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19.8.10

Leonardo Padura trabaja en el guión de 'Siete días en La Habana'

El escritor cubano declara que participa en un película en la que están implicados siete directores

Leonardo Padura Fuentes, autor de Adiós, Hemingway, metido a guionista.foto:archivo.fuente:elpais.com


Siete días en La Habana es el título de la película en la que trabaja el escritor y guionista cubano Leonardo Padura . El autor de Adiós, Hemingway, ha adelantado esta mañana su participación en el proyecto, que comenzará a rodarse el año que viene, desde la Universidad Internacional Menéndez Pelayo donde imparte un curso de novela policiaca.

La película, una producción de Morena films, consta de siete historias diferentes, bajo la mirada de "seis directores internacionales y uno cubano", según ha explicado. Padura está trabajando en el guión de dos de esas historias junto a Juan Carlos Tabío y Benicio del Toro .

El autor de El hombre que amaba a los perros ha revelado también que "un importante director y productor norteamericano" se ha interesado por la adaptación al cine de su serie de novela policiaca protagonizada por el investigador Mario Conde, pero no ha querido revelar el nombre, ya que "hace 12 años" que acaricia la idea de ver alguna de estas obras en la gran pantalla y no quiere gafar el proyecto.

27.3.10

Dos historias inéditas en los archivos de Agatha Christie

Los dos relatos reunidos en un libro se editarán en España próximamente. La captura de Cerbero no se editó en su día porque su protagonista recordaba a Hitler

La escritora Agatha Christie:"La Reina del Crimen".fOTO;fUENTE:Lavanguardia.es

"El descubrimiento de dos historias inéditas de Agatha Christie entre los archivos y documentos caóticamente almacenados en su casa de vacaciones de Devon podría ser el argumento de una de sus múltiples novelas. Pero no han sido el bigotudo Hercules Poirot
La aparición de las dos historias –El incidente de la pelota del perro y La captura de Cerbero– no es un misterio propiamente dicho, porque ya se hace mención de pasada a ellas en dos biografías de la autora, por Janet Morgan y Laura Thompson. Hasta ahora, sin embargo, no se les había atribuido especial importancia, en el caso de la primera porque es como una versión con un final diferente de El testigo mudo, y en el de la segunda porque originalmente fue escrita para una serie de doce relatos protagonizados por Hércules Poirot (Los trabajos de Hércules), pero no apareció en la versión definitiva que se publicó en 1947, siendo sustituida por otra con el mismo título.

Era conocida la existencia en Greenaway de 73 cuadernos con notas manuscritas de Christie que abarcan toda su carrera comonovelista, desde los años veinte hasta su muerte en 1975, pero hasta la intervención de Curran nadie había tenido la paciencia de transcribir su endiablada escritura y buscar referencias literarias y pistas sobre las tramas de sus novelas en medio de listas de la compra, números telefónicos, nombres de personajes y lugares, y las más variopintas consideraciones sobre su rutina diaria o cualquier cosa que le venía a la cabeza, sin poner nunca una fecha. La autora de Muerte en el Nilo o Los diez negritos trabajaba en medio del más absoluto caos.

Después de aquel fin de semana en que Matthew Prichard –el nieto de Agatha Christie– le abrió las puertas de Greenaway, John Curran se pasó cuatro años inmerso entre todos los libros, cuadernos, documentos y papeles que encontró, desbrozando la paja, estableciendo conexiones y poniendo orden. El resultado es un libro que se publica ahora en España, y que contiene los dos relatos inéditos (ya está trabajando en un segundo volumen).

La captura de Cerbero no se publicó en su día por considerarse políticamente incorrecta, ya que a la escritora se le ocurrió crear como protagonista a un hombre bajito y con bigote llamado August Hertzlein (las iniciales de Adolf Hitler), que se dedica a repartir propaganda entre los jóvenes. "Agatha Christie no estaba especialmente interesada en la política, y no se sabe qué se le pasó por la cabeza, pero fue persuadida de que sustituyera el relato (parte de una colección de doce para la revista Strand) por otro del mismo título pero temática totalmente diferente en Los trabajos de Hércules", dice Curran.

"Agatha tenía una memoria fotográfica y nunca desaprovechaba una idea –añade–. Los cuadernos demuestran que con frecuencia reciclaba viejos argumentos que había imaginado años atrás, les daba la vuelta, alteraba el final o cambiaba los nombres de los personajes. Ha sido una extraordinaria aventura intentar establecer cómo funcionaba la mente de la autora, a la que admiro desde que era adolescente, a través de su metodología y manías".

Los misterios de Agatha Christie son los libros más vendidos de la historia, después de la Biblia y el Corán. Su estilo sencillo y sin pretensiones, accesible a todo el mundo, la ha hecho inmensamente impopular, pero también significa que muchos críticos consideren que su obra es para el consumo de masas –agradable de leer pero sin profundidad ni dominio del lenguaje– y no propiamente literatura. Escribía muy deprisa, y veía absurdo dedicar más de tres meses a una novela. "Una de sus mayores virtudes era la honestidad: daba las pistas necesarias para que cualquier lector resolviera el misterio.
ni la pueblerina Miss Marple quienes han realizado el hallazgo, sino un investigador irlandés experto en la obra de la prolífica escritora. "Descubrí los relatos –explica John Curran, que está haciendo una tesis doctoral en el Trinity College de Dublín– cuando un nieto de Agatha Christie me invitó a pasar el fin de semana en Greenaway, la fabulosa residencia georgiana de tres plantas y color crema, rodeada de jardines con rosales y rododendros que llegan hasta el río, donde la novelista escribió la mayor parte de sus libros, para que ordenase y valorase los archivos. No me podía creer lo que tenía delante".

