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20.9.10

Libros de risa

¿Es la literatura de humor un género menor? ¿Hacer reír a través de la lectura goza de prestigio? La seriedad y el humor no son incompatibles. Desde esa armonía se pueden decir las cosas más importantes de la vida. Bilbao acogerá un encuentro internacional en torno a este tema. Babelia ha pedido a escritores, cineastas, cómicos y músicos que repasen esa relación

Ilustración de Manel Fontdevila.fuente: elpais.com

No es fácil establecer una frontera entre las obras literarias consideradas serias y aquellas que provocan la carcajada. Cada una cumple su papel, pero cuando seriedad y humor se juntan se convierten en aliados perfectos. La literatura siempre ha demostrado esa armonía, y en lengua española ya lo hizo Miguel de Cervantes con Don Quijote. De libros para reír se hablará en Bilbao en la Primera Semana Internacional de Literatura de Humor y Humor Gráfico. Como antesala, una serie de escritores, cineastas y cómicos repasan la biografía de esa relación entre literatura y humor y recomiendan algunos de sus libros preferidos de todos los tiempos desde la crónica, la novela o la biografía. Las opiniones se acompañan de algunas recomendaciones de lecturas de libros que nos han hecho reír en los últimos dos años.

Daniel Samper Pizano

Humor y literatura... Pero, ¿acaso es que hay mucha literatura sin humor? Desde Homero hasta John Irving y desde Cervantes hasta García Márquez, pasando por Aristófanes, Petronio, Chaucer, Juan Ruiz, Boccaccio, Shakespeare, Quevedo, Rabelais, Sterne, Balzac, Gógol, Wilde, Twain y Borges -sin mencionar Las mil y una noches y mil y un autores más- acudieron al humor para construir su literatura. Sería interminable la lista de escritores a quienes debo sonrisas y risas. Pero nombraré solo a dos: Giovanni Guareschi (1908-1968), autor de El pequeño mundo de don Camilo, y el que considero ya un clásico: el Negro, de Roberto Fontanarrosa (1944-2007).

Daniel Samper (Bogotá, Colombia, 1945) es escritor. Su último libro es Para papá (Espasa), escrito con Jorge Maronna.

Juan Bas

Probablemente la literatura de humor no goza hoy, ni lo ha hecho nunca, de buena salud. Y se valora como narrativa menor por la crítica especializada. Quizá se deba a que se trata de un género difícil en el que es más complicado que en otros conseguir un buen resultado literario. Se publican una mayoría de libros humorísticos mediocres que se limitan a meter los chistes y gags con calzador. El humor en literatura creo que es otra cosa: una manera propia de mirada y de narrar que debe de formar parte del argumento, las tramas y los personajes. Un buen ejemplo, el Quijote. Dos novelas de humor que aprecio: El buscón, de Quevedo, y Ulises, de James Joyce.

Juan Bas (Bilbao, 1959) es escritor. Su último libro es La resaca del amor (Temas de Hoy).

Mayra Santos-Febres

Me desternillo de la risa cada vez que leo algunos ensayos de Chesterton o releo los pasajes del Diario de Adán y Eva de Mark Twain. No lo puedo evitar. En el Diario, Twain traspone la parodia como mera inversión de la realidad. Ilustra el profundo absurdo que es la existencia humana, el hecho de que estamos aquí, nos creemos "reyes de la creación" y en realidad no entendemos un pepino de lo que es la vida; ni hoy, ni mañana ni nunca la entenderemos, ni siquiera entendimos lo que fue en el nacimiento de los tiempos. Que esta vaina está brutal, hermano, y que nadie sabe nada, ni nos llegan las instrucciones de uso. Volviendo a Chesterton, en el ensayo El humor cockney, el humorista inglés dice que solo los humildes pueden reírse de sí mismos, porque el humor es el reconocimiento de las limitaciones propias y de lo efímero que es el tránsito humano por la vida. Y, en Movimiento perpetuo (otro rarísimo texto de uno de mis escritores favoritos, el guatemalteco Augusto Monterroso) se argumenta que las dos máscaras del tímido son la melancolía y el sentido del humor. Y que el ser humano está perdido si se las quitan las dos. En realidad, creo que el humor literario es una subversión y una operación moral. Subvierte los órdenes del mundo y tira al piso las jerarquías que se apoyan en el poder incontestable, es decir, en el miedo.

La risa no respeta a nadie, de ahí su poder y su agudeza.

Mayra Santos-Febres (Carolina, Puerto Rico, 1966) es escritora. Su última obra es Fe en disfraz (Alfaguara).

Andreu Buenafuente

Debo decir, de entrada, que desconfío de los libros que apuntan en sus solapas "la novela tiene un humor corrosivo". Nunca he conseguido estar de acuerdo con el editor o el que escribe eso. ¿Humor? ¿Estamos hablando de ironía, sarcasmo o qué? En los grandes libros (y no tan grandes), siempre hay un personaje, una situación, un enfoque que tiende a desengrasar la tupida maraña literaria de la historia. Pero de ahí a considerarlo humor

...

Dicho esto, el libro que puedo leer veinte veces seguidas y continuar riendo es Sin Noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza. Redondísimo. No sé cuántos habré regalado. También he reído mucho con los libros biográficos de Aznar, todos los ensayos conspiratorios (¡qué imaginación!), los del Papa y la mayoría de los de autoayuda. Diría que me gustan los de monólogos que publico cada año con mi equipo de guionistas, pero me tildarán de egocéntrico. Llevamos 11 y, de momento, nadie se ha quejado.

Andreu Buenafuente (Reus, Tarragona 1965) es cómico. En la actualidad dirige y presenta el programa Buenafuente en La Sexta.

