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17.5.10

Israel, la funcionaria y Noam Chomsky

El conocido lingüista norteamericano, el profesor Noam Chomsky, no es precisamente un seguidor incondicional de Israel sino más bien un crítico incondicional que ha condenado en múltiples conferencias, fórums o libros lo que llama "sus agresiones y colonización sistemáticas"

El filosófo Noam Chomsky.foto,fuente:elmundo.es

Anarquista y considerado en su propio país como disidente, defensor de la causa palestina y crítico con lo que define como "servilismo israelí al imperialismo de Estados Unidos", Chomsky tenía previsto dar una conferencia hoy en la Universidad Bir Zeit, cerca de Ramala, en Cisjordania.

El propio Chomsky lo ha explicado esta mañana en una entrevista con el Radio Militar israelí: "Al llegar al paso fronterizo desde Ammán, los funcionarios israelíes me interrogaron. Me preguntaron de forma muy educada y una funcionaria me hizo dos apreciaciones. Por un lado, por qué sólo visitaba una universidad palestina y no iba también a Israel. Por otro lado, me confesó que a las autoridades no les gustaba mucho mis ideas. Yo les contesté que no tengo problemas en hablar ante una universidad israelí y que no es el primer y único Gobierno-incluido el de mi país- que esta disconforme con mis ideas. Le pregunté: ´Digame un Gobierno en el mundo que ame lo que yo diga´". Chomsky añadió que "la medida no es propia de una democracia sino de un régimen totalitario".

El profesor judío, que en los años 50 vivió unos meses en un kibutz israelí, se reunió en el pasado con dirigentes de la OLP-cuando era declarado por Israel como "grupo terrorista"- y también con el líder del movimiento chii libanés Hizbulá, el jeque Hassan Nasralá. Aunque ataca siempre que puede las políticas de los sucesivos Gobierno israelíes, Chomsky también se opone a un boicot: "Si empezamos a boicotear, ¿Por qué no contra Estados Unidos, cuyas acciones son más graves que las de Israel?".

El ministerio israelí de Interior afirma que la decisión no ha sido tomada en las altas esferas sino en el mismo paso fronterizo y que su entrada en Cisjordania debe tener permiso de la Oficina de Cooperación Militar en los territorios de la Autoridad Nacional Palestina (ANP). "En tal caso, no tenemos ningun problema en que entre". "La funcionaria ha sido amonestada y seguramente Shomsky podrá recibir permiso para entrar", han dicho fuentes de Interior consultadas por la prensa local. "Deberian haberle dejado entrar. Han actuado contra las reglas", acusan fuentes de los organismos de seguridad.

En cualquier caso, la decisión ha provocado la enésima polémica en Israel. Mientras los diferentes grupos israelíes de derechos humanos lo condenan, el diputado árabe israelí Ahmed Tibi, ha declarado que "es una mancha negra del Gobierno de Netanyahu".

La diputada laborista Einat Wolf también ha lamentado la medida: "Estoy totalmente en contra de las ideas de Chomsky pero es un grave error no dejarle entrar e ir Cisjordania. Una decisión estúpida que provoca un grave daño a la imagen de Israel".

El organizador de la conferencia en la Universidad Bir Zeit, el palestino Mustafa Barguti, que habia invitado al veterano filósofo como reconocimiento a "su oposición a la ocupación israelí", ha definido la prohibición como "un flagrante acto contra la libertad de expresión".

El diputado Otniel Schneller ha sido mucho menos diplomático: "Israel no puede permitir la entrada de un extremista que siempre nos acusa. Yo le aconsejaría intentar entrar en algunos de los túneles de contrabando de armas entre Egipto y Gaza".

16.4.10

Literatura para resistir: la experiencia de leer y escribir en Palestina

Renad Qubbaj, Directora del Instituto Tamer, explica como su ONG promueve la cultura entre los jóvenes palestinos

QUBBAJ. Necesitamos que lleguen nuevos libros, buenos libros..fOTO;fUENTE: Revista Ñ

"Dentro de un rato, esta mujer me va a mirar con esos ojos que parecen inconmovibles y me va a decir: "¿De qué estamos hablando? Estamos hablando de Gaza". Y lo hará, con esos ojos, cuando yo le pregunte por la tecnología, el uso de Internet, la difusión de la literatura palestina a través de blogs. "En Gaza la mayor parte del tiempo no hay luz", me dirá. "¿De qué estamos hablando?"


