4.1.11

Un año de ambiciones e incógnitas

El Tintín de Spielberg, una gran retrospectiva de Antonio López y las esperadas novelas de Marsé, Marías y Murakami serán algunos hitos culturales de 2011


La revista británica Empire adelantó hace unas semanas las primeras imágenes de la adaptación al cine de las aventuras de Tintín, el reportero aventurero creado por el dibujante belga Hergé. Se perfila como uno de los hitos del año cultural.foto:EMPIRE.fuente:elpais.com


La felicitación de año nuevo del Museo Reina Sofía para este 2011 es obra de la artista Dora García, que representará en junio a España en la Bienal de Venecia. Afirma: "No importa". Y parece querer decir: "Mejor no tomarse a la tremenda lo malo que muy probablemente nos depara el año nuevo". Puede que, como aseguró cierto ministro italiano en el viejo 2010, la cultura (La Divina Comedia, más concretamente) no dé de comer, pero al menos acompaña los pesares. Lo que sigue es un resumen de lo más destacado de tendencias, personajes, estrenos, giras, exposiciones y demás alimentos espirituales para los próximos 12 meses.

CINE Más Torrente y Almodóvar

El quejoso cine español podría encontrar en 2011 un buen momento para olvidar alguno de sus eternos males. No solo celebrará el 25º aniversario de sus premios, los Goya, sino que llegarán a la cartelera las nuevas películas de algunos de sus favoritos. Torrente 4 se estrenará en marzo, esta "obra cumbre del cine chusco" (como reza su audaz publicidad) llegará en "sobrecogedor 3D" para ver en toda su dimensión no solo al popular policía madrileño, sino al Kun Agüero o a Belén Esteban, algunas de sus estrellas invitadas. Pedro Almodóvar también estrenará este año, aunque no será una comedia ni un melodrama, sino una película de terror, eso sí, "sin sustos", según ha explicado el cineasta de un filme que supone su reencuentro después de más de dos décadas con Antonio Banderas. La piel que habito, con Elena Anaya y Marisa Paredes en el reparto, llegará a los cines europeos en octubre. Además, será el año de Intruders, el thriller que ha rodado Juan Carlos Fresnadillo con Clive Owen como protagonista, y el de Chico y Rita, la película de animación de Javier Mariscal y Fernando Trueba. Icíar Bollaín es, con También la lluvia, la candidata de la Academia española a unos Oscar que presumiblemente escenificarán el choque entre un drama de nuestros tiempos (La red social) y el de otros (El discurso del rey). Steven Spielberg invadirá las salas de todo el planeta con Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio, y Terence Malick llegará previsiblemente -y con un año de retraso para los ambiciosos deseos del festival francés- a la Gran Sala Lumière de Cannes, donde seguro habrá cola para ver El árbol de la vida, con Sean Penn y Brad Pitt.

ÓPERA Y CLÁSICA La marca Mortier

Gustavo Adolfo Dudamel abre el año en enero en Madrid con la Orquesta Sinfónica de Los Ángeles, que dirige como titular desde hace un año. Una de las citas de 2011. También en la capital, cerrará la temporada operística el San Francisco de Asís, una producción propia del Real que lleva el sello de la marca Mortier, y que se hará en el nada operístico recinto de la Caja Mágica.

Asimismo, será interesante el Parsifal de Wagner en el Teatre del Liceu, con un montaje de Claus Guth. En el Festival de Lucerna, la gran cita sinfónica del mundo, debuta el joven pianista español Javier Perianes con Zubin Metha.

HISTORIA Es la guerra

La sangre ajena nunca está en crisis. Por un lado, la II Guerra Mundial lleva años convertida en la reina de la historia; por otro, la propia idea de conflicto armado -caliente o frío, global o regional- es un filón. De lo particular a lo general, Noam Chomsky y el historiador israelí Ilan Pappé publicarán Gaza en crisis (Taurus), mientras Anthony Pagden recorrerá "2.500 años de conflicto entre Oriente y Occidente" en Mundos en guerra (RBA). Por su parte, Sebastian Junger desembarca con Guerra (Crítica), para cuya escritura el ensayista estadounidense convivió más de un año con un pelotón de soldados de su país en Afganistán. Precisamente, a los tesoros del Museo Nacional de ese país dedicará el Museo Británico en primavera una de sus grandes exposiciones del año: Afganistán: cruce de caminos del mundo antiguo . Y del moderno. Por la vía pacífica, 2011 celebrará los 300 años de la Fundación de la Biblioteca Nacional y preparará el bicentenario de las Cortes y la Constitución de Cádiz de 1812. Dos pistas para la convivencia.

TEATRO Gran escena, mal momento

El fenómeno apareció en 2010 y se consolidará abiertamente en 2011. Las artes escénicas, y fundamentalmente el teatro, viven su peor crisis en su mejor momento. Los teatros están abarrotados, los espectáculos han fidelizado a su público como antes no había ocurrido, pero los Ayuntamientos, de los que dependen los espacios escénicos donde se representan las funciones, se quedan el dinero de la taquilla que pertenece a las compañías, desde las más humildes hasta las que abordan sólidas superproducciones. Todas están con el agua al cuello. De ahí que para 2011 es fácil predecir que algunos grupos morirán pese al éxito, y los que sobrevivan irán a la búsqueda y captura de obras de pequeño formato, con pocos actores, surgirán más monólogos y aparecerán, más que nunca, escenografías minimalistas. Aunque el creativo teatro alternativo, como peor ya no puede estar, seguirá con sus originales fórmulas de supervivencia.

La ventaja: el teatro de texto vivirá una época dorada y los buenos actores serán reclamados y tendrán trabajo. Aunque si las Administraciones públicas no lo impiden, las pasarán canutas, porque todo hace pensar que ha nacido un nuevo paradigma que nunca se había dado desde el nacimiento del teatro en la Grecia clásica: los políticos van a vivir de los cómicos, cuando las leyes universales de la naturaleza siempre han marcado que fuera al revés.