David Safier

Yo siempre prefiero el humor. Comparemos las obras dramáticas y las humorísticas a lo largo de los años. En el lado del drama tenemos, por ejemplo, a William Shakespeare, Franz Kafka y David Foster Wallace. En el del humor destacamos a Jonathan Swift, Woody Allen y... de nuevo William Shakespeare. Todos estos nombres nos dan una brillante imagen sobre la condición humana, sobre los defectos humanos y qué es lo que de verdad nos hace humanos. Pero en el humor no solo da esa perspectiva, sino que hace reír y eso es un valor adicional. Los llamados intelectuales prefieren las obras dramáticas que excluyen a muchos lectores, porque son bastante complicadas (intenten leer La broma infinita, de Wallace). Y encima le añade el valor de que estos intelectuales se creen parte de una élite, la única capaz de creer que pueden conseguir la brillantez. Sin embargo, yo prefiero reírme antes de pertenecer a una élite.

Como recomendación lectora yo sugiero los magníficos relatos de Woody Allen Without Feathers (Sin plumas) y Side Effects (Perfiles).

David Safier (Bremen, Alemania, 1966) es autor de El maldito carma. En octubre publicará Jesús me quiere.

Jorge Maronna

Es difícil establecer una frontera precisa entre la literatura seria y la humorística. Abundan los libros escritos con humor que no caen en la desprestigiada categoría de "libros de humor". Además de los célebres ejemplos de Cervantes, Rabelais o Voltaire, pienso en los Ejercicios de estilo de Raymond Queneau, Las Cosmicómicas de Italo Calvino y ciertos cuentos de Augusto Monterroso. Si se trata de humoristas propiamente dichos, mis favoritos son Woody Allen, Roberto Fontanarrosa, Daniel Samper Pizano y César Bruto (Carlos Warnes). Y también disfruté mucho con La tournée de Dios, de Enrique Jardiel Poncela; El pequeño Nicolás, de René Goscinny, y Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza.

Jorge Maronna (Bahía Blanca, Argentina, 1948) es integrante del grupo musical Les Luthiers.

José Luis García Sánchez

¿Humor y literatura? Pues no sé. Si es cierto que el humor es la más acabada invención del lenguaje humano, aquello que multiplica el significado de las palabras, que enriquece el tono de las frases, el gran recurso expresivo, el antídoto del dogma, pues ¿qué autor o qué libro elegir? Kafka es puro humor, como lo es Cervantes... Humor es el Arcipreste y Machado, Valle y Voltaire... Y Sade... García Márquez, Chéjov... Serrat y Sabina

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O sea, toda la literatura (buena o mala) es humor (malo o bueno). Quizá no tanto, pero lo que sí es cierto es que todos los libros se pueden leer humorísticamente. Aconsejo al posible lector que se coloque los lentes del humor para leer la Biblia. Incluso la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

¿Y un libro? Los muertos no se tocan, nene. Del más humorista de mis amigos, o del más amigo de mis humoristas, Rafael Azcona.

José Luis García Sánchez (Salamanca, 1941) es director de cine. Su último trabajo es el documental Por la gracia de Luis. Su próximo estreno será Don Mendo Rock, ¿la venganza?

Rosa Beltrán

Las obras maestras donde el humor campea usualmente parten de una carencia, de una tragedia o una imposibilidad. Almas muertas, de Nikolái Gógol; La metamorfosis, de Kafka; Catch 22, de Joseph Heller; Los relámpagos de agosto, de Jorge Ibargüengoitia.

En ellas el humor es un seguro de vida porque nos recuerda que pese a las desgracias, la vida continúa. No nuestra vida, sino La Vida. Podríamos pensar que esto no nos importa y quizá tendríamos razón. Pero algo es algo.

El humor va ligado a la tragedia y no, como se piensa, a la comedia. Porque tenemos un cuerpo frágil, porque sabemos que hay más reveses que momentos felices es que existe el humor. ¿De qué nos reímos ante el hidalgo de la triste figura azotado por las aspas del molino que confunde con un gigante? ¿De su confusión? O de la con-fusión de circunstancias: un deseo abatido por una realidad que nos es adversa. Es decir, nos reímos de la disparidad entre lo que imaginamos y lo que ocurre, pero solo porque esa disparidad va acompañada de los golpes, de la injusticia y por supuesto, de la triste figura. El humor, como la vida, encierra el misterio más profundo y la mayor paradoja pues para salvarnos a través de la risa antes hay que sufrir. O dicho de otro modo: porque sufrimos, es que podemos salvarnos a través de la risa.

Rosa Beltrán (Ciudad de México, 1960) es escritora. Su última obra es Alta fidelidad (Alfaguara).

Hernán Casciari

Cuando murió Fontanarrosa, en 2007, logró convertirse en uno de los grandes escritores argentinos junto a Cortázar, Arlt, Castillo, etcétera. Antes era un excelente humorista gráfico que publicaba viñetas y que, por afición, escribía. Tuvo que dejar de publicar viñetas para ser un escritor de verdad. Tuvo que dejar de hacerse el gracioso para que sus novelas y sus cuentos traspasaran las fronteras intelectuales. A Borges y a Cela les pasó lo contrario: sus muchos libros nos impidieron comprender que eran, principalmente, grandísimos humoristas. Mis libros de humor preferidos son las obras completas de Borges, de Cela y de Fontanarrosa.

Hernán Casciari (Buenos Aires, Argentina, 1971) es escritor. Su última obra es El nuevo paraíso de los tontos (Plaza & Janés).

