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2.6.10

10 libros que marcan la diferencia

He buscado que combinen el mensaje con algo tan difícil y tan crucial como el entrenimiento: no puedo concebir leer un libro o ver una película sin que me entretenga y sin que sea capaz de provocarme alguna emoción

foto: archivo.fuente:lainformacion.com

La tierra herida. Cada vez que suceden desastres como el Golfo de México, uno se plantea ¿Qué estamos haciendo con nuestro planeta?

Estamos enganchados a internet, yo lo estoy, pero no podemos olvidarnos de que muchas de las ideas y personas que han influido en nuestra forma de ver el mundo no las hemos conocido a través de la red, sino a través de la letra impresa, de los libros. No podemos abandonarlos. Así que aprovechando que estamos en plena Feria del Libro en Madrid, he querido proponer una personal selección de libros que contienen historias, ideas, mensajes y personajes capaces de remover conciencias, de traspasar corazones, de inspirar a otros para querer ser mejores. He buscado que combinen el mensaje con algo tan difícil y tan crucial como el entrenimiento: no puedo concebir leer un libro o ver una película sin que me entretenga y sin que sea capaz de provocarme alguna emoción. Patas arriba. Es para mí un libro clave, lo leí cuando estudiaba Periodismo y me marcó. Luego tuve la oportunidad de entrevistar para Diario 16 a Eduardo Galeano y también me impresionó, si bien es cierto es que en aquella época yo era más joven y, por tanto, más fácilmente impresionable. Es un libro de máxima actualidad porque los mismos dramas que acechaban a la Humanidad en 1998, siguen hoy presentes.El factor humano. La película me invitó a leer el libro del genial John Carlin para disfrutar en profundidad de la extraordinaria historia de Nelson Mandela, los Springbooks, y el Mundial de Rugby de 1995 . "Soy el amo de mis destino".Salvar a los niños soldado. Gervasio Sánchez, uno de los mejores periodistas de este país contó la historia del misionero Chema Caballero y de su proyecto para rehabilitar a los niños soldado de Sierra Leona. También del mismo autor, impresionante su libro de fotografías Vidas minadas y Diez años después…Vidas Minadas.Ébano, de Kapuscinski es un libro de cabecera para cualquier periodista y para cualquier interesado en África. Igual de inspirador me resultó Vagabundo en África, de Javier Reverte, porque combina la historia, con la aventura, con el humor, con el color. Y otro más, El antropólogo inocente, imprescindible.Era medianoche en Bophal. Javier Moro y Dominique Lapierre narran con un pulso extraordinario una de las mayores catástrofes medioambientales de todos los tiempos: un escape tóxico en la fábrica de pesticidas de la empresa norteamericana Union Carbide en Bophal, India, causaba la muerte inmediata de 8.000 personas. En diciembre, al cumplirse 25 años, se recordó el suceso y escribí un post.Tres tazas de té. Es la historia de Greg Mortenson, un tipo normal, un enfermero, aficionado al alpinismo, que tras un intento fallido de ascensión al K2 y un accidente que le llevó a pasar una larga temporada en una aldea pakistaní creó un proyecto que ha construido más de 78 escuelas para 33.000 niños en Pakistán y Afganistán.Sonrisas de Bombay. Otra historia personal de las que inspiran, la de Jaume Sanllorente, un periodista barcelonés cuya vida cambió en 2003, tras un viaje a Bombay en el que descubrió un orfanato que estaba a punto de cerrar y expulsar a los 40 niños que acogía.Persépolis. El multipremiado cómic de Marjane Satrapi, que también fue adaptado al cine, es una excelente forma de acercarse a la historia reciente de Irán.La tierra herida. Cada vez que suceden desastres como el Golfo de México, uno se plantea ¿Qué estamos haciendo con nuestro planeta? Miguel Delibes y su hijo Miguel Delibes de Castro responde a esta pregunta y otras muchas en el último libro del escritor vallisoletano.Partirás al amanecer. El 10 de junio salen a la venta las Memorias del primer Premio Nobel africano de literatura, el nigeriano Wole Soyinka.