DANZA Relevo en la CND

Dentro del escuálido y menguante panorama de la danza y el ballet españoles, destacan un nombre y una fecha: José Carlos Martínez (Cartagena, 1969) se hará cargo de la dirección artística de la Compañía Nacional de Danza (CND) el 1 de septiembre de 2011 por cinco años prorrogables otros tres.

El Festival de Danza de Oviedo presenta el 12 de febrero al Ballet Nacional de Marsella con una obra de su director Frederic Flamand , y en abril se verá al Ballet de Yuri Grigorovich con dos títulos clásicos: Espartaco (día 26) y El corsario (día 28), ambos en el teatro Campoamor.

La Compañía Antonio Gades mostrará en el Teatro Real del 6 al 13 de mayo un programa retrospectivo con cuatro de las más importantes coreografías de su catálogo: Fuenteovejuna, Carmen, Bodas de sangre y Suite Flamenca. En junio (del 23 al 28) en el mismo coliseo madrileño se recibirá al Ballet de Novosibirsk con una gran producción de El lago de los cisnes diseñada por la italiana Luisa Spinatelli y bajo la dirección de Igor Zelenski.

Los días 1 y 2 de julio, la Martha Graham Dance Company vuelve al Gran Teatre del Liceu de Barcelona con un interesante programa que contiene Chronicle (1936), pieza inspirada por la Guerra Civil española, Embattled garden (1958) y Errand into the maze (1947).

FOTOGRAFÍA París enfoca a África

El MoMa explorará a partir de enero la relación entre la fotografía y la actuación. Bas Jan Ader, Günter Brus, George Maciunas, Bruce Nauman y Mieko Shiomi están entre los protagonistas de una exposición que quiere explorar en el gesto de transformarse ante la cámara.

Precisamente en esa relación se basará PHotoEspaña, que bajo el título Retrato y comunicación rastreará en la interconexión entre el fotógrafo y su personaje. Alejándose de abstracciones teóricas, su hermana mayor, Paris Photo, dedicará su furiosa semana fotográfica (la más importante del planeta: 120 expositores y más de 40.000 visitantes en 2010) a África. De Bamako a Ciudad del Cabo titulan los franceses, que ya han presentado su cartel: una chispeante fotografía de la serie de personajes urbanos que captura la joven sudafricana Nontsikelelo Veleko. Un nombre para apuntarse y no olvidar.

POP-ROCK Buen año de festivales

Los primeros compases de la década traerán nuevos discos y regresos esperados como el de Radiohead, Amy Winehouse, The Strokes, U2, Coldplay y los españoles Amaral. Un año en el que en la pista de baile seguirá latiendo la imparable progresión del dubstep británico y sus evoluciones, como la vertiente más intelectual que cultiva el imberbe James Blake (que también sacará LP), y un cierto retorno al house de Chicago. En el hip-hop continuará la tendencia renovadora y entristecida tan bien representada por Drake o el renacido Kanye West.

Tras la depresión, los festivales españoles recuperan el brío perdido y asoman más temprano que nunca con carteles de gran potencia (Arcade Fire, The Strokes, Magnetic Man, Portishead, Animal Collective, Arctic Monkeys...) y el desdoblamiento de sedes (como la presumible del FIB y la consolidación en Galicia, Londres y Tokio de Sónar). Los escenarios también alumbrarán un cierto retorno al viejo britpop con las actuaciones de Pulp, Suede y, probablemente, Blur. Roger Waters, por su parte, paseará el The Wall de Pink Floyd por los estadios del mundo.

CÓMIC Vuelve El Capitán Trueno

Los estrenos de Thor, El Capitán América, Los vengadores... serán éxitos de taquilla este año, pero pocos levantarán la expectación del estreno de El Capitán Trueno, que marcará la agenda de los aficionados. Pero será también un año pródigo en esperadas novedades, como el afamado y laureado Logicomix, un sorprendente cómic de filósofos que ha arrasado en EE UU y Francia y que editará Sins Entido, responsable también de la reedición integral de los míticos Garriris de Mariscal.

No será el único tebeo americano importante que verá la luz este año: también llegarán obras tan interesantes como el tintiniano X'ed Out de Charles Burns (Random House) , Habibi de Craig Thompson (Astiberri) o la antología del American Splendor de Harvey Pekar (La Cúpula), sin olvidar reediciones suculentas como el Flash Gordon de Dan Barry (Panini) o la divertidísima Liga de la Justicia Internacional (Planeta). De Francia, atención especial a El pequeño Christian, de Blutch (Norma), La marcha del cangrejo, de Arthur de Pins (Dibbuks), o la recuperación de un clásico de Jijé, Jerry Spring (Ponent Mon). Aunque el apartado de tebeo español no se queda atrás: la esperadísima nueva obra de Max, Vapor (La Cúpula), la vuelta de la saga de El Capitán Torrezno (Ponent) o el Héroe, de David Rubín (Astiberri). Novedades interesantísimas que competirán con la puesta en marcha de la primera plataforma española de cómic digital, Koomic.


Libros: ficción sobre seguro

Las editoriales españolas siguen esperando un porvenir que no acaba de llegar y que se llama libro electrónico. ¿Será 2011 el año de la ya vieja revolución digital? Mientras tanto, el mantra sigue mordiéndose la cola: cuando haya oferta de títulos se popularizarán los dispositivos de lectura. Y viceversa. Puede que el iPad termine por cortar el nudo gordiano, pero, entretanto, los sellos siguen, si no publicando menos títulos, sí ajustando las tiradas y revisando (y rediseñando) el catálogo. ¿Tendencias? Los libros para todas las edades (crossover en la jerga) buscan el éxito transversal, el periodismo (de Gay Talese a Jean Daniel) coloniza la no ficción, los japoneses siguen ganando terreno y los vampiros dejan que los ángeles les chupen la sangre.

