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7.9.10

Misterio y novela negra en Last Window para Nintendo DS

Una de las características que distingue a la verdadera literatura de todas las demás es su búsqueda constante de fronteras nuevas y arriesgadas. Quebrantar los moldes establecidos suele despertar la ira de los conservadores, pero es también una de las rutas hacia la posible posteridad

Last Window: El secreto de Cape West.foto.fuente:cope.es

La narrativa negra en sus vertientes literaria y cinematográfica, que supuso una de las grandes revoluciones culturales del siglo XX, es una permanente prueba viva de esta inquietud por el movimiento interior. Los escritores del género (Dashiell Hammett, Raymond Chandler, Ross MacDonald, Robert Towne) y sus personajes (Sam Spade, Philip Marlowe, Lew Archer, J.J. Gittes) han pasado a engrosar la lista de los clásicos con sorprendente celeridad y, precisamente por ello, creo que serían los primeros en apoyar la poderosa consolidación de Kyle Hyde en su mundo, que es el nuestro.

La primera aventura de Hyde, "Hotel Dusk", ya demostró que la combinación de dos pantallas animadas, elementos de sonido y afluentes impredecibles de virtualidad generaban una experiencia que, aunque aparentemente surgida de una indefinible fusión del cine y la literatura, era dueña en realidad de formas inéditas de emoción narrativa.

Los autores de la nueva aventura de Kyle Hyde, Last Window: El secreto de Cape West, han optado, venturosamente para nosotros, por el camino difícil: ahondar sin miedo en las claves que han hecho mítico y universal el género negro; ir más allá, como en su día hicieron Hammett o Chandler. El resultado es una tentación irresistible por múltiples razones, de las que resaltan tres:

- La atmósfera del edificio de apartamentos donde transcurre la acción resulta inquietante y opresiva sin necesidad de atrezzo o decoración, sólo a partir de los elementos que definen las bases del juego. Es nuestra propia mirada, vagando por el edificio de la mano de Hyde, la que acaba por generar desasosiego y desolación, el aire de un incierto peligro. Una novela negra o tiene atmósfera negra o no es una novela negra y yo, mientras escribo estas líneas, siento aún el eco de mis pasos nocturnos por los pasillos de Cape West, la incertidumbre ante sus puertas cerradas, los ojos de la silenciosa oscuridad sobre mi nuca.

- La trama. Apenas comienza la acción, y mientras se desliza información sobre la intriga en apariencia nimia que transcurre en el presente, afloran las referencias a un crimen cometido lustros atrás, nada menos que el asesinato del padre del propio protagonista. ¿Qué tiene que ver ese lejano y oscuro crimen nunca resuelto con la venta de un edificio de apartamentos y con la desaparición del anillo de una de las inquilinas? La pregunta parece formulada por Ross MacDonald, el más grande creador de argumentos de la literatura negra de todos los tiempos.

- El mismo Kyle Hyde. Las grandes narraciones negras sustentan su vínculo con el lector en la simpatía que éste siente por el protagonista que viaja con él a lo largo del libro, un protagonista que uno de los grandes arriba citados definió como "triste, solitario y final". Acaso es fácil mostrar esas peculiaridades mediante la palabra o la imagen. Pero, ¿cuál es la magia que, simplemente con los recursos de la consola, nos permite percibir, "saber", que Kyle Hyde es un hombre ensimismado y frágil, herido sin remedio por el fracaso y obsesionado por los pasos perdidos del propio pasado, un hombre honesto que sin embargo lucha por mantener la propia dignidad?

Kyle Hyde ha vuelto. Triste y solitario, pero de ninguna manera final. Porque, atravesando fronteras arriesgadas y rompiendo moldes, se ha propuesto convertirse en un clásico del género negro. Y no parece que nada vaya a poder impedírselo.

Last Window: El secreto de Cape West es una novela interactiva de suspense para Nintendo DS que se lanza en España el próximo 17 de septiembre. La historia narra la investigación de Kyle Hyde, un antiguo oficial de policía, en su intento de resolver el misterio que rodea la muerte de su padre y su oscuro pasado. Los hechos transcurren en el Los Ángeles de 1980, un año después de los sucesos ocurridos en Hotel Dusk: Room 215 (Nintendo DS, 2007).

