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14.9.10

Adiós al mordaz antiburgués

Muere en París Claude Chabrol, fundador de la Nouvelle Vague - Su cine aunó ataques furibundos a la burguesía de provincias con su amor al policiaco y a la buena mesa
El cineasta francés Claude Chabrol, fundador de la Nouvelle Vague, retratado en 2005 durante la promoción de La dama de honor.- DANIEL MORDZINSKI.fuente:elpais.com

Claude Chabrol, uno de los cineastas clave de Francia y de Europa, miembro de la legendaria generación de directores que conformó la Nouvelle Vague, murió ayer en París a la edad de 80 años. Había nacido también en esta ciudad, en una familia acomodada de farmacéuticos, aunque sus mejores filmes acuchillaron el alma de la burguesía de provincias. Toda Francia recordó ayer su ironía, su hedonismo y los afilados retratos de esos burgueses provincianos que ha dejado en sus obras. Las emisoras de radio y las cadenas de televisión se poblaron también de viejas entrevistas llenas de su gran humanidad. En buena parte de ellas el cineasta -y el entrevistador- terminan partiéndose de risa.

Chabrol realizó más de 60 películas para el cine -y una veintena para la televisión-, entre las que se cuentan algunas obras maestras para la filmografía europea como El bello Sergio (1957), Los primos (1958), La mujer infiel (1968), El carnicero (1970), Un asunto de mujeres (1988), La ceremonia (1995) o La flor del mal (2002), entre otras. El presidente de la República, Nicolas Sarkozy, haciéndose eco del dolor general del país, lo definió así: "Tenía de Balzac la finura de su retrato social; de Rabelais, su humor, y seguramente también su truculencia. Pero sobre todo fue él mismo, tanto en sus películas como en la vida".

Como artista, comenzó sin embargo en las antípodas, estudiando Farmacia y Filosofía y Letras, pero su amor al cine pudo más. En 1953, cuando tenía 23 años, tras frecuentar el cineclub del Barrio Latino animado por Eric Rohmer, se incorporó a la redacción de la revista Cahiers du Cinéma, entrando en contacto por esa época con los otros componentes de la Nouvelle Vague: François Truffaut, Jean-Luc Godard o el citado Rohmer.

Una copiosa herencia de la que por entonces era su mujer le permitió llevar a cabo su primer filme en 1957, El bello Sergio, en el que un joven regresa a casa para encontrar a su héroe de infancia convertido en un alcohólico irrecuperable. Con ella obtuvo el premio a la mejor dirección en el Festival de Locarno y el Jean Vigo del año siguiente. Los primos, rodada en 1958, consiguió el Oso de Oro del Festival de Berlín. En mayo de 1959 rodó Una doble vida, con la que su protagonista, Madeleine Robinson, ganó la Copa Volpi a la mejor interpretación femenina del Festival de Venecia.

Desde entonces, y como recordaba el diario Le Figaro, Chabrol "trataría el cine con una pasión irreverente, mezclando arte y comercio, profundidad y facilidad, erudición y broma", desplegando una actividad descomunal.

Ecléctico, prolífico, cultísimo, lector omnívoro, muy trabajador, muy amigo de sus actores y de la gente, Chabrol elaboró a un ritmo endiablado sus más de 80 películas. Supo, como recordaron ayer muchos comentaristas, diseccionar las miserias de la pequeña burguesía. Pero también hizo películas históricas, o sociales o truculentas, inspiradas directamente en sucesos famosos o en novelas policiacas, de las que era muy aficionado.

En 1979 estrenó Prostituta de día, señorita de noche, en la que retrató a una conocida asesina que en los años treinta había envenenado a sus padres. Encargó el papel principal a Isabelle Huppert, que a partir de entonces se convertiría en su actriz fetiche. Ayer, Huppert, en una entrevista radiofónica, recordó sus rodajes con él: "No me filmaba como una mujer objeto del deseo, sino como si fuera su hija, siempre de una manera simple, íntima, muy dulce". Tal vez porque a ella no la definió como a Emmanuelle Béart tras el rodaje de El infierno: "Cara de ángel, cuerpo de puta". Huppert aseguró que su mirada como cineasta era "irónica, lúcida, dotada de una inteligencia implacable". Y añadió: "Pero lo más importante era su inmenso humanismo. Alguien capaz de ver lo malo de la sociedad, o lo menos malo, pero de recogerlo todo a través de un gran humanismo. Era alguien, en el fondo, profundamente bueno". Thierry Frémaux, director del Festival de Cannes, señaló que a sus 80 años "continuaba trabajando con la misma energía de siempre, de modo que daba la impresión de que iba a seguir ahí siempre". Y con ganas de viajar: ya había anunciado su presencia en la próxima Seminci, el certamen de Valladolid, donde iba a recibir la Espiga de Oro a finales de octubre y a inaugurar el ciclo Universo Chabrol. Aun sin su presencia, el homenaje se mantendrá.

