4.10.11

Esta tierra caliente

Escritor, antropólogo y arqueólogo, Marcio Veloz Maggiolo lleva escritos muchos libros entre poesía, ensayos y novelas que retratan el mundo diverso y múltiple de República Dominicana y más ampliamente del universo del Caribe

Escritor, antropólogo y arqueólogo, Marcio Veloz Maggiolo lleva escritos muchos libros entre poesía, ensayos y novelas que retratan el mundo diverso y múltiple de República Dominicana y más ampliamente del universo del Caribe. foto.fuente:pagina12.com.ar

De paso por la Argentina, el escritor nacido en Santo Domingo habla de su literatura, de sus inicios conflictivos en los años '60, cuando una novela suya quedó finalista en España mientras Franco y Trujillo tenían muy buenas relaciones, y de la hibridez cultural entre Dominicana y Haití. Además, una presentación de los libros de Maggiolo que ahora pueden conseguirse en la Argentina

Si hay una zona por excelencia que se ha convertido en un punto determinante para pensar la historia de toda América es, sin lugar a dudas, la zona de las Antillas, el Caribe, esos pequeños países ubicados en el centro del inmenso continente. Límite entre el Norte y el Sur, no sólo es una coordenada geográfica sino también una metáfora que marca la diferencia económica, la división en cuanto al trato con la cultura europea y el transcurrir tanto de los procesos de colonización como de la suerte final en ese complicado juego de dominantes y dominados que marca a fuego todo el irregular territorio. Ese pequeño espacio, denominado con un nombre tan general como "el Caribe", es también sede de diferencias tajantes que hacen sospechoso el uso de un solo término para englobar experiencias tan disímiles: como lo indica Antonio Benítez Rojo en la introducción al libro Entre el vudú y la ideología, "se puede asegurar que la cuenca del Caribe, a pesar de comprender las primeras tierras de América en ser conquistadas y colonizadas por Europa, es todavía, sobre todo en términos culturales, una de las regiones menos conocidas del continente".

Razones como éstas hacen que la reedición de cuatro novelas fundamentales del escritor y arqueólogo dominicano Marcio Veloz Maggiolo se vuelva un hecho trascendente que pone en perspectiva la historia de Dominicana, la historia del continente.

Nacido en 1936 en Santo Domingo, Veloz Maggiolo pasó por segunda vez por la Argentina con una apretada agenda de conferencias en torno de temas que reclaman su costado de investigador profesional pero, claro, el objetivo determinante es la presentación de cuatro novelas seleccionadas de su vasta obra que Siruela ha publicado en los últimos años y se han traído especialmente a la Argentina. Cultor de una novelística personal, preocupada más por los mundos interiores y el desarrollo del punto de vista del personaje antes que por el dato realista, Veloz Maggiolo no sólo ha combinado la antropología con la escritura sino también con diversas labores oficiales que lo han llevado a más de un ministerio, siempre enfocado en la cultura.

Acomodado en un sillón de la embajada dominicana, con la mirada meditativa y amena, Marcio –sí, lo podemos llamar por el primer nombre– apoya una mano sobre su oreja derecha y transmite cierta calma frente a cada una de las preguntas: la excusa perfecta para entrar en un mundo literario alucinante, casi en el sentido en que la literatura de nuestras costas, después de tantos y tantos maravillosos escritores, ha sabido adoptar como adjetivo de absoluta preferencia.

Su trabajo como antropólogo, en alguna medida, es usado en algunas de sus novelas, como por ejemplo La mosca soldado. Allí, incluso, aparece la idea de un vínculo entre literatura y antropología.

–Bueno, fíjate, La mosca soldado no es una novela creada desde la antropología, es que la antropología emerge en la novela. Yo vivo de la antropología, pero muero en la literatura. O sea que no, en esa medida en que uno vive de un tema, que ese tema forma parte de la vida cotidiana de uno, ese tema de cualquier manera emerge, aflora. Y si ese tema tiene elementos que pueden funcionar como elementos de la imaginación, entonces el escritor lo aprovecha. Y no es que aprovechar el tema sea una cosa tan fácil. Yo diría: una literatura que no utiliza los recursos de la cotidianidad pierde mucho.

Es evidente en varias de sus obras un intento de que la literatura salve lo que la ciencia no puede atrapar. En el mismo sentido se podría pensar la relación de su literatura con el pasado: volver sobre el pasado para recuperarlo. ¿Cómo es este esfuerzo por recuperar lo que ya ha sucedido?

–Yo pienso que el pasado siempre es nuevo, porque el pasado es una etapa que se ha fijado en la conciencia bergsonianamente, pero que cuando tú vuelves a él, vas a encontrar que hay cosas nuevas siempre. El pasado es una "realidad" que no se agota. El que se agota es uno, el escritor sigue con la muerte, pero el pasado pasa de uno, de una persona a otra, de una experiencia a otra. Si volvieras cien años después, ese pasado no lo reconocerían los demás, se ha transformado. Yo pienso que es el elemento clave de una literatura que, como en el caso nuestro, antillano, tiene una historia bastante triste y bastante pobre desde el punto de vista de su interpretación. Entonces, claro, muchas veces el escritor prefiere ser él el "historiador", ser él el creador de una historia que a veces ni ha existido. Y ésa es la parte de creatividad que hay que tener en cuenta para hablar de escritura. La escritura de creación, digo, porque no hacemos nada con repetir con diálogos, y con una prosa mejor y con metáforas, lo que ya la gente ha dicho desde el punto de vista de la historia misma. Ahora, si yo hablo de un personaje de la historia y le invento un pasado, y además digo "debió ser así" y además se me permite hacer eso porque todo escritor debe ser un poeta –sabiendo que hay una licencia de la que uno no puede abusar porque, si no, se derrumbaría la narrativa–, en definitiva, hay una historia que tú puedes manejar para hacer más viva la vida, y eso es lo que uno busca siempre. Como en El hombre del acordeón, que es un tema ligado a la frontera entre República Dominicana y Haití, lo que hay allí son temáticas que uno rescata como una piedra preciosa que está oculta en la parte vasta y se la puede descubrir, sacarle una arista, un brillo: ésa es una de las características del escritor.

Además de la historia y de la antropología, hay un elemento muy presente en sus libros y es la música. Sobre todo el bolero, el merengue y esos ritmos caribeños.

–Es que todo eso que está en las novelas, eso musical que mencionas, son vivencias. Si tú escribes sobre una época y tienes las vivencias, te es más fácil llegar. Yo he sido siempre amante del bolero junto con mi esposa Norma. Tengo un libro con dos o tres autores más sobre el bolero. Se llama El bolero: visiones y perfiles de una pasión dominicana, junto a Pedro Delgado y José del Castillo. La parte emocional, que es la primera parte, la que escribo yo, bueno, ahí hay todo, todo; digamos: lo que he manejado de manera personal. El bolero siempre aparece en mis novelas, menos en aquéllas de temática prehistórica. Son vivencias manejadas con un sentido estético. Tengo una novela que se llama Materia prima, que no ha podido entrar en estas reediciones y en la que, como en Ritos de cabaret, el bolero es fundamental. Lo que hay es una memoria musical, está en forma de memoria musical: en Ritos..., lo que hace el personaje es filtrar todas las mujeres que ha tenido. El padre, el que estuvo con ellas en un principio, le dice al hijo: "Tienes que continuar la saga, tú eres mi heredero".

NACIONES RAYANAS

República Dominicana carga sobre sí el peso de una huella enorme: la de Colón y el resto de la tripulación de las carabelas, las primeras de una serie de visitas que se repetirían con el tiempo y que harían de la isla la sede del primer gobierno español en territorio americano, pero también el primero en ser abandonado y arrojado a su suerte una vez avanzado el proceso de conquista. La isla La Española también es fruto de otro corte aun más radical: el que se registra entre la ya citada República Dominicana y Haití, dos Estados soberanos que comparten el espacio y que llevan un complicado vínculo casi siamés entre lenguas, culturas e historias compartidas.

¿Cómo vuelca en su novelística la relación entre República Dominicana y Haití?

