28.1.11

Un 'boom' literario de 99 años

La tercera edad suele ser un terreno peligroso. Gente que pierde las ganas o que ya piensan que sirven para poco

La escritora de poemas, Toyo Shibata. foto: Efe.fuente:elmundo.es

Personas con una mentalidad dudosa que creen que ya está todo perdido y 'se dejan llevar' o, simplemente, que no ven ya la oportunidad de experimentar nuevas hazañas o cumplir los sueños que nunca consiguieron.

Sin embargo, hay algunos que le dan una 'vuelta a la tortilla' y, conocedoras o no de su talento, muestran que todo es posible por muchos años que acumulen en su carné de identidad.

A los 92 años Toyo Shibata creyó que era su momento y comenzó a escribir. Ahora, a punto de alcanzar el siglo de vida, sus poemas son cada vez más populares en Japón. La causa de este 'boom' literario no es otro que la antología de poemas 'Kujikenaide' ('No desesperes'), con la que ha editado más de millón y medio de copias. Que se dice pronto.

La escritora se ha sumergido de lleno en un país marcado por un fuerte malestar económico y con una sospechosa sombra negra sobrevolando las pensiones para la tercera edad. Shibata, comenzó a escribir estos 42 poemas como 'terapia' ante el paso de los años. Un consejo de su hijo, que ya ronda los 60, después de sus continuos dolores de espalda que le obligaron a renunciar a su gran afición: la danza japonesa clásica.

El libro ha sido un auténtico bombazo en el país llegando a ser uno de los diez títulos más populares del pasado año. Un reflejo de que las ansias de aquellos que no quieren quedarse quietos puede más que la avanzada edad, especialmente en una sociedad tan tradicional y que tiene la población más envejecida del mundo.

La nonagenaria describe sus poemas como una muestra de gratitud hacia las personas que han cuidado de ella durante sus años "de crepúsculo". De hecho, algunos de sus títulos inciden en ello: 'Everyone's dreams are equal' ('Los sueños de todos son iguales') o 'Take it easy, don't try too hard' ('Tómatelo con calma, no fuerces demasiado').

De hecho, si en algo incide la escritora, según explica Reuters, es en la gran ayuda que ha tenido: "he vivido hasta esta edad gracias al apoyo de mi familia, mis amigos, mis cuidadores y mis médicos y estoy transformando mi gratitud en poesía para decirles, 'Gracias, estoy muy feliz'".

Todo son puntadas en torno a su eterno agradecimiento a aquellos que hacen posible que las personas de avanzada edad sigan adelante con su vida. Ella es un claro ejemplo y así lo escribe en 'Secret' ('Secreto'): "aunque con 98 [años], me he enamorado. Yo también tengo sueños. Quiero montar en una nube". Este es un verso que, por lo visto, hace referencia a un doctor que la visitó un día en su casa. Como en todos los poemas, otra forma de decir 'Gracias'.

Las ideas con las que se inspira le suelen llegar mientras está en la cama, en su casa de Tokio, donde la escritora ha vivido desde que su esposo muriera hace casi dos décadas. "Pienso en varias cosas", explica la mujer a The Guardian , "desde recuerdos de mi pasado y de mi familia hasta mi vida actual; me introduzco de lleno en esos recuerdos y escribo sobre ellos", puntualiza.

Pero si algo no se esperaba Shibata - además de su gran éxito- es que iba a llegar a tener seguidores que le escriben inspirados por sus palabras. Gente que ve 'la luz' con sus versos, pese a sus problemas. Ahora, esta escritora esta preparando una nueva antología que pretende que salga a la luz antes de su 100 cumpleaños, el próximo junio.

27.1.11

Europa lidera la carrera de las bibliotecas digitales

Mientras las bibliotecas de los casi 50 Estados miembros del Consejo de Europa se unieron en un solo motor de búsqueda y la Comisión europea patrocina Europeana, un portal para copias digitales de arte, música, cine y libros, el patrimonio cultural de EE.UU. busca un hogar electrónico

RETOS. Las grandes bibliotecas de investigación estadounidense podrían hacer mucho más que ampliar el acceso a material académico.fotoilustración.fuente:Revista Ñ

En los siglos transcurridos desde que Benjamin Franklin elogió el rol de las bibliotecas que prestan libros en la democratización de la sociedad estadounidense, Estados Unidos quedó rezagado con respecto a Europa y Japón en la creación de su equivalente moderno: una biblioteca digital nacional que sirva como reserva electrónica para la herencia cultural del país. La Biblioteca Nacional de Noruega fue una de las primeras en adoptarla. En 2005, anunció el objetivo de digitalizar su colección completa; actualmente, lleva escaneados más de 170.000 libros, 250.000 diarios, 610.000 horas de emisiones radiales, 200.000 horas de TV y 500.000 fotografías. Y, el año pasado, la Biblioteca Nacional de Holanda dijo que proyecta escanear todos los libros, diarios y periódicos holandeses de 1470 en adelante.

