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24.11.09

Un libro de Sábat retrata la vida del gran escritor Juan Carlos Onetti

"PESIMISTA MILITANTE. UNA INTERPRETACION GRÁFICA"El viernes se presentó en Montevideo. Son 22 caricaturas inéditas, desde su juventud hasta el exilio.


RETRATO. Onetti, sus anteojos, el cigarrillo y la lectura en la cama. (SABAT)
El nuevo libro de dibujos -o caricaturas o pinturas -de Hermelegildo Sábat, Pesimista Militante. Una interpretación gráfica de Juan Carlos Onetti, que se presentó ayer en Montevideo, en la Facultad de Artes de la Universidad de la República, será un tesoro para los lectores del gran escritor uruguayo (Premio Cervantes, 1980), a 100 años de su nacimiento.

¿Por qué un tesoro? Por dos motivos, uno obvio y otro no tanto. En primer lugar, los dibujos (veintidós caricaturas inéditas que retratan a Onetti desde su juventud bohemia montevideana hasta su exilio melancólico en Madrid, pocos años antes de morir) son de las clásicas pinceladas de Sábat, ya una leyenda del periodismo gráfico del Río de la Plata. Amigos de toda la vida, la mirada de Sábat es mucho más que documental. Es como un reencuentro sentimental con el escritor, que murió en 1994, en Madrid. La convivencia con los dibujos ofrece al lector la posibilidad de llegar a conocer un Onetti auténtico, como uno se imagina que lo percibían sus amigos: se ven sus gestos, sus miradas, sus hábitos -la lectura y el tabaco, por ejemplo-, su vestimenta y su melancolía.

¿Y el segundo motivo que hace que este delgado álbum sea indispensable para los onettianos? Cada dibujo esta acompañado por un breve texto que, como las caricaturas, resume el ser fundamental de Juan Carlos Onetti, tal vez mejor, incluso, que una extensa biografía autorizada. Un ejemplo: "Mientras ladraba en el hall de su departamento de Madrid, dirigía su estentórea voz hacía un oscuro espacio debajo de la mesa, y acusaba: "Están allí". Como nadie inquiría, redondeaba el chiste con dos palabras: "La CIA".

La presentación de Pesimista Militante fue en el marco de la inauguración de la exposición de las obras originales del libro.

En la ceremonia estuvieron presentes miembros de la Facultad de Artes, Rodrigo Arocena, rector de la Universidad de la República; Gustavo Lugones, rector de la Universidad Nacional de Quilmes; y Alejandro Archain, gerente general del Fondo de Cultura Económica (Argentina). La edición del libro fue compartida por las tres entidades.

La presentación del libro de "Menchi", como le dicen a Sábat sus amigos, estuvo a cargo de Lászlo Erdelyi, director del suplemento cultural del diario El País, de Uruguay, el escritor Enrique Estrázulas, y Omar Prego Gadea, especialista en la obra de Onetti y autor del prólogo de Pesimista Militante, en el que dice: "Sábat ha creado un nuevo género narrativo que encuentra su expresión en este libro-objeto. En este álbum. Y el personaje es Onetti. El pintor-escritor lo califica, lo bautiza interpretación gráfica. Veraz definición para este libro que nos captura, nos fascina, que no escapa, sino que exige el calificativo obra de arte."

El primero en hablar fue Prego Gadea: "Este libro, que es una maravilla, sirve para ir penetrando en el mundo de Onetti, y de sus cuentos". Señaló su deseo de que este libro pueda aportar a que una nueva generación de lectores jóvenes conozcan a Onetti y de esta manera siga presente. Le siguió Estrázulas, quien consideró que Sábat "es uno de los mejores dibujantes del mundo".

Erdelyi, por su parte, dijo que "Onetti aún sigue siendo en Uruguay un autor más de nombre que leído. Hay una falta de lectura en las generaciones jóvenes".

Sábat, a su turno, dijo que consideraba que este libro, así como los que hizo sobre el poeta portugués Fernando Pessoa y sobre Astor Piazzolla, son tres obras sobre personas tímidas, y que él tiene simpatía por los tímidos. "Pessoa es el premio Nobel de los tímidos", señaló, y agregó que a Onetti no le hubiera gustado este homenaje, porque él era antihomenajes.