Shalom Auslander

Si uno va a escribir un libro de "humor", lo primero que tiene que hacer es estar seguro de que no es una diversión tópica. Si es así, no lo podemos llamar "humor", que es al menos algo respetable; lo podemos denominar "divertido" que no es para nada respetable. Si eres judío serás llamado cool; si eres británico "ingenioso" y si eres negro no te llamarán nada porque ningún blanco lo leerá. Si uno intenta de manera decidida y hace algo completamente aburrido, entonces lo llamarán "humor intelectual" y así ganarás un premio, hablarán de ti en la prensa, pero nadie de ningún color te leerá. El libro más divertido de todos los tiempos es, en mi opinión, Candide, de Voltaire, que para muchos críticos no es un gran libro porque solo tiene 150 páginas. Lo que es por supuesto jodidamente hilarante.

Shalom Auslander (Nueva York, Estados Unidos, 1970) es escritor. Su última obra es Lamentaciones de un prepucio (Blackie Books).

Matices del humor

Carcajadas en la literatura

El humor propio

11.8.10

Ni todo vampiros ni solo Quijote

Los clásicos siguen en su peana, pero en versión corta - La escuela elige otras lecturas obligatorias para no alejar al joven de la literatura

Los profesores más lectores aconsejan obras nuevas cada año.foto: ALFREDO JIMÉNEZ.fuente:elpais.com

A los 12 o los 14 años un libro puede paladearse como un helado. Los ojos ávidos de sensaciones fuertes, palabras que se deshacen en sabores, intriga hasta la última cucharada. Algo de chocolate oscuro, el cuerpo denso del pistacho, la ligera acidez de la mora. Los libros que prenden en la adolescencia son un señuelo para lecturas futuras. Expuestos a la fatal atracción de la literatura unida al cine y a las lecturas obligatorias de la ESO y el Bachillerato, los escolares acaban leyendo. Pero, ¿qué ficciones les acompañarán de por vida, qué personajes de los que pueblan ahora su cabeza permanecerán en ellas? Quizás vampiros que recitan a Bécquer o algún que otro Harry Potter disfrazado del Mío Cid. A pesar de todo, ningún Crepúsculo ensombrecerá a Romeo y Julieta ni borrará el eco del Lazarillo una vez leído.

Cada generación tiene unos mitos, sea Emilio Salgari ayer o Harry Potter y la serie Crepúsculo hoy. Junto a ellos el legado de Cervantes, Shakespeare, Baroja, García Lorca, García Márquez, Matute. Unos nutren su imaginario de héroes, sueños e imágenes. Otros ayudan a entender el mundo. ¿O no siempre?

Leer por placer o por obligación: el dilema está ahí. Algunos profesores piensan que leer La Celestina a los 15 años puede inducir a adentrarse en los clásicos. Otros arguyen que la lectura obligatoria de El Quijote o La Regenta a esa edad ahuyentará al joven lector. "Tengo dudas sobre si lo que se recomienda en clase es capaz de empatizar con los alumnos a los que va dirigido", afirma Pedro César Cerrillo, catedrático de la universidad de Castilla-La Mancha y director del Centro de Estudios de Promoción de la lectura y literatura infantil (CEPLI). No solo se refiere a los clásicos. "Cuando se habla de literatura juvenil observo disparidad de criterios y dispersión de títulos", añade. "No basta con que el libro desarrolle una temática juvenil. Tiene que tener calidad. Un elenco en el que entran Jack London y Julio Verne, pero no cualquier novedad coyuntural", precisa.

No es cierto que adolescentes y jóvenes lean poco. Según el Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros que publica trimestralmente la Federación de Gremios de Editores de España, el 97,3% de los jóvenes de entre 14 y 24 años encuestados se declara lector. Eso sí, el 81,2% especifica que practica lecturas digitales. "Los jóvenes de entre 12 y 18 años pueden incluirse en el grupo de lectores habituales, siempre que se entienda la lectura como una actividad que puede llevarse a cabo en diferentes soportes", explica Loles González López-Casero, directora del Centro Internacional del Libro infantil y juvenil (CILIJ). La fuerza de Internet es más grande que nunca. Aunque prefieren el soporte clásico a la hora de leer cómics, novelas o cuentos, se decantan por la pantalla para acceder a periódicos o blogs, además de determinadas redes sociales.

Las ficciones cambian al compás que lo hace el mundo. Y el modo de contarlas lleva el mismo camino. ¿Está cambiando el imaginario de los adolescentes actuales? ¿Varían tanto sus lecturas respeto a las de los adolescentes de otras épocas? Si los clásicos son el eje que une a las diversas generaciones, ¿los profesores de hoy piden los mismos autores que los docentes de ayer?

Los clásicos siguen en su peana hoy como ayer. Pero muchos profesores introducen títulos de literatura juvenil entre el listado de lectura obligatoria, como Zara y el librero de Bagdad, de Fernando Marías, o El palacio de la medianoche, de Carlos Ruiz Zafón, indican en el CILIJ. Según el Barómetro ya citado, el 28,3% de los jóvenes entre 14 a 18 años lee por motivos de estudio, frente al 76,2% que lo hace por placer. No leen más, aducen, por falta de tiempo. Al final, chicos y adultos leen menos de lo que quieren por la misma razón: un cúmulo de obligaciones y aficiones y pocas horas.

"Hay títulos que pueden llevar a los jóvenes a no volver a abrir un libro hasta, en el mejor de los casos, la edad adulta", recuerda Loles González. Se refiere a obras de indudable calidad que requieren un amplio bagaje, desde El Quijote a La Metamorfosis, de Kafka, o La familia de Pascual Duarte, de Cela. Reconoce por el contrario que, dentro de las lecturas obligatorias, hay títulos muy demandados por los chicos, como El nombre de la rosa, de Umberto Eco, o El camino, de Miguel Delibes. No es contradictorio además que junto a ellos se encuentren también libros que requieren cierta formación previa, como El árbol de la ciencia, de Baroja, bastante popular entre los alumnos varones. Al igual que El lazarillo de Tormes y Réquiem por un campesino español, de R. J. Sender, dos de los más solicitados entre las chicas, según los datos del CILIJ. Aunque el que se lleva la palma es El capitán Alatriste, de Pérez Reverte, uno de los más demandados por chicos y chicas.