Por su parte, las bibliotecas de los casi 50 Estados miembros del Consejo de Europa se unieron en un solo motor de búsqueda teheeuropeanlibrary.org. Y la Comisión europea patrocina Europeana, un portal para copias digitales de arte, música, cine y libros manejado por las instituciones culturales de los países miembros. Contiene unos 15 millones de objetos. Una biblioteca digital nacional constituye un problema significativo para los Estados Unidos en razón de su vasto y dispar acervo en bibliotecas. No obstante, en la década del 90, la Biblioteca del Congreso creó una colección digital llamada "American Memory"; en la actualidad ésta contiene 16 millones de libros, mapas, películas, manuscritos y obras musicales.

Todavía quedan por escanear, sin embargo, más de otros 100 millones de objetos, dice James H. Billington, bibliotecario del Congreso. Y si bien American Memory también lleva el nombre de "biblioteca digital nacional", no está conectada con muchas bibliotecas públicas.

"No ha habido coordinación nacional de todos los distintos proyectos excelentes en el país", dice David S. Ferriero, archivista de Estados Unidos. De todos modos, el Centro Berkman para Internet y Sociedad de la Universidad de Harvard tiene la intención de ayudar a grupos públicos y privados a crear una "biblioteca digital nacional de los Estados Unidos". La idea, dice Robert Darnton, director de la Biblioteca de la Universidad de Harvard, es ofrecer acceso a los recursos electrónicos de bibliotecas universitarias e instituciones culturales como la Biblioteca del Congreso a través de un solo portal, "una gigantesca biblioteca digital que ponga el patrimonio cultural del país a disposición de todos".

La idea de una biblioteca pública digital estadounidense fue impulsada en parte por Google, que desde 2004 lleva digitalizados más de 15 millones de libros.

"Google llegó para despertar a todos y le mostró al mundo que se podía hacer en poco tiempo", dice Maura Marx, profesora del Centro Berkman.

Una biblioteca digital pública estadounidense sería una alternativa institucional sin fines de lucro a Google Books, dice el profesor Darnton.

"Existe un conflicto entre la razón de ser de Google, que es ganar dinero para sus accionistas y las bibliotecas cuyo objetivo es poner los libros a disposición de los lectores", dice.

Jill Cousins, directora ejecutiva de Europeana, dice que las grandes bibliotecas de investigación estadounidense podrían hacer mucho más que ampliar el acceso a material académico. "Lo que está faltando es la digitalización de la literatura accesible", como las novelas populares y las biografías que los lectores buscan en las bibliotecas públicas barriales.

Millás y su patio trasero

Este jueves se inaugura el Hay Festival en Cartagena. El escritor español Juan José Millás interviene en Bogotá y después en La Heróica

Juan José Millás hablará este jueves con el escritor colombiano Mario Mendoza en Bogotá, en el Teatro Mayor, Julio Mario Santodomingo.foto.fuente:elespectador.com

Durante su infancia, en la fría Madrid de los años 50, todos los días Juan José, de 8 años, tenía que lidiar con las cucarachas. Al despertarse y antes de ir a la escuela tenía que revisar los zapatos para asegurarse de que su pie no aplastara sin querer a uno de los asquerosos bichos. La única forma en que este niño pudo superar la idea de vivir con estos insectos fue convertirlas en pequeños hombrecillos.

Ese delirio de infante quedó guardado en el sótano de la conciencia, un lugar adonde no siempre un escritor puede acudir para encontrar historias y salir ileso. Muchos años después, algo así como seis décadas pasadas, en las librerías de España y Latinoamérica, un libro titulado Lo que sé de los hombrecillos ha aparecido firmado por el ya bien conocido escritor Juan José Millás. "Creé estos hombrecillos quizá porque podía soportar mejor la repugnancia moral de aplastar a un hombre pequeño, que el asco físico de aplastar una cucaracha", recuerda con gracia el escritor, que hablará hoy de su vasta obra, algo más de 30 títulos publicados, en el teatro Julio Mario Santo Domingo, a las 7:30 p.m.

