5.2.13

El escritor galo Frantz Delplanque desmitifica los tópicos de la novela negra

El escritor francés Frantz Delplanque, avalado por la excéntrica Amélie Nothomb en su primera novela, Un gramo de odio, explica que pretendía "desmitificar algunos de los tópicos de la novela negra"

Frantz Delplanque desmitifica los tópicos de la novela negra./lainformación.com

En una entrevista concedida, Delplanque, que participa en la Semana de Novela Negra de Barcelona BCNegra, ha confesado que su objetivo era desacralizar el género, "burlarme de ciertos estereotipos, pero también burlarme de mí mismo como escritor de novela negra, porque tampoco estaba seguro de ser suficientemente competente".
El resultado final fue una "total sorpresa" para el propio escritor, que vio que había conseguido "una novela negra con una trama exigente y una buena investigación detrás".
El autor ha confesado que desde su infancia ya quería dedicarse a la escritura, una actividad que realiza por "puro placer" y habitualmente en sus períodos de asueto, fines de semana y vacaciones.
"No me había planteado que mi primera novela fuera negra ni policíaca, pero, cuando me puse a escribir este tipo de literatura, fue por razones tan poco serias como que el placer de la escritura me lleva a abandonarme a mis propios personajes", señala.
El protagonista de "Un gramo de odio" (Alfaguara) es Jon Ayaramandi, un asesino profesional ya "jubilado" tras dejar atrás una carrera con una treintena de asesinatos no esclarecidos.
Ayaramandi, por quien algunos lectores y el propio autor sienten una cierta simpatía, vive en una pequeña ciudad del País Vasco francés, lee novelas sobre samuráis, come ostras, escucha "rock" y hace el amor en busca de la eternidad.
Esa tranquilidad se ve interrumpida cuando el novio de Perle, amante frustrada y ahora casi su hija adoptiva, desaparece misteriosamente, y ella insiste para que lo encuentre.
"No estoy a favor de uno de los principios de la novela negra, la creación de unos personajes abominables que al ser asesinados por los buenos provoca el aplauso del lector", indica Delplanque, para quien "es inmoral justificar el crimen, sea por autodefensa o en aplicación de la pena de muerte".
Por esa razón, su protagonista es pretendidamente atípico: "No quería que fuera ni policía ni detective privado, sino un asesino, con competencia en su trabajo como experto en el crimen y que ya está jubilado".
Delplanque es también un escritor atípico, no escribe con un guión preconcebido ni plan previo, pero trabaja de forma muy prolija: "Cuando escribo, es como si me colocaran un cadáver en mitad del camino e intentara descubrir de dónde viene y quién es".
Al final, añade, le ha salido "un libro muy alejado de lo que me había propuesto al principio", porque ni siquiera en las primeras páginas tenía claro que el protagonista sería un asesino a sueldo.
De hecho, comenta el autor, tenía intención de comenzar la novela con la historia de un pescador que aparece ahogado en una playa, una imagen que se instala a menudo en su retina en sus continuos paseos por la playa observando a los solitarios pescadores.
Sus escarceos en su juventud con el movimiento "punk" y el nihilismo han dejado un poso en la mente del Delplanque, que tiene "voluntad de destruir todos los valores que representen dominio" y, por contraste, prefiere insistir en "ensalzar valores como la amistad, el disfrute de la vida, la buena comida, los niños, el sexo, los animales".
Situar su novela en el País Vasco francés es también una rareza en el contexto del género en el país vecino, donde, lamenta Delplanque, muchos escritores centran sus novelas en las ciudades, sobre todo en París, y otra mayoría con voluntad americana las sitúan en el extranjero.
De todos sus escritores favoritos, entre los que se cuentan Lobo Antunes, Nick Hornby, Flaubert, Quim Monzó, Bret Easton Ellis o Bradley Daton, Delplanque se detiene especialmente en el irlandés Ken Bruen, que le ayudó a eliminar complejos.
"Leer a Bruen y su policía Taylor te invita a burlarte de la intriga policial. Bruen insiste en los personajes, en el ambiente, en el estilo y tiene mucha ironía".
El escritor francés ya está trabajando en la que será su segunda novela, nuevamente con Jon Ayaramandi como protagonista.

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