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3.6.10

Pornografía por el romántico posmoderno

El escritor de culto Chuck Palahniuk presenta en España su última novela ambientada en el mundo del porno,Snuff

El escritor Chuck Palahniuk.foto.fuente: elpais.com

El estadounidense Chuck Palahniuk, autor de la exitosa El club de la lucha, que fue llevada al cine por David Fincher, está en Madrid para firmar mañana en la Feria del Libro su última novela en castellano, Snuff, una sátira sobre el mundo del porno que le sirve para atizar a la sociedad de hoy y a sus contradiccones

"Creo que la mayor parte de la gente se muestra en una situación de crisis y en tensión y, por tanto, la mayoría de mis libros tratan de personas que utilizan algunas medidas poco auténticas y que, por ejemplo, mienten para que los otros les quieran o les amen", explica a Efe este escritor, considerado uno de los autores posmodernos y de culto más represntativos de Estados Unidos.

Y es que Palahniuk (Oregón, 1946) en Snuff analiza los instintos más básicos de la condición humana ambientando su historia en una habitación repleta de hombres en la que Cassie Wright, una reina del porno, quiere batir un récord mundial para pasar a la posteridad: "echar 600 polvos". Todo ello narrado, de forma cruzada, a través de tres de los hombres que participan en el rodaje de esta megaorgía o gang bang.

Una historia sórdida, con muerte incluida, repleta de sátira y humor negro y cargada de desolación, porque Palahniuk, que para muchos jóvenes es todo un símbolo y un gurú contracultural de la generación X, lo que es, en realidad, es un romántico que busca dar cobijo a las personas que de una manera u otra han sufrido la marginación de la sociedad.

Así fue en El club de la lucha, convertida en una película de culto protagonizada por Edward Norton, Brad Pitt y Helena Bonham, y en títulos como Nana (que también será llevada al cine), Error humano, Fantasmas o Rant. "Más que un escritor posmoderno, me considero un romántico posmoderno. Creo que son verdaderamente posmodernos David Foster Wallace, Jonathan Lethem o Danielewski, porque hacen un trabajo más experimental", apunta este autor, antes con aspecto "moderniqui", hoy con una imagen mucho más suave y delicada. Incluso cuesta creer que pueda salir de su pluma tanta palabra corrosiva.

Pero Palahniuk, que incluso ha rodado un vídeo que está en la web entrevistando a la protagonista porno de su novela, dice que ha escogido el mundo del porno "porque la idea de escribir un libro iluminado y romántico en el contexto de una cultura totalmente baja genera una energía y una paradoja muy importantes", y pone como otro ejemplo de esta misma idea la ópera romántica de Mozart "El rapto del serrallo", ambientada en un burdel.

Por otra parte, el autor asegura que quería mostrar "cómo los estadoundenses tienen una tendencia espiritual para convertir las cosas más placeneras en una ocupación y, en última instancia, en una competición. Las actividades que deberían producirles placer se convierten en cosas inconmesurables, en olimpiadas", precisa.

Así, este periodista y escritor que se ganó la vida antes como mecánico y trabajó con enfermos terminales, pone su especial espejo a la sociedad para que éste refleje imágenes sin deformaciones, y para ello dice que

la ficción es muy útil. Los derechos de "Snuff" ya han sido vendidos a una empresa francesa, que llevará la novela al cine, al igual que pasará con otros de los títulos del autor estadounidense Monstruos invisibles.

Palahniuk firmará ejemplares de todos sus libros mañana por la mañana y por la tarde en la Feria del Libro de Madrid. Pero antes, charlará con los lectores de EL PAÍS.