En una charla previa a la ceremonia, Sábat contó a Clarín algo de los orígenes del libro y de su amistad con Juan Carlos Onetti. "Yo no lo quiero decir, pero gran parte de las cosas que están allí son autobiográficas." Aunque se detecta a veces una especie de juego literario, Sábat afirma que todo lo que está escrito es producto de su memoria, de sus encuentros con Onetti tanto en las redacciones y los cafés de Uruguay y Buenos Aires como en la casa de Onetti en el exilio.

Es de esperar que el libro de Sábat le transmita al lector la lenta y profunda meditación que fue el terreno preparatorio de la obra. Dice Sábat: "Lleva mucho tiempo conocerse a uno mismo. Y conocer a un tipo difícil como era Onetti también es difícil. Yo a Onetti lo leo y lo releo y pienso que generó un mundo donde podían existir sus personajes. Y creo que leer a Onetti no genera un esfuerzo, pero sí es para los que aman la lectura. No es una lectura para iniciados, ni nada por el estilo. Pero hay que tener el hábito de la lectura para tolerar a Onetti, porque requiere mucha concentración."

Sin caer en sentimentalismos, Sábat no pudo evitar confesar que su libro es un acto de amor fraternal: "Esta es la única forma que yo tengo ahora para acercarme a él. Yo lo extraño. Era un tipo único."

Así como los dibujos no caen en estereotipos, sino que sorprenden por su sencillez y espíritu lúdico, Sábat tiene una mirada sobre Onetti que supera el cliché: "Sucede lo siguiente. Creo que no todo el mundo se acepta a si mismo tal como es. Onetti se aceptaba tal como era. Entonces evidentemente tenía, además, lo que tiene la gente como él: un sistema y una disciplina que le permitieron escribir varios libros". Preguntamos si se refiere a su alcoholismo. Sábat contesta: "El punto es éste. Yo creo que se ha difundido demasiado el hecho que él era alcohólico (cosa que si era) y el hecho de que pasó no sé cuantas horas dentro de la cama. Pero esto es una reducción demasiado simplista para definir un hombre. Es decir, si se entra plenamente en la lectura de Onetti, uno se encuentra con un hombre completo."

Onetti es un escritor que inspira a los otros escritores. Lo que se llama en ingles, a "writer's writer": o un escritor de escritores. Novelistas de indiscutible prestigio, desde Carlos Fuentes hasta Julio Cortázar, lo han citado no sólo como una inspiración, sino como uno de los manantiales de la literatura latinoamericana del siglo XX.

En un ensayo publicado en el 2008, titulado El viaje a la ficción, Mario Vargas Llosa no se reserva los elogios y declaraciones de admiración profunda por el novelista y cuentista uruguayo. Es, de hecho, uno de los libros recientes más interesantes para acercarse al mundo artístico de Onetti, a quien Cortázar definió como "el más grande novelista latinoamericano."
Andrés Hax
fuente: Revista Ñ

1.11.09

Un inesperado autorretrato

Se reúne en libro el epistolario del escritor uruguayo con el crítico de arte Julio E. PayróCartas de un joven escritor (que la editorial argentina Beatriz Viterbo publica en coedición con Trilce, de Uruguay; Era, de México, y Lon, de Chile) reúne la correspondencia que el escritor uruguayo Juan Carlos Onetti (1909-1994) intercambió a lo largo de dos décadas con el prestigioso crítico de arte argentino Julio E. Payró (1899-1971) que en esos años trabajaba en LA NACION. Aquí presentamos dos de esos textos compilados por Hugo J. Verani. En el primero, Onetti se refiere al americanismo y a la situación europea previa a la Segunda Guerra Mundial, relata una visita al pintor Joaquín Torres García y describe algunos de los rasgos que definirían su narrativa posterior. La segunda de las cartas, la única en la que habla de su vida sentimental, comunica su separación de María Julia, su segunda esposa.