–Yo creo que el problema de Haití y República Dominicana, como en el caso de El hombre del acordeón, es que estamos descubriendo una sociedad que llamamos allí "rayana", una sociedad domínico-haitiana, que cuando está en la parte de Haití es haitiana, y cuando vienes de este lado, cuando estás dentro de la línea es dominicana. Tiene las dos culturas, tiene las dos creencias, maneja los mismos elementos lúdicos y en el fondo no sabemos si es dominicana o haitiana. Rayano es una calidad de personaje de la patria en Haití y personaje de la patria en República Dominicana. Es un personaje que tampoco es un invento: yo conocí en la frontera sur a un señor al que le decían el Turco. El Turco tenía una familia en Haití y una en la parte dominicana. La familia de Haití era haitiana, la de República Dominicana, dominicana; el turco hablaba en patois en Haití y hablaba en español en República Dominicana. Son elementos de la vida cotidiana los que obligan a una vida de varios valores, cuando tú hablas varias lenguas eres bilingüe, cuando tú vives en el punto de vista de varias culturas, tú eres bicultural o tricultural. Pero eso no se había trabajado nunca, aunque Manuel Rueda (un poeta importante nacido en Montecristi, en la frontera, casi un rayano, una persona de un amplio valor, también músico y dramaturgo) tiene un poema llamado "El rayano" en donde describe ese personaje: yo leí el poema luego de escribir El hombre del acordeón, pero si lo hubiera leído antes, me habría enriquecido.

En varias de las historias que narra hay zonas de intercambio, de mezcla de culturas y creencias.

–En La mosca soldado tenemos todas las creencias: el vudú, la magia, el batey (una creencia haitiana), la creencia española en brujas voladoras de la zona de Cataluña, todo un mundo de mezcolanza, de mestizaje. Porque tenemos este elemento que vive en nosotros. Fue el primer territorio a donde llegaron esclavos negros, en 1511. Es un mundo lleno de mezcla, de mixtura, que es lo que nos da nuestra personalidad, aunque no queramos saberlo. Incluso no querer saberlo es parte de esa identidad. Nosotros éramos un país mestizo a comienzos del siglo XVI: el censo de esa época nos daba más negros que mestizos y que blancos. Y después con la presencia de Francia en la parte occidental que toma el territorio, la presencia africana de 5 millones de africanos moliendo la caña y sin dónde ir, obliga a una emigración a la parte oriental de la isla que constituye nuestro basamento de país, donde el negro es fundamental y donde la apertura misma, por las razones que fueran, del gobierno colonial español genera un proceso de mestizaje. Por eso es que cuando se hace el censo de finales del siglo XVIII la mayoría de la población es mulata, pero se llamaban a sí mismo "blancos de la tierra" para diferenciarse del esclavo negro. Y mantuvieron siempre una tradición hispánica, la religión, las cofradías, incluso el negro se unía a las cofradías, y las había de todos los grupos tribales, cada una con sus lenguas.

¿Cómo sitúa su propia literatura dentro del ámbito literario de la zona antillana?

–Bueno, yo soy un escritor al que se me ha reconocido en los últimos diez o quince años, pero creo que debo satisfacerme de que hay un reconocimiento; hay incluso varias tesis en torno de mi trabajo. La primera persona que trabajó sobre un libro mío fue una profesora de Harvard, Dolly Summers, que hizo un largo estudio de una novela que se llama De aquí en adelante, la cual hace veinte años que no se publica. Ella hizo un estudio señalando las novedades en la narrativa dominicana de la novela en comparación con la otra literatura del Caribe, eso fue lo que le llamó la atención. En esa época yo estaba leyendo mucho la literatura francesa de esos años, estaba dentro de la línea del surrealismo, pero después me fui saliendo. Lo mismo que en la novela Los ángeles de hueso: las dos produjeron impacto porque se salían del realismo de la novela dominicana, entrando en el terreno de la novela psicológica. En Los ángeles de hueso, un personaje narra la muerte de un hermano en la guerrilla, que inventa un mundo mental en donde las cosas pasan como le da la gana al que la está pensando. Yo surgí en la época en que el boom latinoamericano estaba en auge, en los '60. Fue con la novela De aquí en adelante, presentada al premio Seix Barral con el título Esta tierra caliente. Tuvo una historia triste esa novela. Fue finalista junto con una novela de Bryce Echenique cuando ganó Donoso con Ese obsceno pájaro de la noche: no se pudo publicar mi novela en España por razones muy políticas. Yo estudiaba en España el doctorado, Franco estaba vivo, la novela habla mucho de Trujillo, Franco era aliado de Trujillo, la novela hacía algunas observaciones sobre el hijo de Trujillo, Ramfis, que tenía grandes inversiones en España. Sé que una importante editorial dijo que le quitaba una serie de cosas. Yo la engaveté. Se publicó en Santo Domingo cinco años después. Allí tuvo buena recepción, la crítica fue benévola con ella, pero nunca más ninguna editorial de cierta importancia de afuera tuvo algún interés en publicarla.

El lugar con límites

El hombre del acordeón
Marcio Veloz Maggiolo

Siruela
152 páginas

La figura "del rayano", como bien menciona Veloz Maggiolo, es una suerte de personaje límite entre Haití y República Dominicana, esto es, una encarnación del límite mismo. Recuperando la historia del hombre del acordeón, estrictamente de Honorio Lora, un "Papá Dios" del merengue revivido por los relatos entre inventados y veraces de Vetemit Alzaga, un cuentero profesional que colabora con Trujillo y su feroz dictadura, el relato se concentra en los sucesos que ocupan a la isla La Española en su totalidad a comienzos del siglo XX, revisando precisamente los intercambios a nivel inmediato entre la cultura de un país y el otro.

Flota en todo el texto una multitud de fantasmas: los muertos en la "Masacre del Perejil", ocurrida en 1937, en donde varios militares armados sólo con machetes fueron enviados por el propio dictador para asesinar a decenas de miles de haitianos, bah, a los que creían haitianos, ubicados en la todavía movediza frontera entre un país y otro. El autor logra en la novela trabajar con la médula del relato popular: la posibilidad de crear sin tener datos veraces, sólo a partir de los relatos heredados que muerden el mito y las bondades de la creación casi fantástica del "chisme" de pueblo. La figura de Trujillo aparece aquí, también, como una suerte de sombra, sólo que más ominosa, un centro que toca cada una de las historias.

Arráncame la vida

Ritos de cabaret
Marcio Veloz Maggiolo

Siruela
152 páginas

El vínculo entre padre e hijo, se sabe, arrastra muchas veces los pecados del primero a la historia individual del segundo. Muy de vez en cuando, también, las bondades: en Ritos de cabaret asistimos a una historia en donde el vástago de Papo, amante del bolero y dueño de un cabaret, acompaña a su padre en un viaje personal que el progenitor emprende con el objetivo de reencontrarse con las amantes de su pasado. A través de las páginas asistiremos a una transformación fruto de la herencia: esas mismas amantes pasarán a convertirse en las de Papo Jr., quien hasta muy entrada la lectura no tiene ninguna preferencia sexual, ni siquiera aprecia la música que vuelve loco a su padre (música que le sirve de recuerdo: cada mujer, cada situación invita a citar el extracto de alguna que otra canción). Conectándose aquí con otro de los grandes hechos de la historia dominicana, la "Guerra de Abril" de 1965, la lista de personajes del texto verá desfilar a más de una persona comprometida con el trujillismo abrazar cualquier causa con tal de salvarse de un próximo fin.

Sueños, brujos, un hermafrodita que ve los sucesos por venir y un toro campeón cierran el paisaje de Villa Francisca, espacio de la historia, en donde ninguno de los acontecimientos narrados deja de tener esa música de fondo emergiendo del cabaret, claro está, una de las más concurridas "iglesias" de la comunidad.

La caja de Pandora

La mosca soldado
Marcio Veloz Maggiolo

Siruela
224 páginas

Una constante en las cuatro novelas es la presencia de la capacidad imaginativa popular como raíz de cualquier relato: la "poesía" se convierte en un don del pueblo para poder articular sus mitos, contar los sucesos de cada día, relacionarse con el pasado o regocijarse con la música que escucha. En La mosca soldado, esa capacidad imaginativa se pone a prueba en el relato de un narrador que elige, invitado por un antiguo compañero de expedición de nombre Ernesto, rememorar las vicisitudes de un trabajo arqueológico realizado hace varios años y que marcó a fuego el camino profesional del personaje.

¿Qué se encontró en esa expedición? Los huesos de una joven de las épocas precolombinas hallados por la citada expedición (a la que llaman "Pandora") permiten revisar no sólo las prácticas propias del territorio y la compleja conexión del Caribe con la cultura del norte de Sudamérica y, por extensión, de todo el continente, sino también que ahonda en el vínculo secreto que une al presente con el pasado. El relato del ya viejo profesor funciona como una suerte de repaso a todas las formas visitadas por el autor no sólo en las novelas aquí mencionadas sino en toda su obra: la voz del personaje y del propio Veloz Maggiolo parecen, por momentos, confundirse, como el propio pasado, en el cruce de reverberaciones despertadas hace quién sabe cuántos años atrás, antes de que el tiempo fuera tiempo.