El delirio no es ajeno a la obra de Millás. Más bien es uno de los temas que ha articulado su prosa. En esta novela de 185 páginas, un profesor de economía, que lleva una vida en apariencia normal, debe enfrentarse diariamente al hecho de que entre los bolsillos de su abrigo, cual si fueran migas, habiten hombres meñiques. Sobre todo, uno que es idéntico a él.

"Suelo decir que la gente normal es muy rara, porque cuando se acentúa la normalidad con tanta fuerza por algo es", explica Millás, que de nuevo lanza al lector a un encuentro inevitable con el tema del doble, de la copia, del reflejo, de la otredad que ha atravesado por años su escritura.

"En la tradición literaria el gemelo es siempre un gemelo malvado, es el que representa el lado oscuro, y cuando está exteriorizado como en este caso, lo que representa es ese otro yo que nos habita, cuyos intereses normalmente no coinciden con los nuestros", dice el autor de las novelas El Mundo, Dos mujeres en Praga y El desorden de tu nombre, para luego añadir: "El ser humano es un caso excepcional en la naturaleza, porque es el único que está dividido porque le gustan las cosas que no le convienen, eso no ocurre en otra especie. Lo que creo es que con el lado oscuro conviene pactar, llegar a un acuerdo, porque si se le reprime sale como un escape de gas en una tubería. Te ataca y pone ese mundo patas arriba, como se cuenta en esta historia".

Tampoco es extraño que el escritor nacido en Valencia eche mano de su infancia para nutrir sus historias. Lo hizo en El Mundo, novela con la que ganó el Premio Planeta y el Premio Nacional de Narrativa en España, en la que cuenta esa ruptura, ese desgarro, que admite lo llevó a convertirse en un escritor. Porque como tantas veces lo ha sentenciado, para él escribir consiste en rehacer aquello que se rompió. "En lo manifiesto hay algo muy evidente que se quebró y fue un viaje que tuve cuando tenía 6 años desde Valencia a Madrid, eso fue un corte porque Valencia es una ciudad en el Mediterráneo, con su luz, la hermosura de un clima cálido y su mar, y mi familia se tuvo que trasladar a Madrid por una caída económica. Llegué a la Madrid de los años 50, una ciudad rota, gris y fría hasta el terror, muy inhóspita, y sobre todo era una ciudad que no tenía mar, yo no podía entender qué se había hecho el mar. Ese corte fue la metáfora de muchos otros cortes en mi vida", cuenta el escritor como si resumiera en sus sentencias el espíritu de su novela.

Pero a Millás ya no le apetece tanto hablar de ese personaje que robó su vida para convertirse en literatura. Su cabeza, por lo pronto, parece estar concentrada exclusivamente en los hombrecillos de su última novela. Y es que aunque cuesta creerlo, Millás confiesa que no tiene ninguna relación con lo que ya ha escrito, no tiene afecto por su obra, e incluso ha olvidado apartes que a veces lo sorprenden cuando los periodistas se los citan. "Es cierto, mantengo un afecto por mi obra hasta que la publico incluso un par de meses después, pero una vez pasado ese tiempo pongo mis energías en otra cosa. Siempre mi afecto está puesto en mi obra en marcha". Quizá soltar a sus personajes como huérfanos literarios no sea más que una sabia estrategia para que este amante de las obsesiones y los delirios pueda lidiar más livianamente con los suyos.

Prográmese este jueves en el Hay Festival de Cartagena

12:30 p.m. Teatro Adolfo Mejía. 'Rubén Blades en conversación con Roberto Pombo'.

3:30 p.m. Teatro Adolfo Mejía. 'El salvador de la patria se vuelve loco'. Participan: Alberto Barrera Tyszka, Federico Vegas y Francisco Suniaga. Modera: Sergio Dahbar.

3:30 p.m. Salón Santa Clara. 'Sum: cuarenta historias desde la otra vida'. Modera: David Eagleman.

3:30 p.m. Casa Mapfre. 'Hablando sobre Jane Austen en Bagdad'. Modera: Bee Rowlatt (periodista de BBC World Service).

