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9.6.10

Cien años de soledad en wayúu

Estaría disponible en la lengua hablada por indígenas wayuunaiki de zona limítrofe entre Colombia y Venezuela

Gabriel García Márquez, autor de Cien años de soledad.foto:archivo.fuente:vive.in

Así se refirió el sábado el experto Félix Carrillo, uno de los impulsores del proyecto de llevar a esa lengua la obra cumbre de Gabriel García Márquez.

García Márquez, ganador del premio Nobel de Literatura en 1982, "ya dio su consentimiento" para que la novela sea traducida en breve al wayuunaiki, señaló Carrillo en entrevistas radiales.

Añadió que el proyecto fue concebido como un mecanismo de difusión de la cultura y reforzamiento de la integración entre los indígenas de la comunidad wayúu, que viven en el departamento de La Guajira y el estado venezolano de Zulia.

Traductores, estudiosos de la lengua y otros expertos de La Guajira, Zulia y la comunidad wayúu participarán en el proyecto, avalado por el ministerio de Cultura de Colombia, según Carrillo.
Además del texto en wayuunaiki, los indígenas podrán contar con un producto audiovisual de la novela de García Márquez, se informó.

Cien años de soledad (1967), que narra la historia de la saga familiar de los Buendía a través de varias generaciones en el pueblo de Macondo y menciona episodios del mundo indígena del Caribe, ha sido traducida a más de 35 lenguas.

2.1.10

Los ríos son la vida

"Recorrerlos es una buena razón para escribir y, al tiempo, no es una mala manera de disfrutar de la vida mientras vamos a dar a ese mar de Jorge Manrique "que es el morir".

Foto Internet. fUENTE El País
"A la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos". Es un fragmento del magistral principio de Cien años de soledad, la novela-río, la novela que expresa un continente, la novela que creó un mundo y lo destruyó también(recordar el recuento lingüistico- literario- temático de la Historia de un deicidio). Pero los ríos son como la vida: en calma, en tormenta, fluidos, destructores y destructivos. Alrededor de un río se construyó toda una civilización. Javier Reverte, que es un periodista y escritor viajero, ha escrito un artículo estupendo donde reseña en carne propia las leyendas que constituyen los ríos en la literatura. Va el adelanto:

"Otro río hermoso y perverso: el Amazonas. Aquí la belleza se humilla ante la atrocidad: estremecen la miseria de los habitantes de sus orillas, el genocidio disfrazado de avance de civilización que sufren sus etnias indígenas, la codiciosa y pertinaz agresión sobre su naturaleza, la historia de una explotación que pesa sobre sus gentes desde los días en que comenzó a extenderse la recolección del caucho y la malignidad de un "hábitat" fecundo en la propagación de temibles enfermedades letales para el hombre. El Amazonas no es un río para disfrutar ni la Amazonía un marco apropiado para una literatura amable. La mejor novela que, en mi opinión, se ha escrito sobre el universo amazónico es, por el contrario, de signo trágico: La vorágine, del colombiano José Eustasio Rivera. Cuando yo recorrí el río recordaba, casi como si las llevara clavadas en la memoria, las palabras con que Arturo Cova, protagonista de la narración, comienza su relato: "Antes de que me hubiera apasionado por mujer alguna, jugué mi corazón al azar y me lo ganó la Violencia". Y es cierto que allí sientes la Violencia -con mayúscula- como si fuera la esencia singular de la vida amazónica. El Amazonas me dictó un libro cargado de melancolía y miedo que no pude titular de otra manera que El río de la desolación."

5.8.09

Murió María Luisa Elío, cómplice más ferviente de 'Cien años de soledad'

Foto: Tomada de Internet

María Luisa Elío frecuentaba con su esposo la casa de Gabo.

La española, a quien Gabriel García Márquez dedicó -al igual que a su esposo Jomi García Ascot- su obra maestra, murió en Ciudad de México, donde residía.

Su muerte ocurrió el pasado 17 de julio y prácticamente pasó inadvertida. La edición digital del diario El Universal pegó la noticia al titular de la muerte de la poeta uruguaya Ulalume González de León y el diario Excelsior hizo un pequeño registro.

Solo el pasado viernes, la edición impresa de El Universal, en un amplio artículo firmado por su colaborador Javier García-Galiano, resaltó su nombre: "María Luisa Elío era como un oráculo hospitalario al que se acudía sin saberlo. Su conversación solía importar revelaciones certeras y asombrosas hechas de iluminaciones naturales y de una ironía afectuosa...".

Ella fue la primera persona a quien cautivó Cien años de soledad, aún sin leerla, cuando en una cena en septiembre de 1965, en casa del también escritor colombiano Álvaro Mutis, en Ciudad de México, García Márquez contó la novela que escribía.

Elío recordó el episodio para la revista Cambio en el 2002. "... Era una cosa desmedida, gigantesca, alucinada. Yo era muy bruja de joven, atinaba siempre en todo. En ese momento, mientras lo oía hablar, le dije: 'si escribes eso el mundo no va a volver a ser el mismo. Si escribes eso es como si volvieras a escribir la Biblia'. Gabo me preguntó: '¿Te gusta el libro?'. Dije: 'Me maravilla'. Y él contestó: 'Pues es tuyo' ".

Desde entonces, ella y su esposo, que hacían parte del grupo de amigos que llegaban por las tardes y noches a la casa de Gabo, en el sur de Ciudad de México, con mercados porque el dinero se les había acabado, se convirtieron en cómplices de Cien años de soledad, aunque García Márquez ha reconocido que inventaba versiones por superstición.

El propio premio Nobel escribió sobre el particular para Cambio en el 2001, en una nota titulada 'La novela detrás de la novela': "... María Luisa Elío, con sus vértigos clarividentes, y Jomi García Ascot, su esposo, paralizado por su estupor poético, escuchaban mis relatos improvisados como señales cifradas de la Divina Providencia. Así que nunca tuve dudas, desde sus primeras visitas, para dedicarles el libro.

Además, muy pronto me di cuenta de que las reacciones y el entusiasmo de todos me iluminaban los desfiladeros de mi novela real".

María Luisa llegó exiliada a México en 1940, a los 11 años, tras una estadía en París. Su padre era juez en Pamplona y estuvo arrestado. En México estudió teatro y fue integrante del grupo Poesía en Voz Alta.

Fue agente literaria, escribió cuentos y poesías para diferentes publicaciones. Hizo el guión y actuó en la película de ficción 'El balcón vacío', dirigida por su esposo, en 1961. Y publicó en 1988 'Tiempo de llorar', novela cuyo argumento es la experiencia de la mujer tras la Guerra Civil española.

Con la partida de María Luisa Elío se va el último integrante del matrimonio homenajeado con una de las dedicatorias más leída en la historia de la lengua castellana (Jomi murió en 1986).

fuente: eltiempo.com http://delcastilloencantado.blogspot.com