7.10.16

El presidente de Colombia Juan Manuel Santos gana el premio Nobel de la Paz 2016

El galardón premia los esfuerzos del mandatario en el proceso de paz con las FARC

Juan Manuel Santos y su mujer, este viernes en Bogotá.  AP/elpais.com

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2016 por sus esfuerzos en el proceso de pazacordado con la guerrilla de las FARC. El Comité Noruego del Nobel ha destacado del mandatario la "fortaleza" necesaria para afrontar la "tarea" del proceso de paz abierto con la insurgencia más antigua de América Latina tras más de 50 años de conflicto. "Colombianos, este premio es de ustedes. Lo recibo, en especial, en nombre de las millones de víctimas que ha dejado este conflicto que hemos sufrido", ha dicho el mandatario dos horas después de que se anunciara el galardón en la Casa de Nariño, su residencia oficial, acompañado de su esposa María Clemencia de Santos.
"Pese al voto en el referéndum", ha manifestado la presidenta del comité, Kaci Kullmann Fiveen, con relación al rechazo en el plebiscito del domingo a los acuerdos alcanzados entre el Gobierno y la guerrilla, Santos ha contribuido siempre "al final del conflicto". La convocatoria electoral, con un voto negativo del 50,21% de los electores y una abstención del 62%, se celebró el pasado 2 de octubre. "Debemos reconciliarnos y unirnos para culminar este proceso, y comenzar a construir una paz estable y duradera", ha declarado el presidente en referencia a la polarización que se vive en el país desde que comenzaran las negociaciones. La división se ha ido incrementando a medida que se desarrollaba la campaña del referéndum. Tras el rechazo en las urnas, la figura del expresidente Álvaro Uribe, principal opositor al proceso a través de su partido el Centro Democrático, ha recobrado mucha fortaleza. Casi dos horas después de que se conociera el anuncio, el líder opositor ha lanzado un tuit en el que felicita al líder de Colombia por el galardón, pero con reservas: "Felicito el Nobel para el Presidente Santos, deseo que conduzca a cambiar acuerdos dañinos para la democracia".
Rodrigo Londoño, alias Timochenko, líder de las FARC, se ha adelantado a la comparecencia oficial con un mensaje en su cuenta de Twitter, el canal oficial de la insurgencia desde que se rechazaran los acuerdos en el plebiscito: "El único premio al que aspiramos es de la #PazConJusticiaSocial para #Colombia sin paramilitarismo, sin retaliaciones ni mentiras #PazALaCalle". La guerrilla y cinco víctimas del conflicto armado colombiano estaban nominadas con el presidente Santos para el galardón, aunque finalmente solo ha recaído en el mandatario.
El fallo, anunciado a las 11 de la mañana, hora peninsular española, y 4.20 de la madrugada, hora de Colombia, ha pillado al país americano aún dormido. El galardón no se esperaba. Han pasado cinco días desde que los colombianos decidieron rechazar los acuerdos de paz y parecía razón suficiente para que la candidatura quedara relegada al olvido.  "El referéndum", ha continuado la noruega Kullmann Fiveen, "no fue un voto contra la paz. Los que votaron no, no rechazaron el deseo de paz sino un acuerdo específico de paz". Para la organización del Nobel, "el resultado ha generado una gran incertidumbre sobre el futuro de Colombia. Hay un riesgo real de que el proceso de paz se paralice y de que estalle de nuevo la guerra civil, lo que hace todavía más importante que todas la partes, encabezadas por el presidente de Santos y el líder de la guerrilla de las FARC, Rodrigo Londoño, mantengan el respeto al alto el fuego".
Santos, consciente de la falta de respaldo en su país, pese al unánime apoyo internacional que se manifestó en la ceremonia de la firma del acuerdo final en Cartagena el pasado 26 de septiembre, ha remarcado su intención de "perservar" en la búsqueda de la paz. "Recibo este reconocimiento con gran humildad y como un mandato para seguir trabajando sin descanso por la paz de los colombianos. A esta causa dedicaré todos mis esfuerzos por el resto de mis días".
Además, el comité se mostró convencido de que Santos "ha acercado de forma significativa hacia una solución pacífica el sangriento conflicto" en su país y que ha sentado las bases para el desarme verificable de las FARC y un "proceso histórico de reconciliación y hermanamiento nacional". "Sus esfuerzos para promover la paz cumplen por tanto los criterios y el espíritu de la voluntad de Alfred Nobel", aseguró el comité. El premio, argumentó el jurado, trata de animar "a todos aquellos que tratan de lograr la paz, la reconciliación y la justicia en Colombia".

