5.7.09

Porno, photoshop y realismo online


¿ESTRELLAS SIN MAQUILLAJE? Mónica Bellucci sin retoques. (Foto de Peter Lindbergh para la tapa de Elle).

La estética de la espontaneidad, empujada por el video y la fotografía amateur, sacude los parámetros de la imagen. Lo casero y lo profesional, lo auténtico y lo retocado, ¿compiten o se complementan?

Horacio Bilbao

Cámara, software, realidad. El viejo latiguillo de los rodajes, bien podría reformularse así en la maraña 2.0. El influjo del la fotografía y el video casero sigue ganando espacio y desafía viejas prácticas y negocios. Hace 20 años, para tomar un ejemplo no tan lejano, las confesiones íntimas de un grupo de mujeres grabadas en VHS por James Spader en la Sexo, mentiras y video de Steven Soderbergh le cambiaron la vida al personaje de Andie McDowell, quien sufría traumas sexuales al por mayor. Ocurría en el cine, pero desde entonces y desde mucho antes las cámaras de video (que luego fueron también de foto y viceversa) ya amenazaban con romper el anonimato de muchos nadies. Y junto a esa ruptura, provocar un impacto irreversible en el mundo de la imagen.

Hoy, la web está plagada de gente que se muestra aunque no tenga nada que mostrar. Y más allá del fenómeno socio político que esto implica, que siempre será la base para cualquier análisis, el mundo de la imagen publicitaria y el de la pornografía, entre otros tantos están siendo sacudidos por una marea de fotos y videos caseros, que en muchos casos se profesionalizan y son absorbidos por el circuito medial. Los parámetros de calidad, de estética y el valor de la autenticidad no son los mismos. Para ejemplo vale lo que escribió Eric Wilson en The New York Times la semana pasada. "La mayoría de los lectores de revistas de moda está consciente de que todas las fotografías, por lo menos hasta cierto grado, mienten " , dijo.

No solo las revistas de moda están siendo afectadas. También la industria pornográfica, que pierde adeptos en el papel y que encuentra competencia online. Los sitios de redes sociales son la atracción más popular en Internet. Y hay quienes dicen que ya destronaron a la pornografía. En el horizonte, claro, amenazan con pegar zarpazos a diestra y siniestra frente a otros negocios más sanctos. Es que la pornografía, si no miente como algunas imágenes, espectaculariza. Bill Tancer, gerente general de investigación en Hitwise, una empresa de seguimiento de Internet, dijo que uno de los principales cambios en el uso de Internet en el último decenio ha sido la disminución en el interés en la pornografía o sitios de entretenimiento para adultos. " Mi teoría es que los usuarios más jóvenes pasan tanto tiempo en las redes sociales que no tienen tiempo para mirar los sitios para adultos", dijo Tancer. Tiemblen freudiandos y pornostars.

Claro que entre los usuarios de Internet conviven al menos dos vertientes polares, los que buscan la autenticidad aunque no lo sepan y aquellos que persiguen los senderos de las celebridades, siempre tratando de ocultar la celulitis y las arrugas. " Hay algo de obsceno en esa sobreexposición de textos e imágenes auto-referidas. Tanto en esa compulsión por hacerse ver y mostrarlo todo como en el deseo de husmear la intimidad ajena " , le dijo a Ñ la antropóloga argentina Paula Sibilia, autora entre otros de "La intimidad como espectáculo" (FCE).

Pero lo cierto es que acompasados por la popularización del software de fotografía y video, los retoques y los trucos que se pretenden reales en las pantallas y en las revistas se han vuelto más evidentes, extraños y antinaturales para el ojo aguzado del internauta. "El fenómeno conlleva ciertos cambios en los códigos del realismo, una corriente estética que siempre marcó el ritmo de la modernidad y que ahora vuelve con otras pautas", dice Sibilia. Y sigue: " La existencia del sujeto contemporáneo ya se encuentra tan estetizada y ficcionalizada con recursos mediáticos, que no puede sorprendernos esta búsqueda de algo que parezca escapar a esa lógica " .

En los círculos de la moda ya tomaron nota de este dato. El debate sobre la manipulación de fotos tiene a Peter Lindbergh, uno de los creadores de imágenes más famosos del mundo, a la cabeza del ataque contra esa práctica. El mismo llevo a las tapas de la revista Elle una serie de fotos antiglamour, con sus modelos posando "sin maquillaje y sin retoques". También tomaron nota en muchos canales de TV, sobre todo en los EE.UU., que llevan imágenes caseras a sus pantallas buscando un ambiente de autenticidad que han ido perdiendo. Y la lista de manipulaciones e imbricaciones para dar con el estándar que impone Internet sigue y es larga.

Según Sibilia, esto tiene que ver no sólo con la popularización de las tecnologías y dispositivos digitales (cámaras de fotos, celulares, computadoras, Internet, etc.), sino también con una especie de saturación provocada por décadas de convivencia con imágenes espectaculares, entre las cuales la pornografía ocupa un lugar privilegiado. " Hoy se cotizan en alza las experiencias auténticas, únicas, verdaderas, que no sean una mera mercadería o una puesta en escena. Se busca lo real (o, por lo menos, algo que así lo parezca) " , grafica Sibilia. ¿Ya no sirve idealizar falsas bellezas?

Es difícil comprobar los cambios en los patrones de comunicación. E imposible refrendar esta tendencia. Por un lado, están quienes avizoran un camino online que acabará por volver todo más transparente y auténtico. Para otros, esta no es más que una nueva utopía tecnócrata. El video casero y las fotos espontáneas, ¿son una corriente opuesta a la idealización de la imagen que impulsaron los medios y la publicidad? " Son dos caras de una misma moneda. Aunque parezcan opuestos, lo cierto es que se complementan y retroalimentan " , dice Sibilia.

Está por verse. Ahora mismo, mientras las cadenas de TV, los medios, la industria del porno y la publicitaria se plantean estrategias para tener un pie en cada mundo (¿el mismo mundo?) millones de usuarios, periodistas amateurs, videastas aficionados entraron al otro mundo si plantearse tantas estrategias. Los límites entre lo profesional y lo casero desaparecen, y la barrera entre lo que se puede mostrar, decir y contar en Internet se van borrando junto a la frontera entre lo personal y lo público. Saber si lo nuevo es más real que lo anterior, si convivirá con las viejas prácticas o las reemplazará, es cuestión de tiempo. Poco tiempo. Por ahora sigue habiendo sexo, mentiras y cada vez más video.


fuente:revistaenie.clarin.com

http://delcastilloencantado.blogspot.com