19.9.09

‘Necrópolis’, letras nómadas

Con esta novela inédita el escritor bogotano Santiago Gamboa recibió el jueves en la noche en Cali el Premio La Otra Orilla, de Editorial Norma. Primera vez que el galardón se entrega a un colombiano.

Santiago Gamboa vive en India y es parte de la misión diplomática en ese país.

Hizo del exilio su patria desde cuando partió para estudiar filología en España. Una decisión llevó a otra, y sin que mediara algún desajuste en su natal Bogotá, Santiago Gamboa ha pasado los últimos 25 años entre Madrid, París, Roma y ahora Nueva Delhi. Hace dos días regresó al país, como un profeta en su tierra, a recibir el premio La Otra Orilla, que, además de su prestigio, este año entrega un premio de US$100 mil, posicionándose como el tercer más alto en lengua española después del Premio Planeta, cuyo ganador recibe US$800 mil, y el Alfaguara, que entrega US$170 mil.
Gamboa, un viajero incansable y curioso, ha convertido la literatura en el espejo de esa vida nómada que lleva. De manera que en sus novelas —entre ellas Los impostores (2001), Hotel Pekín (2008) y la varias veces nominada a premios El síndrome de Ulises (2005)— la mayoría de personajes recorren largos trayectos, visitan parajes lejanos para ellos y en ese trasegar viven experiencias profundas y en lugares igualmente lejanos de su interior. De la misma manera, Necrópolis, la obra que premió el jurado compuesto por el editor Pere Sureda, los escritores Roberto Ampuero, chileno, y Jorge Volpi, mexicano, se desarrolla en una Jerusalén sitiada por la guerra, en donde se dan cita una serie de personajes que contarán sus vidas y otras historias.
¿Qué siguió después del ‘Síndrome de Ulises’?
Siguió Hotel Pekín , que es un libro menor, una novela breve. Necrópolis está en la línea de El síndrome de Ulises, es más ambicioso y elaborado y trata de desarrollar algunas líneas estilísticas literarias que ya había empezado a trabajar en Ulises.
La mayoría de sus libros hablan de viajes...
Dentro de lo que escribo está muy presente mi vida. Yo salí de viaje hace 25 años y no he vuelto, así que tengo una relación muy fuerte entre el viaje, la literatura y la vida. Descubrir un lugar y vivirlo es tan importante como descubrir a un buen autor. Mirando otras expresiones, como el cine, me entusiasma mucho lo que hizo González Iñárritu, especialmente con Babel. De alguna manera se parece a lo que es Necrópolis: en una gran extraterritorialidad hay personajes de distintas partes del mundo con historias similares o que se interconectan bajo coordenadas totalmente diferentes. Eso me encanta, es uno de los elementos centrales de mi literatura y es una tendencia que seguiré investigando.
¿Cómo es la experiencia de ganar este premio?
Es una vivencia totalmente desconocida para mí, pues es la primera vez en toda mi vida literaria que recibo uno; al principio mandaba cuentos a concursos hasta que desistí por cansancio. Pero sentí que podría pasar porque El síndrome de Ulises fue finalista en el Premio Medicis en Francia a Mejor Libro Traducido; finalista en Portugal y en el Rómulo Gallegos cuando ganó Elena Poniatowska. Cuando mi agente literario, que es como un consejero espiritual, propuso que lo mandáramos a un premio importante, me alegré. Para mí los premios son reconocimientos de colegas a un colega, financiado por las editoriales, así lo miro. En este caso es una gran emoción que lo hayan hecho Jorge Volpi, Roberto Ampuero y Pere Sureda, encargado en la editorial en España, un gran intelectual que conozco hace años. Con editorial Norma publiqué por primera vez y además me emociona encontrar aquí a Gabriel Iriarte, gran soporte de los escritores de mi generación.
Además de vender más libros, ¿qué representa ser un autor premiado?
Un premio es una forma de llamar la atención sobre un libro pues se propone al público de una manera distinta. Con un reclamo especial que dice: “Este libro es leído y aceptado por un grupo de escritores”. Pero eso no es garantía de éxito. Ya después vendrá la relación con los lectores que cada escritor cultiva.
Cuando habla de una generación, ¿podríamos hablar también de identidad nacional en la escritura?
Los debates sobre la nacionalidad tienen sentido según en donde se den. En Colombia somos escritores y punto, pero en Noruega, invitados a un congreso nos volvemos “escritores colombianos”. Uno quiere ser leído en cualquier caso y no por latinoamericano, pero al final, metodológicamente, uno vuelve a eso cuando el crítico o el ensayista lo organiza por nacionalidad. Además, responde a una mirada eurocéntrica muy incómoda, pues ellos tienen un preconcepto de lo que debe ser la literatura de otras partes del mundo y se sorprenden si el escritor no encaja en esos parámetros.
Volviendo a su generación, ¿hay elementos comunes entre ustedes, por ejemplo Mario Mendoza, Héctor Abad, Enrique Serrano?
Literariamente no, todos escribimos completamente diferente. No creo que exista un escritor en América Latina parecido a otro. De hecho, los mexicanos de la generación del Crack (con su Manifiesto), y quienes aparecimos en la antología de McOndo (que salieron publicados ambos en 1996 y es mi generación), tenemos más diferencias que cosas parecidas y nos unía el deseo de no tener cosas en común. Al final, la literatura es como un archipiélago, cada escritor es una isla aunque esté cerca de las otras. Sin embargo, cada vez que uno escribe es como cuando apuesta en una mesa de póquer: cada quien está atento a lo que hace el otro, no sólo en el país sino en el idioma. Como el caso de Roberto Bolaño, esa era la mesa donde se apostaba más duro, todos queríamos estar ahí.
¿Qué va a hacer con el dinero del premio?
Eso lo responde mi esposa. Yo tomo las decisiones políticas en casa y ella las económicas.

