8.2.12

Colombiano gana premio literario

Con el relato corto Pro-patre, el escritor bogotano Jaime Rodríguez ganó el X Certamen de Relato Corto Eugenio Carbajal, del Ayuntamiento de Mieres, de la comunidad de Asturias (España)
Rodríguez (Bogotá, 1986) se gana la vida haciendo malabares en los semáforos de Thessalonika, en Grecia.foto.fuente:vive.in


Rodríguez recibirá la suma de 1.500 euros y la impresión de su relato. "Para mí lo mas importante es que me lo publican; nunca he publicado nada. También es bacano que me den 50 ejemplares para regalar a mis amigos", le dijo a este diario el autor, desde Tessalónica, norte de Grecia, en donde reside y adelanta estudios de griego antiguo y moderno, latín e italiano.

En Pro-patre, Rodríguez cuenta la historia de un joven que vive con su padre en una gran casa llena de aves. El negocio de su padre consiste en vender las plumas tanto en el pueblo donde viven, como en los otros cercanos. Sometido a la autoridad del padre, el joven debe limpiar las jaulas y traer agua de un pozo cercano. Nunca ha tenido contacto con el mundo exterior.

Con ese telón de fondo, el autor convierte la imagen del padre en una metáfora de la violencia. "El texto plantea un pregunta, tanto individual como social: qué es la rebeldía hacia el padre, en qué consiste. Es una reflexión importante que una sociedad como la nuestra tiene que plantearse. Definitivamente, está claro qu,e por seguir el ejemplo de nuestros padres, Colombia está como está. Los cambios y rebeldías sustanciales contra valores despreciables como la violencia no los hemos hecho", anota Rodríguez (1986).

El autor combina sus estudios con la escritura de un libro de poemas, su otra gran pasión. Entre tanto, sobrevive dictando clases de español y haciendo malabares en los semáforos. "Vivo con poco, pero vivo bien y feliz", dice este enamorado de la musicalidad de las palabras, al agregar que el amor por las letras se le presentó hacia los 14 años. "Floreció como una ayuda para superar dificultades".

Este es su primer premio literario. "Yo nunca había mandado un relato a un concurso, es la primera vez y lo hice por probar. Es chévere que el texto haya gustado a personas que yo no conozco. De todos formas, yo creo que ha servido para que personas que no creían en mí antes ahora lo hagan", concluye.

Paloma Valencia y su primer libro Sin culpas

Escritora y columnista, sus relatos explican las reacciones impredecibles ante la violencia
Otras culpas el libro de Paloma Valencia, fue publicado por Borrador Editores. foto: Óscar Pérez . fuente:elespectador.com

Las culpas. Sus culpas y las de otros. La culpa inherente al ser humano que algún dios multiplicó para dominar, la culpa que las sociedades preservaron para moldearla a su acomodo, las culpas sin culpas y las Otras culpas, su libro. Paloma Valencia Laserna. Filósofa y politóloga de título, algún día candidata por Alas Equipo Colombia a la Cámara de Representantes con el número 107, defensora del agua y los desposeídos, tranquila en sus gestos, nerviosa en sus palabras, columnista de El Espectador y El País de Cali, pero, antes que nada, escritora. "Algún día, hace muchos años, leía yo las Cartas a un joven poeta de Rainer María Rilke, y en un aparte el muchacho le preguntaba a Rilke si él creía que podría ser escritor. Rilke, entonces, le respondió: 'Si usted puede vivir sin escribir, no escriba'".

Ella siempre escribió, desde sus años en el colegio Las Josefinas de Popayán. Hacía cuentos, poemas rosas y leía. El túnel, de Sábato; Niebla, de don Miguel de Unamuno; La metamorfosis, de Kafka. El mundo y la vida no existían si ella no los volvía palabra, aunque por aquellos años fueran palabra tosca, a veces trillada, palabra blanco y negro, todo y nada, palabra cursi. El tiempo, los días, la vida y el fuego lento transformaron aquellas toscas palabras en otras, más sutiles, más precisas también. "En este mundo de ruido la pelea es silenciosa. La mira y sigue con sus ojos las señas: dedos que se estiran, se recogen, se juntan, se separan, se tocan, se empequeñecen, se doblan. Un baile elaborado. Un ritual. Ella está furiosa. Jacobo no puede dejar de pensar que en una de sus iras, Mercedes lo abandonará" (primer párrafo del relato Jacobo o palabras que no se oyen).

