23.9.11

México, rezagado en lectura de “eBooks”

A diferencia de EU, la publicación de libros digitales sigue siendo mínima respecto a la edición de textos impresos
En México, las librerías no han acabado de aplicar los mecanismos para facilitar la descarga de eBooks en sus portales. foto:Esperanza Orea. fuente:eluniversal.com.mx

Mientras en Estados Unidos el consumo de libro electrónico es práctica común, los lectores se cuentan por cientos de miles, las ganancias por venta de eBooks superan los 460 millones de dólares -y tan sólo Amazon vende en promedio 143 libros electrónicos por cada 100 impresos (según reportes de 2010)- en México es un tema que apenas se empieza a discutir y si hubiera que hallarle una metáfora con el desarrollo del ser humano sería: "estamos en la etapa previa a estar en pañales".

Los más optimistas aseguran que la brecha es grande, pero que con una buena inversión y ritmo se podría igualar en unos años al puntero, Estados Unidos, sobre todo cuando las universidades van bien en la digitalización de libros y revistas de consulta; pero otros son más pesimistas, aseguran que el rezago es de seis o siete años, e incluso hay editores que afirman que la brecha es enorme, de por lo menos 10 años, que en materia digital es muchísima.

Y es que en este país con más de 112 millones de habitantes, según el censo del INEGI de 2010, no sólo hay poco acceso a los medios electrónicos y a Internet -según la Asociación Mexicana de Internet, a finales de 2010 había 34.9 millones de usuarios- sino que además es escaso el catálogo de libros electrónicos que ofertan las editoriales, pues aunque es loable el trabajo que en esa materia realiza el Fondo de Cultura Económica (FCE), su catálogo apenas supera los 120 libros electrónicos, lo que representa 2% de sus títulos, que superan los 5 mil.

Si en Estados Unidos es habitual que la totalidad de libros impresos sean lanzados con su versión electrónica, en México se estima que la producción de eBooks es menor a 1%; tampoco hay punto de referencia entre la compra de libro electrónico en Internet -que es el canal de venta natural- entre Estados Unidos y México. Mientras allá se habla de millones de descargas aquí se refieren algunas centenas desde que el FCE instaló su librería virtual.

Ocurre que en México no hay un hábito de compra de libros electrónicos en portales de Internet porque tampoco son muchos los que los ofrecen, además son pocas las opciones que hay en el país de dispositivos de lectura, acaso se habla de Kindle y de descargas de libros a través de la plataforma de iTunes para el iPad o el iPhone.

Mientras que en Estados Unidos todo marcha sobre ruedas y es el modelo a seguir por todas las naciones, en México las discusiones sobre el futuro del libro comenzaron hace muy poco tiempo. El FCE fue uno de los que dieron el primer paso, en 2009 realizó el Congreso Internacional del Mundo del Libro en el que se abordó el tema.

Durante dos años consecutivos, 2010 y 2011, la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana organizó dos foros sobre edición digital; a ese par de iniciativa se suma el Simposio Internacional del Libro Electrónico, que se realiza hasta el 21 de septiembre, en el Museo Nacional de Antropología, organizado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

¿En la Edad de Piedra?

El contexto en Iberoamérica es semejante al de México, sólo España va un poco más adelante; en 2010 reportó ingresos por 74 millones de dólares en venta de libros electrónicos. Si para Roberto Banchik, director general de Random House Mondadori, en México hay un rezago de 10 años respecto a Estados Unidos, lo que es "muchísimo tiempo", para Tomás Granados, coordinador editorial del FCE, "México está en la etapa previa de estar en pañales".

Es él quien asegura que la distancia de México con Estados Unidos debe ser de seis o siete años "en términos de tecnología de la comunicación es como estar en la Edad de Piedra y Estados Unidos en la Edad Moderna".

Y agrega: "Estamos en una etapa previa a estar en pañales, realmente es una etapa preparatoria, estamos viendo lo que ocurre en el mundo, imaginando lo que puede ocurrir en México, pero todavía no hay un mercado del libro electrónico, es una etapa de aprendizaje viendo el exterior, e internamente tratando de definir un modelo adecuado para México que en general no se limita a este país, creo que estamos en una etapa de observación y de aprendizaje y ligeros experimentos".

Fernando Escalante Gonzalbo, quien fue ayer uno de los ponentes del simposio y quien es autor de A la sombra de los libros, es el más optimista de todos. "Vamos retrasados, sí, no me parece grave, simplemente hay que mantener el ritmo y digitalizar, una vez tomada la decisión de invertir los recursos en la digitalización, el ritmo no tiene porque ser lento y la distancia de tiempo no tiene por qué ser tan grande".

El investigador y miembro de El Colegio de México dice que incluso en la discusión de ciertos temas, México no va tan atrás como se cree. "La discusión sobre esto va durar todavía. La novedad del libro electrónico que es en realidad la novedad de Internet, es simplemente otro recurso tecnológico para reproducir la letra impresa, el gran acontecimiento fue Gutenberg y la letra impresa, a partir de entonces cada tanto hay un nuevo descubrimiento, nada más", señala el investigador.