23.4.10

Por desconocimiento, por vergüenza o hasta por 'sofisticación' se deteriora el idioma español

DÍA DEL IDIOMA
A veces, parece que en Colombia el idioma no tuviera normas sino sugerencias


fOTO:aRCHIVO.fUENTE:vive.in

Un mal homenaje a una tradición perdida de haber sido, otrora, un país que se preciaba de "hablar y escribir el mejor castellano" la lengua de Cervantes, que es la verdadera patria.

"Por eso, no es raro que se inventen normas y se traigan palabras de otros idiomas, sin necesidad. Así, en buena parte de los avisos, la tilde brilla por su ausencia, mientras el apóstrofo, que en español solo se usa para marcar formas de hablar (pa' marcar formas de hablar) pulula en peluquerías y negocios (Diego's Peluquería, Lisandro's Pub, etc.)

El experto en español Fernando Ávila pone los puntos sobre las íes: "Las normas buscan que nos entendamos y, si no las cumplimos, corremos el riesgo de no entendernos".

Algunos argumentan que, como sea, los letreros se entienden: "La gente que detecta el error se ajusta y lee, pero, por ejemplo, a los niños que están aprendiendo a leer les queda muy difícil", dice Ávila.

Ni hablar de los nombres de locales y de servicios. "Escriben show room, en vez de sala de ventas, con la falsa creencia de que van a vender más. Creo que eso muestra falta de conocimiento del español. Además, los letreros en otros idiomas evidencian un complejo de inferioridad".

Usar palabras de otros idiomas se ha vuelto cosa diaria. "Antes tomábamos café con leche, pero está de moda pedir un 'caffé latte' (nombre del italiano), lo que es una sofisticación innecesaria", comenta Ávila.

Una buena idea es traducir. Si la carta de un restaurante tiene los platos en francés, sería cortés escribirlos también en español.
Algunos que anuncian en inglés argumentan que, al hacerlo, están pensando en una sociedad globalizada.

Un ejemplo es cuando una cervecería escribe "Handcrafted beer".
Ávila opina: "Puede ser que estamos pensando en una Bogotá turística y que el extranjero entienda, lo que está bien. Pero, lo mínimo es que el letrero estuviera también en español: "Cerveza hecha a mano". En el País Vasco los avisos están en vasco y en español, y así no se ofende ninguna comunidad".

De todos modos, vale recordar que, según la Ley 14 de 1979, los avisos de los negocios "se dirán y escribirán en la lengua española".

Tampoco hay razón para omitir las tildes, pues es falso que las mayúsculas no las llevan. "No hay distinción entre minúsculas y mayúsculas. Quizá, la razón es que las máquinas de escribir viejas no tenían tilde para las mayúsculas, pero no hay una norma que diga que las mayúsculas no se tildan", señala Ávila.

En todo esto quedan peor las entidades del Estado, pues en Colombia el español es un idioma oficial. Visto así, los autos de la 'Policia' deberían ser de la Policía y la Secretaría de Educación de Bogotá debería anunciarse así y no como si fuera el despacho de la "secretaria de 'Educacion'".

Todo listo para celebrar el Día del Libro

Fundalectura y la Alcaldía de Bogotá inauguran hoy los Centros de Lectura en Familia y la Biblioteca para Jóvenes en las localidades de Engativá, Rafael Uribe Uribe, Usme, Suba y Kennedy.

Además, se presentan tres novedades del programa Libro al viento, alusivas al tema del Bicentenario: Soy Caldas, Viva la Pola y Nariño soy yo.

BibloRed tiene preparados talleres y ofrecerá afiliación gratuita a todos los mayores de 18 años interesados en hacer uso del préstamo de material de lectura.

