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6.4.10

La polémica biografía sobre Kapuscinski se convierte en éxito de ventas

En Kapuscinski Non-Fiction, se sugiere que el periodista polaco mantuvo una estrecha relación con los servicios secretos comunistas

Ryszard Kapuscinski.fOTO:aRCHIVO.fUENTE:Lavanguardia.es

"La biografía sobre el periodista Ryszard Kapuscinski, Kapuscinski Non-Fiction, se ha convertido en un éxito de ventas seis semanas después de su publicación, con más de 130.000 ejemplares entregados gracias al polémico contenido del libro, donde se pone en duda la veracidad de algunos reportajes del autor polaco.

El responsable de la edición del texto, Pawel Szwed, describió hoy este éxito como un auténtico "fenómeno", y reconoció que sus expectativas más optimistas no superaban las 100.000 copias. "Si las cosas van así, creo que el libro podrá vender el doble de ejemplares para final de año", pronosticó.

En Kapuscinski Non-Fiction, el también periodista Artur Domoslawski lanza varias críticas al hasta ahora intocable Ryszard Kapuscinski, del que sugiere que mantuvo una estrecha relación con los servicios secretos comunistas. Otro de los puntos más polémicos de la biografía se refiere a la posibilidad de que el escritor polaco inventase o exagerase algunos de los términos citados en sus trabajos, como el encuentro con el Che Guevara del que Kapuscinski habló en alguna ocasión.

La viuda de Kapuscinski intentó sin éxito impedir la publicación de la biografía. Kapuscinski (1937-2007) fue un viajero incansable y recorrió a lo largo de su vida África, Asia y Latinoamérica como corresponsal de la Agencia Polaca de Prensa (PAP).

Entre sus obras más conocidas destaca Ébano, considerada por muchos expertos su mejor libro, en la que a través de varios reportajes describe diferentes países de África. Otras de sus publicaciones son La guerra del fútbol, en la que habla de los conflictos entre Honduras y El Salvador causados por el deporte rey; Viajes con Herodoto o Los cínicos no sirven para este oficio, una profunda reflexión sobre la profesión periodística.

La brillante trayectoria de Ryszard Kapuscinski le mereció recibir numerosos galardones, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias en 2003.

25.3.10

La agencia polaca de prensa crea el premio de periodismo 'Ryszard Kapuscinski'

El primer premio se fallará en marzo del próximo año y podrán competir tanto textos como trabajos emitidos en radio y televisión

Ryszard Kapuscinski.fOTO;fUENTE:Lavanguardia.es

"La agencia polaca PAP anunció hoy la creación del premio de periodismo 'Ryszard Kapuscinski' en homenaje al conocido reportero polaco, que se concederá cada año para reconocer los trabajos periodísticos más "honestos, objetivos y con una información más elaborada".

El primer premio se fallará en marzo del próximo año, según confirmaron hoy a EFE desde la Agencia Polaca de Prensa (PAP), y podrán competir no sólo textos, sino también trabajos emitidos en radio y televisión.

El reportero Ryszard Kapuscinski (1937-2007) fue un viajero incansable y recorrió a lo largo de su vida África, Asia y Latinoamérica como corresponsal de PAP. Entre las obras más conocidas de Kapuscinksi destaca Ébano, considerada por muchos expertos su mejor libro, en la que a través de varios reportajes describe diferentes países de África. Otras de sus publicaciones son La guerra del fútbol, en la que habla sobre los conflictos entre Honduras y El Salvador causados por el deporte rey; Viajes con Herodoto o Los cínicos no sirven para este oficio, una profunda reflexión sobre la profesión periodística.

"Decidí trabajar para la agencia de prensa por razones específicas, debido a la posibilidad de viajar (en aquellos años, durante el comunismo, era muy difícil para los polacos visitar países fuera de la órbita soviética)", recordaba Kapuscinski antes de su muerte.

"Pero en todos los demás aspectos, el trabajo de los periodistas en una agencia es como pura esclavitud. Ninguno de los periodistas de periódicos o televisión sabe qué tortura es escribir para la agencia, trabajando día y noche en las peores condiciones", reflexionaba. La brillante trayectoria de Ryszard Kapuscinski le mereció recibir numerosos galardones, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias en 2003.

