2.2.11

Ruíz Navia: “En el filme quise trabajar una metáfora del conflicto colombiano”

El vuelco del Cangrejo aborda el problema de quiénes son los verdaderos dueños de la tierra, situando la acción en un pequeño pueblo del Pacífico colombiano. Cerebro, líder de una comunidad de descendientes africanos, se enfrenta al Paisa, un poderoso terrateniente que desea construir un hotel en la playa
NAVIA le contó desde París a Revista Ñ digital cómo conoció La Barra y qué experiencias lo llevaron a querer realizar un filme allí.foto.fuenteRevista Ñ

En su opera prima, el cineasta colombiano transmite la cotidianeidad de la comunidad de La Barra, en un logrado registro entre la ficción y el documental. "El conocimiento mutuo y la confianza lograda a lo largo de tres años, facilitaron el trabajo durante el rodaje".Ó

Óscar Ruíz Navia le contó desde París a Revista Ñ digital cómo conoció La Barra y qué experiencias lo llevaron a querer realizar un filme allí. También habló sobre su nuevo proyecto "Los hongos" basado en su propia experiencia, que tendrá como protagonistas a jóvenes artistas callejeros de la ciudad de Cali. "Quiero seguir trabajando con actores no profesionales", asegura.


¿Cómo surgió el guión de "El vuelco del Cangrejo"?

Compartí tres años de vivencias con la comunidad de La Barra para construir la película a partir de pequeños detalles de su cotidiano. Paralelamente, realicé muchas actividades en el pueblo para que la comunidad se sintiera involucrada no sólo en la actuación, sino que formarán parte del equipo de trabajo, en producción, fotografía y logística, entre otros rubros.

¿Cómo fue trabajar con actores naturales?

Realizamos talleres de video para enseñarles a hacer una película y así fueron tomando confianza en el proyecto. En cuanto a la actuación, como ellos hacen de sí mismos, intenté que fuera lo mas natural posible. Compartí mucho tiempo con Cerebro y la gente de la comunidad que iba a actuar y los fui grabando antes del rodaje, así ellos incorporaron la cámara a su realidad. Manejé las relaciones de los dos actores que no son de la comunidad con los que actuarían en la película. Uno debía hacerse amigo de Lucía, la niña, entonces se conocieron un tiempo antes del rodaje, y se hicieron amigos en la vida real. En cambio el otro actor, que debía enfrentarse a Cerebro, lo conoció filmando esa escena. Así su relación se ve completamente fría. Los dos actores representaron su papel aunque no se estuviera filmando, durante las seis semanas de trabajo. Durante el rodaje planteaba las escenas en el momento y le preguntaba a la gente de la comunidad cómo reaccionarían ellos ante esa situación. Entonces ellos empezaban a responder de manera natural y con sus propias palabras. No hubo diálogos pre armados. Cuando finalizábamos la jornada de filmación evitaba hablar con ellos sobre la película, porque no quería nada preparado.

En la película aparecen de manera sutil los diversos conflictos que atraviesa Colombia. ¿Por qué eligió contarlos a través de los medios de comunicación?

Siempre quise transmitir un universo que fuera más amplio que la historia puntual del filme. Mi intención es generar preguntas en los espectadores sobre La Barra, así como sobre tantos otros lugares que están viviendo grandes contradicciones con la llegada de la modernidad. Las noticias que aparecen en la película a través de la televisión o la radio, eran reales. Era importante mostrar que aunque en el pueblo existe una aparente calma, en sus alrededores hay tropas de Paramilitares, de las FARC, una base de la marina y mucho movimiento del narcotráfico porque es un puerto clave en el Pacífico. En el filme quise trabajar una metáfora del conflicto colombiano, que se originó hace más de 60 años cuando los grandes latifundistas echaron de sus tierras a los campesinos y allí se generó la lucha guerrillera. Luego aparecieron los Paramilitares y después el narcotráfico. Ahora todo se volvió incontrolable y muy complejo. Pero todo surge del problema de quiénes son los verdaderos dueños de la tierra. En el filme aparece un personaje de fuera de la comunidad que dice ser propietario de una playa y comienza a violentar a sus vecinos.

¿Qué papel juega Daniel en la película?

Es el personaje más construido de toda la ficción y más cercano a mi punto de vista. También representa a los jóvenes de mi generación que quieren escapar de su realidad y al viajar se encuentran con otros problemas. Pero él es el vehículo para contar el conflicto, no para solucionarlo. No quise construir un héroe que llega al pueblo y lo salva, sino alguien que ve el conflicto pero sigue su camino.

¿La comunidad vio "El vuelco del Cangrejo"? ¿Qué devoluciones recibió?

El estreno en Colombia se realizó en la comunidad. Tuve todo tipo de devoluciones: a alguna gente le gustó mucho y a otros que no les gustó nada. La gran mayoría se sintió identificada con el filme porque reconocían sus lugares, su lenguaje, o a sus hermanos o primos que habían actuado. Todo el mundo está muy agradecido porque la película fue muy vista en Colombia, así que muchos turistas fueron a conocer el pueblo y eso les generó trabajo.