Algunos textos los guardó durante años, y les pasaron el fuego, el frío, el calor, el hielo y ella. Ella en Popayán, recogiendo historias, recordando. Ella en Bogotá, estudiante del Santa María y de los Andes, primero; columnista y opinadora de los grandes asuntos del país, después. Ella en Nueva York, alumna de una maestría de literatura. Ella en su soledad, escritora, catadora de dolores y de miedos, del poder, de la Violencia. "Arley avanzó con sus pasos broncos, las botas sobresalían sobre su uniforme camuflado, adornado por el escudo. Así se sentía él. Un cuerpo resistente y tosco, engrandecido por el poder de ese uniforme. Sabía que ese atuendo espantaba desde lejos. Quienes lo veían recordaban su poder sin límites. Ella lo miró con sus ojos de fiera y le tembló la boca" (aparte de El pecado).

Un año atrás decidió ponerles punto final a sus relatos. Terminarlos, sin compasión y sin culpas. Se los envió a algunos editores que había conocido de sus épocas en Nueva York, y Borrador Editores le publicó sus Otras culpas a principios de julio. Un mes más tarde fue el lanzamiento en la Feria del Libro de Lima. Allí, Paloma Valencia dijo que había escrito un libro sobre la violencia en Colombia, que en últimas era la misma violencia de muchos países americanos, y explicó que había elegido un tema tan complejo porque "cuando la violencia irrumpe se quiebran las maneras tradicionales de reaccionar. Entonces el hombre encuentra formas sorprendentes de enfrentar esa violencia. De eso se trata el libro, de relatar esas reacciones, que a veces son destructivas, y a veces positivas. O esquizofrénicas. O negativas. O lentas".

El detective como cerebro


Acaba de publicar Luna Fría, la sexta entrega de las aventuras del inspector tetrapléjico que interpretó Denzel Washington en El coleccionista de huesos

Jeffery Deaver, autor estadounidense, invitado a BCNegra por estos días en Barcelona. foto: Domènec Umbert. fuente:elmundo.es

Jeffery Deaver lo tiene claro. Sin sus lectores no sería nada. No estaría sentado en ese sofá, bebiéndose a sorbos una taza de café, ni podría hablar de que el personaje que tenía en mente cuando creó a Lincoln Rhyme, su detective, era Sherlock Holmes. "Me debo a ellos", dice. "Y lo único en lo que pienso mientras escribo es en hacerles felices", añade. Acaba de publicar 'Luna Fría' (Umbriel), la sexta entrega de las aventuras del inspector tetrapléjico que interpretó Denzel Washington en 'El coleccionista de huesos'.

"Todavía se me acerca gente a preguntarme si Lincoln es negro. Yo les digo que no, que es blanco. Tienen miedo de parecer racistas. En Estados Unidos sigue habiendo una sensibilidad especial por el tema de la raza", explica el escritor, invitado al encuentro BCNegra, que arrancó el sábado. En esta nueva entrega, el calculador Rhyme y su más visceral compañera, Amelia Sachs, deben hacer frente a un asesino en serie preocupado más de la cuenta por el tiempo que se hace llamar 'El Relojero'.

Porque el tema de 'Luna Fría' es el tiempo. "Todos mis libros tienen un tema", dice Deaver. En este caso, el tiempo es importante en el sentido en que se entiende como tiempo de agonía. "Al asesino lo único que le preocupa es que sus víctimas tarden en morir, en que sientan la eternidad del instante", apunta el escritor, que dice compartir con Rhyme su impaciencia y su meticulosidad, y con Sachs, su amor por la conducción. "Como ella, soy de conducir mucho y muy rápido", confiesa.

Sobre Nueva York como escenario para el crimen literario, Deaver asegura que no hay en el mundo una ciudad mejor. "En Nueva York están representadas todas las clases, todos los tipos de personas, desde las más oscuras hasta las más sanas. Y también es una ciudad marcada por la ambición de quienes viven en ella. Un cóctel que atrae muchísimo a los escritores de novela negra", considera el escritor, que desde el principio concibió a Rhyme como un detective cerebro. "Cuando me propuse crear una serie pensé que quería huir del cliché y nada mejor para eso que crear lo que no existía, un detective que no pudiera moverse, que fuera sólo cerebro", explica.