Por su parte, en el Centro Cultural Gabriel García Márquez habrá descuentos del 10 por ciento en todos los libros y se obsequiarán tarjetas de descuento a las personas que compren libros por un valor de 70.000 pesos.

En la Universidad del Rosario se realizará la II Jornada del Libro Universitario en el Espacio Ciudadano. Este evento se extenderá hasta el 30 de abril, en la plazoleta central.

En Medellín, 13 editoriales han donado los 1.550 libros nuevos que hasta la fecha conforman el Banco del Trueque, que se realizará en la Universidad de Eafit, este viernes entre las 10 a.m. y las 7 p.m.

En Quibdó habrá talleres literarios en la sala infantil y en el auditorio del Banco de la República.

En Tunja se realizarán lecturas y una venta de bodega, en el pasillo de la entrada principal de la biblioteca.

En Pasto, la Fundación Espantapájaros realizará un taller de lectura infantil en la biblioteca de Comfamiliar de los barrios surorientales.

Bogotanos leen más de tres libros al año

5.3.10

La misteriosa figura del lector

Montar una biblioteca es una labor tan sofisticada como trabajar en la trama de una novela, sostiene Matías Serra Bradford*, quien en esta nota se dedica a hacer el elogio de ese personaje enigmático, solitario y exquisito que es el lector

INTERROGANTE. "Es por demás enigmático el personaje que se construye un lector, la imagen que proyecta de sí mismo, dentro y fuera de su biblioteca", dice Serra.fOTO; fUENTE: Revista Ñ

No dejan de asombrar las atenciones y cum­plidos que reciben escritores de toda laya, sabiendo que un lector es mil veces más misterioso –menos evidente– que un autor.

De un lector no quedan huellas, o son muy te­nues: un nombre, un balneario y una fecha en la primera hoja del libro, algunos subrayados arbitra­rios, apuntes en las páginas de cortesía. Pero para conocer a un lector no basta con enterarse qué libro ha leído, ni basta con dos o diez; hace falta un ras­treo de vaivenes y virajes durante años, husmear las particularidades de la constelación que consiguió armar. Entonces, sí, habría "obra" en un lector: la biblioteca personal. En esos estantes se gesta la au­tobiografía, redactada por otros, de un lector, y la tarea que exige montar una biblioteca y cultivarla es de una sofisticación semejante a la de un escritor que trabaja en pos de una trama.

En un lector –cuando oímos esta palabra se da por sobreentendido que se trata de un lector de literatura– interviene la formación de un gusto, que se nutre, precisamente, de los ecos que se originan en la cámara secreta de su biblioteca, el modo en que un libro o un autor conducen a otro, y otro y otro.

En un escritor, en el mejor de los casos, hay un perfeccionamiento técnico; el gusto parece estar definido de antemano y a perpetuidad, por facto­res que están dentro y fuera de lo estrictamente literario.

Es por demás enigmático el personaje que se construye un lector, la imagen que proyecta de sí mismo, dentro y fuera de su biblioteca. (Es mucho lo que se decide antes y alrededor de un libro, y no en él.)

En un escritor, si es mediocre, lo que escribe es su peor autorretrato. Los libros que se publican son una sucesión de fracasos; los que se leen pueden volverse refugios, rescates.

Hay otras comparaciones posibles entre lecto­res y escritores, que desfavorecen a estos últimos una y otra vez. Lo confirma el hecho de que los libros más interesantes –más duraderos– de mu­chos narradores (J.M. Coetzee y Martin Amis, por poner ejemplos actuales) son aquellos en los que se muestran con atuendo de lectores y resultan mejores críticos que novelistas. Fue un lector, en definitiva, oficiando de lector y llevando ese papel hasta el límite, el que refundó la literatura en el siglo XX: Borges.