Serena, elegante, la señora de los ojos se llama Renad Qubbaj y es la directora del Instituto Tamer para la Educación de la Comunidad, una ONG con sede en Ramallah y actividades en toda la Autoridad Nacional Palestina, es decir, en Cisjordania y en Gaza. Actividades: trabajan en talleres de lectura y escritura con chicos de entre 6 y 23 años. Sacan un periódico. Tienen un grupo de escritura en inglés donde gente joven narra su vida bajo la ocupación. Hacen una campaña nacional de lectura.
Sostienen grupos de escritura en árabe, bibliotecas, talleres de teatro. Editan entre 7 y 10 libros por año, con el apoyo de la Fundación Heinrich Boll, de la UNESCO, de UNICEF, de los Emiratos Arabes. Reciben unos 3000 libros al año de la organización Book Aid International. "Nuestra visión es la de una Palestina donde los chicos y los jóvenes puedan hacer realidad sus sueños desarrollando sus capacidades y su confianza en sí mismos, en un ambiente donde sean escuchados y se los haga sentir valorados y seguros", dice el folleto que Qubbaj reparte.
La directora de Tamer habló con Clarín en Guadalajara, México, adonde fue invitada a contar la experiencia. Cruzó el mundo para promover su Instituto y eso hace, así que entrega el folleto, enumera sus programas, explica: "Tamer se estableció hace 20 años, durante la primera Intifada. El ejército israelí había dispuesto el cierre de escuelas y universidades. Pensamos cómo compensar esa pérdida y se estableció un Comité de Educación Popular. De ahí salió Tamer, para encontrar medios alternativos para aprender y ser productivos bajos esas circunstancias".

­ -¿Cómo está funcionando la educación formal?

­ -Con muchas dificultades, el Ministerio no tiene plata. Pero no es sólo el Ministerio de Educación, toda la situación económica es muy mala. En Cisjordania hay papel y tinta, lo que en Gaza es un problema. Los israelíes permiten entrar algunos suministros, otros no. Es gracioso y triste que ellos decidan qué necesitamos y qué no. Parece que papel es algo que no necesitamos. Así que el papel es muy caro en Gaza. Los crayones, los marcadores, no están permitidos; se los puede conseguir, pero pagando lo que una familia gana en un día. Claro, hay necesidades que están antes que los crayones.

­ -¿Cómo entiende usted esta restricción?

­ -Tampoco pueden entrar libros de imágenes. ¿Cómo lo entiendo? Si se mira la historia de los judíos después del Holocausto, se verá que se preocuparon mucho por la educación. Esa fue una manera de sanar aquello por lo que habían atravesado, que habían visto. Con nosotros tratan de impedirlo.

­ -¿Para qué?

­

­ -¿Leer es resistir?

­ -Por supuesto. Las actividades culturales sirven para eso, fortalecen a los seres humanos que tenemos dentro. Sin eso, es cada vez más fácil destruirnos. También sirven para mantener un tejido social. Es difícil sostener ese tejido, la solidaridad, cuando estamos aislados unos de otros: los checkpoints son muy difíciles.

­ -¿Hay bibliotecas?
­ -Sí. Algunas cerraron por la situación económica, algunas funcionan bien. Hay unas 80 bien equipadas para chicos y algunas más para grandes. Pero la llegada de nuevos libros no es suficiente.


­ -¿De qué tipo?

­ -Financiero. Para que puedan llegar nuevos libros, buenos libros.

­ -¿Apoyo de afuera?

­ Qubbaj me mira. Es la primera vez en la charla ­es un desayuno, ella toma té­ que pone cara de que hay cosas que hace falta explicar. Se hace un silencio. ­

-No es necesario que sea diplomática - ­le digo.

-No soy diplomática para nada. Estoy hablando de la causa palestina, de la economía palestina. Nosotros no controlamos nuestra agua, nuestro aire. A veces los soldados destruyen un árbol de olivo que alguien tiene. ¡Claro que somos completamente dependientes de la ayuda externa! Es su responsabilidad, ellos nos pusieron en esta situación, así que por lo menos, ¡por lo menos! tienen que subsidiarnos económicamente. Aun cuando estos subsidios también están politizados: la plata que se les da a los palestinos no los ayuda a construir un Estado, sólo a llevar adelante la vida cotidiana.

-¿Quién es "ellos"? ¿Occidente?

-Por supuesto. La mayor parte de los fondos para los palestinos están conectados con la situación política. Antes había mucho dinero. Cuando Hamas llegó al gobierno (en 2006), vino el completo aislamiento, el completo boicot. Norteamérica se opuso a seguir apoyando a los palestinos porque estaba Hamas aun cuando, desde mi perspectiva, quien trajo a Hamas fue Israel. Ellos acorralaron a Al Fatah, llevaron el proceso de paz a un punto en el que la gente dejó de creer en el sistema existente y entonces giró hacia quienes creyeron más radicales. Yo no creo que sean radicales, juegan el juego. No son diferentes de Al Fatah para mí.

­ -¿Hay alguna alternativa?

-Por ahora no, no lo suficientemente fuerte.
La jarra se vacía, el mozo ofrece más té. Es Cisjordania, es Gaza, pero también es el Siglo XXI. De hecho, Tamer tiene una página en Internet (actualizada por última vez en junio) y uno de los grupos publica en la red su producción

­ -¿Se plantearon el uso de Internet, de redes sociales, de blogs?

­ -No estamos muy avanzados, hay blogs, esas cosas están empezando pero no son parte de nuestra cultura. Qubbaj se detiene, lo piensa. Me mira otra vez: "Bueno, en Gaza la mayor parte del tiempo no hay luz. ¿De qué estamos hablando?"