5:30 p.m. Teatro Adolfo Mejía. 'Narrando la violencia'. Participan: Martín Solares, Tomás González y William Ospina. Modera: Óscar Collazos.

5:30 p.m. Claustro Santo Domingo. 'Juan Gossaín en conversación con Daniel Samper Ospina'.

7:30 p.m. Claustro Santo Domingo. 'Libros y guiones'. Participan: David Safier y David Trueba. Modera: Malcolm Otero Barral.

7:30 p.m. Casa Mapfre. 'La fascinación de las teorías conspirativas'. Modera: David Aaronovitch (columnista de 'The Times').

7:30 p.m. Teatro Adolfo Mejía. 'Gala de poesía'. Algunos autores: Miguel Syjuco (Filipinas), Joumana Haddad (Líbano), Andrés Neuman (Argentina), William Ospina y Hugo Chaparro (Colombia). Modera: Guido Tamayo.

9:00 p.m. Plaza de la Aduana. 'Concierto Buena Vista Social Club'.

Cartagena, la capital de las letras

Durante cuatro días, la ciudad caribeña será escenario del Hay Festival, un intenso caudal de literatura, debate, conversación, festejos y cultura

El holandés Tommy Wieringa se consagró como uno de los grandes narradores contemporáneos y estará entre llos invitados al festival.foto:Viviane Sassen.fuente:Revista Ñ

Escritores y periodistas como Juan José Millás, Alessandro Baricco, Lydia Cacho, William Ospina y Andrés Neuman, músicos como Rubén Blades y Philip Glass, y miles de ciudadanos anónimos participarán a partir de mañana y hasta el domingo en el Hay Festival de Cartagena de Indias.

Las plazas, casas y teatros de la ciudad caribeña albergarán durante cuatro días el festival literario que surgió hace dos décadas en la localidad galesa de Hay-on-Wye y cuya franquicia se ha expandido por cuatro continentes.

"Este año hay mucha música", dijo a Efe la directora del Hay, Cristina Fuentes La Roche. "Cada año traemos voces diferentes, nuevas, pero esta edición es más internacional que nunca", con escritores de España, Francia, Australia, Noruega, con el objetivo de "ofrecer cultura de una forma muy relajada".

El carácter "masivo y popular" del Festival, en el que se espera la participación de 40.000 personas, se ha puesto de manifiesto con la venta anticipada de boletos, que se han agotado para muchos de los eventos.

También con la extensión del certamen a otras localidades colombianas como Bogotá y Riohacha y la multiplicación de talleres, como el de cine, impartido por el español Manuel Gutiérrez Aragón ("La noche más hermosa") y el cubano Senel Paz ("Fresa y chocolate"), o el de edición que ofrecen la fundadora de Tusquets, la española Beatriz de Moura, y el editor mexicano Eduardo Rabasa.

La orquesta habanera Buena Vista Social Club abrirá hoy jueves la programación musical, que tendrá continuidad un día después con el concierto del compositor minimalista estadounidense Philip Glass. La apertura literaria correrá a cargo este año del escritor y periodista español Juan José Millás, que inaugurará el certamen conversando con su colega colombiano Mario Mendoza en torno a su universo creativo.

Por su lado, el músico panameño Rubén Blades dialogará con el director de El Tiempo, Roberto Pombo, en otro de los muchos conversatorios organizados por toda la ciudad.

Otros escritores les tomarán el relevo durante el largo fin de semana literario, entre ellos, el italiano Alessandro Baricco, los españoles David Trueba y Agustín Fernández Mallo, los venezolanos Alberto Barrera Tyszka, Federico Vegas y Francisco Suniaga. También, el colombiano William Ospina, los argentinos Andrés Neuman y Pola Oloixarac, el filipino Miguel Syjuco, la libanesa Joumana Haddad, las mexicanas Lydia Cacho y Guadalupe Nettel, el francés Philippe Claudel y la australiana Germaine Greer.

Además de las cerca de 70 actividades literarias, científicas y musicales dirigidas al gran público, los niños y jóvenes podrán disfrutar de conciertos, actividades y talleres repartidos por toda la ciudad en el llamado "Hay Festivalito".

Lo característico del Hay, según Cristina Fuentes, es la mezcla de audiencias, desde estudiantes llegados de toda Colombia a jóvenes de zonas marginales de la ciudad, mezclados entre el público con la elite social y cultural del país.