21 de abril 1938
Querido Payró:
Mal principio, mon cher. Comprendo que el indo, latino o hispano americanismo produzca en la conciencia de sus cultores un cierto olvido de las clases de geografía de la infancia en que aprendimos y repetimos y dibujamos los límites políticos de los no me acuerdo cuántos libres e independientes países que forman nuestro continente. Me parece simpático ese desprecio por las fronteras, ese amor ardiente que funde en armonioso conjunto a las jóvenes hijas de la Revolución de Mayo. Pero no, nunca, hasta un punto en que se olvida la idea de Patria que, quien más quien menos, todos hemos mamado desde la cuna (¿se fijó que los niños nunca maman en la cuna y mucho menos, claro está, desde ella?). Todo esto para decirle, aunque le duela, que no puedo admitir como cosa saludable esa fraternización sudamericana si ella llega hasta el punto de que los hijos de una nueva y gloriosa Nación abandonen y hasta regalen displicentes lo que aquella guarda de más genuino y valioso en su acervo cultural. [...] Y en cuanto a la otra cita, que no es de Yrigoyen ni de Cristo, que habla de Júpiter y la ceguera, debo decirle que en mi opinión ni Chamberlain ni Blum o Daladier -o el que está pidiendo votos de confianza, dinero al Banco y patriotismo a los huelguistas de París en el momento en que usted reciba ésta- está ciego. No es eso. Júpiter se ha limitado, vaya a saber si para perderlos o no, con dejarlos tuertos. El ojo enfermo de los citados personajes mira, sin ver, naturalmente, para au-delà des Pirinées [sic]. El ojo sano regardea el Banco de Inglaterra y el Crédit Lyonnais. Los caballeros sospechan que la guerra próxima parirá el fascismo o la otra cosa innombrable para una buena parte del mundo. Y en el fondo de sus corazones ardientes prefieren, varios miles de veces, el fascismo, impuestos, economía dirigida y todo lo que se quiera; pero habrá capital, ricos y pobres, explotadores y explotados. Con algunas quitas, es seguro que Léon Blum salvará su famosa colección de platerías. Y eso es todo. De ahí a dar como cosa hecha el fin de Europa, su barbarización por las bestias con botas, hay un paso largo. Sólo Dios sabe lo que va a resultar de ahí. Yo espero y no lo mismo que usted. Y otra cosa: para el caso de que sus macabros pronósticos se cumplieran, tampoco veo claro ni fácil el rol de Sudamérica como mantenedora de la llama sacra de la cultura occidental, o como vientre de primeriza que pueda darnos una nueva. Yo creo que así como hemos importado el liberalismo y la democracia, los modelos de Jean Patou, los chorizos frankfurter, el psicoanálisis y Carlos Gardel y etc., importaremos también el nazismo u otra forma de la bestia. Ya hemos empezado.
Pero entretanto... Me alegro de sus actividades. Casi casi, hasta por las no del todo gratas, como las traducciones del portugués y las conferencias platónicas. Yo escribo, nada más. Muy a menudo voy a verlo a Torres. Me quedo después de la conferencia y de la fuga de los epígonos, y entonces charlamos. Hay mucho de Don Quijote en Torres; no en un sentido mayúsculo, heroico (aunque también lo tenga), sino humanamente, como forma simpática y tan honrosa de estar loco. La confusión entre castillos y ventas y -sobre todo- entre castellanos y venteros. Ahora está muy cambiado, por todo lo de Europa y España y por tener la hija acorralada allí. En el hall o atrio del Templo Abstracto ha puesto una combinación de fotos que muestra las viejas obras de arte arquitectónico de España, principalmente de Cataluña. Encima de ellas, grande, planea un estupendo trimotor que debe ser Caproni según sospechas. Ya ve usted cómo la abstracción no lo es tanto. Y en cuanto a él mismo: ya no cree en las democracias, ni en la mismísima señora con mayúscula. Sus esperanzas están en Rusia, su admiración en el grande y fuerte y sabio camarada Stalin. Sobre todo por el fusilamiento de [Mikhail] Tukachevsky y otros mariscales. «Si hubiera hecho lo mismo la República Española con Sanjurjo y los otros...!». Le estoy tomando mucho cariño al viejo don Torres García. Ella es también inteligente y encantadora, con su manera de escuchar entornando los ojos y una sonrisa de muchacha. Del hijo he visto dos pinturas últimas, dos naturalezas muertas semipicassianas, con botella, mesa, vasos, pipa y periódico, que me gustaron mucho. [...] Ayer me llamó Torres para que escuchara una conferencia suya sobre la necesidad de no seguir imitando a Europa y hacernos nuestra culturita con total independencia. [...]