27.5.10

Un cuento en cadena firmado por ti y por Andrés Neuman

CONCURSO
Participa en la redacción de Silla para alguien. El primer párrafo es obra del último premio Nacional de la Crítica

Andrés Neuman, iniciador del cuento.foto.fuente:elpais.com

Silla para alguien, un cuento iniciado por Andrés Neuman:

"Esta es tu silla, ¿ves? Por favor, ven, siéntate. Ahora despliego el respaldo, reviso las ruedas, les paso un trapo húmedo para que tus manos sigan tan blancas como siempre. Blancas, no inocentes: a ti y a mí la inocencia no nos interesa demasiado. El color blanco sí, porque es fruto del esfuerzo. Hay que cuidarlo, mantenerlo limpio. Así que la preparo, como te prometí. La he preparado, ¿sabes?, durante meses, años, no me acuerdo bien. Eso me pasa con esta silla: me concentro tanto en ella que el calendario se pone a rodar y ya no sé qué fecha es, ni hace cuánto te espero.

Con motivo de la Feria del Libro de Madrid, 'Babelia' y ELPAÍS.com proponen a los lectores la redacción de un cuento en cadena. Para continuar el relato iniciado por Andrés Neuman , puedes enviar un máximo de cien palabras. Debes indicar si es punto seguido o aparte. Sólo se preseleccionarán los textos recibidos en la dirección:babelia.elpais@gmail.com , entre las 12.00 hora peninsular española (10.00 GMT) hasta las 9.00 (7.00 GMT) del día siguiente. A las 12.00 de cada día laborable se publicará el nuevo párrafo seleccionado. El cuento en cadena que se cerrará el viernes 13 de junio a las 9.00. El último párrafo será escrito por un autor por definir. 'Babelia' publicará en las próximas semanas en su edición impresa el relato completo.Visita el blog de 'Babelia', Papeles perdidos, para disfrutar de la Feria del Libro de Madrid

25.5.10

Literatura y redención

Herbjørg Wassmo es un clásico de la literatura noruega por su novela La casa del mirador ciego

Herbjørg Wassmo,autora noruega.

Portada.foto:wikipedia-fuente:elpais.com

"Tal vez sea el libro más crudo y menos elaborado de mi carrera", reconoce la autora de uno de los cinco países nórdicos que protagonizan la 69ª Feria del Libro de Madrid. La cita, del 28 de mayo al 13 de junio, mostrará su diversidad de temas y géneros literarios.

Ha sobrevivido al éxito y al fracaso. Logró que cicatrizaran sus heridas de infancia y supo asimilar el boom literario que supuso su primera y deslumbrante novela. Flaca, coqueta, con el pelo corto completamente blanco y puro nervio, Herbjørg Wassmo (Vesteralen, Noruega, 1942) debutó en la literatura con La casa del mirador ciego, publicado en su país en 1981 y editado ahora en España. Wassmo es una de las escritoras más populares en un país de apenas cinco millones de habitantes, donde un 93% de los noruegos leyeron uno o más libros en 2007. La cifra, que no es mala, mejora cuando se conoce que el promedio se sitúa en 16 títulos al año, según datos de Norla (centro para la literatura en extranjero).

La casa del mirador ciego no fue un libro trazado concienzudamente durante años. Sencillamente inundó su cabeza. Estamos en la sede de la editorial Gyldendal, uno de los grupos editoriales más potentes de su país, en un edificio modernista, ubicado en pleno centro de Oslo, y reconvertido en un impresionante espacio diáfano. El libro que cambió su vida comenzó con un sonido: el viento y el hielo que se resquebraja y una niña a la orilla del mar. La pequeña movió un pie y rompió el hielo. Iba vestida con ropa antigua y usaba unos zapatos como los que llevaban los críos noruegos en los años cuarenta para esquiar. Herbjørg Wassmo no sabía nada, en ese momento, sobre Tora, el personaje que empezaba a crecer en su cabeza. "Cada día de trabajo resulta tan excitante para mí como para el lector", cuenta la escritora noruega sobre los orígenes de La casa del mirador ciego con la que ganó todos los premios literarios de su país. "Tal vez sea el libro más crudo y menos elaborado de toda mi carrera; apenas construyo las frases, si lo hago no funciona. Me importaba más entrar en el corazón de esa niña que escribir literatura correcta".