Respecto a su pequeña aventura relacionada con el espionaje, también literario (Deaver es autor de 'Carta blanca', la última novela de la serie James Bond, también publicada en España por Umbriel), asegura que no volverá a repetirse. Al menos, de momento. "Les dejé claro que sólo escribiría una novela, porque me debo a mis lectores. Rhyme tiene muchos fans y mi otro detective también. Y me debo a todos ellos. Además, no me ha gustado tanto escribir una novela de espías. Lo mío es la novela negra", sentencia. La novela negra y la felicidad de sus lectores.

Dickens en el cine

Para celebrar el natalicio del escritor inglés, armamos una lista –relativa, como todas las listas– con las mejores adaptaciones de su libros en la pantalla grande. Aparecen Grandes esperanzas, Cuento de Navidad, Oliver Twist, Historia de dos ciudades y David Copperfield. De paso, recordamos fragmentos memorables de cada uno de ellos
Oliver Twist en las manos de Roman Polanski.foto:revistarcadia.trailers:youtube.com


Grandes esperanzas

Alfonso Cuarón

"El que así hablaba era un hombre horrible, el traje que vestía era basto, gris y andaba con un gran hierro atado a la pierna. No llevaba sombrero, llevaba los zapatos rotos y se fajaba la cabeza con un trozo de tela que era un andrajo. El hombre estaba empapado de agua y lleno de barro; tenía los pies magullados por las piernas y garranchazos por todo el cuerpo; un hombre asediado por las ortigas y atacado por los espinos, que cojeaba al andar y tiritaba de frío, que miraba fijamente como si echase fuego por los ojos y al que le rechinaban los dientes mientras me tenía cogido por la barbilla".



Cuento de Navidad

Brian Desmond Hurst

"No estés enfadado, tío –dijo el sobrino–. ¿Cómo no voy a estarlo –replicó el tío– viviendo en un mundo de locos como éste? ¡Felices Pascuas! ¿Buenas Pascuas te dé Dios! ¿Qué es la Pascua de Navidad sino la época en que hay que pagar cuentas sin tener dinero; en que te ves un año más viejo y ni una hora más rico; la época en que, hecho el balance de los libros, ves que los artículos mencionados en ellos no te han dejado la menor ganancia después de una docena de meses desaparecidos. Si estuviera en mis manos –dijo Scrooge con indignación–, a todos los idiotas que van con el ¡Felices Pascuas! en los labios los cocería en su propia sustancia y los enterraría con una vara de acebo atravesándoles el corazón".


Oliver Twist

Roman Polanski

"Una fría noche de invierno, en una pequeña ciudad de Inglaterra, unos transeúntes hallaron a una joven y bella mujer tirada en la calle. Estaba muy enferma y pronto daría a luz un bebé. Como no tenía dinero, la trasladaron al hospicio, una institución regentada por la junta parroquial de la ciudad que daba cobijo a los más necesitados. Al día siguiente nació su hijo y, poco después, ella murió sin que nadie supiera quién era ni de dónde venía. Al niño lo llamaron Oliver Twist".


Historia de dos ciudades

Ralph Thomas.

"Eran los mejores tiempos, era los peores tiempos, la edad de la sabiduría, el ciclo de la estupidez, la fase de la creencia, la etapa de la incredulidad, la estación de la luz, la hora de las sombras, era la primavera de la esperanza, el invierno de la desesperación, lo teníamos todo por delante, nada había frente a nosotros..."


David Copperfield

Simon Curtis

"Tenía mi cabeza sujeta como en un tubo, pero yo me retorcía a su alrededor rogándole que no me pegase. Se detuvo un momento, pero sólo un momento, pues un instante después me pegaba del modo más odioso. En el momento en que empezó a azotarme, yo acerqué la boca a la mano que me sujetaba y la mordí con fuerza. Todavía siento rechinar mis dientes al pensarlo. Entonces él me pegó como si hubiera querido matarme a golpes. A pesar del ruido que hacíamos, oí correr en las escaleras y llorar. Sí; oí llorar a mamá y a Peggotty. Después se marchó, cerrándome la puerta por fuera y dejándome tirado en el suelo, ardiendo en fiebre, desgarrado y furioso".