La FIL de Guadalajara celebra 30 años como la capital literaria de América Latina

 Mario Vargas Llosa lidera el desembarco de más de 120 escritores latinoamericanos, protagonistas de la próxima edición de la feria

Una imagen de la FIL de Guadalajara de 2015. 

América Latina cabe en Guadalajara, o al menos su literatura. Durante nueve días, la capital del Estado mexicano de Jalisco, cuna del tequila y el mariachi, concentrará en un mismo espacio a lo más laureado de la literatura mundial. Pero por primera vez y, para celebrar sus 30 años, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara coloca como cabeza de cartel a la literatura latinoamericana.
Del 26 de noviembre al 4 de diciembre se lleva a cabo en Guadalajara uno de los festivales literarios más grandes del mundo y el más importante de habla hispana. A esta cita acudirán más de 650 escritores y se preparan para unos 800.000 visitantes. Este jueves se ha presentado su ambicioso programa, que se complementa con un festival latinoamericano de las artes, con conciertos de Ricky Martin y Andrés Calamaro y obras de teatro como La Chunga, de Mario Vargas Llosa.
"La FIL cumple 30 años y lo quiere celebrar con América Latina, con las voces de autores desde el Río Bravo hasta la Patagonia; y desde el Caribe hasta el Amazonas", ha anunciado Tonatiuh Bravo Padilla, rector general de la universidad de Guadalajara y parte del equipo organizador. El programa latinoamericano de la feria supondrá un encuentro para la reflexión sobre la indentidad entre los países y la situación actual de las letras latinoamericanas. "Esta será una ocasión especial porque nos encontramos con naciones hermanas que nos unen lazos de identidad, historia y tradiciones", añade Bravo.
Encabezados por el Nobel Mario Vargas Llosa, un grupo de 120 escritores de la región desembarcarán en Guadalajara. Entre ellos se encuentra Leonardo Padura, Alonso Cueto, Sergio Ramírez, Héctor Abad Faciolince, Gioconda Belli, Santiago Roncagliolo, Andrés Neuman y Carlos Wynter Melo. A Vargas Llosa le han preparado una serie de homenajes para celebrar su 80 cumpleaños.
Se trata de una ocasión para recrear los textos de Julio Cortázar, Octavio Paz, Juan Rulfo, Gabriel García Márquez, Gabriela Mistral, Mario Benedetti, César Vallejo. Pero también para escuchar a las nuevas plumas que comienzan a destacar. La FIL cuenta con un progama llamado Ochenteros, en honor a una generación que nació hace 30 años y tiene la misma edad que la feria, que expondrá el trabajo literario del cubano Carlos Manuel Álvarez, la mexicana Ave Barrera, el brasileño Carol Bensimon o la argentina Camila Fabbri.
El escritor rumano Norman Manea, recibirá el galardón de Lenguas Romances "por la agudeza e ironía de su obra". Manea ha sido reconocido por trabajo sobre las migraciones y haber conocido gran parte de las miserias del siglo XX, víctima del dictaduras fascistas y comunistas.
En el festival se lanzarán más de 600 novedades, como Las Indómitas, una loa a las mujeres que van a contracorriente de la Premio Cervantes Elena Poniatowska; La Carne, de Rosa Montero y El laberinto de los espíritus, de Carlos Ruiz Zafón, que supone el desenlace de la saga de El cementerio de los libros olvidados. Y también obras póstumas como Tlatelolco, aquella tarde, del recién fallecido escritor mexicano Luis González de Alba, uno de los intelectuales más importantes del movimiento del 68 en el país.
Uno de los atractivos de la FIL es valorar el pabellón que levanta al país invitado cada año. En esta edición, el despacho internacional MET Estudio ha diseñado un enorme prisma multicolor, como símbolo de la diversidad cultural en América Latina. El pabellón cuenta con un espacio dedicado a las leguas originarias, una librería latinoamericana y un área de cortometrajes.