Muchos profesores saben que hay títulos difíciles, pero no pueden bajar el nivel a ras del suelo. Carmen Colino, catedrática de Lengua y Literatura en el instituto Cervantes de Madrid, piensa, además, que muchos alumnos admiten que si no lo hacen ahora, un poco obligados, quizás aplacen los clásicos sine die. Por otra parte, no hay alumnos tipo en sentido puro. Tampoco son iguales todos los cursos. "A pesar de cierta tónica de desinterés, de pronto llega un curso que aguanta bien el tirón de los clásicos. E incluso siempre hay un grupo reducido que se atreve con una lectura voluntaria más por gusto o para subir nota", dice Colino.

"No existe un canon de lecturas en el currículo escolar. Y debería haberlo. La flexibilidad no está reñida con la coherencia", indica Pedro César Cerrillo. "Pero no terminamos de configurar un elenco de lecturas esenciales. Hace unos años elegí al azar las lecturas de 12 centros educativos situados en seis comunidades autónomas: Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Galicia, Madrid y Valencia. Es decir, elegí dos centros por cada Comunidad Autónoma. En 3º y 4º de la ESO encontré una coincidencia de siete títulos en dos centros. En Bachillerato, la disparidad era mayor: sólo había dos lecturas coincidentes en tres centros, y un máximo de nueve en dos", explica. "Ni siquiera dentro de una misma Comunidad había similitudes", agrega. Roberto Bravo de la Barga investigó también en 2005-2006 qué títulos y autores eran los más recomendados en las diversas comunidades autónomas. En la ESO, pocas sorpresas: La lírica medieval, el poema del Mío Cid, El conde Lucanor, Garcilaso, Góngora, El Quijote, El lazarillo, Lope, Bécquer, Espronceda, Galdós... Y en alguna comunidad, Pardo Bazán, Machado o Juan Ramón. Salvo en Andalucía, Baleares y País Vasco, que se limitaban a recomendar fragmentos o lecturas "adecuados". El mismo planteamiento se repite en Bachillerato, aunque en este ciclo se introduce La Celestina y se generaliza la Generación del 27. Además, entre lecturas recomendadas y fragmentos obligatorios tratados en clase el abanico se amplía.

En apariencia, podría haber "un canon oculto", pero Cerrillo lo descarta. Es cierto, asegura, que hay autores que se repiten, pero no coinciden sus obras. Piensa, por tanto, que las autoridades educativas deberían acordar un mínimo común orientativo en todo el territorio, o al menos dentro de cada autonomía. "No sería tan complicado. No creo que en Cataluña, por ejemplo, se eluda a Cervantes o Calderón, aunque se incluya a Joan Martorell. Se trata de mezclar de forma adecuada clásicos en general y contemporáneos al igual que autores españoles y extranjeros", apunta. Cerrillo asume que no es fácil abordar ese canon, justamente por el dilema que subyace entre fomentar el placer de la lectura o formar la competencia lectora de los alumnos. Dos opciones en el fondo irrenunciables. "En los autores clásicos está la historia de la humanidad. Todas las pasiones, las emociones, los sueños... Un lector competente, además, tiene que tener en cuenta el contexto y ser capaz de leer distintos tipos de mensajes y discriminarlos. Incluso para manejarse en la Red", señala.

"Hay cierta confusión entre el papel de la lengua y la literatura y el deseo de no hacerles huir de la lectura", explica Soterraña Rubio, profesora del instituto San Isidro de Madrid. "Se intenta ir detrás de ellos, pero cediendo tampoco se consiguen lectores. Una cosa es la lectura que proporciona placer, y otra la lectura técnica que forma parte de la asignatura de Literatura. Hay que distinguir, además, entre los alumnos de primeros cursos de la ESO a los que se les piden autores que les gustan, como Laura Gallego, y los de Bachillerato. Hay que hacerles ver que al igual que en Física y Química van al laboratorio, en Literatura tienen que aprender una metodología. Otra cuestión es que se les atraiga o no al elegir esas lecturas. Hay algunos que incluso agradecen haber leído en 2º de Bachillerato no ya a Cervantes o García Márquez, sino autores anglosajones como Oscar Wilde, Stevenson (El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde) o Huxley (Un mundo feliz)".

"Más que con héroes conectan con la historia", añade Rubio. En el caso de La Celestina, con su trágica historia de amor. Shakespeare tiene también prestigio, y suele interesar. Al igual que Lorca. La casa de Bernarda Alba sigue gustándoles a pesar del tiempo transcurrido. O Luces de Bohemia, de Valle... Y obras más recientes, como Historia de una escalera o Las bicicletas son para el verano.

La responsable del CILIJ reclama una mayor renovación de títulos. "La mayoría son los mismos que los de la etapa de EGB-BUP, aunque estén a años luz de lo que esperan los jóvenes", replica. Sin embargo, sí se aprecian cambios. "Es raro que se lea a Jovellanos, y pocos profesores piden Don Juan Tenorio, o Don Álvaro y la fuerza del sino". También han bajado Cadalso, o incluso Unamuno. Bécquer resiste bien, "pero se percibe una menor demanda de libros de poesía (frente a la importancia que tuvieron años atrás los textos del 27). Aunque este año se ha notado un pequeño repunte con motivo del centenario de Miguel Hernández en el préstamo de sus obras", precisa González. Por razones opuestas han desaparecido libros que hace unos años tuvieron tirón como Historias del Kronen, de José Ángel Mañas, o la obra de José Luis Alonso de Santos Bajarse al moro.

