16.9.16

Bolaño inédito y universal: la historia de una novela inacabada

 Toda la obra del escritor fallecido en 2003 saldrá por Alfaguara tras un acuerdo por más de $ 250 millones. Se incluye El espíritu de la ciencia ficción, que el mismo autor señaló a sus cercanos que no finalizó


Roberto Bolaño, ya fallecido; ahora su obra se halla bajo el sello Alfaguara./latercera.com

Fue en enero de 1981 cuando llegó a vivir a la casa en el barrio Las Pedreras, en Gerona. Había dejado su cuarto de la calle Tallers, en Barcelona, a cinco años de su llegada a España desde México. Un veinteañero Roberto Bolaño se instaló entonces en la ciudad del norte de Cataluña, en el hogar arrendado por su hermana Salomé. Pero pronto ella regresó a México y el escritor quedó solo con su perra Laika. También recibía a viejos amigos.

“Cada vez que lo visitaba estaba solo y hacía un frío que no se te iba de los huesos”, recuerda Bruno Montané. “Roberto se quedó con la biblioteca de ciencia ficción que le había prestado su cuñado Narcís”, agrega el poeta que formó junto a Bolaño y otros pares el movimiento Infrarrealista, en el D.F.

“La situación real: estaba solo en mi casa, tenía veintiocho años, acababa de regresar después de pasar el verano fuera de la provincia, trabajando y las habitaciones estaban llenas de telarañas”, apuntó el narrador en Prosa del otoño en Gerona, ciudad en la que estuvo hasta 1984.

Mientras participa y gana algunos concursos de cuentos prepara por lo menos tres novelas. Las titula Diorama, La paloma Tobruck y El espíritu de la ciencia ficción. Y lee a autores del género fantástico como Fritz Leiber, Ursula K. Le Guin, Joe Haldeman y por supuesto Philip K. Dick, de quien dijo dos décadas después: “El escritor de los paranoicos, el profeta lumpen”.

Una de las novelas que publica estando en Gerona es Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce, escrita junto a su amigo Antoni García Porta. Es 1984 y el diario local El Punt entrevista a Bolaño. “Un verdadero escritor de novela negra”, anotó. Una especie de presentación en sociedad para el joven chileno que se convertiría tras su muerte, a los 50 años en 2003, en la figura literaria latinoamericana de mayor resonancia mundial.

“Rechazos de Anagrama, Grijalbo, Planeta, con toda seguridad / también de Alfaguara, Mondadori: Un no de Muchnik, / Seix Barral, Destino... Todas las editoriales / Todos los lectores / Todos los gerentes de ventas (...) Bajo el puente, mientras llueve, una oportunidad de oro / Para verme a mí mismo: / Como una culebra en el Polo Norte, pero escribiendo”, apuntó Bolaño en los 80.

En la década siguiente su historia cambiaría. El editor español Jorge Herralde, del sello Anagrama, apostaría por él. Así comenzó una amistad y la publicación de sus obras, desde Estrella distante, Los detectives salvajes, hasta los libros póstumos 2666 (2004), El Tercer Reich (2010) y Los sinsabores del verdadero policía (2011).

Para muchos, una de las sorpresas del mercado editorial ocurrió en marzo pasado, cuando el Grupo Editorial Penguin Random House anunció la publicación de la totalidad de la obra de Bolaño por editorial Alfaguara, incluyendo un nuevo libro de cuentos y la novela inédita El espíritu de la ciencia ficción.

El negocio incluye 21 libros, entre novelas, poesía, cuentos, además de los derechos digitales de todos sus títulos. Así, la primera muestra del acuerdo alcanzado con la agencia de Andrew Wylie, en representación de los herederos del autor, viene las próximas semanas con la nueva edición de Los detectives salvajes y 2666 por el sello Alfaguara. Son los frutos del acuerdo que alcanzaría unos US$ 380 mil, equivalente a más de 250 millones de pesos.

“Me entristece que la obra de Bolaño haya abandonado la editorial a la que él confió su obra y que tanto colaboró en su visibilidad”, dice el crítico español Ignacio Echevarría, amigo del autor, quien trabajó en la edición póstuma de los libros 2666, el conjunto de artículos reunidos en Entre paréntesis y los relatos de El secreto del mal.

“Me entristecen los motivos que subyacen a este cambio, que tiene que ver con un designio expreso de Carolina López de arrancar el legado de Bolaño de las manos de Jorge Herralde, viejo amigo de Roberto, por razones en las que prefiero no entrar aquí... Me costará acostumbrarme a asociar este sello a la obra de Bolaño”, agrega Echevarría aludiendo a la viuda y heredera del autor. Contactado por La Tercera, Jorge Herralde solo responde un “no” a preguntas sobre el autor fallecido en Blanes.