Wassmo decidió seguir su instinto. Para la geografía y el paisaje servirían los de su infancia. Creció rodeada de brezo, abedules y grosellas, y su personaje viviría en un lugar que la escritora conocía bien, una comunidad pequeña, en un pueblo pesquero del norte de Noruega, con una casa que antiguamente pertenecía a una familia rica, pero que al acabar la Segunda Guerra Mundial la habitaban personas con problemas. Antes era la mansión del dueño del pueblo, pero ahora no tenía ni cristales. En su lugar clavaron tablones. Wassmo se puso como tarea describir las relaciones entre los personajes de la infravivienda y entender que, aunque vivían muy juntos, ninguno quería saber por qué la gente lloraba durante la noche. Más adelante, descubrió que Tora había nacido de la relación de un soldado alemán y una noruega, y sentía una vergüenza terrible: "Su madre siempre sería una puta de los alemanes". La segunda vergüenza era el abuso sexual de su padrastro, algo que Tora debía ocultar a todos.

"Manos que llegaban en la oscuridad. Eso era la peligrosidad. Manos duras que apretujaban y aplastaban. Después apenas alcanzaba llegar al servicio antes de que fuera demasiado tarde". Ya desde las primeras páginas de esta conmovedora novela, el lector conoce los secretos de Tora. Su sentimiento de culpa y su poder destructivo, pero también su capacidad de superación. La novela de Wassmo se lee como un thriller y, entre otras muchas sensaciones, como ocurre con buena parte de los autores nórdicos cuando describen los paisajes nevados, te deja helado. "Los niños víctimas de abusos tratan de esconderlos para proteger a sus padres y tratar de mantener la armonía. Sobre eso sé mucho, ahora lo puedo decir", aclara la autora.

Ambientada en los años que siguieron al final de la guerra mundial, tras la ocupación nazi del norte de Noruega, la novela aborda el problema con los hijos de los alemanes. Durante años, en esa zona casi despoblada la proporción llegó a ser de un alemán por cada ocho personas. En algunos casos se metieron en las casas y en otros expulsaron a sus habitantes. La huida de los nazis dejó un reguero de niños que no volvieron a saber nada de su progenitores. Niños como Tora para la que el terror también se encontraba fuera de su vivienda.

En los ochenta, cuando se publicó la novela, los hijos de los alemanes seguían siendo algo tabú. "Sencillamente los niños ignoraban quiénes habían sido sus padres. Las familias los cuidaban, claro, pero ellos habían perdido su identidad. En la escuela de mi pueblo teníamos un maestro muy valiente que paraba cualquier clase de abuso contra estos niños, pero en otros sitios no fue así". De alguna manera, la novela de Wassmo se anticipó a las recientes investigaciones historiográficas que han empezado a desvelar el dolor de los civiles que perdieron la guerra y que simplemente pusieron su corazón en el lugar equivocado. "Los nuevos héroes -algunos se habían marchado a Inglaterra cuando empezó la contienda y regresaron cuando los alemanes habían huido- aplicaron su justicia y en el mismo saco entró gente que había colaborado abiertamente con los nazis y jóvenes que más que traicionar sus ideas, simplemente se enamoraron", añade Wassmo. La escritora recalca que la justicia popular en los lugares pequeños es muy fuerte y, sobre todo, que no resulta fácil escapar a ella puesto que no hay donde huir. "Nunca se ha hablado de las mujeres que fueron expulsadas del país o las jóvenes que fueron rapadas en público. Recuerdo el caso de una muchacha de 14 años que fue castigada duramente porque no encontraron a su hermana. Eso es algo que nunca se ha aclarado y los héroes siguen siendo héroes".

