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25.8.10

Pessoa en Brasil, interactivo y musical

El universo del escritor portugués Fernando Pessoa regresa a Brasil de la mano de una exposición que hoy abrió sus puertas con la intención de homenajear al pueblo que puso música a sus versos

SESENTISTA. El interés por Pessoa en Brasil data de la década del 60, cuando Caetano Veloso y María Betania cantaron y adaptaron versos del poeta.foto.fuente: Revista Ñ

El universo fragmentado, intelectual y filosófico de Fernando Pessoa regresa a Brasil de la mano de una exposición interactiva que hoy abrió sus puertas al público con la intención de rendir un homenaje al pueblo que, seducido por el mensaje del poeta portugués, puso música a sus versos.

La muestra, que se exhibirá en el Museo de Lengua Portuguesa de Sao Paulo hasta el próximo 30 de enero, quiere ser "un homenaje a los brasileños, porque están entre los primeros que apreciaron a Fernando Pessoa", dijo a Efe Richard Zenith, uno de los comisarios de la exposición.

El experto aseguró que el interés por Pessoa en Brasil data de la década de los años 60 y dijo que músicos brasileños como Caetano Veloso y María Betania cantaron y adaptaron versos de Pessoa, mientras que en Portugal no gana auténtica popularidad hasta la publicación del "Libro del Desasosiego" en 1982.

La muestra, titulada "Fernando Pessoa, plural como el universo" recorre el mundo creativo del literato y comienza con la presentación de algunos de los heterónimos más célebres de los que el portugués se valió para su producción literaria como Ricardo Reis, Alberto Caeiro, Álvaro de Campos o Bernardo Soares.

La exposición, que busca acercar la complejidad literaria y filosófica de Pessoa a un público no conocedor de su obra, comprende imágenes de la Lisboa en la que vivió, una cronología sobre la vida del poeta, artículos que escribió para revistas y copias de cartas al único amor que se le conoció, Ophelia Queiroz.

También pueden leerse y escucharse algunos de los poemas más conocidos de Fernando Antonio Nogueira Pessoa (1888-1935), con el objetivo de reivindicar la vigencia de su mensaje.

Además, la muestra contiene una reproducción virtual e interactiva de la primera edición de su obra "Mensaje", la única que el escritor publicó en vida.

"La fragmentación de la obra de Pessoa es mucho más clara para nosotros que para sus contemporáneos. Pensamos que es extremadamente actual, sus coetáneos tenían más dificultades. En su época se buscaban las cosas bonitas y acabadas", dijo Zenith.

Mientras, el profesor y escritor Carlos Felipe Moisés, también curador de la muestra, aseguró que otra de las pretensiones de laexposición es que el visitante "haga una reflexión sobre la multiplicidad" que existe en todos los seres humanos.

Según Moisés, en los últimos años los lectores brasileños han iniciado un proceso de recuperación de la poesía y aseguró que es "cada vez más frecuente en Brasil" la celebración en teatros y escuelas de recitales, eventos que ya forman parte de la agenda cultural de muchas ciudades.

"Hay una vuelta a los orígenes, a la oralidad de la poesía", dijo el comisario, para agregar que se está generando un fenómeno de "revalorización de la poesía en el que Pessoa colabora porque su obra es muy estimulante".

Moisés considera que una de las claves de la exposición es que el visitante se sienta "intrigado" por el trabajo de Pessoa y por la "imaginación impregnada de raciocinio" que recorre su obra.

"Leemos a Pessoa como si fuera contemporáneo, revelando el mundo como si estuviera vivo y hablando con nosotros. Pessoa alimenta nuestra conciencia crítica y nuestra imaginación", concluyó.

Una vez que concluya su ciclo en Sao Paulo, la exposición será llevada a Río de Janeiro, en marzo de 2011.

18.3.10

Luz en el ostracismo de Salinger

EXPOSICIÓN

Las cartas del autor de El guardian entre el centeno y nueve cuentos expuestas en Nueva York iluminan como nunca la intimidad de Salinger

27 DE DICIEMBRE DE 1966. "Estoy trabajando en un material que me encanta, pero mi Dios, estoy tan lento, tan vacilante", revelaba Salinger.fOTO;fUENTE:Revista Ñ

"Cuarenta años escondido.