La otra dictadura

La biografía difusa de Sombra Castañeda
Marcio Veloz Maggiolo

Siruela
200 páginas

Todo autor latinoamericano tiene su gran novela de dictadores, mal que nos pese históricamente. Ahora bien: la literatura se levanta siempre frente a esta atrocidad a fuerza de ficción, rabiosa ficción: lo prueba Yo, el supremo de Augusto Roa Bastos o El otoño del patriarca de García Márquez. Sumemos un nombre a la lista ahora: el de Veloz Maggiolo.

En La biografía..., el autor pone en relación los últimos momentos de la dictadura de Trujillo con otra dictadura, otra tiranía, una inventada por Esculapio Ramírez en medio de un delirium tremens producido un poco por el alcohol, un poco por la locura misma que implica ser un opositor. En palabras del propio escritor: "Allí de lo que se trata es de la desintegración final del dictador, porque se lo nombra a Trujillo, su voz es oída por el borracho. Ese borracho, el beodo, comienza a pensar en otra dictadura que él va armando".

La "otra" dictadura es una de especie alucinante, mitad ritual vudú, mitad escena mística cristiana, en donde el personaje de Sombra Castañeda armará su gobierno entre lagartijas y grillos: a través de una fuerte estructura narrativa que hace suceder una voz después de la otra, lo que encontramos es el esqueleto mismo de la (siempre doble) historia latinoamericana: cuerda y loca, serena y salvaje. Si bien Veloz Maggiolo es difícil de encasillar dentro de los grandes nombres del boom, quizás esta novela se acerque muchísimo a los textos más sólidos del movimiento.

Apple estrena su tienda de libros en castellano

La iBookstore se estrena con los libros de Planeta, Random House y editoriales distribuidas por Libranda

La librería digital prima los 'best sellers' e incluye algunos títulos en catalán. foto:archivo.fuente:elperiodico.com

Apple ha sorprendido este lunes a los usuarios de iPad y iPhone con la versión castellana de su tienda de libros electrónicos de pago. La iBookstore existía hasta ahora solo con libros libres de derechos, en su mayoría en inglés.

La versión castellana contiene el catálogo digital de Planeta y Random House, además de otras editoriales distribuidas por Libranda, como Anagrama, es decir, el grueso de la edición castellana. Libranda es la distribuidora digital constituida por los grandes grupos editoriales españoles.

La oferta prima los best-sellers como John Le Carré, J.J. Benítez o Carlos Ruiz Zafón. Albert Espinosa con Si tu em dius vine ho deixo tot però digue'm vine, el pediatra Eduard Estivill y el lotero Xavier Gabriel son los únicos autores con libros escritos en catalán.

Los precios de venta (que oscilan, para las novedades, entre el 50% y el 80% del importe de la edición en papel) son los mismos que en el resto de tiendas online. Hay ediciones de clásicos desde 2,99 euros (El Cantar de Mío Cid o Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer) aunque la mayoría están entre 5,99 euros y 10,99 los catalanes. Hay un José Manuel Caballero Bonald a 17,99 euros o una Julia Navarro a 16,99 euros, y los cuentos completos de Jorge Luis Borges se cobran a 19,99 euros.

La tienda on line, que solo permite descargar libros para iPhone e iPad, tiene también libros en inglés, francés, italiano y alemán. Y se puede leer el primer capítulo antes de comprarlo, como hace Amazon en EEUU. Los grandes almacenes de internet todavía no han abierto su librería digital en España.

Disponibilidad progresiva

La disponibilidad de libros en la iBookstore será progresiva: los títulos se han ido añadiendo lentamente y la oferta en catalán aún es testimonial.

Pero en el caso de Planeta, por ejemplo, en los próximos días «estará disponible todo el catálogo digital, de unos mil títulos ahora y unos 1.500 antes de fin de año», según el responsable digital del grupo, Santos Palazzi. Otras editoriales negocian su incorporación en las próximas semanas, como Ediciones B y el Grupo 62, que distribuye el grueso de la edición en catalán.

En las próximas semanas se sumarán al mercado del e-book español nuevos competidores como Kobo, Barnes & Noble, Círculo de Lectores y Amazon.

3.10.11

Aguilera Garramuño: "Los grandes premios literarios están casi todos viciados"

"La buena literatura actual se sigue produciendo en Colombia, Argentina, México y Perú", añade

Marco Tulio Aguilera Garramuño, el escritor colombiano estará el día 5 de octubre en la biblioteca La Bòbila de L'Hospitalet de Llobregat y el día 6 en una importante librería Barcelonesa. foto.fuente:lavanguardia.com

Marco Tulio Aguilera Garramuño, polémico escritor colombiano y finalista de los premios Alfaguara y Planeta México, ha sido crítico con los jurados de los grandes premios de quienes ha dicho que no se leen la totalidad de las obras que se presentan a concurso: "La mercantilización es la que domina. Los premios los terminan dando los editores y los grandes nombres son sólo pantallas".

Aguilera Garramuño también dice que no le agrada mucho que lo comparen con el premio Nobel Gabriel García Márquez. Todo obedece a que cuando el escritor colombiano vio publicada su primera novela Breve historia de todas las cosas en Buenos Aires (tenía 24 años de edad) hubo diversas reacciones críticas, algunas excesivamente elogiosas y otras, pocas, colocándolo a la sombra de García Márquez, debido a que su primera creación tenía cierta relación con Cien años de soledad, no sólo por la semejanza en cuanto a las técnicas literarias, sino por un pueblo imaginativo de que habla la novela, que podría recordar a Macondo.

El escritor colombiano, que reside en México hace ya varios años, estará en Barcelona la primera semana de octubre para hablar de El libro de la vida, una pentalogía del tamaño de En busca del tiempo perdido, de la que tiene publicados los cuatro primeros libros (Mujeres amadas, Las noches de Ventura, La pequeña maestra de violín y La hermosa vida).

También presentará su novela Historia de todas las cosas, voluminosa obra que "si no está a la altura de Cien años de soledad, por lo menos es más divertida" según el propio autor.

El escritor colombiano se presentará el día 5 de octubre en la biblioteca La Bòbila de L'Hospitalet de Llobregat y el día 6 en una importante librería Barcelonesa.

Marco Tulio Aguilera Garramuño habló con La Vanguardia.com desde su casa de Xalapa, en Veracruz, donde reside.

Usted es muy conocido en América Latina pero en España no tanto, pese a que fue finalista del premio Alfaguara de novela del año 2000 con la obra El amor y la muerte. ¿A qué cree que se debe esa falta de diálogo literario entre los dos continentes?

Hay que aclarar que fui finalista del Premio Alfaguara pero eso no se difundió. Fui llamado a la oficina de Marisol Schutlz, directora de Alfaguara en México. Ella me dijo que el Premio estaba entre la novela de un escritor mexicano y mi novela El amor y la muerte. Marisol me preguntó si yo estaba listo para asumir un premio del tamaño del Alfaguara, con todo lo que ello implicaba de viajes y compromisos. Le dije que naturalmente estaba listo y que desde que comencé a escribir había estado listo para todo lo que la profesión implicara. Ella me dijo que ganara o no, de todos modos la Editorial iba a publicar todas mis obras, una por una, hasta completar el catálogo completo de mis libros. No sucedió ni lo uno ni lo otro. El premio le fue concedido a La piel del cielo, de Elena Poniatowska. Mi novela fue publicada en edición limitada en Colombia y luego México no quiso reeditarla. La obra recibió crítica entusiasta y abundante en muchos países. Y eso fue todo. Luego publicaron Cuentos para después de hacer el amor en Suma de Letras México y España y El pollo que no quiso ser gallo en Alfaguara infantil. La promesa de publicar mis otros libros no se cumplió.

Como escritor de largo recorrido ¿Cómo se define?

Soy una persona extremadamente disciplinada, tanto en mi trabajo como escritor, como en mi labor como lector de la Editorial de la Universidad Veracruzana y en actividades deportivas. Fui fondista en mis años universitarios en Colombia, basquetbolista en Estados Unidos y México y actualmente soy nadador de categoría máster. Participo en competencias con frecuencia y lo mínimo que he alcanzado a nivel de competencias amateur son dos medallas de plata y lo máximo seis medallas de plata y una de bronce. Mis libros los trabajo por muchos años y son el fruto de largas investigaciones y de muchas escrituras, reescrituras y correcciones. Si he de definirme debo decir que soy una persona que cumple sus objetivos con una terquedad casi invulnerable.

¿Cuáles son sus motivaciones literarias y de qué fuentes ha bebido?