Wassmo sabe bien de lo que habla. Durante años impartió clases en una escuela del archipiélago de Vesteralen, una profesión que abandonó en cuanto se publicó La casa del mirador ciego. Su debú literario y la explosión que generó le allanaron el camino. "No estaba tan desesperada como para seguir trabajando con los jóvenes", dice sonriente. El éxito le facilitó también mudarse a Oslo donde militó en el movimiento feminista y apoyó la discriminación positiva que ¡en esos años! promovió el Ministerio de Igualdad. "Tuve la suerte de formar parte de esa revolución, no tanto por las manifestaciones como por la manera de vivir". Noruega es ahora uno de los países más libres y con mayor renta de Europa, aunque "todavía los hombres ocupan mejores posiciones y ganan más, algo que acabará corrigiéndose puesto que los hombres y las mujeres noruegos son bastante fuertes", añade Wassmo.

La escritora no padeció ninguno de los problemas que sufren algunos autores cuando se enfrentan a su segundo título tras un éxito apabullante. Al contrario, acumuló tanto material que tuvo texto suficiente para una trilogía. La cosa no paró ahí. Su siguiente éxito y quizás su libro más conocido fuera de su país y del que incluso se ha realizado una adaptación cinematográfica, Dina, también fue una trilogía. Wassmo aclara que no lo planifica, las trilogías le salen solas. Los personajes se enganchan a ella como un alcohólico a la botella de ginebra.

El rostro afilado de Wassmo y sus vivaces ojos azules se clavan en su interlocutor. Parte de su carrera como escritora se ha movido en el espinoso terreno de las relaciones paterno filiales, como la trilogía de Dina, publicada en español y llevada al cine, y Cien años, su última novela, en la que recrea la vida de cuatro generaciones de mujeres de su propia familia y en la que habla directamente del miedo que le inspiraba su padre y de experiencias personales parecidas a las de Tora.

A primera vista parece que Wassmo sea una persona que se implica en todo lo que le rodea. Como buena parte de los autores escandinavos, apoya abiertamente la política de protección que desarrolla el Gobierno de su país a la literatura que, entre otras medidas, adquiere mil copias de prácticamente todos los títulos nuevos y los distribuye por la red de bibliotecas públicas. La política de protección y apoyo incluye también ayudas a la edición y traducción de su obra en el extranjero. Wassmo rechaza cualquier acusación de endogamia o excesivo proteccionismo a la creación. "Gracias a ella nuestros libros se encuentran lo mismo en el metro de Moscú que en el Retiro de Madrid", dice. "No merece la pena defender a un país que no protege su cultura. El Estado debe ser el primero en conocer que los artistas tienen que trabajar y vivir, no sólo pasar hambre".

Los primeros frutos de esa política ya empiezan a notarse. La Feria del Libro de Madrid -Wassmo no podrá acudir por problemas de promoción con su nueva novela- tiene este año como invitado a los países escandinavos y sus ventas se han disparado en el mundo, especialmente en Alemania y Francia. "Quiero pensar que, con un idioma tan pequeño, si somos capaces de romper fronteras es porque nuestra literatura es buena, no sólo exótica o pintoresca". Como profesional de las letras reconoce que en origen cualquier creador noruego le debe mucho a Ibsen y, por supuesto, a Jostein Gaarder -"una cometa que ha hecho que se nos conozca- y su Mundo de Sofía, traducido a cincuenta idiomas y el libro más vendido del mundo en 1995, pero Wassmo también le echa un capote a la novela negra, un género que no conoce en absoluto: "Mi filosofía es que si conseguimos que la gente lea, eso es bueno, especialmente si se trata de jóvenes".