"Todo se llena. Desde el primer año hasta el quinto, el Hay siempre ha llenado", señala la directora del Festival, que este año donará el 15 por ciento de lo recaudado en boletería a los afectados por la ola invernal en Cartagena.

El certamen cerrará sus puertas el domingo con un tributo muy especial a uno de los ilustres visitantes de esta ciudad, donde participó activamente en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI): el argentino Tomás Eloy Martínez.

El autor de "Santa Evita", fallecido justo hace un año, será homenajeado por la fundación creada en 1994 en Cartagena por el Nobel de Literatura Gabriel García Márquez mediante un acto en el que participarán, entre otros, el nicaragüense Sergio Ramírez, los argentinos Martín Caparrós y Cristian Alarcón y el director de la FNPI, el colombiano Jaime Abello Banfi.

Snoopy, un perro sesentón

Los personajes de Peanuts aparecieron por primera vez en una tira en octubre de 1950


Una imagen emblemática del popular Snoopy. STR | REUTERS.fuente:elperiodico.com

El festival de cómic de Angulema celebra con una exposición el aniversario de los personajes creados por Schultz.

Si Snoopy, Charlie Brown y su banda de amigos fueran franceses, estarían en edad de jubilarse (la contestada reforma que prolonga el acceso a la pensión de los 60 a los 62 años apenas les afectaría). Con motivo de sus seis decenios de aventuras (nacieron en octubre de1950), el festival del cómic de Angulema arranca bajo el signo de los personajes creados por Charles Schulz. La 38º edición celebra el cumpleaños con una gran exposición dedicada al universo del prolífico dibujante, fallecido en el 2000 en Santa Rosa (California).
La muestra dedica una parte a las andanzas de los Peanuts, protagonistas de nada menos que 17.000 tiras, con 36 paneles gigantes. Indaga también en el entorno de Charlie Brown, una sociedad americana «que aprecia los valores de la amistad y de la solidaridad pero en la que acaba prevaleciendo el individualismo y la distancia», como explica el biógrafo de Schulz Daniel Michaelis. La exposición dedica también un apartado a la difusión y acogida de la tira en el mundo, que convirtieron a Schulz en el autor de cómic de más éxito de la segunda mitad del siglo pasado.

Ramírez:"Matarán a Obama si se desvía"

El terrorista más temido del siglo XX se confiesa en un libro-entrevista. A él, cree Carlos, también lo asesinarán por ser un modelo

Carlos Ilich Ramírez, El Chacal, con sus andanzas en un libro.foto.fuente:elmundo.es

'Ahora le toca hablar a Carlos'. Éste es el título del libro que lanzará estos días la editorial turca Tahkim. En la portada, el rostro de Ilich Ramírez Sánchez, el legendario terrorista venezolano que durante décadas mantuvo en jaque a los servicios secretos de medio mundo, protegido por los de la otra mitad.

¿Ilich Ramírez, Carlos o Salim Muhammad? Todo en uno, asegura: el nombre árabe señala su conversión al islam, pero no renunciará a su "cultura española". Imitar vestimentas árabes "no es lo que hace a un yihadista" zanja en las entrevistas que componen el libro, realizadas por sus abogados (Guven Yilmaz, Ahmet Arslan y Hasan Olcer) y los periodistas Fazil Duygun y Hayreddin Soykan, que lo llaman "comandante Carlos". Soykan es el coordinador del trabajo, del que la editorial ha difundido a la prensa algunos extractos.

El terrorista, nacido en Caracas en 1949, revela algunas anécdotas de su vida clandestina en varios continentes. Cómo recibió armas de los soldados estadounidenses en Alemania, pagando en marihuana que tuvo que comprar a un 'camello' turco. O su captura en 1994: "Entonces vivía en Sudán junto a Osama bin Laden, Abu Nidal [un oscuro terrorista palestino] e Imad Mughnieh [un guerrillero de Hizbulá]. Los servicios secretos nos protegían, pero [el presidente] Omar Bashir nos vendió a la CIA; pagó Arabia Saudí. Una mañana me desperté en París".

Menos emocionantes se leen los análisis políticos: sobre el papel de "nuestro gran histórico líder" Hugo Chávez, la guerra en Afganistán (cuyo fin sería controlar Pakistán, única potencia nuclear islámica) o el ―hoy por hoy sorprendente― objetivo de Washington de aliarse con un Irán islamista para así controlar el mundo musulmán suní. Afirma que Libia no estuvo involucrado en el atentado de Lockerbie (pero no revela sus autores verdaderos) y expresa su simpatía por Barack Obama, pero cree que no tiene margen de maniobra: «Si se desvía del rumbo establecido de la política norteamericana, lo matarán».