Nobel 2016: ¿Quién ganará?

Ocho autores hacen sus pronósticos
Philip Roth candidato al Nobel de Literatura./queleer.com.pe

Desde 1901, el Nobel de Literatura es entregado por la Svenska Akademien (Academia Sueca), institución fundada en 1786 por el rey Gustavo III con el propósito de velar tanto por el idioma sueco como por su creación literaria. Sus 18 miembros, de carácter vitalicio, se reúnen en el edificio de la calle Källargränd, en la ciudad vieja de Estocolmo, para reconocer, cada año, al escritor “que haya producido la obra literaria más notable en el sentido del idealismo”, voluntad de Alfred Nobel redactada en su testamento.
Más de la mitad de sus 18 miembros lo componen escritores, y reúne además a lingüistas, teóricos de la literatura, historiadores y juristas, todos ellos de la Academia se enorgullecen de su discreción. Poco después de recibirlo en el 2010, Mario Vargas Llosa comentó que un académico le dijo que su nombre fue decidido en setiembre sin haber trascendido. “¿En qué país 18 personas pueden mantener un secreto por un mes? ¡Solo en Suecia!”, dijo.
Los favoritos
Sin embargo, también los académicos son seres humanos y son varios los casos de detectadas filtraciones. Sucedió con Le Clézio, cuyo nombre empezó a tronar horas antes del fallo del 2008. Con Herta Müller y Tomas Tranströmer, lo mismo.
Este año, la casa de subastas londinense Ladbrokes volvió a colocar al japonésHaruki Murakami como favorito en las apuestas (paga 5 a 1), junto al gran poeta sirio libanés Adunis (6 a 1) el estadounidense Philip Roth (7 a 1), el keniano Ngugi wa Thiong’o(10 a 1) y la neoyorquina Joyce Carol Oates (14 a 1). Por cierto, para los escritores peruanos consultados, Roth se impone por mayoría, aunque opciones imaginativas como Bob Dylan o Patty Smith resultan refrescantes.
Al final, son 18 académicos los que, en la fría calle Källargränd, tienen la respuesta. La ruleta del Nobel resulta imposible de predecir.
Santiago Roncagliolo
Escritor
“Mi candidata sigue siendo Joyce Carol Oates. Ella escribe historias de terror, solo que los fantasmas y los monstruos no viven en el mundo paranormal, sino en el corazón de sus personajes. Además, nadie como ella ha retratado la ofensa, el dolor y la humillación de las mujeres, y eso la convierte en una gran representante del gran tema de nuestro tiempo, que es la libertad femenina”.
Mario Bellatín
Escritor
(México-Perú)
“Veo que ya hace un tiempo ronda el nombre del argentino César Aira en esas supuestas listas. Eso serviría, creo, para extinguir de una vez por todas las ideas de lo latinoamericano, sea lo que eso signifique. Aparte de que me encantaría que lo ganara un desconocido genial, mi deseo va por dos húngaros: Péter Nádas y László Kraznahorkai. En verdad, no me interesa mucho quién lo gane. Salvo el dinero, lo demás es ilusión”.
Alejandra Costamagna
Escritora
(Chile)
“Me inclino por Philip Roth. Junto con hacer una lúcida crítica a la sociedad norteamericana contemporánea, Roth deambula con maestría por las patologías humanas de todos los tiempos. Y lo hace con una prosa exquisita y un humor delirante. Hace rato que merece el Nobel de Literatura”.
Abelardo Sánchez León
Poeta y narrador
“Mi nombre es Philip Roth, ese viejo y testarudo escritor que fue capaz de crear un álter ego intenso, ser maestro de muchos escritores y autor de novelas espléndidas. Me gusta por su intensidad. No podré olvidar “Patrimonio”, aquel testimonio dedicado a su padre ya mayor, cuando él es un adulto que escribe y lleva adelante una relación de pareja. “Pastoral americana” es una de las más ambiciosas, su inicial “Lamento de Pornoy” muestra la pluma de un joven que tiene ya un material en su familia judía. También fue un gran entrevistador de escritores judíos y autor de ese perfil maravilloso de Bernard Malamud. A Roth lo respeto como hombre y escritor. Su entrega, su trayectoria, su honestidad. Se ha jubilado, y ha hecho bien si ya lo dijo todo y vive la vejez retirado, esa gran calamidad, o desastre, como lo escribió alguna vez”.
Alberto Fuguet
Escritor (Chile)
“Me gustaría que la Academia Sueca optara por poetas norteamericanos que, en rigor, son músicos que han escrito canciones y versos. Si se filtraran sus deliberaciones, sabríamos que entre los candidatos estaban Patti Smith, Bruce Springsteen y Bob Dylan, todos con estupendas autobiografías. La razón de esta decisión, que dejó afuera a Philip Roth, fue además la imposibilidad de premiar a Prince y Bowie. Estoy seguro de que Paul McCartney podría haber quedado también en la quina finalista”.
Fietta Jarque
Escritora y periodista cultural
“Los viejos Milan Kundera y Philip Roth, ya prácticamente retirados, siguen siendo mis preferidos entres los eternos perdedores del Nobel. Tal vez no lo necesitan, pero son dos autores que he leído casi por completo y de quienes esperé siempre con avidez un nuevo capítulo del universo que inventaron. Del universo que nos contiene y se nos revela como lúcido espejo cruel”.
Jeremías Gamboa
Escritor
“Mi terca apuesta de todos los años es la misma y ya es casi un lugar común: Philip Roth. Su obra es tan vasta y notable como la de dos grandes galardonados anteriores: V.S. Naipaul y Mario Vargas Llosa. Roth se lo merece tanto como ellos. Sus novelas no solo han desplegado preocupaciones acerca de la situación del hombre en pugna contra la neurosis, sino que ha ofrecido algunos de los más poderosos acercamientos a los claroscuros de la sociedad contemporánea, las relaciones humanas, el peso de las herencias familiares y culturales y a la complejidad inherente al oficio de la escritura”.
Fernando Iwasaki
Escritor
“Me parecería de justicia que ganara el Nobel el escritor rumano Norman Manea (1936), porque es un narrador extraordinario que ha escrito libros fascinantes como “El regreso del húligan” (memorias), “Payasos” (ensayo), “Felicidad obligatoria” (cuentos) y “El sobre negro” (novela), donde narra a partir de su experiencia como superviviente del Holocausto y del comunismo. Manea es el gran clásico vivo de la lengua rumana y su obra cierra un ciclo del que formaron parte Cioran y Mihail Sebastian”.
Fuente: elcomercio.pe