fuente:ELESPECTADOR.COM http://delcastilloencantado.blogspot.com

18.9.09

El escritor colombiano Santiago Gamboa es el ganador del Premio de Novela La Otra Orilla 2009

GAMBOA. El ganador de este año vive actualmente en la India. El año pasado el Premio de Norma Fue para el argentino Carlos Chernov.

La novela fue elegida entre 654 manuscritos provenientes de todo el continente y España, según anticipó la editorial Norma en un comunicado de prensa. La decisión fue unánime, por parte de un selecto jurado de carácter internacional integrado por Jorge Volpi (México), Roberto Ampuero (Chile) y Pere Sureda (España). Necrópolis cuenta la historia de un escritor, que después de Málaga es una enfermedad es invitado a un congreso de biógrafos en una Jerusalén sitiada por la guerra ya punto de sucumbir. La narración de las estrafalarias vidas de los participantes del Congreso-como en un moderno Decamerón- Sorprende al protagonista. Pocas horas después de salir del recinto del Congreso, uno de ellos aparece muerto en su habitación del hotel y aunque todo apunta a un suicidio, subyacen algunas dudas. La obra se publicará en simultáneo en América Latina y España bajo el sello La otra orilla, Y el autor visitará el país como parte de su gira a comienzos de noviembre del corriente.

Gamboa Básico
Escritor y periodista, Bogotá en 1965. Debutó como novelista con Páginas de vuelta (1995). Perder es Cuestión de Método Al cine (1997) le mereció el Gran Reconocimiento de la crítica internacional Llevada Y fue. Feliz de un joven llamado Esteban Vida (2000) Aumentó el prestigio del autor en Europa y América Latina. Luego vino su novela Los impostores (2002) y en 2005 El síndrome de Ulises , Que ha recibido los mejores comentarios de la crítica en los muchos Países donde se conoce su obra. Además, es autor del libro de viajes Octubre en Pekín (2001), del volumen de cuentos El cerco de Bogotá (2004) y de la novela breve Hotel Pekín (2008). Sus libros traducidos Están un dieciséis idiomas. Ha participado en varias Antologías de narrativa latinoamericana, como McOndo, Líneas Aéreas y Cuentos caníbales. Actualmente reside en Nueva Delhi.