Pese a definirse yihadista y anticapitalista, no aplaude los métodos del terror islamista actual. "Los templos, ya sean iglesias, sinagogas o mezquitas, no se deben atacar, excepto cuando sirven de base para el enemigo; pero nunca por ser lugares de culto". "¿Y qué es eso de poner bombas en los mercados de Iraq? El enemigo está en los consulados, ministerios, bases de la OTAN, no en el mercado. He conocido a verdaderos wahabíes revolucionarios, auténticos miembros de Al Qaeda, y ellos no aprueban estas cosas".

Carlos 'El Chacal' no se arrepiente. Y cree que aún le tienen miedo: "Porque servimos como ejemplos de revolucionarios internacionales". De ahí que "algún día me matarán".

25.1.11

Bolaño. Penúltimos sinsabores de un novelista convertido en leyenda

El próximo jueves sale a la venta Los sinsabores del verdadero policía (Anagrama), penúltima obra póstuma de Roberto Bolaño (1953-2003), que sólo al final de su vida, tras mil penurias, se vio convertido en una leyenda. De él se dice que ha sido "el último escritor latinoamericano" y el de mayor influencia actual en las dos orillas

Roberto Bolaño. foto:Lisbeth Salas.fuente:Elcultural.es

Según Jorge Volpi, Bolaño se "reía a carcajadas de las mieles de la fama", así que es posible que contemple, admirado y divertido,la expectación que rodea a este libro. La misma que hace que El Cultural ofrezca hoy, de la mano de Ignacio Echevarría, amigo y especialista en su obra, las claves de Los sinsabores..., mientras que otro cómplice, Bruno Montané, recuerda cómo el narrador le explicó que el volumen inédito iba a "contener todo aquello que hasta entonces no había conseguido escribir". La reseña tendrá que esperar, no hasta 2666, sino a que el libro esté en la calle.


Vayan por delante dos afirmaciones categóricas:

Una: entre las páginas de Los sinsabores del verdadero policía se cuentan algunas de las mejores de Roberto Bolaño, que las escribe desde la altura alcanzada a partir de Estrella distante, con una libertad y una osadía a ratos apabullantes. Dos: no cabe arrojar sospechas sobre la legitimidad y el correcto proceder de Carolina López, viuda de Bolaño y administradora de su legado, ni de sus agentes y asesores, que vienen mostrando, hasta el momento, un escrupuloso respeto hacia la integridad de los textos del autor.

Dicho esto, conviene salir al paso de algunas presunciones que se deslizan en los textos que envuelven esta última entrega de Bolaño (entre ellos, la "Nota editorial" firmada por Carolina López), empezando por la de que se trata de una novela. No es así. Los sinsabores del verdadero policía no es -como se repite insistentemente- una novela, no al menos en el sentido cabal, por extenso que sea, que se suele conceder a este término. Ni siquiera es, como se sugiere, una novela inconclusa. No. Ni falta que hace.

Si fuera imperioso -como parece- decir qué es, la forma más neutra y ajustada de hacerlo sería decir que se trata de materiales destinados a un proyecto de novela finalmente aparcado, algunas de cuyas líneas narrativas condujeron hacia 2666, mientras otras quedaron en suspenso, inservibles o pendientes de ser retomadas por el autor, de haber tenido ocasión y ganas de hacerlo. En este caso, lo hubiera hecho ya no para prolongarlas tal y como se ofrecen ahora, sino para reelaborarlas en un marco nuevo, inevitablemente transfigurado por la hazaña que supuso la escritura de 2666 (el último libro, entre los publicados después de su muerte, que Bolaño consintió expresamente publicar tal y como lo conocemos).

Insisto: los materiales narrativos reunidos demasiado acríticamente bajo el título Los sinsabores del verdadero policía no constituyen, con propiedad, una novela. Tal y como se presentan, no admiten ser tomados, en rigor, como una obra más de Roberto Bolaño, por muchas piruetas que se pretenda hacer (las hace, de hecho, Masoliver Ródenas en su prólogo). Lo cual no les resta aliciente, claro que no. Ocurre simplemente que es preferible no confundir al lector.