Cuando publiqué mi primera novela algunos críticos y lectores dijeron que yo era un imitador de García Márquez. Muchos otros lectores, entre ellos el mismo García Márquez negaron esto. Se me encasilló como uno de los fundadores del post boom. Creo que con el resto de mis obras, que suman casi 30 libros, he demostrado tener mi propio mundo. He tenido algunas obras que podrían calificarse como "éxitos": por ejemplo Cuentos para después de hacer el amor, que ya lleva 14 ediciones y El pollo que no quiso ser gallo, que ya se acerca a los 40.000 ejemplares vendidos en Latinoamérica. Hay quienes me atribuyen cercanía a Henry Miller, Rabelais, Rubem Fonseca, Cabrera Infante, lo que no me molesta en lo más mínimo.

¿Es el narrador un mentiroso compulsivo? ¿Cuál es su relación con la sinceridad y la mentira?

El narrador es un mentiroso que descubre o busca verdades. Para mí el buen escritor es el que dice lo que nadie se atreve a decir o el que descubre lo que nadie hasta ahora ha descubierto. Como persona pública practico una sinceridad a veces insultante; como critico literario no me permito nunca adular buscando mi propio interés. Tengo una costumbre que a veces puede parecer chocante: defenestrar crítica y analíticamente los libros que son lanzados como si fueran obras maestras y que en realidad son fantoches publicitarios. Lo he hecho varias veces con libros que reciben grandes premios literarios.

Dentro de su trayectoria como escritor encontramos una cantidad importante de publicaciones en el ámbito del cuento y la narrativa ¿En cuál de esos géneros se siente más cómodo y por qué?

Cuentos y novelas son territorios en los que me siento a gusto. Creo haberle atinado en algunas obras a la escritura de buenos cuentos y de novelas bastante legibles. Algunas han tenido ediciones limitadas y poca repercusión. Esto lo atribuyo a que yo me dedico básicamente a escribir, y cuando publico un libro, me olvido de él y me dedico a pensar en lo que ha de venir. Tres veces fui representado por Carmen Balcells y en las tres terminamos distanciándonos, más por mi culpa que por la de su agencia. Cuando ellos estaban negociando yo quería meter la cuchara, y eso no lo acepta la agencia. Después tuve otro representante colombiano que terminó estafándome. Entonces tomé la decisión de rascarme mis propias pulgas. El hecho de que yo viva en la periferia y no en una gran ciudad, ha favorecido que yo no tenga mucha exposición… lo que me parece muy bien, pues para un megalómano como yo lo mejor es que lo ignoren. Vivo en Xalapa, una ciudad de la provincia mexicana, y aquí he encontrado buen acomodo: llevo una vida tranquila, sin mucho traqueteo, sin demasiados viajes a ferias, conferencias, congresos y ello ha favorecido mi trabajo literario. Si viviera en Barcelona o el Distrito Federal en México, posiblemente me habría dedicado a la farándula literaria, a la figuración y habría terminado escribiendo la habitual basura de los adictos a la figuración.

Alguna vez se dijo de usted que sería el sucesor de García Márquez. ¿Esa aseveración ha marcado, de alguna manera, sus ambiciones literarias?

Sin duda García Márquez me marcó. Mi primera novela, Breve historia de todas las cosas tiene una relación directa con Cien años de soledad, no sólo por el manejo de técnicas literarias semejantes sino porque pinta un pueblo muy particular, muy imaginativo, que podría recordar a Macondo. Este hecho hizo que el primer editor de esta novela, Daniel Divinsky, de Ediciones La Flor, de Buenos Aires, afirmara que a él le gustaba más mi novela que Cien años de soledad. García Márquez la leyó en tiempo récord y me llamó para felicitarme. Y muchas veces, en privado, ha hecho excelentes comentarios sobre ella. Pero me dijo, como le ha dicho a muchos otros autores: "Nunca voy a hablar públicamente bien de tu novela porque eso te perjudicaría. Una vez hablé bien de un escritor y ya nunca volvió a escribir nada bueno". Lo que yo le respondí en esa oportunidad a Gabo fue: "Puedes hablar bien de mí, puesto que yo tengo tan alta opinión de mi trabajo, que nada me puede hacer creer que soy más grande de lo que creo ser".

Usted es colombiano de nacimiento pero reside en México desde hace más de treinta años. ¿La experiencia de la migración ha marcado de algún modo su obra y su relación con la realidad?

Vivo en México hace más de 30 años pero sigo siendo colombiano no sé si por romanticismo, por terquedad, nostalgia, pereza de hacer trámites o por llevarle la contraria a la corriente que tiende a denigrar de la nacionalidad colombiana. Tal vez si viviera en Colombia mis temáticas habrían cambiado pero no mi espíritu ni mi empecinamiento. Pero éstas son elucubraciones ociosas. Como sólo tenemos acceso a una dimensión espacio-temporal, puedo hablar de lo que he vivido, no de lo que podría haber vivido.

¿Cómo ve la situación actual de la literatura en América Latina y cuáles cree usted que son las señas de identidad de sus escritores?

Hay una tendencia a negar los orígenes entre los escritores latinoamericanos que han alcanzado una buena difusión en Europa. Muchos de ellos quieren escribir como europeos, quieren ser universales a costa de olvidarse de sus fuentes. A eso se ha llamado "negar las raíces", usando un término bastante maniqueo. Opino que el problema no es que nieguen sus orígenes, sino que comienzan a plegarse a las exigencias de un mercado que les exige una especie de estandarización. Es claro que a pesar de esto Latinoamérica sigue siendo un surtidor prácticamente inagotable de buena literatura, que de alguna forma opaca lo que se hace en España. Fuera de Reverte y algunos best sellers españoles casi nada llega a las librerías de Latinoamérica, mientras que en España siguen campeando unos buenos nombres. Entiendo que España esté ofendida por el hecho de que casi todos los grandes premios se los lleven los escritores latinoamericanos… Pero es un hecho: la buena literatura se sigue produciendo en Colombia, Argentina, México, Perú.

Y para terminar, usted ha ganado un número considerable de concursos literarios. ¿Ayudan estos eventos a depurar la calidad creativa o son, al contrario, nuevas formas de mercantilizar la literatura?

Los premios me han ayudado a saltar trancas, a publicar en grandes editoriales sin hacer antesalas, a construir una buena casa para mi familia, me han dado desahogo pero no fortuna, me han permitido hacer viajes y me han dado reconocimiento en varios países. En general los premios que ayudan a elevar la calidad de la literatura son los pequeños premios. Hasta el momento no he recibido ningún premio verdaderamente grande. He sido finalista en Alfaguara y Planeta México. Por otra parte es bien sabido que los grandes premios están casi todos viciados. ¿Quién entiende que se le dé un Planeta a Camilo José Cela, un Alfaguara a Vargas Llosa o a Savater? La mercantilización es la que domina. Me encantaría que a los miembros de los jurados de esos grandes premios se les hiciera un examen a ver si de verdad leyeron diez de los 500 o más libros de concurso. Los premios los terminan dando los editores y los grandes nombres son sólo pantallas.

García de la Concha: "La lengua está por encima de la política"

Víctor García de la Concha, invitado a los Premios Simón Bolívar, anunció que la RAE editará todos los clásicos literarios hispanoamericanos, el descubrimiento de poemas inéditos de Lope de Vega y la llegada de la gramática popular
Víctor García de la Concha, expresidente de la Real Academia Española y artífice de la democratización del mandato sobre el idioma. foto.fuente:elespectador.com

Dice que libertad es su palabra preferida del español después de madre. Que enfrente tiene el Diccionario de Construcción y Régimen porque está terminando "una disertación sobre la palabra" que leerá en Bogotá el martes 4 de octubre durante la ceremonia de los Premios Simón Bolívar de Periodismo.

Don Víctor García de la Concha es el personaje invitado este año, por ser "el patrón" de la lengua española. "Para mí es un honor ir a un país entrañable como Colombia y un honor hablar para el diario donde escribió 'Gabo' García Márquez". El Nobel es uno de sus amigos colombianos junto al expresidente Belisario Betancur. Pero a quien le hará homenaje esta vez es a don Rufino José Cuervo, el filólogo bogotano que dedicó la vida a la utopía de construir la historia de las palabras.

También viene a rendirle honores a la Academia Colombiana de la Lengua, la decana de las academias de América, que cumple 140 años. De paso recabará (otra de sus palabras preferidas) en la responsabilidad absoluta del periodismo, en especial del escrito, en el futuro del idioma.

Tiene 77 años y durante doce, hasta diciembre pasado, presidió la Real Academia Española (RAE). Se le atribuye haberle entregado a América el derecho y el poder sobre la lengua a través de los cuatro grandes textos de referencia actualizados y editados, ya no por imposición de los 46 académicos de España, sino fruto del consenso de las 22 academias hispanoamericanas: la Nueva Gramática, el Diccionario de Americanismos, el Diccionario Panhispánico de Dudas y la Nueva Ortografía. Liderar la tarea le valió este año el Premio Internacional Menéndez Pelayo.