fuente Revista Ñ http://delcastilloencantado.blogspot.com

16.9.09

La prosa rebelde de Roberto Bolaño llega a los chinos

La traducción al chino mandarín de "Los detectives salvajes", la primera novela del escritor chileno Roberto Bolaño que llega a las librerías de China, fue presentada en Pekín, donde destacados intelectuales chinos subrayaron el carácter rompedor que supondrá su prosa para los lectores nacionales. En una presentación y coloquio sobre la obra que se celebró en la Embajada de Chile en la capital china, profesores de literatura, escritores, directores de teatro y otras destacadas figuras de la cultura del país asiático disertaron sobre la obra de Bolaño, que llega a China de la mano de la editorial Shanghai Century.El Embajador de Chile en China, Fernando Reyes Matta, y el director general de la editorial, Shi Hongjun, pronunciaron unas palabras al inicio del acto cultural, en la que destacaron la importancia de la llegada de la novela de Bolaño al país con más lectores del mundo.
El embajador celebró la apuesta de la editorial shanghainesa por el fallecido autor, un vanguardista que siempre estuvo alejado de las corrientes literarias mayoritarias tanto entre la izquierda como entre la derecha, y que según él mismo decía en las entrevistas "no era querido por nadie".Reyes Matta, que subrayó la importancia de México y España, en las que vivió gran parte de su vida, para formar su imaginario literario, también calificó la llegada de la obra de Bolaño como "un gran salto adelante en la construcción de puentes naturales entre China y América Latina".
En el coloquio, el director teatral Mou Sen destacó el ambiente de escritores y poetas del México de los años 70 y 80 que aparece en "Los detectives salvajes", señalando que hoy en día hay un mundo similar en las ciudades chinas "pero todavía no ha habido nadie que lo refleje".Los asistentes al debate subrayaron que se debe dejar claro a los lectores chinos que la obra, pese a su título, no tiene nada que ver con la literatura policiaca, y que el origen latinoamericano del autor no lo vincula en modo alguno al realismo mágico que tan popular hizo la literatura hispanoamericana de la segunda mitad del siglo pasado.
Bolaño, nacido en Santiago de Chile en 1953 y fallecido en Barcelona en 2003, es considerado uno de los escritores más destacados de la literatura contemporánea en español, y sus obras obtuvieron numerosos premios, desde el Rómulo Gallegos al Herralde o el National Book Critics Circle Award.

“No tengo límites en cuanto al asombro”

El poeta venezolano Rafael Cadenas obtiene el premio FIL 2009

El poeta venezolano Rafael Cadenas (Barquisimeto, 1930) es el ganador del Premio FIL de Literatura y Lenguas Romances 2009, en reconocimiento a una vida dedicada a la literatura, según fue anunciado el mediodía de este 31 de agosto en la ciudad mexicana de Guadalajara, Jalisco. Entrevistado por los medios mexicanos, el poeta recordó que existen “vínculos fuertes” entre Venezuela y México, país que “siempre acogió a nuestros desterrados y los marcó desde otra impronta”, expresó. “Cadenas místicamente se ha encerrado”, afirma el escritor Alberto Hernández en un análisis sobre la poesía del autor de Los cuadernos del destierro. “Su palabra, con el pasar de los libros, se despoja cada día más hasta solazarse en el yo desolado, existencialmente destinado a crear una religión, una patria donde la sobrevivencia pueda ser su afirmación, tiempo y espacio”.


Es el número de títulos de libros que hay en el mundo, al menos hasta el viernes pasado, según Google Books: 168.178.719 Si una persona viviese un promedio de 75 años con sus bisiestos, es decir unos 27.394 días, y suponiendo que comienza a leer desde su primer minuto de vida (cosa improbable, pero no hago la cuenta porque no quiero hacer más cálculos), debería leer 6.139 libros cada 24 horas para despacharlos a todos. O sea, 4,2 libros por minuto. Hace un par de meses, la BBC difundió una noticia sobre Louise Brown, una mujer de 91 años (nada que ver con la primera bebé de probeta homónima), que había retirado su libro número 25.000 de la biblioteca de su localidad, Castle Douglas (Escocia). Desde hace 63 años, la anciana venía leyendo un promedio de seis libros por semana, llegando a una docena en los últimos años. Una hazaña sólo comparable a la del ratoncito Firmin.
¿Cuál es el récord de ustedes? O para ser más modestos, ¿cuál es su promedio de lectura semanal, mensual, anual?