Usted se encuentra trabajando en un nuevo proyecto en la Residencia de la Cinéfondation del Festival de Cannes en París. ¿Sobre qué trata?

Es una película situada en la ciudad de Cali, sobre unos jóvenes de 18 años a quienes les gusta realizar graffiti en los muros de las calles y tienen conflictos familiares. El guión está basado en algunas experiencias personales. Cuando regrese a Colombia voy a buscar a artistas callejeros para seguir desarrollando el proyecto porque me interesa continuar trabajando con actores no profesionales. Espero poder filmarla en el 2012.

Ruíz Navia Básico

Nació en la ciudad de Cali, Colombia en 1982. Es Director, productor y guionista. Después de estudiar en la Escuela de Cine de la Universidad Nacional de Colombia se gradúa como Comunicador Social y Periodista de la Universidad del Valle. Fue asistente de dirección del largometraje "Perro come perro" de Carlos Moreno y Asistente de Fotografía de los largometrajes "El rey de Antonio Dorado" y "Yo soy otro" de Oscar Campo. En 2006 funda Contravía Films, compañía de cine independiente, para producir sus películas y las de otros directores emergentes. Algunas de sus producciones más relevantes son el documental "Migración" de Marcela Gómez Montoya y el cortometraje "Simiente" de William Vega. Por su opera prima "El vuelco del Cangrejo"(2009), recibió numerosos premios internacionales. Sus próximo proyecto de largometraje, "Los hongos", fue seleccionado para "La residencia" de la Cinéfondation del Festival de Cannes.

FICHA

"El vuelco del Cangrejo". Colombia. 2009. 95 minutos.

Ganó el premio de la crítica internacional FIPRESCI en el Festival de Cine de Berlín 2010. Recibió numerosos galardones, entre ellos el Premio Especial de Jurado Ópera Prima, Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, Cuba 2009, Premios Découverte a la mejor ópera y Rail D´Oc, Festival de Cine de Toulouse, Francia 2010. Premio de la Juventud E-changer Award, Festival de Cine de Friburgo, Suiza 2010. Participó en más de 50 Festivales Internacionales.

La película se proyecta todos los sábados de enero y febrero a las 19 en Fundación Proa Buenos Aires.

Los británicos también matan (literariamente)

BCNegra descubre la potencia de los escritores del género en Reino Unido

Dibujo de Eva Vázquez.fuente:elpais.com

La potencia de los nuevos escritores británicos de novela negra se deja sentir en BCNegra desde las mismas entrañas de esta cita con el suspense y el mistero. Cuatro de ellos participaron en el encuentro inaugural. Son David Peace, R. J. Ellory, Peter May y Craig Russell. Los cuatro estrenan novela y los cuatro destacan entre la nueva armada literaria. Como muestra, un hecho; en la anterior edición mandaron los nórdicos, en esta sólo participan dos: Johan Theorin y Mari Jungstedt, pero se abordará un tema que nos tiene a todos un poco descolocados: ¿por qué se mata tanto en Suecia?

En Reino Unido también se asesina (literariamente), pero no como se solía. La nueva generación ha roto con la tradición detectivesca inglesa para cultivar el género negro más negro, muchos de ellos inspirados en la mejor escuela norteamericana. Un buen ejemplo es David Peace (Osset, West Yorkshire, 1967), cuya tetralogía Red riding quartet está inspirada en los crímenes del Destripador de Yorkshire. La primera novela, 1974, se publicó en 2010 y ahora acaba de aparecer 1977 (Alba). De él ha dicho su colega Ian Rankin que es "el James Ellroy británico. Un talento fantástico". Desde luego, tiene don para el crimen y ciertamente se inspiró en el cuarteto de Los Ángeles del escritor estadounidense.

El destripador mató a una de sus víctimas a 10 kilómetros de la casa de Peace. Quedó marcado, como el resto de la región, para siempre. 1977 tiene dos narradores: el sargento Bob Fraser, desesperadamente enamorado de una prostituta, y Jack Whitehead, veterano periodista de sucesos que bebe desaforadamente Escocia, como él dice. Si en 1974, también protagonizada por un periodista, se violaba y asesinaba a niñas; en 1977 las víctimas son prostitutas. A Peace le importa un bledo si el lector sigue o no el hilo de su argumento. No lo pone fácil, pero atrapa con un ritmo de mil demonios en el que hay poesía, diálogos, monólogos, repeticiones de frases... El lector que entra en su juego espera impaciente la publicación de la siguiente historia, 1980. En ella, el autor nos sumerge en el Yorkshire de los años setenta a un ritmo de vértigo. A Peace le costó publicar, pero su padre consiguió que lo fichase una pequeña editorial; en 2003 fue elegido uno de los 20 mejores escritores británicos del año de Granta; luego Channel 4 hizo una serie... y se desbordó el reconocimiento y el éxito.