En una charla telefónica de dos horas no habló del pequeño Víctor que fue rescatado bajo los escombros dejados por un bombardeo en 1936 durante la Guerra Civil Española, en el pueblo asturiano de Villaviciosa; ni del teólogo que hace 50 años descubrió que la divinidad de las palabras estaba en la filología; ni del profesor que completó 50 años de cátedra; ni del máximo estudioso de Santa Teresa, la fundadora de las Carmelitas Descalzas, en cuya poética es autoridad; ni del padre de dos hijas, una de ellas fiscal; ni de cómo salió ileso del terremoto en Chile el año pasado. Habló de su "comunión" con el español y del "milagro" de la unidad panhispánica para posicionarlo como la segunda lengua universal.

Aunque la palabra reelección no es de las preferidas en Colombia, los círculos académicos coinciden en que sus tres mandatos al frente de la RAE han sido "12 años revolucionarios". ¿Qué piensa?

Los académicos pensaron que yo podía continuar la obra de Fernando Lázaro Carreter. Lo que a él le había quedado por hacer es la labor de unir a las academias. Al día siguiente de ser elegido me llamaron de la casa de su majestad el rey Juan Carlos. Fui de inmediato y cuando entré en su despacho me dijo: "no te voy a pedir más que una cosa: que te dediques en cuerpo y alma a América. Hay que robustecer la colaboración entre todas las academias. Tienes que estar allí permanentemente. Yo te abriré todas las puertas que sean necesarias". Creo que fui el primer director de la RAE que visitó todas las academias americanas. Hice 50 viajes a América y tuvimos 20 reuniones periódicas para promocionar un nuevo compromiso de la Academia.

¿El compromiso de que la lengua sea panhispánica y consensuada, no impuesta por España?

El objetivo era que los tres grandes códigos en que se sustenta la unidad de la lengua española —la gramática, el diccionario y la ortografía— fueran no sólo obra de la Academia española, sino una obra panhispánica. Esa es la política que está en marcha y al servicio de ella hicimos cantidad de cosas; reactivamos las academias y dinamizamos el proceso hasta construir una gran familia, no como expresión retórica sino como una realidad.

¿Qué ejemplos destaca?

El campo de la gramática fue el más novedoso, porque la última edición era de 1931, que repetía la de 1917, por tanto había pasado casi un siglo sin cambio. El último intento había sido el esbozo de una nueva gramática en 1973. En el prólogo decía que lamentablemente se refería sólo al español que se usa en España porque "carecemos de instrumentos que nos puedan aportar el habla y la escritura de los pueblos hispanos". Confesión sincera y dolorosa. Entonces emprendimos la era del español total. Cada academia constituyó un grupo de trabajo y a través de un delegado íbamos revisando borradores hasta completar la tarea.

Con usted a la cabeza.

Todo fue un trabajo en equipo, mientras yo estaba animando, espoleando, exigiendo. Lo hemos hecho entre todos. A mí me correspondió patronear la nave. Así logramos terminar los dos volúmenes de más de 4.000 páginas de la Nueva Gramática, el gran espejo de la lengua española aprobado en Medellín en 2007 en un acto inolvidable. Otro ejemplo fue la edición del diccionario de 2001, enriquecida con 27 mil entradas de términos hispanoamericanos. Después hicimos el monumental Diccionario de Americanismos hace dos años. Ahora el repertorio de léxicos supera los 600 millones de registros y se mantienen vivos día a día mediante aplicaciones informáticas. Por primera vez hemos construido el sistema de la ortografía. Venía siendo el conjunto de normas que iban saliendo pero faltaba explicar el porqué, la trayectoria, la historia. En suma lo más significativo de mi vida profesional, un gran regalo que me ha tocado.

Lo de Medellín resultó histórico.

Sí. Fue uno de los momentos más emocionantes de mi vida y de la vida de la lengua. Recuerdo que uno de los cien rectores invitados al Congreso le preguntó al rey: "Señor, ¿usted recuerda algún acto histórico en el que 22 países se pongan de acuerdo en esta forma?". Y él respondió: "La verdad es que no había asistido a algo parecido". Otro momento conmovedor fue el Congreso Internacional de la Lengua Española en Cartagena, en especial el homenaje a 'Gabo' García Márquez, cuando le entregamos la edición crítica de Cien años de soledad que él había revisado y empezaron a llover mariposas amarillas. Todo ha sido al servicio de la unidad de la lengua.

El martes pasado usted estuvo en el lanzamiento de la 'Gramática Básica', otro avance.

Junto con la Nueva Gramática habíamos hecho un manual de 900 páginas pensando en el mundo universitario y esta semana presentamos en la RAE la Gramática Básica de 300 páginas y de bolsillo, en presencia de alumnos de secundaria y de la infanta Elena, que es profesora de colegio.

¿Cuándo llegará a América esta versión popular?

Se presentará en el Congreso de Academias en Panamá, a finales de noviembre, y habrá ediciones en todo el continente.

Más allá de estos eventos, ¿la filosofía panhispánica sí ha calado entre los hablantes?

Sí, y no solamente en España, sino en América. Esto que hemos hecho las academias es estimado como el mejor servicio. La conciencia de unidad de la lengua está hoy muy robustecida.

¿Fue lo que llevó al rey de España a concederle a usted el Toisón de Oro, la más alta condecoración de la Corona?

Desde 1496 la han recibido sólo 19 personas, 16 de ellas de la realeza. El rey ha querido premiar no a mí, sino a las academias. Por eso le dije: "Señor, de este collar me va a tocar muy poquito, porque tengo mucho que repartir".

¿Qué tan cerca ha estado el rey de las reformas al idioma?

Para que se haga una idea, me llamó el mismo día en que apareció la Ortografía para que le explicara las modificaciones al detalle. Siempre le iba informando y cuando había reuniones importantes, recibía a los académicos.

¿Por qué uno de sus lemas fue "la política no entra en esta casa"?

La primera visita que yo hice para presentar la Ortografía fue a Santiago en 1999. Entre España y Chile había relaciones tensas por el asunto Pinochet (el juez Baltasar Garzón lo procesaba). La embajada española estaba sitiada por tanques y diluviaba. Cuando llegué al salón Andrés Bello pensé que no iba a haber nadie, pero estaba abarrotado. Allí me di cuenta de que la lengua está por encima y al margen de la política y ha sido así en todos los países que he visitado. Nunca tuve un solo problema, gracias a ello.

¿Alguna vez llegaremos a la ortografía que García Márquez reclamó en el Congreso de Zacatecas? ¿A la hormiga sin h?

Poco tiempo después de ese discurso el Nobel vino a España y Juan Luis Cebrián, del diario El País, le organizó un almuerzo. Estaba de director de la RAE Lázaro Carreter y con él le explicamos que lo que proponía era un disparate. Le recordamos la tradición de la escritura española desde el Siglo de Oro y le advertimos que si los cambios levísimos que hemos hecho han generado una tormenta qué tal si optáramos por una ortografía fonética. Sería la revolución de las revoluciones.

¿Entendió la posición de la RAE o insistió en su rebeldía?

Él lo entendió y nos explicó que lo que pretendía era remover las conciencias. Además, después comprobamos que es la persona más escrupulosa en materia de ortografía: cuando preparábamos la edición de Cien años de soledad, nos dimos cuenta de que las distintas ediciones de la novela tenían diferencias en frases, palabras y puntuación. Lo llamé y le envié unos folios con las variantes que habíamos detectado. Le propuse que fijara de manera definitiva el texto y lo hizo rigurosamente. Conservo las galeradas con la última versión que él nos dio.

¿Luego de las ediciones especiales de 'El Quijote' y 'Cien años de soledad' cuáles siguen?

La biblioteca clásica de la RAE y de las academias, que consiste en editar a los grandes clásicos hispanoamericanos junto con estudios críticos. Se está trabajando en el orden cronológico y el canon provisional. Luego habrá una biblioteca hispanoamericana con los procesos de independencia.

Usted es optimista con el futuro del español, pero otros ven en el inglés y el mandarín amenazas.

El español está creciendo mucho en el uso por las migraciones de latinos hacia países como Estados Unidos. Pero más que lo cuantitativo de la expansión del español yo recabaría atención sobre lo cualitativo: puede crecer en el uso, pero lo importante es que crezca en el interés cultural, es decir, que sea también lengua de la ciencia, de los intercambios internacionales, de la diplomacia. Como advirtióel escritor Antonio Muñoz Molina: el gran enemigo del español no es el inglés, sino la pobreza. En un futuro próximo las lenguas de comunicación internacional van a ser muy pocas, a lo que debemos aspirar es a que el español se consolide como segunda lengua de comunicación internacional. Todo el trabajo de las academias va en esa línea.