Para Roberto Banchik, director general de Random House Mondadori, la distancia es tan abismal que en Estados Unidos el libro electrónico es "el hoy" de la industria editorial, pues se imprimen y se digitalizan libros con ventas muy altas, pero en los demás países es una especie de proyecto.

"Estamos a 10 años de distancia de Estados Unidos y es tan exponencial el crecimiento de libro electrónico allí que está distancia se va hacer todavía mucho más grande hasta que los lectores de libros (soportes) se vuelvan de consumo masivo como son los aparatos de telefonía celular", señala.

¿El huevo o la gallina?

Aunque hoy los editores entienden al libro electrónico, a diferencia de hace dos años que no "entendían nada", aún hay mucho desconocimiento, ahora saben hacia dónde va; tienen como modelo más conocido a EU. La parte positiva es que hoy, a diferencia de hace dos años, hay algunos libros electrónicos y se vende uno que otro aparato para leerlos.

Sin embargo, las librerías todavía no acaban de aplicar los mecanismos para que sea muy fácil descargar los libros electrónicos desde sus portales, pero la oferta avanza, el pasado jueves empezaron las actividades de amazon.es para ofrecer descargas de libros electrónicos en español.

Otro portal con la misma finalidad es Libranda, que varias editoriales echaron a andar en España, en junio pasado. "Me encantaría decir que es un éxito pero no ha sido ni un éxito ni un fracaso, no ha terminado de despegar, está allí, la razón por la que no despega es que se necesitan los lectores del libro electrónico y ahí es donde estamos como el huevo y la gallina", dice Banchik.

La situación: no hay suficientes lectores porque entre otras cosas no hay suficiente contenido electrónico en las nubes, pero no hay contenidos porque no hay demanda. Es un hecho que esto va a despegar en el momento en que la gente invierta en un lector de libros electrónicos, de lo contrario, dice, no habrá despegue.

Mucho por discutir

Escalante Gonzalbo dice que la discusión sobre el libro electrónico va a durar todavía, pues también siguen problemas con los derechos de autor, las formas de circulación, los formatos de almacenamiento, sobre quién tiene derecho a digitalizar una biblioteca.

"Ese tipo de preguntas se las están haciendo en EU también, no está claro hacia dónde vamos, tardaremos tal vez un par de décadas en terminar de asimilar el impacto de la nueva tecnología de digitalización de la letra impresa, se está discutiendo en todo el mundo", dice.

También Socorro Venegas, directora adjunta de Fomento a la Lectura y el Libro de Conaculta, coincide en que el derecho de autor es un tema que se discute. Sin embargo, para Banchik esto está bastante resuelto, pues ya todos los contratos incluyen derecho de autor por la venta de libros digitales con los porcentajes y modelo de venta. Para él, el debate más fuerte en EU tiene que ver con cuál es el papel del editor en este boom de libros digitales.

Dice que en EU se están subiendo muchos libros sin control de calidad, entonces ¿cómo controlar la calidad de todos los libros electrónicos que suben cuando no pasan por un editor?

Un segundo tema es el de los precios: "¿Cómo le ponemos el precio a un libro electrónico? En el libro impreso hay diferentes formatos: tapa dura, de bolsillo y cada uno tiene un precio diferente; pero en el libro electrónico no, entonces qué determina su precio; hay libros gratis, otros que cuestan 35 pesos como una aplicación del iPad y hay libros que te pueden costar 180 pesos; el tema del precio en debate en EU. Ojalá ya estuviéramos en eso nosotros".

Tomás Granados es pesimista en su pronóstico. "Con oferta escasa y el hábito de compra muy temeroso, estamos antes que aprendiendo a gatear".

Su certeza es que en México se está imponiendo un modelo generalizado, que aunque hay versiones en papel con versiones electrónicas, en este momento todavía hay una lucha de formatos de libros electrónicos que va a terminar por extinguirse, pero él no sabe si a un formato estándar o una interoperatividad entre formatos, donde un libro pueda ser leído en cualquier soporte.

Escalante Gonzalbo dice que la digitalización de libros y revistas de consulta de las universidades se realiza desde hace varios años; sin embargo, acepta que falta mucho por digitalizar y poco tiene que ver con las universidades de EU donde casi todo está digitalizado.

Uno de los éxitos de la digitalización, dice, es la colección Los grandes problemas de México en el siglo XXI, magna obra en 16 tomos publicada por El Colegio de México y en la que participan 300 investigadores. "Hemos tenido más de dos millones de consultas, eso me lleva a decir que hay suficientes lectores, nunca hubiéramos podido llegar a dos millones de lectores en papel".

Es un optimista porque hoy, en México y el mundo hay más lectores que nunca, hay más población alfabetizada que nunca y simplemente porque hay una nueva tecnología que el ser humano debe asimilar.

"Que los estadounidenses vayan a una velocidad tremenda, nosotros haremos otras, lo que me preocupa que los lectores mexicanos dispongan de todos los recursos posibles".

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