2.12.16

La infidelidad a través de la literatura

 El amor, la pasión, los celos, la culpa y el engaño son algunas de las aristas que atraviesan la infidelidad como eje del conflicto de varias obras literarias
Una de las versiones más eróticas de Madame Bovary es la del año 2000 del cineasta Tim Fywell. Foto: Tomado de video./semana.com


La infidelidad ha sido una fuente para la creación de innumerables obras literarias en diferentes épocas y en diversas culturas. En estos libros se narra las causas, la pasión, la culpa, el drama, el escándalo y el castigo por un hecho que es tan común en los seres humanos.
“Miraba con estupor: ese cuerpo le parecía agradable, sin duda. Era el mismo que durante años lo había enloquecido de deseo (…) y sin embargo, siendo el hombre que era (su esposo), el mismo pensamiento detestable regresaba a su mente, el mismo pensamiento de todas las noches y todas las mañanas: Ya no le atraía, ya no sentía ganas de verla desnuda, estaba acostumbrado a su cuerpo y había perdido el interés en verla”. Este es un fragmento de El amanecer de un marido (2008), un libro de cuentos del escritor colombiano Héctor Abad Faciolince.
El cuento, que lleva el mismo nombre que el título, muestra algunas causas de la infidelidad: el aburrimiento, la pesadez de la costumbre, los hábitos que hacen que la emoción se pierda, el desgano que produce la rutina.    
La infidelidad se ha retratado desde la época clásica con textos emblemáticos como La Iliada de Homero cuando Helena es la causa de una guerra por serle infiel al rey Melenao con el príncipe de Paris. En la biblia y la Torah uno de los mejores relatos sobre infidelidad es la historia de Betsabé y el rey David que incluso llega a causar la muerte de Urías, esposo de Betsabé, para estar con ella.
El escritor Antonio García, autor de Recursos Humanos (2006), una novela que aborda la infidelidad, explicó a Semana.com que la literatura infiel es interesante porque narra la transgresión de la regla, porque va en contra de lo moral y porque muestra sin tapujos la humanidad. “Estas historias son interesantes cuando se sale de la norma homogeneizante. Además, dentro de las formas de villanía, la infidelidad es muy común y por eso muchas personas se pueden sentir identificadas. Es por eso que los lectores, en muchas ocasiones, terminan amando al infiel. El protagonista de mi historia es un cabrón pero al final uno va por él, uno quiere que le vaya bien”, dijo García.
“Yo creo que la novela realista del siglo XIX fue siempre muy crítica de la sociedad burguesa predominante. El matrimonio, como institución fundamental en dicha sociedad, fue atacado a lo largo del siglo justamente como vehículo social o elemento preservador del orden y por tanto como fuente de miseria e infelicidad. De ahí que el tema de la infidelidad sea tan frecuente”, afirmó Claudia Montilla, profesora de literatura de la Universidad de Los Andes.
Por su parte, Melba Escobar, escritora y columnista, aseguró que la infidelidad sigue vigente aunque ya ha sido tratado de mil formas en varias épocas y en varias culturas “porque es un tema universal como el amor, la muerte o la maternidad y por eso seguirá encontrando otras formas de representación”.
En la literatura hay grandes obras que retratan los conflictos y las emociones que se producen a partir de la infidelidad. Uno de ellos es el erotismo, “pero lo interesante de obras que tratan este tema es que generalmente no son explícitas con lo sexual”, aseguró Montilla.
Para la docente una de las mejores novelas de adulterio es Madame Bovary (1857) del francés Gustave Flaubert. Y en la historia una de las escenas más sugerente es cuando Emma y su amante León dan un paseo en coche por las calles de Ruán. Allí, el lector se ve obligado a imaginar porque el narrador sólo menciona la velocidad del coche, la nomenclatura de las calles de la ciudad y al final una mano que asoma por debajo de las cortinillas y arroja pedacitos de papel.
Lo interesante de Emma es que no es infiel por amor. Es infiel porque está aburrida y quiere vivir la emoción que ve en los personajes románticos y enamorados de la ópera. Y además es la infiel que los lectores detestan porque “es una mujer autocomplaciente, romántica, cursi, arribista e interesada – dijo Montilla; ella no se suicida por amor sino porque le van a embargar la casa”.
Madame Bovary tiene varias adaptaciones. Esta es una de las últimas.

