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11.9.10

Piglia: "El escritor existe para crear problemas"

Según La Vanguardia, el escritor argentino ha escrito una de las novelas del año, Blanco nocturno

NEGRO. "La novela negra me sirve para superar la dicotomía entre alta y baja cultura" dice Piglia en esta entrevista en España.foto.fuente: Revista Ñ

Ricardo Piglia (Adrogué, Buenos Aires, 1940) ha escrito una de las novelas del año, Blanco nocturno (Anagrama). Como todas las grandes novelas, incuba en su interior múltiples niveles de lectura. Empieza como si Chandler y Faulkner se encontraran en la pampa gaucha de Martín Fierro y después, como en los filmes de David Lynch o de los Coen, un detalle procedente del mundo de los sueños activa un mecanismo que le da un giro insospechado. Hay una lectura lineal de novela negra (las gemelas y el coronel de El sueño eterno), otra platónica sobre las trampas de la percepción de la realidad, una más sobre la construcción de los procesos narrativos, y aun guiños a la realidad argentina (campo/ciudad) y, para fanáticos literarios, el juego de adivinar sus citas y mensajes criptados.

Es su primera novela en trece años desde Plata quemada y en ella regresa su personaje Emilio Renzi. ¿Ha tenido muchas versiones?
Sí, aunque no es que me haya pasado trece años escribiéndola: la dejaba y la iba retomando. Siempre había querido escribir sobre un primo mío (Luca) que se había esforzado por mantener una fábrica de objetos imposibles y que de chico me construía juguetes fantásticos. Una vez me hizo un Nautilus de Julio Verne. En este sentido era una artista, porque no tenía en cuenta su utilidad. En una segunda versión, Renzi espiaba a su vecina (la pelirroja Sofía) y esta le conducía a Luca, en la época de la guerra de las Malvinas. Todo era muy cerrado. Después la novela se fue abriendo, con Luca como eje central y el resto girando a su alrededor.

No es la primera vez que utiliza la novela negra.
Me sirve para superar la dicotomía entre alta cultura y cultura popular. Es una máquina de narrar. Supone una investigación de algo que el investigador no acaba de entender y que averigua a medida que va narrando. No impone su visión del mundo, sino que vacila ante lo incierto y plantea hipótesis que le permiten descifrar la realidad.

Si cambiamos investigador por escritor, le estamos definiendo.
Pero eso está en la tradición argentina, Borges, Onetti, Felisberto Hernández... Junto a Luca, el otro personaje es Croce, un detective atípico, que descifra los crímenes por intuición. Es el detective irracional, contrapunto del detective clásico, que es racional. Pertenece a aquella especie de sospechosos de demencia.

Croce, seguro que el nombre no es casual.
Sí, procede del sargento Cruz, el sargento que se pasa a Martín Fierro admirado por su valentía.

En sus novelas hay elementos que se repiten, el jockey que dispara, las gemelas...
Ya sé que empieza igual que Plata quemada, pero uno nunca se da cuenta de sus propias obsesiones. Mi reto es el de que cada novela sea distinta a las anteriores. El único ancla que me permito es la presencia de Renzi, un pie en tierra, en todas ellas. Y sobre las gemelas me interesaba crear personajes que no están en las novelas argentinas, donde las mujeres suelen ser pasivas, mientras Ada y Sofía Belladona son activas, ponen en marcha el motor de la trama.

Hay otro elemento que se repite a conciencia en sus novelas: la traición. En Blanco nocturno hay muchas. Incluso la de Luca, que mantiene la fidelidad a sus sueños, pero traiciona sus principios.
La traición tiene un interés narrativo extraordinario. Ofrece un efecto de cambio inmediato en la percepción de la realidad. Tú creías una cosa y ahora la ves de forma totalmente distinta.

En la novela hay un momento a partir del cual todo cambia. Es cuando Croce dibuja un trampantojo, un pato que, según se mire, es también un conejo. Y Renzi cree oír a un gaucho la palabra metempsicosis, como la Nora del Ulises.
Sí. Tiene que ver con la herencia, la familia, en este caso, los abuelos, como un tipo de mandato, una metáfora persistente de ese mundo del más allá.

Para leerle hay que ir más allá del sentido literal. Están las máquinas de Roussel hechas de sueños, los circuitos de enigmas y secretos...
Sí, pero teniendo en cuenta que el enigma puede llegar a descifrarse con paciencia, pero al secreto sólo accedes si se te revela.

Y está la relación con la verdad...
Lo planteo con una cita bíblica, el pasaje en que Poncio Pilatos hace de Derrida y pregunta a Cristo "¿Pero qué es la verdad?". Este es el verdadero asunto de la novela, La verdad entre comillas. Yo dejo el final abierto para que el lector elija. Puede que el asesino sea el que dice Croce, o no.

En el debate eterno sobre realismo/formalismo, usted ha conciliado los dos extremos.
Conciliar, no. Los he puesto en tensión. Es la teoría de Barthes,la teoría del ni-ni. Ni una cosa ni otra, sino la tensión entre realidad y ficción, verdad y falso, información y verdad. De ahí el título Blanco nocturno, lo oscuro o lo hermético y lo claro.

¿Qué opina sobre el retorno del realismo como discurso hegemónico?
El escritor existe para crear problemas. Y siempre quedaremos unos cuantos que nos neguemos a aceptar que sólo existe un mundo inmediato con un orden fácilmente comprensible.

Ricardo Piglia contesta preguntas de sus lectores

8.9.10

Y la novela negra revitalizó a los superhéroes

Se reedita Born again, obra fundacional de la renovación del comic-book en los años ochenta

El cómic 'Born again', de Frank Miller y David Mazzucchelli, abrió nuevos caminos para el cómic de superhéroes e inició el año milagroso del 'comic-book', 1986, en el que se publicaron 'El regreso del señor de la noche' y 'Watchmen'.foto: PANINI.fuente:elpais.com

Parecía que los cómics estaban en decadencia. A finales de los setenta, cuando el joven Frank Miller llegó a Manhattan con su carpeta de dibujos llena de ilusiones, muchos no daban un duro por los tebeos de superhéroes. Eran franquicias convertidas en una fórmula. Dedícate a otra cosa -le decían-, esto se acaba. No les hizo caso, claro, y siguió adelante con un empeño: introducir dosis de novela negra en las viñetas. Eso -se decía a sí mismo- iba a revitalizar los comic-books.

Y vaya si lo hizo. En menos de una década firmó tres historias que sometieron al género al mayor electrochoque en décadas: Born again, El regreso del señor de la noche y Batman: año uno. Miller (Olney, Maryland, EE UU; 1957) cambió el tratamiento narrativo, con unos argumentos más exigentes, amplió la caracterización de los personajes y renovó el lenguaje visual, junto al magnífico dibujante e ilustrador David Mazzucchelli (Rhode Island, EE UU; 1960) en dos de ellas. Fue una transformación tan impactante que sus ecos se prolongan 24 años después; hasta los Batman del cineasta Christopher Nolan , sin ir más lejos.

Todo comenzó con Born again, que se acaba de editar en España en un solo volumen, y cuyo título -vuelto a nacer, en inglés- habría valido como vaticinio de lo que le iba a ocurrir al género aquel 1986, el año milagroso del comic-book; el de El regreso del señor de la noche y la crepuscular Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons, sobre un grupo de superhéroes disfuncionales en unos Estados Unidos preapocalípticos, y que está reconocida unánimemente como una de las obras más influyentes del noveno arte.

Miller abrió la veda. En 1979 se encargó de un personaje periférico, Daredevil, un héroe ciego con los otros cuatro sentidos superdesarrollados a causa de un accidente con una sustancia radioactiva. El joven guionista dibujó y luego escribió sus historias durante tres años, en los que transformó al hombre sin miedo, guardián del barrio neoyorquino de Hell's Kitchen, en uno de los personajes más interesantes de la editorial. Y la culminación llegó siete años después, con Born again. "Pasó de mero comparsa, versión descafeinada y poco carismática de Spiderman, a convertirse en una de las personalidades más complejas y fascinantes del Universo Marvel", escribe en la introducción el especialista en cómics y bloguero David Fernández. La historia, publicada originalmente en los números 227 a 233 de la serie Daredevil, se publica ahora en un único volumen con bocetos y originales.

Desde el interior de las convenciones del género, Miller introdujo la complejidad argumental de la novela negra. En las páginas de Born again, un capo mafioso de Manhattan, Kingpin, orquestaba una trama para destruir la vida del héroe, Daredevil/Matt Murdock. Y no había ninguna banda de matones en busca de rótulas que partir. El jefe del crimen de Nueva York le cancelaba las cuentas bancarias, envenenaba la relación con sus amistades y hundía su reputación como abogado. Así, el disfraz pasaba a segundo plano y cobraba protagonismo la aniquilación moral del protagonista.

Miller profundizó en el personaje "obligando al héroe a afrontar un desafío que bien podría terminar con su existencia: la muerte metafórica del individuo, a través de la pérdida de los rasgos que integran su personalidad. La degradación social, profesional y psicológica, hasta el punto de aproximarse a la anulación -casi destrucción- del ser", detalla Fernández.

Vuelta a los orígenes

Miller recuperaba así también la esencia del sello Marvel y de sus héroes sometidos a disquisiciones morales e indagaciones psicológicas, como recuerda Fernández. "Evidentemente, Daredevil parte de un contexto fantástico, interpretado a partir de las claves de la ficción superheroica. Pero Miller optó por recuperar la esencia de los grandes clásicos de la editorial, conocidos por su capacidad de plantear situaciones pegadas a la realidad, reconocibles por los lectores hasta el punto de propiciar un poderoso sentimiento de identificación con el protagonista de turno".