14.9.09

Tania Bruguera: Una hija fiel de la revolución

ARTISTA VISUAL Vive y trabaja entre La Habana e Illinois. Nació en Cuba, en 1968.
Tania Bruguera es la artista visual cubana contempo­ránea más reputada de su país. No pinta, no dibuja, no videa. Ella se dedica casi exclusivamente a la performance. Pone el eje de su obra en su propio cuerpo in­tervenido y desde ahí parten sus creaciones.
Estuvo hace días de visita en Buenos Aires, invitada por el Cen­tro de Investigaciones Creativas (CIC), dirigido por Roberto Ja­coby, para dar un taller: "Arte de conducta - creando una profesión".
Allí trató los aspectos más intolera­bles de la vida social mediante la puesta en juego de la subjetividad hasta arribar a la creación de iden­tidades profesionales, en un reco­rrido desde lo privado a lo público, desde el rechazo personal hasta la imaginación de actividades y roles profesionales diseñados para en­frentarlos.
La charla con ella tiene lugar una tarde de agosto en la sede del CIC. "Quiero proponer el tipo de artista que se pueda meter en lo social –dice– con el privilegio que tiene el artista de meterse donde otros no se pueden meter. Me in­teresa el artista como un incenti­vador social y responsable. No me interesa ir a un espacio a decir algo sino a hacer."
Su reciente creación para la última Bienal de Venecia descri­be de un modo indudable hasta dónde llega su pregonado concep­to de arte político, intervención y ejemplo. Esto hizo en una perfor­mance que llamó "Autosabotaje": mientras leía un texto sobre arte, sentada a una mesa, apuntaba con su mano derecha con un revólver a su sien. El revólver era de verdad y estaba cargado con una bala de verdad. Hablaba y disparaba en una suerte de demente ruleta rusa. La bala nunca se disparó.
Al cuarto intento, disparó al aire. Todo esto sucedió en el marco de La sociedad del miedo , en el Pabellón de Mur­cia curado por el artista peruano Jota Castro. Casi un centenar de espectadores asistieron al sabota­je. Castro intentó parar la acción después del tercer disparo –"yo he visto la bala y me parecía real", di­jo después–, y el artista austríaco Hans Haacke, otro de los partici­pantes en la propuesta murciana, arremetió contra Tania Bruguera tras acabar la acción. No hacía falta saber alemán para entender que le preguntaba, ofuscado, si se había vuelto loca. Unos quince minutos transcurrieron desde que la artista cargó la pistola a la detonación.
Yo la había escuchado contar esta experiencia en la charla que dio en el Espacio Fundación Tele­fónica el día anterior a mi entrevis­ta. Ahora que la tengo delante, no puedo evitar volver sobre el asunto y preguntarle que "cuántas balas, que si eran de verdad, que por qué, que si no temía que se le disparara sobre su cabeza". Responde en or­den: "Una bala de verdad, porque hago arte político en serio y quiero que se vean las consecuencias, es­taba dispuesta a morir".
Y luego de todo esto, uno le cree cuando habla de arte social y político. No está blufeando. Lo dice en serio y actúa en consecuencia.
Bruguera nació y estudió en La Habana, hija de un cónsul que tuvo una parada en la Argentina pero que nunca la trajo a conocer el país; fue criada en el marco de los preceptos de la revolución.
Sin embargo, ostenta una mirada nada ortodoxa sobre la manoseada pala­bra en juego: revolución. "Me pasó recientemente –ex­plica– que muchas personas me pidieron que me definiera si es­taba a favor o en contra. No estoy de acuerdo con esa categorización. Cuba es un país demasiado com­plejo para esa simplificación. Me interesa proponer una tercera op­ción y decir qué es lo que me tocó, que vamos a trabajar con lo que tenemos y a aprovecharlo y que lo que no funciona hay que quitarlo. Esta tercera opción da la posibi­lidad de abrir un espacio nuevo indefinido. Yo soy revolucionaria y, para mí, revolución es ser capaz de responder a las necesidades del momento. El concepto revolucio­nario desde el punto de vista oficial tiene que ver con una lealtad con las personas que dirigen el país; para mí, revolución es responder a las necesidades del momento creativamente y trabajar para los demás. Mi lealtad es con los idea­les y no con las personas. Quizá en ese punto entro en conflicto, pero es lo que pienso y actúo en consecuencia."
Servir a los otros
Tania hoy vive y trabaja entre su ciudad natal e Illinois, Chicago, donde es profesora de performan­ce en el Departamento de Artes Vi­suales. Ahora está por emprender un año sabático en el que vivirá en París, autogestionando su nuevo proyecto, la creación de un Parti­do del Pueblo Migrante (PPM). Le pregunto si no le parece un poco mesiánico que una cubana llegue a Francia a tratar de organizar a los sin papeles: "La estrategia es empezar a hacerlo yo como auto­ra y luego que la siga la gente, es jugar con la idea de que el artista es el que puede hacer lo que otros no pueden. Quiero que el partido tenga verdadero poder y se pueda presentar a elecciones".
Alrededor de este proyecto, ex­plica con precisión y detalle su idea del arte: "El arte social contempo­ráneo se queda en denunciar. Eso no me interesa, el artista contem­poráneo debe intervenir, meterse en esos espacios sociales no defi­nidos que están fuera de la ley, no por ilegales sino por no considera­dos. Tú puedes comer el arroz de China pero no quieres al chino que vive al lado de tu casa. Así no vale. Voy a trabajar con los sin papeles pero también con los legales y con los hijos de inmigrantes y con los políticos. Y no me parece mesiá­nico –aclara– porque como artista me tomo todos los derechos".
En la última Bienal de La Ha­bana también se hizo notar con la performance, "Susurro de Tatlin N° 6". En ella, dos falsos milita­res custodiaban un micrófono al que cualquiera tenía acceso para hablar libremente un minuto es­tricto, luego del cual –hubiese o no terminado su discurso– era desalojado. El espacio fue tomado para reclamar pacíficamente por aquello que los cubanos conside­ran reivindicaciones básicas: des­de el acceso irrestricto a Internet hasta aspectos controvertidos de la vida cotidiana.
Fiel a sí misma y conside­rando ya que las tecnologías de la performance tales como las conocemos hasta ahora están agotadas, Bruguera hizo un pac­to con el peruano Jota Castro. Se donaron mutuamente sus cuer­pos. Aquel que muera primero tendrá derecho sobre el cadáver del otro para intervenirlo como le dé la gana. Este certificado de de­función ya comenzó a redactarlo en Venecia y lo cerró con su pac­to con Castro (nada que ver con el Comandante).
Ahora Bruguera sale de su pro­pio cuerpo y apuesta a las perfor­mances delegadas, tal será el caso de su trabajo con los migrantes que llegan a Francia. Un buen co­mienzo para cerrar lo que ella de­fine sin pudor como arte político: "Yo fui educada en el socialismo, en el que el arte debía servir a los otros y en definitiva, aunque le den muchas vueltas, es lo que siempre termino haciendo". literalmente se jugó la vida en la que consideró una obra de arte político. Radical, no quiere denunciar, quiere hacer. Y hace.

