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9.2.10

Recuperado "El gran Zoo", el bestiario que Nicolás Guillén dedicó al mundo

Es un objeto libro con unas impresionantes ilustraciones en color que ha dibujado el catalán Arnal Ballerter


Portada de el bestiario recuperado.fOTO; fUENTE:Lainformacion.com

"El pasado año se celebró el 20 aniversario de la muerte del poeta cubano Nicolás Guillén, símbolo de la lírica antillana junto con José Martí. Ahora, con este motivo, se recupera en España uno de sus libros más singulares, "El gran zoo", un bestiario irónico y crítico con ilustraciones de Arnal Ballester.

Publicado por Libro del Zorro Rojo, "El gran Zoo" es un objeto libro con unas impresionantes ilustraciones en color que ha dibujado el catalán Arnal Ballerter, Premio Nacional de Ilustración en 2008, y que acompañan a cada uno de estos poemas plagados de humor y que en ocasiones se convierten en fábulas con moraleja.

Unos textos en los que Guillén (Camagüey, 1902-La Habana,1989), cuya vida estuvo marcada por el fuerte compromiso social y político, se torna jovial, irónico y mordaz para construir un zoo como metáfora del mundo. Aunque algunos críticos lo señalan como la metáfora de Cuba y de los cubanos.

Nicolás Guillén, la voz de la poesía negra y mulata, comenzó a escribir los primeros poemas de "El Gran Zoo" en 1958, durante su exilio en Buenos Aires, y los publicó sueltos un año más tarde en la revista "Lunes de Revolución". Finalmente, en 1967 fueron reunidos en un volumen, publicado por el Instituto Cubano del Libro.

Considerada obra clave de la poesía del siglo XX, el propio Guillén dijo que era el vínculo que le unía a las figuras elegidas, amigos, enemigos o conocidos.

Para Selena Millares, en "El Gran Zoo" "se alternan los grandes espacios, el de los agentes del bien y del mal, respectivamente; naturaleza y civilización. El primero identifica un mundo primigenio de inocencia ultrajada que se quiere recuperar, y el segundo, toda una plaga de maldiciones, que habla de represión, racismo y miseria.

Aquí, en este libro, Guillén da también forma de animal al hambre y la mete entre las rejas de este zoo para decir y gritar: "Ésta es el hambre. Un animal/todo colmillo y ojo/No se harta en una mesa/Nadie lo engaña ni distrae/No se contenta con un almuerzo o una cena/Anuncia siempre sangre/Ruge como león, aprieta como boa/piensa como persona/No acercarse".

Poemas, todos ellos, a los que acompaña los trazos potentes y expresivos de Arnal Balleter en estampas que aúnan belleza y crítica social.

Un libro que el propio Guillén define así: "Estos son, señoras y señores, señoritas, niños, viejos, jóvenes y paseantes, éstos son los poemas del Gran Zoo, en que las bestias no son animales, sino lo que enseguida verá la audiencia y que yo iré mentando para que resuenen con la voz que les pertenece: montañas, ríos, nubes, cánceres, kukux klanes, usureros..."

El poeta y abogado Nicolás Guillén, hijo de padres mulatos, desde muy joven mostró su inclinación por el periodismo y la tipografía. Y además de defender y dar voz a la poesía afrocubana, pasó por una primera etapa romanticismo y modernista y para después dejarse llevar por su influencia y profunda admiración por los escritores del Siglo de Oro español, sobre todo por Cervantes, Góngora y Quevedo, y por Rubén Darío.

Viajero eterno, Guillén estuvo en España durante la Guerra Civil, combatiendo en las filas republicanas.

Considerado el Poeta Nacional de Cuba, entre sus obras destacan "Motivos del son", "La rueda dentada", "Por el mar de las Antillas anda un barco de papel" o "Música de cámara". Traducido a números idiomas, entre otros galardones es Premio Viareggio", Jrísto Botev de la República de Bulgaría, Nacional de Literatura de Cuba o Internacional de Poesía Asan."

3.10.09

El adiós a Cintio Vitier, el poeta de las razones cubanas

Intelectual, católico y comunista, dedicó su vida a la escritura y al estudio y divulgación de la obra de Martí. Murió ayer en La Habana, a los 88 años.



DESPEDIDA Los cubanos elogiaron la obra y el compromiso del escritor. (Granma)
El ex presidente cubano Fidel Castro y su hermano y actual mandatario, Raúl Castro, enviaron ofrendas florales en tributo al poeta e intelectual cubano Cintio Vitier, fallecido el jueves a los 88 años y cuyos restos mortales fueron exhumados hoy en La Habana.

Vitier, quien fuera diputado y ganador del Premio Nacional de Literatura de Cuba 1988 y del Premio Juan Rulfo 2002 recibe ahora el afecto del pueblo tras un funeral católico al que asistieron entre otros el vicepresidente cubano Esteban Lazo, el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, y el ministro de cultura, Abel Prieto.