Han pasado casi tres décadas desde que se publicó La casa del mirador ciego, y el libro se lee en las escuelas para que los jóvenes dispongan de información sobre el incesto. Todavía recibe cada semana correos electrónicos de alumnos que quieren hablar sobre su literatura en sus redacciones escolares. Son tantos que Herbjørg Wassmo ha redactado una carta tipo con la respuesta a las preguntas más frecuentes. "No puedo contestar a todas", dice disculpándose. Pero el asedio fue mayor cuando se publicó la novela. Wassmo se vio obligada a cambiar su número de teléfono y protegerse. De noche, recibía en su domicilio llamadas de personas anónimas, desesperadas, contando los abusos de que habían sido objeto y le pedían consejo: "¿Qué podía decirles? Yo no soy psicóloga".

Finalizada la entrevista, la autora se disculpa. Se acerca un largo puente laboral y se marcha al campo a ejercer como abuela de su nieto de 13 años.

24.5.10

Escritores escandinavos que conquistan el Mediterráneo

FERIA DEL LIBRO MADRID
Narradores y poetas contemporáneos de Islandia, Suecia, Finlandia, Noruega y Dinamarca ocupan un lugar cada vez más destacado entre las apuestas de las editoriales y las preferencias de los lectores

Per Wahlöö y Maj Sjöwall, la pareja de la novela negra.foto.fuente:elpais.com

Per Wahlöö y Maj Sjöwall (Suecia, 1926-1975 y 1935)

La pareja Maj Sjöwall y Per Wahlöö revolucionó la novela nórdica entre los años sesenta y setenta con la serie Novela de un crimen, concebida como un proyecto político. Marxistas -dejaron el partido comunista en 1969-, planificaron minuciosamente cada una de las 10 novelas. Los principales objetivos de la pareja eran criticar el liberalismo capitalista y la socialdemocracia sueca que, denunciaron en sus historias, traicionó a la clase trabajadora. Para llevar adelante este empeño utilizaron la novela negra. El protagonista es Martin Beck, un antihéroe, primero inspector y luego comisario de la Brigada de Homicidios de Estocolmo. La serie es espléndida y plenamente vigente. Incluye títulos como El coche de bomberos que desapareció, El policía que ríe o El hombre del balcón. RBA y Columna, en catalán, las están publicando por orden cronológico. Rosa Mora

Kjell Askildsen (Noruega, 1929)

En esta Europa envejecida y cínica la obra de Askildsen actúa como un espejo roto. "Escribo sobre nuestra época, sobre el espíritu de esta época", explica en una entrevista este maestro indiscutible del relato corto, experto en pulir el texto -con papel de lija- para conservar en la página lo estrictamente esencial. Sus personajes fríos, mezquinos, víctimas crueles que no pretenden caerle bien ni al lector ni al autor ni a sí mismos, se regodean en su miseria existencial. Su rompedor debut literario, Desde ahora te acompañaré a casa (1953), ha sido publicado por Lengua de Trapo, que ha publicado sus principales títulos: Un vasto y desierto paisaje, Últimas notas de Thomas F. para la humanidad y el magnífico Los perros de Tesalónica, disponibles también en un solo volumen: Todo como antes (Debolsillo). Sergio Rodríguez Prieto

Tomas Tranströmer (Suecia, 1931)

Tranströmer es un poeta fundamental que tras un derrame cerebral dejó atrás para siempre las palabras. Se dice que su poesía está vinculada al surrealismo, pero no es cierto, a no ser que pensemos que Eliot y Pound fueron surrealistas. Lo único que hicieron Eliot y Pound fue introducir la ley de la discontinuidad en poesía, de forma que el poema aparecía siempre fraccionado y a ratos más resplandeciente por la pureza molecular de sus fragmentos. Es lo que ocurre en los poemas de Tranströmer, por otra parte admirables porque lo contienen todo: musicalidad exquisita y sabiamente temblorosa. Poemas suyos como 'Soledad', donde el poeta nos confiesa que estuvo a punto de morir, y 'Carrillón' son buena prueba de ello. Es autor de diez poemarios. (Nórdica ha publicado su antología El cielo a medio hacer). Jesús Ferrero