¿En esa perspectiva qué papel debe cumplir el periodismo?

Uno fundamental, porque la enseñanza del idioma es clave. Pero lo que realmente influye en la configuración de las palabras son los medios de comunicación. La radio y la televisión son importantes con diferencias de matiz, muchas veces influyen en la deformación, pero en la riqueza del léxico y de la construcción el que más influye es el periodismo de prensa, sea en papel o en tableta digital. Yo lo seguiré leyendo impreso, que en el caso de Colombia es ejemplar y lo digo porque acabo de repasar su historia para hablar sobre él en Bogotá.

Tras la historia de la RAE y los versos de Lope de Vega

¿Cómo va la escritura de la historia de la RAE, con motivo de los tres siglos que cumplirá en 2013?

Hay una historia anterior que escribió don Alonso Zamora Vicente, pero mi reto es hacerla como una biografía, como una vida de 300 años.

Ha impactado su obra 'Cinco novelas en clave simbólica' (Alfaguara). ¿Por qué escogió 'La casa verde', de Vargas Llosa; 'Cien años de soledad', de García Márquez; 'Madera de boj', de Cela; 'Volverás a Región', de Juan Benet, y 'Sefarad', de Muñoz Molina?

Nació a raíz de estudios que he ido haciendo de estas magistrales novelas con algún motivo. Me di cuenta de que esas novelas coincidían todas en el hecho de estar unidas por una clave simbólica, lo que se cuenta en la novela sirve de soporte a una idea de mayor significación que es el símbolo. Ahora va a salir edición electrónica.

También va a publicar un libro sobre los manuscritos de Lope de Vega.

Ya tenemos corregidas las últimas pruebas del primero de los libros. Se trata de los cuadernos en que Lope de Vega hacía los borradores de poesía entre 1626 y 1631. Son documentos que el Duque de Sessa, mecenas del autor, fue compilando y salvando. Estaban en la biblioteca asturiana de Pedro Masadeu. Otro libro estará basado en uno cuyo paradero es desconocido, pero del que se conservaban fotografías hechas en 1935. Junto a las investigaciones de la RAE se publicarán facsímiles auténticos del cuaderno con la transcripción de los versos. El trabajo ha sido leer lo que estaba tachado para reconstruir la génesis de esos poemas. El primer libro se llamará Durán-Masadeu, en memoria de Agustín Durán primer poseedor, y el próximo año saldrá el llamado Pidal donde hay poemas inéditos. La edición está a mi cuidado.

140 años de la Academia Colombiana

El martes 4 de octubre Víctor García de la Concha encabezará la celebración de los 140 años de la Academia Colombiana de la Lengua, la decana del continente. A las 6:30 de la tarde de ese día, en el Paraninfo de la entidad, centro de Bogotá (carrera 3ª N° 17-34), será presentada formalmente en el país la Nueva gramática y la Ortografía de la lengua española. Presidirá el evento el jefe de Estado, Juan Manuel Santos; el director de la institución, Jaime Posada Díaz, y los académicos colombianos que aprovecharán la ocasión para hablar sobre los avances en materia de educación e investigación con miras a defender la buena salud del idioma en la sociedad del siglo XXI, caracterizada por la información multimedia y las redes sociales.

El castellano en números redondos

50 visitas ha hecho a América Víctor García de la Concha.

450 millones de hablantes es la cifra mínima calculada en idioma español.

22 son las academias nacionales hispanoamericanas que velan por la unidad y vigencia de la lengua castellana.

4.000 páginas suman los dos volúmenes de la 'Nueva Gramática'.

300 páginas tiene la 'Gramática popular' de bolsillo que llegará a Colombia en 2012.

600 millones de registros incluye el repertorio de léxicos recopilados por las academias en formatos digitales.

3,5 millones de consultas por mes registra la RAE, en el caso del diccionario académico.

Brasil potencia cultural

Una nueva clase media se asoma ala producción y el consumo de bienes culturales. San Pablo, Río de Janeiro Belén y Porto Alegre dan testimoniode esa vitalidad renovada
Brasil remosado en constituirse octava potencia planetaria, se afinca en la transversalidad cultural para proyectarse. foto.fuente:adncultura.com

"Tiene la mejor vista de la ciudad", me dijo el conserje del hotel donde iba a hospedarme por varios días en San Pablo. Bajo ese buen augurio tomé el ascensor y recorrí los pasillos del piso 20; cuando entré en mi habitación, elegante y luminosa, lo primero que hice fue correr las cortinas del ventanal ubicado a un lado de la cama. El conserje tenía razón. Desde las alturas, las nubes y la increíble multitud de luces de los coches y edificios simulaban un paisaje soñado por un superhéroe de videojuego. En esa enigmática visión estaba yo cuando un extraño rugido comenzó a recorrer las paredes, como si en el cuarto de al lado alguien estuviera a punto de lanzar un misil. Y antes de que pudiera darme cuenta de lo que ocurría, un helicóptero surgió tras la ventana. El piloto y yo nos miramos a los ojos, las aspas del aparato pasaron demasiado cerca y, en menos de un segundo, ¡zas!, se esfumó. Si no estuviera seguro de haberlo visto, el silencio posterior habría sido la prueba de una alucinación.

En esa ciudad en la que los embotellamientos provocados por 7 millones de coches sólo resultan comparables a las sorpresas que genera el tránsito aéreo, en la megaurbe por cuyo transporte subterráneo se empujan día tras día 4 millones de personas (la población de Buenos Aires), ahí, justo ahí, se escenifican las transformaciones más novedosas y espectaculares de esa potencia cultural llamada Brasil. Narradores que escriben en portuñol, actores que montan su teatro en una zona abandonada de la ciudad, grafiteros que exponen en galerías de Nueva York y activistas que promueven el "uso libertario del ciberespacio" (como quiere el artista y ex ministro Gilberto Gil) son algunos de los protagonistas de ese mundo en el que la cultura ha dejado de ser el conjunto armónico de expresiones artísticas dirigidas a los happy few. En esta ciudad, la cultura tiene una causa: la apertura hacia los otros, ejemplarizada en el aprendizaje mutuo a través de la convivencia, la experiencia colectiva y la puesta en marcha de un diálogo permanente entre los distintos sectores de la sociedad. En la era en que Brasil se perfila como una de las grandes fuerzas económicas del siglo XXI, San Pablo se reinventa para convertirse en su capital cultural.

El ex presidente Lula lo dijo durante la inauguración del X Fórum Internacional de Software Libre: "La cultura no puede quedar restringida a quienes tienen la posibilidad de pagar para ver una obra de teatro, ir al cine o comprar un libro. La cultura tiene que ser un bien accesible a cualquier persona, independientemente de su origen social". Sus palabras aún resuenan en la vida política brasileña e impactan especialmente en la que tal vez sea la mayor herencia de sus mandatos: el ascenso social de 95 millones de personas, el 49,7% de la población total del país, que entre 2003 y 2010 se incorporaron a la clase media (según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística). La aparición de esa "nueva clase media" impulsó la economía nacional, amplió como nunca las fronteras del mercado cultural y creó un par de interrogantes de difícil respuesta: ¿cómo hacer para que esa franja de individuos educados al margen de la producción y consumo de obras de arte se integre a un mundo que hasta no hace mucho no los tenía en cuenta? ¿Y hasta qué punto la cultura puede constituirse como el espacio más propicio para lograr la igualdad en la diversidad? Esas preguntas representan los principales retos que enfrenta el Brasil contemporáneo y se exhiben sin complejos en la siempre moderna, vital y caótica San Pablo.