R. J. Ellory (Birmingham, 1965) también tuvo dificultades para empezar. Hasta 22 novelas se tuvo que tragar antes de ver la luz literaria. ¿Un inglés que publica libros ambientados en Estados Unidos? No, gracias, respondían los editores. Paró de escribir unos años y volvió. Sólo silencio (RBA) es una historia tremenda: más de 60 años de la vida de un hombre que lleva sombras oscuras de Georgia en el corazón. Joseph Waughan, el protagonista, cuenta desde el presente intentando comprender su trágico pasado. Cuando tenía 11 años murió su padre y meses después apareció asesinada la primera niña, una compañera de clase. Luego vinieron muchas más muertes. Ellory hace un retrato espléndido de Augusta Falls (Georgia), del miedo, de la intolerancia, de los 14 años que pasó en la cárcel por un crimen que no cometió, de su obsesión por los asesinatos de niñas, de su infancia perdida, de un sentimiento de culpa del que no se puede desprender.

La isla de los cazadores de pájaros, de Peter May (Glasgow, 1951), es la primera novela del escritor escocés que se traduce al español. Su protagonista es el policía Fin Macleod, un tipo torturado por la muerte de su hijo. En estas circunstancias viaja a Lewis, una isla perdida al norte de Escocia, donde nació, para investigar un sangriento asesinato. Se encuentra con su pasado. Nada de lo que le hizo huir ha cambiado: la falta de oportunidades, el alcoholismo, los suicidios.

Craig Russell (Fife, Escocia, 1956) es el más conocido de los cuatro. Se han publicado en España cuatro novelas protagonizadas por el policía Jan Faber y situadas en la Alemania contemporánea. Presenta ahora El beso de Glasgow (Roca Editorial), la segunda del ex soldado e investigador privado Lennox y que, como la anterior, se desarrolla en el Glasgow de los años cincuenta. Lennox, pendenciero, bebedor y mujeriego, cae muy bien y sus historias resultan más cercanas y reales que las de Fabel.

A estos cuatro autores hay que añadir dos nombres bien conocidos. Ian Rankin (Cardenen, Escocia, 1960), que, con su policía John Rebus, nos ha descubierto Edimburgo en clave negra. Y John Connolly (Dublin, 1968), creador del investigador Charlie Parker, que sitúa sus novelas en Estados Unidos. Connolly ha logrado un cóctel cuyos principales ingredientes son el género negro y los elementos sobrenaturales. Es muy adictivo. Hay que añadir a la estadounidense Tana French (Vermont, Estados Unidos, 1973) que vive en Dublín desde 1990. Todos ellos son renovadores.

Un detective en faldas

El autor escocés se pone el kilt para presentar a su detective Fin MacLeod
Peter May. foto: RHM.fuente:elmundo.es

Fin MacLeod está deprimido. Es un policía deprimido enterrado entre sus libros. Fin estudia por correo. Nunca fue a la universidad. Cuando era un chaval, era demasiado estúpido. Creía que perdía el tiempo estudiando. Como creía que perdía el tiempo viviendo en la claustrofóbica isla de Lewis, pequeño y rocoso paraíso de infernales condiciones climatológicas escocés. Por eso se fue. Pero ahora tiene que volver. La prisa lo convirtió en policía y hay un asesinato sin resolver en su viejo pueblo. 'La isla de los cazadores de pájaros' (Grijalbo), primera entrega de la trilogía Lewis, es la carta de presentación del sonriente Peter May en España.

Ataviado con una falda escocesa ("no es que la lleve habitualmente, pero sí en las ocasiones especiales", admite), May dice que el bueno de Fin tiene mucho de sí mismo. "Yo también tuve una especie de novia en la escuela primaria. Fuimos novios durante siete años. Y en el baile de fin de curso no se me ocurrió otra cosa que invitar a otra chica. Ella me escribió una larga carta que es la misma carta que Marsaili le escribe a Fin", cuenta. De hecho, May trató de encontrar a la chica, que se llamaba Jennifer, y descubrió que se había casado dos veces y había tenido dos hijos y que, para cuando la novela se publicó, llevaba ocho años muerta. "Fue un auténtico 'shock'. Sólo quería decirle que me había inspirado uno de los personajes clave de la novela. Pero ya nunca lo haré", asegura el escritor.