Recurrir a los ingredientes de la novela negra fue una ingeniosa renovación argumental. "La densidad de tramas y la credibilidad de los personajes de Born again parece presagiar la ficción audiovisual del siglo XXI", escribe Santiago García, autor del ensayo La novela gráfica. "Es un drama polifónico como Los Soprano o The wire que no concluye -y esto es algo insólito en el cómic de superhéroes de todos los tiempos- con un enfrentamiento físico con el villano. Matt Murdock devuelve a Kingpin los golpes recibidos en la misma moneda en que los ha cobrado: a través del escándalo, a través del rastro de contactos corruptos y "la pista de papel": todo está conectado".

El talento visual de Mazzucchelli

Mientras Miller le daba un vuelco al guión del cómic, los lápices los asumía un dibujante de una calidad excepcional, David Mazzucchelli, maestro de la composición y del trazo naturalista (aunque en Born again el color quizá no esté a la altura del dibujo). El tándem Miller-Mazzucchelli fue una coincidencia de talentos en estado de gracia que repetiría un año después en la miniserie Batman: año uno, que refundó el mito del hombre murciélago con nuevas dosis de novela negra. Considerada una de las mejores historias del personaje, se centraba en la corrupción política y policial de la ciudad de Gotham, y en el nacimiento de la amistad entre el héroe y el comisario Gordon. Fue una de las historia que inspiró a Christopher Nolan en su aclamada versión cinematográfica de Batman.

Miller y Mazzucchelli dieron dos obras maestras y no volvieron a trabajar juntos. El primero siguió agrandando su leyenda como autor en un mundo de franquicias en serie, con títulos como Sin City y 300, y Mazzucchelli se dedicó a la enseñanza y a proyectos más personales, como la ilustración novela Ciudad de cristal , de Paul Auster, y, sobre todo, al cómic vanguardista Asterios Polyp (que se publica en octubre en la editorial Sins Entido), distinguida el mes pasado con el premio Eisner (los oscar del cómic) a la mejor novela gráfica . Sus caminos no volvieron a cruzarse pero su influyente legado conserva toda su fuerza casi un cuarto de siglo después.

30.8.10

Jaume Vallcorba"Los libros hablan entre ellos"

De visita por Colombia, el editor del sello español El Acantilado habla de sus batallas por lograr un catálogo

El editor Jaume Vallcorba lanzó en la Feria del Libro la edición de bolsillo de El libro del desasosiego, de Fernando Pessoa.foto:cortesía.fuente:elespectador.com

En 1982, la editorial Seix Barral publicó un libro que el misterioso escritor, ya muerto, Fernando Pessoa había escrito en cortes de papel, pedazos de periódicos y viejas facturas de mercado. Después de consignar breves y trastocadores pensamientos, Pessoa dejaba expreso en sus frágiles papeles: "Esto forma parte de El libro del desasosiego".

Después de unos años de haber leído y releído ese escepticismo hechos literatura de Pessoa, un día Jaume Vallcorba, el editor del sello español Acantilado, se enteró de que en casa de unas tías del escritor portugués había aparecido otro baúl lleno de los inquietantes papelitos en donde aparecía otra gran parte de aquel libro hecho de fragmentos. "Yo quería publicar este libro —dice Vallcorba—, Pessoa era uno de esos autores, como Italo Calvino y Jorge Luis Borges, que no quería lamentarme por no tener en mi catálogo. Richard Sennett montó el libro con todos los fragmentos nuevos y a su vez corrigió los errores de lectura que había en el texto anterior", cuenta el editor. Fue así como en 2002 apareció el libro de 603 páginas traducido por el lusitanista Perfecto Cuadrado bajo el sello editorial Acantilado.

Esta es quizá sólo una de las miles de historias y batallas que el editor del sello editorial Acantilado, -que tiene a autores como LevTolstoi, Peter Esterhazy y Michel de Montaigne-, ha librado para crear eso que él llama un espacio propio, un catálogo. "Hay libros que conversan más fácilmente con otros libros, y autores que conversan más fácilmente con otros autores, y autores que no, independientemente de su importancia. En mi catálogo todos los libros hablan entre ellos", asegura este hombre que replica con vehemencia: "No le crea nunca a nadie que le diga que los libros no conversan entre ellos, si le dicen eso es porque probablemente no los han visto conversar, parece imposible, pero no, y autores que no han tenido entre ellos trato directo son autores entre los cuales hay unos profundísimos hilos de comunidad".

El mundo de Jaume Vallcorba es uno competido, sabe él que ni siquiera los libros han podido hacerles el quite a las lógicas el mercado, y por eso ha dejado de sorprenderle que en los últimos años se haya vuelto práctica habitual, incluso usando como excusa los premios literarios, intentar robar autores de otras editoriales. "Pero pobres escritores con sus títulos regados por diferentes sellos editoriales, ver la obra en un catálogo le da visibilidad y eso era lo habitual de la edición en Europa. Creo que lo importante de un libro es que pueda ser ubicado en un contexto, es lo que estos días llamaba el marco, el marco que da visibilidad", explica.

Vallcorba ve el libro como un instrumento, su ideal es que el libro sea como una especie de pantalla de cine en la que la historia que se nos explica se proyecte con nitidez sin que el espectador esté siendo todo el tiempo consciente de la existencia de esa pantalla. En otras palabras, todo su arte que sabe de tintas y ph del papel para hacer libros exquisitos tiene que ver con que el soporte desaparezca a favor del mensaje que ahí se lleva y que se pueda establecer un diálogo con el autor y el texto en total libertad.

"Los detalles son fundamentales, ahí radica la importancia. No sé distinguir el fondo de la forma, por ejemplo, si estamos en un restaurante y vamos a pedir un pescado maravilloso y tenemos que comerlo de pie en cubiertos de plástico no sería igual que si nos lo comiéramos en una vajilla por humilde que sea y con cubierto de metal —comenta Vallcorba—. Bueno, yo pretendo servir en platos de porcelana textos que merecen la pena ser leídos".

El editor catalán aún no tiene ningún autor colombiano en esa inmensa lista de libros que ha editado. Alguna vez intentó llevar a su universo editorial al aforista y filósofo Nicolás Gómez Dávila y no se pudo, "fue una especie de disgusto absurdo", recuerda y añade: "Pero de todos modos si mañana apareciera un autor colombiano que me fascinara, lo publicaría, pero insisto, no pienso en términos nacionales".

De la novela al ensayo y por supuesto pasando por la poesía Vallcorba ha querido organizar un espacio en el que los géneros han desaparecido en razón de un diálogo fructífero. Añora aquellos tiempos cuando la enseñanza en poesía entrenaba la memoria y hacía que se familiarizara con la rima y la métrica, pero aunque sabe que eso ha quedado en el pasado, no puede más que sorprenderse cuando libros como El cielo es azul, la tierra blanca, de Hiromi Kawakami, logran récords en ventas. "En realidad la poesía lírica interioriza, y cada vez vivimos más en un mundo que busca exteriorizar. La diversión ya no es algo que relaciones con la vida interior, sino con una exteriorización chillona, es bailar, estar saltando, tomar cerveza; no parece que divertirse sea leer un libro de poemas, pero quisiera decir que lo contrario a lo divertido no es lo serio, es lo aburrido y esas son dos cosas distintas".

25.8.10

"El ser humano es la bestia más maligna"

El escritor francés presenta su nueva novela El perro de Dios

El escritor Patrick Bard presentó en Barcelona el libro que recrea la leyenda de la Bestia de Gévaudan.foto:Xavier Cervera.fuente:lavanguardia.es

Nacido en Montreuil- sous-Bois (Francia, 1958), Patrick Bard debutó en 1993 con un libro de viajes sobre el mundo del blues y tres años después se instaló en México para realizar una investigación. De ahí salió un interesante trabajo y su primera novela, La frontera, thriller sobre el asesinato sistemático de mujeres en Ciudad Juárez. Ahora presenta un libro inquietante: El perro de Dios (Ed. Grijalbo). Un ser mitad hombre mitad animal siembra el terror en la Francia del siglo XVIII. Años más tarde, el sacerdote Antonin Fages salva del saqueo en el Vaticano unos libros prohibidos... En uno de ellos descubre un misterioso manuscrito sobre una bestia sanguinaria...

¿Qué ocurrió realmente en Gévaudan en 1764?
Fue la historia criminal más famosa del siglo XVIII en Europa. Apareció el cuerpo devorado de una chica de quince años y entre 1764 y 1767 la llamada Bestia se comió 150 personas. Todos niños y mujeres. Ni un solo hombre.

¿Nunca se supo quién era?
Nunca. Mataron a lobos, a hienas, pero nunca lograron nada. Al llegar a Versalles, el que creyeron que era el verdadero cuerpo de la bestia ya se había descompuesto y ni el mejor de los científicos supo identificar su especie.

Coincide con un momento iniciático de la prensa europea
Sí, esa cruel noticia dio paso al primer vertido mediático de la historia de la prensa europea: dio artículos diarios en prensa francesa, inglesa, alemana, española...

Apunta usted a la manipulación del clero
El arzobispo empezó a decir a los campesinos de Gévaudan que esa bestia no era natural sino enviada como castigo divino por los pecados que ellos cometieron.