Sin embargo esa reputación de incisivo y habilidoso cronista se ve ahora empañada por la reciente publicación de una polémica biografía, Kapuscinski non-fiction, de Artur Domoslawski. Este libro, que se ha convertido en un éxito de ventas en Polonia, pone en duda la veracidad de algunos de los datos que nutrieron sus crónicas, y plantea la posibilidad de que el reportero hubiese tenido una doble vida como espía al servicio del comunismo.

22.3.10

La ficción y la verdad periodística

La biografía del gran cronista polaco Ryszard Kapuscinski, escrita por Artur Domoslawski, desató una polémica mundial. El reportero de guerra habría acomodado muchas veces datos y situaciones a su arbitrio

KAPUSCINSKI el consagrado periodista del siglo XX debió recibir el Premio Nobel, pero de literatura. fOTO; fUENTE:Revista Ñ


"Todos los periodistas y aspirantes a autores de reportajes pueden aprender mucho de la controversia sobre Kapuscinski. La "no ficción creativa" es una pendiente peligrosa.
Si hubiera vivido unos años más, Ryszard Kapuscinski quizá habría podido obtener el Premio Nobel de Literatura. Aunque esas cosas se llevan con un secreto digno del Vaticano, estoy seguro de que era uno de los candidatos constantes de la Academia sueca. Entonces, los periodistas de muchos países habrían celebrado su designación por ser el primer escritor de "no ficción" que lo ganara desde Winston Churchill en 1953. Ahora ha estallado una seria polémica en su Polonia natal por un nuevo libro que sugiere que su no ficción no era tan "no ficción", después de todo. Es una polémica que ya ha dado la vuelta al mundo, porque el nombre de Kapuscinski es sinónimo en todas partes de un cierto tipo de reportaje político-literario.
Kapuscinski non fiction
Acabo de leer el libro, que se titula, en polaco, La no ficción de Kapuscinski. Su autor es el periodista Artur Domoslawski, de quien Kapuscinski fue modelo, mentor y amigo, y ha sido criticado por varios motivos. Entre ellos, su forma de abordar las numerosas aventuras amorosas del escritor viajero, que es verdad que me parece poco delicada, y su tratamiento del pasado comunista y los contactos ocasionales de Kapuscinski con la policía secreta, que en mi opinión está bien explicado.
Más en general, se ha criticado al libro por denunciar a un antiguo mentor. La viuda de Kapuscinski lo llama "parricidio". Yo creo que no lo es. Creo que el autor trata de ser imparcial y permite que hablen muchas voces diferentes. Capta al Ryszard que yo conocí, empezando por una brillante evocación de su cálida sonrisa, con la que desarmaba a cualquiera. Desarmaba a cualquiera literalmente, porque aquella sonrisa de humildad casi infantil le permitió salir bien librado de muchos enfrentamientos peligrosos con hombres armados, en Africa y otros lugares. Por otro lado, este libro es el grito prolongado de un discípulo preocupado e incluso desilusionado, alguien que, en sus casi tres años de investigación, encontró cosas que le perturban enormemente.
El quid de la cuestión, para Domoslawski, para mí y probablemente para el resto del mundo, es que se cruce el límite entre la realidad y la ficción. Es un tema que a algunos nos preocupa desde hace años. En 2001, para conmemorar el centenario del Premio Nobel de Literatura, la Academia sueca organizó un simposio sobre la Literatura de testigos, una delicada forma de sugerir que la Literatura, con mayúscula, no consistía sólo en ficción y poesía. Yo di una charla (reproducida en mi libro Facts are Subversive) en la que comenté que "con Kapuscinski pasamos sin cesar de la Kenia real a la Tanzania de ficción y viceversa, pero la transición no está claramente indicada en ningún sitio".
Ese mismo año, el antropólogo y escritor John Ryle escribió una brillante reseña en The Times Literary Supplement en la que documentaba numerosas inexactitudes, exageraciones y mitificaciones de Kapuscinski en sus escritos sobre África. Decía que, en su mayoría, tendían a lo que él denominaba el "barroco tropical", un estilo en el que todo se vuelve más exótico, salvaje, descontrolado, extremo y, por qué no decirlo, oriental. Ahora, Domoslawski sigue en parte las huellas del maestro, hasta Addis Abeba, por ejemplo, donde Kapuscinski investigó para escribir su famoso libro sobre la caída de Haile Selassie, El emperador, y a Santa Cruz, Bolivia. Y se ha encontrado con que los propios testigos de Kapuscinski se quejan de que hay material falso e inventado. Da numerosos ejemplos.