Gudbergur Bergsson (Islandia, 1932)

Nacido en la ínsula más remota de Europa si excluimos Groenlandia, Gudbergur Bergsson conoce muy bien la cultura española, y la conoce bien hasta el punto de poder traducir a Cervantes y a Borges. En 1967 su novela Tomas Jonson, metsölubúk, traducida al español por Tomas Jonson. Best seller (Alfaguara), fue una revelación gloriosa, en un país no demasiado acostumbrado a grandes revelaciones literarias. Los jóvenes islandeses de diferentes generaciones han sido devotos de esta novela enrevesada y audaz en la que se mezclan hiperrealismo y surrealismo en partes iguales, sin llegar nunca a lo que entendemos por realismo mágico, en parte porque todo parece presidido por un humor tan ácido y tan extraño como el humor islandés. Bergsson es un apasionado de la picaresca española, y parte de su humor tendría también ahí su matriz. J. F.

Per Olov Enquist (Suecia, 1934)

Per Olov Enquist ha ido construyendo su obra con inteligencia y sufrimiento, ahondando de forma admirable en el abismo humano, en sus mismos límites, con lirismo y agudeza. Y al hablar de los límites humanos ha de entenderse esa frontera en que la humanidad se ve obligada a convivir con la monstruosidad. Nacido en una región del norte de Suecia de la que suele hablar con melancolía y pavor, ha experimentado dramas personales de mucho calado. En sus obras ha frecuentado el mundo contemporáneo, como en su estremecedora novela El ángel caído (E. de la Torre), pero también la antigüedad clásica, como en su drama Para Fedra (Libros del Innombrable), o el siglo XVII, como en su novela La visita del médico de cámara (Destino). No sería aventurado decir que Enquist es uno de los mejores escritores europeos de nuestro tiempo. J. F.

Lars Gustafsson (Suecia, 1936)

Novelista, poeta y ensayista de formación filosófica que a pesar de la edad y la distancia (vive en Austin, Tejas, desde hace un cuarto de siglo) sigue siendo una figura central de la literatura sueca. Sus novelas se publican en España desde finales de los ochenta y ahora mismo el lector puede encontrar en las librerías Muerte de un apicultor (Nórdica) y una trilogía ambientada en Tejas compuesta por Windy habla, La historia del perro y El decano (Akal). Su obra -abundante, profunda y diversa- cobra auténtico relieve cuando es apreciada desde una perspectiva de conjunto; toda ella es fruto de un lento proceso de sedimentación durante el cual ha ido abordando cuestiones éticas, filosóficas e incluso teológicas que, en lugar de entorpecer la lectura de sus textos, le sirven para vertebrarlos y dotarlos de un equilibrio admirable entre fondo y forma. S. R. P.

Torgny Lindgren (Suecia, 1938)

Lindgren inició su trayectoria literaria como poeta, y sus primeros poemarios inciden en cierta mística del ser, de tonos claramente religiosos, como en Poemas de Vimmerby, donde accedemos a un mundo que evoca de alguna manera el de Sinfonía pastoral de Gide. Lindgren es un novelista notable, autor de obras como El camino de la serpiente sobre la roca (Bassarai), o Betsabé (Nórdica), donde narra, con una profundidad tan asentada como la de Thomas Mann en José y sus hermanos, pero más ágil y vivaz, el episodio bíblico en el que el rey David se desprende de su amigo Urías para acceder a Betsabé y desposarla. Se trata de un melodrama muy hábil y profundamente existencial, donde Lindgren conquista una cierta redondez en la que pone en funcionamiento todo lo que ha aprendido como poeta y narrador hasta ese momento. J. F.