Fin debe volver a Lewis porque ha aparecido un cadáver que supuestamente ha sido asesinado con el mismo 'modus operandi' que el usado para acabar con la vida de un ciudadano de Glasgow, cuyo muerte investigaba antes de que ocurriera lo que ocurrió (su hijo pequeño murió) y el detective dejara el trabajo por un tiempo. Volver a la isla no le hará ningún bien, aunque le permitirá reecontrarse consigo mismo, en el momento en el que aún no había cometido ninguno de los errores que han marcado su vida. "He pasado mucho tiempo en la isla y he conocido a personas que crecieron allí y sé lo que sienten. Todos ellos sintieron en algún momento la necesidad de huir, pero también, en otro momento, sintieron la necesidad de regresar, para sentirse a salvo, pero también para recordar quiénes fueron y descubrir quién son", dice May, que no creció en una isla sino en la ciudad (Glasgow) pero pasó la mayor parte de sus vacaciones de infancia en islas como Lewis. Y la luna de miel en Ibiza.

"El ambiente de la isla es claustrofóbico, ideal para construir un thriller", dice May, que esta semana participa en BCNegra, el encuentro para amantes del género criminal que tiene lugar en Barcelona. Los cazadores de pájaros de los que habla el título de la historia, por cierto, son reales. "Una vez al año, un grupo de 12 hombres, en realidad, 12 jóvenes, vive durante dos semanas en una roca en mitad del mar, cazando una rara especie de ave, para reproducir el ritual que se lleva celebrando desde hace 400 años. Les arrancan las plumas, las tuestan de una determinada manera y regresan con un botín que es 'delicatessen' para el pueblo. Es una especie de rito de paso que convierte a sus participantes en elegidos, en hombres a los que respetar en un futuro", cuenta el escritor, que pasó una larga noche con cuatro de estos hombres en un pub de la misma isla de Lewis. "Sus historias me inspiraron", dice.

Un año sin Tomás Eloy Martínez

El maestro de periodistas y escritores murió el 31 de enero de 2010. Sus colegas lo recuerdan con emoción y subrayan el valor de su obra y su legado

TOMAS ELOY. Seguirá formando escritores y periodistas a través de la fundación que lleva su nombrefoto.fuente:Revista Ñ

Hay ausencias que crecen con el tiempo, haciendo presente el vacío que deja quien ha muerto. La ausencia de Tomás Eloy Martínez comenzó el 31 de enero de 2010, cuando murió a los 75 años. Al cumplirse hoy el primer aniversario de su muerte, diversos homenajes lo recuerdan como maestro de periodistas, cronista impar y uno de los escritores sobresalientes de la narrativa iberoamericana, cuya obra fue traducida a 30 idiomas y publicada en 60 países.

El Hay Festival de Cartagena de Indias le rindió ayer un tributo junto con la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), de la que fue fundador junto a Gabriel García Márquez, y la argentina Fundación Proa. Fue con la conferencia "El periodismo como narrativa", en la que hablaron sobre la obra, la trayectoria y el legado vigente de Tomás Eloy Martínez los escritores Sergio Ramírez, de Nicaragua, y los argentinos Martín Caparrós y Cristian Alarcón.

Consultada por Clarín , la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú, que mantuvo una larga amistad con el autor de La pasión según Trelew , lo recordó con estas palabras: "No solamente su obra es un testimonio apasionante de la historia del país que nos tocó vivir, sino que Tomás es un ejemplo inolvidable del coraje necesario para aprender a morir".

También el escritor español Juan Cruz, jurado del Premio Clarín de Novela, tuvo un recuerdo afectuoso para Tomás Eloy Martínez: "Creo que lo que distinguió a Tomás fue el oído. Escuchaba historias y las deglutía con un ritmo que solo él conocía, y que es la música del buen periodismo. Esa habilidad lo convirtió en un narrador soberbio, oral y en la escritura; leerlo es escucharlo, y esa es una rara habilidad" Joaquín Morales Solá lo evocó conmovido: "Tuve con Tomás una relación muy linda. Cuando murió se fue una parte de mi vida. Su ausencia es la pérdida de un maestro. Y como argentino, creo que perdimos a quien era el mejor escritor vivo de nuestro tiempo. Cuando Tomás inauguró la Feria del Libro de Buenos Aires en 2006, le reproché al entonces presidente Néstor Kirchner que no hubiera concurrido, precisamente porque Tomás era el mayor escrito rvivo. Dejó un legado moral y profesional. Su tenacidad para insistir siempre sobre la moral del periodista, la ética profesional y la necesidad del esfuerzo de comprensión de los personajes y los hechos es parte de su legado".

Desde Cartagena de Indias, el escritor nicaragüense Sergio Ramírez dijo: "En estos días he releído Lugar común la muerte , un libro hondo y luctuoso, reportajes que viven y andan solos, crónicas que respiran por sí mismas. Pero su mejor libro sigue siendo Santa Evita , porque consigue, como los grandes novelistas, que el personaje se despegue de las páginas del libro, y cobre sustancia propia. A un año de su muerte seguimos recordándole, y a su sonrisa y su voz. Y a su escritura. Todos sus libros, con sus voces propias, me hablan desde el estante donde están colocados en mi casa de Managua".