La miseria que describe es verdaderamente aterradora
Los campesinos, entonces, eran muy muy pobres, atrozmente. Y era fácil acobardarles. No tienen tierras ni dinero para casarse,muchos, hambrientos, deben abandonar a sus hijos recién nacidos a la puerta de las iglesias.

Fue un centro importante
Esa zona producía la tela de lana de todos los ejércitos de Europa. Era una de las fuentes de dinero más importantes de Francia, pero sus habitantes se morían de hambre. Inglaterra tenía el monopolio de los telares.

Lleva veinte años documentándose. Los historiadores han ensalzado su trabajo. Hace muchos años que mi esposa Berta y yo tenemos una casa en esa zona, en la montaña. A la hora de investigar somos un equipo y juntos hemos seguido muchas pistas. ¿Sabe lo que es tener en la mano un documento de un sacerdote de entonces donde lees: "hoy hemos enterrado el cuerpo de la niña X de cuatro años, destrozada por la Bestia..."

Ha suscitado muchas hipótesis y variantes literarias
Sí. Esa bestia ha dado más tinta que sangre. Quise llenar de ficción los espacios vacíos de esa historia porque el ser humano es la bestia más maligna.

Denuncia la mezquindad política, ya en esa época
Resulta inimaginable, ¿verdad?, que el cura de un pueblecito de monte escribiera cada día al que sería hoy el ministro de Gobernación. ¡Y el ministro le contestara diariamente! Pues ocurría, porque quienes cobraban impuestos eran miembros de la familia real y la zona era esencial.

Trabaja con su esposa
Como periodistas siempre viajamos juntos y tenemos proyectos en común. Ahora mismo hemos iniciado una investigación en Latinoamérica sobre la violencia en mujeres. Los periodistas tenemos una responsabilidad social, pero cada vez tenemos menos garantías sobre nuestros derechos de autor.

Ya recibió en su momento varios premios por su libro sobre Ciudad Juárez. ¿Dos mundos?
No, no, tienen muchos puntos en común que conforman mi núcleo de interés como escritor. En ambos casos se trata de asesinatos de mujeres. No son mundos tan distintos, la Bestia de Gévaudan o los Monstruos de Juárez. También les mueve el dinero, el poder y la manipulación religiosa.

Usted ve paralelismos también entre aquellos campesinos
En zonas de Latinoamérica hay campesinos que viven casi en esclavitud. Sin tierras y trabajando para una élite como los campesinos franceses hace dos siglos.

Utiliza vocablos propios de la lengua occitana
El conjunto occitano-catalán fue la primera lengua de la literatura europea. Una lástima. Hoy, la lengua occitana está muriéndose. Sólo los ancianos la utilizan.

La novela apunta una posible hipótesis donde la Bestia solaparía atrocidades humanas
No descarto nada. Podía ser que, con la excusa del animal, algún hombre cometiera violaciones, decapitaciones... y cerrara el círculo con un perro-lobo amaestrado para rematar la faena y no dejar huellas. O lobos que cambiaron costumbres alimentarias, animales salvajes traídos de África...

Licántropos, vampiros, existe cierta moda literaria. ¿Por qué esa pasión de adolescentes por Crepúsculo, por ejemplo?
Vivimos una época convulsa. Cuando el hombre no cree en Dios, no es que no crea en nada, es que cree en cualquier cosa. Incluso el mal puede ser su Dios.

Tres en uno

Escritor y fotoperiodista
Articulista habitual en la prensa francesa, Patrick Bard es fotoperiodista y expone regularmente. En la actualidad es presidente de honor de la Asociación Nacional de Periodistas, Reporteros, Fotógrafos y Cineastas de Francia. Por su trabajo sobre Ciudad Juárez recibió el premio Michel Lebrun de novela policiaca y el premio 2005 Brigada 21 a la mejor novela policiaca extranjera.


19.8.10

Jordi Bilbeny: "Cristóbal Colón fue embajador de la Generalitat, residió en Barcelona y participó en la guerra civil catalana"

El escritor e investigador presenta su nuevo volumen sobre la catalanidad del descubridor de América

Jordi Bilbeny es miembro del Institut Nova Història.foto.fuente:lavanguardia.es

"Incluso probamos que América se organizó políticamente con la filosofía catalana a través de la figura del virrey, un cargo militar que en Castilla nunca existió"

El escritor e investigador Jordi Bilbeny (Arenys de Mar, 1961) presenta en Sant Pol de Mar su último libro: El dit d'en Colom: Catalunya, l'Imperi i la primera colonització americana (1492-1520) abonando más si cabe en la teoría sobre la catalanidad de Cristóbal Colón. Una teoría que últimamente se sostiene con la aparición de otras tesis paralelas a cargo de prestigiosos investigadores norteamericanos.

Blanco de numerosas críticas, Bilbeny no deja a nadie indiferente y no ceja en su empeño, tras dos décadas de investigación, en demostrar la acción censora española y la manipulación histórica sobre la figura del descubridor. En el nuevo volumen compila varios estudios de los que destaca las pesquisas sobre la casa barcelonesa del príncipe Joan-Cristófol Colom, su relación con el "rey de los catalanes, Carlos I" y sobre la América de habla catalana.

¿Qué objetivo persigue con El dit d"en Colom?
Dar a conocer una compilación de artículos ya publicados sobre la figura de Colón y los primeros tiempos de la colonización de América. No está pensado, como por ejemplo en "Colom, príncep de Catalunya" dar más profundidad a la figura del descubridor.

El libro abre con la casa barcelonesa de Colón. ¿Cómo llega a esta conclusión?
A través de unos archivos de los fondos notariales de la época demuestro que los Colom era una de las grandes familias de la Barcelona del siglo XV. Entre sus miembros se cuentan banqueros, políticos, militares, humanistas, obispos… Una saga muy desarrollada que lidera la guerra civil de Catalunya (1462-1472) al lado de los reyes y que obtiene honores exclusivos tales como ser portadores de los féretros reales. Eran personajes de una gran relevancia social.

¿Un paso más para garantizar que Cristóbal Colón era catalán?
Ya casi nadie duda de que Colón fuera catalán. Han salido más investigaciones, como el libro de Charles Merrill, el documental de Discovery Channel y más recientemente la tesis de la investigadora norteamericana, Estelle Irizari, que defiende que Colón hablaba en catalán. Cuanto más profundizamos en esta teoría más se consolida. Incluso probamos que América se organizó políticamente con la filosofía catalana a través de la figura del virrey, un cargo militar que en Castilla nunca existió. El virreinato era habitual en Navarra, Aragón, Sicilia, Nápoles, Valencia, Mallorca, América y Catalunya.

¿Por qué a Cristóbal Colón lo llama Joan Colom?
He localizado mucha documentación, siete u ocho referencias que se refieren a Cristóbal Colón como Joan Colom Bertran e incluso como Juan Pedro Colom. En Portugal lo llaman Joao Colomo y él mismo firma con una jota entrelazada con una ese, lo que se traduce como Joannes. En sus diarios detalla que viajó a Groenlandia y la documentación de aquel viaje lo cita como Joannes. También es sintomático que la isla de Cuba la bautizara isla Juana e igual que su nieta. En el libro desgrano mis primeras indagaciones sobre quien podría ser Cristóbal Colón.

También habla de Colón como embajador de la Generalitat.
De Joan Colom de Barcelona destaco que posee títulos muy similares a los de virrey y almirante que posee Cristóbal Colón. Es vicealmirante y almirante a las órdenes de Bernat d"Anjou durante la guerra y embajador de la Generalitat. Los personajes con los que se mueve durante la guerra civil también están citados en Portugal. Hablo de los Yáñez, Silva, Azambuja o los Díaz, que participaron activamente en la guerra civil catalana.

¿Dónde sitúa la residencia de Cristóbal Colón?
En un censo de 1398 ya está documentada una casa palaciega a nombre de Guillem Colom, en la actual calle Mirallers, esquina con Banys Vells, en el barrio de la Ribera, justo detrás la iglesia de Santa Maria del Mar, donde en aquella época se ubicaba la Seca, la Lonja o la Aduana, en pleno núcleo mercantil marinero. En 1460, en época de revoluciones, el palacio consta a nombre de Joan Colom y cuando este fallece pasa a su hijo Jaume (Diego en castellano). Es curioso que pese al gran número de documentos que demuestran que los hijos del descubridor pleitean judicialmente por la casa, el testamento que se ha difundido hace ninguna referencia. Incluso está documentado que el rey Carlos, en una de sus visitas a la ciudad sobre el 1519 y 1520 ejerce de mediador en el conflicto. En la actualidad, de la casa sólo se conservan las caballerizas.

¿El nacimiento del descubridor tuvo lugar en…?
Muchos cronistas coinciden en que el nacimiento de Colón se produjo en una Ribera: en la ribera del Po, la de Génova, la de Cucurio e incluso en la ribera del Guadalquivir. En paralelo, otros cronistas sitúan su casa natal en el barrio de Santa María de Sevilla, donde a lo largo de la historia ha quedado demostrado que Colón nunca tuvo una casa. En el libro explico que el único lugar coincidente entre un barrio de Santa Maria y la Ribera es Barcelona, donde también hay una casa Colom muy documentada. Era una gran familia, con media docena de hermanos, como Luís Colom, un capitán que participa en la guerra catalana del s.XV y un hermano mayor eclesiástico que se llamaba Jaume (Diego) como el heredero del descubridor.