La misteriosa identidad de Elena Ferrante, desvelada

 La traductora Anita Raja podría esconderse tras el seudónimo de la autora de éxitos internacionales

Los libros publicados por Elena Ferrante (Lumen)/lavanguardia.com

¿Quién es la exitosa escritora italiana que escribe bajo el seudónimo deElena Ferrante? El periodista italiano Claudio Gatti asegura haber descubierto que se trata de la traductora Anita Raja.
El italiano Gatti publicó su teoría en un artículo que apareció simultáneamente en el diario económico italiano Il Sole 24 ore, el alemánFrankfurter Allgemeinen Sonntagszeitung, la revista estadounidense The New York Review of Book y la web francesa Mediapart.

Natural de Roma, Anita Raja nació en 1953 y es hija de un juez napolitano y una profesora de alemán de origen polaco. Su nombre ya había sonado previamente en otros intentos de averiguar la identidad de la autora. Gatti asegura haber seguido el “rastro del dinero” para supuestamente revelar el verdadero nombre de la escritora. Según el periodista, Raja trabaja como traductora freelance para la editorial italiana Edizioni e/o, en la que se publican las obras de Ferrante.
Tras el enorme éxito de la traducción al inglés de la saga Dos amigas, los pagos a Raja se multiplicaron, algo que no concuerda con su trabajo como traductora, sostiene Gatti.
En las pocas entrevistas que la autora ha concedido, siempre por correo electrónico, asegura que su anonimato es necesario para verter todo el protagonismo en sus personajes e intrigas. Algunos señalan su acción como como una inteligente estrategia de marketing.
La editorial no se ha pronunciado sobre las informaciones que destapan la identidad de la autora. La editorial que publica a Ferrante en Alemania, Suhrkamp, tampocó aportó claridad al asunto. “Ya que nuestra autora Elena Ferrante prefiere preservar su anonimato, tampoco nosotros nos pronunciaremos sobre cuestiones relacionadas con su identidad”, apuntó la portavoz Tanja Postpischil.
La tetralogía L’Amica Geniale, ambientada en Nápoles, se publicó entre 2011 y 2014 en Italia.