Dag Solstad (Noruega, 1941)

Autor e intelectual de pasado maoísta, a finales de los ochenta dio un giro a su trayectoria para reflejar la crisis de la sociedad noruega como una crisis de la conciencia individual producida, en gran medida, por el fin de las utopías y el paso de una cultura de ciudadanos a un mercado de consumidores. A partir de entonces sus personajes (como el Bjørn Hansen de Novela once, obra dieciocho o el Elias Rukla de Pudor y dignidad, ambas en Lengua de Trapo) luchan consigo mismos, y lo hacen por medio de ejercicios de rebeldía pasiva que justifican misteriosamente los caprichos de su conducta. En este nuevo realismo de la conciencia el discurso fluye de forma sinuosa, con rodeos y reiteraciones a la Bernhard, una de sus principales influencias junto a Ibsen, cuya obra clásica El pato salvaje sirve de inspiración metaliteraria en las dos novelas mencionadas. S. R. P.

Arto Paasilinna (Finlandia, 1942)

Hace seis años Anagrama fichó al autor más popular de Finlandia después de que Ediciones de la Torre publicará su primer libro traducido al castellano: El año de la liebre. Desde entonces este novelista especialmente prolífico -su producción desde 1972 hasta la fecha es de una novela por año- se ha ido ganando progresivamente a los lectores españoles con su prosa sencilla y probadamente eficaz para acometer una sátira social feroz y divertida. Sus dotes cómicas le permiten abordar temáticas tan delicadas para los finlandeses como el suicidio (Delicioso suicidio en grupo), el extravío existencial de un pastor luterano (El mejor amigo del oso) o la estigmatización del diferente (El molinero aullador) a través de historias protagonizadas por espíritus libres y de comportamiento excéntrico que recurren a la fuga para encontrarse a sí mismos. S. R. P.

Henrik Nordbrandt (Dinamarca, 1945)

A principios de este año la colección Debolsillo publicó Nuestro amor es como Bizancio, una extensa antología de este poeta viajero que cambió el Báltico por el Mediterráneo para dejar en el camino una riquísima colección de instantáneas sobre su experiencia y percepción de los grandes temas universales: la distancia, el sueño, la pérdida, el olvido y, cómo no, el amor. La potencia sensorial de su lenguaje le permite trasladar al lector desde el detalle más nimio hasta dimensiones infinitas en poemas fugaces que adereza con una fina ironía para evitar caer en el sentimentalismo. No es casual que su larga carrera haya sido reconocida con galardones de tanto prestigio como el Premio Nórdico de la Academia Sueca (conocido como el pequeño Nobel) y el Premio del Consejo Nórdico. S. R. P.

Henning Mankell (Suecia, 1948)

Henning Mankell es el mejor discípulo de Sjöwall y Wahlöö. Pero hay grandes diferencias entre el comisario Martin Beck y el inspector Wallander. El primero pensaba que aún era posible un mundo mejor; Wallander sabe que es imposible. La primera novela que se publicó en España, La quinta mujer, fue una revelación. Luego Tusquets, en castellano y en catalán, las ha ido publicando todas en orden cronológico. Mankell se ha dedicado en la serie de Wallander -nueve novelas y un libro de relatos- a desmontar nuestras ideas preconcebidas de la Suecia del bienestar. Es implacable. Todas sus novelas atrapan, pero la última, El hombre inquieto, en la que Wallander nos dice adiós, es espléndida. Por sus páginas pasan las excelentes Asesinos sin rostro, Los perros de Riga, La leona blanca, El hombre sonriente... Le echaremos en falta. R. M.

Jostein Gaarder (Oslo, 1952)

Arrasó en 1991 con una novela pedagógica: El mundo de Sofía, que lo convirtió en una celebridad. Casi todas las narraciones de Jostein Gaarder tienden a ser pedagógicas, y ya antes de su éxito, en su novela El misterio del solitario, Gaarder quería ser pedagógico al narrarnos el viaje de un muchacho a Grecia lleno de reflexiones sobre el misterio de la vida. Las intenciones pedagógicas se perciben igualmente en El enigma del espejo, Los niños de Sukhavati y, por supuesto, El libro de las religiones, su última obra narrativo-pedagógica hasta el momento. Sin negar sus habilidades como fabulador y tejedor de tramas deslumbrantes, el problema reside en el vínculo tan tenaz que Gaarder ha establecido entre pedagogía y literatura, sobre todo si pensamos que ya desde el siglo XIX literatura y pedagogía conforman mundos bastante excluyentes. J. F.