Charles Dickens, el cronista de historias que inspiró el futuro

Google celebra el 200 aniversario del genial maestro de la literatura

Charles Dickens, el contador de historias que inspiró el futuro.foto:Google. fuente:elideal.es

Charles Dickens ha inspirado el último doodle de Google en el 200 aniversario de su nacimiento. El genial escritor inglés reúne a sus personajes más carismáticos en una imagen preciosa, inolvidable, que entra directa a la lista de los mejores doodle hasta la fecha. Y es que todas las quinielas apostaban porque hoy, 7 de febrero de 2012, Google dedicaría el espacio más visitado del día a Charles Dickens, uno de los padres de la narrativa moderna y autor de una obra magistral.

Charles Dickens nació en Portsmouth, Inglaterra, hace 200 años, y aún hoy se le recuerda como uno de los escritores más originales de la literatura. ¿Por qué? Porque supo mezclar, como nadie, humor, ironía y crítica social con una narrativa viva, repleta de ritmo y magia. Grandes críticos han coincidido en destacar a Charles Dickens como el gran dominador de la lengua inglés, concendiéndole, además, el título del mejor creador de personajes de la historia.
Si hiciéramos una comparación con algún autor actual, Charles Dickens gozaría de la fama de contadores de historias del tipo de Steven Spielberg o J.J. Abrahms, ya que, en su época, cada novela que publicaba se recibía como un evento de profundo calado social. Además, en su época las novelas se publicaban por entregas, así que la devoción por saber qué habría pasado con sus personajes era descomunal.
Charles Dickens fue, es y será un ídolo de la Literatura. Lo es él y lo son Ebenezer Scrooge, Fagin, Mrs. Gamp, Charles Darnay, Oliver Twist, Micawber, Pecksniff, Miss Havisham, Wackford Squeers y el resto de personajes que hoy ilustran el fantástico doodle de Google.
¿No les parece precioso el doodle de Charles Dickens?

Doodle, la magia de Google

Los doodles son ilustraciones que decoran las letras de Google de una manera original y que remarcan algún evento relevante o delicioso, como el aniversario de la creadora de Pippi Calzaslargas, el nacimiento de Robert Louis Stevenson o el cumpleaños del genial músico Manuel de Falla. O, por supuesto, la propia Navidad.
Desde que jugamos al genial Pacman en su 30 aniversario, han llegado doodle absolutamente fantásticos. Nuestros favoritos, sin duda, son la magnífica biografía de Charles Chaplin, la guitarra de Les Paul y el glorioso videoclip de Freddie Mercury.
Destacamos el encomiable recuerdo a la gloriosa Catedral de San Basilio, un viaje a las profundidades del ser humano con el estudio de los genes de Gregor Mendel, un encuentro con los problemas matemáticos de Fermat y un paseo por la enorme fantasía de Jorge Luis Borges.
También jugamos con los muñecos de Jim Henson, aunque, con la plastilina de Art Clokeyy nos ilusionamos con la magia de Mary Blair. Los últimos fueron en memoria de la inspiradora Marie Curie y del padre de la fotografía Louis Daguerre. Sin olvidar el fantástico mural para Mark Twain ni el chip de Robert Noyce. Y también podemos darle la vuelta a la pantalla, do a barrel roll!!.
Los primeros doodle del año fueron para Charles Addams, padre de la Familia Addams y Luis Coloma.

Cómo leer a Charles Dickens gratis

200 años después del nacimiento del escritor Charles Dickens probablemente muchos quieran releer su obra, descubrirla por primera vez o completar sus lecturas. Hacemos un repaso por diferentes sitios web que ofrecen gratuitamente las novelas del literato inglés

Varios libros y biografías del escritor británico Charles Dickens y que son exhibidos en una librería en Hamburgo (Alemania). Dickens, autor de clásicos como Oliver Twist, nació el 7 de febrero de 1812, hace 200 años y fue enterrado en el Poets' Corner en Westminster Abbey, Londres (Reino Unido). foto:EFE.fuente:lainformacion.com



Se celebra en el mundo, el bicentenario del nacimiento del escritor británico Charles Dickens y puede que estés apuntando en una lista los libros que te gustaría leer del autor. Pues bien, ahora llega la buena noticia: como hace casi ya 140 años de su muerte sus obras están ya libres de derechos y puedes descargártelas legalmente. ¿Dónde hacerlo? Recogemos portales donde puedes bajártelos sin problemas.