Un libro explícito con lo sexual es El amante de Lady Chatterley(1928) del escritor  británico David Herbert Lawrence. Es una novela que abarca el conflicto entre el deseo y la moral. Es tanta la pasión que es casi justificada la infidelidad.
“Lo nuevo en ella no era la pasión, sino la hambrienta adoración…Corría como una bacante, una bacante que corriera por el bosque en busca de Iacco, en busca del turgente falo del cual no había voluntad propia independiente, ya que era únicamente servidor de la mujer. El hombre, individualmente considerado, no era más que un servidor del templo”, se lee en El amante de Lady Chatterleyque fue censurada por la dictadura de Franco en España.
Una obra magistral para describir esa infidelidad que es más sutil, que no se materializa es Seda (1996) del italiano Alessandro Baricco, una novela corta de gran riqueza narrativa. Además ofrece una de las escenas más explícitas de sexo, pero que no es más que una fantasía. Aborda el deseo por lo extraño, lo exótico, lo misterioso, lo desconocido; la amante es casi un ser místico.
“–Es un dolor extraño. Voz baja. –Morir de nostalgia por algo que no vivirás nunca”, dijo el Hervé Joncour de la historia para explicar cómo se siente por no poder alcanzar su deseo de estar con una mujer que conoce en Japón
Escobar encuentra en La insoportable levedad del ser (1984) del checo Milan Kundera una infidelidad que puede a veces ser más una exploración desde el deseo que no llega a materializarse pero que permite una realidad desde la fantasía. Algo similar sucede en Libertad (2010) del estadounidense Jonathan Franzen.
La película se basa en la novela Seda, que escribió el italiano Alessandro Baricco en 1996 bajo el 




título original Seta. En el reparto destacan las presencias de Keira Knightley y de Michael Pitt.
García recuerda El amor en los tiempos del cólera (1985) de Gabriel García Márquez, una novela colombiana en la que al personaje principal de la historia se le va la vida en el deseo que no alcanza. Una de las escenas más potentes es cuando Florentino Ariza se presenta en la casa de Fermina Daza el día del velorio de Juvenal Urbino, el esposo, como si por fin hubiera llegado la oportunidad para estar con ella.  
Un sentimiento común en las obras de infidelidad son los celosSenectud, publicado en 2006 pero escrito a principios del siglo XIX, del italiano Italo Svevo, es una obra que retrata los celos enfermizos. Svevo narra la infidelidad desde todos los ángulos, el femenino, masculino en el que se ve el camino entre la dicha y el dolor.
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Emilio Brentani ve a su amante Angelina como una mentirosa y traidora, pero la ama con todas sus fuerzas. Sin embargo, sus celos le hacen sentir que necesita dañarla para comprobar si ella le ama.
Sin duda, la culpa es uno de los sentimientos que puede acompañar la infidelidad, sobre todo cuando se siente respeto y aprecio por la pareja. Un clásico de la literatura que refleja esto es La Dama y el perrito, publicado en 1899 por ruso Anton Chéjov.
Después del primer beso Ana se siente muy mal, mientras que a Gurov le molesta el arrepentimiento de ella pero decide seducirla y consolarla. Luego, muestra cómo la culpa va desapareciendo con la repetición de la transgresión: “- ¡Que Dios me perdone! – dijo ella, y sus ojos se llenaron de lágrimas-Es terrible. - Hablas como si quisieras justificarte. -¿Cómo puedo justificarme? Soy una mujer mala, vil; me desprecio a mí misma, y ni pienso justificarme. No es a mi marido a quien engañé sino a mí misma (…) y ahora llegué a ser una mujer mala, vulgar, a quien cualquiera puede despreciar. Gurov ya estaba cansado de escucharla. Lo aburría su tono ingenuo, su arrepentimiento, tan inesperado e impropio. Si no fuera por las lágrimas en sus ojos se podría pensar que estaba bromeando o ensayando un papel”.
Otra novela en la que se muestra la culpa y sobre todo desde una persona que tiene conflictos religiosos es en El fin del romance(1951) de Graham Greene. Sarah, la protagonista, siente una culpa inmensa porque aunque no ama a su esposo, él es un buen hombre que le ofrece seguridad. En cambio Bendrix, su amante, le ofrece toda la pasión que ella no había vivido antes.
García recuerda la escena cuando ocurre algo que pone en peligro la vida de Bendrix, entonces Sarah, con todos sus conflictos religiosos, se arrodilla, llora y le pide a Dios que salve la vida de su amante, a cambio promete sacrificarse y alejarse de él.
La película basada en la historia de Graham Greene es protagonizada por Julianne Moore, Ralph 