En su cumpleaños, se abre la Fundación Benedetti

BENEDETTI. La Fundación profundizará el estudio de su obra.

Va a publicar el último libro del autor, ayudar a autores jóvenes y trabajar en Derechos Humanos.
Hoy, día en el que Mario Benedetti cumpliría 89 años, se presenta oficialmente en Montevideo la Fundación que lleva su nombre. La entidad tendrá varios cometidos, producto de la voluntad expresada por el escritor en su testamento. Uno de ellos, y quizás el más esperado por los seguidores de su obra, es la publicación de Biografía para encontrarme, su último libro de poemas, aún inédito. "Son muy diversas las actividades que llevará a cabo la Fundación", explicó a Clarín su presidenta, la escritora Sylvia Lago. "Una es la que tiene que ver con el estudio de su obra, ordenamiento y fichaje de su archivo, la idea es que haya una biblioteca y un museo con todos los bienes que Mario tenía en su casa, aunque para esto vamos a tener que esperar ya que primero hay que hacer un inventario y, mientras dure el proceso de la sucesión, nadie podrá entrar a su apartamento".
Según pudo saber este diario, la sucesión concluiría en unos tres meses aproximadamente."También nos ocuparemos de cuestiones que tienen que ver con literatura en nuestra lengua, atendiendo especialmente a autores uruguayos, con un afán especial en los jóvenes. Organizaremos concursos literarios, les daremos becas, posibilidades para publicar e investigar y para realizar estudios, cursos y talleres", dice Lago, quien fuera una de las buenas amigas de Benedetti.
"La otra línea en la que trabajaremos, marcada expresamente por él en el testamento, será en el tema de los Derechos Humanos. El foco será apoyar a los familiares de desaparecidos en Uruguay y a las personas que trabajan en ese tema", puntualizó Lago.
Por ahora la Fundación Mario Benedetti funcionará en la Asociación General de Autores del Uruguay (AGADU), hasta que termine la sucesión y pueda ponerse a la venta el apartamento en el que el poeta vivió sus últimas horas. "Mario dejó indicado eso en su testamento. Con el dinero que se obtenga de esa venta, más otra suma que él dejó especialmente, se comprará una casa que oficiará como sede". Benedetti pidió especialmente que la casa fuera en la Ciudad Vieja, donde él vivió durante algunos años. ¿Cómo se financiarán estas ideas que pronto comenzarán a cristalizarse?
"Para empezar -dice Lago- Mario dejó destinado un dinero, pero luego se mantendrá, fundamentalmente, con los derechos de autor que recibirá la fundación, que es ahora la heredera de su obra".Con Lago, integrarán también la Fundación el cantautor Daniel Viglietti, el escritor Eduardo Galeano, el ex diputado socialista Guillermo Chifflet, el doctor Ricardo Elena y Ariel Silva, secretario personal de Benedetti por años, quien se encargará de la gerencia. Silva señaló que uno de los mayores logros del escritor uruguayo fue "tomar las cosas de la gente común y universalizarlas", en una "labor de traducción" que se vio reflejada en sus versos y su prosa. "A partir de ese montevideano común" -dijo- la literatura de Mario Benedetti "trascendió, primero cruzando a la Argentina y luego al resto del mundo".