Es una rara, interminable investigación la que emprende un lector a lo largo de su vida. "Ese mi­lagro de la vida múltiple", anotaba Cristina Campo, "que a fin de cuentas no es otra cosa que la felici­dad a la que aspira el lector". Este no sólo vive todas las biografías que quiere sino que puede ser –en potencia, en su fantasía– todos los escritores que quiere; un autor, en cambio, escribe lo que puede. En un mismo lector, las reacciones y reinvenciones varían al infinito. Un escritor es sólo parecido a sí mismo, irreversiblemente. No convendría, tampo­co, subestimar el poder del recelo de un lector, su indomable sentido de propiedad. De allí que con no poca frecuencia calle sus lecturas y que, al con­trario de la mayoría de los escritores, intente pasar desapercibido.

El enigma del tiempo corre para todos, pero sobre todo para lectores maniáticos: ¿habrá lugar para leer esto y aquello, y esto otro? Y así sucesiva­mente. Secretamente, un lector cree en una vida más larga a medida que obtiene los libros que jura necesitar, o aquellos que considera ideales. Acaso de la falta de tiempo provenga lo que a veces un lector termina por anhelar: sacarse un nombre de encima, dar a un autor por visto, borrarlo. Tal vez el tiempo conjure contra las segundas lecturas, re­huidas, además, por el temor a embarcarse hacia una gran decepción. Un lector de esa estirpe no es sino extremadamente supersticioso, por momentos entregado a la creencia de que mientras lea sucede­rán cosas (fuera del libro) sólo si sigue leyendo. Si un lector así encuentra y acopia tantos libros –esos y no otros– es porque cree en algo (en algo, sobre todo, para sí mismo). No es extraño que a menu­do sienta que ha pasado treinta años leyendo para aprender a leer, para empezar a leer.

Uno de los acontecimientos más usuales y mis­teriosos es que alguien, como se da en la genera­lidad de los casos, deje de leer tan temprano. El motivo por el que una persona, casi por distrac­ción, abandona una herramienta preciosa que lo cautivó durante los primeros años, perdura como una incógnita insondable. Estamos rodeados de lectores-Rimbaud, que han abandonado la lectura poco antes de los veinte años para después consa­grarle su tiempo al tráfico de armas: la televisión escandalosa, el cine catástrofe, los mensajes de texto, el celular recargable. Curiosamente, a veces la deserción es efecto del sismo que producen los buenos libros, de la amenaza de "los grandes li­bros": el caso del lector, digamos, que intentó con Kafka o Paradiso de Lezama Lima, lo abandonó por hastío y creyó que la vida de "la verdadera lite­ratura" le estaba vedada para siempre. Se conocen las consecuencias manifiestas de la lectura, en el Quijote o Madame Bovary . Lo que se desconoce son las secuelas y las derivaciones de la lectura en el común de los mortales, y lo que es imposible de explicar es una adicción que no se parece a ningu­na: la de estar constitutivamente imposibilitado de renunciar a la cacería de libros.

Hay antecedentes notables de plumas que bus­caron ahondar y dilucidar diversas vetas de la ma­teria: Borges, Blanchot, Barthes, y más acá Alberto Manguel y Ricardo Piglia. Pero nada va a superar, como retrato de dos lectores y sus destinos cruza­dos, el Borges de Adolfo Bioy Casares.

La lectura es el último lugar privado. Se pue­den contar sus síntomas y fenómenos exteriores, pero el castillo íntimo de la lectura –ese momento de silencio agazapado entre un animal y su pre­sa– permanecerá inaccesible hasta el fin de los tiempos. A riesgo de plasmar una acrobacia retó­rica impostada, podría confesar lo siguiente: me interesa más saber quién es el otro (por eso leo todo lo que puedo) que saber quién soy (por eso escribo lo menos posible).

*Escritor, traductor y crítico. autor de "La biblioteca ideal"

10.2.10

Aprobada Ley de Bibliotecas públicas, en Colombia

Regula su funcionamiento y establece los instrumentos para su desarrollo integral y sostenible

fOTO;fUENTE:Biblioteca Nacional

"El Congreso aprobó el Proyecto de Ley No. 358 de 2009, que organiza la Red Nacional de Bibliotecas Públicas. La nueva ley permitirá que cada vez haya más lectores en el país, pues su objetivo principal es dar sostenibilidad en el tiempo al gran esfuerzo del Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, que desde el 2003 se ha propuesto que todos los municipios colombianos tengan una biblioteca pública.