Lo que hizo Kapuscinski está ya fuera de toda duda. La cuestión es cómo reaccionar. Una corriente de opinión es la representada por el escritor estadounidense Lawrence Weschler, quien, según Domoslawski, ha dicho "¿qué más da en qué estante tengamos que colocar El emperador (1978) y El Sha o la desmesura del poder (1987), en ficción o no ficción? Siempre seguirán siendo unos libros magníficos". Un compañero de colegio de Kapuscinski afirma que El emperador es "la mejor novela polaca del siglo XX". Y, por supuesto, esos libros hablaban también de Polonia. Los lectores polacos los leían en parte como alegorías de su propia situación, y los censores del comunismo podrían haberlos prohibido si no se hubieran presentado como libros de no ficción que trataban de lugares reaccionarios y lejanos.
Una segunda corriente, que podríamos llamar de los "nerviosos defensores de Ryszard", está bien representada por Neal Ascherson, autor a su vez de soberbios reportajes sobre Polonia y otros países. Kapuscinski era un gran narrador de historias, no un mentiroso –escribe en la página web de The Guardian–, y existe una diferencia importante entre dar noticias y escribir libros. Pero luego hace esta afirmación, que me resulta muy sorprendente: "Casi todos los periodistas, excepto un puñado de santos, sacan punta a las citas o varían ligeramente las horas y los lugares para causar más efecto. Quizás no deberían, pero lo hacen; lo hacemos". ¿De verdad, Neal? ¿Y cuánto es, si no te importa explicarlo, "ligeramente"? ¿Y hasta dónde puede atreverse uno a "sacar punta"? No obstante, en el resto de su blog muestra su preocupación por el hecho de que Kapuscinski no dejara suficientemente claro al lector lo que hacía.
La tercera postura, en la que me incluyo, afirma que, aunque no haya –en los gráficos términos que emplea Ascherson– una "frontera con alambrada y focos", sí existe un límite fundamental, una zona fronteriza, que los escritores de no ficción debemos intentar no cruzar jamás. Si cruzamos ese límite, entonces debemos asignar una etiqueta distinta al producto final. Domoslawski ofrece una razón por la que hay que hacerlo: sencillamente, el deber de ser justos con nuestros lectores. Ustedes necesitan saber qué están leyendo. Al fin y al cabo, parte de la emoción de leer a un escritor como Kapuscinski nace de pensar que esas cosas han ocurrido. El estaba allí. Lo vio con sus propios ojos. Estuvo a punto de morir por informar de los hechos. Es un principio que su propia retórica ha defendido con frecuencia a capa y espada.
El segundo motivo es más profundo. Me da la impresión de que, para una persona armada con una pluma, existen pocas obligaciones más serias que la de ser testigo veraz de grandes acontecimientos. Al presentar el simposio de 2001 sobre la Literatura de testigos, el entonces secretario de la Academia sueca, Horace Engdahl, sugirió que "la verdad, en un principio, no es nada más que lo que certifica un testigo fiable". Quizá no sirva como regla filosófica universal, pero desde luego sí es aplicable a lo que hacen quienes escriben testimonios, sobre todo cuando se alzan solos en medio de la tragedia o el triunfo. Ser testigos de genocidios, guerras, revoluciones y muestras de valor humano en medio de la humanidad es –perdónenme el tono melodramático– una responsabilidad sagrada.
La verdad de la historia
Es cierto que, al elegir los hechos, las imágenes y las citas, al caracterizar a las personas reales sobre las que escribimos, quienes realizamos reportajes trabajamos, en muchos aspectos, como los novelistas. Pero, si tenemos en cuenta esa responsabilidad respecto a la historia y la promesa de "no ficción" que hacemos a nuestros lectores, debemos atenernos a los hechos de la mejor forma posible. No debemos cambiar el orden de los acontecimientos ni siquiera "ligeramente", ni "sacar punta" a nada que aparezca entre comillas. Todos cometemos errores. Nadie puede ver una situación en su conjunto ni ser totalmente objetivo. Todo el mundo tiene un punto de vista. Ahora bien, si digo que vi una cosa, es que vi esa cosa. No estaba en otra calle, en otro momento, ni me lo contó alguna otra persona mientras tomábamos una copa en el bar del hotel.
Creo que podemos hacer dos cosas. Una, sugerida en tono humorístico por el propio Domoslawski en una entrevista tras la publicación del libro, es que debería haber en las librerías una sección entre la ficción y la no ficción, en la que estuviera una nueva categoría llamada simplemente Kapuscinski. La otra es aprender del maravilloso trabajo de Kapuscinski pero también de sus transgresiones y, de esa forma, dar un testimonio más veraz."
(c) el pais y clarin