1. Amazon y Applestore: en septiembre la tienda online desembarcó en España con Amazon.es y desde entonces es una de las favoritas para la descarga de libros, principalmente porque su dispositivo de lectura, el Kindle, es uno de los más vendidos. En este enlace pueden verse todas las obras del autor británico disponibles por 0 euros: Oliver Twist, Historia de dos ciudades, David Copperfield, La pequeña Dorrit, Historias de Fantasmas... Los usuarios de iPhone y iPad pueden también bajarse muchos de los títtulso de Dickens gratuitamente accediendo a la tienda de su aplicación nativa iBooks.

2. Project Gutenberg: en esta página puedes encontrar las 163 obras del escritor británico en diferentes formatos y así escoger el que sea compatible con tu 'ereader': html, epub (sin imagenes), Kindle (sin imagenes), Plucker, QiOO Mobile, Plain Text... También están disponibles para que puedas leerlos online.

3. Google Books: la forma más práctica para encontrar y descargar los clásicos de Dickens es probablemente esta. En Google books puedes encontrar de todo, principalmente las obras en idioma original, pero también buscando por el título en español puedes acceder fácilmente a las que están en castellano. Además, ofrece la posibilidad de encontrar varias versiones de la misma obra y que puedas escoger la que más te parezca, o buscar por fecha o temática.

4. 24symbols: la plataforma creada por un grupo de españoles llamada 24symbols y que prontó adquirió un cariz europeo también cuenta con las obras de Dickens. Para poder bajártelos necesitas registrarte en su web, pero la ventaja de utilizar este sistema es que es puedes leerlos directamente desde el mismo, lo que puede facilitar mucho la lectura si la realizas desde un PC, ya que tiene las mismas características que un 'reader'.

5. Decenas de páginas de descarga libre: existen decenas de páginas especializadas en descargas de libros como librosEnRed, librosintinta, literaturalibre, descargaebooks... Todas ellas ofrecen los clásicos de Dickens y están al gusto del consumidor. Pincha en los enlace y elige la obra de Dickens que quieras leer.

Los amantes de las palabras

En un mundo de abstracción y virtualidad, Hans Gumbrecht y Werner Hamacher plantean regresar a una disciplina que parecía perdida: la filología
TANGIBLE. Un investigador examina una antigua Biblia cristiana en la Biblioteca Británica. foto.fuente Revista Ñ

En los últimos años, dos notables pensadores alemanes se han despachado con sendas apologías de una disciplina que parece languidecer: la filología. En plena era de los medios masivos de infotainment y su culto del "tiempo real", Hans Gumbrecht y Werner Hamacher han alzado sucesivamente la voz para defender a una especie en evidente riesgo de extinción: el filólogo, que etimológicamente no es otra cosa que el "amante de la palabra". Ambos teóricos provienen del ámbito germánico, pero por cierto son muy cosmopolitas (el primero, de hecho, ya está oficialmente americanizado, y el otro es un oriundo de todas partes, o de ninguna), y plantean la situación en términos actuales y globales. Ambos, eruditos refinados e itinerantes, estarían hablando a favor de lo mismo... ¿O no?