Cuando no se cuenta con testimonio expreso alguno acerca de las intenciones que, a su muerte, el autor abrigaba hacia unos textos encontrados entre sus papeles y archivos de ordenador, el único criterio más o menos fiable es el que, apoyado en los indicios disponibles, se deduce de la lógica interna que preside el conjunto de su obra. En el caso de Bolaño, esta lógica es bastante férrea. "La estructura de mi narrativa -declaró en cierta ocasión- está trazada desde hace más de veinte años y allí no entra nada que no se sepa la contraseña". Palabras estas que imponen la la obligación de ser muuy cauto a la hora de escoger la puerta por la que se ha de dar entrada a nuevas entregas.

Por lo que toca a Los sinsabores del verdadero policía, esa puerta es la destinada a materiales aún no definidos que, en el caso de un escritor como Bolaño, que trabajó siempre en varias bandas simultáneas (durante la redacción de 2666 parió al menos dos libros), dan cuenta de la multitud de direcciones en que se orientaba su impulso creador. Resulta insensato pretender que todas esas direcciones abrían caminos hacia objetivos bien delimitados y reconocibles. Lejos de eso, ocurre a menudo que un escritor ensaye senderos que finalmente no conducen a ninguna parte. No se trata ahora de esa "poética de la inconclusión" que en otras ocasiones se ha invocado para caracterizar el proceder de Bolaño como narrador, no. Hay una diferencia sustancial entre dejar una historia en suspenso, con final abierto, como suele decirse, y abandonar el desarrollo de esa historia por las razones que sea, reclamado acaso por otras historias que se cruzan en el camino, o ganado por la fatiga, o bien inseguro ante la manera de continuar.

Como en tantas ocasiones, la obra de Kafka sirve aquí de inmejorable referencia. Los escritos póstumos de Kafka ofrecen un variado repertorio de textos en diverso estado de desarrollo. A algunos les cumple el calificativo de terminados, satisfacieran o no a su autor. A otros, el de inacabados. Otros más constituyen brotes, abortos narrativos, pasajes a menudo fascinantes pero abruptamente interrumpidos, desviados.

Los sinsabores del verdadero policía se acerca más bien a esta última tipología. No cabe compararla a El Tercer Reich, novela primeriza que, llegado el momento, Bolaño resolvió no dar a la luz y guardó en una carpeta, insatisfecho sin duda con el resultado. Sobre El Tercer Reich cabría sostener que, aun cuando fue escrita por el mismo Bolaño, en el momento decisivo no acertó con la contraseña que le había de permitir el ingreso a la estructura diseñada tan precoz y clarividentemente por él.

Distinto es el caso de Los sinsabores... Se trata de un proyecto de novela cuyo germen es con seguridad anterior a la redacción de Los detectives salvajes. Quizá Bolaño lo retomara al concluir esta novela, pero, a partir de cierto momento (y me atrevería a especular sobre cuál es ese momento, muy ligado al abismo que se fue abriendo a los pies mismos de Roberto conforme se metió de lleno en el filón de los crímenes de Ciudad Juárez), se desvió por los derroteros que, sin apartarse del todo de personajes y motivos ya apuntados, lo conducirían finalmente a 2666.

Que Bolaño no hubiera retomado de nuevo los materiales ahora publicados para prolongarlos tal cual, es algo que se puede afirmar no sólo intuitivamente, sino desde la convicción de que un escritor como él jamás hubiera cometido descarados autoplagios, ni hubiera incurrido deliberadamente en abiertas contradicciones con lo escrito y contado en otras novelas antes publicadas. Que se den una y otra cosa en Los sinsabores... sólo puede justificarse (más allá del sobado recurso a comodines críticos como los de "intertextualidad", "variaciones", "caleidoscópico", etc.) desde el supuesto de que, como tantas veces, Bolaño se sirvió de unos materiales ya elaborados como cantera de la que se nutrieron otras obras suyas, sin menoscabo de que con algunos restos de esos mismos materiales pudiera luego urdir nuevas historias.

El extravagante título de Los sinsabores del verdadero policía lo acarició Bolaño durante años. Estuvo siempre asociado al proyecto de una novela sobre un joven policía que en estas páginas sólo asoma lateralmente. Lo que nos cabe leer tiene que ver sobre todo con Amalfitano, un Amalfitano bastante distinto al que da nombre a una de las partes -la más enigmática, ahora intuimos por qué- de 2666. Bastante menos con un embrionario J.M.G. Arcimboldi que para nada coincide con el Beno von Archimboldi (con ch) que protagoniza esa novela.

