Juan David Correa Ulloa, director de Arcadia, será el primer expositor del Festival de Literatura Luis Vidales
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| Juan David Correa, autor colombiano, director revista Arcadia./Vasco Szinetar./elespectador. com |
Juan David Correa Ulloa, el reemplazo de Marianne Ponsford en la
dirección de la revista Arcadia, mide bien cada una de sus palabras a la
hora de responderle a la prensa. Al menos así lo hizo en esta
entrevista. Graduado de la Universidad Los Andes con una tesis sobre el
escritor argentino Osvaldo Soriano, es autor de varios libros, entre
ellos de las novelas Todo pasa pronto y Casi nunca es tarde. Correa
Ulloa es el encargado de abrir la programación de este año del Encuentro
Nacional de Escritores Luis Vidales, que tendrá como eje temático las
relaciones entre la literatura y la marginalidad. El evento se realizará
el jueves 26 de marzo a las seis y media de la noche en las
instalaciones de la Universidad del Quindío.
Comencemos
hablando de balances. Hace tres años unos docentes de la Universidad
Nacional le pidieron, en una entrevista, un balance de los últimos 20
años de la narrativa colombiana. ¿El balance sigue siendo el mismo? ¿Qué
ha pasado en estos tres años que quiera resaltar?
Yo
siento que el balance es más o menos el mismo: se siguen produciendo
libros interesantes en el país, con un crecimiento evidente de los
editores independientes que le están abriendo nuevos espacios a la
literatura que se escribe en Colombia. Ha habido, además, premios
internacionales para nuestros escritores y, como lo dije en la
entrevista que usted menciona, creo que estamos conformando un corpus de
obras que serán juzgadas en varias décadas y se sabrá entonces si
valían la pena o no.
De esos veinte años, ¿qué autores de poesía, novela y periodismo destaca?
Siempre
digo lo mismo: elegir unos cuantos abruma porque las omisiones pueden
ser vergonzosas. Pero me atrevo a decir que hay estupendos escritores
que publican hoy como Tomás González, Evelio Rosero, o más jóvenes como
Andrés Felipe Solano o Álvaro Robledo. Poetas siempre ha habido, y de
una gran calidad. Pero insisto, creo que hacer listas es como destacar
una instantánea que no deja ver la complejidad del conjunto.
Vayamos
a su obra y a su generación. ¿Cuáles son las búsquedas de la llamada
generación de los setenta? ¿Qué puntos de unión y de discordia hay entre
ustedes a la hora de escribir literatura?
Es un lugar
común decir que uno no se siente parte de una generación. Sin embargo,
más allá de las evidentes diferencias, diría que hay una vocación entre
muchos de nosotros menos comercial, más pausada; hay, quizás, una
conciencia de que para producir una obra no es necesario publicar mucho
sino lo que realmente importa.
Usted ha sido comentarista
de libros de El Espectador y ahora es el director de Arcadia. ¿Qué
piensa de la cantinela según la cual la crítica sería desapareció de los
medios impresos? ¿Qué reseñistas lee usted con especial atención?
Es
una vieja cantinela: siento que cada generación se pronuncia ante las
ausencias evidentes de este país. No es que la crítica se haya ido de
los medios, fueron los medios los que se fueron de la crítica. Por
fortuna hoy hay mil y una maneras de publicar.
Frente a eso, ¿qué hacer? Además no olvide señalar los reseñista que lee con frecuencia.
Leo
reseñistas que escriben para Arcadia mensualmente. Mauricio Sáenz,
Alberto de Brigard, Diana Ospina o Rodrigo Restrepo. No encuentro muchos
reseñistas en otros medios. A veces publican a Luis Fernando Afanador, a
veces a Alfonso Carvajal en El Tiempo. Pero no hay muchos visibles. En
blogs creo que el mejor, aunque discontinuo, es Camilo Jiménez. Frente a
la situación de que los medios no publiquen tanto, hay que crear
espacios, cultivar el arte de la reseña, hablar de libros en todas
partes: nadie nos lo impide.
Se dice y cree que en muchas
ocasiones el escritor de provincia compite en desventaja con el
radicado en la capital, que las letras regionales poco o nada llaman la
atención de la gran prensa si no están respaldadas por sellos
editoriales mediáticos. ¿Qué opinión tiene al respecto? ¿Qué espacio
ocupan las literaturas hechas en provincia en Arcadia, por ejemplo?
Es
cierto lo que usted dice. Este es un país centrodependiente, que se
olvida de que somos uno de los pocos países en América Latina con al
menos once centros urbanos de mediano tamaño en donde se escribe, se
publica, se produce. Arcadia intenta como puede reflejar en la medida de
sus posibilidades el quehacer de las regiones, pero aún es
insuficiente.
¿Qué importancia tiene el periodismo cultural en la formación de nuevos lectores?
El
periodismo es el borrador de la historia, dijo alguien. En esa medida
los medios culturales reflejarán al futuro aquello que buscamos y, sin
duda, todo lo que omitimos.
Háblenos por favor de Ediciones El Peregrino.
El
Peregrino es un empeño de dos amigos que creen que es posible otra
manera de hacer libros. Una manera más lenta, quizás menos afanada por
la fama y el reconocimiento y más preocupada por darle espacio a decenas
de escritores muy interesantes que creen en proyectos como el nuestro.
Cerremos hablando de sus proyectos literarios personales. ¿Qué proyectos tiene en el tintero?
Como lo dije hace unas semanas en otra entrevista, creo que el futuro es hoy, y hoy sigo escribiendo si afán.
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