"El parlamento de la cultura cubana ha perdido una de sus columnas, pero no temamos, la sostendrá su obra, una obra imperecedera que nace de una vocación enraizada a lo largo del tiempo por varias generaciones", afirmó durante el sepelio el historiador de la ciudad de La Habana, Eusebio Leal, calificando al fallecido de
"caballero de las causas verdaderas, de los nobles empeños y de los sueños".

Los restos mortales de Vitier habían sido expuestos anteriormente ya desde la noche del jueves en el Centro de Estudios Martianos de La Habana, cubiertos por la bandera nacional. Según afirmó Leal durante el funeral, entre los que acudieron a rendir tributo al fallecido en la noche se encontró el presidente Raúl Castro.

"Allí junto a tu féretro estaba la corona de Fidel, a quien quisiste con entrañable sentimiento. Y anoche, en las últimas horas, un amigo inesperado llegó para tener el último detalle, para cuidar en el último momento a nombre de la patria, el general presidente", dijo Leal, en imágenes mostradas por la televisión cubana.

Vitier fue uno de los fundadores de la revista cubana "Orígenes", de gran importancia para la cultura en la isla, y dedicó buena parte de su vida al estudio y la promoción del pensamiento del poeta y héroe nacional cubano José Martí.

El diario "Granma" afirmó que "entre las huellas más hondas, perdurables e iluminadoras del quehacer intelectual del siglo XX en esta isla, estará siempre la de Cintio Vitier". "Era un cubano real, fiel a la razón poética y a la pasión martiana que animó toda su vida", añadió el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, entregó su talento y su voz a la revolución cubana, a contrapelo de prejuicios e incomprensiones derivados de su filiación católica".

Por su parte, la agencia de noticias oficial AIN lo calificó de "maestro de generaciones" y consideró que con él "la cultura cubana pierde uno de sus pilares más sólidos y coherentes". "Hombre que nunca dudó ante las decisiones vitales de la Patria, Vitier representa lo más sano y honesto de la poesía insular", agregó.

Entre sus obras más destacadas se encuentran los poemarios "Vísperas" y "Testimonios", la novela de "Peña Pobre" y los ensayos "Lo cubano en la poesía" y "Ese sol del mundo moral". Entre otras condecoraciones era portador desde 1996 de la Orden José Martí, la máxima distinción otorgada por el Estado cubano.

