John Katzenbach. En Facebook, que la organización está usando más que nunca, junto a Twitter, hubo, entre los casi 5 mil seguidores, pedidos por Isabel Allende y por Paul Auster.

Los encuentros tradicionales, como el de Narradores, el Festival Internacional de Poesía y la Maratón de Lectura, también tienen su lugar asegurado en la agenda, ya convertidos en clásicos. Lo mismo sucede con la cuarta edición La Noche de la Ciudad en la Feria, que se celebrará el sábado 1° de Mayo: no sólo habrá entrada gratuita a partir de las 21, sino que antes, en la avenida Sarmiento, habrá un recital también de acceso libre del que participarán Sandra Mihanovich, quien homenajeará a Eladia Blázquez, Tania Libertad, que hará lo propio con Mario Benedetti, y, como cierre, Caetano Veloso.

"Son tres grandes músicos de Latinoamérica, muy vinculados a la poesía, creo que será el gran aperitivo para que la gente después entre a la Feria y la recorra", comentó el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, quien explicó que en esta edición, la Ciudad eligió distribuir su presencia en varios espacios y en distintas actividades por sobre concentrarla en un stand institucional. "El eje será impulsar a Buenos Aires como Capital Internacional del Libro 2011, declarada por la Unesco, y que la presencia de Buenos Aires se note en todo el espacio, mediante la acción; para eso triplicamos el presupuesto destinado, llevándolo a 1.200.000 pesos", sostuvo.

El Estado nacional montará el Espacio del Bicentenario, en el cual se concentrarán todas las dependencias oficiales de la Presidencia, tales como la Biblioteca Nacional, el Fondo Nacional de las Artes y la Secretaría de Cultura, cuyo titular, Jorge Coscia, es el único funcionario invitado que ya confirmó su presencia en el acto de inauguración del jueves.

Como novedad, este año se montará durante el 8 y 9 de mayo el Espacio Cómic, con charlas y exhibiciones. Además, Francisco Solano López, el dibujante de El Eternauta, entregará por primera vez el premio que lleva su nombre a una obra del género. La II Bienal Borges­Kafka / Buenos Aires­Praga será otro de los platos fuertes de esta edición, para la que concurrirán escritores y funcionarios checos.

Reducida en dimensiones ­este año ocupará 37 mil metros cuadrados, mientras que desde 2007 abarcaba 45 mil­, la Feria cuenta con 50 expositores más que el año pasado, que representan a 38 países del mundo. "Cuando empezó la planificación de esta edición, en agosto de 2009, se consideró que la crisis frenaría la demanda de espacio, por lo que se decidió no alquilar el pabellón ocre; luego, la situación mejoró pero era tarde, el pabellón ya estaba tomado, por eso quedó una lista de espera de unos 20 interesados", cuenta Marta Díaz, directora de Ferias de la Fundación El Libro, entidad que organiza el evento. El aumento en la cantidad de expositores indirectos, es decir, aquellos que ofrecen su material a través de stands de librerías, distribuidoras o países, balancea la reducción física, así como la instalación de tres carpas en espacios exteriores, según explica Díaz, que espera "una Feria a la altura de su gran prestigio".

Instalar un stand en La Rural cuesta entre 588 y 1313 pesos el metro cuadrado, dependiendo del pabellón en el que vaya a ubicarse. Pero el costo no es lo más difícil de sortear: la adjudicación de espacio se va haciendo según la antigüedad en la Feria, por lo que las opciones ­de ubicación, de tamaño y de costo­ se acotan para las editoriales más nuevas. Así, ingresar como expositor es todo un mérito para quienes se lo proponen.

"Nos costó entrar lo mismo que les cuesta a todos los nuevos editores: las mejores ubicaciones se van rápido y cuando te toca elegir tal vez queda algo que no te sirve, por dimensión, por costo; creo que el sistema es mejorable, aunque la Fundación siempre escucha a los expositores más chicos y es dinámica a la hora de reacomodar el espacio para ampliar las oportunidades", cuenta Ileana Lotersztain, directora de la editorial Iamiqué, que participa desde 2007 de la Feria, y agrega: "Eso sí, una vez que entrás, no podés dejar de ir; hay público, hay especialistas, estás en el catálogo, es la inversión en publicidad más importante de todo el año".

Michelle Keningstein es la presidenta de la comisión de Biblodiversidad, el grupo de 28 editoriales independientes que expondrán y venderán sus títulos en un stand colectivo de la Cámara Argentina del Libro. "Esta participación es el primer paso para abrirse camino en la Feria, que es el evento en el que hay que hacer presencia porque la recorre más de un millón de personas y porque durante las jornadas podés hacer negocios", cuenta, y explica que en general, no tener stand propio tiene que ver con que el volumen de títulos publicados es aún reducido y, a la vez, con los costos.

Como en cada abril, las alfombras de colores ya están desplegadas, las salas de conferencias preparadas, las pilas y pilas de libros con olor a nuevo acomodadas. Sólo falta el aporte imprescindible de los cientos de miles de visitantes que distinguen a cada edición de la Feria, y la hacen única.
Las propuestas de Clarín y la Revista Ñ
Con el destacado escritor italiano Alessandro Baricco como plato fuerte, Clarín y Ñ tendrán en esta Feria Internacional del Libro de Buenos Aires ­como ya es habitual­ una cargada agenda de actividades, charlas, presentaciones y mesas redondas de gran atractivo.

Las propuestas arrancan el viernes 23 con la mesa redonda ¿Qué conmemoramos? El Bicentenario en perspectiva histórica, de la que participarán Ariel Denkberg, Noemí Goldman e Hilda Sábato (a las 19 en la sala Bioy Casares). El lunes 26, junto a la Editorial Anagrama y la Fundación el Libro, se presentan Baricco, en una conversación con Diego Fischerman y Guillermo Piro (a las 20.30 en la sala Ocampo). El autor de Seda también dialogará con Claudia Piñeiro el martes 27 (a las 20.30 en la sala Ocampo).

El jueves 29 se presentará en la Feria Más liviano que el aire, la novela de Federico Jeanmaire ganadora del Premio Clarín 2009 (a las 18.30 en la sala Ocampo).

La agenda prevé además una serie de mesas redondas, entre ellas: Representaciones de la venganza, en la que dialogarán Reynaldo Sietecase, Marisa Grinstein y Eduardo Sacheri (30/4 a las 19.30 en la sala Ocampo); Cuando la vejez es protagonista, con la participación de Claudia Piñeiro, Jeanmaire, Martín Kohan y Ariel Magnus (2/5 a las 18 en la sala Borges); y Algo nuevo por decir. Las escritoras del momento, una mesa que reunirá a Romina Paula, Patricia Kolesnicov, Gabriela Cabezón Cámara y Laura Meradi (6/5 a las 18.30 en la sala Ocampo).

El cierre de lujo será con una entrevista al español Enrique Vila-Matas, organizada junto a Planeta, el sábado 8 de mayo a las 19 en la sala Ocampo.