El velo quedó descubierto hoy, cuando por primera vez, las primeras cuatro de las 11 cartas inéditas de J. D. Salinger, autor de culto y creador del mítico Holden Caufield, fueron expuestas en la Morgan Library de Nueva York. Se trata de 11 cartas y bocetos (que aquí se reproducen junto a los anticipos que dieron el New York Times, Wall Street Journal y Time Out) dirgidas a Michael Mitchell, ilustrador de El cazador oculto, que, junto a su mujer Beth, constituyó un trinángulo de amistad sólo roto por Salinger cuando rechazó la posibilidad de entregarles un ejemplar autografiado de la famosísima novela. La timidez de Salinger se lee ya en la firma del remitente que varía desde "J. Salinger", pasando por un escueto "Salinger", a secas, hasta terminar en la anónima dirección donde estuvo recluído el resto de sus días: "P. O. Box 32, Windsor, Vt. 05089", en Cornish, New Hampshire. Sin embargo, la grandeza del autor, que murió el pasado 27 de enero a los 91 años queda subrayada por el curador Declan Kiely, quien eligió exponer las cartas en la misma sala donde se expone la famosa Biblia de Gutenberg.

22 de mayo de 1951
"El público aquí es estúpido como el de Nueva York, pero las producciones son mucho, mucho mejores". Salinger escribía desde Londres, después de apreciar los teatros del West End y compararlos con los de Broadway, en la Gran Manzana. En aquel viaje que lo llevó a Europa tomó unos tragos con una modelo de Vogue ("No fue muy divertido, sin embargo"). En la capital británica aprovechó para verse con Laurence Olivier "un tipo muy querible", pero sometido por su esposa "la bella", Vivian Leigh. Durante alguna fiesta se encontró con el bailarín australiano Robert Helpmann ("un homosexual de aspecto siniestro ") y discutió sobre Kafka con Enid Starkie, el crítico irlandés y biógrafo de Baudelaire y Rimbaud. "Diablos, si me olvido de ti", cerraba Salinger.

16 de octubre de 1966
"Tengo diez, doce años de trabajo acumulado por todas partes ... Tengo en especial dos guiones - dos libros, en realidad - que he acumulado durante años y ajustado, y creo que te gustarían". Salinger estaba ahora en Nueva York por llevar a sus hijos al dentista Peggy y Matthew. La familia paraba en la misma y pequeña suite en el Sherry Netherland, donde habían ido los Beatles antes. Peggy, estaba emocionada por ello, y Salinger describiría luego con entusiasmo una descompostura que incluyó vómitos. El escritor señalaba que leía en la cama mientras sus criaturas -"una belleza"-, dormían en la misma habitación. "Pasa por el New Yorker", dijo a Mitchell, a quien extrañaba. Creía haber encontrado por el fin el amor luego del divorcio.

27 de diciembre de 1966
"Estoy trabajando en un material que me encanta, pero mi Dios, estoy tan lento, tan vacilante". Salinger hablaba por primera vez sobre las dificultades de su trabajo: "El truco es trabajar con la decepción, sin pestañear", concluía. "Y esto, creo, es el deber que tenemos ambos". También hablaba sobre la dificultad de encontrar el amor perdido. "No se puede eliminar a una persona, ya que no se puede borrar." Entonces contaba cuán cambiada encontró Manhattan, a la que no amaba más, con la excepción del Museo de Historia Natural. En cambio, se mostraba interesado en explorar Brooklyn, y contaba aquí el sueño en el que encuentraba a un viejo judío, salido del siglo XVIII, quien lo invitaba a su casa para tomar el té o una sopa".

Lugar y fecha desconocidos, 1969
"Perdona ... la obra de arte" es la expresión escrita de puño y letra sobre un billete escrito a mano con una esquina rota. Es la parte más misteriosa de la serie, es probable que sea un dibujo de Matthew o un garabato del que Salinger se avergonzaba. El recorte quizás fuera un mensaje privado que Mitchell, podría haber recortado para llevar consigo. "Creo que sí, viejo", así cierra Salinger el mensaje en el billete.

31 de agosto de 1979
"He tenido que tratar con dos universitarios del demonio que me fotografiaron para su pequeño diario delante del correo, ¡por qué no se van todos al infierno!". Después de hablar con una anciana y una pareja de Biarritz, Salinger, dice de sus hijos: "Matthew está en su segundo año en la universidad, Peggy está casada y vive en Boston. Es un desastre, en cambio, su última visita a la fecha a Nueva York. Debió comer comida india y china, fue a ver el musical Ain't Misbehavin 'al que detestaba. "Demasiado aplaudido, teatral: tremendo". Lo único que lo divertía era viajar en el subte "a través de la ciudad en una noche calurosa de verano".