A la caza de alguna respuesta provisoria para estas cuestiones fui hasta la Mercearia São Pedro, centro de operaciones de los escritores jóvenes más representativos de la ciudad, para encontrarme con el narrador Ronaldo Bressane, autor de Céu de Lucífer y bloguero en www.impostor.wordpress.com . En el camino, a bordo del que es uno de los subtes más transitados del mundo, dos carteles llaman especialmente la atención: uno pide por favor que los bolsos y mochilas se carguen en la mano para no usurpar el centímetro ajeno, otro cuenta que en la ciudad se consumen 400 mil sushis por día. Con 11 millones de habitantes (40 si se suma el conurbano), San Pablo es una de las cinco ciudades más pobladas del planeta y la latinoamericana que recibe mayor inmigración fronteras adentro. En el mundo de la literatura, buena parte de los escritores nacidos alrededor de los años 70 llegan del interior: Xico Sá (Catecismo de devoções, intimidades & pornografias) nació en Ceará; Joca Reiners Terron (Do fundo do poço se vê a lua, premio Machado de Assis 2010) es de Cuiabá; Marcelino Freire (Contos negreiros, premio Jabuti 2006) proviene de Sertânia; Michel Laub (Lejos del agua, publicada en la Argentina por la editorial cordobesa Educc) es de Porto Alegre. Según el escritor y agitador cultural Nelson de Oliveira, compilador de varios de estos autores en la notable antología Geração 90, "tal vez el punto de contacto entre los escritores que comenzaron a publicar en los años 90 sea un cambio de sensibilidad, producto del auge de las comunicaciones a escala global y del alejamiento definitivo de los gobiernos militares en la región. Su marca es el optimismo y el desenfado". La Mercearia, un bodegón bohemio ubicado en la cima de la calle Rodésia, en el barrio de Vila Madalena, es el alegre punto de reunión de esos narradores sub-40, quienes ahí aprovechan para intercambiar novedades de cine y literatura con

Marquinhos, el dueño del local y responsable de la librería y el videoclub que asoman por entre los platos repletos de carne asada, yuca y pernil. Cuesta creer que el eternamente oscuro Nick Cave haya sido uno de los habitué de este refugio relajado y optimista; menos difícil resulta aceptar que, aunque por allí hayan pasado Guillermo Arriaga, Pedro Juan Gutiérrez y Gael García Bernal, a los mozos sólo los enorgullece haber atendido a Sócrates, capitán del scratch en España 82 y México 86, y a su hermano, el célebre delantero Raí.

Del otro lado del mantel intervenido por los historietistas de Sociedade Radioativa, Bressane sostiene que Brasil era, hasta los mandatos de Lula, un país aislado del resto del continente. Y en ese rincón del pasado, San Pablo jugaba el papel de la orgullosa megalópolis que creía bastarse a sí misma, relacionada sólo con los mercados de arte de Europa y Estados Unidos. "La indiferencia con respecto a América latina era tal que las primeras traducciones brasileñas de la obra de Julio Cortázar se hicieron del francés", señala. Hoy esa tendencia estaría en baja, y las pruebas que ofrece son, primero, el aumento en la cantidad de traducciones de autores latinoamericanos y brasileños a uno y otro lado de las fronteras (de Pola Oloixarac y Alan Pauls a Bernardo Carvalho y Daniel Galera), y segundo, "el Congreso de Portuñol Selvagem, que tuvo lugar en Asunción". En su origen, el lanzamiento del portuñol como lengua "panlatina y lúdica" fue, según Bressane, "un chiste", pero ahora que hasta The New York Times le dedicó unas páginas al tema nadie sabe qué pensar. Los poemarios Dá gusto andar desnudo por estas selvas, de Douglas Diegues (pionero del movimiento, residente en Asunción), y Transportuñol borracho, de Joca Reiners Terron, suponen una búsqueda lingüística y cultural que trasciende el humor, pero quizá todo se resuma en las palabras con las que el poeta paraguayo Miguelángel Meza comenzó su conferencia en el teatro Tom Jobim de Asunción, el primer día del Congreso de Portuñol Selvagem, ante un auditorio completamente vacío: "Permítanme hablar ahora en esta lengua inexistente para esta platea que tampoco existe". El portuñol, emblema de la fraternidad entre los pueblos y happening idiomático que se recrea con idéntica creatividad en la calle Florida y en los bares de Río de Janeiro, fracasa en los eventos literarios pero crece como hábito transfronterizo en una época en la que Brasil y San Pablo se sientan a dialogar con el resto de América latina. Su espíritu es menos el de una lengua que el de una actitud, y esa actitud de apertura y entendimiento es una constante que recorre la abrumadora actualidad artística de la ciudad en la que brilló, portuñol mediante, Carlos Tévez durante su etapa como centrodelantero del Corinthians.

Dentro de la literatura, el cruce de tribus en pos de una cultura común que define a la San Pablo contemporánea no termina en las dudosas pero entusiastas andanzas del portuñol. Hijo de la poesía y primo del hip hop, a punto de cumplir 10 años de existencia, el Sarau da Cooperifa que lidera el escritor Sérgio Vaz es un encuentro que lleva las letras a la periferia paulista y les da voz y visibilidad a quienes llegan a los libros a pesar de los huecos de la programación escolar. "En los barrios pobres del conurbano, el rap es la puerta de entrada de los jóvenes a la literatura", dice Vaz; "cuando esas letras hablan de grandes héroes de la cultura negra como Zumbí, Malcolm X o Biko, los jóvenes buscan saber más de ellos en los libros. Y lo hacen por cuenta propia, porque en la escuela nadie habla de esos personajes. Fue por eso que creamos el Sarau: para que los artistas de la periferia tengan un espacio, y estén en diálogo directo con un público que tiene sus mismas preocupaciones."

-En casi diez años al frente del Sarau, con todos los problemas que implica llevar adelante un encuentro literario en comunidades carenciadas, ¿cuál diría que fue el mayor logro?

-Socializar nuestros sueños. Otros, en cambio, capitalizan la realidad.

La experiencia del Sarau da Cooperifa se enlaza con la de otros proyectos que encuentran en la cultura una zona de participación colectiva capaz de atravesar las distintas artes con idéntica intención democratizadora. Es el aliento que surca la Escola do Movimento del bailarín Ivaldo Bertazzo, para quien "todos somos ciudadanos danzantes". Bertazzo creó compañías de danza con personas de escasa formación artística, la mayoría provenientes de los barrios pobres del conurbano, y buena parte de su esfuerzo apunta a demostrarle a cada uno de ellos que el arte puede transformar sus vidas. En esa línea también se inserta el trabajo de la vanguardista agrupación teatral Os Satyros, responsables directísimos de la recuperación de la fallida plaza Roosevelt, ubicada entre las calles Consolação y Augusta. Ya desde su origen, el gran arquitecto Paulo Mendes da Rocha dijo de ella que "es un buen ejemplo de todo lo que no debería ser una plaza". A ojos turísticos, los mismos para los que todo lo extranjero parece bonito, la Roosevelt también resulta un amasijo de cemento feo, peligroso y sucio, a mitad de camino entre un puente y un transbordador de Los Picapiedras. En los años 60 la zona albergó al Bijou, un histórico cine de arte de la ciudad, y la leyenda cuenta que el primer show de Elis Regina en San Pablo fue muy cerca de allí, en el bar Djalma's. Hoy nada de aquello existe, y tal vez por eso los Satyros decidieron entrar en acción. Muy influenciados por la obra del Marqués de Sade y empeñados en activar la función social que el teatro siempre tuvo, el grupo regresó de su última gira europea y se instaló en uno de los edificios de la plaza, convencidos de que su presencia contrarrestaría la decadencia del barrio. Y la apuesta salió bien: hoy la plaza es el centro del teatro paulista (la otra referencia es el también vanguardista Teatro Oficina, en el barrio italiano Bixiga), y el festival Satyrianas que los Satyros ofrecen cada inicio de primavera abre su sala durante cuatro días ininterrumpidos. En su última edición, Satyrianas convocó a más de mil artistas del país y del extranjero, incluyó 200 shows y recibió a 54 mil espectadores. Tras la intervención de los Satyros, la plaza Roosevelt mantiene su cuestionable estilo arquitectónico, pero su espíritu es decididamente otro.

"A lo mejor del arte en San Pablo hay que buscarlo dentro y fuera de los museos y galerías", me dice Marcelo Rezende, curador de arte que participó en la Bienal de 2008. Casi de acuerdo a sus reflexiones, el Museo de Arte de San Pablo (MASP), enclavado en el corazón financiero de la ciudad, presenta la exposición De dentro é de fora, cuyas piezas de grafiti y arte urbano ocupan varias salas del museo y, sobre todo, la fachada y sus alrededores. Algo parecido ocurre en las galerías Choque Cultural, que congrega a los artistas urbanos, y en la insólita Casa da Xiclet, donde las exposiciones se montan en el interior de un hogar privado y alternativo, como parte de un ¿juego? en el que "la casa es diferente porque también es galería, y la galería es diferente porque también es una casa", en palabras del teórico André Sztutman. Los proyectos independientes conviven con los oficiales o semioficiales, como los centros culturales SESC o CEU (estos últimos, instalados en las zonas conurbanas), pero todos parecen tener la inclusión social como objetivo. "Y es que los artistas parecen haberse puesto de acuerdo en hacer visible una ciudad que se oculta detrás del vértigo de la vida cotidiana -apunta Rezende-. El éxito más importante ha sido el de los grafiteros Os Gêmeos, que de la calle pasaron a exponer en Nueva York y a formar parte de la galería Fortes Vilaça, una de las más importantes del país, pero no son los únicos. Hay una tendencia en el arte paulista a mapear la ciudad ingobernable, que se resiste a los mapas. Renata Lucas ha intervenido las calles con topes de madera, para advertir sobre la polución sonora con la que convivimos; Regina Parra ha expuesto las imágenes que toman las cámaras de vigilancia, y así nos muestra lo vigilados que estamos. La ciudad tiene muchos pliegues y secretos y el arte parece haberse propuesto trabajar sobre esas zonas que nos pasan desapercibidas."