. No sé si es americanismo; pero me está dando náuseas el "escribir bien". Pienso en alguna manera, otra, más despreocupada, más directa, semi lunfarda, si me apuran. Y usted, hijo del Sol y el gran Patagón, quemará su archivo y sus libracos, toda la polilla ya inútil de la vieja Europa que fuera un día. Luego, con taparrabo de plumas y manta listada se situará no lejos del ombú que la Pampa tiene, o en algún picacho de los Andes, o pastoreando llamas en el altiplano. Y allí esperará que el gran silencio le borre las costras de la difunta cultura y el Padre Sol le traiga alguna mañana el mensaje de América para su alma y una ingenua y eterna geometría para sus pinceles.
* * *
11 noviembre 1941
Querido Julio:
Unas pocas líneas, justamente ahora, después de tanto silencio, para cumplir con el deber de amistad de comunicarle que Mlle. Vibert, Mlle. Miracle, ha decidido cambiar su escritor de cuentos por un homérico narrador de viva voz. Vino, estuvo una semana conmigo, ofreció quedarse por encomiable espíritu de sacrificio y acabó por irse para siempre jamás en el ómnibus de las 8:30 de la mañana de hoy, lunes 10 de noviembre del enigmático año de 1941. No puedo decirle qué fue para mí esta semana. Tenerla a mi lado y verla ardiendo y en silencio, como una bestia enferma, de su amor por otro, ver su "cara de tierra y sus desesperados ojos" vueltos hacia el recuerdo y la esperanza de otro hombre. Todo esto después de ocho años de milagro cotidiano, luego de haberme decidido yo a cimentar en piedra mi vida con ella, cortar el resto y hacerle un hijo. He pensado mucho en el "Niño Eyolf" [Personaje de Henrik Ibsen]. Creo que está loca, enferma, embrujada; pero el amor es así. Para rematar esto quiero decirle que no sufro. Esta mañana acabó con eso; si no me maté enseguida es posible que me haya salvado de werthear si no me tiende una emboscada algún momento aislado de soledad y desesperanza.
Pero por lo que puedo sentir lo peor pasó; estoy invadido por una paz y lleno de una fuerza como nunca me habían sido dadas. No tengo por ahora ningún plan de futuro. Si pudiera saber que ella no va a sufrir dormiría en paz y estaría contento. Es posible que mi vanidad sea excesiva, pero no tengo absolutamente ninguna clase de celos. Por desgracia, mi temor de que sea desdichada tiene base intuitiva y cínica base lógica. Aparte de esto me siento tranquilo y seguro -se lo confieso a usted- confortado por una mezquina satisfacción de pastor protestante de no haber sido yo quien rompió el pacto tácito. Cuando quiera escriba. Tengo un cuento absurdo a medio hacer para Mallea.
No olvide su promesa de hacerse una escapada a Montevideo. En alguna parte dice Goethe algo así como que "uno es lo que hace". Ergo, cuando uno hace otra cosa ya no es uno. La carne y el cerebro pueden tratar de mantener la ilusión. Pero hay alguna parte definitiva que de manera inexorable anota el cambio y registra con todo el luto necesario la correspondiente defunción.
Saludos, Onetti
© LA NACION


25.9.09

Vargas Llosa gana el Premio Caballero Bonald con una reflexión sobre Onetti


El escritor peruano Mario Vargas Llosa fue distinguido hoy con el Premio Internacional de Ensayo Caballero Bonald 2009, por su libro "El viaje a la ficción", una obra en la que analiza detalladamente la vida y la obra del autor uruguayo Juan Carlos Onetti.

El fallo del premio, dotado con 30.000 euros (unos 44.100 dólares), se hizo público hoy en la Casa de América de Madrid.

El jurado destacó que la obra premiada "recrea el complejo, inquietante y a veces perturbador mundo de Onetti con un ejercicio de gran intensidad crítica".

El premio, convocado por la Fundación Caballero Bonald y la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, reconoce la gran importancia que posee el género ensayístico para el conocimiento más profundo de la realidad.

El galardón, que el pasado año recayó en el historiador Ricardo García Cárcel, tiene como finalidad promover la difusión de los autores de ensayos y las publicaciones que las acogen.

Vargas Llosa dice que su obra de ficción parte de la incertidumbre y el desasosiego
Un nuevo libro indaga en la amistad quebrada entre Vargas Llosa y García Márquez