Herman Koch: “Hay que escribir sin frenos”

El autor holandés irrumpe con una novela sobre un joven que aguarda 40 años para vengarse del autor de una ficción que lo incrimina

Herman Koch, fotografiado en Barcelona. 

Herman Koch es el autor de La cena, un best seller en todo el mundo. Partía de un hecho real, que él disfrazó. Aunque no es exactamente una autocrítica, ahora este autor holandés de 63 años, que habla el buen español que aprendió de su mujer, extremeña de Barcelona, ha escrito Estimado señor M, que como todos sus libros publica Salamandra en nuestra lengua. Ahí un joven de los 70 aguarda cuarenta años para vengarse del autor de una ficción que lo incrimina. Es una novela de múltiples argumentos que se lee con el alma en vilo. Y es, sobre todo, una novela sobre la venganza y sobre la ficción. De ella habló Koch (en perfecto español) en Barcelona. Antes estuvo paseando por las Ramblas en la bicicleta que le prestó el fotógrafo.
PREGUNTA. Lee uno en vilo: en cualquier momento se va a producir una venganza.
RESPUESTA. Así empieza: es una carta que anuncia una venganza. Un joven ha sido descrito como asesino en una novela de ficción, y aguarda cuarenta años para vengarse del autor. Se escucha la voz del joven que ya es muchos años mayor y del escritor, que está en decadencia. El suceso ha pasado en los años 70, y la acción transcurre en los 2000. Y el chico, ya mayor, va al escritor ofreciéndole nuevos datos, ¡como si quisiera a ayudarle a volver a la lista de best sellers!
P. Porque el autor ha distorsionado la realidad a su gusto para que la ficción diera mejor…
R. Le puede ocurrir a cualquiera. M, el escritor, conoce una historia de la que no hay testigos, y decide inventar a partir de la anécdota de lo que ha ocurrido. Inventa, pues. El perjudicado le espera. Este es el meollo del libro. Este escritor, M, piensa desde el principio que lo más importante es la novela (creo que para cada escritor lo es) y que si hay que hacer daño a ciertas personas o hay que trastornar la realidad para que la novela sea mejor, lo hace. Siempre es así.
P. Y el personaje que se venga viene como la realidad. Y la realidad le da miedo al escritor.
R. Sí, claro que sí. Sin desvelar mucho como acaba, el autor tiene todo el interés en que la realidad no salga demasiado a la luz porque puede que en retrospectiva su novela no tenga el valor o el mérito que tiene ahora.
P. Este libro no se puede explicar sólo como un argumento, una línea no basta: personaje se venga de escritor.
R. ¡No, no! Casi cada parte tiene su argumento, y a veces hay argumentos sin acabar. Al contrario que a M, lo que a mí menos me gusta es atar todos los hilos al final de un libro, como el gran final a lo Hollywood. Me gusta dejar algo que no se sepa exactamente cómo acaba… He tardado más o menos dos años y medio en escribir este libro y unos dos meses antes de llegar al final todavía no sabía dónde estaba. La ventaja que tenía es que el lector tampoco lo sabía, no hay indicaciones. Al contrario que en la novela negra o en las series de televisión, aquí nadie puede decir a los cinco minutos que este o el otro son los asesinos.
P. El personaje es el autor, en este caso. Manipula la historia, la hace a su gusto. Sin escrúpulos.
R. Es una figura metafórica, simbólica, del escritor de ficción. Hay un profesor que desaparece, unos jóvenes sobre los que cae la sospecha de que lo han hecho desaparecer, o que lo asesinan. Al autor no le importa el profesor desaparecido en realidad, así que se centra en los muchachos.
P. Y el chico decide vengarse. ¿Quiere poner en cuestión en este libro la legitimidad de la ficción?
R. Cuando escribes un libro sobre hechos reales hay que andar con mucho cuidado por si generas víctimas, donde hay sospechas siempre queda algo. Herman, este tipo que se quiere vengar, piensa que la sospecha le va acompañar toda la vida por culpa del libro de este escritor y que nunca se va a librar de ella al 100%. Además, él sabe que es inocente pero el lector no lo sabe. Cuando escribes ficción con personajes reales hay que andar con cuidado. En La cenatambién he utilizado hechos reales y este libro también es, no una autocrítica, pero sí un guiño con respecto a lo que yo mismo hice.