30 de diciembre de 1983
"Ese estúpido inglés" que sería Ian Hamilton, el erudito que quería escribir su biografía, le provocó una "furia asesina. El estudioso empezó a llamar a sus amigos y familiares por teléfono para preguntarles sobre el autor. "Tú me preguntas si tengo el mismo odio para/con el resto del mundo. Si quieres saberlo, sí y mucho más también", auque luego reconocía que se divertía mucho al ver a John Wayne en la película El Shootist por televisión.

25 de diciembre 1984
"Me siento aislado de cualquier tipo de conversación privada o pública. En todos estos años no he hablado más con casi nadie, excepto con un par de borrachos locales y unos pocos locos que andan por aquí". Decía que no haría nada que no fueran los escritos en los que estaba trabajando ("tengo en la mano los guiones que estoy desarrollando") y le deseaba a su amigo un 1985 que estaría lleno de "integridad y equilibrio".

6 de abril de 1985
"Pido perdón por mis defectos como amigo". Salinger escribió en esa fecha una de las cartas más bellas. La relación con Mitchell y su esposa Beth fue la mejor relación de su vida (el autor describe la relación, como un amor que terminaba), pero ahora sólo sobrevive la amistad por carta. Ese tiempo "parece que no volverá nunca más en la vida." No lo lamentaba, sin embargo decía: "Necesitaba rumiar sin fin, ya no hay alivio", concluía. "Esta frase lo dice todo."

22 de diciembre de 1990
"Ivy Cottage, Coldharbour: Sun and Snow" es el título del paisaje representado en la tarjeta postal. Salinger vuelve a recordar el pasado y abrazar con afecto a Beth y a Mitchell.

16 de diciembre de 1992
"Providencialmente, la parte interior de mi estudio, donde guardaba el trabajo acumulado a lo largo de los años, se salvó del incendio que destruyó la mayor parte de la casa. Salinger también hablaba aquí de su hijo, preguntándose si Matthew no habría sido más feliz al elegir una profesión "menos riesgosa e impredecible que la de los negocios".

30 de enero de 1993
"Una portada de un libro blanco revela mucho más, en realidad, de nuestra amistad de a tres, que cualquier tipo de dedicatoria." Con esta frase Salinger rechazaba la petición de su amigo de que lo dejara tener un ejemplar autografiado de El cazador oculto. Esa respuesta rompió su amistad. Sin embargo, proféticamente, en el sigilo de su vida, Salinger, advirtió: "Y de todos modos, la mayoría de los más verdades es mejor dejarlas sin decir".

Nueva York, 1919-Cornish, Nueva Hampshire, 2010
Escritor
Tres partes tiene la vida de Jerome David Salinger. La primera muestra a un adolescente enfrentado con su padre, un rico empresario judío que quería convertirlo en su sucesor. El cierre de la etapa lo da la Segunda Guerra, donde ve morir a decenas de sus compañeros en Normandía. La segunda fase es literaria, en la que el nombre de Salinger es inseparable de la novela corta de 1951 "El guardián entre el centeno" y la saga de la familia Glass: "Franny y Zooey" (1961), "Levantad, carpinteros, la viga maestra" y "Seymour: Una introducción" (de 1963). Varios de sus "Nueve cuentos" (1953) están entre los mejores de la producción literaria norteamericana. Y la etapa final –que continúa hasta su muerte– se inicia en 1965, cuando se aparta del mundo (no da reportajes ni acepta fotos) y deja de publicar aunque, según se dijo siempre, siguió escribiendo.

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© La Repubblica y Clarín

13.2.10

Salinger confiesa en once cartas que escribió a diario y acabó dos novelas

Las misivas fueron enviadas a un amigo y ahora se expondrán en Nueva York

La imagen más conocida –y arisca– de J.D. Salinger / Archivo:fUENTE:La Vanguardia.es

"Once cartas, de puño y letra de J.D. Salinger, ofrecen el retrato más directo de este hombre que decidió alejarse de la fama. Pese a que se le calificó de huraño y de recluso, vivió como un ciudadano más, en contacto con la realidad, implicado en la sociedad, interesado por la política y la cultura pop. Además, las misivas, enviadas a un amigo –entre 1951, año de la publicación de El guardián entre el centeno, hasta 1993–, confirman las sospechas. Siguió escribiendo, a diario, salvo excepciones, y de forma metódica, empezando a las seis de la mañana, "nunca más tarde de las siete", confiesa en esas páginas.