Algunos profesores, los más lectores, suelen añadir alguna obra nueva año tras año. Normalmente, obras que ellos mismos han leído, ya que los adolescentes suelen descubrir en seguida si el docente conoce lo que recomienda. "Si lees algo que te gusta, lo recomiendas al año siguiente, pero es inevitable ir a remolque", dice Colino. "No puedes leer todo lo que sale".

Carmen Colino y los profesores de su departamento intentan no repetir obras en ESO y Bachillerato para que sus alumnos conozcan más autores. En ambos ciclos se estudia Historia de la Literatura. En 3º de la ESO se llega hasta el XVIII y en 4º se continúa hasta el XX. En 1º de Bachillerato se da otra vuelta de tuerca a la misma materia y se llega hasta el XVII, continuando hasta finales del XX en 2º. Salvando las distancias de edades y madurez, las lecturas pueden ser las mismas, "aunque en la ESO se usan adaptaciones o se leen determinados capítulos. Hay que tener en cuenta que en bachillerato volveremos a ver esos autores, y lo que tratamos es que un curso que ya leyó una obra no la vuelva a dar", explica. "Se intenta elegir obras que no asusten", apunta Rubio. Es decir, no se descartan autores, sino sus obras más largas. Hace años quizás no asustaba Cien años de soledad, pero ahora se cambia por Crónica de una muerte anunciada. Y cuando se trata de que lean a Galdós se elige 19 de marzo, o alguna corta.

Jimena, de 11 años, está leyendo Calvina. Jorge, de 14, El curioso incidente del perro a medianoche. A Jimena Calvina le ha impresionado. "Es un personaje muy raro", comenta. A Jorge le está enganchando el suyo. ¿Serán buenos lectores? "Hay algo que no está resuelto: hay chicos que leen porque les gusta, y otros, como estos, que solo leen determinados libros", dice la madre de ambos. Su prima Alejandra, de 16, acaba de terminar Madame Bovary. "Es interesante, pero hoy día Emma se divorciaría en vez de suicidarse", concluye.

Mitos de ayer y de hoy

Desde Celia a Harry Potter. El historiador Ángel Mato ha investigado los autores más leídos en la escuela de ayer y de hoy. En la dictadura franquista muchas bibliotecas municipales engordaron sus fondos con obras incautadas a Ateneos u otro tipo de bibliotecas, incluidas las procedentes de las Misiones Pedagógicas. "En Asturias, como en otras regiones, la Junta de Depuración eliminó de manera chapucera obras valiosas, a la vez se les colaba alguna otra susceptible de ser apartada según sus baremos", explica. Tras la limpia, la Diputación provincial distribuía los libros en las bibliotecas municipales. "No había demasiados títulos atractivos. Una de las controversias de la época era si se incorporaba a las bibliotecas la subliteratura popular. El lema era Ni rojos ni rosas (por la literatura romántica)", rememora Mato. Estudiantes y jóvenes eran los destinatarios reales de estas bibliotecas. Era una época de miseria material y espiritual y las bibliotecas escolares apenas tenían algo más que libros moralistas. O títulos propios del realismo o el naturalismo local, como Palacio Valdés en Asturias, o Galdós en otras regiones.

"En la posguerra el chico aprendía a leer en la escuela, pero su desarrollo como lector corría por cuenta propia. Para muchos, además, la escuela acababa a los 12 años y la ansiedad lectora se dirigía a través de los quioscos de intercambio a la novela de aventuras: Salgari, Zane Grey, Burroughs, Kipling, Stevenson, Melville...", prosigue el historiador. Mientras, en la escuela, todavía predominaban las lecturas en voz alta sobre personajes edificantes como Juana de Arco.

En la década de los cincuenta empezaron a llegar libros de Delibes, Gironella, Carmen Laforet, Elena Fortún, Matute. "Las lectoras aumentaban, un fenómeno que viene de antiguo", evoca Mato. Los títulos llegaban con cuentagotas: Cuerpos y almas; Los cañones de Navarone... En España triunfaba, además, Marcelino, pan y vino, o Guillermo el proscrito, de Crompton. En los setenta, surge cierta ruptura: el éxito lo alcanzan Enid Blyton y Los cinco..., Heidi, Mujercitas... Y en el cómic, Astérix, Mafalda, Tintín. Al mismo tiempo, se afianza la influencia entre el cine y la literatura: Bonanza, Sandokán... En el terreno escolar, sin embargo, La Celestina se saltaba todavía en clase por razones morales.

Aquellas generaciones soñaban con los mares del sur, la transgresión, la desobediencia a los padres... Conceptos superados por los jóvenes de hoy. "En la actualidad Harry Potter ha desbancado a la novela histórica tal como se conocía, pero de algún modo incorpora a Salgari, Verne, Conan Doyle... Puede que el lector de Harry Potter no lo sepa, pero su autora sí conoce a esos autores y los ha asumido".

6.8.10

La realidad aumentada renueva los clásicos

Shakespeare y El flautista de Hamelin "modernizados" por una tecnología que puede añadir información virtual a los libros. La experiencia de una editorial argentina

¿LITERATURA AUMENTADA? Todavía en pañales en nuestro subcontinente, los usos de la realidad aumentada asociados a libro aún están por definirse. Por Cecilia Boullosa.fuente:Revista Ñ

A más de 200 años de que los hermanos Grimm la escribieran y 800 años después de que empezara a circular de manera oral entre los campesinos del Medioevo alemán, ¿había algo para agregarle a la fábula "El flautista de Hammelin"? Una editora de libros infantiles argentina pensó que sí. Y le incorporó a este clásico popular realidad aumentada (RA), una tecnología interactiva que desde hace dos años es furor en mercados que van desde la telefonía inteligente, la medicina y la publicidad hasta la arquitectura y la seguridad vial, y que lentamente comienza a ser tenida en cuenta por la industria de los libros (en revistas, la norteamericana Esquire innovó en noviembre 2009 con una tapa en realidad aumentada de Robert Downey Jr.)