¿También versa sobre la fecha de su nacimiento?
Según los datos que tenemos del Cristóforo Colombo italiano se trata de un señor que nace en el 1451. Un dato que no coincide con la vida del Cristóbal Colón que tenemos documentado en Barcelona, que nació en 1414 y que todas las crónicas, después del descubrimiento de América describen como una persona venerable y anciana, un senador romano como definió Fra Bartolomé de las Casas. También hay crónicas que lo sitúan en 1477 en Portugal y lo describen como un hombre mayor, lo que no coincide con la versión genovesa y joven del personaje. Es muy improbable que a los 50 años, edad en la que dicen que murió, padeciera artrosis y gota muy desarrolladas, unas enfermedades muy cronificadas. El último viaje, Colón ya lo paso en litera y cuando llega a Barcelona queda postrado en cama durante dos años antes de morir. Nos encontramos entonces ante un anciano barcelonés, de la familia Colón, llamado Joan, que nació antes de 1416.

¿Era Colón un esclavista genocida que sometió a los indígenas americanos?
Es una imagen que no tiene nada que ver con la realidad, al contrario. Colón colgaba y castigaba a sus soldados si tocaban una sola pluma de un indio. Constan cartas hacia la corona en la que algunos personajes se quejan de la actitud de Colón, que les impide hacerse ricos a costa de los indígenas. Se sabe que les impedía tener esclavos, les obligaba a construir sus propias casas y a laborar sus propias tierras. Era tan estricto que incluso emite una serie de órdenes que el rey le pide pacificar. En el libro explico la cara humanista de Colón, muy distinto a la imagen que se ha querido dar. Es curioso que esta imagen cruel se haya difundido a medida que demostrábamos que era de procedencia catalana.

¿Qué insinúa?
Que la historiografía española ha hecho un gran cambio. Ha pasado del Colón, aquel encantador genovés que llegó con su hijito al convento de Palos de Moguer, a hablar de él como un tirano, déspota y asesino que maltrataba a los suyos y mataba a los indios. Es curioso como cambia la realidad mental hispánica después que en Catalunya avancemos en la figura del descubridor.

¿Incluso en la navegación era catalán?
Es otro detalle que demuestra la tesis catalana de Colón. La correspondencia de leguas con millas era distinta según la procedencia del navegante. Colón utiliza la correspondencia catalana de una legua a cuatro millas. Ya en el siglo XIX aseguraron que la legua usada por Colón no existía y que la legua de Castilla era de tres millas. Si profundizamos en los estudios náuticos de los siglos XV vemos que se unifica la medida y desaparece la de cuatro millas, la que hasta entonces utilizaban en Catalunya. Por tanto ni él ni sus marinos podían ser castellanos ya que la medición náutica usada era la catalana de la época.

¿Llega a tener relación con Arenys de Munt, en el Maresme?
Unos chicos de Arenys de Munt un buen día editaron la Leyenda de la Virgen del Buen Retorno (Mare de Déu del Bon Tornar) y explican que los marinos antes de marchar a América se encomendaban a la virgen para tener un buen viaje, la imagen estaba en la masía de Can Sala de Dalt. Joan Amades ya habla de la virgen de Can Sala de Dalt que Cristóbal Colón llevaba en la nao Santa María.

También desmitifica el imperio español.
En los últimos capítulos del libro "Carles I rei dels catalans, senyor de les Índies" desmiento que el rey estuviera en Catalunya de una forma circunstancial como se ha querido transmitir. En realidad el imperio español de Carlos I era el imperio catalán más Castilla, pero los libros han adulterado la historia. Carlos I cada vez que llega a la península concentra su poder en Zaragoza y Barcelona, ciudades desde donde se planifica la nueva estructura imperial americana. A Barcelona llegan las naos, a Molins de Rei los tesoros de Hernán Cortés y la vuelta al mundo de Magallanes se gesta en Barcelona. A partir de aquí relaciono a Carlos I con Catalunya y las Indias.
¿Incluye anécdotas lingüísticas?
Es cierto. Hablo del "seseo" de todos los americanos. ¿Cómo entender que en Castilla y en Andalucía no se seseaba en el siglo XV? ¿Y cómo puede ser que todos los americanos seseen aún en la actualidad? Algunos de los más prestigiosos lingüistas admiten que en aquella época, en España sólo se seseaba en Valencia y en Catalunya. Por ello los primeros fundamentos lingüísticos en América eran catalanes. Una anécdota más.

¿Y su próximo trabajo?
Estoy investigando sobre lo sucedido en el siglo XVI, desentrañar todo lo que se ha borrado premeditadamente del Renacimiento catalán y que en Castilla fue tangencial. En lo que se refiere a Colón tengo previstos cuatro o cinco libros más, algunos con más de 500 páginas, con una visión definitiva. De su familia deduje que su nieto dejó de tener descendencia directa pero hay más ramificaciones. A finales del s.XVI fueron almirantes de Aragón y de las Indias, gobernadores generales de Valencia.

¿Y su deseo?
Mi deber no es hacer un trabajo genealógico sino demostrar que la familia Colón catalana era importante como para vincularse con la realeza de Catalunya, Portugal y Castilla. Es imposible que un plebeyo, pastor y analfabeto genovés acabe vinculado con las grandes familias de la época. ¿Y si sucedió así, porqué nadie da detalles?.

9.8.10

Marilyn también fue poeta

Un libro que se publicará en octubre revela textos inéditos de la actriz. Incluyen cartas con intelectuales de su época y permite descubrir una faceta totalmente desconocida: era poetisa

CON ARTHUR MILLER. Una de las fotos inéditas que la muestran junto a su segundo esposo, el dramaturgo Miller.foto.fuente: Revista Ñ

"Prólogo

"Nadie sospechaba que en ese cuerpo vivía el alma de una intelectual y poeta", dice en el libro, el escritor italiano Antonio Tabucchi."

La breve y trágica vida de Marilyn Monroe sigue dando noticias, aún hoy, a 48 años de su muerte (cumplidos exactamente ayer). Ahora, es su faceta menos conocida la que sale a la luz. La de una Marilyn que escribía: poemas, textos literarios y cartas intercambiadas con figuras intelectuales de su época como Truman Capote, Norman Mailer, Pier Paolo Pasolini y Arthur Miller, quien fue, además, su segundo marido. Su albacea, Anna Strasberg, ofreció material inédito (que incluye dibujos y recetas de cocina, entre otras curiosidades) de la que fuera el gran símbolo sexual del siglo XX y lo recopilado, junto a 33 imágenes también inéditas, serán publicadas en octubre. El libro tendrá varias ediciones en Europa y los Estados Unidos. Sobre ella, se publicaron cientos de biografías en todo el mundo. Pero hasta ahora no había registro de la propia actriz sobre sus opiniones y experiencias. Este libro, que se llamará Fragmentos, es la primera oportunidad de acercarse al interior de uno de los íconos de la cultura popular del último siglo. "Se trata de la visión de una mujer que intentaba comprender el mundo que la rodeaba y sus relaciones con los demás y con ella misma. Era una lectora infatigable de Joyce, Beckett y Whitman", explicó uno de los editores. Lejos, muy lejos del estereotipo de la rubia tonta, los escritos de Marilyn muestran los pensamientos más íntimos de la actriz y la hacen más humana.

6.8.10

Román Gubern prepara una novela sobre "Carmen", de Merimée, contada por ella

La historia de la gitana protagonista de la obra "Carmen", de Merimée, narrada desde su propio punto de vista, será contada en el libro "La confesión de Carmen", del escritor, guionista y catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad Autónoma de Barcelona, Román Gubern

Román Gubern, dá su versión de Carmen .foto.fuente:lainformacion.com

Respetando el argumento, la intriga, los diálogos y los personajes de la obra original del francés Prosper Mérimée, Gubern pretende ofrecer una visión "protofeminista" de "la gitana más famosa española y mundial", pues hasta ahora, su historia sólo había sido narrada por hombres, según declara en una entrevista con Efe.

Publicada en 1847 y adaptada a la ópera por Georges Bizet, "Carmen" cuenta los amores, a través de un narrador masculino, del ex militar de origen vasco don José Lizarrabengoa y Carmen, una atractiva cigarrera.

En la "traducción" de Gubern, Carmen no será tratada como la astuta gitana que se sirve de sus malas artes para conseguir sus fines, como en la obra original, sino como la mujer "que quiere ser libre como el viento y no estar sometida a los varones", ha destacado.

Aunque el guionista de filmes como "Dragón Rapide" o "El largo invierno" no ha querido desvelar la editorial que publicará "La confesión de Carmen" por razones de edición, ha adelantado que el libro estará prologado por el secretario de la Real Academia de la Lengua (RAE), Darío Villanueva.

5.8.10

Descubierta una copia sin censurar de 'Los Sueños' de Quevedo

La copia-que escapó de la censura- fue manuscrita por un lector o copista andaluz años antes de que se publicara la versión completa en Barcelona en 1627

Don Francisco de Quevedo y Villegas, Poeta del Siglo de Oro.foto:internet.fuente:adn.es

La Fundación Francisco de Quevedo ha descubierto una copia de la obra Los sueños manuscrita por un lector, que supone un gran hallazgo por ser coetánea del propio autor y haber escapado a la censura española del siglo XVII.

El descubrimiento fue anunciado hoy por el presidente de la fundación, José Luis Rivas, en una rueda de prensa en Toledo (centro del país) en la que ha presentado el III Congreso Internacional Francisco de Quevedo, que se celebrará en septiembre.