En tiempos de crisis, los experimentos con gaseosa y las apuestas, sobre seguro. De ahí el desembarco de grandes nombres con novela nueva. Entre los autores en lengua española destacan Juan Marsé con Caligrafía de los sueños (Lumen), su primera novela tras el Premio Cervantes de 2009; Javier Marías con Los enamoramientos (Alfaguara), cuatro años después de culminar la monumental trilogía Tu rostro mañana, y Roberto Bolaño con el inédito y póstumo Los sinsabores del verdadero policía (Anagrama).

La selección del resto del mundo también mueve a los titulares: de Michel Houellebecq con El mapa y el territorio, último Premio Goncourt, a Ian McEwan con Solar (ambos en Anagrama), pasando por dos huraños de la editorial Tusquets, Thomas Pynchon, con Vicio propio, y Haruki Murakami, con 1Q84 (no es una errata: en japonés la letra q y el 9 suenan igual, con permiso de Orwell). Y por supuesto, la esperadísima Libertad (Salamandra), del estadounidense Jonathan Franzen.

Arte: retorno al orden

Tras las épocas turbulentas suele producirse un cierto retorno al orden, una nueva mirada a la tradición que apacigue los ánimos y aporte seguridad a los espíritus. De esto hablará la exposición Caos y clasicismo que ahora puede verse en Nueva York y que en febrero desembarcará en el Guggenheim de Bilbao. Pero tampoco es de extrañar que Bice Curiger, la comisaria de la Bienal de Venecia, que abrirá sus puertas en junio, haya escogido la figura de Tintoretto como inspiración de su proyecto ILLUMInazioni. El tremendismo del pintor barroco como lema del arte más rompedor tiene sentido.

Otros grandes clásicos, casi todos franceses, protagonizarán la temporada en España: Chardin, el gran pintor intimista del siglo XVIII, aterrizará en marzo en el Prado, que en abril dedicará una muestra al joven Ribera con aportaciones importantes; el Thyssen mostrará en febrero por primera vez en España una amplia selección del decimonónico Jean-Léon Gérôme; más viejo pero más rompedor, Gustave Courbet, será el eje de la exposición Realismo(s) que se presentará a partir de abril en el Museo Nacional de Arte de Cataluña; y el impresionista Degas desembarcará en febrero en el IVAM de Valencia.

Una de las exposiciones de las que más se hablará este año será la de un artista contemporáneo que sigue la estela de los clásicos: Antonio López. El Museo Thyssen en junio y después el de Bellas Artes de Bilbao exhibirán una retrospectiva del gran realista español. De los clásicos, la muestra más esperada es la que en noviembre dedicará la National Gallery de Londres a Leonardo da Vinci. En las vanguardias clásicas será significativa la retrospectiva de Miró en la Tate Modern. De Picasso podrá verse en el MoMa en febrero una monográfica sobre el tema de la guitarra, y en junio en Barcelona, en su museo, se analizará el impacto que tuvo su primera visita a París y el contacto con la obra de artistas como Van Gogh o Cézanne.

En arte contemporáneo la agenda no parece tan extensa. Asier Mendizabal y Roberto Jacoby en el Reina Sofía y The Otolith Group y Àngels Ribé en el Macba. La gran incógnita de la temporada será ver si Carlos Urroz consigue domesticar Arco, feria que cumple 30 años con los mismos nubarrones sobre su futuro y su razón de ser que cuando empezó. Confiemos.

Con información de Elsa Fernández-Santos, Álvaro Pons, Javier Rodríguez Marcos, Jesús Ruiz Mantilla, Roger Salas, Catalina Serra, Rosana Torres y Daniel Verdú.

Las microeditoriales convierten a España en líder en 'bibliodiversidad'

Las librerías independientes protegen a estos sellos y los hacen visibles

LAS ¿HORMIGAS¿ DE LA EDICIÓN EN BARCELONA (De izquierda a derecha) 1. Enrique Murillo. 2. Carola Moreno. 3. Diana Zaforteza. 4. Julio Casanovas. 5. Paco Robles. 6. Eduard Suárez. 7. Gema Moraleda. 8. Iria Rebolo. 9. Julián Viñuales. 10. Gonzalo Canedo. 11. Consuelo Olaya. 12. Jan Martí. 13. Enric Cucurella. 14. Ignasi Moreta. 15. Luis Solano. 16. Joan Eloi Roca. 17. Jesús Martínez Fernández (Carena).foto.fuente:lavanguardia.es

Será el sol o la dieta mediterránea, pero algo tiene España –editorialmente– que la diferencia de los demás países de su entorno: la proliferación de microeditoriales, en una cantidad que, de momento, va creciendo cada año. Cerca de un centenar de pequeños sellos que tienen entre cero y cuatro personas en plantilla, y que facturan menos de 500.000 euros al año componen un mapa repleto de inquietos microorganismos que están dinamizando la oferta de una manera nunca vista. Peter Mayer, el mítico editor de Penguin, lo dijo en el año 2000 en Barcelona, aunque entonces todos le miraron raro: "El futuro de la edición es la balcanización". Pues bienvenidos al futuro. Las librerías están ya llenas de intrépidos guerrilleros que hacen frente a la oferta de los grandes grupos.

Javier Aparicio, director del máster en Edición de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), que, como tal, fue el anfitrión de Mayer en el 2000, lo tiene claro: "Estos pequeños editores son gente muy profesional, incluso los más jóvenes. Su primer objetivo era crear un ecosistema propio, y eso ya lo han conseguido, básicamente porque mantienen muy buena relación, un trato directo, con los libreros independientes, que los protegen como haría un padre. Así, hay unas librerías –del estilo de Laie o La Central, para entendernos– que privilegian sus libros, en Salamanca, Oviedo, Granada..., encontramos que han creado espacios sólo para ellos".

Valeria Bergalli, que fundó Minúscula hace diez años, explica que aquellos pioneros del año 2000, como ella, montaron sus propias empresas "por necesidad. Las propuestas de los grandes grupos no nos satisfacían, y las editoriales medianas –Anagrama, Tusquets– tenían una línea muy estable, asentada. Reinaba, pues, una cierta uniformidad que los lectores inquietos exigían romper. Luego, el fenómeno se ha ido multiplicando, incluso en los años de crisis, y ya veremos su evolución".