"Queríamos crear un espacio editorial diferente, que diera respuestas a algunas de las dicotomías del mundo editorial. Por ejemplo, la relación entre los libros y nuevas tecnologías", cuenta María Laura Caruso, de la editorial Manoescrita (presentada en sociedad en la última Feria del Libro de Buenos Aires). En el camino se cruzó con la realidad aumentada, cuya principal virtud es añadir información virtual a la realidad física, normalmente, en tiempo real.

La palabra clave es marker: está es la llave que permite pasar de un mundo a otro. Enfrentando este cuadrado blanco y negro a una webcam y descargando un software (en la dirección de la editorial) surgen animaciones, sonidos e imágenes que completan las ilustraciones y los textos con los que ya viene el libro.

Para debutar en la realidad aumentada aplicada a libros, eligieron dos clásicos: además de El flautista, "El andarín de la noche" (fragmento de "Sueño de una noche de verano"), ambos ilustrados por Iñaki Echeverría: "Elegimos estos libros no casualmente. Queríamos demostrar cómo dos polos opuestos como la tecnología y los clásicos podían tener un punto de contacto", dice Caruso. Y agrega: "Se plantean dos momentos de la lectura del libro, uno el momento intimo de la lectura y otro un espacio lúdico frente a la pantalla".


Primeros pasos
En la Argentina, la tecnología recién comienza a usarse. Para darse una idea: en la última Feria del libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires, que concluyó el 31 de julio, además de los libros de Manoescrita, sólo otro stand proponía una experiencia de realidad aumentada: el de Aula 365 (la red social educativa de Telefónica), donde los chicos, moviendo un cubo con un marker, podían observar imágenes planetarias que se proyectaban en las paredes.

"Creemos que la realidad aumentada tiene mucho futuro, sobre todo en lo que tiene que ver con la educación o el entretenimiento —dice Caruso—. Pero queremos dignificarla. Hay muchas cosas que se pueden hacer con esta tecnología, pero no todo se debe hacer o merece ser hecho. Es un camino que recién empezamos a recorrer dentro de las industrias culturales".

11.6.10

Los clásicos se salvan de la crisis

Cervantes, Miguel Hernández o Salinger vuelven a estar entre los más buscados en los puestos de la Feria del Libro de Madrid

Exhibición de libros clásicos en la Feria de Madrid.foto.fuente:elpais.com

Aunque en ocasiones sean relegados a una estantería en un lado de las librerías, los clásicos siguen de moda. Cervantes, Miguel Hernández o un clásico contemporáneo como Salinger siguen estando entre los más buscados en la Feria del Libro. Además, no hay crisis que se les resista; si algo tienen los clásicos es que siempre interesan, y las ediciones de bolsillo en que se publican hace que su venta siga en alza.

Las razones que llevan a los lectores a seguir buscando los clásicos año tras año en la Feria son diversas. "Los jóvenes suelen comprarlos porque tienen que leerlos para clase, pero hay mucha gente que los adquiere por el mero hecho de tenerlos, o porque los han leído en el pasado y ahora quieren tenerlo", cuenta Reyes, encargado por las mañanas del puesto de Anaya en la Feria.

El bajo precio que tienen los libros clásicos es otra de las razones de que su venta no decaiga a pesar de la crisis, como apuntan Carolina y Carmen, al otro lado del mostrador del puesto de la editorial Castalia. "Pero también hemos vendido ediciones de obras completas que cuestan más de 50 euros, diccionarios filológicos... En estos casos, suele ser gente mayor que busca estas ediciones específicamente. La mayoría de la gente compra los clásicos simplemente porque les gusta, no porque tengan que leerlo por obligación".

Carolina y Carmen destacan el éxito que Don Quijote sigue teniendo entre los lectores, y el tirón que el Poema del Mio Cid tiene entre el público más joven "porque tienen que leerlo para clase". Reyes destaca sin dudar los libros de Miguel Hernández orientados al público infantil, además del aumento en la venta de "los libros de Salinger, especialmente El guardián entre el centeno", autor que falleció en enero de 2010.

Otro autor que ha logrado situarse entre los más vendidos, convirtiéndose prácticamente en un clásico, ha sido Amin Maalouf, premio Príncipe de Asturias de las Letras 2010. Como explica Reyes, "mucha gente se ha interesado estos días por su obra desde que se conoció que era el nuevo premio Príncipe de Asturias y quieren conocer mejor su literatura". Clásicos de ayer y de hoy que siguen llenando las estanterías de los españoles.

Cristina Grande cierra el cuento en cadena de Babelia

9.6.10

El "Top ten" de los clásicos de la literatura universal

foto:archivo.fuente: Revista Ñ
Sebastian Wilhelm, director general creativo de Agencia Santo.

En una ciudad irreal pero verosímil, la editorial P contrata los servicios del publicista S.W. para colocar su colección de clásicos en el ranking de los 10 más vendidos (pág. 27). El director general creativo de la agencia Santo y autor de un libro de 115 palabras como título, propone –entonces– estrategias de venta para un ranking de textos no descartables, ni vulgata new age, ni instrucciones para ser rico, ni prosa con la firma de Aguinis, Paluch o Stamateas. El aviso de La Ilíada, ideado para Youtube, respetaría la fórmula del trailer de película: En un mundo regido por extraños dioses vengativos, un hombre está dispuesto a todo para vengar la muerte de su amigo...