14.9.09

Tania Bruguera: Una hija fiel de la revolución

ARTISTA VISUAL Vive y trabaja entre La Habana e Illinois. Nació en Cuba, en 1968.
Tania Bruguera es la artista visual cubana contempo­ránea más reputada de su país. No pinta, no dibuja, no videa. Ella se dedica casi exclusivamente a la performance. Pone el eje de su obra en su propio cuerpo in­tervenido y desde ahí parten sus creaciones.
Estuvo hace días de visita en Buenos Aires, invitada por el Cen­tro de Investigaciones Creativas (CIC), dirigido por Roberto Ja­coby, para dar un taller: "Arte de conducta - creando una profesión".
Allí trató los aspectos más intolera­bles de la vida social mediante la puesta en juego de la subjetividad hasta arribar a la creación de iden­tidades profesionales, en un reco­rrido desde lo privado a lo público, desde el rechazo personal hasta la imaginación de actividades y roles profesionales diseñados para en­frentarlos.
La charla con ella tiene lugar una tarde de agosto en la sede del CIC. "Quiero proponer el tipo de artista que se pueda meter en lo social –dice– con el privilegio que tiene el artista de meterse donde otros no se pueden meter. Me in­teresa el artista como un incenti­vador social y responsable. No me interesa ir a un espacio a decir algo sino a hacer."
Su reciente creación para la última Bienal de Venecia descri­be de un modo indudable hasta dónde llega su pregonado concep­to de arte político, intervención y ejemplo. Esto hizo en una perfor­mance que llamó "Autosabotaje": mientras leía un texto sobre arte, sentada a una mesa, apuntaba con su mano derecha con un revólver a su sien. El revólver era de verdad y estaba cargado con una bala de verdad. Hablaba y disparaba en una suerte de demente ruleta rusa. La bala nunca se disparó.
Al cuarto intento, disparó al aire. Todo esto sucedió en el marco de La sociedad del miedo , en el Pabellón de Mur­cia curado por el artista peruano Jota Castro. Casi un centenar de espectadores asistieron al sabota­je. Castro intentó parar la acción después del tercer disparo –"yo he visto la bala y me parecía real", di­jo después–, y el artista austríaco Hans Haacke, otro de los partici­pantes en la propuesta murciana, arremetió contra Tania Bruguera tras acabar la acción. No hacía falta saber alemán para entender que le preguntaba, ofuscado, si se había vuelto loca. Unos quince minutos transcurrieron desde que la artista cargó la pistola a la detonación.
Yo la había escuchado contar esta experiencia en la charla que dio en el Espacio Fundación Tele­fónica el día anterior a mi entrevis­ta. Ahora que la tengo delante, no puedo evitar volver sobre el asunto y preguntarle que "cuántas balas, que si eran de verdad, que por qué, que si no temía que se le disparara sobre su cabeza". Responde en or­den: "Una bala de verdad, porque hago arte político en serio y quiero que se vean las consecuencias, es­taba dispuesta a morir".
Y luego de todo esto, uno le cree cuando habla de arte social y político. No está blufeando. Lo dice en serio y actúa en consecuencia.
Bruguera nació y estudió en La Habana, hija de un cónsul que tuvo una parada en la Argentina pero que nunca la trajo a conocer el país; fue criada en el marco de los preceptos de la revolución.
Sin embargo, ostenta una mirada nada ortodoxa sobre la manoseada pala­bra en juego: revolución. "Me pasó recientemente –ex­plica– que muchas personas me pidieron que me definiera si es­taba a favor o en contra. No estoy de acuerdo con esa categorización. Cuba es un país demasiado com­plejo para esa simplificación. Me interesa proponer una tercera op­ción y decir qué es lo que me tocó, que vamos a trabajar con lo que tenemos y a aprovecharlo y que lo que no funciona hay que quitarlo. Esta tercera opción da la posibi­lidad de abrir un espacio nuevo indefinido. Yo soy revolucionaria y, para mí, revolución es ser capaz de responder a las necesidades del momento. El concepto revolucio­nario desde el punto de vista oficial tiene que ver con una lealtad con las personas que dirigen el país; para mí, revolución es responder a las necesidades del momento creativamente y trabajar para los demás. Mi lealtad es con los idea­les y no con las personas. Quizá en ese punto entro en conflicto, pero es lo que pienso y actúo en consecuencia."
Servir a los otros
Tania hoy vive y trabaja entre su ciudad natal e Illinois, Chicago, donde es profesora de performan­ce en el Departamento de Artes Vi­suales. Ahora está por emprender un año sabático en el que vivirá en París, autogestionando su nuevo proyecto, la creación de un Parti­do del Pueblo Migrante (PPM). Le pregunto si no le parece un poco mesiánico que una cubana llegue a Francia a tratar de organizar a los sin papeles: "La estrategia es empezar a hacerlo yo como auto­ra y luego que la siga la gente, es jugar con la idea de que el artista es el que puede hacer lo que otros no pueden. Quiero que el partido tenga verdadero poder y se pueda presentar a elecciones".
Alrededor de este proyecto, ex­plica con precisión y detalle su idea del arte: "El arte social contempo­ráneo se queda en denunciar. Eso no me interesa, el artista contem­poráneo debe intervenir, meterse en esos espacios sociales no defi­nidos que están fuera de la ley, no por ilegales sino por no considera­dos. Tú puedes comer el arroz de China pero no quieres al chino que vive al lado de tu casa. Así no vale. Voy a trabajar con los sin papeles pero también con los legales y con los hijos de inmigrantes y con los políticos. Y no me parece mesiá­nico –aclara– porque como artista me tomo todos los derechos".
En la última Bienal de La Ha­bana también se hizo notar con la performance, "Susurro de Tatlin N° 6". En ella, dos falsos milita­res custodiaban un micrófono al que cualquiera tenía acceso para hablar libremente un minuto es­tricto, luego del cual –hubiese o no terminado su discurso– era desalojado. El espacio fue tomado para reclamar pacíficamente por aquello que los cubanos conside­ran reivindicaciones básicas: des­de el acceso irrestricto a Internet hasta aspectos controvertidos de la vida cotidiana.
Fiel a sí misma y conside­rando ya que las tecnologías de la performance tales como las conocemos hasta ahora están agotadas, Bruguera hizo un pac­to con el peruano Jota Castro. Se donaron mutuamente sus cuer­pos. Aquel que muera primero tendrá derecho sobre el cadáver del otro para intervenirlo como le dé la gana. Este certificado de de­función ya comenzó a redactarlo en Venecia y lo cerró con su pac­to con Castro (nada que ver con el Comandante).
Ahora Bruguera sale de su pro­pio cuerpo y apuesta a las perfor­mances delegadas, tal será el caso de su trabajo con los migrantes que llegan a Francia. Un buen co­mienzo para cerrar lo que ella de­fine sin pudor como arte político: "Yo fui educada en el socialismo, en el que el arte debía servir a los otros y en definitiva, aunque le den muchas vueltas, es lo que siempre termino haciendo". literalmente se jugó la vida en la que consideró una obra de arte político. Radical, no quiere denunciar, quiere hacer. Y hace.