Un rasgo común a casi todos ellos es el buen uso que hacen de las redes sociales (especialmente Facebook) como medio de promoción. "Son muy buenos en eso, los números uno", reconoce Aparicio. Recientemente, Blackie Books y Libros del Zorro Rojo han sido reconocidos por consultores independientes como líderes en aprovechamiento de Facebook y Twitter.

Una tercera característica, además del apoyo de los libreros independientes y de internet como herramienta de marketing, es eso que algunos llaman sinergias de colaboración. Si en EE.UU a Sam Savage –el autor de Firmin– lo publicó Coffee House Press, una microeditorial casi benéfica y a raíz de su éxito se asociaron unas cuantas, en España existe la agrupación Contexto –en la que están las barcelonesas Libros del Asteroide, Barataria y Global Rhythm, las madrileñas Impedimenta, Nórdica y Sexto Piso, y la extremeña Periférica–, que fue galardonada por el ministerio de Cultura con el premio nacional a la Mejor Labor Editorial en el año 2008. Y ya se puede anunciar que le ha salido competencia, pues está en ciernes una nueva asociación de microsellos, que incluiría a Alfabia, Libros del Silencio, Barril & Barral, Libros del Lince, Sajalín, El Olivo Azul, Nevsky y Ático de los Libros. Su primer paso, alquilar conjuntamente un stand para la próxima feria del libro de Madrid. "Esa es la estrategia correcta –apunta Aparicio–, la unidad les permite mejorar la distribución, uno de sus puntos débiles, y abaratar las compras".

¿Qué tipos de libro publican los microeditores? Aunque hay de todo, en general se detecta una tendencia a lo difícil de clasificar, a aquello que es a la vez crónica y ficción, ensayo y narración, lo que Aparicio define como "ese libro ecléctico a medio camino entre dos géneros, que el librero no sabe cómo colocar en el punto de venta. Se están especializando, sí, pero en la no especialización. Esa es una buena manera de atacar a la gran bestia corporativa". Por cuestiones económicas, publican sobre todo traducciones, que son libros que ya se ha visto cómo funcionan en otros países y menos caros que los inéditos españoles, que las agentes suelen ofrecer al mejor postor. Otra tendencia clara es la de publicar clásicos, esto es, autores por los que ya no hay que pagar derechos, y la repesca de títulos antiguos, es decir, novelas que estaban de moda en los años 50, por ejemplo. "Y los pequeños han acertado ahí, porque los grandes grupos les han copiado: ahí esta la editorial Backlist del grupo Planeta, que se dedica a hacer lo mismo que antes hacían sólo los pequeños".

Los microeditores tienen todavía escollos que vencer. A muchos la crisis les afecta más de lo debido, otros se quedaron sin distribuidora –como Candaya, que dependía hasta hace poco de la quebrada Arc de Berà–, otros han visto bajar sus ventas, algunos tienen unos precios de venta demasiado caros..., pero casi todos cuentan con distribución en América Latina –lo que ensancha el mercado y da dimensión internacional al fenómeno–, y se están ganando un público joven, la clave del éxito futuro. Aparicio cree que "no existe un fenómeno similar en otro idioma, Francia se coloca tal vez en un segundo lugar tras España, con sus sellos en París y el Quebec. Alemania, por ejemplo, se basa en los grupos grandes y los sellos medianos". Y apunta que "aunque sobrevivieran tan sólo un tercio de editoriales, ya sería una renovación muy fuerte del mercado".

Que estos chicos –o no tan chicos– tengan suerte depende de cada uno de nosotros. En sus catálogos hay, esperando, varios libros de los que nos gustan.

3.1.11

Indignación internacional por la condena a Panahi

"No sólo infringe los derechos de opinión y creación artística recogidos en las convenciones internacionales de Derechos Humanos, sino también la propia constitución iraní que los incluye"

Jafar Panahi, el cieneasta iraní condenado.foto.fuente:abcguionistas.com

La condena que esta semana recibía el cineasta iraní Jafar Panahi de un tribunal islámico por "propaganda contra el sistema", que incluye seis años de cárcel y 20 de silencio forzado, sin poder escribir, dirigir, viajar o siquiera otorgar entrevistas, ha provocado numerosas muestras de protesta y solidaridad con el director de "El círculo". Por un lado un nutrido grupo de festivales y asociaciones europeas, encabezadas por la Berlinale, que reitera su invitación a formar parte del jurado de su próxima edición, ya anunciada antes de la sentencia, mostraba su firme oposición, y en los Estados Unidos, colegas de talla de Spielberg o Coppola también han expresado su indignación y apoyo.

En una nota de prensa, el Festival Internacional de Cine de Berlín condena ese castigo, extensivo al también director Mohammad Rasulof, que dice "no sólo infringe los derechos de opinión y creación artística recogidos en las convenciones internacionales de Derechos Humanos, sino también la propia constitución iraní que los incluye".

El director del certamen germano, Dieter Kosslick, ha afirmado: "Estamos muy preocupados y llenos de indignación por la condena de Jafar Panahi. Es sorprendente que un director de renombre sea castigado tan severamente por su labor artística. Panahi puede estar seguro de que tiene todo nuestro apoyo".

Los festivales de Cannes, Locarno, Rotterdam, Karlovy Vary y muchos más han expresado igualmente su protesta. "La verdad es que Jafar Panahi es inocente y su único crimen ha sido desear seguir ejerciendo con libertad su profesión como cineasta en Irán", dicen en un comunicado conjunto.

Ya el pasado miércoles más de 5000 personas firmaban un manifiesto online, al que desde abc guionistas nos hemos sumado.

© abc guionistas

El seminarista

La historia de un asesino a sueldo que decide ; después de cierta fatiga con el crimen pagado, retirarse

Portada de El seminarista de Rubem Fonseca.