Fernando Marías (Bilbao, 1958) es novelista, guionista ocasional de cine y editor. Entre sus obras se encuentran El niño de los coroneles, novela con la que ganó el Premio Nadal 2001; Todo el amor y casi toda la muerte , por la que ha recibido este año 2010 el XIII Premio Primavera de Novela; o guiones como El segundo nombre y La luz prodigiosa.

9.8.10

Una cantera inagotable de ficción

Historiadores y escritores a partes iguales desconfían del fenómeno comercial de la novela histórica. Pero están de acuerdo en que la calidad en la escritura y el rigor deben ser lo esencial

Marines divirtiéndose a bordo del buque de guerra Jaime I, en Almería (1937), de Gerda Taro, en la exposición This is war- GERDA TARO.foto.fuente:elpais.com

"Historiadores y novelistas son como dos coches que se cruzan en la carretera en direcciones contrarias", dice Almudena Grandes

Parece como si el deseo de viajar en el tiempo se viera hoy satisfecho simplemente a través de la ficción. Pero una ficción que recree al detalle la forma de vivir de otras épocas y en proximidad de personajes históricos en momentos determinantes de la aventura de su vida. El fenómeno de la novela histórica se mantiene al más alto nivel en España desde hace más de una década. Las mesas de novedades de este género no dejan de renovarse con obras de autores que se inician en la ficción amarrados fuertemente al andamiaje de la historia. Una afición que se extiende también a las series de televisión (Roma, Águila Roja, Los Tudor, Espartaco, sangre y arena, por citar algunos ejemplos). Y que cuenta con apasionados foros de aficionados como hislibris.com. Es una moda, ciertamente, y revisando o leyendo muchos de esos libros es evidente que la calidad de la escritura suele ser baja, mediocre. Pero hay algunas cosas en las que todos están de acuerdo.

"En las librerías se encuentran muchas novelas históricas, entre las que hay buenas, malas y regulares. Esa mescolanza crea cierta prevención. Es algo que sucede también en otros géneros como la novela negra o la romántica, por eso me parece injusto que se considere todo un género como el histórico dentro del mismo prejuicio", reclama Santiago Posteguillo, quien no tiene inconveniente en que sus obras sean consideradas novela histórica, "siempre que se mantenga el sintagma de que el sustantivo es novela y el adjetivo es histórica", subraya este lingüista, autor de la trilogía de Escipión (Ediciones B). "Es esencial que la novela tenga una buena tensión dramática y un nivel de historicidad razonable", apunta. "No cabe duda de que la novela histórica cumple un papel de divulgación. Por eso es algo que los historiadores no deberían criticar, nosotros rellenamos un espacio para el conocimiento que muchos de ellos no practican".

El medievalista José Enrique Ruiz Domènec reconoce que lee más novela histórica de lo habitual en su profesión. "Últimamente hay mucho interés entre los historiadores por lo que se llama 'otros modos de comunicación del pasado", explica. Esos modos pasan por la ficción o simplemente por el estilo narrativo. "La afición por la historia despertó en Francia a mediados de los años setenta, cuando se empezaron a publicar y demandar libros de historia de uso colectivo. Incluso los historiadores más serios y prestigiosos (como Hobsbawm o Duby) se prestaron a ello llevados por su compromiso con la sociedad, y se convirtió en un fenómeno editorial. Eso los llevó a refinar y mejorar su escritura", apunta Ruiz Domènec. "Ese es el drama español. Todavía hay un divorcio entre los académicos y los divulgadores. Ese vacío en España lo ocupa la novela histórica".

"En la explosión de este fenómeno hay un antes y un después de El nombre de la rosa", señala Ruiz Domènec. "Eco la escribió cuando estaba en la cúspide y era el gurú universitario. Había educado conceptualmente a toda una generación cuando consideró que la mejor manera de acercarse a un público más amplio podría ser mediante un thriller como aquel. Una novela que tenía mucho de la novela negra de los años treinta y cuarenta, pero que servía para entender lo que sucedió en la Italia del siglo IV, como una metáfora política del siglo XX. Hay novelistas extraordinarios que han abordado la historia, desde Cortázar y García Márquez hasta Vargas Llosa y Pérez Reverte. Este último se documenta profundamente y usa esos elementos correctamente en su construcción de la novela. Yo recomiendo mucho Un día de cólera (Alfaguara) sobre el 2 de mayo a mis alumnos. (Posteriormente ha publicado otra, El asedio). En la microhistoria la novela se crece en el detalle".