KAPUSCINSKI BASICO

VARSOVIA 1932-2007.
PERIODISTA

Luego de sus estudios en Varsovia, trabajó hasta 1981 como corresponsal extranjero de la agencia polaca PAP. Obtuvo numerosos reconocimientos, entre ellos, en 2003, el Premio Grinzane Cavour a la Lectura y el Premio Príncipe de Asturias. Entre sus libros-reportaje de mayor éxito figuran "Ebano", "El Negus", "Esplendores y miserias de un autócrata" (1983-2003), "Imperium", "Lapidarium" y "La primera guerra del fútbol y otras guerras de los pobres". Además publicó "El Sha o la desmesura del poder", "Los cínicos no sirven para este oficio. Sobre el buen periodismo"; "Un día más con vida"; "El mundo de hoy"; "Viajes con Heródoto" (Todos en Anagrama). "Los cinco sentidos del periodismo" (FCE y FNPI). Murió en Varsovia el 23 de enero de 2007.

17.3.10

Se publica por primera vez en España "Tworki", del polaco Marek Bienczyk


"Esta novela está destinada a personas con una cierta sensibilidad y fue escrita con auténtica hambre de sentimientos", dijo Bienczyk

Bienczyk.fUENTE:ADN.es

El escritor polaco Marek Bienczyk, uno de los más importantes de su país, llega por primera vez a las librerías españolas con su novela "Tworki", una obra ambientada al final de la Segunda Guerra Mundial en un gran hospital psiquiátrico, en la que se reflexiona sobre la experiencia del dolor y la pérdida.

"Esta novela está destinada a personas con una cierta sensibilidad y fue escrita con auténtica hambre de sentimientos", decía hoy Bienczyk al presentar su libro, que acaba de publicar la editorial Acantilado, en el Instituto Polaco de Cultura, acompañado por el editor, Jaume Vallcorba, y por su traductora, María del Pilar Lema Quintana, entre otros.

A caballo entre la lírica y la épica, "Tworki (El manicomio)" es, según Vallcorba, una novela "muy singular" en la que tan importante es lo que se dice como lo que se oculta, y que introduce al lector en un mundo "muy especial, que toca lo más profundo del alma humana".

Nacido en 1956, Bienczyk se enfrenta en esta novela, publicada en Polonia en 1999, a un mundo "enormemente trágico, en el que los seres humanos buscan su plenitud que les es constantemente negada por las circunstancias históricas y por las limitaciones del alma", señaló el editor.

Bienczyk se sentía hoy feliz de que un libro suyo se haya publicado por fin en español, una lengua que aprendió de joven, aunque la ha olvidado en parte, y que admira desde que en los setenta leyó a los grandes escritores latinoamericanos.

El gran poder poético que hay en "Tworki" sedujo al escritor Milan Kundera, para quien "esta novela no se parece a ninguna otra", pero le ha ocasionado más de un problema a Marek Bienczyk a la hora de ser traducida a otras lenguas, por ejemplo, al alemán: el editor rechazó la traducción que se le ofrecía porque no captaba el lirismo de la obra.

"Para un lector polaco tampoco es fácil leer este libro, porque requiere bastante atención y una cierta sumisión para dejarse llevar por este tipo de lenguaje", explicó hoy Bienczyk.

La dificultad, prosiguió el autor polaco, estriba en que, con ese lenguaje, él busca "un modo de expresión que haga honor al hecho que describe y que arranca con la decisión de una joven judía de veinte años que se entrega a la policía alemana en la Segunda Guerra Mundial y que deja una carta de despedida".

Esa carta "existió en realidad" y por carambolas del destino llegó a manos de Marek Bienczyk, como también llegó un anillo que llevaba grabados los nombres de una de una pareja judía "y un símbolo de amor. Fue muy conmovedor", aseguró el escritor.