Es la undécima novela de este autor brasileño, Rubem Fonseca, un verdadero maestro de la consición con la palabra, desde su primera novela: El caso Morel. La historia es de un asesino a sueldo que decide; después de cierta fatiga con el crimen pagado, retirarse. Pero fuerzas oscuras no lo dejan salir de su antiguo y eficaz oficio de sicario.
La historia es envolvente, y de una precisión en la estructura, que me hizo recordar los viejos thrillers de los denominados, clase B de la época dorada del cine negro norteamericano de los años cuarenta y cincuenta. Es más, sentí la historia como si Fonseca la hubiera dejado con esa aura de color sepia, de las películas de época, -y qué época- en ese cromatismo del blanco y negro.
La trama lo va llevando a uno de la mano maestra de este narrador eficaz, con las decisiones de este asesino que no tiene reato, que no se arruga ante ningún asesinato, sea hombre o mujer; -y sin caer en contar la historia tal y cual se sucede en la prosa contundente y precisa- fue seminarista- que nos salpica, através de sus breves páginas toda una serie de sentencias en latin de muchos autores romanos, citas atrayentes y filosóficas sobre la condición humana.
¡Ah! Y los sicarios colombianos, nuestros tristemente célebres asesinos a sueldo, tienen su mención, que sale de la boca del propio Zé; así se llama el personaje central, los valora diciendo: " son sujetos de la peor calaña". Ni más faltaba cuyos nombres no son tan ajenos a nosotros; uno se llama Rafael, y el otro de apellido, Pérez.Y son de paso traficantes de cocaína.
Vale leerse este thriller a lo Fonseca, sin retorcimientos de trama, una historia sencilla pero ejemplar,-me refiero a la esencia literaria que corresponde, y en ningún caso al paradigma moral; al contrario, supremamente amoral, nada edificante del personaje sicario- en su planteamiento algo esteticista, como siempre en Fonseca, que nos deja perturbados, con estos personajes suyos que igualmente son tan nuestros, pero totalmente educados y llenos de crudo cinismo como eruditos y cultores del cine, y por supuesto las infaltables mujeres. Oh! las mujeres...

El seminarista
Rubem Fonseca
La otra orilla
Editorial Norma
172 páginas.
$39.000

2.1.11

El cuento del domingo

Rubem Fonseca

Feliz año nuevo

Vi en la televisión que los comercios buenos estaban vendiendo como locos ropas caras para que las madames vistan en el reveillon. Vi también que las casas de artículos finos para comer y beber habían vendido todas las existencias.

Pereba, voy a tener que esperar que amanezca y levantar aguardiente, gallina muerta y farofa de los macumberos*.

Pereba entró en el baño y dijo, qué hedor.

Vete a mear a otra parte, estoy sin agua.

Pereba salió y fue a mear a la escalera.

¿Dónde afanaste la TV?, preguntó Pereba.

No afané ni madres. La compré. Tiene el recibo encima. ¡Ah, Pereba!, ¿piensas que soy tan bruto como para tener algo robado en mi cuchitril?

Estoy muriéndome de hambre, dijo Pereba.

Por la mañana llenaremos la barriga con los desechos de los babalaos*, dije, sólo por joder.

No cuentes conmigo, dijo Pereba. ¿Te acuerdas de Crispín? Dio un pellizco en una macumba aquí, en la Borges Madeiros, le quedó la pierna negra, se la cortaron en el Miguel Couto y ahí está, jodidísimo, caminando con muletas.

Pereba siempre ha sido supersticioso. Yo no. Hice la secundaria, se leer, escribir y hacer raíz cuadrada. Me cago en la macumba que me da la gana.

Encendimos unos porros y nos quedamos viendo la telenovela. Mierda. Cambiamos de canal, a un bang-bang. Otra mierda.

Las madames están todas con ropa nueva, van a entrar al año nuevo bailando con los brazos en alto, ¿ya viste cómo bailan las blancuchas? Levantan los brazos en alto, creo que para enseñar el sobaco, lo que quieren enseñar realmente es el coño pero no tienen cojones y enseñan el sobaco. Todas le ponen los cuernos a los maridos. ¿Sabías que su vida está en dar el coño por ahí?

Lástima que no nos lo dan a nosotros, dijo Pereba. Hablaba despacio, tranquilo, cansado, enfermo.

Pereba, no tienes dientes, eres bizco, negro y pobre, ¿crees que las mujeres te lo van a dar? Ah, Pereba, lo mejor para ti es hacerte una puñeta. Cierra los ojos y dale.

¡Yo quería ser rico, salir de la mierda en que estaba metido! Tanta gente rica y yo jodido.

Zequinha entró en la sala, vio a Pereba masturbándose y dijo, ¿qué es eso, Pereba?

¡Se arrugó, se arrugó, así no se puede!, dijo Pereba.

¿Por qué no fuiste al baño a jalártela?, dijo Zequinha.

En el baño hay un hedor insoportable, dijo Pereba.

Estoy sin agua.

¿Las mujeres esas del conjunto ya no están jodiendo?, preguntó Zequinha.

Él estaba cortejando a una rubia excelente, con vestido de baile y llena de joyas.

Ella estaba desnuda, dijo Pereba.

Ya veo que están en la mierda, dijo Zequinha.

Quiere comer los restos de Iemanjá, dijo Pereba.

Era una broma, dije. A fin de cuentas, Zequinha y yo habíamos asaltado un supermercado en Leblon, no había dado mucha pasta, pero pasamos mucho tiempo en São Paulo en medio de la bazofia, bebiendo y jodiendo mujeres. Nos respetábamos.

A decir verdad tampoco ando con buena suerte, dijo Zequinha. La cosa está dura. Los del orden no están bromeando, ¿viste lo que hicieron con el Buen Criollo? Dieciséis tiros en la chola. Cogieron a Vevé y lo estrangularon. El Minhoca, ¡carajo! ¡El Minhoca! Crecimos juntos en Caxias, el tipo era tan miope que no veía de aquí a allí, y también medio tartamudo —lo cogieron y lo arrojaron al Guandú, todo reventado.