El destinatario de esta correspondencia, cuyo contenido desveló ayer The New York Times, era Michael Mitchell, antiguo vecino y diseñador de portadas, entre otras, la del carrusel rojo de la cubierta con las aventuras de Holden Caulfield. De hecho, el encabezamiento acostumbra a ser Dear Buddyroo –más o menos, querido colega–, una expresión muy utilizada por su héroe adolescente. Salinger, fallecido el pasado 27 de enero a los 91 años, hace varias referencias a su tarea. En una carta de mediados de la década de los sesenta, asegura que ha acumulado material "de diez o doce años de trabajo". De todo esto, se refiere en particular a dos guiones, "realmente libros", que hace tiempo que maneja. Dos décadas después es cuando menciona su horario laboral, muy exigente por lo que explica. Desde antes de su desaparición física, diversas voces habían insistido en que el autor neoyorquino no había dejado de escribir y que guardaba sorpresas. Las esperanzas de que haya un legado literario se han incrementado ahora. Ya no son terceras personas, sino el propio creador el que lo dice.

De estas misivas se saca un retrato de Salinger que se aproximaal que han dado de él sus amistades y sus vecinos de Cornish (Nuevo Hampshire), donde se refugió y murió. La primera carta, datada en 1951, poco antes de El guardián, relata un viaje a Londres, donde disfrutó del éxito, el que le abrió las puertas a una cena con Laurence Olivier y Vivian Leigh en su casa de Chelsea. Para la siguiente hay que esperar 15 años, hasta 1966. Su mujer le ha pedido el divorcio y él describe cómo disfruta cuando viaja a Nueva York con sus dos hijos –"adoro verlos dormir"– y cómo utiliza esas horas para escribir. Insiste en su pasión por el cine (no deja muy bien a John Wayne, a Nancy Reagan o a Eddie Murphy). Con el paso del tiempo, cada vez le disgusta más desplazarse a su ciudad de origen, de la que salva "los viajes en metro" y las visitas al Museo de Historia Natural. En esa época encuentra más placer cortando la hierba de su jardín en su pequeño tractor.

Reconoce que no siempre pudo resistir los ataques de los críticos, que respondió cartas de estudiantes que preguntaban por su obra o que envió mensajes floreados a mujeres que cayeron bajo su punto de mira. Todo esto se encuentra en la Biblioteca Morgan de Manhattan. Este museo abrirá "muy pronto", todavía sin fecha, una exhibición sobre estos documentos. Los posee desde 1998 bajo el compromiso de no desvelar nada mientras Salinger viviera. Los donó el coleccionista Carter Burden. Por qué Mitchell se los vendió no queda claro. Todo indica que los amigos se enfadaron."

9.2.10

Con el perdón del tiempo

La exposición Vidas minadas

Está en la Biblioteca Virgilio Barco, de Bogotá, la exposición Vidas minadas del gran fotógrafo español Gervasio Sánchez. El fotógrafo colombiano León Darío Peláez lo entrevistó para Arcadia.

"Muchos recordarán el famoso discurso pronunciado por el fotoperiodista español Gervasio Sánchez durante la entrega de los premios Ortega y Gasset el 7 de mayo de 2008 en Madrid. Se encontraba la plana mayor del Gobierno, el presidente del Senado y centenares de personas, y donde Gervasio, trabajador incansable por años en favor de las víctimas de las minas antipersonales les recordó algunas verdades sin pelos en la lengua: "...es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la Transición encabezados por los presidentes Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten la venta de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas. Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas". Gervasio Sánchez tiene 51 años y lleva 12 desarollando el proyecto fotográfico Vidas minadas, en países como Afganistán, Camboya, Angola, Mozambique, El Salvador, Nicaragua, Bosnia-Herzegovina, Colombia, Sudán e Irak.