En Polonia, tras la Segunda Guerra Mundial, han aparecido numerosos objetos de este tipo, a partir de los cuales "se ha podido ir recreando la historia de aquellos años", comentó el novelista, cuyo ensayo "Melancholia. De los que han perdido aquello que nunca se encuentra" será publicado próximamente en España por Acantilado.

También existe el hospital psiquiátrico Tworki, situado a veinte kilómetros de Varsolvia y que Bienczyk convierte en su novela "en un espacio idílico, alejado del sufrimiento del mundo externo". Crea así "una imagen bucólica" donde predomina el sentimiento por encima de los hechos históricos.

"Siempre creo oasis en mis novelas, enclaves donde el hombre puede escapar de la maldición de la Historia", afirmó el escritor para añadir a renglón seguido que los enfermos mentales de "Tworki" revelan "la verdad sobre el mundo, que no es demasiado alegre".

En un gesto irónico, el escritor le ha puesto a algunos personajes nombres de grandes representantes de la cultura europea, como Goethe, Rubens o Durero. Es su forma de "saldar" sus deudas "con la cultura europea".

En el futuro, bromeó, "esos locos serían reemplazados por otros que se llamarían John Lennon o Mick Jagger".

4.3.10

Kapuscinski, mito roto

Jon Lee Anderson, compañero del reportero, asegura que solía mezclar ficción y realidad. También dejó circular el error de su amistad con el Che

Ryszard Kapuscinski.
RyszardKapuscinski.fOTO;fUENTE:Elperiodico de Catalunya

En la contraportada de la edición inglesa de los reportajes literarios de Ryszard Kapuscinski, Ébano y La guerra del fútbol, se afirma que el periodista polaco «entabló amistad con el Che Guevara en Bolivia». Una imagen perfecta, el gran reportero mano a mano con el gran guerrillero. El único problema es que no era cierta.

El propio Kapuscinski reconoció en la intimidad esa falsedad –lo hizo ante su colega el norteamericano Jon Lee Anderson– pero que nunca se molestó en corregirla en público. «Me decepcionó que nunca reconociera ese error», asegura Anderson vía internet. El dato podría parecer menor pero adquiere un nuevo significado ante la reciente aparición en Polonia de la irreverente biografía escrita por un discípulo de Kapuscinski, Artur Domoslawski, en la que se revela la falta de rigor del famoso reportero en el ejercicio de su profesión, amén de vincularle a los servicios de inteligencia del gobierno comunista polaco.
Lo dijo John Ford en aquella vieja película: «Cuando la gente se ve obligada a elegir entre la realidad y la leyenda prefiere la leyenda». Al mejor reportero del siglo XX, todos los calificativos se le quedaban cortos. El año de su muerte, el 2007, a los 74 años, su nombre aparecía en las quinielas para el Nobel, en lo que hubiera sido el definitivo reconocimiento para el periodismo literario que él ejerció con magisterio.
Ahora, la biografía que amenaza con situar el mito al nivel del suelo explica cómo exageraba la realidad inventando imágenes para adaptarlas a su historia: como aquella interpretación de que los peces del lago Victoria habían engordado gracias a los cadáveres que Idi Ami arrojaba allí, cuando se trata de una zona que siempre había albergado una fauna piscícola formidable.
¿Faltó a la verdad Kapuscinski? ¿Se saltó las reglas básicas del rigor periodístico? Para Jon Lee Anderson la valía de Kapuscinski es más artística que estrictamente profesional. «Él era un escritor genial que fue más allá del periodismo y creó su propio género, un híbrido entre ficción y no-ficción, algo que quizá deberíamos llamar faction», dice en relación a sus libros periodísticos –como El emperador, el Sha, Ébano y Un día más con vida– que califica de «magníficos». Y añade: «No creo que haya ficción en sus artículos destinados a los periódicos».
Dilema
Gran escritor y hombre con debilidades, el retrato que Anderson hace de su colega obliga a decidir: «¿Cuál de los dos Kapuscinskis acabará siendo parte de nuestro patrimonio, el falsificador de datos o el gran escritor? ¿Cuál nos complace más? ¿Cuál ofrece una mayor aportación a la cultura universal? ¿Cuál es más justo con el Kapuscinski difunto y el legado que dejó».

3.3.10

"¿Nos dijo Kapuscinski toda la verdad?"