Para Romeo y Julieta, ordena organizar una intervención en el espacio público: performance de enfrentamiento entre hinchadas (Montesco y Capuleto) en tribunas opuestas de un estadio, minutos antes del partido. Desaconseja, en cambio, la compra de espacios de PNT (Publicidad No Tradicional) en melodrama televisivo de horario central "porque su efecto degeneró en rechazo".Se recomienda enfáticamente: no relanzar Romeo y JulietaLa Metamorfosis, de F. Kafka, incluirá diseño de cucarachas, peludísimas sus patas, por más desagradables que parezcan, e incluso está en estudio una performance callejera con cucarachas vivas. "Si logro seducir a la gente que quiero y todos los demás sienten rechazo, cumplí con mi objetivo", dice S.W. El co-branding (asociación de marcas) entre literatura e insecticida es una opción "divertida" –dice– "así como me pareció interesante que un recital de Los Piojos estuviese auspiciado por Nopucid". La obviedad es buena consejera para generar una primera imagen mental que quede fija en la conciencia colectiva. La cucaracha del aviso se imagina a escala humana; una cara como de nenita produciría la imprescindible conexión empática. Pero no se les ocurra –advierte S.W.– emparentarla con la estética de Pixar: tiene que ser menos ingenua, menos querible que Spot, la amiga del robot en la película Wall-e. "Esta tiene que dar asco." También está prevista –señala– la performance callejera con promotores tipo "hombre-cucaracha" para La Metamorfosis. "El rechazo que nos produce una cucaracha es existencial –observa Wilhelm–. Envidia de saber que va a seguir existiendo cuando ya no esté".

El juego sigue: la Biblia se promociona bajo el lema: "Salvate del infierno ahora". "Si no podés zafar de... (las drogas, infidelidad, juego, mentira, ansiedad), elegí La Biblia". Lo repiten uno o más pastores en las medianoches de Sprayette (venta directa).

Para El Aleph, se prevé un stand alusivo en la Feria del Libro 2011. "Compuesto de un caleidoscopio bajo consigna: 'Mirá, ¿ves?'". Si a los 20 minutos volvés a mirar, ves otra cosa. A El Corto Maltés, le explota la potencia vendedora de la referencia de espacio y tiempo real. "Me interesa el lugar del Corto Martés en la historia –explica Wilhelm– porque creo que si te gusta el Corto, algo parecido debió pasarte con Asterix (récord mundial de ventas en historieta)". La ficción efectiva se concibe como plataforma que conecta con alguna otra disciplina, aquí la historia. El ideal de la ficción publicitaria es el carácter ejemplar.

Por eso es fácil entrar al ranking con El arte de la guerra, de Sun Tzu. "Lo primero que se tiene que pensar es: '¿Para qué lo podemos usar?'. No hay margen para la imaginación ni el pensamiento abstracto. 'La manera de vender es recomendar un uso'".

–Pero para La Ilíada pedías enfatizar el carácter épico del relato, y con Sun Tzu, que también lo admitiría, recomendás bajarlo a la problemática de un ejecutivo del montón. ¿En qué quedamos?

–Hay que estudiar cada caso. En principio, El arte de la guerra se adapta bien al formato de tip o consejo. El arte de la guerra para ejecutivos e inversores o El arte de la guerra para mujeres, de hecho, escalaron a los más vendidos en 2009.
Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak, sería lanzado en "El trencito de la alegría", con los monstruos encarnados en muñecos con fisonomía animal. "Nada como la idea de estimular la imaginación de los chicos seduce la compra de un papá abnegado. No le digo que va a aprender algo, sino que va a descubrir un mundo. Entre tanta historia pedestre, privilegio la fantasía." Si una película de alto impacto en la taquilla (para el caso, Robin Hood), activa las ventas de un libro, el creativo afila los colmillos en las sombras.

–En nuestro contexto social –elucubra Wilhelm– le agregaría una acción pseudo-guerrillera que implique sacarle plata a alguien para repartirla, con reparación inmediata.

–¿Estás hablando de un ataque real o un simulacro?

–Un ataque real, con falsos motochorros que hagan una salidera al estilo Robin Hood: roben la plata, vayan a una villa y la repartan. La plata es repuesta en el acto por la editorial a la persona atacada. Pero una apuesta tan provocativa, en general es considerada border, y descartada por las marcas más grandes.
Para Historias de Cronopios y de Famas, el clásico de Julio Cortázar, empapela la ciudad de retratos de cronopios y de famas. Recuerden: la fantasía necesita un cuerpo empírico. Sus cronopios son entes gordos, grandotes, cabezones, bonachones, de boca grande. Con esa contextura, igual pueden volar. "Es gordo, grandote y liviano: juego de física imposible". "El fama –completa el ranking de best-séllers clásicos– es petiso, incisivo y malo. Con los bigotitos de Aníbal Pachano."

5.4.10

Fahrenheit 451 sigue ardiendo: sale la versión gráfica del clásico de Bradbury

El autor dijo que la escribió después de haber visto fotos de la quema de libros en la Alemania nazi. Se publicó en 1953, en pleno macarthismo de los Estados Unidos