La copia fue manuscrita por un lector o copista andaluz años antes de que se publicara la versión completa de "Los Sueños" en Barcelona en 1627 e incluye completos los sueños de "El alguacil endemoniado" e "Infierno", un fragmento de "Mundo por dentro" y una versión de la "Premática del Desengaño contra los poetas güeros".

La filóloga e investigadora de la Universidad Autónoma de Madrid Diana Eguía ha explicado que el manuscrito fue escrito antes de 1627, porque contiene referencias al rey de España Felipe III, quien murió el 31 de marzo de 1621, lo que le convierte en un texto "más cercano al original, libre de censura y adiciones".

La obra de Quevedo (1580-1645) fue escrita entre 1613 y 1621, tras recopilar y corregir el autor sus propios textos juveniles.

Como ejemplo de los cambios que se introdujo en el texto como consecuencia de la censura, Eguía ha citado el uso de la palabra "traseras" en la copia y su sustitución por "asentaderas" en la edición de 1627 para "atenuar la clara referencia homosexual".

Asimismo, el manuscrito ahora descubierto habla de "los amantes de monjas" en un pasaje que la censura eclesiástica convirtió en "los que han querido doncellas, enamorados de doncellas".

Los estudios sobre la copia, que está perfectamente conservada, han determinado fue escrita por un autor andaluz pues, entre otros rasgos, incluye seseos y corrige leísmos.

Otra diferencia que presentan ambos textos se encuentra en el sueño de "El Aguacil endemoniado", dedicado en la copia al conde de Lemos en lugar de al marqués de Barcarrota, como el de 1627, lo que posiblemente se deba a que Quevedo hizo dos versiones para atraer el apoyo de los dos mecenas.

Además, Eguía ha destacado que la inclusión de la "Premática del Desengaño contra los poetas güeros" en la copia es "algo excepcional".

El texto, manuscrito en octavas, fue adquirido por la Fundación hace más de un año a un librero que vendió la copia sin revelar el nombre de su propietario anterior.

Rivas ha explicado que la originalidad del manuscrito, que será editado en 2013, fue investigada durante un año hasta que, finalmente, un estudio caligráfico determinó que no pertenecía a Quevedo.

"Es de obligada referencia para los estudiosos de Quevedo y un hallazgo completo que era totalmente desconocido", ha dicho Eguía, quien ha explicado que la versión ha sido depositada en el Centro de Estudios Quevedianos (CEQ), situado en la localidad de Torre de Juan Abad (Ciudad Real, sur del país).

29.7.10

Bryce Echenique: "En la foto del boom no están todos los que son"

"Autores como Manuel Puig, José Balza u Oswaldo Soriano quedaron en los márgenes por su temática, aunque luego hayan tenido mucha influencia", dijo el escritor peruano durante la inauguración del curso "Escritores en los márgenes del Boom" que imparte dentro del programa estival de la Universidad Complutense en El Escorial

¿QUIEN FALTA? Gabriel García Márquez, Jorge Edwards, Mario Vargas Llosa, José Donoso y Muñoz Suaz, en casa de Carmen Balcells, en Barcelona (1974).foto.fuente: Revista Ñ

"Ni son todos los que están ni están todos lo que son", ha advertido hoy Alfredo Bryce Echenique en relación al 'boom latinoamericano' del que fueron relegados una serie de escritores por ser "demasiado lúcidos y originales".

Para Bryce Echenique los escritores de referencia del boom utilizaron sus respectivos países "como cotos privados de caza", en el sentido de que su literatura se ocupó de los "grandes temas nacionales" de forma "totalizadora".

Una literatura, la de los escritores del boom, que careció "de humor, de ternura y de vida sentimental en los personajes", en opinión de Bryce, a diferencia de la de los autores ubicados en los márgenes, quienes sí se atrevieron "a bajar a las tabernas" para hablar de cine, de las clases medias y de la subcultura.

El "escritor puente", por ser el más rupturista, entre estos escritores del Boom y los ubicados en los márgenes, señaló Bryce, fue el argentino Julio Cortazar (1914-1984).

"Por su enorme desenvoltura para el tratamiento del idioma, porque ya no se trataba de la corrección de la frase académica sino de ser juguetones con el idioma, de inventar palabras; por su ironía y su humor", argumentó.

Un ejemplo "atrevido" de ese tipo de literatura "lúcida", la encuentra Bryce Echenique en la novela "El beso de la mujer araña" del escritor argentino Manuel Puig (1932-1990), una historia que relata la transformación de la relación que mantienen dos presos políticos, un guerrillero urbano y un homosexual, mientras comparten la misma celda.

"El beso de la mujer araña" destaca, en opinión de Bryce, por su "extraña presentación" estructural, al disponer de una combinación de diálogos y notas a pie de página de carácter científico que ejemplifican un "intento muy atrevido" de reacción ante la potestad del narrador omnisciente.

Así, en la novela el narrador desaparece, y los diálogos que mantienen ambos reos tienen la finalidad de que el lector conozca "directamente" a los personajes a través de lo que estos dicen, una técnica que utiliza Puig, afirmó el peruano, para "aparentar objetividad".

Pero el que permanece invisible es el narrador, no el "autor", aclaró el autor de "Un mundo para Julius", y apuntó que Puig vuelca su subjetividad de forma "astuta y con maneras subrepticias" que hacen que éstas no parezcan impuestas.

"Desde la invisibilidad, y de modo sinuoso, Puig organiza su material literario a través de sus demonios personales, él encadena los episodios, él elige los acontecimientos reveladores", dijo Bryce, para concluir que de esta forma el autor argentino "contamina" al lector.

Las notas a pie de página de la obra, todas de carácter científico en torno a temas como el psicoanálisis y la homosexualidad, "son un complemento que enriquece la narración y que ofrece una síntesis del estado actual de una cuestión", apuntó Bryce.

A través de las películas "cursis" que el preso homosexual cuenta al guerrillero, Puig logra una "renovación del diálogo y de lo que es literatura o subliteratura", explicó el escritor peruano, que agregó que la novelística del escritor argentino es una "reminiscencia del melodrama que revive lo folletinesco".

"Ésta es la principal novela de Puig, y lo sitúa con todo derecho entre los escritores al margen del boom, porque su preocupación ya no es la patria, la metáfora totalizadora, sino la subcultura", concluyó el autor peruano.

27.7.10

El hombre que volvió del frío

Los Relatos autobiográficos de Thomas Bernhard, reunidos en un solo volumen, recorren desde su crítica feroz contra la educación hasta el horror del nazismo

ORIGEN. Salzburgo, durante la II Guerra Mundial, es el comienzo del relato de Bernhard.foto:fuente: Revista Ñ
Los Relatos autobiográficos de Thomas Bernhard ("El origen", "El sótano", "El aliento", "El frío", "Un Niño") van desde su juventud a su infancia.

Y llevan subtítulos que funcionan como brújulas en la construcción de su "vida biográfica".


El origen
Este primer tomo, tiene como subtítulo: "Una indicación" y esto da la referencia desde dónde va a contar este tramo de su vida.

Estamos en Salzburgo durante la Segunda Guerra Mundial. La indicación es una descripción de la ciudad: "descripción como indicación de lo que debe ser dicho, de lo que debe ser indicado". Indicación sentenciosa sobre su ciudad de origen: "mi ciudad de origen es una enfermedad mortal". Salzburgo, como los Divertimentos de Mozart, es una cajita de música.

Este lugar célebre por su belleza, tal como la describe Bernhard, es en esa época "una pequeña máquina perversa de belleza".

¿En qué reside esa perversión? En una descomposición horrorosa de los valores. Es una ciudad muerta donde los jóvenes se matan. Ya que el otro tema de este origen es el suicidio. Hay una calle de la metrópolis que los jóvenes eligen para suicidarse. Hay dos causas que los impulsan: la educación opresiva de los internados y la religión: "una ciudad así, totalmente a merced del embrutecimiento del catolicismo y totalmente dominada por ese embrutecimiento católico, y que además, en aquella época era una ciudad nazi de pies a cabeza." Esta ciudad durante la guerra se ha transformado en dos ciudades. La visible, destruida por los bombardeos con su estación de tren y su cartel nazi: "Las ruedas deben rodar para la victoria"; y otro submundo bajo tierra donde transcurría la vida que se respiraba en los refugios. Todo era doble, así había también dos radios; una para los alumnos de los internados con noticias sobre la victoria del nazismo: y otra radio, clandestina, la de la Resistencia. Cuando termina de contar su origen, Bernhard tenía quince años de edad.


El sótano
Este libro trata de una decisión. La de ir en una dirección opuesta a la del Instituto de Música que dirige la señora Grünkranz. La vida del instituto responde al tópico opresivo de otros establecimientos similares como los descriptos por Musil en Las tribulaciones del Estudiante Törless o Walser en Jakob von Gunten. El aprendiz rechaza cualquier propuesta de trabajo que lo lleve en dirección de su vida anterior. Es más, se obliga a elegir un camino opuesto. Es el pasaje del estudio opresivo al trabajo como libertad. Pero también la crítica lúcida y despiadada a los institutos de educación. Por lo cual el trabajo queda del lado de lo útil y la educación del lado del tedio y la inutilidad.