ENTREVISTA
La primera biografía del gran cronista y escritor ha armado un gran revuelo en Polonia, donde su viuda intentó sin éxito parar su publicación. El libro pone en duda la veracidad de algunos textos y declaraciones del autor de Imperio

El periodista polaco Artur Domoslawski, autor de la biografía sobre Kapuscinski.fOTO:GAZETA. fUENTE: El País.com

A Ryszard Kapuscinski la entrevista le parecía un género despreciable. Se jactaba de nunca haber hecho una. Artur Domoslawski, el reportero de Gazeta Wyborcza que fuera su discípulo y amigo durante los últimos nueve años de su vida, cuenta que cuando Kapuscinski preparaba Imperio, su libro de viajes a la Unión Soviética, alguien le preguntó si quería entrevistar a Gorbachov. "¿Pero de qué voy a hablar con él? ¿De amor?", dijo. Creía que los políticos nunca le iban a decir la verdad y que no tenía sentido entrevistarlos. Pero a él sí le gustaba que lo entrevistaran. "Una vez me dijo con cierto orgullo que había concedido unas mil entrevistas", recuerda Domoslawski, quien ha titulado la biografía sobre su admirado amigo Kapuscinski non fiction.
l anuncio de su publicación ha desatado una guerra silenciosa: la viuda de Kapuscinski pidió al tribunal civil de Varsovia que impidiera su difusión. Domoslawski ha vivido los últimos días en el ojo de la tormenta. Ésta podría ser otra entrevista despreciable.

Pregunta. Cuando Kapuscinski murió, aparecieron textos que oscilaban entre la hagiografía y la denuncia póstuma. ¿Cómo escribió la biografía de un personaje que fue su mentor y amigo?

Respuesta. Intenté resolver una serie de preguntas clave para entender a Kapuscinski. Uno: ¿Cómo hizo su carrera de gran reportero en un sistema que no era democrático? ¿Era suficiente tener el talento de reportero y de escritor? ¿O era necesario tener otros talentos como el de un negociador político, el saber convivir con gente extraña y el de tener un buen olfato? Dos: ¿Cómo fue la vida privada de un hombre que creció en medio de una guerra y que después estuvo siempre de viaje? ¿Cómo fue el Kapuscinski hijo, padre, esposo y amante? Tres: ¿Nos dijo siempre toda la verdad de lo que había sucedido y de lo que había sido testigo? ¿O cruzó las fronteras de la ficción vendiendo lo que hacía como periodismo? Había varios temas polémicos por investigar: durante décadas, Kapuscinski creyó en el Partido Comunista de Polonia y construyó su carrera de escritor utilizando su posición privilegiada, no de un modo cínico sino como un creyente de verdad. También colaboró con el espionaje polaco mientras era corresponsal en América Latina y África.

P. ¿Cómo lo conoció?

R. Un día Kapuscinski se apareció en Gazeta Wyborcza y le pidió a mi jefe que nos presentara. Le había gustado un texto que yo había escrito sobre Colombia, acerca de las negociaciones entre las FARC y el presidente Pastrana. Al principio fue más una relación de discípulo-maestro. Pero en poco tiempo se convirtió en una verdadera relación entre dos amigos.

P. ¿Qué problemas de conciencia tuvo al escribir su biografía?

R. Cuando iba descubriendo cosas que aparecían como desfavorables a él, mi dilema era si dejar el trabajo o seguir. Con el tiempo, interioricé todo eso y empecé a dejar de mirar a Kapuscinski como un mito. Se trataba sólo de mirarlo como a un ser humano.