Fue peor con el Tripié. Lo quemaron. Lo frieron como tocino. Los del orden no están dando facilidades, dijo Pereba. Y pollo de macumba no me lo como.

Ya verán pasado mañana.

¿Qué vamos a ver?

Sólo estoy esperando que llegue el Lambreta de São Paulo.

¡Carajo!, ¿estás trabajando con el Lambreta?, dijo Zequinha.

Todas sus herramientas están aquí.

¿Aquí?, dijo Zequinha. Estás loco.

Reí.

¿Qué fierros tienes?, preguntó Zequinha.

Una Thompson lata de guayabada, una carabina doce, de cañón cortado y dos Magnum.

¡Puta madre!, dijo Zequinha. ¿Y ustedes jalándosela sentados en ese moco de pavo?

Esperando que amanezca para comer farofa de macumba, dijo Pereba. Tendría éxito en la TV hablando de aquella forma, mataría de risa a la gente.

Fumamos. Vaciamos un pitú.

¿Puedo ver el material?, dijo Zequinha.

Bajamos por la escalera, el ascensor no funcionaba y fuimos al departamento de doña Candinha. Llamamos. La vieja abrió la puerta.

¿Ya llegó el Lambreta?, dijo la vieja negra.

Ya, dije, está allá arriba.

La vieja trajo el paquete, caminando con esfuerzo. Era demasiado peso para ella. Cuidado, hijos míos, dijo.

Subimos por la escalera y volvimos a mi departamento. Abrí el paquete. Armé primero la lata de guayabada y se la pasé a Zequinha para que la sujetase. Me amarro en esta máquina, tarratátátátá, dijo Zequinha.

Es antigua pero no falla, dije.

Zequinha cogió la Magnum. Formidable, dijo. Después aseguró la Doce, colocó la culata en el hombro y dijo: aún doy un tiro con esta hermosura en el pecho de un tira, muy de cerca, ya sabes cómo, para aventar al puto de espaldas a la pared y dejarlo pegado allí.

Pusimos todo sobre la mesa y nos quedamos mirando.

Fumamos un poco más.

¿Cuándo usarán el material?, dijo Zequinha.

El día 2. Vamos a reventar un banco en la Penha. El Lambreta quiere hacer el primer golpe del año.

Es un tipo vanidoso pero vale. Ha trabajado en São Paulo, Curitiba, Florianópolis, Porto Alegre, Vitoria, Niteroi, sin contar Rio. Más de treinta bancos.

Sí, pero dicen que pone el culo, dijo Zequinha.

No sé si lo pone, ni tengo valor para preguntar. Nunca me vino a mí con frescuras.

¿Ya lo has visto con alguna mujer?, dijo Zequinha.

No, nunca. Bueno, puede ser verdad, pero ¿qué importa?

Los hombres no deben poner el culo. Menos aún un tipo importante como el Lambreta, dijo Zequinha.

Un tipo importante hace lo que quiere, dije.

Es verdad, dijo Zequinha.

Nos quedamos callados, fumando.

Los fierros en la mano y nada, dijo Zequinha.

El material es del Lambreta. ¿Y dónde lo usaríamos a estas horas?

Zequinha chupó aire, fingiendo que tenía cosas entre los dientes. Creó que él también tenía hambre.

Estaba pensando que invadiéramos una casa estupenda que esté dando una fiesta. El mujerío está lleno de joyas y tengo un tipo que compra todo lo que le llevo. Y los barbones tienen las carteras llenas de billetes. ¿Sabes que tiene un anillo que vale cinco grandes y un collar de quince, en esa covacha que conozco? Paga en el acto.

Se acabó el tabaco. También el aguardiente. Comenzó a llover.

Se fue al carajo tu farofa, dijo Pereba.

¿Qué casa? ¿Tienes alguna a la vista?

No, pero está lleno de casas de ricos por ahí. Robamos un carro y salimos a buscar.

Coloqué la lata de guayabada en una bolsa de compra, junto con la munición. Di una Magnum al Pereba, otra al Zequinha. Enfundé la carabina en el cinto, el cañón hacia abajo y me puse una gabardina. Cogí tres medias de mujer y una tijera. Vamos, dije.

Robamos un Opala. Seguimos hacia San Conrado. Pasamos varías casas que no nos interesaron, o estaban muy cerca de la calle o tenían demasiada gente. Hasta que encontramos el lugar perfecto. Tenía a la entrada un jardín grande y la casa quedaba al fondo, aislada. Oíamos barullo de música de carnaval, pero pocas voces cantando. Nos pusimos las medias en la cara. Corté con la tijera los agujeros de los ojos. Entramos por la puerta principal.

Estaban bebiendo y bailando en un salón cuando nos vieron.

Es un asalto, grité bien alto, para ahogar el sonido del tocadiscos. Si se están quietos nadie saldrá lastimado. ¡Tú. Apaga ese coñazo de tocadiscos!

Pereba y Zequinha fueron a buscar a los empleados y volvieron con tres camareros y dos cocineras. Todo el mundo tumbado, dije.

Conté. Eran veinticinco personas. Todos tumbados en silencio, quietos como si no estuvieran siendo registrados ni viendo nada.

¿Hay alguien más en la casa?, pregunté.

Mi madre. Está arriba, en el cuarto. Es una señora enferma, dijo una mujer emperifollada, con vestido rojo largo. Debía ser la dueña de la casa.

¿Niños?

Están en Cabo Frío, con los tíos.

Gonçalves, vete arriba con la gordita y trae a su madre.

¿Gonçalves?, dijo Pereba.

Eres tú mismo ¿Ya no sabes cuál es tu nombre, bruto?

Pereba cogió a la mujer y subió la escalera.

Inocencio, amarra a los barbones.

Zequinha ató a los tipos utilizando cintos, cordones de cortinas, cordones de teléfono, todo lo que encontró.