Fiennes y Stephen Rea.
La tragedia y el drama es otra característica de las novelas infieles. Según Montilla una novela que refleja muy bien esto es Ana Karenina (1877) del ruso León Tolstoi. Ana está tranquila en la vida que tiene y adora a su hijo y respeta a su marido. No es feliz por amor, pero tiene una buena vida. Todo cambia cuando conoce a un hombre que se convierte en su amante y sufre todas las inseguridades, sufre porque la sociedad la juzga y sufre porque su esposo la aleja de su hijo. La pasión es tan fuerte en Ana Karenina que de nuevo se justifica la infidelidad.
“Bien: obtendré el divorcio y seré la mujer de Vronsky. ¿Acaso Kitty dejará entonces de mirarme como me ha mirado hoy? No… ¿Y Sergio dejará de preguntar por mi vida y por qué tengo dos maridos? Y entre Vronsky y yo, ¿qué nuevo sentimiento va a brotar? ¿Será posible una nueva sensación que, si no nos hace felices, consiga al menos que no nos sintamos desgraciados? ¡No, no, y no!», se contestó sin vacilar. ¡Esto es imposible! El abismo que nos separa es demasiado profundo. Yo causo su desgracia y él la mía. Se han hecho todas las tentativas, pero la máquina se ha estropeado”, esta es una de las escenas que muestra la complejidad de los conflictos que atraviesa Ana Karenina.
Ana Karenina tiene varias representaciones en el cine y el teatro. La critica en Rusia no estuvo 



muy
a gusto con la adaptación del cineasta Joe Wright.
El escándalo es otro elemento que aparece cuando la infidelidad es descubierta. Un libro que trata el tema que además ha sido un escándalo en el mundillo literario es Cartas a Anne, un texto compuesto por 1.218 cartas que el presidente François Miterrand le envió a su amante de toda la vida, Anne Pingeot. El presidente estuvo casado con Danielle Gouze, con quien tuvo dos hijos. Solo hasta el día de su entierro muchos se dieron cuenta de que tenía un amante. La historia es fascinante por la capacidad del engaño.
"Amo tu cuerpo, la alegría que corre en mí cuando soy dueño de tu boca, la posesión que hace arder en mí todos los fuegos del mundo, el surgir de mi sangre adentro tuyo, el placer que arroja el volcán de nuestros cuerpos, llama en el espacio, incandescente", escribía Miterrand.
Para mostrar el castigo y la humillación del infiel y sobre todo si es mujer, Crónica de una muerte anunciada (1981) de García Márquez es perfecta. Ángela Vicario es humillada porque decide confesarle a su esposo la noche de bodas que no es virgen. Él indignado la devuelve a la casa de sus padres, y ella se niega a revelar quién fue la persona con la que estuvo antes.
La infidelidad se presenta en este caso de una forma rara porque cuando Ángela tiene relaciones sexuales todavía no conoce a Bayardo, pero tenía guardar esa castidad, como todas las mujeres de su época, hasta el matrimonio. Ángela tenía la opción de engañar a su futuro esposo pero decide ser honesta y por esto es avergonzada.  
‘Crónica de una muerte anunciada‘, ha sido una de las pocas novelas de García Márquez que ha 




sido llevada al cine. Al igual que con‘El amor en los tiempos del cólera‘, la adaptación






 cinematográfica de la narrativa del nobel colombiano no ha sido muy exitosa.


La letra escarlata (1850) es la novela cumbre del estadounidense Nathaniel Hawthorne. Está ambientada en Nueva Inglaterra de principios del siglo XVII, y relata la historia de Hester Prynne, una mujer acusada de adulterio y condenada a llevar en su pecho una letra ‘A’, de adúltera. Montilla relató que Hester cree que su marido está muerto, que ha naufragado. Entonces busca consuelo en un hombre con quien desarrolla una gran pasión y con quien tiene una hija. La sociedad la condena y la reduce a terribles humillaciones que ella trata de vivir con dignidad, pero esto la va acabando.


‘La letra escarlata‘ es una película dirigida por Roland Joffé y protagonizada por Demi Moore y 



Gary Oldman. La película está basada en la novela homónima de Nathaniel Hawthorne.


Lo que sucede después del escándalo y del castigo se puede ver en Felicidad conyugal (1859) de Tolstoi. “Tiene el final feliz más triste porque la protagonista decide resignarse. Es un final en el que la pareja se reconcilia pero es amargo porque se conforma a no buscar nada más porque cree que no hay nada mejor que lo que ya tiene”, recordó García.
La narración que describe lo que sucede en Felicidad conyugal es esta: “Sólo él existía para mí en el mundo, y para mí era el más maravilloso y el más impecable de los hombres; por eso no podía vivir para nada más que no fuese él, que no fuese ser a sus ojos lo que él creía que yo era. Y él me creía la mejor y la primera de las mujeres del mundo, dotada de todas las virtudes posibles; y yo intentaba ser esa mujer a los ojos del mejor y el primer hombre de todo el universo”.
La novela deja un sin sabor, porque a diferencia de las demás, el protagonista no decide atreverse, no arriesga, no peca, no transgrede, que es precisamente lo que muchos esperan de la literatura infiel.