P. ¿Qué diría a quienes, antes de leer esta biografía, le han acusado de oportunista y traidor?

R. No acepto este tipo de acusación. Creo que quien lea mi libro se dará cuenta de que la biografía fue escrita con una enorme simpatía. Kapuscinski me fascina. En primer lugar, porque ayudó a un entendimiento universal de los mecanismos del poder. Kapuscinski no cree que el poder trate del progreso y del bien de la gente, cree que el poder trata sólo del poder, y punto. A pesar de toda su desilusión sobre las revoluciones que vio, fue un simpatizante de los cambios radicales. En segundo lugar, Kapuscinski nos propuso otra lectura sobre los desafíos del mundo de hoy desde la perspectiva de los excluidos: dio voz a los que nadie escucha y habló en nombre de ellos. Era un cronista y abogado de conflictos que nadie parecía advertir ni entender. Nunca compartió el entusiasmo por el capitalismo ni por las ideas de difundir la democracia entre los salvajes. La tercera gran contribución de Kapuscinski fue elevar el reportaje al nivel de la gran literatura. A veces hacía experimentos literarios peligrosos para el periodismo. Es complicado llamar "periodísticas" sus historias, pero en la mayoría de casos son gran literatura. Por eso fue candidato para el Premio Nobel. Su camino es a la vez un gran ejemplo y una gran advertencia: cruzar las fronteras entre los géneros de ficción y no ficción sirve sólo para los cronistas y escritores más honestos y talentosos.

P. ¿Cómo administró todos los rumores sobre él?

R. Verificaba uno por uno. Por ejemplo, se supone, por lo que escribió el mismo Kapuscinski, que se había salvado de ser fusilado en cuatro ocasiones. Hasta donde se sabía, él era el único testigo de lo que supuestamente le había sucedido. Según testimonios que encontré, en uno de esos casos, Kapuscinski no fue el único testigo. En la biografía, no puedo concluir que los otros tres casos en que Kapuscinski dijo que había estado a punto de ser fusilado tampoco fueran verdad porque en estos él fue el único testigo. ¿Era un cobarde para viajar a lugares peligrosos? No. Kapuscinski pasó muchos años viviendo en lugares en los que arriesgaba su vida. Pero también sabía que parte de la literatura son los mitos y leyendas, y que el imaginario del mundo intelectual está repleto de estos sobre escritores. Él se esforzó para fabricar este mito sobre él mismo. Llamar a eso "mentira" incluye un juicio moral que no comparto. La palabra "fabulación" es más justa. Kapuscinski mismo usaba la expresión "intensificar la realidad" para contar lo esencial sobre ella.

P. ¿Cómo quería él que lo viéramos?

R. En un momento de su vida Kapuscinski se dio cuenta de que tenía una experiencia extraordinaria en la comunidad de reporteros internacionales: que fue un gran testigo de la caída del sistema colonial en África, pero que, a diferencia de otros, él estuvo en más lugares y por más tiempo. Se dio cuenta de que fue también testigo de revoluciones, dictaduras, golpes de Estado y toda clase de rebeldías en América y Asia. Se dio cuenta de que estuvo cerca de grandes personajes de todo el mundo, aunque, como se suele creer, no llegó a conocerlos a todos. Lo empezaron a llamar "el reportero del siglo XX", alguien que durante la segunda mitad del siglo pasado estuvo en todas las partes donde había sucedido algo trascendente, un gran testigo. Quería que pensáramos eso. Dijo que había recorrido la ruta del Che en Bolivia, y a partir de esta frase se creyó que estuvo junto a él. En las portadas de la edición inglesa de La guerra del fútbol y de Ébano se publicitaba que había tenido amistad con el Che o Lumumba. Y Kapuscinski nunca lo corregía ni lo negaba. Cuando Jon Lee Anderson estaba preparando la biografía del Che, le preguntó si lo había conocido y Kapuscinski le dijo que eso era un error de la editorial. Pero pasaban los años y las mismas frases aparecían en las cubiertas de sus libros. Quería que lo viéramos también como a un escritor y, en sus últimos años, como a un pensador.

P. ¿Cómo entender su colaboración con el Servicio de Inteligencia de la Polonia comunista?

R. Para entender el caso de Kapuscinski es justo contextualizar cómo eran durante la guerra fría las relaciones entre el poder y los intelectuales. Fue una época en que los servicios de inteligencia usaban a los periodistas, escritores, científicos y artistas para obtener información. Por su amistad con gente del Partido Comunista pudo haberse negado a colaborar. ¿Por qué no lo hizo? Porque veía a la Polonia comunista como su patria. Era un creyente en el socialismo. ¿Cometió un pecado? Sí. En esa época no lo entendió. Sólo pudo entenderlo años después.

P. ¿Imagina a Kapuscinski acabando de leer su biografía?

R. Si él hubiera escrito una biografía de alguien, lo habría hecho de una manera similar a la mía, pero no sería feliz leyendo la suya. Después del esfuerzo que hizo durante años para esconder cosas de su vida y crear una leyenda, tal vez se molestaría conmigo. ¿Hubiese sido mejor que escribiese su biografía alguien que no lo hubiera conocido y admirado tanto?