Curiosamente para un polígrafo tan diverso como fecundo, la defensa que hace Gumbrecht tiene un cierto espíritu corporativo. El subtítulo de su libro reza, de hecho, "Dinámicas de una práctica académica del texto" (en inglés, Dynamics of Textual Scholarship), y por mucho que el autor se esfuerza en construir una imagen desacartonada y casi voluptuosa de la filología, al cabo la mantiene en su tradicional campo de acción. Pues no basta con imputar la vocación filológica a un deseo por tratar con la materialidad de los textos antiguos (la tesis general de Gumbrecht es que hoy más que nunca precisamos sentir la "presencia real" de las cosas, en contra del uso metafísico que hace George Steiner de la misma categoría). Al redefinir la oculta y genuina intencionalidad del filólogo, Gumbrecht extrae ricas consecuencias para ampliar los alcances del oficio, pero no lo recoloca en el horizonte cultural contemporáneo. Le suma aptitudes mentales y corporales, pero no lo saca de las universidades y las bibliotecas. Quizás por eso la obra pasó casi inadvertida. Al menos desde la Antigüedad clásica, el mundo ha necesitado imperiosamente de ciertas técnicas auxiliares –como la traducción y la restauración de textos– para establecer el mutuo entendimiento de las sociedades. Pero cuando alguien intenta devolverles autoridad y autonomía a dichas prácticas, de inmediato se lo ve como un aburrido ratón de biblioteca, o peor aun, como un intelectual fracasado. Pues en materia de humanidades, los éxtasis de los especialistas no suelen ser bienvenidos por el gran público, que puede considerar que los reparos ante una cierta edición de un libro son meros berrinches de tecnócratas y esnobs. Un libro es un libro, ¿para qué más? Si hasta ahora nadie ha demostrado concretamente en qué beneficio redunda leer a Homero, ¿para qué preocuparse si se adquiere una versión en prosa y no en verso de la Ilíada, y más aun, por quién la tradujo? Pese a su tono confesional y su carácter profesional (ya que no gremial), o tal vez justamente por eso, la propuesta de Gumbrecht irónicamente se perdió entre el millón de escritos de eso que los mandarines gustan llamar "cultura secundaria". Los libros son objetos accesibles y a los lectores sólo les interesa una persona involucrada: el autor. Todos los demás que contribuyen a que un cierto texto exista son técnicos auxiliares, y por ende han de quedarse en el anonimato. Los presuntos "poderes de la filología", que Gumbrecht procura reivindicar, parecen quedar impotentes ante un mundo que sólo valora los detalles cuando estos tienen aplicación práctica. ¿Tendrán un destino similar los recientes ensayos de Werner Hamacher?

Cierta actitud

En una lujosa edición reversible, al cuidado de Fabián Ludueña Romandini (investigador del Instituto Gino Germani), dos recientes textos del más sugestivo de los discípulos germánicos de Derrida también proponen recuperar la filología. Lo hacen con humor y con musicalidad, esos rasgos que asimismo están en Heidegger, mal que nos pese. Y es precisamente el Heidegger –ante todo el de Identidad y diferencia– el que flota por encima (o por detrás) de estas provocativas páginas, amén de los infaltables favoritos del autor, auténticos pre-textos para sus personalísimos textos: los románticos, Franz Kafka, Walter Benjamin, Paul Celan... Pero atención: aquí no se valida esa disciplina rigurosa que lleva a establecer textos y formular interpretaciones autorizadas. En cambio, lo que aquí se celebra es ante todo una cierta actitud, que Hamacher –apoyándose en Friedrich Schlegel– prefiere denominar un "afecto". Jugando con las etimologías, las ciencias son para él discursos sobre algo concreto y acotado (bio-logía, geo-logía, etc.), mientras que la filo-logía y la filo-sofía se definen como un amor por la palabra o la sabiduría. Más que lógos, o sea series de enunciados, son una phillía, es decir, una relación afectiva. Y amar implica arriesgarse, sin pensar en la retribución. Antes que en el eros platónico, Hamacher parece pensar en el deseo lacaniano para describir el temperamento filológico: apertura al mundo, inquietud permanente, objetivo siempre en fuga. Filológico sería querer preguntar sobre eso que permite preguntar, el lenguaje, sin esperar respuestas contundentes ni definitivas.

Regresar al universo de lo tangible

En la actualidad, recuperar la pasión filológica es una especie de reacción, y toda reacción corre el riesgo de obedecer a un talante conservador, y hasta retrógrado. Con sus respectivos alegatos, sin embargo, Gumbrecht y Hamacher quieren escapar a la nostalgia y rediseñan el perfil del filólogo como alguien que desea la tangibilidad de los bienes culturales en un mundo de abstracción y virtualidad, o como alguien que ama el lenguaje en su estado de gracia, antes de cristalizarse en gramáticas y diccionarios. Bajo el pesado polvo de los libros, los dos pensadores rescatan el deseo y el amor, y es sabido que sólo se redime lo que se sabe amenazado, y quizás perdido. Pero tal vez no sea preciso ir tan lejos como ellos para quebrar una modesta lanza por la filología. Con muy buen tino, el propio Hamacher cita a Nietzsche, el más heterodoxo de los filólogos, para recordarnos que la filología "enseña a leer bien, es decir, a leer despacio, de modo profundo, considerada y cuidadosamente, con pensamientos hondos, con puertas que quedan abiertas, con dedos y ojos delicados…".