UNA IMAGEN de la versión novela gráfica.fOTO;fUENTE:Revista Ñ


"No fue así el futuro, no fue como él lo había visto, no se mandaron bomberos a quemar libros y quienes quemaron libros, en distintos momentos de la Historia, terminaron sepultados por ella. No se quemaron todos los libros -aunque a cada rato se anuncia su final-, no se quemó Fahrenheit 451, la novela en que Ray Bradbury le puso palabras al riesgo del totalitarismo. Sí se da una paradoja: en la novela de Bradbury, la orden era quemar todo material impreso, salvo historietas y revistas. Y ahora ... Fahrenheit 451 sale como novela gráfica, es decir, una historieta de largo aliento. ¿Esto es una traición? "Buck Rogers llegó a mi vida en octubre de 1929, así que ya ve, tengo mucho interés en las ilustraciones y la novela gráfica es parte de mi vida", dijo el autor (nacido en 1920) a la radio estadounidense NPR. Fahrenheit es el relato de cómo una sociedad decide eliminar cualquier cosa que haga a alguien diferente. Y, para eso, quema los libros. Fue publicado en 1953, es decir, cuando los Estados Unidos estaban en pleno macarthismo, y se perseguía a comunistas, posibles comunistas, sospechosos de comunistas. En realidad, el totalitarismo estuvo en la génesis de la novela. A los 15 años, Bradbury vio fotos de libros ardiendo en la Alemania nazi: "Eso mató mi corazón y mi alma; el recuerdo de Hitler quemando libros me hizo sentarme a escribir Fahrenheit 451", le dijo a NPR. Algo de ese espíritu sigue vibrando, como para que la novela, lejos de pasar de moda, se haya convertido en un clásico. Esta versión -una adaptación- fue dibujada por Tim Hamilton, un historietista estadounidense nacido en 1966, que también ilustró La isla del tesoro. Hamilton no trabajó con Bradbury, pero supo lo que el autor esperaba: "El quería que, en el libro, el futuro fuera visto con los ojos de los años 50", dijo Hamilton a la prensa. "Y yo estuve de acuerdo con que no fuera un futuro irreconocible: Fahrenheit es una fábula para cualquier época". En la Argentina, el libro sale traducido por Nora Dottori para Ediciones De la Flor, con un prólogo en el que Bradbury habla de la escritura de la novela y recomienda, por si acaso, memorizar algún libro para protegerlo de eventuales "bomberos".

Textuales del prólogo de Bradbury
"Mi inconsciente es mucho más complicado de lo que jamás imaginé. Aprendí a dejarlo correr. "

"Soy el protagonista, Montag. Un costado mío oscuro es el jefe de bomberos, Beatty."

"(Sugiero que) elijan el libro que más le gustaría memorizar y proteger."

"La sesión en que se reúnan y digan qué libros han elegido y por qué será muy animada."

16.11.09

Hallan una supuesta pareja de la época de la guerra de Troya

Homero
Unos arqueólogos encontraron los restos de un hombre y una mujer en la antigua ciudad de Troya, en Turquía, que se cree habrían muerto en el 1.200 a.C., época de la legendaria guerra relatada por Homero, informó el martes un destacado profesor alemán.

Ernst Pernicka, profesor de arqueometría de la Universidad de Tubingen, quien lidera las excavaciones en el sitio en el noroeste de Turquía, dijo que los cuerpos fueron encontrados cerca de una línea de defensa dentro de la ciudad construida a finales de la Edad del Bronce.

El descubrimiento podría sumarse a evidencias de que la zona baja de Troya era más grande a finales de la Edad de Bronce de lo que anteriormente se pensaba, cambiando las percepciones de eruditos sobre la ciudad de "La Iliada".

"Si se confirma que los restos son del 1.200 a.C., coincidiría con el período de la guerra troyana (...) Estamos realizando pruebas de radiocarbono, pero el descubrimiento es electrizante", dijo Pernicka en una entrevista telefónica con Reuters.

La antigua Troya, ubicada en el noroeste de la actual Turquía, en la entrada del estrecho de los Dardanelos y no lejos al sur de Estambul, fue desenterrada en la década de 1870 por Heinrich Schliemann, el empresario alemán y arqueólogo que descubrió la ventosa ciudad descripta por Homero.

Pernicka precisó que se confirmó que la resquebrajada cerámica encontrada junto a los cuerpos data del 1.200 a.C., pero agregó que la pareja podría haber sido enterrada 400 años más tarde en una sepultura, que arqueólogos llaman Troya VI o Troya VII, según las distintas capas de ruinas troyanas.

Decenas de miles de visitantes acuden cada año a las ruinas de Troya, en donde hay una gigantesca réplica del famoso caballo de madera junto a un grupo de ruinas excavadas.

fuente: Reuters

12.11.09

Los fondos de la Biblioteca Miguel de Cervantes, en Bubok

La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes y Bubok han inaugurado hoy un portal a través del cual se facilita la compra de una parte de los fondos de la Cervantes,en formato de papel o electrónico.

Imagen del nuevo portal de Bubok y la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes /ABC
La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes y Bubok han inaugurado hoy un portal a través del cual se facilita la compra de una parte de los fondos de la Cervantes, en formato papel o electrónico. El comprador podrá recibir en su domicilio las obras que solicite, a un precio muy asequible, en tiradas a partir de un ejemplar.
El catálogo que presenta el nuevo espacio virtual, y que se incrementará progresivamente, ofrece en estos momentos 555 obras de autores fundamentales de la literatura en español. Son ediciones realizadas para la Cervantes, entre las que se encuentran las que integran su Colección 10.º Aniversario, una selección de 35 libros elegidos por los asesores científicos de la Biblioteca Virtual para celebrar, en este 2009, su primera década de existencia.
«El Libro de Buen Amor», del Arcipreste de Hita; «La Celestina», de Fernando de Rojas, «El Lazarillo de Tormes» o «El Quijote» son algunos de los títulos reunidos en la citada Colección 10.º Aniversario, que incluye también creaciones de Sor Juana Inés de la Cruz («Obras escogidas»), José Hernández («El gaucho Martín Fierro»), Rubén Darío («Prosas profanas») y José Martí («Amistad funesta»), así como sonetos de Garcilaso de la Vega y Góngora, obras dramáticas de Lope y Calderón, artículos de Larra y novelas de Galdós, Clarín y Emilia Pardo Bazán, entre otras obras.
fuente abc.es