Julio Villanueva Chang es editor de la revista literaria Etiqueta Negra.

19.2.10

Intentan subastar en Internet un ejemplar robado del "último gran poema épico europeo"

Los arrestados ofrecían una edición de 1834 del Pan Tadeusz por "apenas" 2.500 euros. El poemario, del polaco Adam Mickiewicz, es único.fUENTE:Agencias

"La policía polaca detuvo hoy a dos hombres acusados de intentar subastar en internet un ejemplar único del poemario Pan Tadeusz, de Adam Mickiewicz, que había sido robado en 1983 de una biblioteca local, algo que los arrestados aseguraron desconocer. aparece claramente en la contraportada del libro y evidencia la sustracción.Uno de los detenidos explicó a los agentes que el poemario, editado en París en 1834, lo cual lo convierte en un ejemplar único, fue un regalo de su difunta abuela, quien nunca le dijo que se tratase de una antigüedad robada, a pesar de que el sello de la biblioteca de Lódz

Los dos hombres habían colgado fotografías del Pan Tadeusz en una web polaca de subastas, con un precio de salida de 10.000 zloty (unos 2.500 euros). Los agentes detectaron la oferta en internet y procedieron a detener a sus autores, que aparecían bajo el pseudónimo Mirlo blanco. Pan Tadeusz es el poema épico más conocido del polaco Adam Mickiewicz, y fue publicado por primera vez en París, en 1834, ya que su divulgación en la Polonia ocupada estaba prohibida, al considerarse un texto sedicioso.

El Pan Tadeusz de Mickiewicz es considerado como el último gran poema épico de la literatura europea, y es símbolo de la lucha polaca por la libertad durante el periodo romántico."

16.2.10

La viuda de Kapuscinski quiere que no se publique su biografía

NO ES FICCION. Kapuscinski Non-Fiction de Artur Domoslawski saldría a la venta en tan sólo dos semanas.fOTO:Archivo:fUENTE:LA Vanguardia.es

El autor, Artur Domoslawski, sospecha que "el problema reside en un pasaje de la biografía que se refiere a la posible colaboración con los servicios secretos comunistas"

La viuda del escritor y reportero Ryszard Kapuscinski quiere impedir que se publique la biografía de su marido, fallecido en 2007 y considerado uno de los mejores periodistas del mundo, con 19 libros publicados y reconocimientos como el Premio Príncipe de Asturias.


"La que fue esposa de Kapuscinski (1932-2007), Alicja Kapuscinska, ha solicitado al tribunal civil de Varsovia que impida la divulgación del libro 'Kapuscinski Non-Fiction', de Artur Domoslawski, según informa hoy la edición digital de 'Reszpospolita'.

La viuda Ryszard Kapuscinski no ha querido dar explicaciones e insiste en que su abogado le ha recomendado no hablar del tema hasta que los jueces se pronuncien sobre su petición.

"Estoy sorprendido, no quiero creer que la mujer de un gran autor quiera que los tribunales censuren la difusión de información", lamenta Domoslawski, quien sospecha que el problema reside en un pasaje de la biografía que se refiere a la posible colaboración de Kapuscinski con los servicios secretos comunistas.

Artur Domoslawski ha explicado que cualquier referencia a la conexión del fallecido reportero con el espionaje durante el comunismo se basa en archivos del Instituto para la Memoria Nacional (IPN), una institución encargada de estudiar los crímenes cometidos durante el periodo de ocupación nazi y comunista.

A pesar de las dificultades, el autor mantiene su intención de publicar la biografía de Ryszard Kapuscinski, un lanzamiento que está previsto para dentro de dos semanas.

Entre las obras más conocidas de Kapuscinksi se encuentra "Ébano", considerada por muchos expertos su mejor libro, en la que a través de varios reportajes describe diferentes países de África. Otras de sus publicaciones son "La guerra del fútbol", en la que habla sobre diversos conflictos africanos y latinoamericanos; "Viajes con Herodoto" o "Los cínicos no sirven para este oficio".

Ryszard Kapuscinski fue un viajero incansable y recorrió a lo largo de su vida África, Asia y Latinoamérica como corresponsal de la Agencia Polaca de Prensa (PAP).

Muere Kapuscinski (2007)