Simpático, accesible, amante de los sudokus y de ver la televisión, era un gastrónomo capaz de emplazar un largometraje por los restaurantes que hubiera alrededor. De hecho, ayer, algunos actores recordaban que en los rodajes de sus películas no había bocadillos y el servicio de catering a las once de la mañana estaba acorde con el enorme apetito y el delicado paladar del director.

Gérard Depardieu rodó con él solo una vez, y ha sido en su película póstuma (tenía el siguiente proyecto ya en mente): Bellamy. Ayer, el actor definió así a Chabrol: "Claude era la alegría de vivir, tenía ese amor por la comida, por compartir, lo tenía todo: la historia del cine y la pasión, pero también la infancia, el placer y la risa".

28.1.10

Muere J.D. Salinger, el autor de 'El guardián entre el centeno'

A LOS 91 AÑOS

Pasó sus últimos 30 años viviendo aislado en su chalet de madera en New Hampshire

J.D. Salinger, en una imagen de 1951. Foto: ARCHIVOJ.D. Salinger, en una imagen de 1951.Foto: ARCHIVO.fUENTE:El Periódico de Catalunya
Su libro más reconocido El guardian entre el centeno, se constituyó en una especie de manifiesto de rebeldía de muchos jóvenes hasta hoy, por cierto. El mejor homenaje que yo le hago a un autor desaparecido es volver a leerlo. Así, pues, manos a la obra.

"El autor estadounidense Jerome David Salinger, autor de la conocida novela El guardián entre el centeno, (1951), uno de los 25 libros más vendidos de la literatura norteamericana y uno de sus autores más influyentes, ha fallecido a los 91 años de causas naturales en su casa de madera de New Hampshire, ha informado hoy su agente, Phyllis Westberg.

J. D. Salinger --como firmaba-- vivió durante años en una reclusión elegida por él mismo, y exigía secretismo sobre su vida y sus libros. Son conocidas sus demandas de que no figuraran extractos de los argumentos o cualquier información sobre su persona en las solapas de sus libros.

El escritor se rompió la cadera el pasado mes de mayo, y aunque en principio se recuperó bien, su salud se deterioró a principios de año.

"No sufrió ningún dolor en el momento de su muerte", ha añadido el representante mediante un comunicado de prensa, en el que también ha subrayado el deseo del autor de llevar una vida apartada y "defendiendo su privacidad a toda costa".

Estar en el mundo fuera de él

Los familiares de Salinger, señala el comunicado, "piden respeto hacia él, su trabajo y su privacidad, así como la de la familia, en términos individuales y colectivos".

"Salinger subrayó que estaba en este mundo, pero no era parte de él", ha dicho el representante, que también ha señalado que su espíritu está con su familia "y con aquellos que él amaba, independientemente de que fueran figuras históricas, religiosas, amigos personales o personajes de ficción".

Wesberg ha añadido que al autor "le echaran de menos los pocos que consideraba cercanos y lo muchos lectores que amaban su escritura".

Recordado por su gran éxito literario

El literato participó en el desembarco de Normandía y la liberación de París, dónde conoció a su primera esposa, Sylvia, de la que acabó divorciado, igual que con la segunda mujer, Claire Douglas.

Salinger será siempre recordado por su obra maestra El guardián entre el centeno y su protagonista, Holden Caulfield, un joven estudiante que tras ser despedido de la escuela preparatoria vivió increíbles experiencas perdido en la ciudad de Nueva York.

Otras obras destacadas figuran Franny y Zooey, sus cuentos y la novela Levantad carpinteros la viga en el tejado."