23.2.10

El secreto del gran éxito de Larsson está en sus ideales, dice la viuda

LA OTRA NOVELA NEGRA

Eva Gabrielsson fue durante 32 años la compañera del autor de Millenium. Piensa que "las ventas dicen algo sobre el mundo". Y habla de su vínculo con el autor

EXITO IMPARABLE. Una edición en francés de Los hombres que no amaban a las mujeres. fOTO; fUENTE:Revista Ñ

"En abril de 2004, el que fue el compañero de Eva Gabrielsson durante 32 años, un periodista llamado Stieg Larsson, vendió su novela policial, el primer libro de lo que él tenía la esperanza de que fuera una larga serie, a una editorial de Estocolmo. La pareja estaba contenta.

"Pensamos: si tenemos suerte, se venderá en Escandinavia y Alemania", dice Gabrielsson.

"Nuestro proyecto era que los ingresos del primer libro fueran para nosotros y que lo usaríamos para pagar nuestros créditos, y comprar una casa de verano. El dinero de los siguientes, lo donaríamos para nuestras causas".

Pero el 9 de noviembre de 2004, Larsson murió. Por la ley sueca, a ella, que no estaba casada con Larsson, no le tocó nada.

Ni el derecho a disponer de la obra. Todo quedó para el padre y el hermano del autor.

Gabrielsson está enojada con la industria parásita que se ha desarrollado en torno de Larsson.

"Dicen que era adicto al trabajo. Que se acostaba a las 5 de la mañana y se levantaba a las 7. No es verdad. Podía ser la persona más relajada: acostado, leyendo, mirando películas del oeste".

¿Cómo se explica el éxito de Larsson? No tiene nada de obvio. El primer libro tiene las 50 primeras páginas más aburridas de las novelas policiales escritas hasta ahora y después, hay que arrastrarse por las interminables digresiones de Larsson y, mucho peor, su prosa pesadísima. ¿Por qué vende cantidades enormes? "Cuando los leí por primera vez no vi nada universal", dice Gabrielsson. "Para mí, era otra forma de explicar las ideas que siempre habíamos tenido. El feminismo de Stieg, la fuerza motora de los libros, era muy importante." ¿Pero eso explica su popularidad? "Sí, creo que sí. Las ventas dicen algo sobre el mundo . La gente debe encontrar algo en lo que se dice; la lucha contra la corrupción; la brutalidad y la discriminación y la violencia contra las mujeres; la cobardía de los medios; la ceguera y la corrupción de los políticos. Yo lo interpreto casi como una forma de voto. Están votando por los ideales de Stieg". Igual que Mario Vargas Llosa, que llama a Mikael y a Lisbeth ­los protagonistas­ dos grandes "justicieros", Gabrielsson cree que lo que atrae es la idea de justicia del héroe y la heroína; que sus aventuras son secundarias respecto de su gran causa.
Ella y Larsson se parecían mucho, dice Gabrielsson. Querían acción, no slogans. "Teníamos 32 años de colaboración. Mucho de él era mío y mucho mío era él. Yo no quería ser un felpudo, y él tampoco. Por eso cuando Lisbeth está en contra de una idea, cuando se queda completamente callada, es exactamente como yo. De ahí lo sacó".

¿Está orgullosa del éxito de Larsson? "Sí, pero mi relación con los libros es difícil. Lo están bastardeando. Verlos vendidos a cualquiera es como ver a tus hijos en el mercado". Se siente afortunada. Tuvieron 32 años, y fueron maravillosos y ninguno de sus enemigos pudo con él. En su batalla con los Larsson, ¿qué piensa hacer ahora? "No puedo ganar un juicio según la ley de convivencia. Ahora podría reclamar una co-autoría pero es un proceso muy largo y será costoso. No puedo pagarlo". ¿Entonces qué? Sonríe. Es una sonrisa extraña: a la vez temblorosa y categórica. "Soy muy leal a mi hombre", dice. "Confío en que a la larga la verdad triunfará".

Con amigos así...

Kurdo Baksi fue un amigo y colega al que Larsson homenajeó bautizando a uno de los personajes secundarios de la saga con su nombre. En Mi amigo Stieg Larsson, publicado recientemente, Baksi desinfló la leyenda que pinta a Larsson como un periodista brillante: allí cuenta solía cometer errores con sus datos y fuentes, que para varias notas de investigación se entrevistó a sí mismo y que cada artículo suyo exigía un intenso trabajo de corrección por parte de sus editores. "El libro es una infamia y debería ser retirado", comenta Gabrielsson.
Sin embargo, hay acusaciones más fuertes. Anders Hellber, escritor y antiguo jefe de Larsson, aseguró en una entrevista que no creía que él haya escrito los libros, ya que era demasiado mal escritor; y sugirió que la autora es Gabrielsson. "¡Estos buitres!", se queja ella. "No me gusta la historia revisionista y pienso hablar de eso en mi libro".

¿Se publicará el cuarto libro?

La disputa entre Gabrielsson y los herederos de Larsson (su padre y su hermano) incluyó reclamos por una computadora portátil del escritor, que guarda ella. "De pronto a ellos se les ocurrió que querían los documentos con las investigaciones para la novela, ¡pero lo investigación no existe! También querían el tan comentado ´cuarto libro´, que según ellos estaba terminado y, también según ellos, incluso había leído el padre".
Pero, ¿existe tal cosa? "Tiene doscientas páginas y nunca ha sido impreso: ya comprobé eso". Mientras ella tenga en su poder ese primer borrador, asegura que nunca serán publicados.