A 45 minutos del MASP, en el barrio japonés de Liberdade, en la esquina de una calle que sube y baja entre adoquines y naranjos, una casa como cualquiera también podría pasar desapercibida. Pero conviene no pasarla por alto, aun cuando ningún cartel avise lo que ocurre allí adentro. La reja está entreabierta, la empujo y paso. Adentro hay cinco jóvenes ensimismados sobre sus laptops, y una de ellas es Camila Cortielha, la comunicadora social que representa al circuito Fora do Eixo (FDE) en San Pablo. FDE ( www.casa.foradoeixo.org.br ) es una red de redes, orientada principalmente a la difusión de música, que a través de sus múltiples enlaces con asociaciones afines organiza giras por todo Brasil y otros países a las bandas interesadas en participar. En ese momento, en la casa viven 32 personas, entre músicos que están de paso y el personal estable; todos colaboran de manera cooperativa y aportan lo suyo. "Con lo que más hemos aprendido es con la convivencia", dice Camila; "porque eso te enseña a trabajar de manera colectiva, que por cierto es lo mismo que hacemos en la Red. No diferenciamos entre el momento de la creación artística y la vida cotidiana del creador; difundimos lo de todos, apoyamos lo de todos y buscamos el beneficio colectivo. A cada tipo de banda le podemos ofrecer un circuito diferente, desde la casa presentamos conciertos en streaming y nos financiamos con los ingresos colectivos y los eventos que realizamos todos los fines de semana para un promedio de 300 personas." Camila me lleva al estudio, donde en ese momento una banda pop liderada por una rubia toca con transmisión directa on line; después pasamos por la inmensa cocina comunitaria y de ahí subimos hacia los cuartos donde los chicos se hospedan. En un pizarrón colgado en la pared, leo: "¿San Pablo es un cenicero?". Y en el mismo pizarrón, abajo: "¡Viva la belleza oculta de San Pablo!" Ya en el patio, bajo el cielo de la noche, mientras la rubia pop se escapa del estudio para fumar un cigarrillo, trato de pensar cuál de esas dos frases tendrá razón. Y en eso estoy, casi seguro de que las dos tienen lo suyo, cuando de un momento a otro un extraño rugido comienza a recorrer las paredes, como si en la casa de al lado alguien estuviera a punto de lanzar un misil.

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¿Se puede leer en español a los favoritos al Premio Nobel de Literatura?

A pocos días de la entrega del premio Nobel la casa de apuestas Ladbrokes anuncia quienes son los escritores más opcionados para llevarse el galardón. ¿Se puede leer en nuestra lengua a los tres favoritos?
Adonis, escritor sirio y favorito al Premio Nobel según la casa de apuestas Ladbrokes.foto.fuente:revistaarcadia.com

Se abren las apuestas para saber quien se llevará el Premio Nobel de Literatura y nombres como los de Adonis, Tomas Tranströmer o Thomas Pynchon, entre otros, aparecen en los primeros puestos de la tradicional lista de la casa de apuestas británica Ladbrokes. No sorprende ni que entre los 10 favoritos no haya literatura en español ni que Ernesto Cardenal, poeta nicaragüense, sea el primer escritor en lengua española en aparecer en la selección con un modesto puesto 36 y posibilidades de 40 a 1 para ganar. En las últimas 40 entregas el Nobel sólo ha sido otorgado 3 veces a escritores que publican en la misma lengua de su predecesor – por ejemplo Octavio Paz en 1990, sucediendo al premio de Camilo José Cela en 1989 – y el galardón entregado a Mario Vargas Llosa en 2010 prácticamente anula las posibilidades de que en este año un escritor hispanoamericano se lleve nuevamente el premio.

Así pues, ¿quiénes son los 3 favoritos para llevarse el Nobel de Literatura según la casa Ladbrokes? ¿Podemos actualmente leer sus obras en español?

Adonis

El verdadero nombre de Adonis es Ali Ahmad Said Ester (Al Qassabin, 1930). A sus 81 años y con más de 20 libros en su haber, el autor Sirio fue galardonado con el premio Bjørnson en 2007 y con el premio Goethe a principios del 2011. El jurado de éste último lo denominó "El poeta árabe más importante de nuestro tiempo".

Parte de la obra de Adonis, en particular su producción poética, ha sido publicada en españa por editoriales como Hiperión y Alianza, haciendo parte también de las colecciones de literatura de oriente medio de casas como Guadarrama o Huerga y Fierro. Una antología de su obra poética titulada Adonis, Árbol de Oriente. Antología poética, 1957-2007 fue lanzada por Visor Libros (Madrid) en 2010.

Tomas Tranströmer

El poeta y traductor sueco Tomas Tranströmer publicó su primer libro, 17 dikter (17 poemas) en 1954. Desde hace varios años es un favorito al Nobel y actualmente sus poemas pueden leerse en más de cuarenta idiomas. Las ediciones en español de su obra son, sin embargo, más escasas, haciéndose relevante el trabajo de la editorial española Nórdica Libros, nacida en 2006 y especializada en literatura del Norte de Europa. La casa, hasta la fecha, se ha encargado de traducir y editar las antologías poéticas Deshielo a mediodía y El cielo a medio hacer (2010), que contienen la mayor parte de su obra.

Thomas Pynchon

Pynchon nació en Nueva York en 1937. Estudió ingeniería y literatura en la Universidad de Cornell y en sus obras ha abordado temáticas como el sentido de la ciencia, el militarismo, las sociedades futuras y la tecnología. Con una enorme fobia social, el escritor raramente concede entrevistas y su biografía está llena de interrogantes. Sus siete novelas - V. (1963, V.), The Crying of Lot 49 (1966, La subasta del lote 49), Gravity's Rainbow (1973, El arco iris de gravedad), Vineland (1990, Vineland), Mason & Dixon (1997, Mason y Dixon), Against the Day (2006, Contraluz), e Inherent Vice (2009, Vicio propio) más el libro de relatos Slow Learner (1984, Lento Aprendizaje) – han sido publicadas por la editorial Tusquets, que se ha encargado de la difusión en español de su obra completa.

Conozca la lista completa de los opcionados al Premio Nobel lanzada por la casa de apuestas Ladbrokes, en las que de nuevo aparecen figuras como Haruki Murakami, Don De Lillo, Salman Rushdie, Ian McEwan o Bob Dylan.

Publican en formato digital novela inédita de Saramago

La obra escrita en los años cincuenta llegará el 17 de octubre a las librerías de Portugal y Brasil, mientras que su versión en castellano tendrá que esperar hasta la próxima primavera
Claraboia ("Claraboya"), fue escrita en los años cincuenta. foto.fuente:eluniversal.com.mx

"Claraboia" ("Claraboya") , una novela inédita que José Saramago escribió en los años cincuenta, está disponible a partir hoy en formato digital, dos semanas antes de su publicación en papel.

La obra, editada en portugués por Caminho, llegará el 17 de octubre a las librerías de Portugal y Brasil, mientras que su versión en castellano, catalán e italiano tendrá que esperar hasta la próxima primavera, según un comunicado de la Fundación Saramago.

El escritor portugués, fallecido en junio de 2010, había cumplido 30 años cuando decidió entregar el manuscrito de "Claraboia" a una editorial que nunca respondió al Nobel portugués ni le devolvió el original.

Cuarenta años después, la misma empresa encontró la obra traspapelada en una mudanza de instalaciones e informó a Saramago de su interés en publicarla.

Sin embargo, el autor rechazó entonces la oferta porque alegó que habían pasado muchos años y no era el momento, y dejó en manos de los que le sobrevivieran la decisión de editarla.

Saramago publicó su primera novela, "Tierra de pecado" , en 1947, y pasaron casi dos décadas, hasta 1966, cuando salió a la luz "Os Poemas Possíveis" .

El reconocimiento mundial no le llegó hasta los sesenta años, con "Memorial del convento" (1983) , aunque la cima de su éxito fue en 1998, cuando se convirtió en el único escritor de lengua portuguesa en recibir el Nobel de Literatura.