Entre dramas de romanos, manuscritos medievales y biografías noveladas hay un periodo histórico que en España ha generado en los últimos años muchas recreaciones que mezclan ficción y realidad: la Guerra Civil. Después de terminar El corazón helado, ambientada en esta contienda bélica, Almudena Grandes se ha embarcado en un proyecto de seis novelas ambientadas en la posguerra. La primera, Inés y la alegría (Tusquets), está a punto de aparecer. "Como la mayoría, yo creía que sabía mucho sobre la Guerra Civil, pero cuando estaba escribiendo Corazón helado me di cuenta de que no sabía nada", admite. La escritora hizo la carrera de Historia con especialidad en Prehistoria, aunque nunca pensó que volvería a ella. "Lo de estudiar Contemporánea me parecía una vulgaridad", recuerda. Pero la vida -y la literatura aún más- discurre por extraños caminos. Sus modelos para este proyecto son los Episodios nacionales, de Pérez Galdós, y también las seis novelas de El laberinto mágico, de Max Aub. "Mis seis novelas transcurren en el marco histórico de la posguerra. Los personajes reales interactúan con los míos. Al ir investigando se me despertó una tremenda avidez por la historia. Es otro mundo, como estudiar otro idioma".

La relación entre novela e historia, según Grandes, debe guardar tantas "lealtades como libertades". "Al no haber una versión oficial de la historia me formo mis propias hipótesis", dice. "Cuando escribes novelas se deben respetar ciertas coyunturas. Hay que ser leal con los hechos, mantener ese cordón umbilical, porque lo contrario es fraude. Lo que el novelista hace es interpretar, no inventar".

"Yo me llevo muy bien con los historiadores, me nutro de ellos", reconoce. "Aunque también puedo ser audaz. La historia de la Guerra Civil sigue estando en construcción. Se asentaba en los libros de los anglosajones y los franceses, pero ahora los historiadores de mi generación la han tomado por los cuernos y están escribiendo libros muy importantes. Las interpretaciones están cambiando", afirma. "Los historiadores y los novelistas son como dos coches que se cruzan en la carretera en direcciones contrarias".

Según Ruiz Domenec la novela histórica actual tiene auge porque hay muchas más y mejores formas de documentarse. "Hoy se hace mejor historia que antes", subraya. "Se han publicado muchos estudios excelentes en las últimas décadas, muchos más que en épocas anteriores. Por eso y por otras razones, la historia es la cantera de la novela".

7.8.10

Lindo reivindica la dignidad del cuento

"Cuando no tengo tema mezclo la actualidad con una historia personal, como si fuera un pequeño cuento, y creo que de ahí salen los mejores artículos"

La escritora Elvira Lindo.foto.fuente:elpais.com

Dice que se siente como quien acaba de cazar una mariposa cuando logra modelar un juego de palabras inspirado. Ayer finalizó el Taller de cuentos: Chejov y compañía que Elvira Lindo ha impartido en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y en el que analizó la influencia del autor ruso en los relatos de Raymond Carver, Truman Capote o Bernard Malamud. Al final, sus alumnos tenían que atrapar en un cuento propio unos lepidópteros de colores.

En los Martes literarios de la UIMP, la novelista lamentó la poca afición por el relato corto en España. Un formato al que recurre en sus artículos para EL PAÍS. "Cuando no tengo tema mezclo la actualidad con una historia personal, como si fuera un pequeño cuento, y creo que de ahí salen los mejores artículos", confesó. Una causa de esa falta de afición la ve en la escasa presencia del cuento en los diarios, y dice añorar aquellas series que "enganchaban" y que el lector esperaba con avidez.

Lindo habló también de su próxima novela, Lo que me queda por vivir, que se publicará el 3 de septiembre en Seix Barral. Es la historia de una mujer de 40 años que trabaja en la radio y que vive sola con su hijo en un piso del Madrid de los años ochenta. "El libro habla de la confusión íntima de esa mujer", explicó, e insistió en que es una novela, a pesar de su similitud con la protagonista -Lindo trabajó 10 años en la radio, además de en televisión y prensa-. La escritora se definió como "una rebelde". Por eso se resiste a que se la encasille en la literatura infantil o humorística, aunque Manolito gafotas y aquellos Tintos de verano le dieran el éxito. Su nueva novela es un paso más en la dirección que consolidó con Una palabra tuya.