P. ¿Cuál es el límite de la ficción?
R. Para mí personalmente no hay límite (risas), ¡todo está permitido! Lo que sí me ocurre cuando escribo es que algún personaje se parece a un familiar, a algún amigo, y no sé cómo se lo van a tomar. Creo que hay que escribir sin frenos, y luego, si no quieres hacer daño a determinada persona, disfrazar un poquito la realidad para que no se reconozcan en ella. No soy una persona con tan pocos escrúpulos como ésta que escribe Ajuste de cuentas, pero hasta el momento de la redacción final sí escribo sin escrúpulos. Escribo sobre personajes reales (que tampoco lo son nunca al 100% en mi caso), incluso los pongo con sus nombres reales para que a mí me lo parezcan. Ahora estoy escribiendo una novela en la que el protagonista es el alcalde de Ámsterdam, no el actual. Es una ficción pero a la vez no lo es. Pongo a todos los concejales, a todos los políticos con su nombre real y luego los cambiaré y los disfrazaré un poco. Estoy utilizando la realidad para la ficción.
P. Interviene la conciencia luego y trata de no hacer daño. ¿Proviene de un libro real o de varios libros ese aviso del daño que la ficción puede hacer manipulando la realidad?
R. Sí. A veces he leído estos típicos libros de venganza de un escritor que escribe sobre una exmujer, o de una escritora que escribe sobre un examante. Si el amante no es escritor como ella, o como él, es difícil contraatacar, y si le entrevistan aún pueden quedar peor las cosas. Lo mejor es negarlo por completo, ¡y desear que en un futuro próximo el escritor tenga algún accidente! (risas). No puedes hacer mucho más. El arma del escritor es bastante fuerte, poderosa. Si escribes sobre algún personaje que se parece mucho a un personaje real, la gente va a creer tu versión antes que la de la realidad.
P. Retrata al autor con muchos de los defectos de los escritores, la hipocresía, la vanidad, la envidia, la inseguridad... ¿Que no quisiera ser usted de todo lo que es M?
R. A menudo veo escritores que sólo por tener este oficio piensan que valen más que otra gente. Y se lo creen. También les ayuda la gente de su entorno diciéndoles que son genios y puede ser que un escritor entre en una nube, rodeado de admiradores. Incluso que luego saque un libro que no esté del todo bien y ya nadie se atreva a decírselo.
P. ¿Tiene miedo de que le pase?
R. Sí, claro que sí (risas). Al menos yo tengo a mi mujer y a algunos amigos de los que me fío; estoy seguro de que ellos me dirían sinceramente que algo está mal. Por ejemplo, mi mujer lee mis manuscritos y me dice si me estoy repitiendo, si estoy contando cosas que ya se saben. Por lo menos me está vigilando.
P. ¿Cuál es su autocrítica, cuál es su defecto?
R. Siempre he tenido un poco de prisa. Quería publicar un libro, que la crítica estuviera un poco como siempre, unas muy buenas y otras muy malas, vender luego el libro relativamente bien pero no muy bien, y publicar otro libro rápidamente. He perdido la prisa por completo, la veo como un defecto. Ahora no tengo ninguna prisa y el éxito de La cena me ha ayudado mucho. Tampoco tengo a un editor encima que me esté presionando para publicar un libro cada dos por tres. Y que el éxito lo tuve con cierta edad, si el éxito de La cena lo hubiera tenido con 23 años quizá me habría convertido en un alcohólico o en un drogadicto, no sé…
P. Esa pausa también está en la escritura, se recrea en situaciones y va de un helado a un asesinato con bastante parsimonia.
R. Me lo estoy tomando con calma. Escribo casi cada día pero muy poco y muy poco tiempo porque es lo que mejor me va. Antes intentaba sacar una página o dos cada día y ahora voy aún más lentamente. Mi impresión es que los libros mejoran con este ritmo.