El proyecto ha sido publicado en forma de libro, y la exposición fotográfica le ha dado la vuelta al mundo durante los últimos dos años. Las fotografías de Sánchez narran las historias de cuatro protagonistas, tomadas en un lapso de 12 años (entre 1995 y 2007): la niña mozambiqueña Sofía Elface Fumo, diez años después de perder sus dos piernas, hoy tiene dos hijos: Leonaldo y Alia, de siete y dos años. El joven camboyano Sokheurm Man, que fue herido por una mina y perdió la pierna derecha el 10 de enero de 1996 cuando se dirigía al colegio con Chan Chun, su mejor amigo, muerto en la explosión. Diez años después nació su primer hijo, fruto de la relación con Nin Lin, una joven de 22 años a la que conocía desde la infancia. Adis Smajic fue herido en 1996 en Sarajevo con una mina que le explotó en la cara. Perdió el ojo izquierdo y sufrió la amputación del brazo derecho. "La guerra destruyó mis recuerdos de la infancia. En ella murieron mi padre, mi abuela, mi tío, mi otra abuela resultó herida, mi casa bombardeada". Hoy tiene 25 años, toca en un grupo de hip hop y juega fútbol. La niña colombiana Mónica Paola Ojeda tenía solo ocho años cuando una mina se activó a su paso en febrero de 2003 en la vereda Taracué, municipio de San Pablo al sur de Bolívar. Perdió la vista y sufrió la amputación de la mano derecha y de dos falanges de la izquierda. Siete años después se recupera en el hogar Jesús de Nazareth en Bucaramanga, donde además estudia su bachillerato. Yolanda González, directora del hogar, dice: "Al principio Mónica no levantaba la cara de la cama porque no quería que la vieran sin ojos. Después comenzó a asistir a clases de braille con un profesor particular. Es el caso más desgarrador que hemos tenido". A su paso por Colombia para la inauguración de la exposición en la Biblioteca Virgilio Barco de Bogotá, Gervasio Sánchez nos respondió estas preguntas: ¿Cómo ha sido el reencuentro con estos niños y jóvenes tantos años después de haber sido víctimas de las minas? En algunos casos yo he ido siguiendo sus historias poco a poco. Hay fotografías de Sofía Elface, la niña mozambiqueña hechas en 1997, en 2000, 2001, 2002, 2005, 2007. El bosnio Adis Smajic ha tenido siete operaciones de cirugía estética en Barcelona y yo he estado en todas en el quirófano. Los he visto crecer, han estudiado, unos se han casado, han tenido hijos, algunos han llegado a la universidad; el caso del camboyano Sokheurm, cuando su padre se enteró de que su hijo se había quedado con una pierna, lo vi llorar y le dije: 'Tu hijo con dos piernas no hubiera pasado de primaria pero con una va a llegar a la universidad', lo dije como para consolarlo y finalmente llegó a la universidad.

Es un hecho que las minas son producidas por las grandes potencias, por los países civilizados…
La guerra es un gran negocio y los que se benefician son los países más poderosos del mundo. La Comunidad Europea, por ejemplo, es la zona del mundo que más armas ligeras vende y están en todas las guerras: es la máxima exportadora de pistolas y fusiles en el mundo. Mi país, España, es la sexta potencia en venta de armas del mundo. Yo estoy totalmente escandalizado y siento vergüenza por mis políticos, que son unos cínicos, unos hipócritas que se llenan la boca de moral y de ética y luego a la hora de la verdad les venden armas a países con conflictos internos como Colombia y Venezuela; les venden armas a países que violan los derechos humanos como Marruecos y Pakistán; a países como Israel, que las lanzan contra los palestinos; a países que sistemáticamente las usan contra su propia población. Ha habido armas españolas en las favelas de Río de Janeiro… Es una vergüenza y esto se hace incluso violando la ley del control de armas del Parlamento español.

¿Cómo lo ha cambiado el contacto directo con la tragedia humana durante más de 25 años?

Cuando uno se embarca en un proyecto tan a largo plazo la percepción de las cosas va cambiando y la visión del mundo también. Uno ve la dignidad de las víctimas, cómo la gente se enfrenta al dolor. Ver la gente joven crecer después de verlos llorar, sufrir, estar a punto de morir, es algo bello muy bello. Ver a esta gente luchar por la vida, por la supervivencia, también lo madura a uno cada vez más.

¿Cómo hace un fotoperiodista para lograr tanta intimidad y tanta belleza en este tipo de fotografías en las que se puede caer tan fácil en el sensacionalismo?