El aliento
Este relato comienza cuando Bernhard tiene dieciocho años y es internado en un hospital junto con su abuelo. Padece una pleuresía húmeda como consecuencia de los enfriamientos sufridos por cargar bolsas de papas en la tienda de comestibles de Podlaha. Los internados son, en su mayoría, enfermos terminales de tuberculosis. Al respecto, la historia de la literatura tiene relatos ejemplares: Thomas Mann con La montaña mágica, y Onetti con Los adioses; sin dudas, "El aliento" se sitúa en este registro donde la enfermedad coincide también con una especie de iniciación, el pasaje de la juventud a cierta edad de hombre. Otro pasaje es el umbral que separa a los enfermos de la habitación de morir. El joven Bernhard ingresa en ella pero logra salir. Esa es su decisión, su aliento: "Entre dos caminos posibles, había decidido esa noche, en el instante decisivo por el camino de la vida."
El frío
En este tomo narra la hospitalización en el sanatorio de Grafenhof.

Le llega un boletín oficial con un billete de ferrocarril para ser trasladado, como quien es llamado a las filas. En ese sanatorio, Bernhard va a librar una batalla. A este libro lo subtitula: "El aislamiento", al que lo ha arrojado la enfermedad y la muerte de su abuelo. Pero también los carteles que rodean el lugar: "Alto. Establecimiento médico. Carretera prohibida. ¡Prohibido el paso!" En Grafenhof hay que sobreponerse a la enfermedad y a los hábitos: un uniforme, un horario, una dieta, un encierro.


Un niño
El último tomo de su autobiografía no está subtitulado. Como si sólo bastara con decir un niño. Aquí, narra desde los ocho años de edad, y cuenta los episodios más felices e infelices de su vida. Sus aventuras montando en una bicicleta Steyr -Waffenrad, sus desventuras con su madre y su tutor y la figura salvadora de su abuelo materno.

Entre estas vicisitudes transcurre: "la catástrofe elemental de mi infancia." Al final saca otro "pasaje de ferrocarril". Unas palabras del abuelo le posibilitan otro viaje: "Mi abuelo se llevó las manos a la cabeza y dijo: es una suerte que no sea Passau sino Salzburgo lo que te tengo destinado." Es cierto.

Nadie como Bernhard ha escrito sobre una ciudad ni con tanta virulencia ni con tanto lirismo.

Quizás sin saberlo Bernhard escribió su autobiografía "guiado" por la mano de su abuelo que fue un escritor inédito: "Se decía siempre que trabajaba en su gran novela, y mi abuela subrayaba esa observación, hecha siempre en un cuchicheo, con las palabras tendrá más de mil páginas. Para mí, era totalmente misterioso cómo podía sentarse alguien y escribir mil páginas." Sin duda, los libros escritos por Bernhard tuvieron como brújula develar ese misterio.

9.7.10

La Fundación Gabarrón premia el acierto de Marsé en plasmar la figura del perdedor

El especial acierto y altura de miras con que el escritor barcelonés Juan Marsé ha fraguado la contrafigura literaria del perdedor, el marginal o el fracasado han merecido hoy su distinción, por unanimidad, con el Premio Internacional Fundación Cristóbal Gabarrón de Las Letras 2010

Juan Marsé: un perdedor que gana premios.foto.fuente:EFE

El especial acierto y altura de miras con que el escritor barcelonés Juan Marsé ha fraguado la "contrafigura literaria" del perdedor, el marginal o el fracasado han merecido hoy su distinción, por unanimidad, con el Premio Internacional Fundación Cristóbal Gabarrón de Las Letras 2010.

El jurado, reunido en Valladolid, ha considerado además el carácter representativo de Marsé de toda una generación, la del 50, "sin duda una de las más relevantes y renovadoras de la literatura española de nuestro tiempo".

También ha valorado la forma en la que el Premio Cervantes 2008 ha trazado "el panorama de la vida social de Barcelona, con una innegable proyección internacional, elaborando de paso un retrato preciso del ser humano con todas sus contradicciones".

"Nunca he sabido que decir ante los elogios", ha reconocido el escritor en declaraciones a EFE poco después de conocerse el fallo del jurado.

Marsé ha sostenido que hay muchos otros escritores merecedores de un galardón de prestigio como es éste aunque ha confesado que "le gusta que le den premios".

El autor de "Últimas tardes con Teresa", "El embrujo de Shangai" o "Rabos de Lagartija" ha observado que "debe ser verdad lo que dice la crítica", en cuanto a que es un escritor de perdedores.

"Yo soy un hijo de perdedores, de perdedores de la Guerra Civil, de derrotados en muchos campos", ha referido.

En su opinión, "en el fondo, como tema literario", siempre le ha interesado más "la derrota que el éxito".

Nacido en Barcelona en 1933 y Premio Cervantes 2008, es autor de "Últimas tardes con Teresa", "Si te dicen que caí", "El amante bilingüe" o "El Embrujo de Shangai", todas ellas llevadas al cine, o "Rabos de Lagartija", que mereció el Premio Nacional de Narrativa y de la Crítica en 2001.

Los Premios Internacionales de la Fundación Cristóbal Gabarrón, instituidos en 2002, se entregarán el próximo 8 de octubre en el Teatro Calderón de Valladolid, y consisten en una escultura de oro diseñada por el artista Cristóbal Gabarrón, nacido en Mula (Murcia) en 1945 y radicado en Valladolid desde hace varias décadas.

Hasta la fecha se han fallado, las modalidades de Artes Plásticas, que ha merecido el arquitecto, Álvaro Siza, el de Artes Escénicas, que ha distinguido al director Fernando Trueba, el de Ciencia e Investigación, que ha recaído en el Equipo del Yacimiento de Atapuerca, el de Deporte, que recogerá el ciclista Alberto Contador, y el de Economía, que recibirá el empresario español José Antolín.

En sucesivas convocatorias se fallarán Pensamiento y Humanidades, Restauración y Conservación y a una Trayectoria Humana.

En anteriores ediciones han recibido el premio de la Las Letras Jorge Edwards (2009), Cees Nooteboom (2008), David Grosman (2007), Josefina Aldecoa (2006), José Manuel Caballero Bonald (2005), Francisco Ayala (2004), Guillermo Cabrera Infante (2003) y Mario Vargas Llosa (2002).

1.6.10

Un día hay vida

No hay lugar más mítico en la obra de Paul Auster que el cuarto del número 6 de la calle Varick. Allí escribió El libro de la memoria, la segunda de las dos partes de La invención de la soledad, que se inaugura con una frase que ha vencido al tiempo

Paul Auster (Newark, Nueva Jersey, 1947), en su casa de Brooklyn en 1993.foto:ARNOLD NEWMAN.fuente:elpais.com

Enrique Vila-Matas
Camino por la ciudad y lo que pienso va dibujando un trayecto mental construido por mis propios pasos. Es un modo de marchar que sirve para mejor inventar mi soledad, de la misma forma que para el narrador de La ciudad de cristal identificarse con Auster se convertía en "sinónimo de ser útil al mundo". Es también un modo de pensar y guarda cierto parecido con un viaje alrededor de mi cuarto, aunque sólo lo veré como tal si, al llegar a la meta, puedo afirmar que he estado en algún sitio, incluso aun cuando no sepa en cuál. El sitio podría no ser un lugar exactamente, sino un breve momento de La invención de la soledad, por ejemplo. Podría ser ese fragmento en el que Paul Auster celebra, con palabras muy felices, la vida. Es un momento que me recuerda la dedicatoria del Persiles, aquella página póstuma en la que Cervantes nos dejó dicho que amaba la vida. Las palabras de Auster tienen algo de la confesión cervantina:

"Juzga extraordinario que algunas mañanas, poco después de despertar, cuando se agacha para atarse los cordones, lo inunde una dicha tan intensa, una felicidad tan natural y armoniosamente a tono con el mundo, que le permite sentirse vivo en el presente, un presente que lo rodea y lo impregna, que llega hasta él con la súbita y abrumadora conciencia de que está vivo".

La felicidad que descubre el cervantino Auster en ese momento es extraordinaria. "Así es, no volveremos a vagar", recuerdo que escribió Byron. Y ese verso me lleva también a la conciencia feliz de estar vivo y a recordar a todos que la oportunidad de deambular es única, no la volveremos a tener y, por tanto, mejor será que veamos que se abre ante nosotros la posibilidad excelsa de vagar, de perderse quizás al modo de esos héroes austerianos que han buscado siempre su identidad en una vida errante, hecha de innumerables pasos en sus trayectos mentales y urbanos que imitan viajes por cuartos cerrados.

No hay Auster sin la invención de un cuarto cerrado y sin la invención de la soledad en ese cuarto, del mismo modo que no hay soledad sin la escritura, ni escritura sin un lugar. Y quizás, en la órbita austeriana no hay lugar más mítico que el cuarto del número 6 de la calle Varick, aquella buhardilla neoyorquina en la que una sola persona llenaba la estancia y dos la volvían sofocante, lo que no fue inconveniente para que en la habitación cupiera "un universo entero, una cosmología en miniatura que contenía en sí misma lo más extenso, distante y desconocido" y en definitiva el mundo interior de un hombre que iba a ser escritor. No hay habitación más importante en su obra. En ella redactó El libro de la memoria, que es la segunda de las dos partes de ese libro, La invención de la soledad, que se inaugura con una frase que ha vencido al tiempo: "Un día hay vida".