Registramos a los sujetos. Muy poca pasta. Estaban los cabrones llenos de tarjetas de crédito y talonarios de cheques. Los relojes eran buenos, de oro y platino. Arrancamos las joyas a las mujeres. Un pellizco en oro y brillantes. Pusimos todo en la bolsa.

Pereba bajó la escalera solo.

¿Dónde están las mujeres?, dije.

Se encabritaron y tuve que poner orden.

Subí. La gordita estaba en la cama, las ropas rasgadas, la lengua fuera. Muertecita. ¿Para qué se hizo la remolona y no lo dio enseguida? Pereba estaba necesitado. Además de jodida, mal pagada. Limpié las joyas. La vieja estaba en el pasillo, caída en el suelo. También había estirado la pata. Toda peinada, con aquel pelazo armado, teñido de rubio, ropa nueva, rostro arrugado, esperando el nuevo año, pero estaba ya más para allá que para acá. Creo que murió del susto. Arranqué los collares, broches y anillos. Tenía un anillo que no salía. Con asco, mojé con saliva el dedo de la vieja, pero incluso así no salía. Me encabroné y le di una dentellada, arrancándole el dedo. Metí todo dentro de un almohadón. El cuarto de la gordita tenía las paredes forradas de cuero. La bañera era un agujero cuadrado, grande de mármol blanco, encajado en el suelo. La pared toda de espejos. Todo perfumado. Volví al cuarto, empujé a la gordita para el suelo, coloqué la colcha de satén de la cama con cuidado, quedó lisa, brillando. Me bajé el pantalón y cagué sobre la colcha. Fue un alivio, muy justo. Después me limpié el culo con la colcha, me subí los pantalones y bajé.

Vamos a comer, dije, poniendo el almohadón dentro de la bolsa. Los hombres y las mujeres en el suelo estaban todos quietos y cagados, como corderitos. Para asustarlos más dije, al puto que se mueva le reviento los sesos.

Entonces, de repente, uno de ellos dijo, con calma, no se irriten, llévense lo que quieran, no haremos nada.

Me quedé mirándolo. Usaba un pañuelo de seda de colores alrededor del pescuezo.

Pueden también comer y beber a placer, dijo.

Hijo de puta. Las bebidas, las comidas, las joyas, el dinero, todo aquello eran migajas para ellos. Tenían mucho más en el banco. No pasábamos de ser tres moscas en el azucarero.

¿Cuál es su nombre?

Mauricio, dijo.

Señor Mauricio, ¿quiere levantarse, por favor?

Se levantó. Le desaté los brazos.

Muchas gracias, dijo. Se nota que es usted un hombre educado, instruido. Pueden ustedes marcharse, que no daremos parte a la policía. Dijo esto mirando a los otros, que estaban inmóviles, asustados, en el suelo, y haciendo un gesto con las manos abiertas, como quien dice, calma mi gente, ya convencí a esta mierda con mi charla.

Inocencio, ¿ya acabaste de comer? Tráeme una pierna de peru de ésas de ahí. Sobre una mesa había comida que daba para alimentar al presidio entero. Comí la pierna de peru. Cogí la carabina doce y cargué los dos cañones.

Señor Mauricio, ¿quiere hacer el favor de ponerse cerca de la pared?

Se recostó en la pared.

Recostado no, no, a unos dos metros de distancia. Un poco más para acá. Ahí. Muchas gracias.

Tiré justo en medio del pecho, vaciando los dos cañones, con aquel trueno tremendo. El impacto arrojó al tipo con fuerza contra la pared. Fue resbalando lentamente y quedó sentado en el suelo. En el pecho tenía un orificio que daba para colocar un panetone.

Viste, no se pegó a la pared, qué coño.

Tiene que ser en la madera, en una puerta. La pared no sirve, dijo Zequinha.

Los tipos tirados en el suelo tenían los ojos cerrados, ni se movían. No se oía nada, a no ser los eructos de Pereba.

Tú, levántate, dijo Zequinha. El canalla había elegido a un tipo flaco, de cabello largo.

Por favor, el sujeto dijo, muy bajito.

Ponte de espaldas a la pared, dijo Zequinha.

Cargué los dos cañones de la doce. Tira tú, la coz de ésta me lastimó el hombro. Apoya bien la culata, si no te parte la clavícula.

Verás cómo éste va a pegarse. Zequinha tiró. El tipo voló, los pies saltaron del suelo, fue bonito, como si estuviera dando un salto para atrás. Pegó con estruendo en la puerta y permaneció allí adherido. Fue poco tiempo, pero el cuerpo del tipo quedó aprisionado por el plomo grueso en la madera.

¿No lo dije? Zequinha se frotó el hombro dolorido. Este cañón es jodido.

¿No vas a tirarte a una tía buena de éstas?, preguntó Pereba.

No estoy en las últimas. Me dan asco estas mujeres. Me cago en ellas. Sólo jodo con las mujeres que me gustan.

¿Y tú... Inocencio?

Creo que voy a tirarme a aquella morenita.

La muchacha intentó impedirlo, pero Zequinha le dio unos sopapos en los cuernos, se tranquilizó y quedó quieta, con los ojos abiertos, mirando al techo, mientras era ejecutada en el sofá.

Vámonos, dije. Llenamos toallas y almohadones con comida y objetos.

Muchas gracias a todos por su cooperación, dije. Nadie respondió.

Salimos. Entramos en el Opala y volvimos a casa.

Dije al Pereba, dejas el rodante en una calle desierta de Botafogo, coges un taxi y vuelves. Zequinha y yo bajamos.

Este edificio está realmente jodido, dijo Zequinha, mientras subíamos con el material, por la escalera inmunda y destrozada.

Jodido pero es Zona Sur, cerca de la playa. ¿Quieres que vaya a vivir a Nilópolis?

Llegamos arriba cansados. Coloqué las herramientas en el paquete, las joyas y el dinero en la bolsa y lo llevé al departamento de la vieja negra.

Doña Candinha, dije, mostrando la bolsa, esto quema.

Pueden dejarlo, hijos míos. Los del orden no vienen aquí.