En mi trabajo soy muy pausado porque no estoy obligado a la presión de los cierres que pueden tener las agencias. Por ejemplo, cuando voy a la casa de Sofía Elface, en Mozambique, no voy unas horas, ni un día… Me tiro varios días y estoy desde la mañana y la noche, por momentos me pongo a leer un libro a la sombra y cuando veo que pasa algo tomo fotografías y como ella me conoce, es como si no existiera. Ella sabe que yo nunca le voy a tomar una fotografía en una situación incómoda, si se está quitando la prótesis y se queda en bragas, no la fotografío porque es como una hija para mí. Siempre la voy a tratar con la dignidad que se merece. El día que la mujer de Adis Smajic, el chico de Sarajevo, quede embarazada, sé que primero se lo contará a su madre, luego a su suegra y al tercero que se lo contará será a mí. Sabe que yo tengo que volver a Sarajevo para fotografiar el embarazo de su mujer y estar incluso cuando tenga su hijo. Yo trato de contar historias a través de imágenes, la gente quiere saber qué pasó con ese niño tirado en una esquina o en un hospital donde le han mutilado su pierna. A todas las personas que fotografío intento presentarlas con un nombre y un apellido, para que su historia se conozca.

Como fotógrafo de guerra, ¿se ha sentido en algún momento incapaz de tomar alguna fotografía?
Un fotógrafo tiene que documentar lo que está pasando, a veces hay momentos muy duros. Yo recuerdo en Ruanda en 1994, había miles y miles de cadáveres en las calles, muertos por cólera, bebés, mujeres y niños, era terrible esa situación, pero había que documentar porque si no fotografío lo que está pasando nadie se enterará. Si muchas veces con imágenes no pasa nada, sin imágenes ya ni siquiera existe la historia.

¿Usted cree que una foto puede cambiar el mundo?
Hace mucho tiempo que perdí la virginidad. Una foto se puede sacar fácilmente; lo importante para mí es el proyecto. Una foto puede ser buena, mala o regular, puede ser parte de la suerte y ganar muchos premios, pero hacer un buen proyecto fotográfico es muy difícil y mi trabajo está dirigido en ese sentido. También es cierto que gracias a las fotos que he podido realizar con estas personas, sus vidas han cambiado, muchas personas y organizaciones se han sensibilizado. Por ejemplo, el bosnio Adis Smajic hoy tiene 25 años, ya ha recibido una treintena de intervenciones quirúrgicas, muchas de ellas por especialistas en España. Para mí es motivo de alegría oírlo decir: "Tengo una chica y puedo hacer planes de futuro con ella. Por primera vez me siento una persona, como las demás". No hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad."

24.9.09

Borges luce en Nueva York


AUTORRETRATO DE BORGES. "El retrato es perfecto, pero lo que más recuerdo es cuando lo acompañé arriba", señaló el hasta ahora dueño del dibujo. (Bloomsbury Auction)

En Manhattan, se puso a remate el único autorretrato que se conoce del gran escritor argentino. Además, se inaugura una muestra de arte inspirada en su obra y la de otros autores
sudamericanos.
La casa de subastas Bloomsbury Auctions de Nueva York rematará más de 200 autorretratos, entre los que se encuentra el de Borges, que pertenecieron a la colección de Burt Britton, quien trabajó en las librerías Sheridan Square Bookstore y The Strand de Manhattan.
Los dibujos incluyen autorretratos de Norman Mailer, Tennessee Williams, Lilian Hellman y Jorge Luis Borges – quien ya estaba ciego a los 50 – pero hizo el suyo en el sótano de The Strand, usando un dedo para guiar la pluma que sostenía con la otra mano. "Lo trajo su traductor," dijo Britton.

"El retrato es perfecto, pero lo que más recuerdo es cuando lo acompañé arriba, al piso principal, donde se hizo evidente que estaba escuchando la habitación, los estantes, los libros, y me dijo: "Tiene tantos libros como los que tenemos nosotros en la biblioteca nacional", agregó en declaraciones recogidas por The New York Times.

La misma casa de subsatas vendió en 2004 uno de los 300 ejemplares de la primera edición de Fervor de Buenos Aires, el libro debut de Jorge Luis Borges de 1923.

El remate del autorretrato del autor de Ficciones es la única noticia del día que lo vincula con la Gran Manzana, puesto que la Hispanic Society de Nueva York alberga también desde este jueves en su biblioteca tres grandes estructuras diseñadas por la artista francesa Dominique González-Foerster, que representan escenarios reales acompañados de textos del chileno Roberto Bolaño y del propio Borges, entre otros autores.

El proyecto "Cronotipos y dioramas", que se podrá ver hasta el próximo 18 de abril, es una iniciativa de la Fundación de Arte Dia que se expone por primera vez en Estados Unidos, según informó hoy esa institución en un comunicado de prensa.

María Kodama sostiene que Borges no recibió el Nobel por cuestiones políticas

fuente: Revista Ñ http://delcastilloencantado.blogspot.com