También en este primer aniversario, Alfaguara, que edita la colección "Biblioteca Tomás Eloy Martínez", publica una edición definitiva de Ficciones verdaderas . Y la Fundación Tomás Eloy Martínez, que preside su hijo Ezequiel, editor de la Revista Ñ , de Clarín , se lanzará con el Premio para Jóvenes Narradores para dos categorías: proyecto avanzado de novela y de no ficción. Además, en febrero subirá a Internet la página www.fundaciontomaseloymartinez.org, que contendrá las actividades de la entidad que funcionará en la sede de la Biblioteca Cané, en Boedo, donde trabajó el mismísimo Jorge Luis Borges. Para seguir cerca del maestro.

1.2.11

Un mundo distraído

La tercera parte de la población mundial ya es 'internauta'. La revolución digital crece veloz. Uno de sus grandes pensadores, Nicholas Carr, da claves de su existencia en el libro Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?' El experto advierte de que se "está erosionando la capacidad de controlar nuestros pensamientos y de pensar de forma autónoma"

Nicholas Carr, autor de Superficiales.foto: C. MCPHERSON.fuente:elpais.com

El correo electrónico parpadea con un mensaje inquietante: "Twitter te echa de menos. ¿No tienes curiosidad por saber las muchas cosas que te estás perdiendo? ¡Vuelve!". Ocurre cuando uno deja de entrar asiduamente en la red social: es una anomalía, no cumplir con la norma no escrita de ser un voraz consumidor de twitters hace saltar las alarmas de la empresa, que en su intento por parecer más y más humana, como la mayoría de las herramientas que pueblan nuestra vida digital, nos habla con una cercanía y una calidez que solo puede o enamorarte o indignarte. Nicholas Carr se ríe al escuchar la preocupación de la periodista ante la llegada de este mensaje a su buzón de correo. "Yo no he parado de recibirlos desde el día que suspendí mis cuentas en Facebook y Twitter. No me salí de estas redes sociales porque no me interesen. Al contrario, creo que son muy prácticas, incluso fascinantes, pero precisamente porque su esencia son los micromensajes lanzados sin pausa, su capacidad de distracción es enorme". Y esa distracción constante a la que nos somete nuestra existencia digital, y que según Carr es inherente a las nuevas tecnologías, es sobre la que este autor que fue director del Harvard Business Review y que escribe sobre tecnología desde hace casi dos décadas nos alerta en su tercer libro, Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Taurus).

Cuando Carr (1959) se percató, hace unos años, de que su capacidad de concentración había disminuido, de que leer artículos largos y libros se había convertido en una ardua tarea precisamente para alguien licenciado en Literatura que se había dejado mecer toda su vida por ella, comenzó a preguntarse si la causa no sería precisamente su entrega diaria a las multitareas digitales: pasar muchas horas frente a la computadora, saltando sin cesar de uno a otro programa, de una página de Internet a otra, mientras hablamos por Skype, contestamos a un correo electrónico y ponemos un link en Facebook. Su búsqueda de respuestas le llevó a escribir Superficiales... (antes publicó los polémicos El gran interruptor. El mundo en red, de Edison a Google y Las tecnologías de la información. ¿Son realmente una ventaja competitiva?), "una oda al tipo de pensamiento que encarna el libro y una llamada de atención respecto a lo que está en juego: el pensamiento lineal, profundo, que incita al pensamiento creativo y que no necesariamente tiene un fin utilitario. La multitarea, instigada por el uso de Internet, nos aleja de formas de pensamiento que requieren reflexión y contemplación, nos convierte en seres más eficientes procesando información pero menos capaces para profundizar en esa información y al hacerlo no solo nos deshumanizan un poco sino que nos uniformizan". Apoyándose en múltiples estudios científicos que avalan su teoría y remontándose a la célebre frase de Marshall McLuhan "el medio es el mensaje", Carr ahonda en cómo las tecnologías han ido transformando las formas de pensamiento de la sociedad: la creación de la cartografía, del reloj y la más definitiva, la imprenta. Ahora, más de quinientos años después, le ha llegado el turno al efecto Internet.

Pero no hay que equivocarse: Carr no defiende el conservadurismo cultural. Él mismo es un usuario compulsivo de la web y prueba de ello es que no puede evitar despertar a su ordenador durante una breve pausa en la entrevista. Descubierto in fraganti por la periodista, esboza una tímida sonrisa, "¡lo confieso, me has cazado!". Su oficina está en su residencia, una casa sobre las Montañas Rocosas, en las afueras de Boulder (Colorado), rodeada de pinares y silencio, con ciervos que atraviesan las sinuosas carreteras y la portentosa naturaleza estadounidense como principal acompañante.

PREGUNTA. Su libro ha levantado críticas entre periodistas como Nick Bilton, responsable del blog de tecnología Bits de The New York Times, quien defiende que es mucho más natural para el ser humano diversificar la atención que concentrarla en una sola cosa.