Subimos. Coloqué las botellas y la comida sobre una toalla en el suelo. Zequinha quiso beber y no lo dejé. Vamos a esperar a Pereba.

Cuando el Pereba llegó, llené los vasos y dije, que el próximo año sea mejor. Feliz año nuevo.


* Macumberos: quienes practican macumba, rito religioso de origen africano. Ofrecen a sus espíritus comidas y bebidas que sitúan en las encrucijadas; estas ofrendas se conocen con el nombre de despachos y se ofrecen normalmente a Iemanjá, reina del mar. Farofa es una comida muy popular hecha con harina de mandioca y manteca, fundamentalmente.

* Babalaos: sacerdotes dedicados a Ifá, dios de la adivinación. (N. del T.)

Rubem Fonseca (Juiz de Fora, Minas Gerais, 11 de mayo de 1925) es un escritor y guionista de cine brasileño. Fue formado en Derecho, habiendo ejercido varias actividades antes de dedicarse enteramente a la literatura. En 2003, ganó el Premio Camões, el más prestigiado galardón literario para la lengua portuguesa, una especie de nobel para escritores lusos.

En 31 de diciembre de 1952 inició su carrera en la policía, como comisario, en el 16º Distrito Policial, en São Cristóvão, en Río de Janeiro. Muchos de los hechos vividos en aquella época y de sus compañeros de trabajo están inmortalizados en sus libros. Alumno brillante de la Escuela de Policía, no demostraba, entonces, propensiones literarias. Pasó poco tiempo en las calles. La mayor parte del tiempo en que trabajó, hasta ser exonerado el 6 de febrero de 1958, un policía de oficina. Cuidaba del servicio de relaciones públicas de la policía.

En junio de 1954 recibió una licencia para estudiar y después dar clases sobre ese tema en la Fundación Getúlio Vargas, en Río de Janeiro. En la Escuela de Policía se destacó en psicología. Los contemporáneos de Rubem Fonseca dicen que, en aquella época, los policías eran más jueces de paz, separadores de pelea, que autoridades. Rubem veía, debajo de las definiciones legales, las tragedias humanas y conseguía resolverlas. En ese aspecto, afirman, él era admirable. Escogido, junto con otros nueve policías cariocas, para especializarse en Estados Unidos, entre septiembre de 1953 y marzo de 1954, aprovechó la oportunidad para estudiar administración de empresas en la Universidad de Nueva York. Después de salir de la policía, Rubem Fonseca trabajó en la Light hasta que comenzó a dedicarse integralmente a la literatura.

Es reconocidamente una persona recluida que adora el anonimato y se rehúsa a dar entrevistas, como Dalton Trevisan y como Thomas Pynchon, que es su amigo personal. Aun así es descrito por sus amigos como persona simple, afable y de óptimo humor.

Las obras de Rubem Fonseca generalmente retratan, en estilo seco, áspero y directo, la lujuria sexual y la violencia humana, en un mundo donde marginales, asesinos, prostitutas, delegados y pobres miserables se mezclan. Fonseca dice que un escritor debe tener el coraje de mostrar lo que la mayoría de la gente teme decir. La historia a través de la ficción es también una marca de Rubem Fonseca, como en las novelas Agosto (su libro más famoso) en la que retrataba las conspiraciones que resultaron en el suicidio de Getúlio Vargas, y en El Salvaje de la Ópera en la que retrata la vida de Carlos Gomes, o aún sobre la obra La Caballería roja, libro de Isaac Babel retratado en Vastas Emociones y Pensamientos Imperfectos. Casi todos los autores brasileros contemporáneos reconocen la importancia de Fonseca, y algunos de la nueva generación, tales como Patrícia Melo o Luis Ruffato, dicen que es una gran influencia.

Creó, para protagonizar algunos de sus cuentos y novelas, un personaje antológico: el abogado Mandrake, mujeriego, cínico y amoral, además de profundo conocedor del submundo carioca. Mandrake fue transformado en serie para la cadena de televisión HBO, con guiones de José Henrique Fonseca, hijo de Rubem, y el actor Marcos Palmeira en el papel protagonista.

Pues le interesa profundamente el arte cinematográfico, escribe también guiones para filmes, muchos premiados.

Es viudo y tiene tres hijos.

Obra

  • Los Prisioneros (cuentos, 1963)
  • El Collar del Perro (cuentos, 1965)
  • Lucía McCarney (cuentos, 1967)
  • El Hombre de Febrero o Marzo (antología, 1973)
  • El Caso Morel (novela, 1973)
  • Feliz Año Nuevo (cuentos, 1975)
  • El Cobrador (cuentos, 1979)
  • El Gran Arte (novela, 1983)
  • Bufo & Spallanzani (novela, 1986)
  • Vastas Emociones y Pensamientos Imperfectos (novela, 1988)
  • Agosto (novela, 1990)
  • Romance Negro y otras historias (cuentos, 1992)
  • El Salvaje de la Ópera (novela, 1994)
  • El Agujero en la Pared (cuentos, 1995)
  • Historias de Amor (cuentos, 1997)
  • Y de este Mundo Prosituto y Vano, Solo Quise un Cigarro en mi Mano (novela corta, 1997)
  • La Cofradía de los Espadas (cuentos, 1998)
  • El Enfermo Molière (novela, 2000)
  • Secreciones, Excreciones y Desatinos (cuentos, 2001)
  • Pequeñas Criaturas (cuentos, 2002)
  • Diario de un Libertino (cuentos, 2003)
  • 64 Cuentos de Rubem Fonseca (cuentos, 2004)
  • Mandrake, la Biblia y el bastón (novela, 2005).[1]
  • Ella y otras mujeres (cuentos, 2006)
  • La novela murió (Crónicas, 2008)
  • El Seminarista (Novela, 2010)

Sus cuentos reunidos fueron publicados en 1994 bajo el sello Alfaguara títulado: Mejores relatos.

foto:archivo.semblanza biográfica:wikipedia.Textos:quedelibros.com