Stieg Larsson (Suecia, 1954-2004)

La trilogía Millennium es una historia transversal de esas que gustan a todo tipo de lectores. Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire tienen todos los elementos para hacerlas explosivas. Dos protagonistas fabulosos, Mikael Blomkvist y Lisbeth Salander. Unas tramas tremendas en las que puede pasar cualquier cosa, desde el incesto a la tortura y algo tan sencillo y complejo a la vez como la lucha permanente entre el bien y el mal. Un retrato más: Suecia peor que mal. Pasan tantas cosas que el escritor no permite el sosiego al lector. La reflexión sobre la ética del periodismo o sobre las trampas financieras es oportuna y estimulante. Las publica Destino en castellano y Columna en catalán. R. M.

Peter Høeg (Dinamarca, 1957)

A Høeg se le suele relacionar con el realismo mágico, pero es un error, a no ser que consideremos que las ficciones de Borges son realismo mágico, y que sería también un error pues son más bien de una lógica devastadora, como algunas de las ficciones de Høeg. Su relato Retrato de un joven en equilibrio es muy revelador a ese respecto. Høeg consigue una ficción aterradora sobre el mundo de los espejos y sobre el fenómeno de la repetición, la repetición de gestos y de clichés, la repetición de afectos y de deseos, y donde el espejo es visto como una pantalla en la que el hombre proyecta sus añoranzas de equilibrio y de horror, de felicidad y de espanto. Su novela La señorita Smila y su especial percepción de la nieve es una admirable inmersión en la soledad, el tiempo y el deseo. Lo mismo se podría decir de Los fronterizos (ambas en Tusquets). J. F.

Arnaldur Indridason (Islandia, 1961)

Cuando en 2006 se publicó en España Las marismas, de Arnaldur Indridason, no se había producido aún la moda nórdica desatada por los libros de Stieg Larsson. Pero fue La mujer de verde (2008) la que le lanzó a la fama. Le siguió La voz (2010). El escritor se distingue por dos características. Primero, estas novelas narran historias que suceden en el pasado y estallan en el presente. En Las marismas, la exhumación del cadáver de una niña muerta hace 40 años provoca el regreso de viejos fantasmas. En La mujer de verde, el descubrimiento de un cadáver enterrado hace al menos 50 años sacará a la luz un hecho aterrador. En La voz, la tragedia de un niño prodigio que perdió la voz con la adolescencia. La segunda es un auténtico hallazgo: el viejo inspector Erlendur, un hombre honesto, solitario, que no juzga sino que escucha y trata de comprender. R. M.

Sjón (Islandia, 1962)

Bajo el seudónimo Sjón se esconde Sigurjón B. Sigurðsson, una figura central del panorama cultural de Reikiavik, agitador surrealista y polifacético que publicó su primer libro de poemas cuando tenía 15 años y desde entonces no ha parado: además de una decena de poemarios, siete novelas y tres libros infantiles, ha compuesto canciones y vídeos musicales para Björk, pasajes de banda sonora para Lars von Trier o el guión de una parodia de las películas de terror ambientada en un ballenero. Hace algo más de un año irrumpió en España con la novela El zorro ártico (Skugga-Baldur, Nórdica Libros), una historia excepcional inspirada en las sagas y merecedora del Premio del Consejo Nórdico de 2005. Su buena acogida por la crítica internacional explica que ya haya sido traducida a casi una veintena de idiomas. S. R. P.