En plenaria de Senado fue aprobado el Proyecto de Ley No. 358 de 2009, que organiza la Red Nacional de Bibliotecas Públicas. La iniciativa, que pasará a conciliación y sanción presidencial, define la política de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, regula su funcionamiento y establece los instrumentos para su desarrollo integral y sostenible. Así mismo, las competencias para el desarrollo organizado del sistema de bibliotecas, bajo la supervisión del Comité Técnico Nacional de Bibliotecas Públicas, que se creará.
Este organismo será el encargado de articular la Red Nacional de Bibliotecas Públicas con otros sistemas de bibliotecas públicas en el país como son las del Banco de la República y las Cajas de Compensación. En el Comité, también tendrán participación el Ministerio de Educación y el de Comunicaciones, para trabajar de la mano en las políticas de promoción de lectura, de interconexión de las mismas y de conectividad con el mundo virtual.
Y es que solo a través del acceso de la población colombiana al conocimiento y a la lectura, sin discriminación, se puede avanzar hacia el desarrollo del país.
La Ley permitirá dar sostenibilidad en el tiempo a los esfuerzos del Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, que desde el 2003 se ha propuesto que todos los municipios colombianos tengan una biblioteca pública. De hecho, la cobertura ya es del 99 por ciento, para eso se han invertido cerca de 155 mil millones, aportados por el Ministerio de Cultura, el Banco de la República y el gobierno de Japón, entre otros organismos.
El terreno abonado con la aprobación de esta ley es clave, además, para asegurar a las generaciones futuras, la reunión, conservación y divulgación de su patrimonio bibliográfico y documental para conocimiento y memoria del país, de su historia y de su cultura.
Las bibliotecas públicas juegan un papel fundamental en este proceso. En sus manos está facilitar la única forma posible de acceso a las diferentes formas y registros del conocimiento, más si se tiene en cuenta que en Colombia el 44 por ciento de las librerías se concentra en Bogotá, el 10 por ciento en Medellín y el 8 por ciento en Cali. 13 departamentos tienen menos de cinco librerías y en la mayoría de municipios de estos, el único medio de acceso al libro es la biblioteca pública.
Así, se requiere de instrumentos y de la inversión de recursos financieros para apoyar el crecimiento de la infraestructura y la dotación de las bibliotecas, en las que deben existir colecciones actualizadas –en muchos municipios las comunidades ya se leyeron todo-. Que sean espacios de encuentro cultural, de acceso democrático al libro y a la lectura, de apoyo local; que sean una red nacional en funcionamiento, con sistemas compartidos y unificados de información, control y acceso. Para lograrlo, la Ley contempla la apropiación de un porcentaje puntual de recursos, que ya estaban destinados a la Cultura.
Además, se incorpora la posibilidad de que el sector privado se vincule al Sistema de Bibliotecas Públicas, a través de donaciones, que gozarán de una exención tributaria, recursos que se destinarán a las poblaciones más pobres y apartadas.
Pero de nada sirve promover el desarrollo, si el proceso no va acompañado por la formación de ciudadanos con capacidad de lectura e interés por la cultura. Es necesario trabajar en una política de lectura y de escritura que articule los esfuerzos de las organizaciones comprometidas en el tema y que incluya, con recursos y metas claras, a toda la población. Eso sin contar con la capacitación de los bibliotecarios y también la sostenibilidad en su labor.
Toda esta iniciativa con la aprobación de la Ley apunta una biblioteca ideal, no solo fuerte en la oferta de libros, con recursos, espacios y tecnología, sino con la función social de formar lectores, que ofrezca servicios para toda la comunidad y a todos los sectores de la población."