P. El libro es el retrato de un escritor hecho por su víctima, que ridiculiza al autor en su vanidad. Y en un momento culminante del libro ese escritor y un colega suyo se enzarzan en una pelea en parte porque uno vende más que el otro. Es una riña simbólica de la personalidad de los escritores…
R. Sí, sí. Aquí se ve un poco no su carácter pero sí un poco los hechos biográficos de Harry Mulisch, que se parece algo a M, y también hay un poquito de Cees Nooteboom, que en esa ficción de la pelea es el que se enfrenta a M y que aquí se llama N. A los dos les pongo iniciales. Conozco a Nooteboom personalmente, no quería escribir algo que pudiera leer y se preguntara qué es lo que este Herman estaba haciendo con él, sólo quería que se pudiera reír. No sé si lo ha leído, a mí todavía me saluda amablemente (risas), o no lo ha leído o no se lo ha tomado mal. Pero sí, Mulisch, que ya falleció, y Nooteboom fueron muy buenos amigos. Aunque yo sé que cuando uno iba a una conferencia a Alemania, por ejemplo, y un entrevistador o la organización le preguntaba si había leído el último libro del otro, decían que no o que no lo leyeran porque no valía la pena.
P. ¿Eso está en el alma de los escritores? ¿Cómo pueden escribir de la bondad, la solidaridad, la paz y luego tener ese mundo que los empequeñece? ¿Qué es un escritor?
R. No lo sé. No lo he notado hasta que he tenido cierto éxito. Mis libros anteriores a La cena no han desaparecido por completo, tenía ventas moderadas, yo era uno de esos escritores de los que los críticos en general, incluso otros escritores, decían que merecía tener más lectores. Pero una vez lo consigues, todo da la vuelta en sentido contrario y empiezan a decir que ahora soy uno de esos escritores que escribe para las masas. Pero yo no he escrito otro tipo de libros, no he cambiado. Es la gente la que dice hoy que he cambiado y se preguntan cómo puedo estar en la lista de los best sellers porque en general los best sellersson una mierda, dicen que he escrito algo muy superficial para complacer a un público mediocre. Empiezo a notar la envidia, lo noté en alguien que yo creía que era un buen amigo cuando tras el éxito de La cena me dijo que la campaña de publicidad de la editorial había sido fenomenal porque la habían hecho sin decir nada del libro, sólo con insinuaciones, un marketing perfecto.
P. En la novela parece que va a haber violencia, pero sólo hay esa pelea entre escritores. Y es una novela de la venganza. Lo ha hecho adrede, supongo.
R. Sí. Pensaba que la novela no necesitaba violencia, que sólo quedara como una posibilidad, que se pensara que quizá la víctima, Herman, pudiera hacer algo violento cuando andaba con el profesor por la nieve. Pero no quería introducir una violencia gratuita, el único momento está ahí y alguna gente, incluso mi mujer, me ha dicho que esa escena con los dos escritores peleándose sobra y que quizá debiera haberla quitado. La he dejado porque a mí me gusta.
P. ¿Parte de algún hecho real el libro?
R. No. Lo único real es que yo había escrito un libro un poco como el Ajuste de cuentas de este M, La cena, partiendo de esta idea de que hacer un libro basado en hechos reales con víctimas y violencia puede ser un éxito sin tener en cuenta el futuro de los protagonistas fuera del libro o después de la publicación del libro.
P. O sea, que usted es M.
R. Un poco. También es una visión de cómo voy a ser yo cuando tenga 20 años más y dónde voy a acabar. Personalmente, y no lo digo con vanidad, me llamaría la atención quedar en el olvido cuando sea un señor de 80 años, que nadie me conozca, que yo tenga que decir que soy el escritor que escribió esto o aquello y nadie me haga caso. Es una de las desventajas que veo, en el extranjero menos, pero en Holanda mucha gente me conoce y cuando hay una fiesta literaria, o cualquier fiesta, me acerco y empiezan hablar de otra manera, mientras que yo a veces también quiero hablar del Ajax, de fútbol... Ya no puedo ser el observador que era antes de ser conocido. Por eso estoy muy a gusto en otros países donde los libros están traducidos pero no me conocen tanto. Como persona soy un ser anónimo y eso me gusta.