En el camino que lleva de Los detectives salvajes a 2666, el libro que ahora se publica viene a ser una vía muerta. Sólo parcialmente hubiera podido reintegrarse en la cadena de la que se desprendió. Tal y como se ofrece, es un eslabón partido, que no por eso deja de arrojar destellos deslumbrantes, verdaderamente deslumbrantes por su audacia, por su comicidad, por su misterio, por su lirismo.

Que un material de estas características sea capaz de emitir esos destellos, y de atrapar al lector, dejándolo acaso insatisfecho pero nunca decepcionado, es una prueba más -concluyente como pocas- de la excepcional calidad de Bolaño como narrador.

Enlaces

Los materiales reunidos bajo el título Los sinsabores del verdadero policía contienen hilos narrativos de muy diferente antigüedad, varios de ellos empleados por Bolaño para algunas de sus novelas. Sin ir más lejos, el capítulo que abre el libro, con su provocadora división de los poetas en "maricones, maricas, mariquitas, locas, bujarrones, mariposas, ninfos y filenos", fue tomado por Bolaño para Los detectives salvajes, donde se da prácticamente idéntico, allí puesto en boca de Ernesto San Epifanio (pp. 83-85). Asimismo, la historia de los soldados que supuestamente habrían violado a Rimbaud en su camino a París, cuando acudió allí para unirse a la Comuna (capítulos 21 y 22 de la parte III de Los sinsabores...), aparece contada ya (incluida la cita por extenso del poema "Le Coeur volé") en las pp. 154 y siguientes de Los detectives.

En "Otro cuento ruso", de Llamadas telefónicas, se narra, tal cual, la historia del sorche de la División Azul que aquí se relata en el capítulo 7 de la parte II. Y en Estrella distante ya se da extensa noticia de la secta de los "escritores bárbaros", con detalles que repiten los del capítulo 10 de esa misma parte II.

Pero si éstos y otros pasajes de menos relieve indican que los materiales ahora publicados sirvieron a Bolaño de cantera de la que se nutría su obra en marcha, algunas diferencias sustanciales entre el perfil de dos de los principales personajes de Los sinsabores... y sus homónimos en 2666 revelan que fue esta novela la que terminó absorbiendo la mayor parte de los materiales ahora publicados.

El Amalfitano de Los sinsabores... es un cincuentón todavía apuesto que ha descubierto tardíamente su homosexualidad. La tonalidad moral del personaje es semejante a la del Amalfitano de 2666, pero su recorrido vital ofrece divergencias muy notables con éste.

El J.M.G. Arcimboldi de Los sinsabores..., en cambio, nada tiene que ver con el Beno von Archimboldi de 2666. De hecho, se trata del J.M.G. Arcimboldi que aparece mencionado en Los detectives..., donde se alude a él como "uno de los mejores novelistas franceses" (p. 170).

El Pancho Monje Expósito de Los sinsabores... sí tiene muchos rasgos comunes con Olegario Cura Expósito (Lalo Cura), de 2666, y hay indicios para pensar que fuera este personaje, que aquí apenas alcanza desarrollo, el que, mucho tiempo atrás, inspiró el título al que Bolaño se aferró durante años.

En la medida en que la parte final de Los detectives... prefigura ya el escenario de Santa Teresa, cabe presumir que este escenario, que es el principal de Los sinsabores..., lo tenía Bolaño diseñado desde muy atrás. Las múltiples correspondencias entre tantos personajes de Los sinsabores... y los de 2666 sugieren en qué medida los de aquel proyecto se volcaron en esta novela. En definitiva, es la encantadora relación entre Amalfitano y Padilla lo que, en Los sinsabores..., más despierta la añoranza de una novela perdida. Otra de tantas que una imaginación torrencial como la de Bolaño concebía sin cesar, conformándose en muchas ocasiones (La literatura nazi en América, Estrella distante) con trazar simples esbozos de sus argumentos, como los que se hacen aquí de las novelas de J.M.G. Arcimboldi.

En cuanto a los crímenes de Santa Teresa que empiezan a gotear en la última parte de Los sinsabores... son probablemente la grieta por la que estos materiales quedaron anegados por la concepción fúnebre y grandiosa de 2666.