"Un día hay vida. Por ejemplo, un hombre de excelente salud, ni siquiera viejo...". Aquellas palabras han ido gozando de suerte propia y de un destino ciertamente muy fértil. El hombre de excelente salud, ni siquiera viejo, es el padre del escritor. Es alguien que pasa un día y otro ocupándose sólo de sus asuntos y soñando con la vida que le queda por delante. Y entonces, de repente, nos dice Auster, aparece la muerte. El hombre deja escapar un pequeño suspiro, se desploma en un sillón y muere.

Fascina la singularidad de la estructura de La invención de la soledad, ver cómo están tan admirablemente combinadas las dos partes del libro. La primera, Retrato de un hombre invisible, es más famosa que la segunda, quizás porque el tema de la muerte del padre y el enigma de un asesinato ocurrido en la familia sesenta años antes la convierten en una historia perdurable.

"Pensé: mi padre ya no está, y si no hago algo deprisa, su vida entera se desvanecerá con él", escribe el joven Auster. Y ésta es, por cierto, la clase de pensamiento que parece haber acompañado también a Marcos Giralt Torrente en Tiempo de vida, su sorprendente e interesantísima ficción sin invención, su conmovedora y extraña historia en torno a la muerte del padre. De hecho, aunque no se parezcan en ningún otro aspecto más, el final de Retrato de un hombre invisible y el hondo desenlace del de Giralt Torrente son muy parecidos: los dos pensando en el hijo casi recién nacido y preguntándose qué sacará éste en limpio de esas páginas cuando tenga ya edad para leerlas.

El libro de la memoria tiene menos fama que Retrato de un hombre invisible, pero es un bello texto que contiene el germen de toda la obra austeriana y el más poético análisis que he leído nunca en torno a habitaciones de artistas y desamparo. En él, Auster enlaza sutilmente la reflexión acerca de su papel de hijo con su propia paternidad y con la soledad del escritor, y logra así que invención y aislamiento se hermanen en un encuentro doblemente trágico, puntuado por ese inmenso fragmento sobre la felicidad que releo -releer es una forma muy amable de oír la temblorosa verdad que dice que hay vida- siempre que puedo.

Sabemos que en otros tiempos se consideraba que las desgracias de los hombres venían de su incapacidad para quedarse quietos en una habitación. Y también sabemos que hoy en día se ve todo de forma distinta, pues no salir del cuarto es lo que en verdad lo complica todo, muy especialmente si quien se queda encerrado es receptivo y sabe -como sabe Auster- que una habitación es tanto el espacio central del drama humano -"el lugar donde Hölderlin alcanzó la locura y donde Emily Dickinson pensó sus mil setecientos poemas"- como también el sitio donde, por ejemplo, Vermeer conoció "la experiencia de la plenitud e independencia del momento presente". Porque no todo lo que ocurre entre las cuatro paredes de la conciencia es tedio, angustia, pesadumbre, desesperación. Basta pensar -dice Auster- en las mujeres que pintara Vermeer, solas allí en sus habitaciones, pero con la luz brillante del mundo real entrando a raudales por una ventana abierta o cerrada.

A veces, al igual que en su novela La habitación cerrada, la melancolía y sus adláteres son el precio que hay que pagar para un día llegar a ver la luz y constatar que hay vida y, tras un largo encierro en un cuarto de hotel, poder decir, al fin, como el narrador de ese tercer libro de la Trilogía de Nueva York: "De pronto, tumbado sobre la cama y mirando las rendijas de las persianas cerradas, comprendí que había sobrevivido".

Es la luz que, a la larga, encuentra toda persona encerrada. Pascal, sin ir más lejos, entre pensamiento y pensamiento, dio con ella en la noche del 23 de noviembre de 1654 y, pasado el momento de asombro -cuenta Auster, experto en iluminaciones y encierros-, se dedicó a coser en el forro de su ropa todo lo que pudo memorizar del instante crucial. Quería tener a mano cuando lo necesitara, durante el resto de sus días, el registro detallado del éxtasis que le había llevado a la extraña felicidad de estar vivo: su encuentro con el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob y también su encuentro con la certeza de la grandeza del alma humana. Un tipo de certeza que, a decir verdad, se acopla como un guante al ritmo de los trayectos mentales construidos por nuestros propios pasos y termina por acercarnos siempre a la vida. Y la vida, ya se sabe, es la zona más honda de la sufrida calle Varick.

La invención de la soledad. Paul Auster. Traducción de María Eugenia Ciocchini. Anagrama. Barcelona, 1982. Tiempo de vida. Marcos Giralt Torrente. Anagrama. Barcelona 2010.

12.5.10

Romper los marcos mentales

En la guerra, ¿qué pasa con el derecho a la vida? La filósofa estadounidense Judith Butler, con destacados estudios sobre las políticas de género, continúa su investigación sobre la precariedad de la existencia con un nuevo libro que sitúa ese problema en los escenarios bélicos. En él explica cómo los Estados justifican la violencia mediatizando la información

Foto:Archivo.Fuente:elpais.com

Meursault, el protagonista de El extranjero de Albert Camus, fue condenado por no haber sido capaz de llorar en el entierro de su madre. Judith Butler, con su concepto de vidas precarias, indaga en aquellas vidas invisibles, "que no son susceptibles de ser lloradas".

Nos movemos en unos marcos mentales que determinan nuestra relación con la vida de los demás y que limitan las posibilidades de reconocimiento. Romper estos marcos significa repensar la precariedad, la vulnerabilidad, la dañabilidad, la interdependencia. El problema no es meramente "cómo incluir más personas dentro de las normas ya existentes, sino considerar cómo las normas ya existentes asignan reconocimiento de modo diferencial". En este análisis descubriremos cómo las distintas formas de expresión cultural que emanan del poder refuerzan los marcos referenciales, apuntalan los mecanismos de exclusión. Incluso a menudo se acude al discurso de los derechos humanos, a las cuestiones de género y a otros elementos del discurso emancipador para legitimar la negación del reconocimiento a otros. Judith Butler analiza estos mecanismos tomando como ejemplo la tortura y la fotografía. Y plantea la urgencia de reflexionar y cambiar la perspectiva sobre tres cuestiones centrales: el concepto de vida, la violencia de Estado y el discurso del miedo. Al tiempo que defiende como actitud moral, si se me permite la expresión, la conciencia de vulnerabilidad, la capacidad de compartir precariedad, la asunción de que cualquier forma de supervivencia pasa por el grupo, por la relación con los demás. "Lo que limita quién soy es el límite del cuerpo, pero el límite del cuerpo nunca me pertenece plenamente".

El concepto de vida. Judith Butler parte de dos postulados: existe un vasto ámbito de vida no sujeto a la regulación y a la decisión humanas; dentro del vasto ámbito de la vida orgánica, la degeneración y la destrucción forman parte del proceso mismo de la vida. "Excluir la muerte a favor de la vida constituye la muerte de la vida". De modo que no se puede afirmar por adelantado un derecho a la vida. Y la cuestión no es si determinado ser es vivo o no, ni si tiene o no estatus de persona, "sino si las condiciones sociales, su persistencia y prosperidad son o no posibles". ¿En qué condiciones la vida precaria tiene derecho a la protección? El derecho a la vida implica "la obligación positiva de suministrar unos apoyos básicos que intenten minimizar la precariedad de manera igualitaria": la comida, el trabajo, la atención sanitaria, la educación, el derecho a la movilidad y a la expresión, la protección contra los daños y contra la opresión. De modo que nuestras obligaciones, lo que está de nuestra mano, son las condiciones que hacen posible la vida, no la vida en sí.

Judith Butler distingue entre precariedad y precaridad. Las vidas son por definición precarias, la precaridad "designa esa condición políticamente inducida en la que ciertas poblaciones adolecen de falta de redes de apoyo sociales y económicas y están diferencialmente más expuestas a los daños, la violencia y la muerte". Centrar de nuevo la política contemporánea en los efectos ilegítimos y arbitrarios de la violencia estatal, incluidos los medios coercitivos para aplicar y desafiar la legalidad, podría reorientar perfectamente a la izquierda más allá de las antinomias liberales en las que naufraga actualmente. Nos ayudaría a comprender ¿por qué podemos sentir horror frente a ciertas pérdidas e indiferencia, o incluso superioridad moral, frente a otras? Algunos humanos dan por supuesta su humanidad, mientras que otros luchan por acceder a ella.

El miedo se da por añadidura: es el resultado de esta política de precarización del otro. La representación de la tortura, la fotografía, es ambivalente: es una forma de poner en evidencia los excesos de la violencia de Estado, pero al mismo tiempo es una manera de legitimarse que tiene el propio torturador y es una forma de sembrar el miedo y las dudas: ¿de qué manera las normas que rigen qué vidas son consideradas humanas entran en los marcos mediante los cuales se desarrolla el discurso y la representación visual, y cómo estas delimitan u orquestan a su vez nuestra capacidad de respuesta ética al sufrimiento?

Pero el núcleo del programa teórico de Judith Butler está en esta idea: "Juzgamos un mundo que nos negamos a conocer, y nuestro juicio se convierte en un medio para negarnos a conocer este mundo". Este nodo sólo puede romperse por la curiosidad y por el conocimiento, pero esto significa descomponer los marcos que nos atrapan. Y para ello el individuo necesita nuevos espacios de ubicación. "Toda forma de individualidad es una determinación social". Nuestro primer interés por el otro es porque es condición de nuestra supervivencia. "La singularización constituye un rasgo esencial de la socialidad". Y es necesario asumir el carácter vulnerable de nuestras vidas como vía para la empatía hacia las vidas precarias. Todos estamos en la precariedad.