RESPUESTA. Más primitivo o más natural no significa mejor. Leer libros probablemente sea menos natural, pero ¿por qué va a ser peor? Hemos tenido que entrenarnos para conseguirlo, pero a cambio alcanzamos una valiosa capacidad de utilización de nuestra mente que no existía cuando teníamos que estar constantemente alerta ante el exterior muchos siglos atrás. Quizás no debamos volver a ese estado primitivo si eso nos hace perder formas de pensamiento más profundo.

P. Internet invita a moverse constantemente entre contenidos, pero precisamente por eso ofrece una cantidad de información inmensa. Hace apenas dos décadas hubiera sido impensable.

R. Es cierto y eso es muy valioso, pero Internet nos incita a buscar lo breve y lo rápido y nos aleja de la posibilidad de concentrarnos en una sola cosa. Lo que yo defiendo en mi libro es que las diferentes formas de tecnología incentivan diferentes formas de pensamiento y por diferentes razones Internet alienta la multitarea y fomenta muy poco la concentración. Cuando abres un libro te aíslas de todo porque no hay nada más que sus páginas. Cuando enciendes el ordenador te llegan mensajes por todas partes, es una máquina de interrupciones constantes.

P. ¿Pero, en última instancia, cómo utilizamos la web no es una elección personal?

R. Lo es y no lo es. Tú puedes elegir tus tiempos y formas de uso, pero la tecnología te incita a comportarte de una determinada manera. Si en tu trabajo tus colegas te envían treinta e-mails al día y tú decides no mirar el correo, tu carrera sufrirá. La tecnología, como ocurrió con el reloj o la cartografía, no es neutral, cambia las normas sociales e influye en nuestras elecciones.

P. En su libro habla de lo que perdemos y aunque mencione lo que ganamos apenas toca el tema de las redes sociales y cómo gracias a ellas tenemos una herramienta valiosísima para compartir información.

R. Es verdad, la capacidad de compartir se ha multiplicado aunque antes también lo hacíamos. Lo que ocurre con Internet es que la escala, a todos los niveles, se dispara. Y sin duda hay cosas muy positivas. La Red nos permite mostrar nuestras creaciones, compartir nuestros pensamientos, estar en contacto con los amigos y hasta nos ofrece oportunidades laborales. No hay que olvidar que la única razón por la que Internet y las nuevas tecnologías están teniendo tanto efecto en nuestra forma de pensar es porque son útiles, entretenidas y divertidas. Si no lo fueran no nos sentiríamos tan atraídos por ellas y no tendrían efecto sobre nuestra forma de pensar. En el fondo, nadie nos obliga a utilizarlas.

P. Sin embargo, a través de su libro usted parece sugerir que las nuevas tecnologías merman nuestra libertad como individuos...

R. La esencia de la libertad es poder escoger a qué quieres dedicarle tu atención. La tecnología está determinando esas elecciones y por lo tanto está erosionando la capacidad de controlar nuestros pensamientos y de pensar de forma autónoma. Google es una base de datos inmensa en la que voluntariamente introducimos información sobre nosotros y a cambio recibimos información cada vez más personalizada y adaptada a nuestros gustos y necesidades. Eso tiene ventajas para el consumidor. Pero todos los pasos que damos online se convierten en información para empresas y Gobiernos. Y la gran pregunta a la que tendremos que contestar en la próxima década es qué valor le damos a la privacidad y cuánta estamos dispuestos a ceder a cambio de comodidad y beneficios comerciales. Mi sensación es que a la gente le importa poco su privacidad, al menos esa parece ser la tendencia, y si continúa siendo así la gente asumirá y aceptará que siempre están siendo observados y dejándose empujar más y más aún hacia la sociedad de consumo en detrimento de beneficios menos mensurables que van unidos a la privacidad.

P. Entonces... ¿nos dirigimos hacia una sociedad tipo Gran Hermano?

R. Creo que nos encaminamos hacia una sociedad más parecida a lo que anticipó Huxley en Un mundo feliz que a lo que describió Orwell en 1984. Renunciaremos a nuestra privacidad y por tanto reduciremos nuestra libertad voluntaria y alegremente, con el fin de disfrutar plenamente de los placeres de la sociedad de consumo. No obstante, creo que la tensión entre la libertad que nos ofrece Internet y su utilización como herramienta de control nunca se va a resolver. Podemos hablar con libertad total, organizarnos, trabajar de forma colectiva, incluso crear grupos como Anonymous pero, al mismo tiempo, Gobiernos y corporaciones ganan más control sobre nosotros al seguir todos nuestros pasos online y al intentar influir en nuestras decisiones.

P. Wikipedia es un buen ejemplo de colaboración a gran escala impensable antes de Internet. Acaba de cumplir diez años...