Ya en 2010 López hablaba de “problemas contractuales” con Herralde en el diario español La Vanguardia. Un año antes cambió de agente literario: de Carmen Balcells al célebre Wylie, conocido como el Chacal.

Borradores y cajones

El próximo 3 de noviembre la salida a librerías será simultánea en todos los países hispanoamericanos. Es el regreso de Bolaño a las vitrinas de novedades con El espíritu de la ciencia ficción.

La novela, dedicada a Philip K. Dick, transcurre en Ciudad de México en los años 70. Al inicio hay elementos comunes entre sus personajes y los protagonistas de Los detectives salvajes. Es como si narrara los días de adolescencia de Arturo Belano y Ulises Lima. Luego se desarrolla una pesquisa, una historia fantástica y hacia el final hay cartas dirigidas a escritores del género. “Querido Robert Silverberg”, anota, “los miniaturistas siempre me parecieron vasallos del demonio. Toda mi vida he creído que la Maldad antes de estrenarse ensaya sus piruetas en pequeñito”. Una de sus secciones, titulada Manifiesto mexicano, fue incluida en el poemario La universidad desconocida.

En marzo pasado editorial Penguin Random House informó que se trata “de una novela que sigue su metodología de trabajo habitual previa al uso del computador: notas, borrador y transcripción en limpio. La fecha y la firma al final del manuscrito indican que la dio por finalizada (1984). Fue transcrita póstumamente; el archivo informático tiene un total de 43.612 palabras”.

Sin embargo, amigos de Bolaño cuestionan nuevamente la publicación de textos que el autor no entregó a edición. “Nunca la mencionó, que yo recuerde. Sin duda no contemplaba su publicación cuando murió”, dice Ignacio Echevarría.

“No me habló nunca de esta novela. Bolaño tenía mucho material en cajones, que le servía de borrador para luego poder crear”, dice Guillem Terribas, dueño de la librería 22 de Gerona, quien conoció al autor en los 80.

Pero sí dejó pistas en misivas. “El espíritu de la ciencia ficción aún no sabe caminar pero ya dice papá (o patata, uno nunca sabe)”, escribe Bolaño a García Porta, en una carta fechada en diciembre de 1984. Información que contradice a la entregada por la editorial, según la cual a esa fecha habría estado finalizada.

Otras palabras del autor: “Espero terminar antes de fin de año con El espíritu de la ciencia ficción, aunque en el pulso se me rompan los tendones, si los hubiera o hubiere”, le señala Bolaño en otra carta a García Porta, un año después, en noviembre de 1985.

Un mes más tarde, escribe: “Te he enviado en sobre aparte unos borradores del Espíritu de la Ciencia-Ficción, como prueba testimonial de mi absoluta imposibilidad de vida social. Esta novela de mierda me tiene atenazado por todas partes. Quiero y debo terminarla pronto (a finales de enero, a más tardar), y en la tarea me he convertido en Hulk, el hombre verde, algo desastroso, te lo juro”. ¿La habrá terminado? La última noticia que recibió García Porta fue en 1986: “Debo volver a mi abominable novela”, escribió.

El año pasado se exhibió Archivo Bolaño en Madrid. Consultada por el material inédito, Carolina López dijo al sitio Hoyesarte.com: “Para mí un criterio esencial es que él lo haya dado por finalizado. De las obras inéditas no hay ninguna que no haya pasado por algún especialista y eso permitirá saber con certeza cuáles aportan al conjunto y cuáles no”. Además precisó: “Es verdad que Roberto nunca me dijo ‘esto no lo publiques’ y podría haberlo hecho, especialmente si consideramos que estamos hablando de un hombre que estaba enfermo (...) En consecuencia habló muchísimo conmigo de qué hacer con su obra. En ningún momento me manifestó esto no lo publiques, como tampoco lo hizo en el sentido contrario: esto debes publicarlo”.

Según la viuda, “como obra completa e inédita, no publicada, hay cuatro novelas, 26 cuentos, poesía y escritos de vida. En formato electrónico hay un total de 24 mil páginas de las que 300 son inéditas. De éstas, 200 son de narrativa y 100 de poesía”. De esas cuatro novelas, una es El espíritu de la ciencia ficción. Habrá que ver qué otras historias depara el futuro.