Marcos de guerras. Las vidas lloradas

Judith Butler

Traducción de Bernardo Moreno

Paidós. Barcelona, 2010

200 páginas.

Vuelve Silver Kane

El seudónimo ideado por Francisco González Ledesma en los años cincuenta se convierte en personaje en La dama y el recuerdo, novela del Oeste con todos los ingredientes del género: bandidos, cazarrecompensas, pistoleros, vaqueros, caravanas de ganado ... El protagonista es un hombre sabio y honesto que dirige el Jackson Independent Journal

Foto;Fuente:elpais.com

Francisco González Ledesma, Paco para familiares y amigos, estaba escribiendo su nueva novela del policía Méndez cuando tuvo un ataque de melancolía. "Me estoy haciendo viejo". Ahí surgió la idea. "¿Y si vuelvo a escribir una novela del Oeste? ¿Y si recupero a Silver Kane?".

Su editor estuvo de acuerdo, pero él puso una condición: no cobrar adelanto. "Si no me gustaba la rompía y no tenía que devolver el dinero. Me lo planteé como un reto. Quería comprobar si era capaz de escribir con la rabia y la frescura de los veintitantos años". La acabó con el entusiasmo y la pasión que suele poner en todo lo que hace, le gustó y aquí está La dama y el recuerdo.

Hay varias diferencias entre esta novela y las cientos que escribió entre los años cincuenta y ochenta. No está firmada por Silver Kane, sino por Francisco González Ledesma (Barcelona, 1927). Kane se ha convertido en un personaje. Es el director del Jackson Independent Journal, el diario de Jackson (Kansas), un hombre sabio y honesto. "Es un guiño. Es un hombre bien informado y bueno. Me hubiera gustado ser el director de un pequeño diario del Oeste". También hay otros guiños, como cuando un personaje le pregunta a otro si cree posible que un día haya un presidente negro en Washington y el otro le contesta: "¿Y una primera dama negra? Ni hablar".

En La dama y el recuerdo hay más sexo que en aquellos títulos que tanto éxito tuvieron en quiosco, como Un federal de Nevada, Una fosa pagada a plazos, El hombre que vendía muertos o ¡Ha vuelto Killer! "Había que ser muy moderado por la censura". Aquellas novelas solían tener unas setenta páginas y ésta, más de trescientas.

Reúne todos los requisitos del género: atracadores de bancos, cazadores de recompensas, pistoleros, vaqueros, el saloon con el piano y las prostitutas, los sheriffs, los indios, los caballos salvajes, las caravanas de ganado, las grandes distancias. Como en casi todas las novelas de Ledesma hay un montón de historias que se cruzan. "Porque así sucede en la vida". La del pistolero Taylor, que se enamora de una india mestiza; la del cazarrecompensas Lancaster, que le persigue para matarlo, pero que en el fondo también es una buena persona; la del cacique Ford, administrador de materiales del ferrocarril y representante del Gobierno para las tribus, un hombre repugnante y corrupto; la de su amante Lena, una mujer mala hasta el dolor; la del heroico y valiente jefe indio Valiant y la de su hijo, un chiquillo de 10 años que vengará su asesinato; y la de Ketty River, la dama del recuerdo que da título a esta historia, la mujer más distinguida de Jackson, que ejerce de juez en Kansas City, y que es implacable con Ford. Mucha acción y muchos muertos.

El seudónimo Silver Kane nació a finales de 1952. González Ledesma estaba pasando una mala época. Estudiaba Derecho, gracias a la ayuda de sus tíos Victoria y Claustre, porque él era pobre de solemnidad. Otro de sus tíos, Rafael González, un periodista represaliado tras la Guerra Civil que había encontrado refugio en Bruguera, logró que entrara en la editorial en 1947. Ya antes había escrito historias de aventuras para él y con él. Alquilaban máquinas de escribir por horas y escribían a cuatro manos. Luego fue guionista de historietas como El inspector Dan o Doctor Niebla. Pero Ledesma, que quiso ser escritor desde los 14 años, tenía ya la novela de su vida, Sombras viejas, que presentó al Premio Nadal de 1946 sin éxito. Dos años más tarde, el editor José Janés convocó el Premio Internacional de Novela, la retocó y la presentó. Ganó. La censura prohibió su publicación.

Estaba tan desesperado que se fue a Madrid para hablar con el censor. "Me dijo que era roja y pornográfica. Lo de roja pude entenderlo, porque los personajes eran los vencidos y los ideales republicanos que aprendí a querer en el Poble Sec (el barrio donde nació y creció) se dejaban ver. Pero lo de pornográfica, no. Se refería a una escena de lo más tonta: una joven se pasó la guerra esperando que regresara su novio. Soñaba que llamaban a la puerta; ella abría, retrocedía unos pasos y caía en un diván. Bueno, pues un día, llaman al timbre de verdad, abre, es un amigo de su novio, se sienta en el diván y él le pone la mano en la rodilla. Protesté, pero el censor me dijo que se notaba que el chico tenía intención de subir la mano por la pierna".

Se desanimó, pensó que nunca publicaría nada y entonces Francisco Bruguera y su tío Rafael le propusieron que escribiera novelas del Oeste. "Bruguera me dijo que me buscara un seudónimo porque con un apellido como González nadie se iba a creer una novela del Oeste".

Por la primera le pagaron 1.500 pesetas en dos plazos. Al final ya cobraba 12.000. Escribía de tres a cinco al mes y las tiradas oscilaban entre 14.000 y 24.000 ejemplares semanales. "Bruguera tenía olfato para el éxito y te apretaba. Incluso cuando dejé la editorial, en 1966, seguí con contratos para hacer Silver Kanes. Con este nombre firmé también novelas de misterio".

Recuerda con cariño a la tropa de escritores de Bruguera. Marcial Lafuente Estefanía, el dibujante Peñarroya, Sergio Duval, Josep Maria Lladó, Víctor Mora, que le proporcionaba libros sobre el Oeste en inglés. "Allí había escritores, periodistas, catedráticos, casi todos represaliados. Gente de cultura, que escribía muy bien. Se pensaba que éramos unos desgraciados, que nos ganábamos la vida en el quiosco. Autores mal pagados que escribían novelas baratas para gente sin poder adquisitivo".

Dice en sus memorias, Historia de mis calles: "Me daba vergüenza escribir relatos sin la menor pretensión o quizá sí: la de distraer a la gente, que no es pretensión pequeña". Con el tiempo se ha reconciliado con esos tiempos. "Me he ido dando cuenta de que mis novelas del Oeste sirvieron de inicio a la lectura para gente que no leía nada. También decía veladamente que aquí no había libertad". Tiene auténticos admiradores, como Alejandro Jodorowsky. "Dijo incluso que Silver Kane era mejor que Cervantes, lo que es una animalada. A veces utiliza frases mías en sus libros".

"Lo más importante es que con esas novelas aprendí mucho técnicamente. Tenían que ser interesantes desde la primera línea y dosificar la intensidad para que se leyeran de un tirón. Era un desafío diario y tenías que tener una imaginación brutal para no repetirte y crear argumentos convincentes y atractivos. Bruguera era muy exigente y rechazaba cualquier historia que no se ajustara a esas condiciones. Silver Kane fue mi maestro".

La dama y el recuerdo. Francisco González Ledesma. Planeta. Barcelona, 2010. 318 páginas. www.gonzalez-ledesma.com.

29.4.10

Rosas y libros

Es un clásico de cada año donde las rosas, los libros y la gente son protagonistas

Además del caos que dejaron en Europa los aeropuertos boca arriba, las nubes volcánicas trajeron a Barcelona otra preocupación: el temor a que no llegaran a tiempo los seis millones de rosas importadas desde Holanda.

Quien haya estado en esta ciudad un 23 de abril sabrá de lo que hablo. Hoy caminé por Las Ramblas y repetí la misma ceremonia que todos: cambiar un libro por una rosa. La tradición dice que ellas regalan el libro, y ellos, las rosas. La fiesta se llama Sant Jordi, y es un clásico de cada año donde las rosas, los libros y la gente son protagonistas.

A medida que me acercaba hacia el epicentro de la movida, veía en las calles y avenidas, en las puertas de los bares o en las bocas de las estaciones de metro, jóvenes que montaban una mesa, un mantel, un par de sillas y un puesto improvisado de flores. Tres por 5 euros, una por 2,50, en sus versiones más sobrias de celofán en flor. Pero a medida que llegaba a Las Ramblas, la cosa se puso más sofisticada. Había rosas envueltas en tules, rosas de colores imposibles, arreglos de rosas encerradas en complejos trabajos de ingeniería con soportes, engranajes y maderas encorvadas.

Mientras la gente paseaba con rosas en sus bolsos, mochilas, cochecitos de bebé o cascos de motocicletas, una fila se armaba frente a una confitería donde vendían cajas de bombones con forma de libros y tapas de best seller dibujadas con mazapán.

Mientras los perfumes de un rojo intenso lo invadían todo, los libros -con un diez, quince o hasta veinte por ciento de descuento- se vendían por hectárea en las casetas de Las Ramblas, los puestos improvisados en medio de las veredas o en las megalibrerías en las que el apretuje era imposible.

Al menos, una vez al año, los libros tienen quien los adopte. En el noticiero están diciendo que el título más vendido fue El asedio, la nueva novela de Arturo Pérez Reverte, y que las rosas no llegaron a agotarse, pero casi. Como sea, fue un día de postal.




tomado de En minúscula