R. Wikipedia encierra una contradicción muy clara que reproduce esa tensión inherente a Internet. Comenzó siendo una web completamente abierta pero con el tiempo, para ganar calidad, ha tenido que cerrarse un poco, se han creado jerarquías y formas de control. De ahí que una de sus lecciones sea que la libertad total no funciona demasiado bien. Aparte, no hay duda de su utilidad y creo que ha ganado en calidad y fiabilidad en los últimos años.

P. ¿Y qué opina de proyectos como Google Books? En su libro no parece muy optimista al respecto...

R. Las ventajas de disponer de todos los libros online son innegables. Pero mi preocupación es cómo la tecnología nos incita a leer esos libros. Es diferente el acceso que la forma de uso. Google piensa en función de snippets, pequeños fragmentos de información. No le interesa que permanezcamos horas en la misma página porque pierde toda esa información que le damos sobre nosotros cuando navegamos. Cuando vas a Google Books aparecen iconos y links sobre los que pinchar, el libro deja de serlo para convertirse en otra web. Creo que es ingenuo pensar que los libros no van a cambiar en sus versiones digitales. Ya lo estamos viendo con la aparición de vídeos y otros tipos de media en las propias páginas de Google Books. Y eso ejercerá presión también sobre los escritores. Ya les ocurre a los periodistas con los titulares de las informaciones, sus noticias tienen que ser buscables, atractivas. Internet ha influido en su forma de titular y también podría cambiar la forma de escribir de los escritores. Yo creo que aún no somos conscientes de todos los cambios que van a ocurrir cuando realmente el libro electrónico sustituya al libro.

P. ¿Cuánto falta para eso?

R. Creo que tardará entre cinco y diez años.

P. Pero aparatos como el Kindle permiten leer muy a gusto y sin distracciones...

R. Es cierto, pero sabemos que en el mundo de las nuevas tecnologías los fabricantes compiten entre ellos y siempre aspiran a ofrecer más que el otro, así que no creo que tarden mucho en hacerlos más y más sofisticados, y por tanto con mayores distracciones.

P. El economista Max Otte afirma que pese a la cantidad de información disponible, estamos más desinformados que nunca y eso está contribuyendo a acercarnos a una forma de neofeudalismo que está destruyendo las clases medias. ¿Está de acuerdo?

R. Hasta cierto punto, sí. Cuando observas cómo el mundo del software ha afectado a la creación de empleo y a la distribución de la riqueza, sin duda las clases medias están sufriendo y la concentración de la riqueza en pocas manos se está acentuando. Es un tema que toqué en mi libro El gran interruptor. El crecimiento que experimentó la clase media tras la II Guerra Mundial se está revirtiendo claramente.

P. Internet también ha creado un nuevo fenómeno, el de las microcelebridades. Todos podemos hacer publicidad de nosotros mismos y hay quien lo persigue con ahínco. ¿Qué le parece esa nueva obsesión por el yo instigado por las nuevas tecnologías?

R. Siempre nos hemos preocupado de la mirada del otro, pero cuando te conviertes en una creación mediática -porque lo que construimos a través de nuestra persona pública es un personaje-, cada vez pensamos más como actores que interpretan un papel frente a una audiencia y encapsulamos emociones en pequeños mensajes. ¿Estamos perdiendo por ello riqueza emocional e intelectual? No lo sé. Me da miedo que poco a poco nos vayamos haciendo más y más uniformes y perdamos rasgos distintivos de nuestras personalidades.

P. ¿Hay alguna receta para salvarnos'?

R. Mi interés como escritor es describir un fenómeno complejo, no hacer libros de autoayuda. En mi opinión, nos estamos dirigiendo hacia un ideal muy utilitario, donde lo importante es lo eficiente que uno es procesando información y donde deja de apreciarse el pensamiento contemplativo, abierto, que no necesariamente tiene un fin práctico y que, sin embargo, estimula la creatividad. La ciencia habla claro en ese sentido: la habilidad de concentrarse en una sola cosa es clave en la memoria a largo plazo, en el pensamiento crítico y conceptual, y en muchas formas de creatividad. Incluso las emociones y la empatía precisan de tiempo para ser procesadas. Si no invertimos ese tiempo, nos deshumanizamos cada vez más. Yo simplemente me limito a alertar sobre la dirección que estamos tomando y sobre lo que estamos sacrificando al sumergirnos en el mundo digital. Un primer paso para escapar es ser conscientes de ello. Como individuos, quizás aún estemos a tiempo, pero como sociedad creo que no hay marcha atrás.

La mala fama de los espías españoles

"Los agentes sirven a un organismo público que se encarga de conseguir información. Al extracto de esa información que se suministra al jefe de estado que tomará la decisión final se le llama 'inteligencia"

El escritor Fernando Martínez Laínez en el encuentro de Getafe Negro, el pasado octubre. foto:Roberto Cardenas.fuente:elmundo.es

Los espías españoles no revientan puertas, como James Bond. ¿Y por qué no? Pues porque no lo necesitan. No es que sean más educados que el educadísimo agente secreto que luchará eternamente contra el Doctor No, es que los espías, en España, "se compran y se venden, y están dentro del despacho, por eso no tienen por qué reventar la puerta". El que habla es Eduardo Martín de Pozuelo, coautor de 'Sin cobertura', una novela de espías centrada en la participación española en la guerra de Irak.

De hecho, un 80% de la información que recoge hoy el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) "proviene de fuentes abiertas", dice José Luis Caballero, autor de 'El espía imperfecto', la historia de un agente de inteligencia español que intenta proteger a un etarra que está a punto de traicionar a su grupo. ¿Y qué son las fuentes abiertas? "Correos electrónicos, internet, trabajo que puede hacerse desde la oficina", aclara Caballero, que dice que debe diferenciarse "entre agente y espía".

"Los agentes sirven a un organismo público que se encarga de conseguir información. Al extracto de esa información que se suministra al jefe de estado que tomará la decisión final se le llama 'inteligencia'. Por eso son agentes de inteligencia. Y ellos son quienes contratan espías para conseguir esa información", explica Caballero, que dice no ser uno de ellos. Agente, no espía. Porque entorno a los escritores de este tipo de novela siempre corren los rumores. "Lo que sí puedo decir es que he conocido a algunos y que todos tienen una ética muy particular, que no se corresponde con la nuestra. Para empezar, ellos dicen mentiras. Engañan si con eso consiguen algo", dice el escritor.

Pero, como el resto de mortales, están sometidos a una burocracia infinita. "Lo que mucha gente no sabe es que los servicios de inteligencia son instituciones muy burocráticas, y que tienes que pasar por muchos despachos hasta que algo se pone en marcha", dice , un 'thriller' en que arranca con un terremoto en Granada y que, como particularidad, incluye un departamento "inventado" para el que se contratan agentes asesinos. "Le Carré es el que mejor lo ha hecho en ese sentido. En sus novelas, los héroes acaban generalmente malparados por culpa de la burocracia, que siempre está conectada con el poder político", dice Lainez.

En cualquier caso, como apunta el periodista Jose Luis Ibáñez en la primera de las charlas que tienen lugar en la sexta edición de BCNegra, el encuentro de amantes del género policíaco que tiene lugar en Barcelona durante esta semana, "España no reivindica a sus espías". "Lo que pasa es que de los servicios secretos sólo trascienden los fracasos", aclara Eduardo Martín de Pozuelo. "Cuanto mejor es el servicio secreto menos se sabe de él", añade Martín de Pozuelo. ¿Y qué hay de Wikileaks? "Wikileaks está publicando información de actas que no son tan secretas como parece", dice Martín de Pozuelo.

Lo que le extraña a Martínez Lainez es que la existencia de ETA en España no haya dado lugar a un subgénero literario. "Es la organización terrorista más antigua de Europa y apenas tenemos novelas que hablen de su relación con los servicios secretos, de agentes infiltrados y demás", dice el escritor. ¿Existen amenazas de la banda terrorista a los escritores? Caballero, que ha escrito sobre el tema, asegura no haber recibido ninguna. Lo que dice al respecto es que el CNI "no cree que ETA vaya a desaparecer".

Un escritor ofrece gratis su novela en Internet y obtiene 20.000 descargas

El pediatra almeriense Bruno Nievas no encontraba editor para su novela Realidad Aumentada

foto:archivo.fuente:lavanguardia.es

El pediatra y escritor almeriense Bruno Nievas ha decidido ofrecer de forma gratuita en internet su novela 'Realidad Aumentada' que ya ha alcanzado más de 20.000 descargas en 25 días, según ha informado a Europa Press el propio autor, que decidió 'colgar' la obra en la red al no encontrar una editorial que quisiera publicarla.

Nievas ha asegurado que está "tan sorprendido como encantado" con que esta iniciativa haya tenido un número tan alto de descargas en la red, así como con el hecho de que más de 700 internautas se hayan hecho seguidores de la página de la obra en la red social Facebook. 'Realidad Aumentada' es un thriller con tintes de ciencia ficción, que ha recibido "unas cuantas críticas positivas", otro de los aspectos que motivó al autor a 'subirlo' a internet.

Entre ellas la del director de 'Negro sobre Blanco, Richard Sabogal, que ha dicho de la obra que la "fina pluma" del autor deja "un final que rompe los paradigmas y satisface más de un paladar exigente". Por su parte, Juan Gómez-Jurado, VII Premio de Novela Ciudad de Torrevieja con 'El emblema del traidor' y que ha vendido más de tres millones de ejemplares de sus novelas, ha destacado que 'Realidad Aumentada' es "un viaje salvaje a los confines de la tecnología y de la mente, narrado con el pulso de un escritor que dará mucho que hablar".

La obra puede descargarse de forma gratuita, en versión PDF o EPUB, para dispositivos Iphone o Ipad, entre otros, en la pagina web www.realidadaumentadalanovela.com